¡Hola!
Primero que todo y lo más importante, sé que quizás me odien al final de este capítulo, pero en mi defensa puedo decir que es más extenso que el anterior... y espero de todo corazón que les guste...
En segundo lugar creo que serán necesarios dos capítulos más para terminarla, porque decidí añadir una escena que no tenía prevista, pero sigue sin ser seguro porque no he comenzado el próximo.
Y en tercer lugar: que lo disfruten, muchas gracias a las personas que me dejaron reviews en el anterior :)
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Capítulo 10:
Tai me había invitado a pasar una noche en su casa. "Como en los viejos tiempos", había dicho. Yo había aceptado, aunque me encontraba literalmente… no sé cual sería el término para definirlo, quizás "aterrado" no resultara equívoco. El único problema que había es que, aunque hiciéramos lo mismo que antes, nada era como en los viejos tiempos, demasiadas cosas habían cambiado.
- Hola Matt… que bueno que llegas… adelante…
- Hola, gracias por la invitación… no esperaba que lo hicieras…
- Si queremos volver a ser amigos…hay algunas cosas que tenemos que conversar…
- ¿Esto se trata de Sora, verdad?
- Hey, si has vuelto por ella… quiero asegurarme que no le harás daño otra vez… yo la quiero mucho, lo sabes…
- Tai, la verdad es que…
- ¿Hermano?... ¿has visto mi cepillo?
Ambos nos volteamos al oír la voz de la menor de los Yagami. Me quede pasmando viendo la imagen de Hikari bajar por la escalera, sólo llevaba puesta una bata de seda, bajo la cual no parecía llevar más ropa, y su cabello húmedo caía exquisitamente sobre sus hombros, dejando gotas tras de si.
Malditas hormonas – me reproché mentalmente, pero mis ojos no se movieron de ella, y descendieron ligeramente hasta el comienzo de su escote.
- ¡Hikari! Tenemos visitas… ¿cómo se te ocurre bajar así?
Entonces ella me miró, percatándose recién de mi presencia y fue la vergüenza la que me obligó a mirar hacia otro lado.
- Yamato- sama…no sabía que estabas aquí, lo siento… iré a cambiarme… - murmuró atropelladamente antes de perderse escalera arriba.
Tai sólo volvió a hablar cuando escuchamos el portazo que dio tras entrar a su cuarto. Ese había sido un momento incómodo.
- ¿Estás bien, Yama? – preguntó mi amigo.
- Si, si…todo bien…- respondí tratando de parecer normal, sólo rogaba que no se hubiera dado cuenta de la forma en que había mirado a su hermanita, pero supuse que si lo hubiera hecho ya sería hombre muerto.
- Entonces… había pensado en ver una película… ¿qué te parece?
Suspiré aliviado, Tai seguía siendo tan distraído como antes, o yo lo suficientemente recatado para disimular mis emociones, una mezcla perfecta para la ocasión.
- Suena genial… y sobre lo que decías hace un rato, quiero que sepas que no he vuelto a buscarla… lo nuestro ya se terminó, y no me metería entre ustedes, mucho menos ahora…
- ¿Qué dices? Sora y yo no somos nada…
- ¿Ah, no?...pues deberían…
- Lo intentamos una vez, pero no funcionó… ella aún te quiere a ti, aunque no lo creas… por eso me enfadé tanto esa noche en el mirador, porque te marchaste por el motivo equivocado, si no nos hubieras visto, quizás aún seguirían siendo novios…
- No lo creo, Tai… cuando me fui me di cuenta de que lo nuestro no era tan perfecto como parecía, no todos los buenos amigos podemos convertirnos en algo más… quizás por eso dicen que las cosas desde afuera se ven mejor…
- ¿Qué quieres decir con eso?... entre ustedes había complicidad y cercanía, confianza, atracción…
- Quizás eso es lo que tú veías, pero cada vez que ustedes dos estaban juntos me daba cuenta de que ella y yo nunca fuimos tan amigos ni tan cómplices… los tres fuimos los mejores amigos, pero tú siempre fuiste distinto para ella y eso esta bien ¿sabes?...
- ¿Realmente lo está?
- No temas lastimarme… él único que actuó mal fui yo…
- No permitiré que digas eso… yo jamás debí besarla esa noche…
- Quizás yo jamás debí pedirle que saliera conmigo, no sabiendo de tus sentimientos por ella… nuestra amistad era más importante que eso…
- Puede que ninguno de los dos se la merezca…
- No digas eso… si realmente la quieres deberías decírselo…
- ¿Y si ella aún te quiere a ti?
