Nada de esto me pertenece todos los derechos reservados para Dreamworks.

Cualquier parecido con la realidad o alguno otro fic en Inglés, español, chino, japonés, francés o cualquier otro idioma es pura coincidencia ya que nunca se sabe ¬¬

Ella no me recuerda, el ha cambiado.

Hipo POV

Una horrible semana ha pasado, la tienda está cerrada, el calor que siento es sofocante, casi no puedo respirar, sin embargo debo seguir trabajando, no puedo rendirme, el plan debe ser perfecto, cualquier error podría costarnos la vida a todos – pensó mientras colocaba puntas de flechas dentro de una extraña bola de hierro y la cerraba.

Aun resuenan las palabras de Adelphos en mi mente y aun me sorprendo de pensar en eso, la decisión que Adelphos tomo es muy peligrosa, el plan es tan tonto y arriesgado que podría terminar del modo más horrible posible, para ser sincero tengo miedo… mucho miedo.

Recuerdo

Hipo: entrar a la guerra ¿de qué estás hablando? – dijo mientras el resto de los chicos despertaba.

Adelphos: no tengo tiempo para responder preguntas, escúchenme con atención, dentro de cualquier instante el hueco se abrirá, tiraran una cuerda para que todos subamos, una vez arriba todos seremos separados para preparar las armas para la guerra, a cada uno de ustedes les serán repartidos nuestros planos y construirán nuestras armas para ayudar a traspasar la gran muralla.

Akil: espera, nosotros no podemos cooperar con ellos, cuando no nos necesiten se desharán de nosotros, tenemos que pensar un plan para escapar no para quedarnos a una muerte segura.

Todos: si, escapemos, tenemos que darnos prisa, si, escapar es lo importante.

Adelphos: ¡BASTA! déjenme terminar, en todas las maquinas existe un punto de unión donde se mantiene la estabilidad y la funcionalidad de las armas, quiero que en todas las armas que hagan alteren ese punto, ya sea colocando mal un clavo que no se vea, o no apretando correctamente un tornillo.

Buki: pero se darán cuenta al probar las armas, entonces nos mataran.

Hipo: esperen, ya veo por donde va esto, yo soy herrero, he creado armas antes, incluso trabaje con catapultas, es cierto que si el punto de apoyo es dañado el arma caerá en pedazos sin embargo si el punto de apoyo se puede sostener por lo más mínimo, incluso una catapulta dañada podría disparar al menos unas 10 u 11 veces antes de derrumbarse.

Adelphos: exacto, lo más probable es que las armas sean probadas y si pasan su inspección inicial no serán usadas nuevamente hasta el campo de batalla, entonces en medio del caos y la confusión provocadas podremos escapar.

Julio: me gusta tu plan Adelphos, sin embargo aun hay algo que no estás considerando, no todos somos herreros, sabemos algo del trabajo con los metales pero nuestra área de especialización es distinta, desde la navegación, las matemáticas, la arquitectura, hasta la agricultura.

Abubakar: ese no es el verdadero problema julio, el problema real reside en lo que pasara si logramos escapar, como recuperaremos los planos, déjame decirte Adelphos que yo no hice un viaje con unos tipos tan locos como yo, arriesgando mi vida todo el tiempo, para salir con las manos vacías.

Adelphos: por los dioses si tan solo se callaran y escucharan en silencio, cuando las armas se destruyan en el medio de la batalla nosotros ya no estaremos prisioneros, una noche antes de que la refriega comience yo los recogeré, para ese momento ya abre recuperado los planos, entonces nos mesclaremos con los esclavos que serán usados como carnada en la batalla, para escapar, allí es donde nuestro nuevo amigo nos ayudara a cruzar la muralla.

Hipo: nos estás diciendo que saboteemos las armas y luego esperemos a que todo vaya de maravilla, pero que pasara si este loco que nos ataco se niega a ayudarnos, entonces todo estará perdido deberíamos pensar un mejor plan.

Adelphos: no se negara, ya que él es un espía enemigo que viene del otro lado de la muralla, además a cambio de permitirnos pasar, las armas que no funcionaran con los invasores si funcionaran con ellos, entonces dime señor espía aceptas, nos ayudaras a escapar.

