[11]

Adiós a los enigmas

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El cielo de esa mañana anunciaba por todos lados la precipitante lluvia, los noticieros recomendaron traer consigo un paraguas y abrigarse ante la ocasión. Por ello, Ino cerro su paraguas cuando ingreso al vestíbulo del hotel, donde se encontró de inmediato a Sasori.

—Hola Sasori-kun —saludo animadamente la rubia dándole un beso en la mejilla.

—Te esperaba Ino, tardaste mucho.

—Tuve unos problemillas, pero nada que la gran modista Yamanaka Ino no pueda manejar —dijo altanera con una sonrisa logrando que Sasori rodara los ojos por el gran ego que poseía—. Pero ya estoy aquí. ¿Cómo sigue Sakura? —su semblante cambio a uno preocupado.

Sasori negó con la cabeza mientras caminaban hacia el elevador, oprimió el botón pensando la respuesta de debería dar.

—Un poco mejor… o eso quiero creer —susurró por debajo al ingresar a la máquina e Ino selecciono el piso correspondiente.

—¿Seguro?

—Para nada. No quiere comer… no quiere nada —dijo con impotencia por no saber cómo ayudar a su hermana a salir de la depresión.

Desde ese día que la encontraron llorando afuera del hotel diciendo que Sasuke la odiaba, Sakura se encerró con Ino en su habitación llorando desconsoladamente hasta que se rindió y cayó dormida. De eso ya había pasado una semana y le preocupaba que se enfermara por no comer adecuadamente.

Ino suspiró agotada creyendo que su amiga en verdad estaba deprimida. No había podido hablar bien con ella ya que Sakura se dedicaba a llorar y dormir.

Ino se preocupó al ver que su amiga no mejoraba, lo poco que comía no le ayudaba a su cuerpo, temía que tuviese una peor recaída y la situación empeorara. Internamente odio a Sasuke por ser un insensible de mierda y hacer pasar esa situación a su amiga. ¿Cómo se atreve a decirle que su amor eran puras patrañas? Cuando lo viera le gritaría hasta de lo que se iba a morir.

—Intentare hablar de nuevo con ella —avisó la rubia una vez que dentro del cuarto donde se hospedaban los hermanos Haruno, y marchó dirigiéndose a la alcoba de Sakura.

Al llegar, tocó la puerta varias veces llamándola pero no recibió repuesta. Pensando lo peor, decidió entrar sin importarle nada e inmediatamente la calma al verla recostada en el enorme colchón dándole la espalda. Rodeó la cama para verla y fijo su vista en el peluche de perro —Akamaru— que Sakura abrazaba con todas sus fuerzas mientras sus ojos verdes miraban la ventana abierta.

—Sakura —llamó sentándose sobre el colchón acariciando su cabello desordenado—. ¿Cómo te sientes hoy? —decidió preguntarle.

—Un poco mejor —respondió Sakura decaía, sus ojos y nariz estaban rojas por tanto llanto y su rostro demacrado.

—Eso está bien —Ino le sonrió con dulzura y siguió acariciándole el cabello intentando brindarle apoyo que necesitaba de una amiga. Brindándole el espacio que necesitaba y decidiera contarle todo.

Dos años después de la repentina partida de Sakura, Ino viajo a España al obtener una beca para estudiar moda en el extranjero, y la empresa donde hizo sus prácticas resulto ser de la familia de Sakura, asique su encuentro fue un mar de emociones y llanto.

Sakura le contó sus razones por haber desaparecido de la noche a la mañana, e Ino lo comprendió perfectamente, aunque concordaba que no fue la mejor forma para hacer las cosas. Pero su amiga aún seguía presa en esa vida, encarcelada y deseaba ser libre. Por eso cuando Ino terminó sus estudios y regreso a Tokio, prometió mantener en secreto su encuentro con Sakura.

—Sasuke-kun me odia Ino —soltó de pronto Sakura entre su mar de tristeza—. Me odia.

—¿Por qué afirmas eso? ¿acaso te lo dijo? —cuestionó Ino y Sakura negó con la cabeza.

—Sus ojos… me veía con tanto rencor y dolor, me reprocho por haberlo abandonado… y ni siquiera me dejo explicarle las cosas —contó aferrándose al peluche que una vez Sasuke le regalo cuando eran adolescentes— porque me dijo que tenía una familia —susurró lo último con dolor.

Ino abrió los ojos impactada e incrédula.

—Espera un segundo Sakura —espetó Ino con el ceño fruncido—. Sasuke jamás ha tenido alguna novia duradera (solo aventuras) y puedo asegurarte de que no tiene ni esposa e hijos —reveló indignada.

—Pe-pero, ¿y Uchiha Noaki?

—Es hijo de Itachi e Izumi —corroboro Ino.

Ante la noticia, Sakura sintió un calor reconfortante en su pecho al saber que tal vez tenía una mínima oportunidad de estar con Sasuke. Una sonrisa intento asomarse en su rostro pero pronto desapareció. Si el Uchiha le mintió sobre tener una familia, eso quería decir que no deseaba tener nada con ella que incluso recurrió a la mentira. ¿Tanto la aborrecía?

—¡Eso es aún peor! —exclamó con voz ahogada Sakura porque tenía su rostro hundido en el peluche—. Eso quiere decir que Sasuke-kun no desea estar conmigo… —susurró derramando lágrimas.

—Sakura, ¿por qué no intentas buscarlo nuevamente y explicarle cómo fueron las cosas? —propuso Ino intentando ayudar a su amiga.

Pero Sakura negó con la cabeza. Esta vez ella no sería quien lo buscara, tenía dignidad y sabía cuándo detenerse, y ese momento parecía ser el indicado.

—Ha pasado una semana, no ha intentado localizarme. Es una señal de que no desea saber nada de mí —su rostro decaído expresaba sus emociones.

—Tal vez sólo tiene miedo.

—No… él me dijo muchas cosas hirientes porque me odia. Y si me mintió quiere decir que no desea saber nada de mí —sollozo Sakura intentando no derramar más lágrimas—. No quiero ser su piedra de tropiezo. Aunque él me odie, yo siempre lo amaré y estaré ahí como una amiga.

—Sakura… —susurró Ino angustiada frotándole la espalda.

La muchacha se sentó en la cama respirando hondo para calmar sus ansias de llorar nuevamente. Ya se había lamentado mucho y era hora de hacer algo. Paso su mano por la nariz, un acto impropio de "una damisela", el recordarlo le causaba risa.

—Me iré de nuevo, Ino —dijo de pronto Sakura después de unos segundos.

—¿Qué?

—La única razón por la que vine a Tokio fue para arreglar las cosas con él. Pero ahora que no desea verme, es mejor que regrese a España.

—No puedes irte —suplicó Ino con la mirada tomándola de las manos.

—No te preocupes, regresaré para ser tu dama de honor en la boda —sonrió por primera vez en esos días, e Ino agachó la mirada triste por tener que separarse nuevamente de su amiga.

—¿En serio es necesario? —murmuró.

—Lo es. No deseo ser una molestia para él —dijo Sakura soltando una pequeña risilla al recordar el apelativo que Sasuke utilizaba con ella cuando eran amigos y novios.

Rendida, Ino le preguntó cuando se marcharía.

—Hoy mismo —su respuesta sorprendió a la rubia—. Mi vuelo sale a las cinco de la tarde… lo decidí hace unos días.

—Eres mala Sakura, no nos diste tiempo de salir juntas —reprochó Ino cruzándose de brazos, indignada.

—Lo siento. Vendré una semana antes de la boda y podremos hacerlo —prometió Sakura sonriendo levemente.

—Pues ya que —refunfuño.

´/´/´

Pasó nuevamente la mano por su cabello azabache buscando la concentración que tanto necesitaba para analizar a fondo el contrato. Su mente se hallaba perdida en otros asuntos que empezó a distraerse en el trabajo. La irritación paso instantáneamente por su rostro y gruño ligeramente.

No era el único que se dio cuenta de ello, también Itachi y Naruto, que lo observaban con un deje de preocupación. Sasuke se veía distraído y sumergido en sus pensamientos.

Para Sasuke era una tortura no poder concentrarse en el trabajo y tener mente solamente para Sakura. ¿Por qué no simplemente mandaba todo a la mierda y la buscaba? Ah sí, su maldito orgullo se lo impedía. El orgullo mata.

