¡Hola queridos lectores!

Pasando a dejarles un nuevo capítulo de este fic, esperando no sea muy tarde, ya que siento la actualización llegó mucho después de lo necesario.

Espero sea de su agrado y ¡comienza lo interesante! Por cierto, estaba pensando hacer unos drables con Makoto como protagonista, compartiendo capítulos con el resto de los chicos, ustedes deciden esto. Otra cosa que quiero decirles es... ¡GRACIAS! Ustedes son quienes hacen posible este fic, por eso le mando un abrazo (eso sonó muy ñoño u_uU)

Dejen comentarios, ¿sí? creo que la calidad no fue tan mala esta vez... (o^w^o)


Apretó con fuerza la raqueta que sostenía en ese momento, fijando su vista en los orbes jades de ella. Para no ver interrumpido el juego acordaron llevar a cabo el encuentro en una cancha de los Club Masayoshi. Y, en contra de lo que esperaba, ella seguía manteniendo oculto su género, a pesar de que nadie los veía.

-Eh, Makoto-chan ¿por qué sigues vestida así? –preguntó el acróbata, devolviendo una pelota.

-Es más cómodo –respondió, alcanzándola y dándole otro saque.

-Eso lo comprendo, pero… –caminó de espaldas, mientras continuaba el partido, sonriéndole sinceramente- Bueno… supongo que aún no me acostumbro, te ves más linda con falda.

El comentario de él la hizo sonrojarse, distrayéndola y causando que él anotara primero. Eiji cruzó los brazos detrás de su nuca, como si nada hubiera cambiado. Makoto agachó la mirada antes de que notara el carmín en sus mejillas y fue hasta la pelota, recogiéndola.

-15-0 –anunció el tenista.

-Eres muy bueno –comentó de espaldas a él-, pero ese truco no te funcionará.

-¿Nya? –le miró confundido.

-Esos comentarios no lograrán que me distraiga, así que puedes olvidar tu plan –terminó, volteando a verle.

-¿Nya? No es una estrategia, Makoto-chan –le miró haciendo un puchero.

La chica sonrió de medio lado, lanzando la pelota hasta el extremo contrario de la cancha, puesto que a él le tocaba servir. Kikumaru rebotó la pelota unas veces, tiempo suficiente para pensar en lo que le dijera ella. Nunca intentó distraerla, había sido simplemente un comentario casual, sin nada más de por medio.

-¿Y bien? –preguntó impaciente- ¿Cuándo piensas sacar?

-Ah, Ah, gomen, gomen –se disculpó sonriente.

El pelirrojo lanzó la pelota y retomaron el partido, mientras jugaban no pudo evitar pensar en lo que habían acordado. Sabía que si él ganaba ella se quedaría callada, no le diría a los Titulares la verdad sobre su género; en cambo, si él perdía… Negó con la cabeza un par de veces, no queriendo pensar en esa posibilidad, pero lamentablemente lo hacía. Sólo debía de terminar con esto lo antes posible.

-¿Qué ocurre? –preguntó ella al anotar rápidamente- Estás muy distraído, senpai.

-Jajaja, no es nada –rió nerviosamente.

La tenista se preparó para el saque, calculando la fuerza que debía imprimir a la pelota para lograr el siguiente punto. Era entretenido, debía admitirlo, jugar con el chico podía ser… impredecible, puesto que en los primeros minutos su carácter era otro, estando realmente concentrado y serio, mas ahora, volvía a comportarse como antes.

-Eres bueno en Individuales –comentó, lanzando la pelota-, deberías jugar más seguido en esta posición.

-Ahhh… ¿en serio lo crees? –preguntó en un puchero, devolviendo el saque.

-Claro –dijo sinceramente, regresando la bola.

-La verdad es que prefiero jugar Dobles, puesto que… en los Individuales me siento muy solo –aclaró con un deje de tristeza.

-¿Solo? –le miró sin creerle- Senpai, todos los del Seigaku están apoyándote, aunque no jueguen a tu lado.

-¿También tú, Makoto-chan? –cuestionó risueño.

-Tal vez… –mencionó desinteresadamente.

-¡Ahhh! ¡Qué mala! –hizo una pequeña rabieta.

