Disclaimer: One Piece y todos sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Eichiro Oda
Anteriormente:
Los misterios se van aclarando. Tras vencer a Rob Lucci, Luffy y sus amigos se han encontrado con el doctor Tony Chopper; científico creador de la formula Zoan, quien ha revelado detalles sobre la organización que ha capturado a Ace, Dark Pluton.
En vista de la amenaza, Luffy ha invitado a Chopper a unirse a su cuadrilla adoptando la resolución de ir a hacer una misión de reconocimiento a la meseta Ennies; el único lugar que es la pista para dar con el paradero de Dark Pluton.
Zoro ha notado que Robin oculta muchas cosas y va cambiando su disposición hacia ella, Wiper ha abordado a Luffy, la ladrona Nami ha decidido a ir a la meseta Ennies por petición de Nyon-ba y el líder de Dark Pluton, Kurohige, ha salido en un misterioso viaje hacia una convención con la liga Grand Line y la WGO (Gobierno Mundial).
Del odio al amor hay una aventura
Capitulo 11: Siguiendo el rastro
Aldea Shandia, Congo. 5:00 a.m hora local.
-¡Aventura, allá voy!-.
Un súbito grito se hacía presente irrumpiendo la calma matinal en la aldea que aun descansaba (y si que era necesario descansar después del pesado día anterior). El responsable estaba sentado sobre su cama, con una sonrisa de lado a lado, la misma expresión de un niño ansioso y bien, en realidad Monkey D. Luffy no distaba mucho de lo que se define como un crio.
Su mirada inquisitiva empezó a contemplar el cuarto de lado a lado, pasando por las pinturas colgadas en la pared (que no le llamaban la mas mínima atención) y sus pertenecías personales, pero sus ojos encontraron descanso sobre la camilla que estaba del lado opuesto del cuarto, donde se encontraba su fiel asistente, con los ojos totalmente abiertos y con las venas marcadas, la respiración acelerada y una pistola en su mano.
-¡Usopp! Te ves muy listo para la aventura, bien, muy bien- le comentó muy alegre -¿Y esa pistola?-.
-¡Me asustaste Luffy! ¿Qué es eso de despertar gritando? P-pensé que nos atacaban- respondió bajando la pistola y poniéndose su otra mano sobre el pecho.
-Shishi, perdona- se disculpó muy alegre y entonces se puso de pie y fue a correr y abrir la puerta –No puedo esperar a explorar, vamos a buscar a los demás- tras inflar sus pulmones y salir hacia afuera, reanudó su escándalo -¡Hey Zoro! ¡Robin! ¡Chopper!-
-¡Luffy!- Usopp tuvo que ir y saltarle por la espalda y taparle la boca –Te digo que no hagas tanto gritadero, muchos aldeanos aun duermen-.
-Está bien, iré a buscarlos, hay que almorzar e irnos pronto a explorar- dijo sin perder el optimismo y empezó a dar algunos pasos, hasta que sintió pisar algo que hizo un crujido –A-ah n-no puede ser- balbuceó con una expresión facial de sorpresa.
-¿Qué encontraste? ¿Una pista? ¿Una reliquia?-
Luffy cogió lo que había pisado, resultaba ser más que un simple palo común y corriente –Una vara, traer una en mano es símbolo de ser un explorador- dijo con tal convencimiento que dejaba claro que hablaba en serio, entonces con vara en mano continuo su camino por las calles de la pequeña aldea cantando alegremente–Las islas del sur son cálidas…paina purupuru, sus cabezas se calientan y todos son bakas-.
Usopp ya mejor ni le dijo nada, su superior era tan despreocupado y distraído, se notaba que vivía para la aventura. En cambio el estaba muy nervioso, no había sido capaz de tener un sueño revitalizante, se le había pasado teniendo pesadillas, despertándose constantemente, las emociones del día de ayer habían resultado ser demasiado fuertes, ver morir a compañeros frente a sus ojos, mirar a un monstruo que jamás en su vida imaginó pudiera existir.
Y pensar que hoy se adentrarían más en la peligrosa selva ¡Que nervios!
Fijó su atención en el chico que ya se iba alejando -¿Me pregunto si cuando acabe esta misión yo llegaré a ser como él?- se preguntó en voz baja, le era difícil creerse que alguien tan cobarde como él pudiera superarse y convertirse en un aventurero de clase, es decir, Zoro era fuerte, Robin era inteligente, Luffy era audaz y pues él era, bueno, no destacaba en nada.
-Demonios porque soy tan negativo, si sigo pensando así voy a morir a la primera, ahora debería de creerme mis propias mentiras "Usopp el grande, el tirador más preciso del mundo, un hombre de acción, capaz de vencer a un oso usando solo el meñique"-.
Infló el pecho y entonces fue a alcanzar al capitán, jurando en sus adentros que hoy si sería alguien útil, un digno explorador de la liga Grand Line.
En tan solo medio minuto, el par de compañeros se encontraron con que no solo eran ellos los que habían madrugado, fuera de una cabaña se encontraba el líder Brook sentado en una silla, observando el firmamento estelar.
-Yohoho, las estrellas se ven más hermosas desde la selva, nunca me canso de observarlas noche tras noche, son mi inspiración- estirando su cuerpo suspiró y acto seguido dirigió la palabra a los jóvenes –Y ustedes muchachos, están inspirando a esta aldea a sobrevivir y no perder la esperanza-.
-Nos alegra eso- contestó Usopp.
-Chicos, hoy van a partir en su misión de reconocimiento ¿verdad?- Brook se puso de pie y se sobó la nuca –Luffy-san, con los acontecimientos surgidos ayer, no tuve tiempo de contarte sobre la visita de tu hermano a la aldea-
El moreno se agitó tan repentinamente que Usopp volvió a ponerse nervioso, de un segundo a otro el chico del sombrero de paja estaba frente a Brook poniéndole ambas manos en los hombros, sacudiéndolo levemente y demandando respuestas desesperado- ¡Ace! ¿Qué hizo? ¿Dijo algo del Poneglyph? ¿O habló de los tipos malos?-.
-"Se nota lo unido que es Luffy a su hermano"- pensó Brook –Yohoho, no es necesario alterarse tanto Luffy-san, la verdad es que Ace-san no habló mucho de esos asuntos tan serios, él desde un principio fue muy amistoso y paciente, un caballero-.
-Entonces el hermano de Luffy si es educado- comentó Usopp viendo al mugiwara que era todo menos fino.
Brook cruzó las piernas y tras permanecer pensativo volvió a sonreír –Ace resultó ser un joven bastante sencillo, tras llegar a la aldea se dio un tiempo para ayudarnos, aun teniendo prisa nos apoyó en reconstruir la aldea tras los daños provocados por los invasores, en cuestión de días era la sensación en Shandia, las chicas se morían por el-.
-¡Ah! ¡Ace era un asesino mata mujeres!- gritó Luffy jalándose los cabellos y con los ojos casi saliéndosele de orbita.
-Es solo un decir Luffy, no es que las chicas se murieran literalmente- dijo Usopp sorprendido por la ingenuidad del joven y eso que por lo que había visto él era popular con las chicas (Hancock, la ladrona, Marguerite).
Brook se puso de pie –Mientras conversamos ¿Por qué no vamos acudiendo a la bodega? Quiero mostrarte algo que te encantará, Luffy-.
-¡Sugoi!- exclamó el mugiwara mientras se imaginaba las opciones; comida, reliquias y…pues mas comida.
-La bodega es genial Luffy, yo ya fui y encontré cosas muy útiles como esta- Usopp sacó unos binoculares –Parecen comunes y corrientes, pero tienen distintos alcances de zoom, vista nocturna y su cristal es ultra resistente-.
-Incluso si necesitases algo más Usopp-san, siéntete libre de tomarlo, queremos que se sientan lo mejor preparados para su aventura-.
-¿De verdad? Gracias, eres muy generoso Brook-
-No hay porque-.
Mientras Brook caminaba, Luffy iba viendo las edificaciones de la aldea, algunas aun estaban bastante dañadas y seguro que los corazones de sus habitantes lo estaban mas después de tantas desgracias, eso lo hacía querer salir corriendo a adentrarse a la selva, encontrar a los de Dark Pluton y darles su bien merecida patada en el trasero.
-Bien Luffy-san, continuando con lo de Ace, el día antes de que partiera tras el rastro de sus objetivos, tuvimos una fiesta para desearle suerte y fue cuando se soltó mas, si bien antes se había dedicado más a ayudar y escucharnos a nosotros, esa noche fue cuando aprendimos de él. Hablaba de sus metas, sus hobbies, sus amigos y sobre todo de su querido hermano menor-.
-¿De mí?- Luffy se quedó viendo con curiosidad al líder Shandiano.
-En su sonrisa se podía leer su aprecio hacia ti, Luffy-san, como olvidar las caras que hacia cuando nos contaba de ti- dijo Brook mientras revivía en su mente aquellos acontecimientos y los contaba a el par de jóvenes exploradores.
Aquella noche hace ya una semana
El ambiente festivo estaba al tope y eso agradaba a Brook, que su gente olvidara sus problemas aunque sea por unas horas. Mucho tenía que ver ese vivaz joven que nunca usaba camisa y que siempre estaba listo para darle una mano a quien lo necesitara.
Ace se encontraba trepado arriba de una mesa, con una botella en una mano y en la otra un pedazo de carne, relatando entre risotadas una de sus aventuras -Y entonces cuando desperté me encontré con que estaba amarrado al mástil de una embarcación en medio del mar, duré tres días en alta mar hasta que vine a dar a una isla desierta-.
-Eso debió de ser terrible, seguro que tuviste que tomar medidas de supervivencia inmediatas- dijo Urougue bien metido en la historia.
-¡Pues no! Lo primero que hice fue coger un coco de un árbol y pintarle una cara con carbón, ah pero como extraño a mi amigo "Nutty"- dijo el explorador causando las carcajadas en general.
-Vaya, es usted muy singular explorador Ace- comentó Apoo.
-Al cabo de una semana me aburrí de consumir solamente cocos, así que me puse a explorar la isla y de repente unos aborígenes me asaltaron, no eran buena onda como ustedes amigos míos. Pero bueno, claro que ellos no resultaron para mi puño de fuego- relató el medio embriagado chico.
-¡Ace-san es genial!- exclamaron unas de las adolescentes de la aldea poniendo ojos en forma de corazón.