Frustrado, dejo el papeleo sobre el escritorio y se masajeo el tabique de su nariz intentando encontrar tranquilidad. Ahora se sentía un completo bastardo sin corazón.

Tuvo toda la semana para reflexionar la situación con la cabeza fría y usando su razonamiento lógico, recordó una y otra vez las palabras hirientes que le dijo a Sakura, su expresión de dolor y sufrimiento, y sus últimas palabras antes de marcharse con el corazón destrozado.

¿Por qué Sakura regreso en ese momento? ¿y por qué se fue? ¿Dónde estuvo y qué hizo todo este tiempo? Esas cuestiones no lo dejaron dormir por la noche.

—Sasuke, ya dinos que te pasa —Naruto no aguanto el abrumador silencio—. Tengo nervios de punta tanto misterio dattebayo.

—Si hermanito. Nos tienes preocupados, te vez más idiota de lo normal —intento burlarse Itachi consiguiendo que Sasuke casi lo asesinara con la mirada.

Cualquier respuesta que fuera a dar Sasuke quedó en el olvido, pues un coro de voces se levantó detrás de la puerta junto a chillidos agudos. Se escuchó estruendos y gritos desenfrenados.

Los tres varones se miraron entre sí, extrañados de tanto ajetreo.

—¿Qué está pasando? Parece un mercado —comentó Itachi intrigado.

Entonces la puerta de la oficina abruptamente revelando a la rubia de exquisitas curvas hecha una fiera, por detrás venían dos guardias que intentaban retenerla pero ella les daba unos buenos golpes que los dejaba atónitos.

—¿Ino? —preguntaron al unísono con duda.

—¡Ah, con que aquí estabas Sasuke! —grito furiosa Ino respirando de forma agitada.

—Retírense —ordenó Sasuke y los guardias no dudaron en obedecerlo. No querían enfrentarse nuevamente a la fiera de Ino porque daba unos buenos golpes.

Cuando se marcharon, Ino se limpió exageradamente las ropas y trato de acomodarse dignamente el cabello, luego, camino al escritorio mirando de forma furiosa al Uchiha y exclamó:

—¡Eres un maldito insensible! ¡¿Cómo te atreves a decir que el amor de Sakura son patrañas?! —le reprochó a medio grito.

Sasuke se sorprendió visiblemente de que Ino estuviera al tanto de la plática que tuvo con Sakura e inmediatamente saco conjeturas, que posiblemente Ino estuvo en contacto con Sakura todo ese tiempo. Su mirada se endureció ante ese pensamiento.

—¿Sakura-chan? —preguntó emocionado Naruto. Su alegría paso a ser a segundo plano al ver el rostro furioso de Ino y el impasible de Sasuke.

—No es de tu incumbencia, Ino —espetó Sasuke sin querer dar un espectáculo ante esos dos idiotas.

—¡Lo es porque ella es mi mejor amiga y la haces sufrir innecesariamente! —siguió gritando.

—No estoy para esto. Asique te pediré que te retires —dijo escueto sorprendiendo a todos por la frialdad que trataba el asunto.

—Asique tu eres Uchiha Sasuke —se escuchó una voz masculina desde atrás.

El aludido frunció el entrecejo al escuchar esa voz conocida, deslizó su mirada a la puerta de la oficina descubriendo a un hombre pelirrojo de unos treinta años. Sus ojos cafés eran indiferentes y su semblante cansino y duro.

Una especie de Flash Back paso por su mente al identificarlo como el hermano mayor de Sakura.

—¿Quién eres tú? —preguntó Naruto entrecerrando sus ojos sospechosamente y levantándose de su asiento al igual que Itachi.

—Haruno Sasori, hermano mayor de Sakura —aclaró el pelirrojo mirando únicamente a Sasuke, este abrió ligeramente los ojos por la impresión.

—No sabía que Sakura-chan tuviese un hermano mayor —se quejó Naruto con un puchero.

—Lo que sea. Y tú —Sasori miró a Sasuke de forma brusca—. ¿Cómo puedes estar tan tranquilo después de todo lo que sucedió? —espetó sin pelos en la boca.

Sasuke alzó una ceja interrogante y sonriendo sarcásticamente al pensar en que Sasori se pondría en plan de hermano celoso.

—De la misma forma que Sakura estuvo tranquila todos estos años —contratacó frívolamente.

Ahora fue el turno de Sasori en sonreír con ironía.

—Piensas que Sakura la tuvo fácil, ¿verdad niño bonito? —siseo y se atrevió a tomarlo del cuello jalándolo de forma brusca para mirarlo cara a cara.

—¡Oye! —exclamó Naruto sorprendido por el acto de agresión e intento ir tras el pelirrojo, pero la mano de Itachi lo detuvo. Volteo para reclamarle y quedó estático al ver la negación de este.

Mientras tanto, Sasuke no apartó la mirada si no que lo desafió dejando que Sasori se acercara más pase a arriesgarse de recibir un tremendo golpe.

—No sabes nada de lo que ha pasado con ella porque no le diste la oportunidad de expresarse —Sasori frunció el ceño—. Y déjame asegurarte una cosa: Sakura no se fue por voluntad propia.

—Tuvo elección —aseguró Sasuke empezando a flaquear.

—No la tuvo porque no se lo di —confesó Sasori y sus ojos se opacaron de rabia e impotencia—. Todo esto fue mi culpa y por mis malas decisiones.

—Ella pudo habérmelo dicho —dijo entre dientes Sasuke.

—No justifico las acciones de mi hermana, bien pudo hablar contigo…

—Pero no lo hizo. Prefirió huir —escupió Sasuke sin saber porque decía tantas negaciones si ya reconoció que la cago en grande por hablarle así a Sakura, y lo seguía haciendo.

—¿Tienes la más mínima idea de por qué diablos no te lo dijo? ¡¿Acaso te has puesto a pensar en ello?! —termino por gritar colérico y soltó bruscamente al azabache en un intento desesperado de calmar sus nervios.

Sasori se apartó dos pasos y murmuró algunas maldiciones en contra de sus abuelos.

—Dime niño, ¿piensas que todo este tiempo Sakura estuvo gozando de una vida plena? —preguntó, y ante el silencio no pudo evitar frustrarse.

—No lo sé —susurró Sasuke empezando a suavizar su coraza de negación.

—Su vida se volvió un caos desde los ocho años —gruñó sin mirarlo y en sus ojos se reflejaron culpabilidad—. El único momento que la vi plenamente feliz, fue cuando vivió aquí y logró adaptarse. Incluso ahora, cuando por fin pudo ser libre de las alimañas de la familia, lo único que pensó fue en verte —dirigió sus ojos a los orbes de Sasuke.

—Ella nunca se olvidó de ti —intervino Ino desesperada—. Te sigue amando y vino a empezar de nuevo. Pero saliste con tus mentiras y cuando las descubrió, rompiste toda ilusión.

—Sí lo hizo, ¿por qué no me dijo las cosas en su momento y huyó? —cuestionó Sasuke exigiendo respuestas.

—Es muy tarde para obtener respuestas niño bonito —intervino Sasori intrigando a todos—. Sakura decidió regresar a Madrid tras tu rechazo. Dentro de media hora aborda el avión.

Sasuke quedó completamente estático ante la noticia, la garganta se secó y sus ojos se entrecerraron mientras apoyaba las manos en el escritorio. ¿Era demasiado tarde? ¿otra vez ella se iba sin despedirse? No seas idiota Uchiha, tú la orillaste a esto, si tan solo hubieras escuchado sus razones ahora sería otra situación.

La creciente desesperación se debía a que Sakura se alejaba de su vida dejándole el camino libre.

El sonido de su respiración se pauso cuando sintió una mano sobre el hombro provocando un ligero sobresalto, con los ojos entrecerrados, ladeo ligeramente su cabeza observando la sonrisa de Itachi.

—¿Por qué no vas tras Sakura? —preguntó Itachi con una sonrisa alentadora—. No tengas miedo a luchar por ella, te aseguró que todo será diferente.

—¿Y si no? —devolvió la cuestión con ojos temerosos.

—Ten la certeza que eso no sucederá —sentenció con una sonrisa.

Las palabras zumbaron en sus oídos como un cantar mágico dándole aliento de vida que necesitaba y el valor perdido. Tras una ligera palmada, se enderezó a su estatura sin saber qué hacer. Su mente no procesaba tan rápido debido a la impresión.

