Hola! Antes de nada... FELIZ AÑO NUEVO A TODOS! Saya-chan dattebayo os desea un feliz 2013 para que todos vuestros deseos que cumplan! :) bien, y ahora al tema! XD que ocurre? pues nada, que traigo aquí el nuevo y último capítulo de "Cambio rotundo"! a poco más lo divido en dos porque sí, me salió bastante largo! XD el más largo de todo el fic, creo que también fue en compensación por la tardanza, lo siento mucho! Apenas me dieron ganas de escribir, y cuando me puse sentí que me faltaba una eternidad! pero la inspiración siempre me viene para estas fechas, soy así! XD
Espero que os guste! me esforcé mucho en hacerlo, me costó y creo que ahora he conseguido acabarlo! así que venga, a disfrutarlo como seguramente disfrutaréis el 2013! Os advierto que os cojáis unas palomitas y unos refrescos... también pañuelos si sois de los lectores que lloran por nada! (?) yo soy así! (?) se me da mal el drama, pero hay algo en este cap! Disfrutad!
Disclaimer: Inazuma Eleven y sus personajes no me pertenecen, solo mi adorada familia Hotaru, la familia Nashville y los profesores de Raimon! Enjoy!
11. Te amo 3ª parte
Ryan se quedó sorprendido en cuanto abrió la puerta de la habitación del hotel y vio que todo, absolutamente todo, estaba patas arriba.
—¿Ah? ¿Qué pasó aquí? —preguntó el hombre pelirrojo sorprendido mientras avanzaba hacia dentro—. ¿My Angel?
Tetsuya estaba jadeando alterado mientras abría uno de los cajones que había en una de las mesillas. El rubio miró a su marido y gritó:
—¡No encuentro mi cartera!
Ryan sonrió y suspiró con diversión, debía imaginar que se trataba de algo así. Llevó una mano hacia el bolsillo de su pantalón y sacó el pequeño objeto.
—¿Acaso estás buscando esto?
Tetsuya se quedó sorprendido y después frunció el ceño mientras se la quitaba bruscamente, haciendo que Ryan lo mirara extrañado.
—¿Por qué tenías tú mi cartera?
—Ah no, me la dio Ritsuka, te la dejaste en casa de los niños —explicó el pelirrojo mientras ponía una sonrisa nerviosa, no tenía ganas de morir a manos de su marido.
Cuando vio a Tetsuya alzar una ceja con confusión, se arrepintió de haberle dicho la verdad. ¿Cómo le explicaba ahora a su rubio que había ido a la casa de los chicos para convencerles de que era mejor que se quedaran? Sin duda alguna, moriría si decía eso.
—¿Y qué hacías allí?
El tono de voz de Tetsuya no era precisamente amable, seguramente su marido sospechaba que fue a hacer. Pero Ryan no pensaba perder, estaba también acostumbrado a tratar con su esposo. Se acercó con pasos lentos hacia él mientras ponía una sonrisa pícara, Tetsuya rápidamente se tensó y se puso nervioso al verle acercándose de esa manera… y más con esa sonrisa.
El rubio dio unos pasos para atrás, pero no contó con la cama y cayó hacia atrás, encima de ella, Ryan se puso sobre él, con los brazos apoyados cada uno al lado del cuerpo de Tetsuya. El de ojos azules se sonrojó, Ryan sonrió… Tetsuya estaba atrapado. El rubio intentó salir de allí, pero el pelirrojo no le dejó, ni de broma dejaría escapar a su marido después de estar tanto tiempo sin poder disfrutar de su compañía.
—¿Qué ocurre? ¿Acaso no quieres estar conmigo?
El dolor con el que preguntó Ryan eso le hizo sentir una de las peores personas del mundo. Por su parte, el pelirrojo sabía que estaba jugando sucio al decirle esas cosas con voz fingida, pero no quería ser asesinado por su esposo si supiera la razón de su ida hacia la casa de los pequeños Hotaru.
—Yo nunca dije que no quisiera estar contigo, por eso me casé idiota —susurró el hombre frustrado y sonrojado. El menor sonrió y abrazó con más fuerza al hombre japonés, realmente lo amaba demasiado.
—Me alegra oír eso —informó el pelirrojo acercándose más al rubio, quién se sonrojó más—. Te necesito… —susurró en su oído mientras empezaba a besar el cuello de su marido, quién empezó a estremecerse.
—¡Ryan quítate! ¡Estoy muy estresado y no tengo tiempo para esto!
—Justamente porque estás estresado —le dijo el pelirrojo sacándose su corbata—, hace mucho que no lo hacemos, ¿qué te importa?
—¿Cómo que qué me importa? —gruñó Tetsuya frunciendo el entrecejo y mirándolo mal. Ryan se apuró a abrazarle y dijo:
—Es que hace mucho que no te tengo así, bastante…
Tetsuya prácticamente se abandonó en los brazos del pelirrojo, dejándose abrazar. Era extraño, pero solo se permitía a si mismo verse algo de sumiso ante Ryan. Suspiró con pesadez y susurró:
—Está bien idiota… pero sé benevolente, o te juro que será tu trasero el que lo pague la próxima vez…
Ryan se rió y después acostó al rubio, definitivamente no iba a perder el tiempo.
…
Una semana después…
Goenji Shuuya cogió el balón que acababan de pasarle y se dirigió hacia la portería, donde Endo Mamoru se puso en posición seria para poder pararle el lanzamiento que tenía pensado parar… eso si lo detenían antes los defensas.
—¡Maldita sea! —gruñó Kogure cuando le pasó el peliblanco, sin que le diera tiempo a realizar su técnica—. ¡Oye! ¡Te toca!
Fubuki Shirou tragó saliva al notar que era el único defensa que quedaba para pararle los pies a Goenji… sería difícil, pero podría intentarlo, tan solo no tenía que dejarse llevar por sus sentimientos.
El peli plateado se puso justo enfrente con el ceño fruncido, dispuesto a no dejarle pasar. Goenji iba realmente concentrado, pero cuando vio al chico ponerse delante de él, se quedó quieto de repente y el balón escapó de sus pies, rodando hasta los pies de Shirou. El chico se quedó sorprendido y miró hacia el chico, que lo miraba fijamente y sin despegar la vista de él, haciendo que el más bajo se sonrojara.
Todos se quedaron mudos y miraron hacia el delantero estrella con sorpresa. Normalmente cuando Goenji iba a tirar a la portería, le encantaba que el defensa fuera Shirou. Shirou era el defensa estrella y sus técnicas defensivas eran las más fuertes del equipo y cada vez que intentaba traspasarlas, sentía que se volvía más fuerte.
A Shirou le ocurría lo mismo, solo que al revés. Cada vez que el delantero estrella realizaba alguna técnica ofensiva, él intentaba pararlas con sus mejores técnicas, y sentía que se fortalecía cada vez más. Pero eso…
—¿Qué le pasa? —preguntó Fudou con fastidio. Kido lo miró extrañado y Sakuma inclinó la cabeza a un lado en señal de duda. Endo puso cara de pena y Kazemaru también, el resto del equipo estaba sorprendido.
—Yo… creo que será mejor que me vaya —susurró el peliblanco mientras se daba la vuelta y salía de allí con paso desganado y lento. Endo salió de la portería y se fue tras él.
A pesar de que había acabado el curso, los chicos seguían quedando para jugar, además… Endo los llamaba más de lo habitual por una razón en especial: Goenji Shuuya iba a marcharse a Alemania, quería pasar más tiempo con el que es su mejor amigo. Lo peor es que ni él ni Shuuya sabían cómo decirles a los chicos del equipo que se iba a marchar, no sabía cómo hacerlo.
—Goenji… espera —llamó suavemente el portero mientras se acercaba corriendo a él. El muchacho esperó y miró a su amigo.
—Espero que no te moleste, no estoy de humor…
—¡Esto es por Shirou y ya no me lo puedes ocultar! —exclamó el castaño. El peliblanco se quedó sorprendido. Se apoyó contra un árbol y miró hacia el cielo despejado.
—Endo, ¿puedes sentarte? Lo que te contaré va para largo…
…
Hikaru pateó una piedra de camino a casa, ¿qué más podía hacer que perder el tiempo admirando el paisaje japonés, uno que seguramente no volvería a ver después de mucho tiempo? Bajó la cabeza y miró hacia el suelo, preguntándose si realmente mereciera la pena irse a Estados Unidos… era tan frustrante.
Paró en seco y se dirigió a su casa, ¿a dónde podría ir si no? Además, Atsuya no le había contestado, ni siquiera le había mirado después de su confesión. Una lágrima resbaló por su mejilla y el de ojos dorados se quedó sorprendido, ¿estaba llorando? Se secó esa lágrima rápidamente, pero le siguió otra y otra, y después otra más… no podía pararlas. Le dolía el pecho, muchísimo. Estaba enamorado de Atsuya y él al parecer no sentía lo mismo, ¿entonces por qué le había besado en aquella ocasión?