-¡Ace cásate conmigo!- gritó la alborotada niña precoz Aisa, ganándose un regaño (y un coscorrón) por parte de su madre.
-Hmph, bola de desesperadas, que fácil caen ante un hombre, yo nunca me voy a poner loca como ellas- dijo Hancock con soberbia, viendo mal a las chicas.
-Cuando vieron mi poder, se hicieron mis amigos y empezaron a alimentarme, pero cuando un día amanecí metido en una olla gigante me di cuenta de que lo que querían era comerme, según ellos para volverse fuertes como yo ¡Eran caníbales!- Ace se sujetó el estomago soltando una carcajada –En eso llegó m amigo Marco en un helicóptero y juntos pateamos todos los traseros, así me salvé pero al llegar a casa me gané mis buenas nalgadas con Shirohige mi jefe jaja-.
-Yohoho, pero que aventuras has vivido Ace-san, nos entretienen gratamente tus relatos-
-Y eso que no les he contado las aventuras de mi hermano menor, el sí que está loco de remate- dijo Ace alzando ambos puños, utilizando un nuevo tono de voz, mas afectivo –Ah ese Luffy-
-¡Kyaa, Ace tiene un hermano menor!- exclamaron las enamoradas, imaginándose a otro atractivo ejemplar masculino. Hancock resopló fastidiada.
-Si creen que a mí me pasan cosas alocadas, entonces faltaría que les contara las de Luffy, su curiosidad supera su intelecto y eso siempre hace que le pasen cosas muy singulares- dijo, pero entonces puso una mueca –Aunque últimamente no le ha ido muy bien-.
-¿Y eso?-
-Luffy ha fallado algunas misiones y anda bien distraído, la razón es una sola; una chica- dijo recuperando su look feliz –No sé si eso debería de alertarme o alegrarme-.
-Pero eso es malo, si alguna misma persona lo está boicoteando, entonces quizás está siendo víctima de alguna trama enemiga- sugirió el siempre serio Hawkins.
-Creo que no lo captan, yo creo que a Luffy le gusta esa chica ¡Hasta que le llega el flechazo jaja!-.
Una gota de sudor recorrió la frente de Drake -A-Ace-san-.
-Luffy el explorador tomándose de la mano con una ladrona, me causa mucha gracia imaginarlo, solo falta que al rato sea "el tío Ace"-.
-Esa noche nos platicó mucho de ti Luffy-san, el día siguiente partió y ya nunca supimos nada mas de él- terminaba de relatar Brook, pero el dirigir la atención a Luffy, se encontró con una escena rara; el chico caminaba medio agachado, mordiéndose el labio inferior y ¿acaso estaba levemente ruborizado?
-Ace, tenía que contárselo todo a ustedes- decía Luffy con voz insegura, limpiándose el sudor de su frente con el antebrazo, hasta a Usopp le extrañaba verlo nervioso.
-Luffy, que no te de vergüenza, no tiene nada de malo tener sentimientos por una chica- aconsejó Usopp.
-Descuida joven explorador, los labios de toda Shandia están sellados "especialmente porque si lo mencionamos Hancock se va a poner salvaje"-.
-¡Ace baka, para que se le quite yo también les voy a contar a todos de sus fracasos!- renegó Luffy revelando la causa de su molestia.
-¿Uh? Yo creí que te avergonzaba eso de que te gusta la ladrona-
-¿Gustarme la ladrona? Anda ni que quisiera comérmela, no soy caníbal- refunfuñó cruzando los brazos, no le gustaba que le hablaran de esa fastidiosa mujer de cabello naranja, pensar en ella le provocaba unas sensaciones raras en el estomago y lo alteraba, haciéndolo sentir entre inseguro e irritado.
Ahora el grupo terminó llegando a la entrada de la bodega, misma que Brook se encargó de abrir con su llave maestra revelando ante los chicos un enorme cuarto lleno de toda suerte de artefactos, vestimentas y todo tipo de objetos varios.
-¡Increibleeeeeee!- los ojos de Luffy brillaban como estrellas y se le caía la baba de la boca, estaba frente a un mundo de diversión ilimitada.
Usopp le dio un amistoso palmazo en la espalda -Te lo dije Luffy-.
Como niño en medio de la juguetería, el hiperactivo explorador se adentró y empezó a husmear por todas partes, sorprendiéndose por cada cosa que veía, por más insignificante que pudiera ser, claro que había cosas que destacaban mas ante sus inquisitivos ojos, como por ejemplo esa brillante armadura que estaba descansando en una esquina -¡Yo querer armadura!- gritó al puro estilo cavernícola –Díganme que es de bronce ¡Díganme que está hecha de glorioso bronce!-.
Cuando salió corriendo, pasó tan cercas de un estante que provocó que un objeto empezara a tambalearse, por suerte el precavido Usopp vio que la pertenencia Shandiana iba a caer al suelo, por lo que corrió y se lanzó de panzazo al frente atrapando entre ambas manos el objeto –"Estuvo cercas, por poco y esta mascara se rompe"-
Cuando contempló la máscara, le inundó una sensación de misterio, la pieza era amarilla con rayas azules, googles incorporados, labios rojos pintados y un trió de picos que se asemejaban a rayos de sol. Por algún motivo sentía como si estuviera hecha para él, no podía explicarlo, solo lo sentía (¿No sería por esa abertura en la zona de la nariz? Su nariz encajaría perfectamente).
-Usopp-san, veo que has tomado la máscara del legendario tirador Sogeking, ese hombre es un símbolo de valentía- comentó Brook de pasada, despertando mas curiosidad en Usopp que inspeccionaba la máscara con interés.
-"¿Podrá ser?"-
Brook al fin fue y se colocó frente a un guardarropas que estaba recargado en una pared –Luffy-san, si bien recuerdo tú dices ser fan de Indiana Jones- comentó sujetando las empuñadoras y volteando de lado para contemplar al moreno que intentaba ponerse un casco.
-Es mi ídolo de las películas, un explorador hasta la medula, quisiera ser como él-.
-En ese caso tengo el regalo perfecto para ti, acéptalo como muestra de mi gratitud- dijo mientras abría las puertillas del guardarropa.
Luffy soltó el casco y cayó de rodillas al suelo, el contenido del guardarropa brillaba con luz celestial (a su imaginación claro) dejándolo tan aturdido que no podía ni hablar –E-eso es…es-.
-La indumentaria oficial de Indiana Jones, con látigo incluido- completó la frase el Shandiano.
Paralizado, no podía moverse siquiera, si se ponía esas ropas entonces no habría quien lo parara, en serio que ahora si estaría súper preparado para lanzarse a explorar la meseta Ennies, Monkey D. Luffy Jones, el mejor explorador del mundo, yeah.
El simpático muchacho ni siquiera tenía la misma sospecha, de que no muy lejos, en otra parte de la selva Congolesa, se encontraba su rival "Nami Croft" y que ella planeaba ir al mismo lugar que él.
A algunas pocas decenas de kilómetros de Shandia, 6:00 a.m hora local.
Era refrescante darse un bien merecido baño en el cristalino lago, con qué razón Nyon-ba se había establecido como ermitaña por estos lugares. Sentir la fría agua en roce con su piel la relajaba y sentaba las bases para que pudiera pensar con claridad.
Y ahora flotando de espaldas y con los primeros rayos del sol golpeándole en el rostro, disfrutaba uno de sus hobbies favoritos; las cuentas.
-Podría entregar el Poneglyph a los franceses, pero nop, creo que sacaría unos diez millones extras si lo vendo en el contrabando ¡O mejor lo subastaré! Así sacaría todavía más billete ¡Algún coleccionista privado podría ofrecer una cantidad exorbitante por el diamante!-
Involuntariamente empezó a reír como si fuera una loquita, ya se imaginaba nadando en una piscina de oro, su sueño "dorado", nada le causaba mas placer y gusto que tener mucha cantidad monetaria en sus manos.
Fue nadando hasta la orilla del rio, ya se sentía limpia y revitalizada, así que salió del agua, ahora era el momento de hacer otro tipo de cuentas, si, ahora que ya tenía una idea de cuento dinero tenía a su disposición, tocaba analizar en que lo gastaría.
-Ups, olvide las toallas- recordó al salir de la masa acuífera y pisar la arenisca –Da igual, me secaré al sol- dijo despreocupada ¿Qué mal le harían los débiles rayos del sol a su cuerpo desnudo? No siempre podía andar como vino al mundo, así que aprovecharía ya que andaba en un lugar totalmente alejado de la civilización.
Empezó a caminar en círculos, sujetándose la barbilla y cerrando un parpado, esforzándose por hacer todos los cálculos en su mente, por fortuna su profesión la había hecho hábil con las matemáticas y la economía –No puedo irme a lo grande, tomando la media del valor neto que pienso obtener del Poneglyph entonces tendría…ok. Ahora de ese dinero necesitaría para el viaje de regreso…no, eso es tan mínimo que ni cuenta. El punto es que debo utilizar ese dinero para salvar Cocoyashi...mmh haber- empezó a contar con los dedos de una mano –Arlong, la restructuración de las edificaciones, las despensas, las medicinas, la mejora de la infraestructura…en total sería…ya veo es mucho, pero yo tengo…entonces haciendo la resta ¡Oh dios mío!- se cubrió la boca con ambas manos y se dejó caer de rodillas al suelo -¡Madre mía! Esto es ¡Kyaa! Oh por dios, si, si ¡Sí!- gritó incapaz de controlar su emoción.
Las cuentas no mentían, rescataría y reestructuraría a Cocoyashi ¡Y todavía le sobraría el setenta por ciento de todo el dinero! Tanto así valía el diamante, sumándole que haciendo buenos movimientos podría sacarle todavía más, eso significaba que ella seria rica ¡Asquerosamente rica!
No podía ni imaginar lo que podría hacer con tanto dinero, de hecho nunca se había puesto a pensar en que podría utilizar su capital tras ayudar a su pueblito, todo lo que juntaba lo entregaba a la aldea por medio de Nojiko. Demonios, con ese dinero ya ni siquiera necesitaría llevar su vida de ladrona.
