Hola!! Siento mucho ser tan pesada en actualizar, pero es que no he tenido nada de tiempo y este capitulo me ha costado horrores, es un poco más corto de lo normal.
Gracias por leerlo!!!
XI. Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Rukia no podía creer lo que estaba escuchando, Ichigo se estaba disculpando por lo que había hecho. Nunca esperó algo así, no después de haber pasado esos días tan horribles, pero aún así ¿qué esperaba ahora?
-¿Qué esperas ahora Ichigo? ¿Qué después de todos estos días que han pasado me rinda a tus pies sólo por qué me dices que lo sientes?
-No es eso.
-¿Qué ignore la nota que me dejaste? –La shinigami subía cada vez más el tono de voz.
-Rukia baja el volumen…
-¿Qué olvide todo lo que me has hecho? ¿Y qué justo cambies de parecer cuando aparece Arima-sama?
-Eso no tiene nada que ver.
-¿Crees que me puedes dejar colgada cuando quieras y volver cuando te da la gana? –Le gritó.
-Rukia… ¡Cállate! –Y al decirle eso, la besó.
El no tan durmiente Arima se despertó, y comenzó a carraspear. Y en ese momento se abrió la puerta, haciendo acto de presencia el hermano de la enferma. Mientras se besaban, Rukia escuchó el sonido de la puerta y abrió los ojos, al ver a su hermano, se separó rápidamente de Ichigo, consiguiendo un dolor extra a los que ya llevaba encima.
-¿Qué ocurre aquí Kurosaki? –Por la cabeza de los shinigamis pasaba la, no tan absurda, idea de que Byakuya en vez de preguntar hubiese querido decir Bankai.
-Nii-sama, no pasa nada –la chica no quería más problemas, ya estaba bien todo lo que había pasado, en ese momento vio a un shinigami rubio con una gran cara de decepción-. Arima-sama, lo siento, yo…
-Rukia –la cara de decepción cambió por una de severidad que no habían conocido, hasta ese momento, los hermanos Kuchiki- cuando estemos casados no volverás al mundo humano. No quiero verte cerca de él –señaló a Ichigo- nunca más.
-No se va a casar contigo, imbécil -dijo Ichigo con tono arrogante- y no va a volver a la Sociedad de Almas.
-Ichigo, cállate, ya puedo yo sola –comentó la chica-. Arima-sama, lo siento, no puedo casarme contigo; y nii-sama, no voy a volver a la Sociedad de Almas por el momento, lo siento.
-¡¡Pero si has dicho lo mismo!! –Explotó Ichigo, ¿para eso le hacía callar?, la chica no pudo más que sonreír.
-Lo siento Rukia, pero ya hemos cerrado el trato –no, Arima no dejaría esto sin pelear- y no hay marcha atrás, ¿verdad Kuchiki-sama? –El aludido asintió, cualquier cosa antes que ver al molesto shinigami sustituto en su familia, cualquier cosa.
-Nii-sama, -susurró la chica con decepción- ¿qué ocurre?
-Esto no es un juego, Rukia, has aceptado a Kasamatsu Arima. Has dado tu palabra, no hay vuelta atrás –le contestó severamente mientras la chica lo miraba con ojos de asombro-. ¿Pueden dejarnos a solas a mi hermana y a mi? –Preguntó sin mirar a nadie más que a la convaleciente que estaba en la cama.
Ante tal inquisitiva orden nadie pudo hacer más que dejar a ambos hermanos solos. La salida fue, ante todo, dispar: Arima salió con un aire de superioridad donde no dejaba dudas sobre quien iba a ganar esa batalla, pero Ichigo. Ichigo no, él no quería ganar una batalla, no estaba peleando con nadie, ya no, él salió por la puerta, no sin antes mirar a Rukia. Esto no iba bien.
-Nii-sama, -comenzó la chica, una vez estuvieron solos.
-No, Rukia –le contestó sin tan siquiera dejarle continuar-, es inaceptable.
-¿Qué es inaceptable? Me dejaste hasta fin de año y aún no es fin de año.
-Pero ya has elegido, Rukia –contestó pausadamente, con esa voz cadenciosa que tan de los nervios ponía a Ichigo-, aceptaste a Kasamatsu Arima.
-Fue un error, nunca debí aceptarlo.
-Ya no se puede hacer nada, Rukia –Sentenció mientras se giraba encaminado a irse.
-Nii-sama, por favor –suplicó la muchacha- ¿hay algo que yo pueda hacer? Nii-sama, por favor.
Cuando ambos chicos salieron del cuarto, les esperaba un malhumorado Abarai Renji que los miraba bastante enfadado. Si ya de por sí al Teniente le costaba dormir en un sofá, más aún en una silla, como le había tocado en esta ocasión, ya que el sofá se lo cedió amablemente a su Capitán. Así que, cuando por fin pudo coger la postura, a esas horas de la noche, el resto de sus compañeros de cuarto deciden montar una improvisada fiesta. Los quería matar.
-¿Se puede saber qué coño estabais haciendo allí dentro? –Ni nobles, ni cortesía, ni formalidades, Abarai Renji no estaba para esas tonterías.
-Nada –dijo rápidamente Ichigo mientras se sentaba en el sofá.
-Acosar a mi prometida –respondió el rubio shinigami, sentándose en la otra punta del sofá.
-¿Qué? –Preguntó Renji algo sorprendido, de nada a acosar había un camino extenso- ¿Qué coño ha pasado Ichigo?
-¿Qué manera es esa de hablar Renji? –Su Capitán entraba en la sala, y no esperaba contestación, su Teniente simplemente se puso rojo y agachó la cabeza.- Kasamatsu Arima –el aludido prestó atención-, tu compromiso con mi hermana queda roto –cierto shinigami sustituto sonrió de satisfacción-. Kurosaki Ichigo, de tus actos y de lo que me ha dicho mi hermana, debo suponer firme tu propuesta de matrimonio para con ella.
-Si –contestó el chico seriamente.
-Ya veo, entonces no me queda otra opción.