- Escúchame con atención Taichi Yagami… no renunciarás a ella por miedo a lo que te pueda decir, la única manera de que deje que no luches por Sora es que no la quieras y ya me has demostrado que no es así…
- Si lo hago… ¿estaremos bien?
- Claro que estaremos bien… nos odiábamos ¿recuerdas?... y aún así nos convertimos en los mejores amigos, habiendo superando tantas etapas, esta solo es una más…
- Gracias, Matt…- sonrió – sólo tengo una pregunta más…
- ¿Qué pasó ahora?...realmente eres igual de terco que hace tres años…
- Ya entendí el mensaje…lo que quiero preguntar…es sobre ti…
- ¿Sobre mí? – me extrañé – no la amo Tai… no de la misma manera, puedes estar tranquilo si lo…
- Que ya entendí – replicó – precisamente me preguntaba… si acaso habrá otra chica…
La pregunta me descolocó por unos segundos, no sabía como responder. ¿Qué si había otra chica?, claro que la había, pero no era este el momento para decírselo… al parecer mi amigo si había cambiado en algo, antes no era tan perspicaz, y por la forma en la que me miraba, más que una pregunta, parecía tener la convicción de que lo que fuera que estaba pasando por su loca cabeza, era verdad.
- Pues… si hay alguien…
- ¡Lo sabía!... sea quien sea debe ser especial si hace que tus ojos brillen así, jamás pude saber nada de lo que pensabas y sentías, sin embargo, ahora… realmente hay algo en tu mirada, Matt…
Respira, eso es….respira…
Si no se estuviera comportando tan bien conmigo, juraría que sabía la verdad.
- ¿Me dirás algún día quién es?
- ¿Cómo? – no entendí su pregunta, quizás porque seguía un poco aturdido por su comentario anterior.
- Si… sé que debo conformarme con que lo hayas admitido… no soy tan iluso para creer que me dirás quién es la chica…
- Pero si has madurado…- sonreí
- No molestes, ¿quieres?...
- Bueno, supones bien…
- ¿Entonces?... ¿te gusta?... ¿dónde la conociste?... ¿la conozco?
- ¿No habías dicho que no preguntarías?
- Esperaba que diciendo eso te animaras a contarme…
Me reí ante su infantil actitud, era muy propio de Tai.
- Lo haré, lo prometo…pero no ahora…
Eso pareció ser respuesta suficiente para él, porque me sonrió y fue a la cocina, dando por terminada la conversación.
Suspire aliviado por segunda vez, sabía que esta no era una buena idea, pero ya estaba ahí, así que no me quedaba otra que enfrentarlo.
- Hola…- me volteé al oír la voz de Kari.
Se había puesto una solera rosada que le llegaba por encima de la rodilla y un chaleco que quedaba perfecto con el atuendo.
- Hola…
Caminó hacia mí y me besó en la mejilla, muy cerca de los labios. Duró un poco más que un beso normal, pero fue sutil, no era lugar para besarla aunque me muriera de ganas por dentro.
- Siento haber bajado así, Tai no me dijo a que hora llegarías…
- No tienes que disculparte, aunque casi no consigo disimular… lucías demasiado…- todas las palabras que se me ocurrían para describirla me parecían demasiado atrevidas.
Hikari pareció entender, porque bajo la mirada con las mejillas sonrojadas.
- Hermanita, veremos una película… ¿te quedarás con nosotros? – Tai había regresado de la cocina con un enorme recipiente lleno de palomitas de maíz.
Por lo menos había interrumpido el incómodo momento.
- Si, suena bien… - sonrió – encargaré pizzas…
- Genial… mientras tanto iré a buscar las películas… - le respondió Tai y se fue a su habitación. Otra vez nos quedamos solos, pero Kari fue a coger el teléfono para hacer el encargo y yo me senté en el sofá, de espaldas a ella, evitando mirarla… sería una larga noche.
Nos decidimos por una película de acción. Tai se sentó en el lado derecho, Kari junto a él y yo del otro lado.
Sentí algo de nostalgia, pues de pequeños hacíamos esto bastante, y la señora Yagami mandaba a Kari a acostarse, diciéndole que era muy pequeña para quedarse hasta tan tarde, y ella se iba furiosa a su habitación. Las cosas habían cambiado, ya no era más una niña, y esta noche los señores Yagami no estaban en casa, Tai había mencionado algo de un viaje, pero no recuerdo exactamente cual era el motivo de su ausencia.