El gozo desapareció con esa última idea ¿Dejar de ser ladrona? Es decir ¿Ya no vivir ninguna aventura? Eso no la haría feliz, entre tantos robos se había hecho adicta a la adrenalina, disfrutaba salir de viajes por todo el mundo, esquivar con agilidad guardias de seguridad, hacerse de joyas valiosas, regresar a casa un par de semanas y entonces otra vez salir en busca de nuevas emociones ¡Amaba la aventura!
Que contradicción y que problema, tenía la opción de dejar de arriesgarse tanto, bajarle a las emociones fuertes y finalmente establecerse en algún lugar de su conveniencia, evitándose así que mas organizaciones secretas la anduvieran buscando. Se suponía que esa era su mejor opción, Nojiko siempre le bajaba un poco las revoluciones, que pensara más en su felicidad propia y se encontrara pareja, la verdad no sonaba tan mal.
¡Pero no! No aguantaría, ni siquiera teniendo millones y millones de dólares y el mejor novio del mundo podría controlarse, las ansias de aventurarse le ganarían. Fuera que siguiera como ladrona o no, necesitaba seguir de aventurera por el mundo.
-¿Vida pacifica sin problemas? ¿o una vida arriesgada? ¡Qué difícil!-
En estos instantes sentía una leve envidia por esas personas que pueden vivir aventuras sin meterse en problemas legales o con las personas equivocadas, personas como ese tontín de Luffy, siempre despreocupado, explorando el mundo como si nada en el mundo importara, sin tener gente que lo quiera muerto o desee capturarlo por algún crimen.
-¿En qué estoy pensando? Yo no tengo nada que envidiarle a ese, yo soy mejor, mucho mejor que ese explorador de segunda- se regañó a sí misma.
Qué curioso, como que estos últimos días había estado pensando en él, la culpa se la echaba a la picara de su hermana, vaya que desde hace un par de semanas le andaba insinuando que Luffy le gustaba a ella ¡Pero qué ocurrencia! Emparejarla a ella, la mejor ladrona del mundo con el incompetente y bobo Luffy, ja, eso si ya era demasiado.
Bien, siendo honesta podría admitir que ese moreno le parecía un tantito, pero tantitito simpático pero ¿gustarle? A ella le gustaba pero hacerle la vida imposible a él.
Pero ya pensando otra vez en serio, si iba a seguir con su estilo de vida actual, debería de ir haciéndose de garantías, hace un par de días por poco y se moría en medio de la selva ¿y todo por qué? Por seguir trabajando sola. Como que ya iba siendo hora de considerar el conseguir un compañero de trabajo y así no arriesgarse tanto al depender de sí sola.
-Tendría que dividir las ganancias, boo eso no me gusta, si voy a agarrar un aliado, entonces que sea medio idiota con el dinero, pero bueno para la aventura-
De pronto el grito de Nyon-ba la sacó de sus razonamientos, la anciana estaba de pie a algunos cuantos metros, con la lengua de fuera y su dedo índice derecho señalando acusadoramente al frente – ¡T-tu! ¿¡Donde está tu decencia mujer!?-.
-¿Qué?- al principio no captó, pero cuando recordó que andaba en traje de Eva, entendió –Vamos Nyon-ba, estamos en medio de la selva, no hay ningún hombre que me vaya a ver desnuda, no pasa nada-
-¡Pero yo si te veo, ponte algo niña indecorosa!-
-Sale, está bien pues, iré por mi ropa-.
Ya no se quebraría mas la cabeza por el momento, por ahora lo importante era seguir en su misión y hoy para empezar iría a la meseta Ennies, para pagarle su deuda a Nyon-ba.
Nami pensaba que recolectar las plantas para la anciana seria pan comido, no imaginaba siquiera la sorpresa con sombrero de paja que le esperaría en la meseta selvática.
Aldea Shandia, 8:00 a.m hora local. En la cabaña del médico Law.
Law había salido hace unos minutos, por lo que el doctor Chopper se estaba encargando de cuidar al ya más estable Montblanc Cricket.
-Al menos pudimos salvarlo a él- dijo el pequeño Zoan para sí mismo, le costaba quitarse la impotencia y la culpa de encima –Lucci enloqueció y si Hogback sigue experimentando con mi formula, mas bestias Zoan se saldrán de control-
-D-doctor-
Sus orejitas alcanzaron a escuchar un leve murmullo proveniente de la camilla, era el mismo Montblanc, recobrando la conciencia al fin –Ah espera, no intentes moverte, debes reposar-
Cricket deslizó sus manos por su rostro, sintiéndose confuso, su mirada borrosa apuntaba al techo, pero su mente se estaba aclarando más –La aldea…Aisa-.
-Está a salvo, Shandianos y exploradores eliminaron a la bestia y rescataron a la niña-.
-Qué alivio- dijo con voz débil –doctor ¿Los exploradores siguen en la aldea?-.
-Aun están aquí en Shandia, hoy partirán rumbo a la selva, creo que a una meseta-.
-Ya veo, doctor ¿podría hacerme un pequeño favor?- le pidió volteando a verlo –"¿Es un mapache?"-
-Por supuesto, solo no te vayas a mover o algo parecido- dijo Chopper al notar como el hombre intentaba reclinarse.
-Mi casa está pintada en color amarillo y tiene una chimenea, entre allí y empuje el librero a un lado, atrás encontrará un compartimento secreto, tome la bolsa de cuero que está allí dentro y llévesela a Nico Robin, la mujer que viaja con los exploradores. No será necesario decirle nada. Gracias de antemano-
-De acuerdo- asintió Chopper y entonces fue a salirse de la cabaña.
-"Robin y sus compañeros defendieron la aldea arriesgando sus almas, se han ganado mi fe y mi confianza y esa mujer Robin…es inteligente y no parece querer utilizar sus conocimientos para el mal, quizás ella sea la que pueda ser capaz de desentrañar el legado de mi antepasado"- pensó el fornido hombre antes de caer dormido de nuevo.
La historia de Shandia estaba resultando ser muy interesante, como la amante de la literatura que era ella, llevaba leyendo sin parar desde las seis de la mañana, absorbiendo conocimientos, dejando volar su imaginación, no perdía la concentración.
Pero como todo buen libro, siempre tiene un final. Nunca se dio cuenta sino hasta el final, cuando dio vuelta a una hoja y se encontró con que ya no había mas texto, solo la cubierta de la contraportada; 400 páginas leídas en poco más de dos horas.
-Sería interesante leer los otros tres tomos que prosiguen a este, Shandia es única en el mundo- dijo para sí misma, complacida en la lectura que acababa de tener –Pero eso será después, antes que nada necesito encontrar el Lily Amiudake-
Ya faltaba media hora para la partida a la meseta Ennies ¿Sería un buen lugar para comenzar la búsqueda? No lo sabía, pero no tenía opción, Luffy quería ir tras Dark Pluton, esa era la misión primaria, el objetivo de ella era de menor prioridad dadas las circunstancias.
-"Pero Crocodile está con ellos, el sabe del hongo milagroso"- razonó sintiendo nervios en el estomago, ese hombre era la sombra de su pasado, le traía amargos recuerdos de una pesadilla que alguna vez vivió y que aun le seguían persiguiendo.
"Recuerdos de un grupo de militares rodeándola mientras se escuchaba la risa de Crocodile"
"Recuerdos de la prisión, de los violentos y enfermizos reclutas y de la sala de torturas"
"Recuerdos del bombardeo, las llamas y la muerte a su alrededor, muerte de viejos amigos"
Se alzó de pie derribando su silla de madera con el brusco movimiento, sujetándose la sien y cerrando los ojos, atormentada por los recuerdos –"Necesito tranquilizarme, debo superarlo"- se decía a sí misma, tratando de imponerse al trauma, sin darse cuenta terminó apoyándose con las palmas de sus manos contra el marco de una ventana, abrió sus ojos y se asomó hacia afuera.
Roronoa Zoro se encontraba aproximadamente a veinticinco metros, practicando cortes en pedazos de leña utilizando su katana.
-El espadachín- balbuceó viéndolo fijamente, relajándose un poco, los recuerdos de su doloroso pasado fueron remplazados por los más recientes que implicaban a su guardaespaldas, a ella no le había pasado desapercibido que el chico rudo la había estado cuidándola hasta en la noche, nunca alejándose mucho de la casa donde ella se hospedaba.
Pero el recuerdo que mas perduraba respecto al peliverde, eran las palabras que le había dicho ayer, las que la habían impactado.
-Espera- Zoro la había detenido de la muñeca –"Sir Crocodile", cuando oíste ese nombre te pusiste diferente, puedo sentirlo en tu mirada, estás herida, ese sujeto te lastimó demasiado- había inferido dando directo al clavo de las emociones de ella, pero cuando la soltó fue cuando ella pudo ver su interés sincero para con ella –No tienes por qué decirme nada de ello si no quieres, no me incumbe, la verdad es que solo soy un guardaespaldas…pero te diré que en verdad que me están agarrando unas ganas tremendas de cortar a ese tal Crocodile-.
El quería cortar a Crocodile, sin saber que persona era, sin tener un verdadero motivo personal para hacerlo, Roronoa Zoro quería hacerlo por ella, sin misiones, ni responsabilidades de guardaespaldas de por medio, solo por ella.
La oscuridad se alejó de ella, fue como si una suave brisa refrescara sus emociones, sonreía levemente al ver al joven entrenando –"¿Será diferente a los demás? ¿Debería de confiar en él?"- se preguntaba con duda, veía algo distinto en Zoro, parecía el tipo leal, no alguien que fuera a traicionarla, a abandonarla, a herirla.
Un par de minutos se quedó observando atenta los movimientos del Roronoa, sintiendo la paz mental regresar a su estado de ánimo. Sin embargo su momento de reflexión se vio interrumpido.
-Robin ¿Puedo pasar?-
-Adelante doctor Chopper-
El pequeño científico entró al cuarto, sujetando una bolsa café entre sus pezuñas –Buenos días Robin-.
Robin devolvió el saludo, vaya criaturita mas adorable que era Tony Chopper, no pareciera que por dentro fuera un ser humano de más o menos la misma edad que ella.
-Robin, vine a traerte un encargo de Montblanc Cricket, ignoro que sea, pero está dentro de esta bolsa- dijo acercándose a la mujer, poniéndose de puntitas y ofreciéndole el empaque.
