Capitulo 11

Ahora

Cristales... ¿Cómo había podido olvidar el dolor que le habían provocado los cristales atravesando su piel?.

¿Cómo había podido olvidar algo así? Por supuesto, sabía que le habían causado heridas. Ella misma lo había visto. Pero nunca se había detenido a pensar en ello. Salvo en sus sueños. En sus sueños los cristales la perseguían, recordándole su conexión con aquello, con él... con lo que le había hecho.

Los cristales en sus sueños no eran más que una metáfora del monstruo.

Pero en aquel momento no lo había sentido. Demasiado terror, demasiada humillación, demasiada culpa. Y otro dolor, mucho peor que el de los cristales.

Si lo pensaba bien, el dolor de los cristales no era nada en sí mismo, y sin embargo, su sola visión, a sus pies había conseguido traerla de vuelta a él. A sus manos, a su aliento, a su olor. Náuseas, sintió náuseas, como si de nuevo estuviera atrapada debajo de él. Como si de nuevo la atravesara como un cuchillo, rasgando sus zonas más íntimas. Como si le hubiera quitado hasta la última parte de sí misma, convirtiéndola en un objeto, en una cosa que sólo estaba ahí para usar y desechar.

Y por un momento, la nada se fue. La nada era terrible, por supuesto. Pero lo que había detrás de aquella nada, de aquella forma de protegerse a sí misma obligándose a no sentir, era mucho peor. Sentir todo de nuevo. Revivir todo de nuevo. Era insoportable. Sentir era insoportable. Sentirlo de nuevo a él era insoportable.

Pero no podía permitirse que la vieran así. No podía causarles esa preocupación a sus amigos. Los oyó llamarla por su nombre, inquietos primero y alarmados después.

Pensó que tal vez pudiera compartimentar un poco más, sólo unos minutos hasta que pudiera salir de allí. Afortunadamente Mick aún no la había visto. No habría habido forma de engañarlo a él. Podría engañar a un equipo completo de perfiladores, pero no a él.

Parpadeó un par de veces y se puso su máscara.

- Estoy bien...Sólo me he mareado un poco.- Se excusó. El embarazo siempre era buena disculpa para eso- Voy al baño un momento.

- ¿Seguro?- Le preguntó Reid- Te ves muy pálida.

- ¿Quieres que te acompañe?- Se ofreció rápidamente J.J. mirando de reojo hacia Morgan.

- No...No es necesario - Y luego se volvió hacia Rossi- Siento lo de las copas, Rossi.

Pero a Rossi lo menos que le importaban eran las copas. No le había gustado en absoluto la mirada enloquecida que había visto en ella durante unos segundos.

- Las copas no le importan a nadie. ¿Seguro que estás bien?.

- Sí, claro... Sólo necesito un momento- Añadió obligándose a forzar una sonrisa.

Y con aquella sonrisa dibujada aún en la cara, se dirigió hacia el baño. De camino hacia allí, esquivó a Mick, que aún estaba en el salón. Notó su mirada confusa sobre ella, y suspiró aliviada cuando él no trató de detenerla. Supuso que aún estaría dándole vueltas a su conversación de hacía unos minutos. No había otra razón para que aún estuviera allí.

Por fin llegó al baño y entró, cerrando la puerta detrás de ella. Sus piernas desfallecieron en el mismo instante en que su espalda dio contra la pared, y se dejó caer al suelo. Una vez sola, las barreras provisionales que había levantando para lograr llegar hasta allí, se fueron al traste, y comenzó a jadear cada vez con más fuerza.

Con sus manos sobre su vientre, como si tratara de proteger al bebé incluso de ella misma, trató de calmarse sin resultado. Las emociones que siempre se esforzaba por mantener a raya, los recuerdos que había escondido en una esquina de su mente, el dolor que había sentido, estaban allí otra vez, golpeándole de forma inmisericorde. Sintió deseos de llorar, pero se negó a hacerlo, en su lugar siguió jadeando hasta que su respiración comenzó a entrecortarse, como si el aire no llegara a sus pulmones. Y conocía esa sensación. Ya la había tenido antes. Y sólo conocía una forma de detenerla. Aunque sabía que Mick se enfadaría si lo hacía.

Pero allí, en casa de Rossi, no creía que hubiera peligro.