Me incliné para sacar un puñado de palomitas y mi mano rozó la de mi novia. La retire enseguida, pues estaba demasiado paranoico, pensaba que cualquier pequeño detalle podría hacer que nos descubrieran.
Sólo actúa natural – me recordé mentalmente.
Era realmente absurdo, se supone que disfrutaría la película, no que estaría tan nervioso sólo por la posibilidad de que algo ocurriera, necesitaba relajarme.
- Enseguida vuelvo…- me disculpé subiendo al segundo piso.
- ¿Quieres que la detenga? – preguntó Tai antes de que llegara arriba
- No te preocupes, no tardo…
Entré al baño y me mojé la cara con abundante agua, observe mi reflejo unos instantes. Pronto cumpliría los 19 años, no era un niño, pero me estaba comportando como uno.
Creo que la idea de tener un amor secreto, resulta atractiva para la mayoría, es estimulante, produce cierta "adrenalina", pero no me sentía cómodo ocultándoselo. Tai merecía saberlo, pero por otro lado sabía que en cuanto se enterara me mandaría al demonio. Tenía la esperanza de que pudiera entenderlo, pero a la vez sabía que era más probable que no lo hiciera.
Unos golpes en la puerta llamaron mi atención.
- ¿Puedo?
- Enseguida voy…. – me sequé el rostro y abrí la puerta, frente a la cual estaba Hikari.
- ¿Está todo bien?...
Me quedé mirándola unos segundos y sin pensarlo me acerqué y tomándola de la nuca estreche sus labios con los míos. Sabía que era imprudente, pero no estaba demasiado acostumbrado a quedarme con las ganas de hacer algo, a pesar de eso siempre pensaba en las consecuencias, excepto ahora.
Kari me correspondió y la sentí suspirar cuando me aparté. Al mirarla vi que estaba completamente sonrojada, había sido totalmente inusitado, así que también me sentía algo avergonzado por haber actuado así.
- Lo siento… quise hacerlo desde que te vi en la escalera…
- Está bien…-sonrió avergonzada – sólo quería asegurarme de que todo marchara bien…
- Todo está perfecto… sólo me sentía algo sofocado…pero ya estoy mejor…
- Regresemos…- sonrió.
Y ambos volvimos a bajar para continuar viendo la película. Al poco rato Kari dejó caer ligeramente su cabeza sobre mi hombro, y mi pulso se aceleró ante su contacto, observé de reojo a Tai, pero estaba tan emocionado viendo la televisión que ni siquiera lo notó.
Su cabeza parecía cuadrar perfectamente en mi clavícula, como dos piezas de un rompecabezas y casi sin pretenderlo puse mi mano en su cintura.
- ¿Kari? – llamó Tai cuando la película terminó.
Mi piel se tensó al darme cuenta de que nos observaba.
- Creo que se quedó dormida…-mentí, deslizando cuidadosamente mi mano de su cintura.
- Vaya… no creí que estaba tan cansada, la llevaré a su cuarto…- susurró y la apartó de mi, tomándola entre sus brazos, parecía liviana y tenía los ojos firmemente cerrados, a pesar de que sabía que no estaba dormida.
Suspiré, por lo menos había sobrevivido la noche.
Cuando Tai regresó vimos otra película y subimos a acostarnos, fui el primero en ir al baño, para lavarme los dientes, pero al salir me detuve frente a la habitación de Hikari y pensé que sólo echar un vistazo no estaría mal. Abrí la puerta con toda la delicadeza que pude y me asome, el cuarto estaba completamente a oscuras, así que apenas distinguía la cama, pero no tarde demasiado en ver su silueta en medio de ella. Dormía del lado derecho con el cabello esparcido por toda la almohada y un gesto de calma en el semblante, la frazada la cubría hasta el hombro e internamente agradecí eso, porque de por si me costaba controlar mis instintos y no quería sentirme más degenerado de lo que ya me sentía, nunca la obligaría a nada, pero no podía evitar desearla de alguna manera, de la misma forma que no podía dejar de respirar, era parte de mi naturaleza al fin y al cabo.
- ¿Matt? – me sobresalté enseguida y alcancé a cerrar silenciosamente justo antes de que Tai saliera de su habitación, así que traté de disimular lo mejor que pude - ¿qué haces ahí?
- Yo…es que… la puerta estaba abierta y la cerré…
Tai me dirigió una mirada recelosa por unos instantes, en que sentí que todos mis músculos se contraían, pero entonces sonrió como si nada hubiera pasado y no le dio mayor importancia. Contuve el suspiro, eso sólo lo haría más evidente, y entré a su cuarto, recostándome en el colchón que habíamos puesto a un costado de su cama.