—¿Y qué diablos estas esperando teme? —alentó Naruto con una sonrisa zurrona, a su lado Ino alzó los pulgares en son de apoyo.

Y Sasori bufó cuando la mirada de Sasuke se posó sobre su persona.

—Te odio niño bonito —aclaró—. Pero si haces feliz a mi hermanita, puedo soportarte… por algún tiempo.

Sasuke soltó el aire contenido y agradeció a su hermano tras una mirada.

—¡Vamos, mueve tu hermoso trasero al aeropuerto ahora! —exclamo Itachi empujándolo demasiado fuerte recibiendo una mirada fulminante ante sus golpes.

—Tks. Te odio.

—Y yo te amo hermanito. Pero si no te vas ya no alcanzaras el avión —se burló Itachi ganándose un gruñido de inconformidad.

Sasuke no dijo nada y salió disparado fuera de la oficina a trompicones llamando ligeramente la atención de Temari. Esta, al ver a su jefe, le dedico un corto saludo y siguió con lo suyo y haciéndose oídos sordos.

Cuando los cuatro quedaron en la oficina, se miraron cómplices y conformes.

—Nos hemos vuelto cupidos profecionales —rio Itachi ante las afirmaciones de los demás.

—Debemos brindar por nuestro logro, ¿Qué tal unas copas? —preguntó seriamente Sasori para después esbozar una sonrisa de lado.

—¿Cerveza o vino? —cuestionó Naruto con ojos entrecerrados.

—¿Quién crees que soy? Por supuesto que cerveza —bufó el pelirrojo.

—¡Ya me caíste bien concuñado! —alegre, Itachi paso una mano por el hombro de Sasori sonriendo de lado. El pelirrojo le miró indiferente y un deje de advertencia—. Por cierto, soy Uchiha Itachi, dueño de esta grandiosa compañía… ¿Nos vamos ya? —dijo impaciente.

—¡Noche de peda! —gritaron Naruto e Ino alzando un puño y posando una mano en la cadera, sus ojos brillaban de felicidad y una sonrisa socarrona en sus rostros.

´/´/´

Sasuke tenía una sola meta en mente: llegar al aeropuerto (solo unas tres calles más).

Obstáculo: el trafico (ese maldito acontecimiento que lo hostigaba y evitaba a toda costa por las noches).

Gruño desesperado ante las enormes filas de autos frente suyo, desde hace diez minutos no se movía del mismo lugar y el tiempo corría a contrarreloj. Golpeo el manubrio con fuerza y soltó una exclamación de exasperación.

Su vista captó un espacio en el carril derecho que daba conexión a un estacionamiento dónde podría dejar el auto, por lo consecuente, tendría que correr para llegar al dichoso aeropuerto. Gruñendo, tomó una decisión. Se iba a convertir en esqueleto esperando un milagro.

Rápidamente se movió precavido al carril derecho —lo que menos deseaba era tener un percance porque lo retrasaría—, avanzó tres metros y se metió al estacionamiento dejando el auto en la primera plaza vacía que encontró.

Bajo del auto quitándose rápidamente el saco negro y corbata dejándolo en los asientos, remangó su camisa manga larga color azul oscuro y puso seguro al auto activando la alarma —cosa que no serviría si estaba lejos—. Dio un profundo respiro sintiendo el viento rozar ferozmente su rostro junto a las pequeñas gotas que se precipitaban a la tierra. Lo que le faltaba, la lluvia.

Por último, le echó un vistazo al reloj de muñeca.

Doce minutos.

—Muy bien. No sé cómo le hagas tiempo, pero te ajustas a lo que tengo que recorrer a pie —advirtió al reloj como si fuese a resolverle el asunto.

Respiró hondo empezando a caminar a grandes zancadas tomando vuelo, y pronto se encontró corriendo por las calles de la ciudad dirigiéndose al aeropuerto; prácticamente corría lo más rápido que sus piernas se lo permitían y su respiración errática empezó a presenciarse.

Agradecía a todos los dioses existentes por tener condición física para correr como un desquiciado y no lanzar a alguien en el proceso.

Esquivaba a las personas ágilmente y cuido de no tropezarse con nadie para no atrasarse, cruzó las calles correspondientes hasta doblar a una esquina y ver del otro lado el estacionamiento del aeropuerto. Miró su muñeca.

Cinco minutos.

—Joder, muévete más rápido Uchiha —se alentó sin dejar de correr, llevo a su cuerpo al límite alentado por la idea de que, si no llegaba a tiempo, Sakura se iría de allí.

El viento azotó contra su cuerpo obligándolo a detenerse espontáneamente, pronto sintió las gotas mojar su camisa y apretó los dientes. Junto cuando iba cruzar la calle, sus pies le dieron una mala jugada y termino resbalando estrepitosamente. Por fortuna, sus reflejos fueron más rápidos que solo termino con una pierna apoyada en el suelo, maldiciendo entre dientes, retomo su marcha.

Cruzo el estacionamiento entre los autos tratando de respirar correctamente, empero, empezó a sentir la escasez de oxígeno en sus pulmones. Una vez frente a las puertas automáticas, se permitió detenerse unos segundos para apoyar amabas manos en las rodillas e inclinarse ligeramente dando bocazas de aire intentando recuperar la respiración. Se quito los lentes para limpiarse el sudor mezclado con el agua de su frente y trago grueso pesadamente. Al incorporarse, dio un par de vueltas en su lugar y retomo su marcha.

Se desplazo entre la multitud de personas en una de las salas de espera, observó de reojo el tablero de vuelos, aunque decidió preguntar directamente a ventanilla, si el avión en cuestión ya había despegado, compraría un boleto y llegaría antes que ella a Madrid.

Tuvo la mala fortuna de tropezar con un pequeño niño que comía un helado, no mancho su ropa, pero la golosina cayó al suelo y el niño abrió los ojos impactado al ver perdido su aperitivo.

—Eh… lo siento, tengo prisa —dijo Sasuke de forma nerviosa al ver que el pequeño alzó la mirada tétrica. Trago grueso—. Toma, cómprate más helados —de su cartera saco un billete grande y se lo dio al niño.

—¡Eres un tonto! —exclamó el pequeño propinándole una patada en la rodilla que le dolió hasta el alma. No satisfecho con eso, le arrebató el billete mostrándole la lengua de forma infantil y salió corriendo dramáticamente de su vista.

Sasuke se tomó la rodilla lastimada mientras daba pequeños saltitos y maldecía al niño. Genial. No dio espacio a los insultos y se abalanzo a la ventanilla.

—¿Ya salió el vuelo a Madrid de las cinco? —preguntó desesperado acomodándose los lentes.

—Espere un momento, por favor —dijo amigable el joven mientras verificaba en su computador.

El Uchiha movió desesperadamente su pie en un intento de tranquilizarse y dispersar el dolor en la rodilla, respiro cerrando los ojos y ladeando el rostro recuperado fuerzas por si tenía que hacer otra carrera, resignado, mirando a la nada y algo inusual capto su atención.

En la sala de espera, logró vislumbrar una singular cabellera rosada, agudizo su vista y el rostro de Sakura se hizo presente. El alma volvió a su cuerpo en ese momento.

—El vuelo tuvo un retraso de una hora —informó el joven mirando al azabache del otro lado de la ventanilla.

—Hn —Sasuke asintió con la cabeza empezando a caminar al área de espera con una sola intención.

A medida que lo hacía, su corazón se aceleró y la pesadez en su cuerpo disminuyo un poco al estar detrás de la pelirrosa, mirándola fijamente y por su puesto ella no había notado su presencia. Visualizo un par de maletas y ella sostenía un peluche que reconoció al instante provocando que sintiera un cosquilleo en su estómago.

—Akamaru-chan, todo fue un fracaso —la muchacha suspiro sonoramente—. Sólo espero que Sasuke-kun sea feliz… —Sakura hablaba ajena a la presencia de Sasuke detrás suyo—, cuando lleguemos a Madrid, comprare un perro de ojos negros y pelaje sedoso del mismo color y muy bonito, le pondré unos lentes falsos y lo llamare Sasuke, ¿te suena la idea? —sonrió apenas al peluche que traía entre sus manos.