: acepto, sin embargo una vez del otro lado no puedo garantizar su seguridad.

Hipo: este tipo sigue subestimándonos, nosotros no conocemos la seguridad.

Julio: Hipo no digas cosas tan patéticas.

Cuando los jóvenes comenzaron a reír por el ultimo comentario la piedra fue removida, entonces un destello cegó a los muchachos, al abrir los ojos había una cuerda esperando para que treparan por ella; así sin mencionar nada mas los chicos salieron y fueron escoltados uno por uno a sus puestos de trabajo.

Fin del recuerdo

Este lugar es un horno, y para colmo el soldado ni siquiera dejo la cortina abierta, incluso la jarra de agua que me dejaron está caliente, espero y no tarden en alimentarme para por fin poder salir de aquí – pensó Hipo mientras colocaba una por una puntas de flechas en el interior de una esfera de metal y la cerraba con cuidado para que no se activara.

Después de unos instantes un ruido me saco de mi cavilación, era uno de los soldados el cual tomo las esferas que había estado haciendo todo el día y se las llevo, enseguida de aquel soldado entraron otros 2, lo primero que hicieron fue encadenarme y me sacaron de aquel infierno que ellos llamaban fragua.

Me pararon en un campo abierto, la brisa era simplemente genial, la frescura del ambiente era acogedora, al mirar a mis alrededores vi a Amílcar con la otra parte de la maquinaria, un soldado se acerco a mí y dejo aquel extraño tubo de madera, me entrego una de las bolas que yo estaba haciendo.

El miedo que sentí, al momento que de aquel extraño tubo surgió la pequeña base de madera, fue indescriptible y ¿si no resistía la presión del disparo? y ¿si se abría demasiado pronto? Nuevamente un grito me saco de mis cavilaciones, eran las ordenes de un soldado a caballo, me sorprendió ver a su lado a Adelphos, el cual solo asintió con la cabeza en señal de aprobación, dudoso metí la esfera metálica al pequeño cañón de madera, en mis adentros pedía los dioses que no me dejaran morir de ese modo, el cañón estaba cargado, lo tome, apunte hacia el cielo en dirección al viento, lo sostuve con firmeza y de un solo tirón jale la palanca que accionaba el dispositivo, la esfera salió disparada a una gran velocidad, a lo lejos se pudo ver como la esfera se habría liberando una lluvia de flechas.

Gritos de júbilo salieron de la boca de Adelphos, una expresión de satisfacción se poso en la cara de los presentes, de todos excepto de Amílcar, su cara no había cambiado nada, al mirarlo detenidamente me di cuenta que me estaba haciendo señas con las manos, me estaba pidiendo que tuviera cuidado, eso fue algo que solamente me preocupo mas, toda mi ansiedad, que desapareció con aquel disparo exitoso, regreso y se había multiplicado, nuevamente se me dio una esfera, esta vez mis manos temblaban sin embargo logre colocarla nuevamente, cuando el mecanismo que impulsaba la esfera bajo, pude notar como toda la maquina vibraba, dudoso y temeroso, tome la palanca con todas las fuerzas que pude obtener la baje haciendo que la esfera saliera disparada.

Cuando por fin pude reaccionar Adelphos se encontraba a mi lado.

Adelphos: descuida Hipo, yo seguiré con las pruebas anda a comer, bebe y descansa, conseguí que tu trabajo terminara por hoy, después de todo tenemos que cuidar a nuestro herrero.

Solamente pude asentir, después de eso fui llevado por un soldado a una pequeña tienda, donde me encadenaron y posteriormente me alimentaron, después de terminada mi comida no pude resistir mas el cansancio y quede profundamente dormido.

Desperté temprano a la mañana siguiente, el campamento estaba siendo levantado, por fin era la hora, marchábamos hacia Omnogovi ,la ciudad más cercana a la gran muralla, donde los ejércitos de todas las tribus se reúnen para los continuos ataques, un soldado llego por mí, me des encadeno ,fui subido a una carreta con otros esclavos, busque inútilmente a mis amigos aun cuando sabía que no los encontraría, solo había una cosa que podía hacer en esos momentos, confiar, confiar en que el plan de Adelphos nos permitiera escapar, confiar en que las cosas no se complicarían, confiar en que no planearan deshacerse de nosotros al llegar a la ciudad.