Me hice el dormido y no respondí cuando me habló, por esa noche había sido suficiente.
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A la mañana siguiente me fui temprano, me despedí de Kari con un fugaz beso en la mejilla que me dejo los labios tibios y me fui rumbo al departamento. Al llegar alguien aguardaba en la entrada.
- ¿T…k? – pregunté extrañado - ¿cómo me encontraste?
Él sólo se alzó de hombros.
- Intuición de hermano… ¿tienes un minuto?
- Creo que te debo varios… adelante…- invité, sacando las llaves para abrir.
- ¿Cuánto tiempo llevas acá?
- Dos meses…más o menos… - dije entrando tras él. – ponte cómodo… sé que quizás quieras algunas explicaciones, no las tengo todas, pero…
- Sólo una…-murmuró con voz ronca.
Me volteé a verlo, pues algo me llamó la atención en su tono.
- Te vi…
- ¿Me…viste? – inquirí confundido, no entendía de que estaba hablando.
- A ti y a Hikari… en el digimundo…
Me quedé helado, sencillamente no me esperaba eso, y la mirada de Takeru parecía tan fría que me estremecía.
- No esperaba que te enteraras de esta forma…
- ¿Me quieres decir cuándo pasó?
- Es complicado…- susurré, dejándome caer en uno de los sillones, invité a T.k. a sentarse con un gesto, que él aceptó. – pensé que tendría más tiempo para pensar en que decir… si quieres que sea sincero no lo sé… ella y yo nos encontramos un día y sucedió…sin que me diera cuenta se volvió importante para mi…
- ¿Crees que estás enamorado?
- No soy un experto en sentimientos…
- Lo sé… eres un desastre…- replicó con amargura.
- ¿Estás molesto?
- Kari es mi amiga…
- Y fue tu novia…lo sé…
- Simplemente quiero asegurarme de que no le hagas daño…
- Haré todo lo posible para evitar que sufra por mis estupideces…
- ¿Qué certeza me da eso?... abandonaste a Sora ¿no?... y también pensaste amarla…
- T.k. no te culpo por juzgarme… fui egoísta, terco e idiota, pero esta vez… quiero hacer las cosas bien…
- Te he oído decirlo antes, pero no sé si puedo confiar en ti… tienes que reconocer que eres un desastre… demasiado inestable emocionalmente… y Kari es sensible… ¿puedes entenderla?
- No sé a que quieres llegar…
- Tienes que aceptar… que tal vez no eres lo mejor para ella…
- Sólo porque no sea como tú, no quiere decir que no la pueda hacer feliz… le dije que esto no funcionaría, pero insistió…ella si confía en mí…
- ¿Lo ves?...no la conoces, Hikari confía en todo el mundo… y es probable que si le rompes el corazón vuelva a confiar en ti aunque se haga daño…
- Si sólo has venido a eso…creo que ya entendí el mensaje…
T.k. se levantó sin decir nada y caminó hacia la puerta.
- Sólo me queda una duda…- se detuvo, pero no se volvió hacia mí - ¿todavía la quieres?
- Siempre lo haré… la conozco desde pequeña, es mi mejor amiga…
- ¿Y como algo más?
Esta vez obtuve un silencio como respuesta.
- Dilo… necesito saberlo…- insistí.
- Si…
Lo siguiente que escuché fue el golpe de la puerta al cerrarse.
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- Buenos días…- saludé al entrar a mi salón esa mañana.
- ¿Qué tal? – me sonrió Yolei cuando llegué a su lado.
- Un día perfecto ¿no?...
- Ya lo creo… ¿me dirás que sucedió?
Reí disimuladamente, la verdad era imposible que no se diera cuando de que algo pasaba, no podía quitar la sonrisa de mi rostro.
Apoye los brazos sobre la mesa y suspire distraídamente.
- Matt se quedó anoche…
- Ya veo… eso explica todo… ¿qué ocurrió? – preguntó con expectación.
- Tuvimos que disimular toda la noche… por suerte Tai no se dio cuenta, ya sabes lo distraído que es…
- Es más distraído de lo que pensaba si no se dio cuenta de ese brillo en tus ojos y tu sonrisa… estás…distinta…
- ¿Eso es malo?