-Gracias, muy amable- cogió la bolsa de cuero y sacó su contenido: una especie de cuaderno con una pasta dura desgastada en color verde, además de estar amarrado con un par de cuerdas, al retirárselas pudo abrir el cuaderno y observar sus interiores, en realidad no era un cuaderno, era una especie de carpeta.
Cuando vio la primer pagina quedó sin palabras ¿De verdad podía ser?
Chopper sintió curiosidad al notar el cambio en el semblante de Nico Robin -¿Qué es?-.
-No hay duda, esta es la bitácora de Montblanc Norland- respondió maravillada hojeando rápidamente los contenidos de la carpeta, hojas amarillentas y desgastadas por el tiempo, mapas y bocetos dibujados a mano, notas, observaciones, todas ellas escritas en un lenguaje derivado del latín bastante antiguo de modo que no era fácil de entender –Un lenguaje y un estilo de escritura poco accesible, se encargó de ocultar bien sus descubrimientos, no esperaría menos del explorador que descubrió las especies fungiformes más singulares del mundo- entonces giró el cuaderno para mostrarle al reno un dibujo de uno de los hongos de la selva, junto con sus notas.
-¿Le entiendes a esas notas?-
Empezó a leer de manera rápida algunos fragmentos -El lenguaje es lo de menos, se pude inferir del latín, idioma que dómino, el problema será desentrañar lo que Norland escribió, es una serie de relatos personales, de su experiencia vivida en la selva Shandiana, será como resolver acertijos y seguir pistas-.
-Interesante-
-Lo es- asintió para entonces quedarse leyendo el libro bien picada.
Chopper inclinó la cabeza al verla leer tan asiduamente, se notaba que era una genio-Yo me retiro, ya va a ser hora de partir, debo preparar mi botiquín medico-.
Robin cerró el cuaderno, acción que provocó que el objeto dejara salir polvo –Cierto, no hay tiempo que perder- dichas las palabras fue y cogió su mochila de exploración, donde ya estaban guardadas sus pertenencias, se ciñó su cinto y agarró su sombrero, con eso estaba lista para lo que fuera.
Asomándose por la ventana podía verse como Luffy y Usopp llegaban a importunar a Zoro
-Fufu, el capitán está muy impaciente-
-Hey Zoro ¿Qué haces? ¿Listo para ir a patear traseros?- decía Luffy mientras se acercaba a Zoro acompañado de Usopp.
-Luffy, quedamos en que es una misión de reconocimiento, no vamos a patear ningún trasero- le recordó Usopp
-No vamos a patear a nadie…aun- dijo Zoro mientras alzaba su katana observando el reflejo del sol en su filo –Cuando llegue el momento, Wado Ichimonji estará lista para matar sin vacilar- afirmó sonriendo maléficamente
Usopp sintió un escalofrío recorrer su espina, Zoro daba miedo cuando hablaba así y ponía esas caras tan malignas, era la clase de persona de la nunca convenía hacerse enemigo.
-Zoro, te ves pero preparado, solo no te nos vayas a perder en el camino- le recordó el mugiwara provocándolo.
-E-eso no pasará- respondió visiblemente incomodo retirando su mirada de su espada y dirigiéndola hacia el Monkey, encontrando inmediatamente un cambio en su apariencia -¿Y a ti que te pasó?-
La vestimenta de Luffy era distinta, consistía de una camisa de safari blanca desabrochada de los primeros dos botones, una chaqueta de cuero estilo aviador en color negro, un pequeño morral gris, un cinto estilo militar con funda de pistola incluida, un pantalón color kaki, y botas Alden cafés. La única parte de su indumentaria que seguía siendo la misma era su sombrero de paja. Aparte sujeto a su cinto estaba un látigo.
-Te va bien esa ropa, Luffy-.
-Robin- mencionó su nombre, pero luego observó al pequeño que se ocultaba detrás de ella –Hey Chopper-.
-Ah, todavía no me quito esa costumbre de ocultarme mal detrás de objetos y personas, discúlpenme es un mal habito- dijo el educado científico Zoan –Iré por mis cosas para que podamos partir-
-Bueno, ahora sí que estamos todos preparados- dijo Zoro.
-No, aun no estamos todos- le corrigió Luffy con total seguridad.
Usopp contó con los dedos al equipo-Haber, somos Zoro, Tú, Robin, Chopper y yo, pues si estamos todos-.
-No ¿Dónde se habrá metido? Será mejor ir a buscarlo- Luffy se dispuso a echar vistazos a su alrededor, cuando no encontró a nadie cercas, se echó a correr –Seguro que está por el centro de la aldea, siempre hay mucha gente por allá-.
-Luffy ¿Se podría saber de quién estás hablando?- le cuestionó con respeto la mujer.
Cuando Luffy volteó con su cara tan inocente y dio el nombre, los dos chicos quedaron impactados y empezaron a oponerse rotundamente, solo Robin permaneció estoica, pero pensativa.
-¿Nani? Oigan, no sé por qué ponen esas caras- dijo rascándose la coronilla de la cabeza y frunciendo las cejas.
-¡Porque estás demente! ¿Cómo se te ocurre invitar a ese sujeto?-.
-El me lo pidió, no podía decirle que no, además es fuerte-
-¡Esa no es una excusa válida!-
Usopp entró a apoyar al de cabellos verdes-Estoy de acuerdo con Zoro, ese tipo podría terminar entrando en modo Berserker y asesinarnos a todos, como si no fuéramos más que unos simples jabalís, brrr-
Esa última frase provocó que el capitán alzara el cuello como venadito curioso y abriera los parpados de más -¿El puede con los jabalís?-.
-Nariz larga-kun, creo que usaste la peor comparación posible-
Robin no se equivocaba, ya que Luffy salió corriendo como un animalillo curioso y no hubo manera de detenerle.
-¡Espera Luffy, no estás pensando las cosas!- gritaba Usopp en vano
Zoro cruzó los brazos -Pedirle que piense algo es demasiado para él, ese idiota-
Luffy se encontraba con una escena inesperada, una multitud de Shandianos estaban congregados en círculo, susurrando entre sí.
-¿Estás seguro de tus intenciones son las correctas?-
-No te vayas a dejar llevar por el coraje, podrías poner en riesgo la misión de los jóvenes-
-¡Sugoi, una fiesta publica! ¿Invitan?- les llamó a gritos pensando que estaban por hacer una fiesta, olvidando por qué razón había venido al área central de la aldea.
Las personas voltearon a verlo y tras bajar sus miradas empezaron a dispersarse.
-Oigan, no se enojen conmigo- les comentó pensando que se alejaban de él con su repulsión.
-Luffy-san ¿Cómo van los preparativos?- dijo entonces Brook dando unos pasos hacia el mugiwara.
Antes de que Luffy diera respuesta, Hancock salió apresurada del montón y se adelantó –Luffy ¿acaso venias a buscarme? Y-yo n-no sé qué decir, e-eres muy tierno al acordarte de mí- sonrojada desvió la mirada ligeramente al suelo, pero cuando tímidamente volteó a verle de nuevo, se encontró con el que el explorador venia corriendo hacia ella –"Me va abrazar"- abrió los brazos esperando el ansiado momento en que su amado saltara a ella y le diera un fuerte apretón.
Pero el joven terminó pasando a un lado de ella, dejándola con los brazos abiertos.
Su objetivo estaba sentado sobre unos ladrillos, recargando su brazo en su bazooka en posición vertical y fumándose un cigarrillo.
-¡Wiper! Así que tu puedes vencer a los jabalís, jaja, admiro tu valentía- fue lo primero que le dijo, sorprendido con la idea de que el guerrero Shandiano fuera tan fuerte y valiente como para ser capaz de imponerse a las terribles bestias del mal.
Hancock volteó a verle de lado con sospecha –"Está colado por mí, de eso no hay duda, solo que lo oculta haciéndose el Tsundere. Uy, pero que sexy se ve vestido de Indiana Jones"- pensó convenciéndose a sí misma de que la atracción entre ella y Luffy era totalmente mutua.
Luffy con toda confianza ya estaba dándole unas palmaditas en la espalda al serio Shandiano –Ya quiero verte en acción, vamos a repartir algo de justicia juntos amigo-.
Wiper se puso de pie y se expresó con frialdad sin voltear a verle–No pienso luchar en equipo contigo y no somos amigos, ni lo seremos nunca-
Hancock se ofendió por la dureza del guerrero -¡Wiper bastardo! Discúlpate con Luffy ahora mismo, a hombres como él se les respeta-.
Wiper escupió su cigarro al suelo y continuó sin dignarse a ver a alguien al rostro -Tú lo defiendes solo porque mojas las bragas por él-.
-¡Eso fue grosero!- se quejó la guerrera indignada por la vulgaridad del hombre.
-No entendí nada ¿A poco hice que Hamock se cayera a un arroyo y se mojara? Porque no lo recuerdo- dijo Luffy haciendo un puchero en frustración.
Por suerte, el estudiado e inteligente (aunque no tanto como Robin) doctor Chopper venia aproximándose ya con una mochilita azul en sus espaldas –Sencillo, la expresión del Shandiano fue una forma vulgar de decir que ella experimenta excitación sexual debido a la intensa atracción física que siente por ti ¿Cómo lo sé? Sencillo, puedo oler sus feromonas en el ambiente-
Su explicación provocó que Hancock se cubriera el rostro con vergüenza. Pero el más afectado era Luffy que había quedado una expresión estupidificada, con una pupila contraída y la otra dilatada, ambas apuntando a los lados, dejaba caer la saliva y le salían chispas de la cabeza. Típico en alguien de una mente tan simple, una sobrecarga cerebral debido a exceso de información.
Chopper empezó a dar vueltas en pánico -¡Ah Luffy va a morir, llamen al doctor! ¿Uh? ¡Pero si yo soy el doctor!-
Los gritos de Chopper sacaron a Luffy de su avería cerebral -¿Quién se va a morir? Chopper sálvalo-.
-¡Tú eras el que parecía que estaba sufriendo un derrame cerebral o algo parecido!-.
Los cambios emocionales de Luffy eran radicales y espontáneos, ahora ya andaba alzando los brazos y armando escándalo -Yahoo, ahora si ya estamos todos listos ¡Larguémonos a vivir una aventura como ninguna!-.
Brook entendió lo que era inevitable -Ya ha llegado la hora de la despedida, te deseo suerte Luffy-san y espero que Wiper sea de utilidad en tu cuadrilla-.
