Inmediatamente después de que Pefko terminó con la revisión y me entrego unas plantas para ayudar a que me recuperara nos dirigimos al lugar donde el Patriarca nos había citado y de ahí a la cámara de Atena para atender a los caballeros heridos lo cual nos tomó toda la tarde, cuando salimos de la cámara de Atena el cielo ya estaba obscuro y la verdad es que era un poco tétrica la vista de un santuario solitario sin los caballeros ya que habían partido a Italia donde supuestamente Hades residía así que solamente éramos muy pocas personas que seguíamos en el santuario.

La verdad es que agradezco infinitamente la compañía de Pefko ya que sin él me sentiría demasiado perdida, ahora por lo menos éramos dos personas que no conocíamos el santuario y no solo una

- Es un poco aterrador no crees? – comentó Pefko mientras caminábamos a nuestra habitación

- Si, lo es aunque es relativamente seguro estar aquí. Sin todos los caballeros y sin toda la gente que generalmente está rondando por ahí se ve lúgubre el lugar… me da un poco de escalofríos

- Pues creo que ya somos dos aunque sinceramente muero por explorarlo y saber que maravillas encierra este lugar, que te parece si le tomamos la palabra al Patriarca y exploramos un poco? – me dijo con una pícara sonrisa

- Pero… es de noche y la verdad es que me da un poco de miedo, la gente aquí, inclusive los caballeros salen de las sombras… - le dije con voz preocupada

- Ahhh… - me dijo con un gesto un poco lastimero – vamos! Por favor, solo será la cámara del patriarca, lo prometo

- Está bien, pero me prometes que no saldremos de aquí?

- Palabra de curandero – me dijo con una sonrisa en los labios y la mano en el corazón – eres un poco asustadiza… no me hubiera imaginado eso de la persona que revivió a un caballero dorado

- Pefko! – le di un pequeño golpe en el brazo de manera juguetona

- Eso sí es digno de alguien que salvó la vida de una caballero dorado, tienes buen brazo, mujer – me dijo sobándose exageradamente el lugar donde lo había golpeado como si de verdad le doliera

- Calla y exploremos! – le dije mientras comenzábamos a caminar por los pasillos

Encontramos varios salones, los cuales poseían cada uno cierto encanto, encontramos un salón comedor, una biblioteca, dormitorios vacíos, lo que parecía ser un lugar donde se estudiaban las estrellas y un cuarto de baño gigante y hermoso donde fácilmente podría entrar una multitud, era extremadamente lujoso y cada detalle era perfecto, las pinturas, las esculturas, inclusive los lugares para las toallas y los pequeños bancos tallados utilizados para relajarse eran una obra de arte. No tengo idea de cuánto tiempo estuvimos vagando por la casa del Patriarca pero cuando nos dirigíamos de regreso a la habitación que compartíamos nos topamos con un corredor verdaderamente grande, no muy largo que al igual que todos los demás estaba flanqueado de pilares blancos, los cuales se parecían de mármol con el reflejo de la luz de la luna que se filtraba por la enorme entrada que había al final del mismo, más allá de los pilares se distinguían algunos escalones los cuales conducían a un lugar que la verdad no pude ver bien desde donde estábamos parados debido a la falta de luz, aunque la promesa de ese lugar era verdaderamente hermosa e invitante

-Tenemos tiempo para un lugar más – Me preguntó Pefko con un dejo suplicante

-Mmm no lo sé, ya es bastante tarde, además estaríamos saliendo de la casa del Patriarca y eso significaría que romperías tu promesa

-Oh! Vamos Agasha, donde quedó tu espíritu aventurero? … que te parece si hacemos un trato, solo llegaremos al final de las escaleras y si el lugar resulta ser asombroso daremos 3 pasos más y será todo, por favor – dijo Pefko con las manos juntas a la altura de pecho de manera suplicante

-Está bien – respondí con un gesto de derrota fingida ya que en el fondo yo también moría por saber a dónde conducía ese corredor – pero eso será lo último del día, trato?

-Hecho! – Me dijo extendiendo la mano para que yo se la estrechara y así sellar el acuerdo.

Una vez que comenzamos a recorrer el pasillo Pefko iba delante de mi y la verdad yo me sentía cómoda de esa manera pero a decir verdad era peligroso ya que el sería el primero en exponerse al salir de la cámara así que decidí caminar a su paso ya que prefiero que nos expongamos al mismo tiempo, al menos así verán que somos dos personas y aunque creo que eso no hará retroceder a ningún espectro, en caso de que los hubiera, me daba más seguridad además no iba a permitir que nada malo le sucediera a Pefko.