- Claro que no, tonta…- se burló empujándome ligeramente del brazo – sólo trató de pensar en cuando nos conocimos y conocí a tu hermano… y a Yamato- sama… a todos… en ese entonces las cosas eran diferentes…
- T.k. y yo parecíamos destinados a estar juntos ¿verdad?- murmuré
- Ya sabes lo que pienso… hablamos muchas veces de eso…luego ustedes fueron novios… y se veían felices juntos, pero tardaron tanto en llegar a esa instancia, en cambio, ahora sólo han pasado semanas, pero es diferente…tu mirada, tu sonrisa…
- Nunca me sentí así antes, sabes que no tengo demasiada experiencia, pero creo que… me estoy enamorando y…me da miedo, aún es demasiado pronto…
- Mañana puede ser muy tarde ¿no?
- ¿Qué quieres decir?
- Que lo disfrutes…no hay nada de malo con lo que les está pasando, deberían decirle a Taichi – sempai.
- Lo sé… también lo creo, pero lo conoces… ¿cómo crees que se tome que su mejor amigo de toda la vida esté saliendo con su hermana menor?
Yolei se rió, y es que nadie podía negar que mi hermano era un histérico cuando quería.
- Supongo que no muy bien…pero si realmente quiere tu felicidad lo aceptará…
- Gracias Yolei…- sonreí al momento de abrazarla.
- Buenos días…- nos volteamos al oír esa voz. Takeru acababa de entrar a la sala, pero ni siquiera nos dirigió una mirada, sólo fue un saludo de cortesía.
Yolei me apretó la mano en señal de apoyo. Quería hablarle, pero no sabía que decir, me había dicho que no estaba molesto, pero las cosas no habían vuelto a ser las mismas desde que le confesé que Matt había vuelto, y lo extrañaba.
Ese día a la salida estaba él, me despedí de mis amigas y corrí para cruzar la calle, pero una vez a su lado me detuve, no podía besarlo en público.
Entreabrí los labios para decir algo, pero no supe qué.
- Estacione la moto a unas cuadras de aquí…- dijo, aparentemente incómodo, pensé que la situación era igual de extraña para los dos.
Asentí en silencio y caminé a su lado. Él movió la mano ligeramente hasta tomar la mía.
- Que bonita pareja…- dijo una ancianita al pasar por nuestro lado y aquello me hizo sonrojar, pero le sonreí afablemente.
Llegamos al frente de un local, ubicado a dos cuadras, parecía una distancia prudente.
- ¿Qué tal tu día?
- Estuvo bien… supongo…- musité, mientras él me quitaba la mochila y la colocaba sobre la moto.
- Yo te extrañé…en serio necesitaba verte…
Alcé la vista inquieta y de un momento a otro sentí sus tibios labios sobre los míos. Con eso olvidé toda preocupación, y sentí que él también intentaba bloquear algo, por la forma en presionaba mi boca.
- ¿Sucede algo? – pregunté extrañada.
Me quedé mirándolo a los ojos, pero no pude distinguir nada en ellos, resultaba irónico que sin poder traspasarlos me produjera tantas sensaciones con su simple mirada.
- Nada…- contestó al cabo de unos segundos – pensé que podríamos ir a la playa…- cambió de tema, sabía que había algo que eludía, pero preferí no insistir.
- No estoy segura… Tai podría sospechar…y no sé…
- Está bien si no quieres… podemos ir a otro lado…-dijo mientras se subía a la motocicleta y me ofrecía el casco.
Tarde unos segundos en tomarlo, simplemente pensé… ¿por qué no?
- Olvida lo que dije… me apetece ir a la playa…- dije al tomarlo.
- ¿Estás segura? – se extrañó.
- Suena genial…
Me sonrió antes de ponerse el casco. Pocas veces lo hacía, y me gustaba saber que iba dirigida a mí.
Paseamos toda la tarde, era el primer día de primavera, así que el clima era más cálido que hace unos días atrás.
Me olvidé de todo, a su lado me sentía bien y segura, era como estar con mi hermano, excepto por el detalle de los nervios y las mariposas en el estómago, las chispas, la electricidad…
Caminamos por la orilla de la playa, nos acostamos en la arena, jugamos, corrimos, nos besamos lentamente. Sus manos recorrieron mis hombros, mis brazos y mi espalda, un escalofrío seguía a cada caricia. Nos miramos por largo rato, trate de ver un poco más allá de sus orbes azules, pero no pude… sabía que era muy reservado y que sólo podría ver su interior cuando él quisiera, que había un muro que no tenía permitido pasar, ese misterio me intrigaba, y quizás en parte, aumentaba mi atracción hacia él.
- Tus ojos son hermosos… - lo dije casi pensando en voz alta, aunque sin pensar, porque no pretendía que lo escuchara y mis mejillas se encendieron enseguida al darme cuenta de mi desliz.