—Soy un cobarde —pensó el chico sintiendo como las lágrimas aún caían por sus mejillas—, un maldito cobarde.
Le dolía mucho el pecho, era insoportable. Cerró los ojos y se apoyó contra la pared de un edificio, ocultando su rostro en sus brazos para que no le viera la gente, pero era inútil… se notaba a kilómetros que estaba llorando.
Su móvil sonó en su bolsillo y lo cogió para ver quién era: Ritsuka. Se limpió las lágrimas, pero era inútil, seguían cayendo. Se mordió el labio inferior y cogió, esperaba que no se le notara.
—Ritsuka… ¿qué ocurre? —Hikaru se sintió como un tremendo idiota al pensar que no se lo notaría, era más que fijo.
—Hikaru, ¿has acabado de recoger tus cosas? —la pregunta de Ritsuka sonaba con voz preocupada y al parecer, a pesar de que sabía fijo que su hermano se enteró de que estaba llorando, prefirió no decir nada al respecto.
Hikaru bajó la vista y asintió, pero después se recriminó el mismo por lo que había hecho… da igual que asintiera sino contestaba, a pesar de ser un adivino, Ritsuka no podía verlo.
—Sí, está todo recogido… solo me faltan unas chaquetas…
—Bueno… pues vuelve antes de la hora de comer y acaba de recoger todo.
—No te preocupes Ritsuka, iba a volver ahora.
—Vale, nos vemos ahora entonces —el mayor colgó antes de que el rubio no dijera nada, pero se notaba que la voz de su hermano era afligida y se notaba angustiada… él también sufría, ¿acaso tendría que ver con Kazuki?
…
Ritsuka salió de casa nada más había colgado a su hermano. Estaba angustiado porque en esa semana no había visto a Kazuki, ni siquiera lo llamó ni lo visitó. ¿Por qué no iba a verle? Necesitaba estar con él hasta el último segundo para verle, para tenerle presente.
—Necesito verle… —sus pensamientos eran esos, parecía que se había atascado y se repetía la misma oración una y otra vez en su mente mientras iba caminando hacia el apartamento de Kazuki. La casa de Kazuki estaba a tan solo cinco minutos de allí, por lo que no le costaría mucho ir andando.
Cuando llegó sintió unos nervios tremendos, no sabía el porqué… quizás no sabría que decirle. Sí, era eso, ahora que estaba enfrente de la puerta de Kazuki… ¿qué se supone que le diría en cuanto le vería? No sabía…
De repente, la puerta se abrió y se vio a un hombre de 25 años, de cabello castaño oscuro y ojos naranjas: Minamoto Kazuki. Este se quedó sorprendido al ver al pelinegro parado y con cara de indecisión, no entendía que hacía allí.
—¿Ritsuka?
El hombre bajó la mirada y cerró los ojos, ¿de qué había servido esquivarle durante tanto tiempo si ahora aparecía frente a él? Realmente no entendía que hacía allí, ¿acaso solo iba a torturarlo más?
—Kazuki-san yo… hola, tan solo quería verte, es que… ya hace tiempo que no te veo, me pareció raro. Y ni siquiera me llamaste —susurró el más pequeño desviando la mirada algo sonrojado.
—¿Y por qué se supone que iba a llamarte?
La pregunta que Kazuki le formuló con esa voz fría hizo que se estremeciera… ¿por qué? ¿Por qué le hablaba así?
—¿Eh? Pues… estamos saliendo y…
—Tú y yo hemos cortado.
El impacto fue brutal para Ritsuka, realmente no se esperó ni por asomo que le dijera eso. El dolor era muy fuerte y su pecho estaba sintiendo una fuerte opresión, no, no era en su pecho… era en su corazón.
—P-Pero… —una lágrima resbaló por la mejilla de Ritsuka, a lo que Kazuki se sorprendió. El hombre desvió la mirada… era realmente vulnerable ante Ritsuka, podía desarmarlo con solo una mirada, en este caso… una lágrima.
—Ritsuka, entiende… no nos vamos a volver a ver —dijo mientras ponía una mano en su mejilla del menor y le limpiaba la lágrima—, y puede que encuentres a alguien mejor que yo en Estados Unidos, quizás una linda chica —comentó con una pequeña sonrisa el mayor, totalmente falsa.
Ritsuka se abalanzó sobre él y le besó, haciendo que Kazuki abriera los ojos con sorpresa, pero era su debilidad, esa boca, ese cuerpo, esos ojos, esos besos, su voz, todo… Ritsuka para él era la perfección y su mayor debilidad, no había nada él que no lo volviera loco.
Kazuki lo hizo pasar adentro y cerró la puerta del apartamento, apoyando contra la puerta a Ritsuka, besándolo con más ganas… no lo había tenido entre sus brazos por más de dos semanas con el tema de los exámenes y porque estaba ocupado, además de lo de Estados Unidos… pero en ese momento no quería pensar en eso. Solo quería tenerlo entre sus brazos.
Ritsuka estaba extasiado, ni él mismo sabía porque estaba haciendo eso, era pocas veces cuando él tomaba la iniciativa, podía contarlas con los dedos de su mano. Cuando se separaron, Ritsuka estaba ruborizado y con la respiración agitada, no quería, no quería soltarle, se iba a marchar dentro de poco y no quería soltarle. Se iba a marchar mañana, no podía evitar querer verle y sentirle, aunque fuera por última vez.
—Vete —ordenó Kazuki, Ritsuka se sorprendió—. ¡Vete y no vuelvas!
Ritsuka sintió que su mundo se derrumbaba en cuanto le miró a los ojos. No fue por las palabras que escuchó salir de la boca de ese hombre, sino por ver sus ojos rebosantes de lágrimas… ¿estaba haciendo llorar a Kazuki? ¿Por qué?
—Kazuki-san, yo…
—Vete, por favor Ritsuka… vete —susurró el hombre alejándose de él y dándose la vuelta mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla, no iba a permitir que el pequeño lo viera así, nunca lo permitiría.
—De acuerdo —puede que Ritsuka aún fuera un mocoso, pero sabía cuando debía dejarle espacio a una persona—. Sé que no es el… mejor momento, pero me marcho hoy. Cogeré el avión que sale a las seis de la tarde, me iré con el tío Tetsuya y con Ryan-san, y con Hikaru, por supuesto…
El silencio que se hizo fue incómodo, Ritsuka iba a darse la vuelta para marchase, pero la voz de Kazuki lo detuvo un instante.
—¿Por qué me estás diciendo esto?
—Yo… —Ritsuka no sabía que decir, oír esa voz rota por el llanto le mataba por dentro, ¿por qué?—. No lo sé…
El pelinegro abrió la puerta con rapidez y salió de allí con paso rápido, no quería causarle más problemas y dolor a Kazuki. El hombre se apoyó en la puerta y resbaló por ella hasta quedar sentado en el suelo, sintiendo como sus lágrimas se deslizaban por sus mejillas.
—Esto no puede estar pasando… —pensó mientras cerraba los ojos y apoyaba la cabeza en sus rodillas, que las estaba abrazando, como cuando era pequeño y buscaba consuelo consigo mismo—. Definitivamente… todo lo que tenía con Ritsuka se acabó.
…
POV Goenji
Llevó una hora explicarlo todo, quizás más, no lo sé. Pero se lo dije todo, absolutamente todo. Endo no dijo nada, no cambió su expresión, no habló, no me interrumpió… me miraba seriamente y sus ojos posados en mí, oyéndome como solo un buen amigo sabe hacerlo. Él sabía que yo necesitaba ser escuchado por alguien, y él fue el primero en callarse, sentarse y escuchar toda la historia.
Por un momento pensé que Endo no me creería, pero cuando acabé él se quedó un rato callado, quizás pensando que diría algo más, pero suspiró y dijo:
—Así que por eso te quieres marchar.
Asentí varias veces sin ánimo, la verdad es que no me apetecía hablar, pero era mejor darle una respuesta normal y corriente a Endo.
—Sí, es lo mejor… tanto para él como para mí, quizás no me duela tanto estando el Alemania —miré hacia otro lado, aunque no sabía a qué dirección mirar exactamente—. Además… él no sufrirá al verme…
Vi como Endo fruncía el ceño de un momento a otro, no pude evitar sorprenderme, pero después miré al suelo… me sentía derrotado y sin fuerzas.
—En mi opinión es una completa estupidez, no deberías alejarte… solo harás que os sintáis peor los dos, no es recomendable… pero como estoy diciendo, esto es solo mi opinión.
Vi como torcía la boca y miraba hacia delante con expresión molesta, realmente no sabía cómo interpretarlo. ¿Enfado? ¿Molestia? ¿Duda?
—Cuesta creer que hayas oído todo eso y te lo estés creyendo…
—Hemos pasado por cosas que sí deberían ser de ciencia ficción… esto no es nada nuevo —dijo soltando una risita, yo también sonreí… Endo era pegajoso, cada gesto que hacía daban ganas de imitarlo—. Aunque es extraño, lo reconozco, pero tiene sentido si me fijo en lo extraño que estuvisteis actuando los dos.