Primero abrió el grifo de la ducha, y sólo metió las manos. El agua fresca sentaba bien. No estaba tan fría como la de la cabaña. Pero sentaba bien. Luego se dio cuenta de que no era suficiente, y se echó agua en la cara y en los brazos. Sin embargo, aquella sensación horrible seguía allí. Se descalzó, y metió los pies en la ducha intentando no mojarse la ropa. No habría sabido cómo explicar aquello. Sólo quería evadirse.

Pero no era suficiente.

Poco a poco, fue dejando que el agua comenzara a calar en su ropa, mientras trataba de controlar su respiración. La imagen de los cristales rotos volvió a su mente. Y de pronto sintió su olor, su tacto y su aliento. Ahogó un gemido, mientras unas lágrimas traidoras corrieron por sus mejillas sin que siquiera fuera consciente de ellas. Y ya no pensó más, ni en el lugar donde estaba ni en qué explicación daría. Su cuerpo entero temblaba, sus pulmones se negaban a respirar, su llanto estrangulaba su garganta.

Y finalmente se metió en la ducha, y se quedó allí, hecha un ovillo, con las manos alrededor de sus piernas, mientras el agua fría caía sobre su espalda.

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Afuera Mick acababa de tomar asiento junto al resto. Parecían atareados en resolver algo y Rossi había entrado en el salón de nuevo,

- ¿Qué pasa?- Preguntó con curiosidad, mirando hacia Morgan.

- Un pequeño accidente...- Le resumió éste con gesto serio. Aún no le convencía la explicación de Emily.

Lo miró confuso y fue cuando vio a Rossi que volvía con una pala y una escoba.

- ¿Me perdí algo?- Volvió a preguntar.

- Sólo cómo Emily destrozaba mis copas de cristal veneciano...- Bromeó Rossi tratando de quitarle hierro al asunto.

Mick observó las expresiones tanto de Rossi como del resto del equipo. En todos vio la misma inquietud. Se dio cuenta de que además, cruzaban las miradas como si se comunicaran en silencio.

- ¿Por qué estáis todos tan nerviosos?- Les preguntó finalmente ahorrándose las sutilezas.

Oyó a J.J. suspirar a su lado y cruzar de nuevo sus ojos con Rossi, como si esperara su confirmación.

- Oye.. Mick... ¿Está Emily bien?.

Mick notó su preocupación de forma inmediata.

- ¿Por qué lo preguntas?- La cuestionó con desconfianza. ¿Qué le estaban ocultando?.

- Hace un momento parecía un poco confusa...- Le explicó Hotch- Dijo que estaba mareada, pero parecía...- Se detuvo tratando de encontrar el término adecuado.

- Parecía aterrorizada- Terminó la frase Morgan.

Mick contuvo el aliento. ¿Aterrorizada? Sólo había una razón para que ella estuviera aterrorizada.

- ¡¿Qué ha pasado exactamente?!- Exigió saber levantando un poco más la voz.

Vio sus expresiones sorprendidas, pero poco le importó.

- Fue por las copas...- Intervino García- Se le cayeron al suelo.

- No...- La interrumpió Reid- Fue antes de eso... Fue al ver al vino...Se puso pálida.

Mick reparó por primera vez en el vino. Y al igual que Emily, lo reconoció de inmediato. Él sabía de sobra que esa era la botella de vino que estaba en el dormitorio de Morente. La había tenido en su mano. Le había cortado la garganta a Morente con los restos de esa botella. Un corte lo suficientemente profundo para que no pudiera pedir ayuda, pero no tanto como para causarle la muerte, al menos de forma inmediata.

El vino... las copas... los cristales... Y todo encajó en su mente. Contuvo el aliento durante un segundo, tratando de priorizar lo importante.

- ¿Dónde está Emily?- Les preguntó con tono apremiante.

Se miraron entre sí, y finalmente J.J. contestó.

- Dijo que iba al baño...

Mick recordó su breve encuentro con ella en la sala. Emily se había cruzado con él, y en ese momento se había preguntado a dónde iba de forma tan apresurado. Había supuesto que trataba de evitar terminar la conversación que habían iniciado, pero ahora... conociéndola, se sentía alarmado.

Se levantó de su asiento y se dirigió a Rossi.

- ¿Dónde?.

Rossi lo miró un poco perplejo.

- Te acompaño.

- ¿Ocurre algo?- Le preguntó con gesto serio Hotch.