Él me quedó mirándome con curiosidad y luego sonrió.
- Gracias…- murmuró
- Seguro que muchas chicas te lo dijeron antes que yo… - dije tratando de restarle importancia.
- ¿Chicas? – vi algo de afección en su expresión, no me refería a las "novias" que había tenido, no estaba reprochándole nada, así que enmendé mi error.
- Me refería a tus fans… ¿seguiste tocando en Nueva York?...
Su sonrisa desapareció casi enseguida.
- No, no lo hice… y respecto a lo de mis fans… ninguna lo había dicho, aunque no lo creas…
Sonreí avergonzada.
- Yo era tu fan en aquellos tiempos… así que por lo menos una lo hizo…
- Eres más que eso…
- ¿Por qué dejaste de tocar?
Se quedó callado, aunque su mirada permaneció inmutable.
- Eres muy curiosa Hikari- chan… te pareces a Tai…
- Lo siento, no quise preguntar algo que no debí…
Pero entonces sonrió.
- La curiosidad no es mala… pero es un tema complicado para mí, cuando me marché quería dejar todo atrás… olvidar… sólo olvidar y la música siempre trae muchos recuerdos… me prometí que no volvería a tocar...
No supe que decir, su voz no demostraba afección, estaba serio, pero pensé que remover un recuerdo que era doloroso para él no podía ser tan simple.
- Gracias por contármelo… lamento haber preguntado…
- No hay nada que lamentar… si tenía que pasar todo eso para que acabara aquí contigo… no me arrepiento de las decisiones que tomé…
- Pero la música era parte de tu vida… desde pequeño…
- Sólo una parte… nada es imprescindible, puedes reemplazarlo por algo más…
- Pero no será lo mismo…-discrepé
- Lo sé…pero ya no importa…
Asentí en silencio, pensando que no era un tema bueno para discutir, no tenía derecho a juzgar sus decisiones.
Observé el atardecer y avance algunos pasos. Matt se quedó de pie atrás mío y me abrazó de la cintura.
- Lamento no haber traído mi cámara… - susurré
- Nuestros ojos también tienen cámara… recordamos los buenos momentos y desechamos los malos…sólo mira fijamente y tendrás tu fotografía…
Le hice caso y permanecimos así largos minutos, sólo mirando…luego cerré los ojos y me perdí en ese momento, sintiendo el suave oleaje a lo lejos.
- Deberíamos regresar…- susurró en mi oído.
- Lo sé…- asentí desanimada, el lugar era hermoso.
Tomé mi mochila y encendí el celular, lo había apagado hace horas.
- Tai va matarme… - dije viendo la lista de llamadas perdidas – pero valió la pena totalmente… - añadí poniéndome en puntas de pie para besarlo.
Él se inclinó y me apoyó contra la motocicleta. Se separó con un último beso y regresamos a la ciudad.
No recuerdo qué dije al llegar a casa, la verdad estaba exhausta así que inventé la primera excusa que se me ocurrió, mamá lo entendió y por supuesto, Tai hizo un escándalo de ello, pero no me importó…había sido un día perfecto.
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Así pasaron los días… la esperaba afuera de la escuela o nos juntábamos en otro lugar, vivimos nuestro amor furtivo, nos conocimos, salimos, pero no podía olvidarme de las palabras de Takeru, sabía que tenía razón, o por lo menos pensaba lo mismo que él, sin embargo, no sabía si tendría el valor suficiente de apartarla de mí por su bien…mejor ahora que luego, cuando ya no hubiera forma de escapar de este romance.
Cada vez que la veía todas mis preocupaciones desaparecían, en sus labios y sus caricias acallaba toda mi inseguridad, las palabras de mi hermano se repetían constantemente en mi cabeza, pero bastaba su sólo roce para dejar de escuchar cualquier ruido externo, sólo oía su voz, sólo éramos ella y yo.
Había dejado de fumar, y tomaba menos, a veces visitaba a Tai, no nos habíamos vuelto a juntar todos, pero por fin las cosas parecían tomar su rumbo. Kari me hacía ser mejor, pero pensé que era egoísta querer tenerla para mí, si yo no era bueno para ella. Era una lucha constante en mi interior.
- Hola…- me saludó con una tímida sonrisa.