—Supongo…
—Creo que deberías reconsiderar la posibilidad de marcharte… quizás haya otra solución, si es él el que no quiere verte, no deberías marcharte tú, me parece algo egoísta por su parte y…
—Él no lo sabe, que me voy a ir… —corté a Endo, no quería que pensara que Shirou estaba siendo un egoísta pidiéndome que me marchara, lo que pasaba es que no lo sabía. Endo se sorprendió, es cierto que sabía que ninguno de los otros compañeros de equipo estaban enterados sobre mi repentina marcha que se realizaría dentro de una semana.
—Por lo que dijiste pensé que Shirou sí lo sabía.
—No, tampoco es que tenga ganas de que lo sepa. ¿No quería perderme de vista cuando antes? Así seguro que se le hace más fácil, lo hago por él… es lo mínimo que puedo hacer en este momento.
—¡Yo diría que es lo máximo! —me reclamó Endo mirándome preocupado. Yo sonreí débilmente y susurré:
—Lo máximo sería morirme.
—Qué estupidez…
Ambos nos reímos ante esa descabellada posibilidad, pero la verdad es que no querría pararme mucho en ella. Nos levantamos poco después del pasto y miramos hacia fuera, pronto sería mediodía, lo más seguro es que los chicos ya se fueran a casa.
Endo y yo nos dirigimos a los vestuarios para cambiarnos, la verdad es que fue tal y como dije… no había nadie. Nos cambiamos rápidamente y cuando salimos no me sorprendió ver a Kazemaru, que seguramente estaba esperando por Endo. Sonreí levemente al ver como Endo ponía una sonrisa de oreja a oreja y se dirigía hacia su novio… envidaba la suerte de algunos.
Nos separamos de camino a casa y ellos agitaron su mano en señal de despedida, yo también, pero la verdad es que no tenía ganas. Faltaba una semana, una mísera semana para que mi vida en Inazuma Town terminara e iniciara una nueva en Alemania, justamente en su capital, Berlín.
Paré de caminar y miré al frente, observando lentamente las calles de Inazuma. Faltaba tan solo una semana… para que Shirou me perdiera de vista.
Fin POV Goenji
…
—¿Qué debería hacer? ¿Quedarme aquí y no hacer nada?
Pensamientos como esos rodeaban la cabeza de Atsuya. El pelirrosa permanecía distraído y sin ganas de hacer nada, aún con la confesión de Hikaru en su cabeza.
"—Me gustas… me gustas mucho Atsuya, demasiado… incluso creo que… creo que estoy enamorado de ti."
Él no le había dicho sus sentimientos y no sabía el por qué. Se mordió el labio inferior y golpeó su cabeza contra la pared, frustrado y furioso consigo mismo. ¡Se detestaba por cobarde! ¡Y se atrevía a hablar de Goenji siendo él también un cobarde!
Soltó un suspiro pesado y apoyó la palma de sus manos en la pared, mientras bajaba la cabeza. En estos momento agradecía de estar en su cuarto y no tener que darle explicaciones a nadie de porque se daba golpes, quizás era para descargar su ira y desconcierto.
—¿Qué se supone que haga? ¿Qué es lo que tengo que hacer? —pensó mientras despegaba las manos de la pared y se ponía de espaldas, resbalando por ella hasta quedar sentado y con la cabeza gacha—. ¿Tengo que ser yo quién encuentre esa respuesta? Sé que lo amo, pero… si se va, ¿de qué sirve que le diga algo?
Una duda le asaltó rápidamente se lo dijo… si Hikaru se marchaba ¿por qué le dijo que estaba enamorado de él? No tenía sentido, ¿por qué? El pelirrosa miró hacia fuera, vio que el día estaba soleado… quizás si salía fuera se despejaría un poco.
…
Kazuki salió de su apartamento después de calmarse un rato, sus ojos aún seguían algo rojos, pero estaban al menos algo "normales", cualquiera podría decir que fue de algún tipo de irritación. Miró hacia abajo y cogió su cartera del bolsillo y miró cuando dinero tenía, necesitaba algo para comer, quizás chocolate…
Suspiró bajando la cabeza, parecía una mujer cuando estaba triste. Aunque era mejor eso que el tabaco, fumó cuando era adolescente y lo había dejando al segundo año de entrar a la universidad, en parte sus pulmones agradecían que lo hubiera dejado, era mejor respirar aire puro que aspirar ese humo tóxico.
Caminó desganado y sin ganas ninguna, era como si no tuviera energía.
—¿Kazuki-sensei?
Esa voz hizo que levantara la cabeza y vio a Atsuya mirándolo con algo de sorpresa, y se sorprendió aún más al ver los ojos de su maestro, que estaban aún algo rojos. ¿Acaso le había pasado algo?
—¿Atsuya? Vaya, no esperaba encontrarte por aquí… —declaró el hombre con una pequeña sonrisa nerviosa. El pelirrosa miró extrañado hacia él, parecía completamente distinto de antes, como más… triste y hundido.
—¿Acaso… ha ocurrido algo? —se atrevió a preguntar el menor.
Más tarde…
Fubuki Atsuya se encontraba sentado en la barra con su bebida con una gota en la cabeza, a su lado estaba su antiguo profesor de inglés (aunque volvería a serlo al año siguiente), tomando una cerveza sin alcohol.
—¿Cómo es que estoy tomando algo con Kazuki-sensei? Ha pasado todo tan deprisa que ni cuenta me di —pensó el pelirrosa dado un suspiro de pesadez. El joven profesor le miró y sonrió levemente.
—¿Te disgusta tomar algo conmigo? Siento haberte arrastrado hasta aquí, puedes marcharte si quieres… ya te dije que invitaba yo…
—¿Eh? ¡No! ¡No es eso! —se apuró el chico a excusarse—. ¡Es solo que no pensé en encontrarme contigo y tomar algo juntos! Es bastante extraño, jamás se me hubiera ocurrido…
—Supongo que son cosas que pasan —dijo el hombre por lo bajo mientras agitaba algo su cerveza, después se le llevó a la boca para beber un sorbo. Atsuya le miró detenidamente y comentó:
—Antes… no me contestaste… ¿acaso ocurrió algo? Se te nota mal, Kazuki-sensei.
El hombre bajó un poco la mirada y centró sus ojos en la botellita que contenía la cerveza. Sus ojos naranjas estaban algo apagados y no parecía que tuviera ganas de hacer nada por querer cambiarlos a unos más alegres… simplemente era como si estuviera derrotado.
—Acabo de cortar con mi pareja, supongo que eso me hace estar mal… no te preocupes, me pasará…
Atsuya bajó la mirada mientras la desviaba hacia otro lado. Se acomodó en el asiento y volvió la vista hacia su profesor, que seguía con la mirada hundida y triste.
—Se trata de Ritsuka, el hermano de Hikaru… ¿verdad?
La pregunta del menor no le cogió desprevenido, más bien se la esperaba. Asintió levemente y miró con una pequeña y triste sonrisa al chico, quien se sintió también algo miserable al acordarse de Hikaru… tenía que decirle lo que sentía pero si se iba a marchar… ¿de qué servía? O quizás…
—Hikaru te gusta, lo sé —confirmó el hombre—. ¿Qué piensas hacer? ¿Se lo vas a decir?
—Hikaru se me ha confesado —reveló el pequeño, haciendo que Kazuki se sorprendiera—, pero no le he respondido… supongo que porque me dijo que se iba a Estados Unidos, no lo sé… no sé qué hacer, no quiero que se vaya, siento lo mismo que él pero creo que decírselo no va a hacer que se quede.
—Ya veo… en eso tienes razón… —afirmó Kazuki. Atsuya sonrió y reclamó:
—Sin embargo quiero decirle lo que siento, creo que pasaré por su casa después para contestarle… se lo merece… Puede que no sirva de nada, pero me sentiré más tranquilo al ver que él sabe de mis sentimientos y, si hay alguna oportunidad de detenerle… pues lo haré y no le dejaré marchar.
Kazuki sonrió con algo de sorna.
—Tienes mucha imaginación, no todo es como en las telenovelas.
—¡Yo no veo telenovelas! —reclamó Atsuya con un sonrojo de enfado, ¡él no veía esas cursilerías! Kazuki le miró.
—Además… no creo que seas capaz de decírselo, se marchan hoy…
Atsuya abrió los ojos impresionado y preguntó:
—¿Cómo…?
—Sí… a las seis de la tarde…
Miró algo alterado por todo el local, hasta que divisó atrás de él, arriba en la pared, un reloj que marcaba las cinco y cuarto… ¡solo faltaban 45 míseros minutos para que Hikaru cogiera el avión en dirección a Estados Unidos!
—¡A las seis! ¡Dios mío! ¡Es tardísimo! ¡Seguramente ya habrán ido hacia el aeropuerto! —exclamó el pelirrosa algo agitado mientras se levantaba de un salto. Kazuki tan solo bajó la cabeza.