- Espero que no...- Susurró Mick mientras entraba en la sala acompañado de Rossi.

Cuando llegaron al baño, Mick tocó la puerta, Primero suavemente, pero al ver que no respondía, golpeó más fuerte, llamando a Emily. Pero seguía sin responder. Sin siquiera planteárselo, trató de abrirla, pero estaba cerrada con llave. Apoyó su oído en la madera, y fue cuando escuchó el agua. La sensación de deja vu, hizo acto de presencia. Definitivamente alarmado, miró hacia Rossi. Vio que el resto del equipo se había acercado hasta allí y ahora miraban hacia la puerta con inquietud.

- Rómpela- Le autorizó Rossi con voz calmada

No hubo necesidad de repetírselo dos veces.

De una patada, la abrió, reventando el cerrojo en el proceso.

Ni siquiera se sorprendió al verla temblando como una hoja bajo la ducha. Ya sabía lo que se iba a encontrar. Ya lo había visto antes.

A Rossi le sorprendió su reacción calmada. Como si supiera exactamente lo que tenía que hacer. El resto se asomaron a la puerta, y Mick, pudo oír a algunos de ellos jadear con horror.

Respiró hondo, cerró la ducha, y simplemente se sentó en el borde. Emily estaba apoyada en un lateral, y el estaba colocado de forma que la tenía casi enfrente. Podía llegar a abrazarla desde donde estaba, pero simplemente se mantuvo ahí, y únicamente se atrevió a coger suavemente entre sus manos, uno de los mechones de su cabello.

- Pensé que ya habíamos hablado de esto- Le dijo con voz suave. Estaba empapada. El agua escurría por su cabello y por su ropa. Sintió una infinita compasión por ella.

Ella levantó momentáneamente la vista hacia él, inconsciente de que el resto del equipo los estaban observando.

- Ya sabes que no se me da bien seguir órdenes...- Le contestó ella en un vano intento de mantener la compostura siguiendo su broma.

Mick miró hacia sus compañeros de equipo.

- Tienes a todos tus amigos un poco preocupados...¿Sabes?.- Le recordó dulcemente.

Por primera vez Emily se volvió hacia ellos , Oyó a García gemir su nombre, casi llorando, y sintió sus expresiones alarmadas sobre ellas.

- Lo siento... - Se disculpó aún temblando.- No quería...

Rossi se adelantó unos pasos y se puso de cuclillas junto a Mick. Cruzó sus ojos con él un momento.

- No pasa nada... Emily... Pero será mejor que salgas de ahí ¿no crees?- Su tono era el de un padre hablando con su hija. Si ya le preocupaba que Emily hubiera tenido una reacción así. Aún le preocupaba más que además lo hiciera estando embarazada.

Emily escuchó sus palabras, y sabía que tenía razón, pero por algún motivo era incapaz de moverse. Se sentía protegida en aquel pequeño espacio.

- Creo que no...- Dijo ella con un gesto de negación, encogiéndose un poco más hacia la esquina de la ducha- Creo que me quedaré un poco más.

Mick la miró detenidamente y luego a Rossi, tratando de decidir cómo tenía que actuar. Estaba claro que se encontraba en shock, aunque ni ella misma se diera cuenta.

- Bien... Entonces me quedaré aquí sentado contigo. De hecho, nos quedaremos aquí todos, contigo. ¿Te parece?.- Le dijo con tranquilidad.

Permanecieron en silencio durante unos instantes, como si no hubiera nada extraño en aquella situación. Detrás el equipo los miraba, sorprendidos por su interacción pausada.

- No me dijiste donde habías estado.- Le preguntó repentinamente Emily, aun con sus brazos envueltos alrededor de sus piernas y la cabeza apoyada en las rodillas.- Traté de localizarte pero nadie sabía a dónde habías ido.

- Pensé que tardarías más en volver, y decidí viajar un poco mas de lo que había previsto..Para despejarme de todo... ya sabes...Estuve por la India, por Nepal... Llegué hasta Mongolia... Te habría encantado aquello, Em.

Ella parecía escucharlo atentamente, en aquella conversación tan cotidiana en medio de su estado de shock.

- Parece un viaje increíble...- Susurró ella con una ligera sonrisa.

- Lo fue...- Corroboró él, aún con el mechón de su pelo entre sus dedos- Pero si hubiera sabido todo esto... Habría vuelto de inmediato. Lo siento mucho, Emily.