-¿¡Qué!? ¿En verdad Wiper los va a acompañar? En ese caso yo también iré- se aferró Hancock.
-Hija no puedes, tienes el bíceps destrozado, no podrías serles de ayuda- le recordó con tacto el líder de la aldea. Hancock suspiró frustrada, ya que su padre estaba en lo cierto.
-No te preocupes Hancock, ya nos ayudaste mucho ayer- le consoló el positivo chico del sombrero de paja.
Brook fue y le puso ambas manos en los hombros -Luffy, antes de que departas, quiero aclararte que la razón por la que los aldeanos se alejaron no fue por que estuvieran molestos contigo, sino porque temen no volverte a ver como sucedió con Ace, les caes bien, eres como un héroe para ellos-.
-Brook, ellos volverán a ver Ace, regresaré con él y entonces les contaremos sobre más de nuestras locas misiones, cuente con ello- Luffy retiró las manos del Shandiano de sus hombros –Es hora de irnos, nos vemos luego-.
-"Bueno, lo dejaré ir. No es que en medio de la selva vaya a salirle una chica joven a arrebatármelo"- se resignó Hancock ya con mayor tranquilidad
-Mírenlos, ahí vienen- señalaba Usopp.
-Ese tal Wiper, no pienso confiar en el de buenas a primeras, no soy un inocentón como Luffy- comentó Zoro poniendo la mano sobre el mango de su katana.
-Chopper es tan adorable- contrastaba Robin, sintiendo ternura por la criaturita en lugar de ponerse de desconfiada con el tipo de la moha.
-Ahora si ya estamos todos, listos ya con nuestras cosas- dijo Luffy enseñando su mochila –Ahora si traje mas balas para mi magnum y si bien recuerdo traigo muchos de esos hongos afro, por si hacen falta-.
-"Aun no sabe que se los sacamos desde hace tiempo"- pensaban los cómplices Usopp y Robin.
-Vamos largándonos pues, el trayecto será como de cinco horas, eso sin detenernos-.
-Espera un minuto Zoro- dijo el capitán en voz quejosa, hizo la señal de que todos se acercaran y cuando así sucedió, puso su mano al frente –Es bueno ponernos resoluciones- antes de partir-.
Zoro encontró la proposición ridícula, no así el caso de Robin
-¿Por qué no?- la científica puso su mano derecha sobre la de Luffy –Encontraré el hongo milagroso, Lily Amiudake-.
-Tsk, ya que insisten- Zoro puso su mano sobre la de Robin, el tacto de la piel de la morena lo distrajo –"Se siente tan suave"-
Luffy arqueó una ceja -¿Zoro?-.
-A-ah sí, voy a cazar a esos conspiradores terroristas de Dark Pluton- dijo muy apresurado y nervioso, viendo a Robin añadió algo mas –Y voy a protegerla a ella-
Robin le sonrió cálidamente, el Roronoa se avergonzó y mejor desvió la mirada a un lado –"Demonios, a cada momento actúo mas estúpido frente a ella"-.
Ahora fue el turno del inseguro Usopp, el narizón sacó su máscara de Sogeking y recordó la descripción que dio Brook de la máscara:
"Sogeking el héroe valiente, dicen las leyendas que el usar la máscara despierta los más fuertes y nobles sentimientos de su corazón y heredará su valor"
Usopp se inspiró y unió su mano -¡Seré un valiente explorador!-.
Chopper se acercó y tenía que dar saltitos para alcanzar a tocar con sus pezuñas las manos de los demás –Redimiré mis errores deteniendo al doctor Hogback-.
-Anda Wiper, te toca amigo- invitó Luffy.
-Ta dije que no soy tu amigo- respondió agresivamente, cruzando los brazos.
-Entonces voy yo- infló sus pulmones y gritó convencido -¡Rescataré a Ace y encontraré el Poneglyph!- el chico se quedó pensando, entonces de la nada perdió su ímpetu –Ah… y también, pues "eso"-
-¿Qué?- preguntaron todos al mismo tiempo.
Las mejillas de Luffy se tornaron rosadas y se mordía el labio inferior, todos no se explicaban cómo es que el chico se podía poner tan apenado –Eh pues…yo…s-sup-superaré a…a la ladrona- dijo medio desinflado y tímido.
Más de uno tenía el ojo cuadrado.
-¡Hey ya no me vean como insecto raro! ¡A la carga equipo!- exclamó recuperando la compostura, aunque no podía dejar de pensar en todas esas cosas que se habían dicho sobre él y la ladrona:
"Vamos Luffy, por lo que me has dicho ella es una belleza, añádele que es de tu edad y tiene los mismos gustos que tu ¡Taran! Has encontrado tu media naranja" había dicho Shanks
"Luffy, nos inspiramos de la misma manera, con las chicas que nos gustan" había comentado Usopp hace un par de días.
"Ella es tu debilidad, por eso fallas ante ella, Luffy"
Esas últimas palabras que habían provenido de la boca de Ace eran las que más le causaban molestia ¡Esa ladrona de cabellos naranjas no era mejor que él! ¡Ni era su punto débil! Lo demostraría teniendo éxito en esta misión de hoy, así quedaría claro que él seguía siendo el mismo de siempre y que no se estaba volviendo débil, mucho menos por causa de su rival en el mundo de la exploración paleológica.
Pero una sorpresa los esperaba a tan solo cinco minutos.
-¡Tengo hambre!- se quejaba Luffy sujetándose el estomago.
-Pero si apenas acabamos de salir de la aldea, aguántate un poco Luffy, no te vayas a comer todas tus raciones de golpe- sugirió Zoro.
-Que metabolismo has de tener Luffy, y eso que no eres bestia Zoan- dijo Chopper ya agarrándole un poco mas de confianza.
De pronto Robin se agachó y se quedó observando el suelo con interés –Mmh, chicos miren esto-
En la tierra había dibujados unos diseños como en espiral, uno tras otro, señalando una ruta que se adentraba a dentro de la selva.
-¡Pistas misteriosas, quizás conduzcan a un tesoro!-
-O a una trampa- mencionó Wiper que a todo momento iba mas separado del grupo, solitario y totalmente atento a sus alrededores.
Luffy ya se iba a dejar ir, pero Zoro lo detuvo de la chaqueta -¿Qué haces?-.
-El tipo este tiene razón-.
-Sugiero sigamos las huellas en forma de espiral, pero con precaución- dijo Robin sacando una pistola.
-Un segundo, como que esas espirales ya las había visto recientemente en un lado- dijo Usopp mientras sujetaba tembloroso su arma de fuego.
-Ahora que lo dices, esas espirales me causan una especie de incomodidad- opinó Zoro.
Luffy abrió los parpados a lo más que daban -¡Sanji! ¡Las cejas de Sanji, entonces el debe de estar tras el rastro!-
Obviamente que cuando el incansable capitán se enclavó en la maleza, los demás fueron a seguirle, solo que caminando despacio y con cuidado. Cruzaron una zona muy llena de helechos, luego una parte limpia y finalmente cruzaron unos frondosos árboles que soltaban mucho polen, que por suerte no era irritante.
Se toparon con que Luffy estaba frente a un árbol, observando hacia arriba y moviendo los brazos.
-¡Hey Sanji, baja de allí!-
-Lo que nos faltaba, míster patético está aquí- masculló Zoro indignado al notar la presencia de ese perdedor de cabello rubio y cejas rizadas que se creía muy elegante vistiendo pantalones de vestir, zapatos negros y una camisa en color rosa claro la cual era adornada por una corbata negra.
Sentado en la gruesa rama de un árbol, el agente de espionaje les observaba a todos desde arriba -Sabía que encontrarían el camino que les indiqué-.
-Jaja, Sanji eres un loquillo podías haber ido a la aldea ¡Preparan unas comidas súper especiales!- explicaba Luffy babeando de recordar los platillos, especialmente los que le preparaba Hamock.
-Oh, pero el estúpido cocinero parisino tenía que hacer una de sus entradas con estilo- dijo Zoro de mala gana.
Sanji bajó de un salto del árbol aterrizando con maestría en el suelo –No me daba confianza ir a la aldea, eso es todo-.
-¡Pero Sanji, las súper comidas!-.
Usopp tomó la palabra cuando la frase de Luffy le recordó un detalle –Por cierto, que pasó con ese tipo extravagante que anda en calzoncillos y que siempre andaba gritando "Súper"-.
-Cierto, Franky el piloto- reafirmó Robin.
-Se quedó arreglando otros asuntos, le pedí que me dejara en la selva para asistirlos- explicó el rubio –Les seré de gran ayuda, no lo duden-.
Luffy recordó la comida que era capaz de preparar el rubio -¡Comida!-
-Vaya presumido- Zoro le desvió la mirada con desprecio.
Sanji se acercó a Robin y se inclinó ante ella tomándole la mano –Particularmente me considero bueno en dos cosas; bailar y proteger señoritas- le besó la mano con delicadeza, Robin le sonrió con la mirada.
Zoro que alcanzó a ver la escena y sintió una gran molestia en el pecho, si ya le caía mal el pervertido, aun más al verlo de encimado con la científica –Si viniste a andar de de ligón, entonces mejor vete dando la media vuelta, esta misión va en serio-.
Sanji se puso de pie y le regresó una mirada prepotente -¿Qué pasa contigo espadachín? ¿Celoso?-.
Robin alzó una ceja y se le quedó viendo fijamente a Zoro, esperando su respuesta entretenida.
-¡No inventes! Solo es que mi misión es protegerla y tu vas a estorbar- le respondió con ganas de desenfundar su katana y atacarle, acto seguido dio una explicación a la sonriente mujer de inquisitivos ojos azules –Y tu mujer, no te deberías a acercar a ese ero-agente, solo piensa en cosas pervertidas- le advirtió enfatizando lo depravado que era el rubio.
Nadie se esperaba que el antisocial de Wiper se dignara a hablarles a todos –Se está perdiendo mucho tiempo en trivialidades, debemos movernos-.
Algunos se voltearon a ver entre sí y asintieron. Zoro muy de mala gana refunfuñó, le dedicó una mirada de rencor al nuevo integrante del equipo y tomó la delantera. Usopp como ya sabía que no era bueno que Zoro se separara del grupo fue a alcanzarlo.
Sanji ya se iba a ir a alcanzarlos, cuando se percató de que un pequeño reno de características humanas no le quitaba la mirada curiosa de encima -¿Sucede algo doctor Chopper?-.