—Sí, es probable…
Atsuya frunció el ceño y golpeó las manos encima de la barra, mirando a su profesor algo furioso.
—¡¿Es que acaso no piensas hacer nada?! ¡¿Vas a dejar que Ritsuka se marche o dejarás que se vaya sin ni siquiera despedirte?! ¡¿Estás seguro de que eso es lo mejor?!
Las palabras de Atsuya hicieron que le hombre le mirara algo sorprendido. De un momento a otro, antes de que pudiera responder, el pelirrosa sacó unas monedas y las dejó encima del mostrador.
—Olvídate, yo pago mi bebida…
Atsuya salió corriendo del lugar tras haber pagado y se dirigió a toda prisa a casa de los Hotaru. Rezaba porque aún estuvieran allí. No supo cuanto tardó en llegar, pero se apoyó un momento contra una pared antes de avanzar hacia la enorme casa de los Hotaru y timbrar… como era de esperarse nadie abrió.
—¿Eh? No creo que los encuentres allí, hace poco que los chicos se marcharon —Atsuya se dio la vuelta y vio a una mujer de unos 30 años con una amable sonrisa—. Soy su vecina… en este caso ex vecina, Oroshi Mika, es un placer…
—Fubuki Atsuya —se presentó rápidamente y se dirigió a ella—. ¡Mika-san! ¿Han ido al aeropuerto?
—Pues sí, ya se han ido… si hubieras llegado unos diez minutos antes quizás les hubieras pillado a punto de salir…
—¡Gracias! ¡Me marcho!
Mika se sorprendió al ver que el pelirrosa se ponía a correr, entonces se quedó pensando. ¿Ese chico pretendía de verdad ir al aeropuerto? Este quedaba a más de una hora caminando o corriendo, si fuera en coche aún tendría sentido, pero estaba seguro de que no llegaría.
Dentro de un tiempo, Atsuya paró de correr y apretó los dientes al mismo tiempo que respiraba agitadamente, intentando no quedarse sin aire. No lo lograría, a ese paso jamás pillaría a Hikaru para detenerle y para hablar con él, pero quería hacerlo, quería verle y decírselo… no se lo perdonaría jamás.
Miró a su lado y vio que en el bar que había allí, había un reloj que se podía ver desde afuera… eran las seis menos veinte pasadas, a punto de ser las seis menos cuarto. El pelirrosa abrió los ojos con horror… ¡era imposible! ¡El aeropuerto estaba a una media hora aún!
—No es posible, no llegaré a tiempo… ¡qué puedo hacer! ¡No puedo quedarme aquí! Pero estoy agotado… —pensó el pelirrosa, ¡se maldecía a sí mismo por no haberle dicho antes a Hikaru sobre sus sentimientos!
…
Tetsuya observó a sus sobrinos, que permanecían inmóviles y con una mirada apagada, totalmente sin brillo, la verdad es que comenzaba a arrepentirse de lo que estaba a punto de hacer. Ryan miró a su marido y después a sus recién conocidos sobrinos con cara de preocupación, no quería llevárselos en ese estado… pero eso no era su decisión, sino de Tetsuya.
—¿My Angel?
El rubio sabía que no era necesario mirar a Ryan para saber que su mirada era de puro reproche por lo que estaba haciendo, hasta él se puso a pensar… ¿realmente era bueno llevárselos así sin más? ¿A pesar del estado en el que se encontraban?
—Falta poco para que nos vayamos —comentó Tetsuya mirando hacia el reloj, pero aún no habían dado el aviso. Hikaru y Ritsuka bajaron más la cabeza al oír eso, no quería oírlo de nuevo, aunque lo que más temían era: "es hora de marcharnos".
Antes de que se pudieran dar cuenta, el reloj marcó las seis, oyendo como ordenaban a los pasajeros que subieran al avión. Los hermanos se miraron entre sí algo dudosos, pero al final accedieron por subir.
—¡HIKARU!
El rubio se paró en seco y se dio la vuelta lentamente, con la sorpresa latente en su cara al reconocer de quien era esa voz. Divisó de lo lejos a un chico de cabello rosáceo completamente despeinado y de ojos grises, corriendo hacia ellos como si la vida le fuera en ello.
—No puede ser —pensó Hikaru completamente sorprendido, no sabía cómo reaccionar. Ritsuka se quedó algo pálido observando a ese chico y Tetsuya frunció levemente el ceño, pero era porque el chico le sonaba demasiado y no sabía donde le había visto… hasta que se acordó de que fue en la casa de los niños, ya no se acordaba.
—Realmente debo de estar haciéndome mayor… —se reclamó el hombre de 32 años echando un suspiro de pesadez, la verdad es que los temas de la edad le afectaban demasiado, aunque no lo pareciera.
—¡I-Idiota! ¡Cómo te subas en ese avión te perseguiré hasta Estados Unidos, sabes que lo haré! —gritó Atsuya acelerando el paso al ver que Hikaru había dado dos pasos hacia atrás. El rubio se quedó mudo y pensó:
—Me asusta pensar que sí…
Cuando el pelirrosa llegó junto a ellos, ni se preocupó en mirar los demás, solo miraba fijamente los orbes dorados de Hikaru, respirando agitadamente y con aire un poco salvaje… Hikaru se sonrojó al verle así… realmente estaba MUY atractivo de esa manera. Rápidamente se abofeteó mentalmente… ¡no podía pensar eso de él cuando lo más importante era saber que estaba haciendo ahí y como sabía que se iba a marchar precisamente hoy a esa hora!
—Hikaru… no quería que te marcharas sin haberte dado una respuesta, me sabía mal y tenía que decírtelo —susurró Atsuya poniéndose nervioso y cerrando los ojos, al mismo tiempo que apretaba los puños. Hikaru le miró algo dudoso, entonces se acordó… la confesión que le había hecho, ¿acaso iba a responder? Después de ese silencio era obvio que sería un…—. Te amo, Hikaru.
El chico se quedó perplejo y le miró con un pronunciado sonrojo cubriendo sus mejillas.
—Wau… —soltó Ryan con impresión—, sí que eres directo.
Atsuya se sonrojó ante lo que dijo el hombre pelirrojo y este le sonrió en señal de apoyo, no sabía porque, pero Atsuya pensó que ese señor le estaba diciendo con la mirada que le dijera todo, absolutamente TODO lo que sentía… siempre omitiendo las cosas más vergonzosas, eso lo tenía muy claro.
—Verás Hikaru, me sentía atraído por ti nada más verte, ¡y no estoy mintiendo, por si lo estás pensando! ¡Es completamente en serio! Puedes leerme la mente si quieres, y también seguramente podrás adivinar que mis sentimientos son sinceros, de verdad… —dijo Atsuya mientras se acercaba a Hikaru, este retrocedió algo sorprendido y sonrojado, no sabía que pensar.
—Realmente tus sentimientos son verdaderos Atsuya-kun… no es necesario adivinar nada para creerlo, es suficiente con mirarte a los ojos que lo que estás diciendo es verdad —pensó Ritsuka con una triste sonrisa y bajando la cabeza, estaba dolido porque Kazuki no estaba allí, realmente le dolía.
—Atsuya…
—Y si quieres te lo demostraré —concluyó Atsuya acercándose a Hikaru y juntando sus labios con los de él, el rubio abrió los ojos con impresión… ¡realmente le estaba besando! ¡Y de nuevo!
Ryan y Tetsuya se quedaron mudos, Ritsuka sonrió levemente… él ya se lo esperaba después de todo. Atsuya se separó de él tras un rato, fue un beso calmado y sencillo, sin desesperación, tan solo un beso que, a pesar de todo, fue realmente romántico, algo raro viniendo de alguien como Atsuya, pero realmente fue así.
Hikaru se mordió el labio inferior y se lanzó a los brazos de Atsuya, abrazándolo como si no se quisiera separar de él… y eso era justamente lo que no quería, separarse de Atsuya. Ritsuka sintió una fuerte opresión de celos en su pecho, quería estar así pero con Kazuki, su Kazuki-san.
"Informamos a los pasajeros del vuelo Japón-Estados Unidos que el viaje se retrasará una hora debido a algunos problemas técnicos, disculpen las molestias".
Tetsuya resopló con algo de alivio al escuchar eso y después miró a los chicos de nuevo… si los separaba en serio que se le partiría el alma. Es cierto que siempre trató peor a Hikaru que a Ritsuka, pero era solo porque era el vivo recuerdo de su hermana, tanto de aspecto como en carácter, lo único distinto eran esos ojos dorados heredados de Haru, su mejor amigo. Ahora que lo pensaba… había sido un mezquino con el pequeño Hikaru, no merecía ser llamado tío y ni siquiera ser querido por él, se daba asco por haberle hecho el vacío solo por esa razón, realmente era estúpido.
Ritsuka desvió la mirada hacia un lado evitando mirarles más, Hikaru y Atsuya no se separaban por nada del mundo, en el instante en el que el pelirrosa le empezó a acariciar los cabellos rubios a Hikaru, él no lo soportó más… quería ver a Kazuki, pero ahora no eran nada, absolutamente nada.