—En lo personal, no me agrada la idea de que le pongas mi nombre a un perro.

Sakura dio un tremendo respingo en su lugar al escuchar la gruesa voz, se levantó inmediatamente y volteo a sus espaldas impactándose por ver a Sasuke de pie, tan cerca suyo. Apretó el peluche entre sus manos mientras lo escondía detrás de su espalda y agachaba un poco la mirada. ¿Qué estaba haciendo Sasuke allí? Su corazón desbocado no logro tranquilizarse.

—Sasuke-kun… —balbuceo Sakura sin mirarlo por temor a que él se soltara a reprocharle en el último momento.

Sasuke no supo que decir, su mente quedo en blanco al verla envuelta en un sencillo vestido blanco con estampado de flores verdes, pegado a su cintura y unas zapatillas deportivas del mismo color. Sin embargo, lo que contribuyó a acelerar su corazón, fue el peluche de terciopelo.

—Ese peluche… —atino a decir en un balbuceo.

Sakura se encogió de hombros.

—¿Akamaru? Sí, todavía lo conservo, ¿es patético no? —la ojiverde sonrió forzadamente apretando los labios e intentando contener sus lágrimas.

Al ver su reacción, Sasuke rodeo los asientos y se acercó a Sakura, esta permaneció quieta en su lugar y se negó a verlo cuando él la llamo por su nombre.

—No, Sasuke-kun, por favor. Si tengo un pequeño espacio en tu corazón… no alargues mi agonía —pidió suplicante mirándolo con ojos brillosos y resplandecientes.

—Eh, molestia, no llores —susurró Sasuke al ver las lágrimas resbalar por las mejillas de Sakura, alargó su mano para limpiarlas con los pulgares.

Al escuchar el apelativo, algo reconfortante se instaló en el pecho de la chica y dio un respingo cuando Sasuke paso sus pulgares en sus mejillas limpiando su dolor. Pero no dejo que siguiera haciéndolo pues ella misma las limpio con su mano que sostenía el peluche.

—¿Qué haces aquí? —preguntó ya más calmada sin mirarlo.

Sasuke suspiro quedamente a sabiendas que debería dar el primer paso y disculparse, pues él tuvo parte de la culpa en llegar a ese punto por no querer escucharla antes y herirla con sus palabras.

—Vine a hablar contigo —soltó sin más.

—¿De cómo me voy sin despedirme? —ironizo la chica sin gracia en su voz.

—De darnos la oportunidad en conversar seriamente —respondió sin titubear.

Tales palabras impactaron a la joven dejándola dislocada de pensamientos coherentes. Le miró con los ojos ligeramente abiertos, sorprendida, y su labio inferior tembló por los nervios creyendo que escuchó mal sus palabras.

—¿E-Es una broma?

Sasuke negó con la cabeza que posteriormente agacho un poco la mirada, apenado.

—Sé… que te herí con mis palabras y te mentí en muchas cosas —murmuró por debajo y fue escuchado por Sakura provocando escalofríos en ella—. Y quiero arreglar todo, ¿y tú, que deseas? —alzó su mirada.

La joven desvió la vista hacía el peluche que reposaba en sus manos preguntándose una vez más lo que deseaba en la vida, apretó a Akamaru sin apartarle la vista recordando los viejos tiempos tan agradables.

—Deseo lo mismo que tú.

Sasuke por fin pudo suspirar tranquilo ante la bella y pequeña sonrisa que mostro la chica.

—Vayamos a un lugar más tranquilo para conversar —propuso él al notar que ya estaba accediendo.

—Pero, mi vuelo… —dijo ella consternada.

¿Aún planea irse? —pensó angustiado el azabache—. Luego lo veras, por ahora vamos.

´/´/´

El silencio ha sido compañía de Sakura en los últimos años, el estar rodeada de lujos y personas falsas te hace añorar la soledad como compañía para evitar ser lastimada.

Pero en ese momento, no sabía que sentir o hacer. Sentada en medio de un Café-Restaurante tras mojarse espontáneamente de la lluvia, mirando la taza que rebosaba de chocolate caliente entre sus manos y guardando silencio. ¿Qué cambio? Cuando estaba con Sasuke siempre le gustaba platicar y soltar monólogos que podían extenderse por horas. Ahora mismo sentía la necesidad de hacerlo, pero ¿por qué se quedaba callada?

Lo miró de reojo y descubrió la misma posición de hace unos minutos: sin apartarle los ojos de encima. Su mirada transmitía tranquilidad y un atisbo de tristeza. Sus ojos era el rasgo que conquisto a Sakura, y aún tenía impacto sobre ella.

Soltó un suspiro tomando el valor, debía dar el primer paso y contarle todo lo que sucedió en su vida hasta ahora. Sería un largo monologo, pero si él estaba dispuesto a escuchar, ¿Qué más da? Esperaba que terminará bien. Tal vez Sasuke solo la quisiera como amiga y eso ya era un gran logro para ella —pase a que deseaba regresar con él—.

—¿Recuerdas la primera vez que visitaste mi apartamento…? —dijo de pronto captando la mayor atención del Uchiha.

—¿… Cuándo me preguntaste si me importaba que fueras una bastarda? —completo Sasuke asintiendo con la cabeza—. Recuerdo cada cosa.

La aludida sonrió levemente.

—Si… esa vez me estaba triste por mi vida —cerró los ojos y al abrirlos los enfocó en Sasuke—. Te contare toda mi vida, será un poco largo y espero puedas comprenderme.

Sasuke trago grueso, ansioso y asintiendo con la cabeza. Por fin las respuestas tantas noches de insomnio, tantas enigmas y cuestiones serían resueltas; Sakura dejaría de ser su molestia misteriosa.

—Mi padre se llamaba Haruno Kizashi y mi mamá Sazuki Mekubi. Ellos Se conocieron en Hokkaido después de que mi padre decidiera darse un tiempo con su esposa… él estaba casado con otra, la madre de mi medio hermano mayor, Sasori —aclaró ante el rostro de confusión del Uchiha y retomo su relato—; viajo desde España hasta allí en busca de serenar su mente. Mi madre no sabía su situación, él le mintió al decirle que era soltero cuando solo buscaba una aventura. Base a eso tuvieron un romance, pero cuando mi madre descubrió la verdad, termino con él sin darse cuenta de que estaba embarazada de mí —aquello lo expresó al darle un sorbo a su chocolate caliente.

—¿Y que hizo tu madre? —cuestionó expectante.

—Se mudó a un pequeño pueblo temiendo a que mi padre la encontrara —respondió mirándolo—. Desde que nací solo recuerdo a mamá sentada en una mecedora o pintando sus cuadros en medio de la sala, se ganaba la vida en eso. Nunca fui a una escuela, me pasaba mis tardes con mama, ella me enseñó a leer y escribir. Vivíamos solas en esa cabaña, aunque recibíamos constantes visitas de mi abuela Chiyo, y su hermana Tsunade. Ellas me cuidaban cuando mamá salía a trabajar.

Guardó silencio un momento en la espera a que Sasuke preguntará algo pero él siguió concediéndole el habla.

—Recuerdo que los inviernos nos juntábamos en la chimenea y cantábamos villancicos para entrar en calor, algunas veces observaba los copos de nieve caer por la ventana y me preguntaba que pasaba con ellos cuando desaparecían —rio con gracia al recordarlo.

Paso entonces cuando tenía ocho años, un señor llegó a la casa alterando mucho a mi madre, intento correrlo, pero cuando me vio, el señor corrió hasta mí y me abrazo. No sabía que pensar cuando me dijo que era mi padre. Mamá me dijo que él murió, claro que, fue una manera de protegerme, ¿Quién le dice a su hija que su padre la engaño y que tenía otra familia? —se cuestionó al aire con los ojos oscuros.

Sasuke no se atrevía a decir palabra alguna, percibía que, si lo hablaba, haría sentir mal a la pelirrosa. Asique la dejo soltar su monologo, sentía su tristeza y frustración. Era mejor que sacara todo antes de que estallara de la peor manera.

—Desde ahí empezaron a llegar tutores a la casa para instruirme en las materias descubriendo que hacía unos hermosos dibujos pase a mí corta edad. Me encantaba jugar con las pinturas de mamá, siempre decía que quería pintar tan hermoso con ella cuando creciera —alzó sus manos hacia la mochila que estaba encima de la silla, sobresalían lienzos perfectamente enrollados, los saco y se los paso al azabache.