Al verlo así no pudo evitarlo, la chica soltó una risa sincera, puesto que las actitudes de Eiji eran demasiado infantiles. Sin embargo, esto ocasionó que él volviese a anotar. Como ella parecía no haberlo notado, ya que incluso se había llevado una mano al estómago, él no dijo nada al respecto. A pesar de que vestía como chico en ese instante, cualquiera que la viera sabría la verdad: su risa era demasiado dulce. Recordaba que cuando Oishi reía ante cualquier comentario suyo, sonaba muy diferente a lo que ahora escuchaba.

Makoto parecía no darse cuenta de ello, puesto que incluso soltó la raqueta. El pelirrojo no pudo evitar hacer un puchero, que rápidamente se desvaneció al comprobar que veía una cara que la italiana no mostraba al resto. En ese aspecto, ella era sincera con él, mostrándose como realmente era.

-Gomenazai, senpai –murmuró cuando se pudo recuperar-. Hacía mucho que no reía tanto, la última vez recuerdo que Der…

Ella se calló de repente, recordando al parecer algo no muy grato, ya que su vista se perdió en un punto invisible. Sin decir palabra alguna se mordió el labio inferior, tomando de nuevo la pelota con una mano y con la otra, recogió la raqueta del piso.

-De acuerdo… no más distracciones, Kikumaru-senpai, esta vez… ¡jugaré en serio! –le miró retadoramente.

o0o

Bajó las escaleras hasta llegar al primer piso, en donde seguro ya le esperaban. Caminó con las manos en los bolsillos hasta la sala, para escuchar cómo alguien le pedía recogiera el correo antes de salir. Asintió con la cabeza levemente y sonrió, dispuesto a obedecerle. Su pantalón y chaqueta a juego de color azul celeste resaltaban más el color de su blanca piel.

Abrió la puerta principal, dirigiéndose a la entrada, caminó por una escalinata de piedra hasta llegar al buzón, que tenía varias cartas de diversos tamaños. Pasó una tras otra, buscando alguna que fuese de su interés, ya que el resto eran dirigidas a sus padres. De pronto, un sobre plateado llamó su atención y sonrió de buena gana al verle por fin. Miró las letras allí escritas, sin apartar sus ojos de ellas mientras penetraba a su casa. Al entrar, colocó el resto de la correspondencia en una pequeña mesita en el corredor, para dirigirse al patio trasero, en donde gustosamente se sentó bajo la sombra de un árbol.

Antes de abrir el sobre aspiró el aroma del pasto recién podado; no muy lejos de allí unas rosas amarillas se mecían con la suave brisa, mirando al cielo azul. Sonrió nuevamente, en verdad era relajante.

-Devo andare. Torno alle 7:00 –le informó una mujer, de traje oscuro tras abrir la puerta de cristal que conectaba al patio.

-Capisco, non preoccuparti –sonrió, ocultando la carta detrás de sí con disimulo.

-Tuo padre ha un impegno urgente, quindi...

-Lo so, lo so… –le interrumpió.

-Bene. Arrivederci –finalizó, cerrando detrás de sí.

-Sì… –murmuró sin que pudiera oírle.

Una vez se quedó a solas suspiró, en verdad era algo estresante tener que soportar cosas parecidas todos los días. Sacó el sobre detrás de sí y ahora por fin pudo abrirlo, leyendo su contenido con atención. Cuando terminó cerró los ojos, dispuesto a dormir un poco en ese ambiente tan agradable.

-Ey, "Falcone", sveglia!

Un grito le interrumpió a la mitad de su sueño, abriendo los párpados pesadamente después de unos minutos de tranquilidad. La luz del sol le daba de lleno a la silueta parada frente a sí, por lo que apenas y notaba su contorno. Colocó su mano en su frente, esperando verle mejor, notando por primera vez que traía una gran mochila a la espalda.

-"Aquila nera", che succede? –preguntó lentamente, frotándose los ojos.

-Niente di importante… ma…

-Ho capito… –comentó, poniéndose de pie- È tardi… scusa…

-Non ti preoccupare...

Comenzaron a caminar, entrando en la casa. Subieron los escalones hasta llegar a un cuarto, en donde penetró el primer chico, tomando una mochila dejada en el piso, junto con una caja larga de caoba que estaba sobre la cama.

-Che cosa è questo? –preguntó, reparando por primera vez en lo que sostenía el otro.

-Ahhh… lettera di Makoto… –respondió como si fuera lo más obvio.