—I'm sorry…
Ritsuka abrió sus ojos completamente al oír esa voz, la reconocería en cualquier parte, ese tono inglés tan bien pronunciado pero con ese toque japonés que solo él podía encontrar. Levantó la cabeza bruscamente y miró hacia su otro lado… Minamoto Kazuki estaba allí de pie a su lado, mirándole con una cara de pena que podía traducir como un: "Perdóname".
—Kazuki-san… tú… —a Ritsuka no le dio tiempo a decir más, Kazuki lo había estrechado entre sus brazos, impidiendo que dijera algo o siguiera hablando.
Ryan se quedó sorprendido y pensó con una gota en la cabeza:
—¿Sigue apareciendo gente? Pues vaya… —después sonrió—. Era de esperarse, estos niños tienen una vida aquí, es obvio que había gente que no quisiera que se marche, en este caso… gente MUY especial diría yo.
—Perdóname Ritsuka, realmente soy un auténtico imbécil por haberte dicho eso, no quiero que te vayas… realmente no quiero, lo siento, pero a pesar de todo sé que te vas a ir y al menos déjame despedirme de ti… un alumno totalmente pesado y desesperante me hizo ver de que despedirme de ti es lo mejor, iré a visitarte a Estados Unidos si quieres para verte, pero por favor… no me odies, quiero que sigas siendo mío… solamente mío…
Ritsuka se abrazó con más fuerza a él y asintió enérgicamente, dándole a entender que sí… quería seguir siendo suyo, solamente suyo.
Tetsuya observó eso con los ojos entrecerrados y después soltó un suspiro de resignación, ya estaba harto.
—¡Ritsuka! ¡Hikaru! —los dos hermanos se sobresaltaron y se separaron de sus respectivas parejas—. Dadme vuestros billetes de avión, quiero comprobar una cosa… —ellos se miraron con duda y después buscaron hasta encontrar los billetes, Ritsuka se lo entregó primero, Hikaru después. Tetsuya los miró por un rato y, sin más dilación, rompió los billetes por la mitad, ante la mirada sorprendida de todos… pero Ryan sonrió, sabía que su marido acabaría haciendo algo así.
—¡¿AH?! —gritaron completamente sorprendidos los hermanos Hotaru, Ritsuka levantó la mirada—. ¡T-Tío! ¡Los billetes!
—¡Basta! ¡No seas llorica! —le reclamó el hombre rubio, Ritsuka se calló con respeto… realmente Tetsuya imponía—. No iréis conmigo a Estados Unidos, es suficiente… no iréis así, de ningún modo. Me las apañaré para seguir enviándoos el dinero hasta que Hikaru cumpla la mayoría de edad, o si tenéis problemas, tan solo llamadme y os ayudaré económicamente… nada más.
Hikaru y Ritsuka se quedaron completamente en shock, pero después sonrieron al oír a su tío. Hikaru dio un paso adelante con una pequeña sonrisa y susurró:
—Muchísimas gracias…
Un pequeño rubor cubrió las mejillas de Tetsuya y desvió la mirada, no podía creer que su sobrino, al que peor que había tratado, le estuviera dando las gracias.
Una hora después…
Tras el despegue del avión, Ritsuka y Hikaru pensaron que se habían quedado sin fuerzas. Se sentaron un momento en uno de los bancos del aeropuerto y suspiraron de alivio, sus respectivas parejas fueron a buscar una bebida para ellos.
Cuando Atsuya regresó con una bebida para Hikaru y se sentó, el rubio apoyó su cabeza en el hombro del chico. El pelirrosa no pudo evitar sonreír al verle así.
—A propósito Atsuya, ¿cómo sabías que me iba a ir? No recuerdo haberte dicho nada… —susurró Hikaru con duda. Atsuya contestó:
—Fue Kazuki-sensei… al parecer tu hermano le dijo que os ibais hoy a las seis de la tarde y me encontré con Kazuki-sensei esta tarde, estuvimos tomando algo y… bueno, ya sabes, cuando me dijo que te ibas hoy, no pude evitar pensar que quería verte una vez más… al menos para despedirme y decirte lo que sentía. Cuando estaba de camino aquí, al parecer Kazuki-sensei pensó en lo que le dije, ya le había gritado que me parecía mal que no hiciera nada para despedirse de Ritsuka o al menos intentar detenerle… al final me encontró y me trajo en coche hasta el aeropuerto, cosas que pasan en las películas supongo que también pueden pasar en la vida real.
Hikaru se río y entonces notó que Atsuya se separaba un poco de él para acariciarle la mejilla, el rubio se sonrojó. El pelirrosa sonrió al ver eso y después puso una mano sobre la mejilla del otro, atrayéndolo para besarle de nuevo… a partir de ahora seguramente le besaría en muchas ocasiones.
…
10:00
"—En una semana me marcho a Alemania, Shirou no quiere verme… ya sabes lo del rechazo Takato, así que espero que no intervengas, te agradezco mucho que me hayas hecho ver lo que siento, pero en serio… no es necesario que le digas nada a Shirou, supongo que él sabrá lo que hace…"
Esas fueron las exactas palabras que había dicho Goenji hace una semana cuando se había encontrado con Takato. Le contó que se iba a marchar a Alemania… a Berlín. El peliblanco apretó los puños y endureció su mirada… ¿por qué la gente se empeñaba en hacerse sufrir? ¿Shirou era tonto? ¿Goenji también? Probablemente sean algo masoquistas, quien sabe.
—Takato-kun… —susurró Sora mientras le abrazaba por detrás. El cuerpo del peliblanco se destensó en una milésima de segundo para después cerrar los ojos levemente, Sora parecía ser mágico, le tranquilizaba en menos de lo que cantaba un gallo.
El peliblanco se dio la vuelta, haciendo que el peli azul deshiciera el abrazo. Takato sonrió al mirarle, realmente Sora era guapo, bastante atractivo. El chico se inclinó hacia delante y atrapó entre sus labios, los labios de Sora. Este soltó un pequeño jadeo por la sorpresa, pero rápidamente le correspondió acercándose a él, le encantaban los besos de Takato, realmente besaba bien, había que decirlo. El peliblanco le abrazó por la cintura mientras seguía besando los labios del peli azul, sinceramente le encantaba todo su cuerpo… y ya había tiempo que no lo tenía así. Cierto que se han besado varias veces, pero casi siempre eran besos sencillos y suaves, nunca apasionados y desenfrenados como ese.
Takato arrinconó el cuerpo de Sora contra la pared mientras recorría con su mano la espalda del peli azul de arriba abajo, haciendo que se sonrojara levemente. Sora suspiró en medio del beso, lo que aprovechó Takato para introducir su lengua en la cavidad bucal de su novio-hermano. Sora se estremeció al mismo tiempo que se sonrojaba levemente al sentir la lengua de Takato rozar contra la suya, le encantaban esos besos, había que decir la verdad. Sora jadeó al sentir como un pequeño vaivén entre sus lenguas había empezado a ser inevitable, Takato era muy travieso cuando se trataban de besos con lengua, siempre lograba doblegarlo. El peliblanco apretó su cuerpo contra el del peli azul, sintiendo como sus zonas íntimas se rozaban entre sí, al igual que sus cuerpos.
Ambos se separaron cuando el aire les faltó, dejando un fino hilo de saliva entre sus bocas, demostrando lo erótico que había sido ese beso. Takato rompió ese hilo besando de nuevo los labios del peli azul, pero fue un beso corto y sin el mismo nivel que el anterior. Después de ese beso, Takato abrazó a Sora y permanecieron así unos segundos.
—Goenji-kun… se va a marchar hoy —susurró el peli azul aún algo agitado, solo que al hablar lo disimulaba demasiado bien. El peliblanco asintió.
—Ajá, sino entendí mal a las siete y media cogerá su vuelo… bueno, ya le advertí que iríamos a despedirle, al menos quiero darle un pequeño golpe en las costillas —dijo el chico de ojos violetas, haciendo que Sora se riera algo de su estupidez—. Aunque también te puedo dejar ese trabajo a ti Sora-chan, después de todo eres más fuerte que yo, me has derribado bastante veces…
—Sí, eso es cierto…
…
El equipo de fútbol se encontraba anonado por lo que Goenji les estaba diciendo… ¿realmente era en serio? ¿Goenji se iba a marchar a Alemania?
—¿Qué dices? No bromees… Goenji, ¿es en serio? —preguntó Kido sorprendido. El peliblanco bajó la mirada y asintió levemente.
—Quería decíroslo… solo que no sabía cómo hacerlo, en realidad me marcho hoy…
—¡¿HOY?! ¡E-Eres malvado, Goenji! ¡Te marchas hoy y no nos decías nada! ¡Realmente eres malvado! ¡Te odio! —gritó Tsunami llorando como un niño pequeño y se lanzó a los brazos de Tachimukai, llorando desconsoladamente. El equipo miró eso con una gota enorme en la cabeza, Goenji tan solo sentía que le daba un pequeño tic en la ceja izquierda.