Sasuke los desenrollo cuidadosamente esperando ver algo impresionante y no se equivocó, los dibujos eran únicos: un hermoso paisaje de la ciudad de Madrid con toques de atardecer y textura única; una cabaña en medio de una nevada cual nieve blanquecina trasmitía paz y tranquilidad. Se sentía una calidez en su pecho al verlo.

—Son hermosos —alagó sinceramente Sasuke sin despegar la vista del lienzo.

La aludida se cohibió ante su aceptación y a su vez sonrió tímidamente.

—Esto alegro a mama cuando lo descubrió, pero no se veía muy a gusto con los tutores y las visitas constantes de mi padre —retomo su monologo—. Poco a poco empecé a aceptarlo y a llamarlo papa, eso le alegro mucho y decidió que era hora de darme su apellido. Seguí viviendo con mi madre en esa cabaña hasta que cumplí los doce años, en ese tiempo las visitas de mi padre eran casi todos los días, y en una ocasión, trajo consigo a mi medio hermano mayor: Haruno Sasori.

El Uchiha recordó entonces las palabras del pelirrojo: "Su vida se volvió un caos desde los ocho años. El único momento que la vi plenamente feliz, fue cuando vivió aquí. Se había adaptado. Incluso ahora, cuando por fin pudo ser libre de las alimañas de la familia, lo único que pensó fue en verte".

—Sasori no se alegró mucho cuando me conoció, pero conseguí ganarme su cariño en poco tiempo. Todo iba demasiado bien, hasta que mi padre empezó a pelear mi custodia, pues tenía que regresar a España para dedicarse a sus empresas, y mamá no aguanto la opresión y termino aceptando ir a cambio que no me arrebatara de sus brazos.

—¿Tu padre era empresario? —la duda surgió en Sasuke.

—Si, son empresas dedicadas a la importación de accesorios, maquillaje y ropa de marca "Infinite Beauty" ahora mi hermano es dueño de las empresas —se encogió de hombros, al parecer le importaba poco el negocio y Sasuke lo entendió por lo que no siguió preguntando sobre el tema.

—Entonces… ¿Qué paso cuando te mudaste a España en ese entonces? —Sasuke enrollo cuidadosamente los lienzos.

—No esperaba encontrarme a mis abuelos rencorosos con mi padre por haber engañado a su antigua esposa con mi madre. Por su puesto que rechazaron que viviéramos en la mansión —respondió dolida apretando la taza entre sus manos.—. Mi padre no tuvo opción y compró otra casa para meternos allí, como pájaros enjaulados. Estaba tan obsesionado con su imagen pública que se olvidó del bienestar de su hija.

No permitió que fuera a alguna escuela, siguió mandándome tutores, cada vez de alto nivel que me enseñaron de todo: literatura, deportes, teoría, etcétera. Mi ritmo de vida era muy duro, sacando perfectas calificaciones, aprendiendo a tocar el piano, violín, clases exhaustivas de etiqueta. ¿Y para qué? si nunca se me mostraría a público —expresó frustrada apretando los labios.

Ahora Sasuke sabía porque ella se perdía fácilmente en la calle y que no supiera cocinar u hacer otras cosas sencillas cuando era una adolescente. Con ese estilo de vida pudo aprender a ser independiente si sus abuelos no la vieran como una bastarda que no merecía llevar su apellido. Sakura parecía una princesa vestida de pordiosera, en medio de gente hipócrita que no tardaran en hacerte daño.

—Mi hermano siempre me apoyaba en todo, él logro que bajaran la intensidad de las clases y por fin pude dedicarle más tiempo a pintar mis hermosos cuadros. Mamá siempre se ponía feliz cunado se los mostraba —sus ojos se humedecieron al recordar la expresión dulce de su madre, la extrañaba terriblemente—, y mi padre —su mirada endureció pero las lágrimas descendieron a sus mejillas— pocas veces iba a visitarme, al parecer mis abuelos tenían mucha influencia sobre él que lo controlaban cual marioneta.

Ante su expresión de furia contenida combinado con tristeza, Sasuke se inclinó ligeramente pasando su mano por la mejilla de Sakura, limpiando sus lágrimas y espontáneamente su dolor; a respuesta, ella intento sonreír entre su lamento y controló el llanto que se acumuló en su garganta.

—Así paso el tiempo hasta que cumplí quince años… y deseé entrar a una preparatoria normal. Al principio mi padre (bajo la influencia de mis abuelos) se negó rotundamente en permitirlo. Pero gracias que mi hermano y a mamá me ayudaron a entrar a escondidas y curse el primer año sin muchas dificultades. Descubrí demasiadas cosas al convivir con compañeros, pero pronto se enteraron de que era la hija bastarda de Haruno Kizashi y empezaron a despreciarme.

Fue ahí cuando descubrí el anime y empecé a meterme en ese mundo bajando un poco mi rendimiento en todo, incluso llegué, en su momento, a despreciar el arte, pues en las clases de pintura, los maestros me hacían sentir menos. Fue entonces que mi padre se enteró de que iba a la escuela y amenazo en enviarme de nuevo a Hokkaido si no abandonaba la escuela.

Sakura se quedó en silencio y estática por un momento, y Sasuke noto un atisbo de desesperación en sus ojos verdes mientras apartaba su mano.

—Recuerdo ese día… nublado y lluvioso, el tiempo perfecto para un accidente —hizo un ademan con la mano hacía la ventana, que, al ser transparente, se podía apreciar la tormentosa lluvia que azotaba sobre la ciudad—. Íbamos de regreso a casa en el coche, él manejaba y discutía con mama que iba a su lado, y yo por detrás. Yo le decía que no dejaría la escuela por nada del mundo, no era su prisionera, estaba harta de tanto desprecio por parte de mis abuelos —sus ojos empezaron a derramar lágrimas sin parar.

Él volteo a verme con furia… eso es lo último que recuerdo, pues el pavimento mojado hizo estragos que el auto termino chocando con otro vehículo, quitándoles… la vida… a ambos… a mis padres —rompió en llanto llevándose las manos a su rostro y sus hombros tiritaron bruscamente al inclinarse hacia adelante, llorando. Después de tantos años aún le dolía la muerte de sus padres. Era sensible, no podía contenerlo.

El joven se sentó alado de ella y la envolvió en sus brazos brindándole un abrazo protector y froto su mano en la espalda tratando de consolarla. Sakura, entre su llanto, alzo la mirada con una sonrisa triste en sus labios y con los ojos cerrados, siguiendo sorprendiendo a Sasuke por su capacidad de sonreír en un momento triste.

—No te preocupes por decir algo Sasuke-kun. Sé que te cuesta expresarte —vaya que lo conocía después de estar tantos años separados.

Él asintió con la cabeza y alejo sus brazos, al parecer su gesto logro tranquilizarla pues ella se limpió las lágrimas y respiro profundamente unas cuantas veces. Y retomo su habla.

—No sufrí muchos daños físicos, pero estaba destrozada por dentro… ¿Con quién estaría entonces? Mi hermano es cinco años mayor y consiguió mi custodia quedando al mando de las empresas de mi padre. Un mes después de su fallecimiento, mis abuelos me visitaron pidiéndome perdón por el mal trato de todos los años, ofreciéndome vivir en la mansión con ellos.

—¿Lo hisciste? —preguntó él.

—No pude… no puedo perdonarlos —confesó apretando los puños sobre sus rodillas—. ¿Vienen a pedir perdón cuando mis padres fallecieron? Absurdo —soltó con indignación—, yo deseaba su cariño tiempo atrás para disfrutar de una completa familia, no después.

—Tal vez al ser la única nieta querían hacer las paces —argumento Sasuke, pero pronto la vio sonreír de forma sarcástica.

—No fue así. Porque mi hermano decidió enviarme a un internado de artes, en China, ¿recuerdas?

Sasuke se tensó un poco al recordarlo, eso quería decir que estaba tan cerca de saber porque se marchó, y sospechaba que ella no fue la única involucrada. La forma que se expresaba de Sasori no era con rencor, si no, cariño. En cambio, con los abuelos hablaba rencorosamente.

—Pero no deseaba estar ahí, sola, recibiendo su visita cada año, conformándome con eso.