-No- Chopper le quitó la mirada de encima, pero reaccionó tarde a sus palabras -¿Cómo es que sabes mi nombre?- preguntó, pero para cuando lo hizo el joven ya se había adelantado en camino –"Es muy raro, me sorprende que sea parte de la cuadrilla de Luffy"-
Robin también se le quedó viendo unos segundos al cocinero. Pero los gritos de "Hey mujer, apúrate para que pueda protegerte" provenientes de su guardaespaldas la impulsaron a seguir el grupo –"Que comportamiento tan extraño en él, ahora resulta que si quiere protegerme de buena gana"- ahora sacó la bitácora de Norland, aprovecharía el trayecto para ir dándole lectura poco a poco en los momentos en que surgiera la oportunidad.
Y al final quedó Luffy, sintiéndose muy cómodo con sus compañías, se le hacía tonto que durante tanto tiempo había afirmado que le gustaba trabajar solo, pero ahora que tenía un asistente y múltiples compañeros a su lado, estaba disfrutando como nunca la misión.
-"Trabajar en equipo, investigar juntos, protegerles. Ellos me están dando fuerzas y motivación extra"-
El joven del sombrero de paja fue corriendo a alcanzarlos, el viaje seria largo, pero definitivamente no habría ni un segundo de aburrimiento en esta selva y con las compañías de las que disfrutaba ahora.
Seis horas después, en las cercanías de la meseta Ennies
La abuela ermitaña era muy exigente y lo estaba descubriendo en la tarea que en estos momentos ella realizaba ¿Quién hubiera pensado que recolectar plantas fuera tan tardado? Si, hasta para una enérgica ladrona como lo era ella.
-Sí que se cargó, me puso un montón de objetivos- se quejó limpiándose el sudor de su frente y dándole un vistazo a la hoja de papel que contenía la lista de especímenes que Nyon necesitaba, raro era que hasta había apuntado que utilidad tenían las plantas, como si eso sirviera de algo.
-"Helecho azulado, crece en lugares húmedos"- leyó su siguiente objetivo, echando un vistazo encontró un lugar al cual apostarle; un tronco hueco caído en el suelo y ¡Yup! Al asomarse dentro localizó un pequeño helecho de la coloración que buscaba.
Lástima que necesitaría diez más de ellos.
Pareciera ser que no habría sorpresas en el resto de su exploración, pero su pensamiento se halló equivocado cuando al pasar a un lado de un árbol, observó algo distinto en su tronco –"Disparo de bala"- identificó la marca, debía ser calibre nueve milímetros y a juzgar por la resequedad en el orificio, ya hacía tiempo que se había disparado.
Una alarma sonó dentro de su cabeza, esta meseta Ennies no era un lugar para andar relajada, la marca de bala indicaba que hace un tiempo hubo algún tipo de conflicto
¿Y quienes más pudieron haber participado en tal combate que esos tipos de la base subterránea que atacaron la avioneta en la que ella vino?
-"No estoy tan lejos de ese lugar, de aquí es de donde partiré a localizar la base militar, allí debe estar el Poneglyph"- pensó poniéndose en guardia y observando sus alrededores concentrada –"Sería bueno mantenerme muy atenta a mis alrededores, debe haber más pistas, además seria bueno ir planeando como me voy a infiltrar"-.
Puso a trabajar su mente, había tantas maneras de infiltrarse, tenía muchos atributos a su favor; agilidad, destreza, inteligencia, astucia y como no, hasta belleza (y si que le había ayudado en más de una ocasión para salirse con la suya). Podía buscar una vía de entrada óptima (como las clásicas tuberías de ventilación, en las cuales su esbelto cuerpo cabía con facilidad), o por otro lado podría robarle las ropas a algún guardián distraído y vestirse de hombre, haciéndose pasar por algún secuaz.
Su puso las manos en las cinturas e inhaló el húmedo aire de la selva -Tengo tiempo para pensarla, pero no podré lanzarme a robar sino hasta completar esta lista ¡Así que manos a la obra!-.
Mientras tanto, el grupo de Luffy apenas llegaba a la meseta Ennies.
-¡Es tan extensa!-
Los ojos de Luffy no mentían, tras pasar por una densa jungla y avanzar por una pendiente en subida, la cuadrilla finalmente se encontraba frente a la tan ansiada meseta.
La formación geológica parecía haberse levantado del suelo en alguna era pasada y es que resaltaba ampliamente en la zona, era una planicie de verdes pastos y uno que otro árbol aislado, probablemente media unos cinco kilómetros de lado a lado.
-Y bien ¿Aquí que procede?- preguntó Zoro guardando su katana que había utilizado para cortar la frondosa maleza de la jungla.
Robin quien observaba una brújula, dio respuesta –A partir de aquí fue donde Shandianos iniciaron un enfrentamiento directo con las fuerzas de Dark Pluton. Wiper-san ¿En qué dirección se llevó tal acontecimiento?-.
-Al oeste, fue en la parte oeste de la meseta- respondió de mala gana, naturalmente que le causaba una sensación molesta el recordar como su clan fue decimado por las fuerzas enemigas en aquel combate –Pero a partir de ese punto, los enfrentamientos se volvieron dispersos-.
-Que ambigüedad, eso no nos da una respuesta clara sobre nuestro siguiente destino- comentó Sanji poniendo una cara de escéptico.
-¡Pues entonces vamos a explorar todos!- exclamó Luffy echándose a correr, o al menos eso fue su idea, ya que Zoro le detuvo del cuello de la camisa, de modo que el chico movía sus piernas intentando correr sin avanzar.
-De hecho Luffy no está muy alejado de la idea básica- comentó la inteligente mujer, entonces de su mochila sacó un mapa y lo colocó en el suelo –Tendremos que explorar en equipos separados, si Wiper nos hiciera el favor de mostrarnos el punto de combate- la de ojos azules recibió una respuesta instantánea en forma del cigarrillo volador del Shandiano que aterrizó sobre el mapa –Gracias. Entonces de allí en adelante encontraremos pistas que nos lleven a nuestro objetivo-
-¡Y entonces los patearemos traseros de los tipos malos!- interrumpió Luffy tirando puñetazos al aire con ansias.
Robin tosió disimuladamente y prosiguió –Por la información que hemos recopilado hasta el momento, deducimos que la base enemiga debe encontrarse ya sea al norte, al oeste o al sur del punto que Wiper nos acaba de señalar. Por tanto lo ideal es dividirnos en tres equipos de exploración -.
-¿Y cuándo es el momento en que pateamos traseros? ¿Y en el que nos metemos en una cueva misteriosa y encontramos el sagrado árbol de la carne?- preguntó el capitán. Zoro negó con la cabeza y Usopp suspiró, solo Chopper se emocionó al imaginar que existiera algo así.
-Luffy, recuerda que ayer discutimos que no enfrentaríamos al enemigo, esta es una misión de reconocimiento. En cuanto al árbol sagrado que mencionas, como botánica encuentro altamente improbable que un espécimen vegetal así exista- dijo la científica causando gracia a algunos, era para que ella ya aceptara que no se puede tomar muy en serio lo que Luffy dice.
-Bien, entonces yo elijo ir al norte, es la dirección más sencilla, ya que solo hay que ir al frente- dijo Zoro adelantándose a los demás.
-Zoro, en realidad si te diriges al frente estarías moviendo en dirección oeste- le hizo la observación Chopper.
-¡Yo iré con mi asistente y con Chopper!- eligió Luffy de la nada.
Chopper se sorprendió de que el capitán de la cuadrilla le eligiera a él, siendo que apenas la conocía -¿Yo? Pero si solo soy un…-
-Un genial reno mutante que habla y es medico ¡Eres genial Chopper!- exclamó Luffy maravillado, provocando que el doctor Zoan empezara a hacer su bailecito.
-No se puede denegar la petición de quien lidera esta expedición, aunque para mí quien dirige con maestra esta cuadrilla es "lady inteligencia", usted señorita Robin- dijo Sanji muy caballeroso.
-Gracias, muy amable. Sin embargo lo que hará de esta misión un éxito será la colaboración entre todos nosotros- explicó la científica.
Sanji sonrió de lado -Oh, tu modestia ye hace ver más linda Robin. Quedamos cuatro, así que tendremos que ir de a dos-
-"Ese cocinero pervertido, quiere ir con ella para andar de libidinoso"- ya pensaba Zoro viendo feo al rubio, el tramposo andaba según él muy caballeroso, pero lo que quería era estar a solas con Robin para ahora si empezar a acosarla, ya podía imaginárselo.
-Señorita Robin, yo me ofrezco a-
Zoro interrumpió al agente secreto -¡Ella es mía!- exclamó de manera que se podía definir como "muy positiva".
Robin no se esperaba que su guardaespaldas profiriera tales palabras -E-espadachín-san-
Zoro se corrigió a sí mismo –Q-quise decir, que ella es mi…mi misión-
-¿Robin es tu misión en la vida? Uy, eso me huele a amor, jeje- comentó Usopp riendo por lo bajo.
Chopper instintivamente olió el ambiente –De hecho sí, estoy detectando feromonas en el ambiente, haber dejen identifico si son de Zoro o Robin-
-¡Cállense los dos! Todos son unos idiotas, es obvio que me refiero a que a mí, me encargaron protegerla a ella y por mi honor yo nunca fallo en mis objetivos, así que fuera de mi camino cejas de espantasuegras, solo estorbarías-.
-Tranquilo cabello de musgo, en realidad yo me iba a ofrecer a ir contigo tontín- aseveró el elegante joven de veintidós años.
-¿¡Cómo!? ¿Tú y yo juntos?- Zoro dejó caer la mandíbula al suelo.
Sanji encendió el cigarro –Tu solo te descubres idiota, no es necesario que te pusieras tan agresivo, si lo que quieres es agarrarte a besotes con la doctora solo tenias que decirlo, soy un caballero así que les daría privacidad-.
-Vaya, vaya, la cosa se está poniendo caliente- susurró Usopp a Chopper observando como Zoro empezaba a echar humo por las orejas y Robin bajaba la mirada al suelo, un poquito incomoda o apenada con el rumbo de la conversación.
Zoro enrojeció debido a tal comentario -¡Ahora si te estás pasando de la raya, pervertido!- entonces se le dejó ir para agredirlo.
