11. Tonta foto de Snapchat

Sheen estaba aburrido. Jamás había entendido por que Libby se tardaba tanto al arreglarse. La verdad es que él no notaba mucha diferencia entre la ella con y sin maquillaje, y lo único que hacían era perder tiempo.

Aparte de que tampoco era como si fueran a un evento muy formal. De hecho, era el evento menos formal que Sheen se podía imaginar, quizás con excepción de cuando se quedaban en casa de Libby a ver películas en piyama. Iban a cenar en casa de Sheen. No era la primera vez que lo hacían, pero si la primera en la que su hermana iba a estar presente.

Cuando el señor Estevez, la abuela de Sheen y Sheen habían migrado a Estados Unidos, su hermana ya era una adolescente. Y como buena adolescente no había escuchado razones y había decidido quedarse en casa de su tía en México. Desde entonces, el resto de la familia Estevez no la había visto más de una docena de veces, pero ahora había acabado la Universidad y estaría todo el verano con ellos.

Esta sería la tercer vez que Libby la vería en su vida, la primera desde que salía con Sheen. Y estaba muy nerviosa.

—No entiendo por qué estás tan desesperada por obtener su aprobación. Es Química, si tu bata de laboratorio esta planchada y bien lavada ya estas más que a la moda.

—Creo que tú no entiendes cómo funcionan las mujeres.

—No conoces a Tamara, me hacía la tarea de matemáticas vía telefónica por gusto.

—¿Entonces por qué siempre reprobabas matemáticas?

—Siempre me daba una respuesta correcta y una incorrecta para que yo adivinara, no soy bueno adivinando.

En ese momento Libby salió del baño y Sheen tuvo que guardarse la tentación de preguntarle porqué se había tardado tanto para eso. Traía un suéter naranja, un gorro café y un maquillaje que ella denominaba como natural.

—Te ves hermosa— dijo Sheen, como de fórmula.

—Mierda…— murmuro Libby.

—¿Disculpa?

—¿Esa es la impresión que te doy ahora mismo?— le preguntó la chica a su novio mientras se tiraba en su cama con un brazo en la cara— ¿El de una chica hermosa?

—Esa es la impresión que me das siempre. ¿Eso es malo?— contestó Sheen confundido.

—¡Tú lo dijiste! Ella tiene un título en Química. Hoy quería verme simple. No quiero que piense que soy una tonta chica superficial amante de la moda.

—Pero tú amas la moda.

—¡Pero quiero que crea que soy mucho más que eso!— exclamó sentándose con una hábil abdominal en la cama— Quiero que piense que soy interesante, e inteligente, y que tengo mucho más que dar que solo una cara bonita.

—Y lo creerá— le aseguro Sheen—. Porque tú eres todo eso y más.

—Solo lo estás diciendo para que no me sienta mal.

—No, hablo enserio. Eres todo eso, y Tamara ya lo sabe. ¿Sabes cuantas veces me dijo que jamás sería digno de alguien como tú? Y eso fue desde antes de que supiera como te veías físicamente. Ella va creer que eres maravillosa incluso aunque uses el tonto filtro de Snapchat del perro.