-Hmp… Non mi interessa…

El chico cerró los ojos, metiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta, saliendo de inmediato, adelantándose al otro, quien simplemente sonrió de medio lado. Luego, la dejó sobre el buró que tenía allí, esperando que no se molestara por lo ocurrido.

o0o

La tarde era calurosa, por lo que había decidido tomar un poco de jugo. Caminó hasta la cocina, abriendo el refrigerador. Su móvil en el bolsillo trasero de su pantalón comenzó a vibrar, por lo que contestó de inmediato, con el vaso en la otra mano.

-¿Moshi moshi? –preguntó.

-Kawamura, ven rápido a la escuela –pidió Inui-. Debo de comunicarles algo urgentemente.

-De acuerdo, en unos minutos estoy allá.

Colgó, pensando qué sería tan importante que no podía esperar hasta mañana. Tomó su jugo antes de dejar el vaso vacío en el lavadero, dispuesto a irse. Las calles estaban muy tranquilas a esa hora, por lo que caminó con lentitud. En el camino se encontró con Kaidoh, quien al parecer tenía el mismo destino que él. Pronto llegaron hasta la entrada del Seigaku, en donde ya estaba el resto de los Titulares, excepto Kikumaru y Makoto.

-Ah, Kawamura-senpai, Kaidoh-senpai, qué bueno que llegan –expresó Echizen.

-Muy bien, ya estamos completos –dijo el de lentes-. Entren, por favor.

-Aún faltan Kiku… –comentó Momoshiro.

-Ya lo sé –le cortó Inui.

En silencio caminaron hasta una oficina, en donde les esperaba la Entrenadora Ryuzaki, sentada detrás de un escritorio con una pila de papeles. Parecía muy seria, revisando algunos últimos detalles. Los Titulares permanecieron de pie, esperando lo que tuviera qué comunicarles. Por fin, ella les miró de soslayo, luego de lo cual suspiró.

-He decidido volver a hacer un encuentro para elegir a nuevos Titulares –explicó.

-¿Ehhh? –le miraron sorprendidos todos.

-Como el tiempo se nos acaba, el evento será mañana, por ello necesito pedirles que tomen una difícil decisión.

-Díganos –pidió Fuji.

-Quiero saber si… confían en Eiji –completó, mirándolos pasivamente.

-Por supuesto –aclaró Oishi.

-Quizás su visión cambie después de lo que tengo que decirles –mencionó, parándose, mirando ahora a través de la ventana-. Yo recordaba haber visto a Makoto antes, pero no sabía dónde…

-Disculpe, Entrenadora, pero… ¿eso qué tiene que ver con Eiji? –preguntó un poco preocupado su pareja de Dobles.

-Esto –aclaró Inui, colocando un fólder en el escritorio, junto con unas fotos y varias revistas.

Los Titulares volcaron su atención sobre lo allí dejado. Las revistas eran deportivas y estaban en italiano, centrándose en el Tennis, la mayoría de ellas tenía en su portada a una chica de ojos jade y cabello negro con reflejos azules. Al hojearlas pudieron comprobar que incluso había números enteros dedicados a ella, considerándola una revelación, el más asombrado de ello era Kaidoh, ya que él… ¡había jugado con ella!

-¿Qué significa esto? –preguntó Oishi, aún ante la respuesta tan obvia.

-"La Regina del tennis" –comentó la Entrenadora-. Así le llaman todos.

Echizen abrió el fólder, en donde podían encontrar el expediente de Makoto, de cabello corto, aunque también estaban allí los papeles de su otra escuela, en donde su cabellera era larga. Momoshiro comenzó a observar las fotografías, ya que en ellas aparecían Kikumaru y la misma tenista de las revistas.

-Masayoshi Makoto es en realidad una chica –aclaró Inui, aunque todos ya lo habían entendido-. Esto conlleva su expulsión inmediata de los Titulares y, ya que Kikumaru Eiji sabía acerca de ello, deben de tomar la decisión de permitirle seguir o sacarlo del Equipo.

-Pero… si esto es cierto… –murmuró Ryoma, recordando lo visto con Sakuno el día anterior.

-Esperen –pidió Oishi de manera maternal-. Nos estamos adelantando, antes de continuar con esto, debemos de escuchar su historia, quizás es todo un gran malentendido.

-Oishi, entiende que si jugamos con una chica registrada como un chico, estaremos descalificados –explicó la Entrenadora Ryuzaki.