—Así que contactaste a tu tía y abuela que viven aquí, ¿o me equivoco? —Sasuke alzo una ceja interrogante. Al parecer adivino porque ella sonrió con gracia.

—Todavía me conoces, Sasuke-kun —alegó ella por fin expresando diversión y luego cambio su expresión por una nostálgica—. Cuando llegue aquí, estaba feliz por estar rodeadas de personas que no me despreciaran, hice tantos amigos… y te conocí a ti —fijo su vista en Sasuke transmitiéndole sus sentimientos—… y me enamore por primera vez.

Él contemplo en silencio sus hermosos ojos verdes que le miraban con amor pase a todas las palabras hirientes que le dijo, perdonándolo de toda ofensa. No lo asimilaba aún, pero estaba totalmente seguro de algo: Sakura lo amaba.

—Empecé recibir regalos por parte de mis abuelos cuando descubrieron todo. Y se me hizo extraño de que no me amenazaran con decirle a mi hermano que había hecho, entonces sacaron su jugada y pidieron que regresará con ellos. Lo rechace definitivamente y empezaron a hostigarme con llamadas. ¿Recuerdas el contacto "NO CONTESTAR"? —pregunto a sabiendas la respuesta y él asintió—. Son mis abuelos.

—¿Son personas importantes?

—Sin duda alguna —refunfuño la Haruno bebiendo de la bebida.

—Si tienen tanta influencia, pudieron meterte en un pleito legal, ¿eso fue lo que sucedió?

Sakura se quedó en silencio por unos segundos para después sonreír de forma irónica.

—Resuelta que, cuando estuve viviendo aquí Sasori y mi tía Tsunade estuvieron peleando mi custodia, pero mis abuelos salieron triunfadores —apretó nuevamente los puños.

—¿Por eso… te fuiste? —pregunto en murmullo Sasuke.

Sakura sintió con la cabeza.

—Cuando Sasori vino, me hizo creer que él era quien deseaba llevarme porque no tuvo la confianza y coraje en decirme que, si yo no iba, mis abuelos se encargarían de refundirme en un internado viviendo en el anonimato por el resto de mi vida —reveló un poco resentida.

Por eso Sasori dijo que tenía parte de la culpa —pensó Sasuke bajando los ojos y admirando las manos de Sakura sosteniendo la taza de chocolate.

—Mi hermano me orillo a pensar que deseaba llevarme para siempre y tuve una semana para planear algo. Intente decírtelo, pero… —negó con la cabeza, exhausta—, temía que prometiera algo que no pudiera cumplir y desilusionarte. Por eso no te enfrente y deje esa carta deseando lo mejor para ti. Sé que no fue la mejor manera pero fue la única opción que se me ocurrió en su momento. Yo… —trago grueso mientras lo miraba con arrepentimiento—, en verdad lo siento Sasuke-kun, no deseaba hacerte algún daño, solo quería que fueras feliz.

El Uchiha no dijo nada y frotó su rostro con la mano tratando de discernir toda la información que recibió de golpe, apenas y podía asimilarlo.

—¿Qué estuviste haciendo todo este tiempo? —una pregunta que Sakura no dudo en responder con más ánimos al notar que el brillo de tristeza y rencor se iba disolviendo en los ojos de Sasuke.

—Hicieron que estudiara una carrera de negocios para tomar liderazgo en las empresas, retome todas mis clases de modales y etiquetas e intentaron esposarme —al decir lo último Sasuke dio un respingo y la miró con los ojos muy abiertos temiendo lo peor. Y de los labios afloro una risa—. No te preocupes, dije "intentaron". Mi hermano no lo permitió y yo hice todo lo imposible para que mi pretendiente me odiara y así termino rechazándome.

—Que dolor —espetó irónico el azabache.

—No te burles —reclamó Sakura componiendo un pequeño puchero—. Pase estos años complaciendo a mis abuelos, una vez que termine la carrera y ellos me dieran el liderazgo, fueron tan tontos que no pensaron que podría traspasar la presidencia a mi hermano —sonrió triunfante ante su jugada—. Me encargue de complacerlos tanto que pensaron que estaba bajo su mandato.

—¿No tuviste algún problema con el traspaso de derechos? —Sasuke por primera vez bebió de su café sin azúcar.

—Fue un gran pleito legal, pero como me corresponde la mayoría de las acciones, soy quien toma el control. Asique pase todo a manos de Sasori y oficialmente no tengo nada que ver con las empresas —anunció feliz, como si el asunto fuera una carga.

—Nunca te intereso tomar el liderazgo. Ya comprendo todo —Sasuke pudo respirar completamente tranquilo ante las respuestas que obtuvo, estaba un poco satisfecho.

—Ahora soy libre, ¡por fin! Después de tantos años ellos ya no tienen control sobre mí —exclamó aliviada sonriendo de oreja a oreja—. Se dieron por vencidos difícilmente, pero entendieron que deben dejarme hacer mi vida —lo miró con los ojos brillantes.

Y la mente de Sasuke se planteaba la pregunta de año: ¿Qué pasaría con ellos? ¿retomarían su noviazgo? Él lo deseaba, pero ¿y ella? No seas idiota Uchiha, ella vino con esa intención, pensó.

—Mi lugar está pintando cuadros, a eso me dedico ahora, ¿y tú, pudiste encontrar tu pasión? —inquirió preocupada.

—Termine de estudiar Diseño Gráfico y trabaje un año en ese puesto en la empresa, pero el vicepresidente renunció de repente y tuve que asumir el puesto… está bastante bien. Aunque parece que soy el presidente, Itachi se las ingenia para dejarme lo más pesado —se quejó de lo último con irritación y pudo escuchar la risa de Sakura que lo tranquilizo.

—Veo que te va bien —se alegró por él y sonrió ampliamente.

Y se dio una plática amena después de eso, dejando atrás el rencor y la tristeza, los reproches y las cuestiones, antes de que sus corazones gritaran exhaustos por el sufrimiento. En vez de eso, se aprisionaban y aclamaban en ser correspondidos. Sus miradas brillaban por la aceptación del otro y se sintieron a gusto por estar libres de todo misterio y mentiras.

—Oye Sasuke-kun, ¿sabes? todavía te amo —dijo de pronto Sakura con una tierna sonrisa y las mejillas arreboladas.

Sasuke mostró un atisbo de asombro en su rostro, pero no tardo mucho pues su flequillo cubrió su ojo y su media sonrisa. Amaba a esa mujer después del tiempo y el espacio. Las heridas que le provoco poco a poco irán cerrándose, era cuestión de tiempo y amor por parte de ella, de ambos.

—Sigues siendo mi molestia misteriosa.

Para Sakura, que no entendió en su adolescencia porqué Sasuke le llamaba así, ahora lo comprendió al mirarlo a los ojos y su expresión de serenidad. El brillo de sus ojos solitarios volvía a resplandecer y la chispa de afecto solamente dedicado a ella.

—Hum… ya perdí mi vuelo —comentó resignada Sakura el ver por la ventana las gotas de lluvia empañar el cristal, dando una visión hermosa digno de plasmar en un lienzo.

Los ojos se Sasuke se oscurecieron repentinamente.

—¿Planeas irte?

—Nunca más —negó con la cabeza ofreciéndole una sonrisa tranquilizadora. No sería fácil retomar tantos años perdidos, pero no imposible. Lucharía para que no se derrumbaran.

Conversaron de todo, no se guardaron nada, incluso Sakura sonrió emocionada al decirle que aún le gustaba el anime, pero no se metía en lleno porque tenía en mente sus prioridades como el arte; ante eso, Sasuke se burló que seguía siendo una Otaku sin remedio y ella sonrió apenada.

La noche cayó rápidamente sobre la ciudad sin remordimiento dando alerta de que se acababa el día, el agua pronto dejo de ser un torrencial aguacero y termino en diminutas gotas sobre el pavimento. Ellos no se percataron de ello hasta que Sasuke recibió una llamada de su hermano ebrio preguntándole si había alcanzado a Sakura en el aeropuerto.

—Si —aprecio Sasuke a su interlocutor mientras pagaba la cuenta, era hora de irse.

A su lado, Sakura agarró su mochila dónde guardaba el peluche y los lienzos, la colgó sobre sus hombros y camino a la par con Sasuke hasta la caja donde le entregarían la tarjeta de crédito. Daba pequeños saltitos de alegría y taranteaba una canción, pronto sus ojos captaron la exhibición de pastelillos y no pudo evitar acercarse a verlos.