Una vez que llegamos al final de corredor y pudimos ver el cielo abierto completamente pude distinguir el lienzo del que me había hablado Yuzuriha, era hermoso sin duda, lleno de ángeles y cosas dulces y hermosas, había escuchado que Alone, el Hermano de la Srita Sasha era pintor antes de convertirse en Hades y si él fue, como me lo dijeron quien pinto ese lienzo debió ser muy virtuoso en ese arte, sinceramente no entiendo como algo tan hermoso pueda ser tan letal, aunque creo que eso aquí en el santuario es como una ley no escrita ya que también las rozas del Sr. Albafica e inclusive El son hermosos y letales…

-Mira eso! – La voz sorprendida de Pefko me sacó de mis cavilaciones.

Nos encontrábamos de pie sobre el primer escalón que daba a las afueras de la cámara del patriarca y frente a nosotros se despegaba un maravilloso jardín completamente cubierto por rosas Hermosas, su fragancia era algo divino definitivamente no olían como las rosas que mi padre y yo solíamos cultivar en la villa, ni remotamente cerca… este olor era simplemente embriagador….

-Es hermoso – dije

-Hermoso? Esto es casi cercano a lo celestial… tal vez sea un jardín mágico como los de los cuentos de los dioses – me dijo Pefko totalmente embelesado por la hermosa vista que ofrecía el jardín y sonando por primera vez como solo un niño lo cual me saco una pequeña sonrisa

-Bueno, hicimos un trato no? Así que tenemos que bajar las escaleras y dar tres pasos – le dije mientras le tendía mi mano para que el la tomara y bajar juntos hasta ese hermoso jardín

-Me parece impresionante que en plena guerra aun exista alguien que se tome el tiempo de podar, regar y cuidar estas hermosas rosas

-Lo sé, la verdad es que si yo estuviera involucrada en algo así como una guerra este tipo de cosas serían lo último en lo que pensaría… creo que por eso jamás seré caballero..

-Jamás serás caballero por que no sabrías como cuidar de un jardín en tiempo de guerra? – respondió Pefko riéndose lo cual hizo que yo también soltara una pequeña carcajada

-Ni como mantener limpia mi casa – le dije entre risas

Seguimos bajando uno a uno los escalones que conducían al principio del jardín y en el momento que llegamos al último ambos nos detuvimos antes de dar el paso que indicaría que terminamos los escalones, intercambiamos una mirada preocupada y después Pefko dijo:

-Lista?

-Lista

Bajamos el último escalón ambos aguantando un poco la respiración como esperando que algo pasara y como no pasó nada ambos sonreímos, la barrera de rosas comenzaba muy cerca de las escaleras de hecho solo había una pequeña separación un poco más grande que nuestros pies que aún no estaba cubierta

-Listo? Aun nos faltan tres pasos – le dije con una sonrisa pícara

-No lo sé, es hermoso y la verdad me encantaría correr por el jardín pero sinceramente tengo un mal presentimiento

-Vamos Pefko – le dije sintiéndome más segura ya que nada había pasado cuando terminamos de bajar – no seas cobarde, el jardín es hermoso… que te parece si hacemos esto yo iré un paso delante de ti y verás que no tienes nada que temer.

Sin esperar a que me respondiera di el primer paso

-Vez, no va a pasar nada

Y el segundo

-Vamos Pefko, no me digas que tienes miedo?

Para el tercer paso quería probarle a Pefko que nada iba a sucedernos y que podíamos disfrutar de ese hermoso jardín que tanto me recordaba al Sr Albafica así que decidí que no sería un paso, daría un salto lo más lejos que pudiera así que tome impulso y mientras saltaba le dije

-Vamos pequeño Pefko no pasa nada! - mientras caía sobre ambos pies unos cuantos pasos más lejos que el simple paso que me faltaba

-Rompiste el trato! – me dijo Pefko aún desde el inicio de la barrera del jardín

-Técnicamente no, solo di tres pasos – respondí dando mi espada al jardín y volteando a dónde se encontraba Pefko mostrándole la lengua en un gesto de burla, el rió y dio otro pequeño paso mientras yo lo animaba – Vamos Pefko, estoy envejeciendo aquí parada!

-Ya voy - me dijo inseguro de dar otro paso, pero en cuanto levanto el pié su semblante cambió pasando de alegría a una cara de completo terror – Cuidado! – grito apuntando con su índice a algo tras de mí, solo me giré para alcanzar a ver como cientos de rosas se dirigían veloz mente a mi

-Agasha, No!