—Ah bueno… sí, lo siento… Pero en realidad no sabía que decir… —susurró el chico de ojos castaños mirando a todo el equipo.
Shirou llevó una mano a su pecho con los ojos abiertos de par en par, sintiendo como algo se estrujaba en su interior. ¿Goenji se iba a marchar a Alemania? ¿Por qué? ¿Realmente era en serio? Mordió su labio inferior y apretó los puños al mismo tiempo que cerraba los ojos, no quería que se marchara, pero tampoco quería retenerle… aún le dolía algo verle a la cara, no podía evitar recordar lo que le hizo, no se podía olvidar.
Mamoru frunció el ceño y se acercó junto a Shirou y este, cuando sintió la presencia de su capitán, miró hacia su lado, viendo al castaño que siempre mantenía una sonrisa, esta vez con el ceño fruncido y con sus ojos mostrando coraje.
—¿Capitán? —preguntó el peli plata mirando al chico con algo de sorpresa, nunca había visto esa mirada en su capitán. Endo miró hacia atrás y vio que Kazemaru le apoyaba con la mirada, él parecía estar de acuerdo con que le iba a decir a Shirou.
—Sígueme, quiero hablar contigo en privado… —dijo secamente el castaño, realmente Shirou se sorprendió, Endo nunca hablaba así con nadie que él supiera. Pero tan solo asintió y se dispuso a seguir a Mamoru hacia atrás del patio.
…
—¿Y bien?
La pregunta de Shirou hizo que Mamoru se diera la vuelta y le encarara, con una mirada de ira y algo de rabia, sabía que no era todo culpa de Shirou, pero le cabreaba bastante que su amigo se fuera por culpa de él y que, por encima, cuando se amigo dijo que se marchaba, Shirou se callara sin decirle nada, como si no le importara que se fuera.
—¿Tienes un mínimo de idea del motivo de Goenji al irse de aquí? —preguntó Endo con algo de rudeza. Fubuki tragó saliva al oírle hablar así y bajó la mirada, ¿qué podría contestar a eso? Mordió su labio inferior y miró hacia otro lado… ¿eran por los estudios? No, no podía ser por eso, sino Endo no se estaría descargando con él de esa manera ¿no?
—No lo sé… —habló el peli plata. Mamoru chasqueó la lengua y frunció el ceño, realmente le cabreaba. Cerró su mano derecha en un puño y después golpeó con fuerza la pared que tenía a su lado, haciendo que el peli plata se sobresaltara.
—¡Por ti! ¡Lo hace por ti y por nadie más! —gritó el capitán, el defensa no pudo evitar sorprenderse por lo que dijo—. Él me lo contó todo, sobre el cambio de cuerpos, sobre lo que pasasteis, sobre lo de cómo volvisteis, sobre cómo se declaró, sobre cómo le rechazaste y le dijiste que te dolía verle… ¡él se marcha porque cree que así sufrirás menos! ¡Solo lo hace por ti! ¡A él le cuesta alejarse! ¿Crees que quiere separarse de ti, no verte más, a pesar de que eres la persona que ama? ¡Pues no! ¡Él te ama y te necesita! ¡Y está arrepentido por todo lo que hizo! ¡Y tú no haces nada! ¡Ni siquiera eres capaz de verlo! ¡Realmente me decepcionas mucho Shirou, sé que no es todo culpa tuya, pero me decepciona la manera en la que estás actuando ahora!
Shirou bajó la mirada y cerró los ojos, realmente fueran duras esas palabras, pero en ese momento no le importó, tan solo quería escapar y no decir nada, quería escapar y olvidarse de todo… seguramente era lo mejor.
—Yo…
—No es necesario que digas nada —susurró el chico de la banda pasando por su lado—. Ah, por si te interesa… se marcha hoy a la siete y media, tan solo te digo eso… piénsalo.
Y dicho eso, Endo Mamoru se retiró, dejando a un Fubuki Shirou confundido y desorientado.
…
Atsuya frunció levemente el ceño al observar a su hermano, que permanecía quieto e impasible, no decía nada. El pelirrosa se cruzó de brazos y torció los labios.
—¿De verdad no vas a venir conmigo a despedirte de Goenji-baka?
—Ya te dije que no, ¿para qué iría a despedirle? —preguntó el peli plata agravando su mirada mientras miraba el televisor prendido. Atsuya apretó los dientes con fuerza.
—¡Pues porque a pesar de todo sigue siendo tu amigo! —exclamó el pelirrosa, Shirou bajó la mirada tras lo que dijo.
—Sí, es cierto —susurró Shirou—, pero a pesar de todo fue un amigo que me hizo daño. Y lo sabes, tú sabes el daño que me hizo.
La sala reinó en silencio por un pequeño tiempo, solo se oía de fondo el débil sonido de la televisión. Atsuya oía también el sonido del reloj marcando cada segundo, la verdad es que dentro de poco tendría que ir a aeropuerto a despedirse de Goenji. Entrecerró muy levemente los ojos y soltó:
—Nunca pensé que fueras de esos que se aprovechan del dolor para echarle toda la culpa a los demás, ¿sabes? No tiene toda la culpa, Goenji-baka tiene la mayoría de la culpa por no haberte dicho antes lo que sentía y por cómo te trató pero… trató de remediarlo y tú en vez de decirle que sí, solo te haces el interesante.
—¡No me hago el interesante! ¡Realmente me duele verle! —gritó Shirou levantándose del sofá y encarando a su hermano, que permanecía de pie y con la mirada impasible. Atsuya cerró los ojos y se dio la vuelta.
—Bueno, ya es tarde… Hikaru me debe estar esperando, vamos a despedir a Goenji. ¿Vienes a despedirte o prefieres esconderte como un mísero cobarde? —preguntó el menor sin tacto alguno. Shirou tan solo frunció el ceño y desvió la mirada, esta vez la mirada que se agravó fue la del menor de los Fubuki—. Haz lo que te dé la gana…
Atsuya salió de allí dando un sonoro portazo y entonces la señora Fubuki salió de la cocina.
—¿Are? ¿Atsuya-kun ya se marchó? ¿Por qué no fuiste con él, Shirou-kun? —preguntó extrañada la mujer observando a su hijo mayor, que permanecía quieto y con la mirada baja.
Shirou no dijo nada, tan solo subió a su habitación y se encerró en ella, dejando a la mujer algo preocupada, pero sabía que en ese momento su hijo necesitaba algo de espacio, le daría algo de tiempo.
El peli plata se dejó caer sobre su cama boca arriba y miró el techo, contemplando cuantas manchas podría tener… ¡eso era mejor que pensar una y otra vez en Goenji y en el hecho de que se iba a marchar ese mismo día dentro de nada!
"—Nunca pensé que fueras de esos que se aprovechan del dolor para echarle toda la culpa a los demás, ¿sabes?"
Frunció el ceño y cerró los ojos. ¿Por qué se estaba acordando de las palabras de Atsuya? ¡No quería oírlas! ¡Era suficiente! ¡Si Goenji se marchaba es que estaba bien sin él!
"—¡Por ti! ¡Lo hace por ti y por nadie más!"
El chico abrió los ojos impresionado… se había olvidado por completo de su capitán, de la regañina de hoy. Pero daba igual acordarse o no, era exactamente lo mismo… se incorporó hacia delante meneando algo su cabeza, intentando sacarse esos pensamientos de la cabeza.
"—Él me lo contó todo, sobre el cambio de cuerpos, sobre lo que pasasteis, sobre lo de cómo volvisteis, sobre cómo se declaró, sobre cómo le rechazaste y le dijiste que te dolía verle… ¡él se marcha porque cree que así sufrirás menos! ¡Solo lo hace por ti! ¡A él le cuesta alejarse! ¿Crees que quiere separarse de ti, no verte más, a pesar de que eres la persona que ama? ¡Pues no! ¡Él te ama y te necesita! ¡Y está arrepentido por todo lo que hizo! ¡Y tú no haces nada! ¡Ni siquiera eres capaz de verlo! ¡Realmente me decepcionas mucho Shirou, sé que no es todo culpa tuya, pero me decepciona la manera en la que estás actuando ahora!"
Y por primera vez pareció prestar verdadera atención a esas palabras, ya que Shirou sintió un cúmulo de sentimientos recorrerle y dejó caer su cabeza, como si le hubieran derrotado. Miedo, dolor, desesperación, confusión, duda… pero sobre todas las cosas sentía miedo, miedo a perderle y no verle nunca más, miedo a que se enamore de otra persona y se olvide de él, miedo a que después no quiera volver a verle, miedo a que se olvide de él, miedo a que se aleje de él… miedo a dejar de amarle.
Una lágrima resbaló por su ojo derecho y descendió por su mejilla… quería verle, quería detenerle, quería que se quedara a su lado. Limpió su lágrima y bajó rápidamente las escaleras, viendo en el reloj del pasillo la hora que era: las siete menos cinco, a la siete y media marchaba Goenji.