Después de algunas horas la carreta comenzó a avanzar, nos movíamos bajo el sol, la estepa se dibujaba por el horizonte, por un momento los rallos del sol parecieron alargarse, no pude evitar recordar sus hermosos cabellos dorados, por primera vez en semanas podía darme el tiempo para recordarla, para pensar en sus dorados cabellos, en sus hermosos ojos como el cielo, en su hermosa sonrisa, por unos momentos pude jurar que sentí como golpeaba mi brazo izquierdo; una mueca de alegría se dibujo en mi boca causando que los esclavos a mi alrededor me miraran extraño, sin embargo no me importo.

Por unos momentos recordé, cuando estábamos en el barco solía tener un sueño recúrrete, más que un sueño era un recuerdo, era ella apretándome fuerte, sosteniéndose, creyendo que su vida dependía de ello, chimuelo sumergiéndose en el agua intentando hacerla entender, muy a su modo, que era un amigo.

Por unos momentos pensé en ella de un modo distinto, pensé como estaría pasándola en Berk, lo más probable sería que estuviera enseñando en la academia de dragones, habrá mejorado bastante y con chimuelo a su lado probablemente será la mejor de todos, después de todo siempre lo fue, ella siempre superaba a los mejores vikingos en todo, su futuro será brillante, probablemente será la mejor guerrera de todas, quizás algún día aceptara a alguien que le dará todo lo que se merece, tendrá maravillosos hijos, tan fuertes y hermosos como ella, vivirá feliz el resto de sus días, con el pasar del tiempo se olvidara de mi, en realidad nada me indica que ella aun me recuerde,- sacudí mi cabeza tratando de no ponerme sentimental - será mejor que me aleje de esos pensamientos, yo ya decidí mi camino, lamentablemente ella no está en el - una lagrima rodo por mi mejilla luego de aquel pensamiento - sin lugar a dudas esas 2 semanas hasta la ciudad serán de las más largas de mi vida.

Astrid POV

Habíamos pasado por varios poblados, en los poblados se veían varias tropas estacionadas, el ambiente que se respiraba en los pueblos era de temor, cuando le pregunte a habiz lo único que me respondió fue un cállate, al principio me ofendí, pero cuando estaba dispuesta a reclamarle, un soldado detuvo la carreta en la que viajábamos, escuche como el soldado le gritaba cosas a habiz, y observe como este se quedo callado, soportando como le humillaban frente a todo el grupo, después de algunos minutos habiz saco una bolsa, se la entrego al soldado, el cual por fin dejo avanzar las 3 carretas y a los hombres a caballo que viajaban con nosotros.

Me mantuve en silencio, para ser sincera, no comprendía lo que pasaba, no comprendía la miseria que había visto en los poblados anteriores, no comprendía la actitud de los soldados, y mucho menos la de habiz, sin embargo podía notar la cara de angustia en el rostro de los hombres, de la caravana, no sabía lo que ocurría, pero no tenía intenciones de averiguarlo, no era mi problema, solamente tenía que mantenerme concentrada, para encontrar a Hipo, no podía distraerme con los problemas de los demás.

Estaba anocheciendo habíamos parado en un claro en medio del bosque, encendimos una fogata y comimos algo de carne, que compramos en un pueblo anterior, los hombres que nos acompañaban charlaban con un poco mas de ánimo, mientras hacían eso me acerque a una de las carretas, levante la cortina de esta, allí estaba mi querida tormentula descansando, lentamente la acaricie, al sentirme tormentula despertó y salió de la carreta, parecía que estuviese esperando salir de allí durante todo el día, después me moví hacia la siguiente carreta, de ella salto chimuelo sobre mí, sin darme tiempo a reaccionar, comenzó a lamerme la cara, se notaba que también estaba feliz de salir de la carreta.

Me dirigí a la fogata con los demás, mientras los dragones saltaban y jugaban entre ellos, cuando me disponía a comer habiz me hablo.