-Jaja, son tan divertidos- reía Luffy, quien por cierto ahora de la nada tenía una protuberancia en el estomago.
-Rayos Luffy, te descuido un instante y terminas comiéndote tu lunch- le dijo Usopp.
-Interesante, el funcionamiento corporal de Luffy no para de sorprenderme- Chopper ahora hacia apuntes en un cuadernillo
Robin suspiró e intentó imponer calma –Chicos, por favor dejen de comportarse tan infantilmente-
Pero la calma llegó por merito de Wiper, quien sin pensarla disparó un bazookazo al cielo, explosión que llamó la atención de todos.
-Suficiente, esto no va a nada. Yo trabajo mejor solo, iré al oeste por mi cuenta-.
-Si esa es su decisión, entonces la respetaremos. Agente-kun y espadachín-san irán conmigo al norte. Luffy y su equipo tomaran rumbo al sur – dijo ella para la decepción de su guardaespaldas que rezongó por lo bajo un par de maldiciones.
-Al sur se ha dicho entonces, a movernos pues chicos, presiento que nos vamos a encontrar con una gran aventura- se expresó el jovial capitán frotando ambas manos con anticipación.
-Yo prefiero que sea una tranquila excursión sin peligros- susurró Usopp con cierto nerviosismo.
Para entonces Wiper estaba sentado en la tierra colocándose una especie de calzado especial que tenia propulsores con forma de caracoles.
-¿Qué clase de patines son esos?- se preguntó Sanji metiendo sus manos en las bolsas de su pantalón y alzando su ceja con interés.
Wiper se puso de pie de un salto y entonces dirigió su mirada hacia el oeste por un par de segundos antes de salir propulsado con sus patines en esa dirección a una gran velocidad que rivalizaba la de un cheetah.
-¡Quiero unos de esos!-
-Increíble- Chopper también no cabía en asombro ante la tecnología Shandiana.
-Vaya, es impulsivo- comentó Robin con la palma de su mano derecha sobre su mentón y los dedos sobre su mejilla
-En definitiva ese sujeto me da pendiente, quisiera ir a alcanzarlo para tenerle un ojo encima, no nos vaya a arruinar la misión- comentó Sanji, a sus espaldas Zoro cruzaba los dedos por que se decidiera a hacer eso.
–Ya que no se esperó a que pusiéramos un punto de reunión, así que para evitar malentendidos, nuestro punto de reunión será aquí mismo, guarden esta localización en sus GPS-.
Sanji se acercó a la chica que parecía mas ser la capitana que Luffy -Señorita Robin, aconsejo que ahora que vamos a explorar, los equipos no se alejen demasiado, por si surge un inconveniente podamos darnos asistencia mutua-.
-Excelente sugerencia Sanji-san, hagamos así todos ¿de acuerdo?-
A Zoro no le causó gracia que la doctora agradeciera a Sanji-"Ese presumido, está aferrado a impresionarla"-.
-Yosh, nos vemos al caer la tarde aquí ¡Si encuentran unas ruinas explórenlas y cuídense de los jabalís salvajes!- exclamó Luffy antes de salir corriendo hacia su destino. Usopp y Chopper fueron a correr tras él para alcanzarlo.
-Vámonos pues también- dijo Zoro de mala gana adelantándose unos pasos.
-Señorita, permítame ir a sus espaldas para protegerla- se ofreció Sanji.
-Muy amable Sanji-san- agradeció con refinadura –Me parece que haremos un buen trío- dijo muy juguetona antes de sacar las notas de Norland.
-"¿Trío?"- nuevamente no le gustó nada como se escuchaba eso, iba a necesitar dominarse durante esta misión, extrañamente hoy tenía más ganas que nunca antes de agarrarse contra su fastidioso rival, todo por las constantes atenciones de este hacia la mujer esa ¿Por qué le molestaba tanto así?
Y así los equipos iniciaron su camino, quien pensaría que tan pronto como transcurriera media hora, las cosas ya se irían poniendo interesantes.
Al oeste de la Meseta Ennies, 15:35 horas
Wiper estaba trepado arriba de un árbol, observando sus alrededores con cuidado, estaba justo en la zona donde se había llevado aquel siniestro enfrentamiento contra el enemigo que terminó volviéndose en una carnicería, las imágenes y gritos tanto aliados como de enemigo aun estaban frescos en su mente.
Le frustraba tanto haber perdido a todos, en especial a su amada…a su hijo no nacido. No dormía desde ese día, no encontraba descanso a su alma, era como si su vida ya no tuviera sentido.
Lo único que lo mantenía vivo era su deseo de obtener retribución ¡Aniquilando sin misericordia a todos los que le quitaron lo que mas quería en la vida!
Pero el consejo de Brook le impedía descontrolarse a tal nivel. El líder de la aldea había conversado con él.
"Wiper, no dejes que el odio se apoderé de tu ser, si lo haces no serás muy diferente que ellos ¿Quién eres para juzgar quien merece morir y quién no? No todos son malignos, muchos de los hombres podrían ser inocentes, si los matas destruirás familias y el dolor se transmitirá, piénsalo bien"
El espigado hombre no estaba equivocado y la prueba estaba en el doctor Tony Chopper, un científico que era forzado a trabajar para los asesinos ¿Cuántos más habría como él?
Ayer en un momento en que dejó su odio al lado, había logrado rescatar la vida de Aisa y eso lo había hecho sentir una pizca de paz ¿Vivir para proteger? ¿Ese debería de ser su sentido en la vida?
Para mugiwara parecía que si era el caso.
Pero cada vez que recordaba a su mujer, el impulso de vengarse regresaba -"No puedo olvidarlo Laki ¡No puedo perdonarlos!"-
Se dio un manotazo contra la frente, no podía estar pensando tanto en esas cosas, tenía que concentrarse en la misión, alzar la vista al frente y…
-Q-que demonios es esa cosa-
Justo al levantar su mirada, avistó una bestia volando por los cielos a lo lejos, era una enorme ave que no era endémica al lugar, nunca había visto una especie así.
-"Tiene que ser ¡Uno de ellos!"- exclamó en su interior para entonces darse en persecución del ave monstruosa.
Al norte de la meseta Ennies 15:40 hrs,
Zoro agradecía que esta zona que estaban explorando no fuera tan frondosa como en la de la mañana, era medio escabrosa, con afloraciones de grisácea roca caliza frecuentes, pero prefería esa geografía a la jungla.
Subió a una roca y avistó el camino, hasta el momento no había encontrado algo que indicara presencia enemiga. También era de observarse que sus acompañantes fueran tan atrasados –Hey, se están quedando atrás-
La razón por la que Robin avanzaba lento era para irritarse, resultaba que no despegaba los ojos del libro viejo que traía entre sus manos, esa mujer debía tener una habilidad especial para poder caminar sin tropezarse con tanta piedra suelta que había en la superficie.
-Mujer, se supone que aquí vinimos a investigar, no a una excursión escolar- le recordó, sintiéndose frustrado de que la mujer anduviera tan confiada.
Robin ya venía acercándose hacia él –Estoy investigando de hecho-.
-¿Si? Pues no me parece que lo estés haciendo y si crees que el idiota que va cuidándote las espaldas va a encontrar algo, estas equivocada- le dijo con molestia.
-Fufu Roronoa-san- rio la morena cerrando el libro y alzando sus ojos azules para verlo desde abajo –Usted parece estar molesto conmigo desde que nos encontramos con Sanji-san ¿Hice algo que le cause molestia?-.
-N-no- negó sin querer verla a los ojos –Lo que pasa es que deberías de esforzarte por encontrar alguna pista, leer no servirá de mucho. Necesitamos pistas-.
-¿Pistas?- Robin metió la mano en sus compartimientos de su cinto de exploración y sacó unos objetos –No sé si se refiera a este tipo de pistas- le presentó sus descubrimientos; una punta de flecha, una bolsa de frituras vacía y una resistencia –O quiere decir observaciones- dijo ahora sacando su bloc de notas donde ya tenía escritas varias anotaciones.
-"¡Si estaba atenta a los alrededores! ¿Cómo puede hacer dos cosas a la vez?" E-eh, bueno…servirán de algo- le costaba admitir equivocación frente a ella, así que decidió cambiar de tema pronto –Y ese libro ¿Pues qué tiene de interesante?-.
-Me complace que me lo preguntes- la mujer de ascendencia Argentina abrió el libro y empezó a ver algunas páginas –Esta es la bitácora de Montblanc Norland, el único botánico que logró desentrañar los misterios de la biodiversidad de esta selva, en vista de lo valiosa de su información comprendo que haya ocultado tan bien sus descubrimientos, el lenguaje y gramática son complicados y casi todo está redactado en forma de anagramas, mapas conceptuales y dibujos-.
Zoro bostezó aburrido, no entendía nada, mucho menos le parecía mínimamente interesante o relevante.
-Me atrevo a decir que lo que he leído desde que salimos de Shandia, vale más que los descubrimientos que ya le mostré antes- añadió recapturando la atención del Serbio –Por ejemplo, los hongos afrodisiacos que recolectó Luffy tienen diversos efectos de acuerdo al cantidad que se utilice –Un hongo tiene el efecto de un afrodisiaco común; atracción sexual. Con dos hongos la excitación aumenta y el deseo y la pasión se vuelve incontrolable. Tres hongos dan potencia para veinticuatro horas seguidas de actividad sexual y consumir cuatro…es muerte instantánea por paro cardiaco-.
-¡Eso suena peligroso, capaz que el cocinero idiota con lo lujurioso que es terminaría echándose veinte! Oye, eso no estaría tan mal- bromeó ya más interesado en la ciencia.
-Me alegra haber sacado los hongos de la mochila de Luffy, el está a salvo. Otro detalle de esta especie es que sus efectos son muy dependientes del nivel de atracción física o emocional que hay entre quienes lo consumen, un par de amantes casuales se llevarían una decepción al usar esta especie de hongo-.
-En pocas palabras, si no sienten nada entre sí, esos hongos no sirven. O sea que si ahora yo me comiera uno y tu otro, no nos haría ningún efecto-
Robin sonrió con cierta picardía –Yo no apostaría tanto a que fuera así-.