—¡Otou-san! —exclamó el peli plata entrando en la cocina, su padre siempre ayudaba a su madre a hacer la comida—. ¡Por favor! ¡Llévame al aeropuerto!
…
Tsunami seguía llorando como un niño pequeño mientras mordía un pañuelo, que a saber de dónde lo sacó, quizás de su bolsillo. El caso es que no quería que su amigo se fuera, no pudo evitar sentirse triste. Tachimukai le miraba con una gota resbalando por su cabeza… su novio era así, que le iba a hacer.
Goenji miraba a sus compañeros de equipo, también a su padre, su hermana y su abuela, las dos últimas parecían más afligidas de lo normal. Shuuya las miró con una pequeña sonrisa para tranquilizarlas, pero la pequeña se despegó del abrazo de su abuela y se dirigió hacia su hermano corriendo, abrazándolo con lágrimas en los ojos.
—¡No te vayas, Shuu-niichan! —lloriqueó la pequeña, Shuuya sentía que se venía abajo… ver así a su pequeñita hermana. El chico se agachó a la altura de la pequeña y dijo:
—No te preocupes Yuka, te visitaré en las vacaciones y te llamaré, en verdad no te preocupes…
La pequeña lloriqueó un poco más, aún así no quería que su hermano se fuera.
—Hay que reconocer que te echaremos de menos, Goenji-baka —soltó Atsuya mientras se cruzaba de brazos, todos sonriendo, incluyendo Goenji, eso por parte de Atsuya ya era bastante halagador. El peliblanco miró hacia los lados buscando a una persona y después miró al pelirrosa, este desvió la mirada y negó con la cabeza, el mayor entendió: Shirou no había ido a despedirse de él, era un auténtico imbécil por haber tenido esperanzas.
—Bueno… gracias Atsuya —le dijo el peliblanco. Endo lo miró un poco preocupado, la verdad es que le molestaba que Shirou no estuviera allí y que su amigo sufriera por eso. El capitán dio un paso al frente y soltó con una sonrisa:
—Claro que te echaremos de menos, eres nuestro amigo y has formado parte de nosotros, somos como una familia… si no estás, puedes estar seguro de que no será lo mismo.
El peliblanco sonrió de nuevo y susurró:
—Gracias tío.
Endo sonrió y con la cabeza negó, dándole a entender que no tenía que agradecer nada. Hikaru dio un paso hacia delante y miró al peliblanco, por dentro estaba destrozado y oía todo, aunque agradecido de tener tan buenos amigos como esos.
—Goenji, cuídate y… lo siento —comentó el rubio. Shuuya lo miró impresionado, pero después negó con la cabeza.
—No tienes la culpa Hikaru, así que no te disculpes. Más bien te agradezco que me hicieras ver lo que siento en realidad… y hablando de sentimientos… —el chico giró la cabeza en dirección a Someoka, que se encontraba totalmente desacuerdo en que Shuuya se marchara… y estaba seguro de que era por el mocoso de Fubuki Shirou—. Someoka… gracias por todo y lo siento, sabes perfectamente que estoy enamorado de Shirou… pero en serio, gracias.
—No tienes que agradecerme nada… de verdad —soltó el pelirrosa mayor con algo de furia en su voz, odiaba a ese mocoso de Shirou, en verdad.
—Bueno, no nos dio tiempo a conocerte mucho, pero cuídate ¿vale? —le dijo Takato con una sonrisa mientras le entregaba la mano. El peliblanco asintió y apretó la mano contra la del otro peliblanco… realmente había buenas vibraciones entre ellos.
El señor Goenji miró a su hijo y se acercó a él.
—Shuuya, es hora de que te vayas preparando para irte… ¿trajiste tu billete? —preguntó el padre, el hijo asintió. El chico dio un último vistazo a sus amigos y con una sonrisa alzó la mano en señal de despedida… a saber cuándo se volverían a ver.
Shuuya avanzó hacia el lugar por donde tenía que entrar y entregó su billete al guardia que lo controlaba, rápidamente el hombre lo miró y dejó pasar al chico. Esta vez era definitivo, se iba a Alemania.
De repente, unos pasos acelerados se escucharon a lo lejos. Los chicos giraron la cabeza y vieron a Shirou corriendo como si el diablo se estuviera llevando su alma. Cuando llegó junto a los chicos, estaba respirando agitadamente, intentado recuperar el aire perdido.
—¿Dónde… dónde está… Goenji-kun? —preguntó el peli plata con la respiración agitada. Endo bajó la mirada y evitó mirarlo a la cara.
—Has llegado tarde Shirou, acaba de subir al avión.
El peli plata abrió sus ojos grises con horror y dio un paso hacia adelante.
—¡N-No! No puede ser… —susurró desesperando, ¡tenía que hacer algo rápido!—. ¡Tengo que detenerle!
No, ¡no podía perderle! ¡No después de haber decidido que le quería a su lado! Los demás chicos le miraron extrañados, pero se sorprendieron al ver que Shirou se fue corriendo hacia el lugar en donde justo antes Goenji había entregado su billete para poder subir al avión.
—¡Eh Shirou! —exclamó Atsuya dando dos pasos hacia delante, no creía lo que estaba viendo—. ¡Quieto! ¿A dónde crees que vas?
Shirou no lo escuchó e intentó pasar corriendo por allí, pero un guardia lo detuvo poniendo un brazo delante del chico, impidiendo que avanzara.
—Tu billete —ordenó el guardia. Shirou frunció el ceño y sacó el brazo del guardia de delante de él.
—¡No tengo billete ni lo necesito! ¡Solo quiero que una persona vuelva aquí! ¡Quítate!
El peli plata intentó avanzar pero otro guardia lo detuvo.
—¡No puedes pasar sin billete! ¡Así que tranquilízate!
—¡No puedo tranquilizarme! ¡Goenji-kun tiene que bajar aquí y ahora! —empezó a gritar el chico—. ¡Goenji-kun, baja! ¡Imbécil, estoy aquí! ¡Baja ahora mismo! ¡Goenji-kun! —seguía gritando el chico intentando liberarse de los agarres de los guardias, ahora eran los dos quienes agarraban al chico, que tenía más fuerza de la que parecía a simple vista.
—¡Basta ya o tendremos que llevarte a comisaría! —soltó de repente un guardia empezando a enfadarse. Shirou no le hizo caso y siguió forcejeando con los dos mientras seguía gritando.
—¡Goenji-kun! ¡Goenji-kun! ¡SHUUYA!
Todos miraron sorprendido esa escena, pero Atsuya reaccionó y fue corriendo hacia allí, ayudando a los guardias a sacar a su hermano de allí… era mejor eso que empezara a formar más escándalos y terminara todo aún peor.
El señor Goenji, por su parte, miró eso… ya entendía el motivo de porque su hijo quería irse a Alemania.
Más tarde…
Tras haber convencido a Shirou de que tranquilizara, el peli plata yacía con su hermano y Hikaru en un banco del aeropuerto.
—Me parece que nos van a conocer por armar escenitas —susurró Hikaru soltando un suspiro—, hace una semana también viniste corriendo como loco y creo que nos han reconocido —soltó el rubio con unas rayas azules de depresión recorriendo su cara al ver que unas personas les señalaban y se reían por lo bajo.
—Pasa de ellos, como hago yo —dijo el pelirrosa con despreocupación. El rubio sintió una vena palpitando en su cabeza y gritó:
—¡Tú siempre pasas de todo!
El peli plata no dijo nada, tan solo permanecía con la cabeza baja, mirando al suelo a un punto sin definir… aunque en realidad no estaba mirando nada. Soltó un suspiro de un momento a otro y levantó la cabeza, mirando el refresco que su hermano le había traído hacía poco. Hikaru y Atsuya miraron atentos a Shirou, esperando a ver su reacción.
—Es mejor que me vaya a casa… —con voz rota mientras se apretaba el labio inferior, no había llorado pero en realidad tenía ganas, muchas ganas—. No hago nada aquí, solo mirar cómo la gente nos señala y se ríe por lo bajo… para eso estoy mejor en casa.
—Shirou… —susurró su hermano mientras ponía una mano en su espalda, con intención de consolarle. El peli plata bajó la mirada de nuevo.
—Estar aquí es… como si estuviera esperando a que volviera, como si Goenji-kun hubiera bajado del avión, como si…
—En realidad sí que bajé del avión…
Los tres chicos se sorprendieron y se giraron para ver a Goenji Shuuya de pie y con una pequeña sonrisa, mirando a Shirou, quién se encontraba sorprendido.
—Goenji… Goenji-kun… —susurró el chico sorprendido al ver al chico delante de él… ¿acaso era una ilusión de su mente?