Habiz: no sabes la suerte que has tenido – me dijo con una cara seria, distinta a la que mantenía siempre, esta era más melancólica.

Astrid: suerte, ¿Por qué? - Le pregunte desconcertada.

Habiz: por haber nacido alejada de todo esto, por nacer en una isla pacifica, donde solo hay vikingos, donde solamente hay pureza, donde nada malo ocurre, donde te has podido conservar inocente y pura, has tenido la oportunidad de enamorarte, de poder criarte con la suficiente fuerza, para poder seguir a tu novio – al momento que termino de hablar pude notar como por su rostro caía una lagrima.

Astrid: no pude evitar preguntar, no después de esas palabras – ¿tan diferente es el continente de Berk?, pareciera que lo dijeras por experiencia – solté sin más, después de todo la delicadeza jamás había sido mi fuerte.

Habiz: recuerdas al soldado que nos detuvo al mediodía – solamente asentí, no quería interrumpir aquella explicación – es un soldado romano, los romanos tiene sometido la mitad del continente, su tecnología es avanzada, son fuertes y disciplinados, por eso han ido ganado mucho territorio en los últimos años, cada vez avanzan más hacia el norte, sin embargo el frio detiene su avance, al parecer no tienen mucha resistencia al frio.

Astrid: entonces están en guerra con esos romanos, por eso aquel soldado te agredió – dije creyendo que entendía a lo que habiz se refería, sin embargo por la expresión que me mostro habiz supe que estaba errada.

Habiz: hace mucho tiempo intentamos defendernos, pero eso fue hace muchas décadas, nos dimos cuenta que era imposible pelear contra ellos, aquel soldado nos detuvo por ser lo que ellos llaman barbaros, cuando los únicos barbaros son ellos, con sus armas y su maldito imperio – ante aquellas palabras me sentí mal y no pude evitar pensar que había algo mas en las palabras de habiz.

Astrid: ¿a qué te refieres? ¿Eso que tiene que ver conmigo? – dije sin pensarlo demasiado.

Habiz: tu novio, esta con aquel grupo, según la carta de estoico ya lleva bastante tiempo desde que partieron de Berk, los chicos de ese grupo son iguales a los romanos, en realidad creo que uno de ellos era romano, los demás no sé bien de donde sean, sin embargo si son amigos de los romanos, no deberías esperar nada bueno – nuevamente me sentí ofendida por la insinuación de aquel hombre.

Astrid: Hipo no es como ellos, como se atreve a compararlo sin siquiera conocerlo – me levante con la intención de alejarme, pero una mano me detuvo.

Habiz: tienes que entender, todo es posible, los romanos matan, violan, arrasan todo a su paso, por su culpa muchos de los míos han muerto de hambre, muchas mujeres tuvieron que convertirse en prostitutas para poder evitar morir de hambre, el grupo de tu novio es igual a ellos, o acaso olvidas lo que te dije, por su culpa nuestro hogar fue destruido, por su culpa lo perdí todo, ellos son unos monstruos y tu novio es uno de ellos, puede que el chico que buscas allá desaparecido hace mucho tiempo, te lo advierto cuando los encontremos debes esperar lo peor.

Ante esas palabras un gran hueco se formo en mi pecho, no pude evitar derramar lagrimas, no quería que nadie me viese, así que corrí y me oculte detrás de una de las carretas, llore en silencio, no pude evitar pensar que quizá tenía razón, no había seguridad de que Hipo fuese el mismo al que yo amaba, incluso cabía la posibilidad de que fuera igual a ellos, de que fuera un monstruo, de que fuera igual a los romanos.

Bueno pues este fue el capitulo espero y les haya gustado este capítulo lo hice como POV por 2 razones últimamente le estaba dando muy poco espacio a hipo siendo que es el principal de la historia y la segunda un maestro al que le pedí consejo sobre cómo escribir mejor me dijo que intentara hacer la narrativa en primera persona para tratar de acomodar correctamente los tiempos en la escritura y otras cosillas que no estoy seguro si logre.

Para cualquier duda sugerencia comentario critica o para apedrearme dejen un review

Según yo corregí el texto sin embargo siempre aparecen errores disculpen por esos errores que se escapan