- Hola, pequeña…
- No soy tan pequeña…
- Para mí si…- sonreí de lado, sabía que le molestaba que le dijera eso – pero ya no eres una niña…
- Al fin que puede entenderlo…
- Si lo pensara… no me tendrías loco…
Ella se sonrojó y pensé que tal vez me había extralimitado con mi comentario, por lo general evitaba hacer cualquier tipo de insinuación, no quería que me malinterpretara y llegara a pensar que estaba con ella, porque quería algo más, lo cual no era mentira, pero no era lo más importante y mi cordura me recordaba a diario que tocarla más de lo debido incluso era un delito.
- ¿Y qué quieres hacer hoy?
- ¿Qué tal si vamos a tu departamento?... podemos ver una película o algo…
- Por mí está bien…
Estacioné la moto en el subterráneo y subimos en ascensor.
- Ponte cómoda… ordenaré un poco…
- Todo está ordenado – se rió.
- Supongo que me he vuelto algo maniático… cuando vivía con papá siempre estaba todo tirado, pero cuando empecé a vivir solo tenía mucho tiempo libre…
- Está bien… ¿puedo esperar en tu habitación?
- Adelante…
Dejé que pasara, lavé algunos platos que había dejado la noche anterior y recogí algunas cosas tiradas en el sofá.
Quince minutos después tenía todo listo, así que me asomé a ver que estaría haciendo en mi habitación. La vi curioseando en mi estante, tenía algunos libros y varios CDS.
- ¿Encontraste algo interesante?
- Tienes el CD de tu banda…- dijo sacándolo de su lugar.
- Así es… traté de deshacerme de él, pero no fui capaz…sólo… no pude hacerlo…
- Ya veo…-murmuró viendo la carátula.
Al parecer quería decirme algo, pero se contuvo de hacerlo, aunque intuía lo que estaba pensando.
- Es tuyo si lo quieres…
- ¿De verdad? – alzó la mirada sorprendida con los ojos brillando de emoción.
- Claro que si…no he vuelto a escucharlo…
- Gracias…- sonrió colgándose de mi cuello en un abrazo.
- Entonces… ¿veremos una película?... tengo una nueva que no he visto…
- Suena bien…
Hice palomitas de maíz y nos sentamos en el sofá. Kari se acomodó en mi hombro y los primeros minutos transcurrieron en absoluta calma.
- ¿Matt?
- ¿Si?
- He estado pensando en algo…
El tono en que lo dijo me preocupó, así que me volteé a mirarla y ella me besó de improviso. No la detuve, no tenía ganas ni motivos para hacerlo.
Puse mi mano en su cintura y la sentí echarse ligeramente hacia atrás, con lo que me obligó a seguirla y quedar encima sosteniéndome apenas. Por lo general nos besábamos en público y era más fácil controlarme, pero en esa posición, profundicé el beso y las cosas fueron subiendo de intensidad. Deslicé mi mano deliberadamente acariciando su muslo bajo la falda y aunque ella se tensó, no me apartó y llevó una mano a mi cuello, acariciándolo ligeramente, de pronto sentí que su mano descendía y se metía bajo mi camisa. Entonces corté el beso abruptamente, comprendido en lo que estaba pensando y no había dicho finalmente.
- No… esto no está bien…- y vaya que me costaba decirlo, estaba acalorado y casi sin aire.
Kari se levantó apenada y se acercó a mí.
- Por favor, no hagas esto… no intentes provocarme…- pedí, mi cordura sabía los límites, pero mi instinto no.
- Realmente he pensando en esto y quiero hacerlo… - susurró apartando la mirada con las mejillas totalmente rojas – estoy lista…- añadió con convicción y mirándome directamente a los ojos.
Habría sido tan fácil decir que si y dejarnos llevar, ella me gustaba y la deseaba como no podía imaginarse siquiera, pero algo dentro de mi seguía insistiendo en que no era lo correcto.
- Lo siento, pequeña… pero yo no lo estoy…- me observó algo dolida e iba decir algo, pero no deje que lo hiciera, no podía seguir escuchándola, así que callé sus palabras con mi boca, en un beso profundo y breve.
Junté su frente con la mía y le di su espacio para que respirara, tenía los ojos cerrados, no sabía si podría decirlo mirándola a la cara
- Quiero que tu primera vez sea especial… aunque no sea conmigo…
Ella se apartó, cortando el contacto, yo la miré a los ojos y me odié, había lágrimas en ellos.
- ¿Qué quieres decir?
- Alargué demasiado esto… ya te lo había dicho, no soy bueno para ti…
Tienes que aceptar… que tal vez no eres lo mejor para ella…eres un desastre, demasiado inestable emocionalmente.
Las palabras retumbaron en mi cabeza instándome a continuar.