Mientras tanto, el Uchiha compuso una mueca de disgusto al escuchar gritos del otro lado de la línea, identifico al idiota de Naruto y a la loca de Ino. Recordaba que en la universidad los dos últimos eran quienes organizaban las fiestas en la casa de la rubia.

Huy… ya me imagino lo penoso que fue para ti pedirle disculpas a mi cuñadita.

—Itachi, ve a casa en vez de beber hasta la medula.

Jodete.

—Te cortaré la lengua si me callas —advirtió a regañadientes.

¡Ya Sasukito-chan, no seas amargado! —protesto Itachi arrastrando las palabras a causa del alcohol.

—Te recuerdo que tienes una esposa e hijo… además, deberías estar en la empresa —gruño lo último hastiado.

No te preocupes hermanito, todo quedó resuelto —dijo orgulloso de lo que sea que haya hecho.

—Voy a colgar Itachi —advirtió nuevamente el menor perdiendo la paciencia y acto seguido lo hizo. Se froto ligeramente la frente sintiendo pena ajena. Gracias a kami que no estaba con ellos, porque pasaría una de sus mayores vergüenzas.

De improviso, su celular vibro dando entrada a un mensaje de un número desconocido, lo abrió sin más y tuvo una especie de tic nervioso en su ceja al leer el contenido.

"Si le haces algo a mi hermanita, date por muerto, niño pervertido.

Atte: tu peor pesadilla".

Gruño hastiado de tanta babosada de Sasori y sus ojos se desviaron a la joven pelirrosa, quien señalaba unos pastelillos mientras la empleada los sacaba y guardaba en cajitas.

Sus ojos se dilataron ligeramente al verla mover todo su cuerpo, y pensar que…

Rápidamente negó con la cabeza y suspiro por debajo. Maldito Sasori que nada más me calienta la cabeza. Se hayo tranquilo al tener una pequeña certeza de que ella no se iría de la ciudad… ¿o sí?

—Los pastelillos cárguelo a mi cuenta —dijo Sasuke al empleado, y despejo todo pensamiento negativo, quería disfrutar el momento.

—Gracias —Sakura recibió los pastelillos mientras sacaba su cartera en busca de su tarjeta de crédito.

—Vamos —alentó Sasuke mientras caminaba a la salida.

—¡Espera! Debo pagar los pastelillos primero —reprochó la muchacha con el ceño fruncido.

—Su novio ya los pago, señorita —dijo la empleada con una sonrisa de cortesía.

Sakura se sonrojo ante lo dicho por ella, tartamudeando, agradeció nuevamente mientras se dirigía a la salida, llegó a Sasuke que estaba de pie agarrando un paraguas abierto. Le agradeció por los pastelillos con una sonrisa.

—Sigues siendo adicta a los dulces.

—Hum, por lo que veo sigues siendo amargado —replicó ella con gracia. Se sorprendió al ver que Sasuke se acercó a su lado para que el paraguas los cubriera a ambos. Dicha acción un gesto le hizo sonrojar nuevamente.

Y Sasuke disfruto de la vista.

´/´/´

La Haruno se sentía un poco nerviosa y cohibida, sus manos sudaban y tragó grueso tratando de encontrar tranquilidad.

Sasuke se ofreció a llevarla al hotel donde se hospedaba con Sasori. Grande fue su sorpresa al descubrir que su hermano ya había cancelado la habitación y se largó a quien sabe dónde.

Flash back.

¿Dónde se habrá metido? —preguntó indignada la joven.

En eso, Sasuke le toco el hombro y ella volteo curiosa al ver que le extendía su celular, extrañada, lo tomo entre sus manos y observo incrédula una foto que recibió el azabache de Itachi unos minutos atrás.

Estaban Itachi, Naruto e Ino encima de las mesas —al parecer bailando, aunque no se sabía por la posición de sus cuerpos— y eran alentados por una multitud de borrachos. En esquina de la cámara aparecía un poco del rostro de Sasori dando a entender que fue quien tomo la fotografía.

Pero ¿qué diablos? —Sakura casi cayó al suelo al saber que su hermano se fue a alcoholizarse como un vago y la abandono a su suerte.

Fin del flash back.

Resignada, iba a pedir una nueva habitación, pero Sasuke le ofreció su apartamento donde podría estar más cómoda. Ella acepto sin rechistar ante la idea de que pasaría más tiempo con él, aunque no pensó bien las cosas al momento, ahora que ya procesaba los pensamientos se ponía nerviosa.

Estaremos solos… —pensó abochornada mientras caminaban por el pasillo del piso directo al departamento del azabache.

Sasuke dejo las maletas para abrir la puerta, una vez que esta cedió, metió las pertenencias de la joven y prendió la luz del recibidor. A su lado, Sakura ingreso un poco tímida como si algo fuese a salir de la oscuridad y la devoraría, pronto todo sentimiento quedo en el olvido al ver a Kuro sentado en el recibidor, mirándola con pereza.

—¡Tienes un gato! —exclamó entusiasmada y lo tuvo entre sus brazos, extrañamente Kuro se dejó ser, normalmente aruñaba a quien se atrevía a hacerlo (excepto Sasuke) —. Es hermoso… ¿Cómo se llama este pequeño?

—Kuro —respondió Sasuke mientras metía las cosas.

—Eres hermoso pequeño —susurró la chica dejando al gato en el sillón y se propuso a mirar el apartamento del azabache.

Era muy amplio para ser un departamento de soltero, las paredes pintadas de color crema sin cuadros o adornos; el sillón en forma de L y cuero negro se extendían a lo largo de la sala acompañado de una mesita de noche, y de frente, una televisión plana que apostaba que era más de adorno, Sasuke nunca fue afán de ver los programas. Del lado derecho de los sillones se alzaba la pequeña y cómoda cocina, con todo lo necesario para cocinar. Una barra tipo isla dividía la habitación de la sala y dos sillas se acomodaban perfectamente a la barra. Y más allá, había un pasillo don tres puertas.

Caminó al ventanal, abriéndolo, dio paso a la corriente de aire que alboroto sus cabellos y ropa. Sonrió levemente al sentir la brisa golpear sus cabellos.

—¿Te gusto? —la opinión de Sakura le importó a Sasuke en ese momento.

—Es espacioso y acogedor. Me encanto —aseguró ella mirándolo con una sonrisa.

—Dormirás en mi habitación, yo me pasare al sillón —avisó el azabache advirtiendo de un pequeño sonrojo en las mejillas de Sakura, por lo que sonrió de lado—. No te preocupes, no hace nada malo.

—¡De-Déjame! —refunfuño ella pasando a su lado dirigiéndose al pasillo, afortunadamente abrió la puerta correcta y la recamara del ojinegro la recibió.

No era nada fuera de lo normal, poseía una cama matrimonial con sábanas blancas y cosillas sin importancia, lo que llamo su atención era que poseía un baño dentro.

—Te dejo las maletas. Ahí está el baño —Sasuke llegó a su lado y señalo la puerta—. Tomate tu tiempo.

Sakura le agradeció y lo último que vio fue su espalda desaparecer detrás de la puerta.

´/´/´

Sasuke pensaba que era otra oportunidad de continuar con su vida, nuevamente se arriesgaba a ser abandonado en medio amorío, pero esta vez sería diferente: Sakura le tenía plena confianza para decirle todo. Lo vio en sus ojos, ella estaba dispuesta a permanecer a su lado.

Si ella estaba con él era feliz y desdichado. No pedía nada más.

Esa noche pasarían solos en su departamento, él no tenía malas intenciones con ella, pero al verla aparecer en la cocina con una blusa de tirantes delgados que dejaban al descubierto sus hombros y un short negros que le llegaba un poco debajo del muslo exponiendo sus torneadas piernas, la cordura empezaba a flaquear y sus hormonas parecían montar una fiesta privada.

Joder, ya no eres un adolescente con hormonas alocadas, puedes controlarte…

O eso deseaba creer, pues empezaba a tener efectos en su cuerpo. Sakura provocaba todo, y ni siquiera se habían besado.

No seas depravado —se regañó mentalmente mientras servía los cafés y a su lado Sakura abría la caja de los pastelillos.