Zoro enrojeció y se volteó a otro lado, quedándose con la duda-"¿Qué quiso decir? ¿Está insinuando que ella me atrae a mi? Está loca… ¿y si ella es la que se siente atraída a mi? ¡Demonios, me desespera esa costumbre suya de no decir las cosas con claridad! "-.
-Otra especie, es un árbol de tronco blanquecino que segrega esporas alucinantes, las alucinaciones son tan poderosas que pueden llevar a alguien a la locura, los episodios suelen tratarse sobre los máximos temores de la persona y la única manera de salir de la alucinación es venciendo la lucha psicológica-
Le gustó como se oía esa descripción -Interesante, me gustaría calarme con esos árboles-.
Robin dejó de leer el libro (Y hasta Zoro se desencantó, ya que apenas se estaba interesando) y se quedó pensativa.
-¿Qué sucede?-.
-El joven elegante se está tardando mucho, de hecho hace diez minutos que dejé de verle- se quedó pensando unos segundos -¿Acaso lo hizo?-
Zoro puso una cara de que no entendía.
-El dijo que le gustaría ir tras de Wiper para que no comprometiera la misión-.
-El pervertido ese tiene la costumbre de desaparecer en los momentos más inesperados, es un agente secreto muy sigiloso- detalló al meditar en el modus operandi de su rival –Tiene que haberlo hecho, lástima que no trae comunicador-.
-Concuerdo en que es probable que lo haya hecho, pero por si las dudas, esperemos un tiempo aquí- dijo para luego sentarse contra la roca y recargarse de espaldas y reanudar su lectura.
Zoro bajó de un salto de la roca aterrizando a un lado de ella -Por mí que no vuelva, estamos mejor así-
-¿Estamos?- Nico volteó a verlo con curiosidad
-Q-quise decir q-que yo lo estoy- se autocorrigió no queriendo dar a entender que le gustaba estar a solas con ella. Para su fortuna Robin solo sonrió levemente y continuó en su lectura, permitiendo que él suspirara aliviado.
Y por último, con el equipo de Luffy al sur de la meseta, 16:00 hrs
-¿Siempre se comporta de esa manera?-
La zona que exploraban era una de suavizadas colinas y uno que otro barranco de poca profundidad. El área por supuesto que emocionaba mucho al chico sediento de aventura que era Luffy y de allí que hubiese surgido la pregunta curiosa del doctor Chopper.
-Créeme que esa misma pregunta me hice yo cuando vi su manera de explorar- respondió Usopp viendo como Luffy no paraba de gritar y de correr con una vara en la mano, tan feliz como un niño en los juegos mecánicos.
-Es muy simpático, me cae bastante bien-
-Pues deberías de intentar socializar más con él y con todos nosotros- le invitó Usopp con buenas intenciones –Mira que nosotros nos estamos hallando muy bien ¿Por qué no intentas abrirte más?-.
Chopper bajó la mirada –Yo cometí errores, por mi mal juicio Rob Lucci arrasó con la aldea-.
-No te eches tanta culpa, recuerda las palabras de Luffy-
Chopper no batalló para hacerlo, aun estaban en su cabeza la intensa frase de Luffy
"Que hay si no tomaste las mejores decisiones en tu pasado, ahora lo que es importante es lo que se viene"
-Es cierto, debo de luchar por seguir adelante- se le levantó el ánimo al renito.
-¡Ese es el espíritu, amigo! Quítate ese peso de encima, no te menosprecies- le dijo Usopp con una gran sonrisa –Déjame alcanzo a Luffy que se nos va, le pediré que se calme un poco y platique mas con nosotros, ahí regreso-
El narizón se fue corriendo al frente y Chopper se quedó solo atrás.
-"Me pregunto si me aceptarían como un verdadero nakama, son la compañía que desde un principio me hizo falta"- pensó el Zoan revitalizado con las bondadosas palabras de Usopp.
Fue entonces cuando a su sensible nariz llegó un olor desconocido proveniente de atrás de él -¿Uh?- empezó a olfatear con más ganas y sin darse cuenta se dio la media vuelta e instintivamente empezó a seguir el rastro –"Alguien está cercas ¿Nos estaba siguiendo? Debo averiguarlo"-
-Ohhh, como mola la vista desde aquí- decía Luffy mientras se ponía la mano extendida sobre la frente y veía la selva que estaba a la bajada del barranco que tenia al frente.
Esta selva Shandiana estaba superando sus expectativas, había tantas cosas por descubrir, juraría que podría durar años inspeccionando los misterios de esta parte del Congo sin aburrirse.
-¿Ahora para donde le sigo? ¡Por todos lados se ve bueno!-
-Esta selva no tiene igual, eh Mugiwara no Luffy- le llamó una voz a sus espaldas.
-Shishi, tienes un buen ojo amigo, nunca había conocido lugar tan divertido-
-¿Por qué no bajas este barranco y sigues explorando?-.
-No suena tan mal…espera ¡¿Quién eres tú?!- reaccionó finalmente y demasiado tarde, ya que no alcanzó a voltear debido a que sintió como la punta de un pie le impactaba en la espalda baja haciéndolo perder el equilibrio, de modo que terminó resbalando burdamente y cayendo al barranco
-¡Me las pagaraaaaaaaaas!- se escuchó el grito del explorador, expresión que se cortó cuando muy seguramente impactó algo allá abajo.
-Sé que eso no es suficiente para matarte, mugiwara-
Pero el misterioso sujeto no contaba con que alguien había visto la escena a lo lejos.
-¡Oh no, Luffy!- gritaba Usopp con las manos en la cabeza y los ojos de fuera tras ver como su amigo era empujado por el precipicio por el culpable que era ese sujeto que no alcanzaba a reconocer y que se echó a huir de inmediato -¡Espera!-
No tuvo tiempo de pensar, ni de dudar o considerar si era una buena idea lanzarse en persecución, le llegó la adrenalina junto con una epifanía de valor y eso fue toda la motivación que necesito para ir a perseguir a esa misteriosa figura humana que se adentró en una arboleda -¡Espera, no te dejaré escapar!-
Monkey D. Luffy abría los ojos mirando el cielo, pero que buen susto se acababa de dar, ir en caída libre por cincuenta a sesenta metros, todo para que suerte estuviera de su lado y terminara aterrizando de espaldas contra las resistentes hojas de una palmera, salvando así su vida.
La pregunta ahora era ¿Quién demonios le había empujado? No había alcanzado a verle siquiera, maldito tramposo, no se iba a salir tras intentar asesinarle y ¡Por la calvicie de Marco! Ese desgraciado había…imperdonable ¡Imperdonable! ¡Le había roto su vara de exploración!
-Sniff, vara ¿Por qué tu y no yo?- dijo con lagrimitas cogiendo su palo común que estaba roto en dos partes tras haber sido aplastado por el peso de él –Ahora sí que estoy cabreado ¡Cuando lo encuentre le voy a patear el trasero!- afirmó lleno de ira volteando hacia la cima del desfiladero, hoy se había divertido tanto con "varis" que no se quedaría de brazos cruzados tras su asesinato.
Tras tomarse unos diez segundos para calmarse, bajó la palmera resbalando por el tronco como si fuera un mono babuino y ya a treinta centímetros del suelo se dejó caer de un saltito y lo primero con lo que se encontró le trajo una sonrisa a la cara.
-¡Una vara, sugoi!- recogió el dicho trozo de madera y otra vez estuvo contento (y olvidó a "varis")
Su espíritu curioso le impidió estarse quieto mucho tiempo y tranquilo de la vida (sin preocuparle en lo mas mínimo que estuvo a punto de morir) comenzó a avanzar en una dirección aleatoria, haber que cosa interesante se encontraba.
Y la encontró un par de minutos después, no se la podía creer cuando se topó con unas huellas en el barro fresco, justo lo que necesitaba para saciar su gusto por el misterio.
No la pensó dos veces, de hecho ni siquiera la pensó una vez, simplemente se dejó llevar.
No parpadeaba siquiera de lo inmerso que estaba en seguir esas huellas y cuando las huellas desparecían, su instinto le permitía localizar la ruta que había seguido quien fuera que hubiera andado por el lugar. Debía de ser una persona muy intrépida, ya que por lo visto había pasado por lugares no muy accesibles.
Tres minutos más transcurrieron, cuando encontró otra pista en forma auditiva; una voz.
-"¿Quién será?"- el sonido aun era muy tenue, tendría que acercarse más.
A los diez pasos descubrió que estaba cantando una canción.
A los veinte pasos encontró con que era una voz suave perteneciente a una mujer.
Y a los treinta pasos…
Su ritmo cardiaco aumentó a un nivel semejante al que experimentó al enfrentarse con Lucci.
Su respiración se aceleró y sus pupilas se contrajeron de golpe. Empezó a sudar
Su estomago se revolvió y le llegó esa sensación molesta de tener escarabajos caminándole en la panza.
Si…y una sensación de inseguridad lo dominó por completo.
Todo esto, porque cruzando unos árboles, en una partecita libre de árboles y arbustos; un pastizal, se encontraba reclinada de rodillas la persona que cantaba alegre una cancioncilla mientras recolectaba unas flores.
Esa firme y suave voz melodiosa…que a pesar de todo le irritaba
Esa esbelta figura gatuna…que le atormentaba
Y ese largo y terso cabello color naranja…el color que mas odiaba
No podía ser alguien más que ella.
Alterado y muy atarantado, se ocultó tras el tronco del árbol, pegando completamente a este su espalda que tantos escalofríos estaba sufriendo y literalmente tuvo que taparse la boca con ambas manos para evitar gritar, obligándose a limitarse a hacer la exclamación en sus pensamientos.
-"E-e-e-es…es… ¡La ladrona!"-
Continuará...
A que nos quedamos en la parte buena. Ahora si oficialmente entramos en lo mero bueno del fic, con este encuentro entre Luffy y Nami ¿Quién impondrá condiciones? ¿Nami con su astucia o Luffy con su instinto? ¿Indiana Jones o Lara Croft? ¿A quién le apuestan ustedes?
Por tanto el siguiente capítulo tendrá como título "Luffy vs Nami", pero claro, todavía dejé cosas al aire con Usopp, Chopper, Sanji y Wiper, esperen ver pronto mas de eso.
Agradezco sus grandiosos comentarios y nos vemos en el siguiente capítulo, en verdad me muero de ganas por relatar el encuentro Luffy-Nami, por lo que tratare de tener la actualización en la menor brevedad posible.