—Siento haber tardado tanto, casi no me dejan bajar de avión, y cuando bajé mi padre me echó la bronca del siglo… —comentó el peliblanco soltando un suspiro con algo de miedo al acordarse de la regañina de su padre, después volteó a mirar a Shirou de nuevo—. Te escuché desde el otro lado pero, como ya te dije, casi no me dejan salir…
Goenji paró de hablar al ver que Shirou empezó a correr junto a él y le abrazó, dejándolo sorprendido.
—Te amo —musitó el peli plata, Shuuya abrió los ojos sorprendido—. ¡Te amo! ¡No te vayas de nuevo, baka! ¡Casi me dejas solo! ¡No me vuelvas a hacer caso! ¡Te amo y quiero estar a tu lado!
Su confesión sonó por todo el aeropuerto y la gente se paró para mirar hacia ese lugar de manera disimulada, aunque no lo conseguían. Goenji lo notó, pero en ese momento estaba más atento a la confesión del más bajo, quien estaba abrazado a él.
—Shirou… —llamó el peliblanco mientras acariciaba sus cabello plateados, el otro chico levantó la vista—. Está bien, no te preocupes, no me iré…
Shirou empezó a cerrar sus ojos lentamente al ver que el rostro de Shuuya se acercaba al suyo de manera lenta y pausada, de repente se dio cuenta de una cosa… todos les estaban mirando. Un sonrojo de vergüenza cubrió sus mejillas y rápidamente se puso nervioso.
—Goenji-kun… no, espera… aquí no… nos están mirando…
—Lo sé… y no me importa… —susurró el más alto acercándose más, Shirou se puso más nervioso.
—P-Pero… nos están viendo, me da vergüenza…
—Acabas de decir que no te volviera a hacer caso… así que no te lo haré —soltó Goenji mirándolo de cerca con una sonrisa. Shirou abrió los ojos con impresión y preguntó sorprendido:
—¿Q-Qué…?
No le dio tiempo a decir nada más al notar los labios de Shuuya sobre los suyos, uniéndolos en un beso… un beso que ya se había tardado tanto, nunca pensó que si tuviera un beso con Goenji hubiera sido en al aeropuerto, sinceramente nunca lo pensó. Los labios del peliblanco empezaron a moverse sobre los del peli plata, intensificando un poco más el beso. No era un beso violento, pero tampoco uno suave… perfecto para ser el primero de ambos.
Un poco a lo lejos, eso era observando por el señor Goenji, Yuka (que estaba realmente emocionada) y la abuela de Shuuya. El señor cerró los ojos y se dio la vuelta, dejando a las mujeres extrañadas y mirando hacia él.
—¿Qué ocurre? —preguntó la mujer, Yuka miró a su padre también. El hombre abrió los ojos y suspiró.
—Tendré que llamar a Alemania… para decirles que Shuuya no se irá.
Y era cierto, porque ahora Goenji Shuuya no quería estar en otro lado donde Fubuki Shirou no estuviera, y viceversa.
~Tira cómica especial: familia Nashville~
Brooklyn (Nueva York), Estados Unidos
Steve Nashville tenía 19 años, de cabello color miel y ojos de color del oro, estudiante de segundo año de medicina. Era sumamente atractivo, había que decirlo todo, bastante popular entre las mujeres y, porque no, entre los hombres también.
El muchacho era adoptado, cuando vio por primera vez a Ryan y Tetsuya Nashville, sintió que esos iban a ser los que lo adoptaran… y vaya si había acertado, tenía esa sensación y se cumplió. Hubo pleitos, no lo negaría, de vez en cuando habían discutido, pero era normal… a Steve no le había gustado nada que le hubieran sacado del orfanato dos hombres, él esperaba una familia de verdad.
En ese momento, el chico estaba leyendo un libro encima de sofá, sin ganas de hacer nada.
—¿No tienes que estudiar?
Steve miró hacia su lado y vio a Ryan mirándolo con una mirada algo severa. El chico de ojos de color oro se incorporó sorprendido y preguntó:
—¿Cuándo habéis llegado?
—Ahora mismo… ¿por qué?
Ryan alzó una ceja al ver la expresión de terror de Steve, ¿y ahora que le pasaba a ese chico?
—Tetsuya no estará… arriba…
—Pues sí, fue dejar su maleta —informó el pelirrojo—. Yo voy a dejar la mía ahora.
Un escalofrío recorrió la espalda del chico y sudó frío, había preferido mil veces que hubiera subido arriba primero Ryan que Tetsuya, claro que sí. Se había olvidado de cambiarles las sábanas a sus padres adoptivos, por completo…
—¡STEVE NASHVILLE!
El grito de Tetsuya resonó por toda la enorme casa y Ryan se sorprendió por eso. Steve sentía que iba a sufrir un paro cardíaco en cualquier momento y su cabeza trabajaba al 500 %, tratando de encontrar una forma de escapar de uno de sus padres adoptivos.
Tetsuya bajó hecho una furia y con la expresión más terrorífica que podía poner el rubio.
—Niñato… ¡CUANTAS VECES TE HE DICHO QUE CUANDO VAYAS A HACERLO CON TU NOVIO, VAYAS A TU CUARTO Y NO UTLICES NUESTRA CAMA!
Ryan suspiró y miró hacia su hijo adoptivo con expresión malhumorada… así que era eso. Al parecer a Steve le gustaba mucho la cama matrimonial de Tetsuya y de él y la utilizaba con Christopher, el novio de Steve, un hermoso chico de cabello castaño oscuro y ojos verde esmeralda, para hacer el amor.
—¡Lo siento!
—¡Ya he escuchado tus disculpas un millón de veces! ¡Y SIGUES HACIENDO LO MISMO!
Ryan se acercó al armario de la cocina y sacó un vaso para después echar agua en él. Se acercó a una silla y se sentó, observando cómo Steve huía de Tetsuya.
—¡QUIETO AHÍ, PARA!
—¡Ah! ¡Socorro!
—Ah… echaba de menos estas escenas de la vida cotidiana. Hogar, dulce hogar —susurraba con una sonrisa el pelirrojo, oyendo de fondo los gritos de Tetsuya y las súplicas de Steve.
FIN
Y bien! Hasta aquí! Lo siento, tenía que poner esa tira, aunque no fuera muy cómica, a mi me gustó! XD amé crear a Steve, es tan asdf! *-* (?) XD Y sí... Steve es el seme de su relación! (?) jajaja
Bien, como ya dije os deseo un feliz año nuevo y agradecer a: Nana-chan Yamamoto, md, fudou-123, Pix-00 (Maria-nee! *-* mi hermanita virtual! :D), Miku Soseki (esposa virtual de otra dimensión (?) XD), Hime-chan kyu, pinkus-pyon, Sabrina-sama, MOErus Power x3, YellowCoffee (sé que amas el AtsuHika y TakaSora, espero que las escenas de estos dos te hayan gustado" w), Otogawa Francis (tanto tiempo sin verte! ._. donde andabas metida? D:), sae-senpai, balckmoon11, Guest (la próxima vez ponte algún nick! :D) y Himeko-Ayanami (mi otra hermanita virtual! te adoro hermanita tsundere, puse la escena de TakaSora especialmente para ti y YellowCoffee! disfrútala)!
Ahora no puedo haceros preguntas sobre el próximo capi porque no hay! TwT siempre resulta triste despedirse de un fic! aún me acuerdo cuando lo publiqué! era nueva en el fandom de Inazuma Eleven y fue el primer fic largo que me atreví a hacer! este fic me marcó, al igual que todos los reviews que me fueron llegando diciéndome lo mucho que les gustaba o los pequeños fallos que podía tener! a esas personas que le gusta mi fic, que se molestan en comentar y las que no... GRACIAS! hago este fic más bien para vosotros que para mi misma, para que disfrutéis y lo paséis bien!
Antes de nada, me fijé en muchos comentarios que: "harás una precuela de la pareja de Ryan x Tetsuya?" mi respuesta es: "of course, por supuesto que sí, eso no se pregunta! XDD" estaba clarísimo que iba a hacerla, en 10 años estos dos tienen mucho que contar, casados y con un hijo adoptivo... esta claro que son felices! *o* No sé si hacer epílogo, pero eso me lo pensaré! lo que si está claro es que este es el final! el epílogo no sé, si aparece bien, sino... pues lo siento! XD
Y otra cosa... una amiga mía me preguntó si alguien tiene la osadía y la valentía (por no decir la paciencia) de hacer un doujinshi de este fic! es decir... dibujarlo en forma de cómic! ._. sé que es un disparate, pero sería genial si alguien lo hiciera! *o* lo amaría por no decir que lo idolatraría! (?) ya sé que nadie lo hará! XD pero no pude evitar preguntarlo! jajaja
Y ya está, fin! (?) que me enrollo como una peonza! jajaja espero que os haya gustado! Despido mi fic saludando al año nuevo! sed más fujoshis y fudanshis además... tenemos que conquistar el mundo! (?) aún no sé ha acabado! jajaja seguid consumiendo yaoi, anime en general vamos! seguid siendo otakus! *o*
Nos vemos! Hasta otro fic! (que tengo que acabar unos cuantos! XDD)
¿Reviews?