—Mmm… son deliciosos, te pierdes de muchas maravillas —alegó Sakura mientras lamía sus dedos saboreando la crema impregnada en su piel.

Sasuke siguió sus movimientos hasta su boca y gruño por debajo. Deja de hacer eso Sakura…

—Mira, este es de chocolate amargo —sacó una cajilla y se viró al Uchiha con una sonrisa cual se convirtió en una mueca de confusión al notar que la miraba intensamente, se sintió completamente desnuda ante esa mirada—. ¿Qué sucede?

—Nada —se apresuró a decir él apartando la vista de Sakura. Era mejor controlarse antes de hacer algo indecente.

Sakura no se quedó con la duda y le insistió con la mirada intentado persuadirlo con sus grandes ojos verdes, a lo que él respondió con un monosílabo y ceño fruncido al tener una reacción diferente en su cuerpo.

—Solo pensaba… —empezó en susurró, recordando el factor principal por el cual estaba inquieto desde que llegaron—, si en la mañana volvería a verte —dijo Sasuke intercambiando miradas con Sakura, transmitiéndole su temor más grande. En ese instante lo único que necesitaba era saber que la encontraría al día siguiente.

Y ahora que planteaba la idea abiertamente y lo digería, se dio cuenta de que era su inquietud desde que llegaron; el pensar en despertar la mañana y buscarla por toda la casa sin rastro alguno, con el dolor creciente en su pecho y una cicatriz que tarda en cerrar.

Con los ojos cerrados, pudo sentir de pronto la calidez que emanaba el cuerpo menudo de ella frente suyo, una caricia en su mejilla y sus palabras reconfortantes calmaron su corazón desbocado y acelerado.

—Nunca más te abandonare Sasuke-kun —susurró la chica mostrando una sonrisa angelical acompañado con una caricia en la mejilla cual se extendió a su cabello y su otra mano se posó en su hombro.

—Sakura —gimió Sasuke pasando una de sus manos por la cintura apegándola a él, sin restricciones; la otra mano enredos sus cabellos rosados y suspiro una vez que la envolvió en un completo abrazo.

Deseaba estar siempre así, abrazándola con fuerza, asegurándose de que no se iría de su lado, que no escaparía esa vez. Necesitaba reafírmalo de alguna forma, dejando nuevamente una semilla de emociones intensas.

—No volveré a irme, estaré a tu lado —susurró Sakura apoyando la cabeza en el torso masculino inhalando su aroma, tan refrescante para su nariz y reconfortante para su alma. Bajo ambos brazos para envolverlos por la espalda ancha de Sasuke y así acurrucarse en su pecho. No quería separarse nunca.

A respuesta, Sasuke se aferró a ella con presión y anhelo, acaricio sus mechones de cabellos mientras miraba su rostro acurrucado en su pecho, sus pestañas largas se ladearon al sentir entre sus pies, el pelaje de Kuro restregarse contra su piel.

La Haruno rio por debajo al sentir cosquillas.

—Es mío Kuro —cuchicheo la chica mostrándole la lengua al gato que la miraba con ojos entrecerrados. O más bien, a quien miraba era a Sasuke.

—No creo que este celoso de ti —dijo resignado el hombre con una sonrisa divertida en sus labios.

Después de una agradable merienda con los pastelillos, los dos se dispusieron a dormir. Ambos se encontraban en el pasillo mirándose mutuamente, ella con los ojos más brillantes que nunca y él con una capa de serenidad.

—Gracias por todo… la cena y pastelillos estuvieron deliciosos —dijo Sakura rompiendo el silencio que se formó desde que se miraron. Paso un mecho por detrás de su oreja y se mordió el labio inferior, nerviosa.

—No hay de que —sonrió levemente provocándole un ligero sonrojo en las mejillas de ella. Aun le encantaba verlo sonreír.

—Me… iré a dormir —dijo Sakura entre balbuceos y gestos hacia la recamara. Dudo un momento si darse la vuelta e irse o despedirse con un beso en la mejilla.

Al girarse para marchar, volvió a verlo nerviosa, cosa que él noto provocando que alzará ambas cejas y de pronto sonriera de lado con una especie de burla en sus ojos.

—Hazlo de una vez, molestia.

Sin dudarlo, Sakura se abalanzo a él enrollando ambas piernas por su cintura y brazos por el cuello, él afirmo el agarre en su cintura y sonrió de lado ante la acción de la ojiverde. Vaya que deseaba besarla y lo haría en ese momento.

Inesperadamente estampo sus labios con los de ella sacándole un grito ahogado, sus manos traviesas agarraron los glúteos y la recargo contra la pared. El calor que sintió en su boca fue deleite cuando dejo de besar sus labios para introducir su lengua en la cavidad húmeda de ella, deleitándose con lo dulce y amargo.

—Sa-Sasuke-kun, espera… —intento frenarlo Sakura, pero sus acciones contradecían sus palabras, pues se aferraba más a él y afirmaba al agarre con sus piernas. Incluso empezó a revolver sus cabellos azabaches.

Sakura sintió la lengua experta de Sasuke moverse dentro de ella, y estuvo asustada en ese momento pues era tan intenso el beso que le salió un sonoro gemido y se le fue la respiración por unos segundos ante la intensidad. Empezó a corresponder el beso tímidamente y terminó por cerrar los ojos y perderse ante las caricias que brindaba Sasuke a su cuerpo, los pequeños escalofríos se extendieron por su columna y estómago.

La emoción nublo su mente y se movió contra ella, aferrándose a su piel y no dejando espacio para las palabras; ella ensimismada por el placer, se apegó a él mientras sus bocas se volvían un movimiento deleitante y demandante.

Al no poder respirar, Sasuke se separó un segundo de ella respirando entrecortadamente, con los ojos oscurecidos y una sonrisa ladina ante lo hermosa que se veía Sakura con un sonrojo en las mejillas y la respiración agitada por el beso apasionado. Ella recupero un momento la respiración e hizo un puchero.

—Pareces una niña pequeña —alego él.

—Mh —hizo un puchero—. Es que me tomaste desprevenida… eso es todo —susurró ella ladeando el rostro.

—Pero te gusto —cinchó él acercando a sus labios para besarla, pero ella inesperadamente le puso un dedo sobre los suyos y negó ligeramente con la cabeza.

—Los dos sabemos que si continuamos llegaremos a otros… limites —al decir eso se sonrojo ligeramente al sentir el apretón que le dio el en sus glúteos—. Y bueno... no dormiré mucho y mañana tengo demasiadas cosas que hacer.

—Para mí eso no es una excusa creíble —objeto el Uchiha frunciendo el ceño ante la negación de ella.

—Es que… —inconscientemente apretó el agarre de piernas alrededor de él, por ende, provoco reacción en Sasuke, quien gruño por debajo y le dijo que no hiciera eso—. L-lo siento… no estoy preparada…

—¿Preparada? —murmuró él, confuso. Al verla removerse y mirar de reojo a el agarre de sus piernas, comprendió perfectamente. Suspiro resignado.—. Lo entiendo.

—Gracias —le dio un beso corto en los labios y él la bajo antes de que se descontrolara y terminara tomándola en ese mismo instante—. Descansa —le sonrió radiante antes de emprender camino hacia su recamara, con una mirada ónix por detrás que la miraba con intensidad y adoración.


Continuara… (el último)

Bueno, les he cumplido… a medias *risa .* ya está el capítulo, tuve unas complicaciones al momento de editarlo, no me gustaba como quedaba y lo volvía a borrar. ¡Pero ya quedo! Espero que haya sido de su fascinación.

Por fin se acabaron los enigmas de Sakura, ya se sabe todo. Sobre la vida de Sakura pensaba en hacer un capítulo de ella relatando todo pero no me gusto como quedó que lo descarte inmediatamente. Así que espero que esto los haya satisfecho, y si no, pues ni modos *risas*

Por fin esos dos se arreglaron, y ya van a ser pareja *yupi!* pero lastimosamente el siguiente capítulo es el final *llora desgraciadamente* ahora si no se para cuando les traeré el capítulo Final,

¡Quiero agradecerles por su infinito apoyo!

Melina Fernández: Ya está el capítulo (¿) ya no mueras cx

Nos leemos en el final de molestia misteriosa, pequeño saltamontes que llora ;)

¡Alela-chan fuera!