- Esto estuvo mal desde el principio…y siempre lo estará…
- Pensé que ya habíamos hablado de esto…- dijo con voz quebradiza.
Me levanté del sillón, no podía seguir mirándola a los ojos.
- Tienes que buscar un chico de tu edad, alguien que te quiera… sólo te pedí que fueras mi novia porque me gustas, Hikari…pero no puedo ofrecerte nada más…sólo quería algo contigo…
- Mientes… si fuera así no me hubieras detenido…
- No quiero lastimarte… no quiero que te enamores de mí, sufrirás como todas las demás…
Se levantó del sillón y se quedó parada frente a mí, buscando mi mirada, deseé que me abofeteare, que me odiara, pero no lo hizo, estaba intentando comprobar que mentía, sabía que no me creería.
- No lo entiendo… creí que… debí suponer que eres el típico chico acostumbrado a conquistar chicas… nunca creí que fueras un galán, todo el mundo lo decía, pero… - me tocó la mejilla y me obligó a levantar la cabeza – por favor dime que es mentira…
Y en ese momento, no había nada que quisiera más que decirle que era mentira, que la quería y que sospechaba que estaba enamorándome perdidamente de ella en una cruzada sin retorno, pero no podía, ya había comenzado a lastimarla y sólo habían pasado semanas.
Tienes que aceptar… que tal vez no eres lo mejor para ella.
Lo sé, hermanito…- pensé en mi fuero interno.
- Mejor que sepas la verdad ahora… no quiero que sigas sacrificando todo por mí, no me lo merezco…
Las lágrimas brillaban en su rostro, me sentí miserable por ser el causante.
- Quisiera poder gritarte toda clase de insultos y decir que te odio…
Golpéame – pedí.
- Pero no puedo…porque no es ni siquiera un poco lo que siento… - y fue a buscar su mochila a mi habitación, para luego ir directamente hacia la puerta, pero se detuvo al abrirla – por cierto… no quiero volver a verte, si ves a Tai tendrá que ser en otro lado…
Y el golpe de la puerta al cerrarse me indicó que se había ido, ya no tenía que disimular.
Me deje caer al suelo, apoyando mi espalda en la orilla del sofá, apagué el televisor y arrojé cuanta cosa se cruzó en mi camino, hace años que no lloraba.
Dolía ahora, pero no siempre lo que duele es malo… era por su bien, tenía que aceptarlo y alejarme de su camino, tal como ella me había pedido, no podía volver a verla, no debía… otra vez había vuelto a interponerme en una relación de cuento, la relación perfecta que todo el mundo veía menos yo, no podía competir con mi hermano, no estaba a su altura y no era correcto… sería como romper una regla sagrada del libro de la amistad, ese que todos conocen, pero que no existe.
Aquella noche volví a beber.
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Llegué a casa y subí a mi habitación dejando con seguro. Escuché a mamá y mi hermano llamándome del otro lado, pero no me importó, ya les explicaría mañana, cuando pudiera componer una sonrisa lo suficientemente convincente para que no me vieran quebrándome.
Me tiré sobre mi cama y lloré como jamás había llorado, me sentí estúpida y ridícula, pero no podía parar de llorar.
No entendía que había pasado, pensé que las cosas iban bien, finalmente había comenzado a abrirse conmigo, me había contado cosas sobre sí que no sabía, parecía seguro de lo nuestro y repentinamente todo se había derrumbado.
A pesar de lo que había dicho no creía ninguna de sus palabras, pero eso aumentaba mi dolor y mi desconcierto.
Cuando tuve fuerza para levantarme sequé mis lágrimas y abrí el cajón de mi mesa de noche para sacar una fotografía.
Lo observé en ella e intenté romperla, pero no pude. Ya había dejado una huella en mi corazón, quizás sin proponérselo, habíamos salido sólo un poco más de una semana, pero había calado muy hondo. Sería muy difícil de borrar, pero por el momento, debía continuar viviendo, mañana sería otro día, así que lloraría todo lo que fuera necesario y mañana… ya vería que hacer.
Un poco de maquillaje… una sonrisa…
Todo estará bien…- me dije a mí misma, tratando de convencerme, pero no pude detener mis lágrimas...
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Uff... y así termina el capítulo... un torbellino de emociones... disfrute bastante escribiéndolo, pero recuerden que no es el final, así que no todo está dicho...
eeveelyyn: Muchas gracias por el review! me alegra mucho que te haya gustado al anterior, espero que este también... las cosas se complican nuevamente, pero así lo tenía previsto...ahora si faltan máximo dos capis para terminar, que estés muy bien, saludos :)