- No es tu culpa... Y ya estás aquí...

Su voz sonaba débil y contenida. Mick se daba cuenta del esfuerzo que hacía para mantener la cordura en medio de su terror.

- Sí... Estoy aquí...

Ella pareció meditar un poco. Había juntado las manos fuertemente alrededor de sus rodillas.

- Y lo del bebé...

Mick sabía por donde venía. Ella no quería exigirle nada. Se sentía culpable incluso por eso. No la dejó terminar la frase.

- ¿El bebé?... Si... Recuerdo tener algo que ver con eso...- Dijo con una ligera ironía.

Emily giró por primera vez la cabeza hacia él para mirarlo de reojo. Se encontró con su sonrisa traviesa. Aquella sonrisa que siempre la hacía reír. Se relajó un poco.

- Definitivamente no prestaste tanta atención como creías a la clase de las abejas y las flores- Continuó él fingiendo reprenderla.

Emily rió suavemente. Pero su risa sonó cansada.

- Creo que controlábamos los conceptos básicos... Mas bien subestimamos mi mala suerte...-Le replicó ella en un extraño momento de humor. Luego de nuevo se quedó cabizbaja- Es mi culpa, lo siento...- Terminó con gesto arrepentido.

Mick fingió estar terriblemente afectado.

- ¡Por supuesto que es tu culpa, jovencita!- Exclamó con el dedo en alto, haciendo saltar a todos con su cambio de registro- ¡Si pensabas arrastrarme a tener sexo contigo lo mínimo habría sido que tuvieras profilácticos en tu cajón!- Emily abrió los ojos estupefacta, y Mick se sintió aliviado. Al menos ya no estaba triste, sólo visiblemente sonrojada. Podía lidiar con eso. - ¡Estoy sorprendido de tu falta de previsión! ¡Tendré que dar parte a tu supervisor para que te imponga la correspondiente sanción!.¡Agente Hotchner!- Se giró hacia él totalmente metido en su papel- ¡Detenga a esta mujer!- Añadió señalando hacia Emily.

El equipo entero se contuvo, abriendo los ojos atónitos. Incluido Hotch que parecía haberse quedado petrificado. Sólo cuando vieron que Emily jadeaba con la boca abierta, y luego escondía la cabeza avergonzada, comenzaron a sonreír.

- No puedo creer que hayas dicho eso...- Se lamentó ella sin atreverse a enfrentar la cara de sus amigos- Y no te preocupes... No creo que se repita...- Añadió fulminándolo con la mirada.

Mick balanceó la cabeza durante un rato, torciendo el gesto. Simuló que se subía las solapas de un abrigo inexistente y se inclinó un poco sobre ella.

- Bueno nena... Siempre tendremos París...- Le dijo alzando una ceja en una imitación perfecta de Humphrey Bogart.

Oyó detrás de él las risas del equipo. Pero a él sólo le importaba la reacción de una persona.

Se dio cuenta de que Emily no lo miraba porque ella misma estaba tratando de contenerse, y sonrió para sus adentros.

Luego, repentinamente ella se quedó en silencio durante unos segundos. Parecía de nuevo pensativa, como si se estuviera debatiendo internamente. Sin volverse hacia él, suspiró con suavidad.

- Mick...- Susurró- ¿Te acuerdas cuando te dije que estaba bien?

Mick se acordaba, por supuesto, de todas las veces que le había dicho que estaba bien.

- Me parece tener un vago recuerdo de eso... Sí...- Le respondió con ironía.

Emily volvió a suspirar.

- Creo que no estoy tan bien como pensaba...- Añadió con la voz quebrada- De hecho... Creo que estoy muy lejos de estar bien...

Y a Mick se le rompió el corazón. Intercambió una mirada con J.J. y Rossi, ahora genuinamente preocupados. Supuso que el resto compartiría sus expresiones.

Mick se atrevió a rozarle la mejilla con sus dedos. Vio perfectamente cómo trataba de contener las lágrimas.

- Estoy seguro de que podremos arreglarlo, Em...- Le dijo con ternura. Y miró hacia atrás- Aquí hay mucha gente dispuesta a ayudarte. Ya lo sabes...

De nuevo se hizo un pequeño silencio, y J.J. aprovechó para acercarse, quedándose al lado de Rossi.