-Eso lo sé, pero también comprendo que debe de haber una muy buena razón para que ella haya ocultado algo tan importante.

-No veo el porqué, es muy buena en el Tennis y cualquiera estaría complacido de tenerla en su División Femenil; además, eso no explica porqué Eiji no dijo nada al respecto.

-Lo conozco perfectamente y sé que si calló fue por un buen motivo –continuó el tenista.

-De cualquier manera, no es a mí a quien debes de convencer, ustedes son un equipo y como tal deben de apoyarse, por ello… esta es su decisión –aclaró.

-Chicos, ¿verdad que confían en ellos? –preguntó, no muy seguro de la respuesta.

o0o

Sentados en una pequeña banca a la sombra de unos arbustos Kikumaru y Makoto tomaban un refresco luego del encuentro suscitado. La chica ahora se había quitado la peluca, dejando libre su larga cabellera, siendo mecida por el viento. Sin que pudiera notarlo, el pelirrojo la miraba de perfil, contemplando sus facciones.

-Ehhh… Makoto-chan…

-¿Qué ocurre? –preguntó, volteando a verle.

-Hmp… yo… me preguntaba… ¿quién de los Titulares te simpatiza más? –preguntó atropelladamente, sonrojado.

-Hmp… creo que eso es muy fácil de responder –sonrió sincera.

-¿Ehhh?

-Bueno, la verdad es que…

Sin embargo, no pudo oír su respuesta, ya que justo en ese momento el celular de Eiji comenzó a sonar, el chico simplemente lo apagó, sin contestarlo. Makoto le miró confundida un rato, pues no comprendía esta acción.

-¿Por qué hiciste eso, Kikumaru-senpai? –le miró confundida.

-Bueno, me llamaba Oishi, pero no creo que sea nada importante. Además, estoy hablando contigo y eso sería una falta de atención de mi parte –explicó feliz.

-Pudiera tratarse de alguna emergencia –comentó, tomando un poco más de la lata.

-Hmp… quizás… Makoto-chan, no has respondido a mi pregunta… –le miró ahora muy serio.

-La verdad es que… antes de entrar al Seigaku ya había tenido la oportunidad de verles jugar. En Italia pasaron por la televisión muchos de sus partidos y, en especial, hubo un tenista que llamó mi atención… –sonrió ampliamente.

Eiji tragó saliva pesadamente, esperando oír la respuesta; sin embargo, ella parecía más interesada en el piso que en su plática, o quizás sólo hacía esto para hacerle sufrir un poco.

-Su juego era muy especial, nunca había visto a nadie con ese potencial, por lo que me fui interesando más y más en él. Creció tanto mi asombro que no pude evitar querer conocerle.

-Y cuando entraste al Seigaku ese deseo se cumplió, ¿no es así? –le preguntó curioso.

Ella rió de buena gana al oírle decir eso, luego volteó a verle sinceramente y respondió:

-No, yo ya le conocía de antes.

-¿Nya?

-El tenista que llamó tanto mi atención… era Tezuka Kunimitsu.

-¿Ehhh? –gritó, cayéndose de la banca en que estaba sentado- ¿Ya conocías al Capitán?

-Por supuesto, ¿por qué crees que practico tennis? Él fue quien logró que Kohaku, Jun y yo nos interesáramos en este deporte.

-¿Cómo fue que pasó? –inquirió, parándose del piso.

-Es un laaaaaaarga historia… –comenzó, tomando de su soda.


Diccionario español-italiano:

Devo andare. Torno alle 7:00: Debo irme. Regreso a las 7:00

Capisco, non preoccuparti: Entiendo, no te preocupes

Tuo padre ha un impegno urgente, quindi...: Tu padre tiene un compromiso urgente, así que...

Lo so, lo so…: Lo sé, lo sé...

Bene. Arrivederci: Bien. Nos vemos.

Sì…: Sí…

Ey, "Falcone", sveglia!: ¡Ey, "Halcón", despierta!

"Aquila nera", che succede?: "Águila negra", ¿qué pasa?

Niente di importante… ma…: Nada importante... pero...

Ho capito… È tardi… scusa…: Lo entiendo... es tarde... perdón...

Non ti preoccupare...: No te preocupes...

Che cosa è questo?: ¿Qué es eso?

Ahhh… lettera di Makoto…: Ahhh… carta de Makoto…

Hmp... Non mi interessa…: Hmp… No me importa…