- No puedes quedarte con esa ropa, Emily...El bebé...´- Le recordó- Podrías enfermar.

- No te preocupes... Esta vez no está tan fría - Argumentó con una tranquilidad espeluznante.

Mick sintió las miradas de todos clavadas sobre él. ¿De qué hablaba?, pensaron. De nuevo se debatió en cuánto podría desvelar, teniendo testigos presentes.

- Emily...- Le dijo al fin- Sé que esto es por los cristales...

Esperó su reacción. Otra vez temblaba ligeramente.

- Soñaba con cristales...- Susurró- Ahora lo sé...- Y volvió la vista hacia él. No parecía en absoluto sorprendido- Pero tú ya lo sabías...- Dedujo fácilmente.

- Si... - Le confirmó él acariciándole ahora el cabello. Poco a poco se había ido acercando a ella, hasta llegar a su altura- Hablas dormida...Llevas soñando con cristales desde que ocurrió.

Emily asintió con la cabeza, inconsciente de los cuchicheos que la última revelación de Mick había provocado en sus amigos.

- También sabes por qué sueño con cristales...

- Sí... También lo sé... - Asintió Mick siguiendo con su tono calmado. Y luego la miró detenidamente- Emily... J.J. tiene razón... No es bueno para el bebé que estés ahí debajo. Mira tus manos... Estás temblando...

Emily bajó la vista hacia sus manos, con expresión desconcertada.

- No me había dado cuenta...

Mick dibujó en su rostro una pequeña sonrisa.

- Ya lo sé... Nunca lo haces..

- No creo que pueda salir de aquí... ¿Sabes?- Le dijo con voz cascada- Yo... Creo que no podría moverme aunque quisiera... Es como aquel día... Es como aquel día cuando no podía respirar...

- Está bien...- La calmó sin dejar de acariciarla- Puedo hacer algo al respecto.

Su voz se había mantenido todo el tiempo pausada y serena. Necesitaba que ella colaborara para sacarla de allí.

Mick extendió la mano hacia su cintura, e inmediatamente Emily se retiró ligeramente hacia atrás, de forma instintiva.

- Emily...

- Lo siento... - Se disculpó gimiendo- Es que a veces tengo la sensación de que sigue ahí...

Mick miró un momento hacia atrás, supuso que a estas alturas, no habría mucho que preservar ante un grupo de perfiladores. Y el hecho de que Emily hubiera dicho en alto algo así, le indicaba que estaba perdiendo de nuevo la consciencia de dónde estaba. Se volvió hacia ella.

- Emily...- La llamó con voz serena, pero ella parecía no escucharle - Emily...Mírame- Repitió ahora con más firmeza, hasta que consiguió que se volviera hacia él. Tenía los ojos vidriosos. - Está muerto. Jamás volverá a tocarte. Me aseguré de eso. ¿Recuerdas?

Se había inclinado un poco sobre ella, como si tratara de que sus palabras fueran solo para ella, pero la realidad, era que todos podían oírlo perfectamente.

Esperó a que ella le diera una señal de que comprendía lo que estaba diciendo. Finalmente Emily asintió levemente con la cabeza.

Rossi y J.J. cruzaron su mirada con el dolor de la plena comprensión de lo que había ocurrido. La misma escena transcurrió detrás de ellos, entre el resto de los miembros del equipo.

- Estás a salvo- Continuó con voz calmada, y luego suspiró, y bajó aún más el tono, casi un susurro- No voy a hacerte daño...Confías en mí, ¿verdad?- Emily volvió a asentir con timidez- Entonces necesito que pienses en el bebé... Tienes que dejar que te saque de ahí, y te prometo que no permitiré que te ocurra nada malo. - Le acarició la mejilla. Ella reclinó el rostro sobre su mano, y lo miro con tristeza- Sólo voy a cogerte en brazos... Ya sabes que es mi especialidad- Le dijo guiñándole un ojo. Suspiró aliviado al ver que le sacaba una sonrisa.

Mick se inclinó de nuevo acercándose hacia ella, y la rodeó suavemente. Emily apoyó la cabeza en su pecho y cerró los ojos, sintiendo su calidez. Con la ayuda de Rossi y J.J. Mick, se incorporó con ella ya firmemente sujeta entre sus brazos. Aún podía notar cómo temblaba cuando salió de allí, ignorando completamente los rostros conmocionados del equipo.