8 años después…

Era una tarde lluviosa en Londres. Una chica castaña respiraba el aire de Inglaterra después de tantos años sin pisar aquel lugar. Todo se veía relativamente igual, menos ella. Se sentía tan extraña ya que cuando salió del país tenía unos escasos 16 años, evidentemente ella había cambiado mucho desde entonces.

Ya no era aquella muchacha flacuchenta y pálida que se escondía detrás de los libros. Desde aquel suceso que la marcó para siempre su cuerpo había cambiado mucho. Ahora era una mujer de 24 años, tenía curvas pronunciadas, una piel hermosa y su cabello ahora estaba mucho más largo y menos esponjado, pero igual de castaño. Esa tarde traía puesto un pantalón de vestir con una camisa de botones debajo de una chaqueta, y unos pequeños tacones.

Caminó un poco por el centro de Londres hasta llegar a su destino, un teléfono público que resultaba ser la entrada de visitantes al Ministerio de Magia. Evidentemente ella no se encontraba en aquel país por motivos de visita, estaba por motivos de trabajo ya que requirieron que su presencia era de suma importancia.

Descolgó el teléfono y puso la clave de acceso la cual le permitió que el suelo de aquella cabina descendiera hacia abajo proporcionándole poco a poco la vista de ese lugar que tenía años sin visitar. Se adentró en los pasillos del Ministerio los cuales estaban atestados de personas, para su suerte ninguna conocida hasta ahora. No es que no tuviera ganas de ver y saludar algunos conocidos, solo que entre más pasara desapercibida en aquella rápida visita mejor sería.

Subió en el ascensor y unos minutos después llegó a su piso destino, era el mismo lugar donde se desenvolvía profesionalmente en París, El Departamento de Aurores. Era increíble creer como Hermione Granger había decidió estudiar aquella carrera tan arriesgada, la verdad es que no le importaba lo que dijeran los demás, sencillamente luego de estar rodeada de tantas personas nuevas y desinteresadas por los peligros en Beauxbatons, fue como una señal de que iba a hacer la diferencia, y así fue. Estaba sumamente feliz con su carrera, aunque al principio sus padres se opusieran.

En cuanto a sus amigos de Hogwarts, no había tenido mucho contacto, sólo con algunos como Harry y Ginny, y en algunas ocasiones Luna. Pero no era fácil que las lechuzas viajaran tan rápido como ella quisiera. Un tiempo después simplemente se dio por vencida con eso y decidió esperar el momento de volver a ver a sus amigos. Sólo sabía algunas cosas de ellos: Harry había vencido a Voldemort tras un enfrentamiento en 6to año en el cual Dumbledore resulto muerto, al igual que Snape, Fred, Remus, Tonks y varios estudiantes y miembros de la Orden. El azabache también era auror pero tenía tiempo sin saber nada de él. Ginny era jugadora del equipo de Quidditch de las Arpías de Holydead, ella y Harry estaban en una relación seria desde sexto año lo cual le alegró mucho.

Estaba enterada que Neville era profesor de Herbología en Hogwarts, y Luna editora de "El Quisquilloso". Por medio de la pelirroja sabía que Bill se había casado con Fleur y tenían hijos, al igual que Percy quien se casó con una chica del Ministerio llamada Audrey. Lo que la descolocó mucho fue que George estuviese casado con Angelina Johnson. En cuanto al aquel chico pelirrojo con el cual tiene una historia no sabía mucho de él, mas que también era auror, no tenía idea de que si estaba casado o algo, y no le importaba.

Caminaba con paso decidido por aquellos pasillos del enorme departamento hasta dar por fin con la puerta de aquel hombre que había solicitado su presencia, había sido por orden del Ministro así que no tenía ni idea de quién la atendería. Tocó y espero la señal que no tardó mucho en llegar. Entró a aquella oficina.

-Buenas tardes Señor…- pero se sorprendió mucho al ver y escuchar la voz a aquel hombre que ella conocía.

-Buenas tardes Señorita Granger, cuánto tiempo sin verla – respondió sonriente.

-¡Kingsley! ¿Cómo has estado? – Dijo ella realmente emocionada mientras lo saludaba.

-Muy bien y veo que tú igual. No puedo creer que seas Auror, nos has sorprendido a todos, los informes sobre ti desde Francia son impresionantes.

-Gracias – Dijo ella apenada mientras se sentaba en una silla frente al escritorio.

-Debes estar preguntándote por qué el Ministerio de Londres requiere de tu presencia en este momento ¿cierto?

-En efecto, he quedado sorprendida al ver que era urgente y no lo dudé ¿De qué trata?

-Una misión.

-Pero ¿para eso necesitaba venir desde Francia? No es que me moleste, en lo absoluto, solo que parece algo normal.

-Antes de explicarte de que va la misión, debemos hablar con alguien que tú conoces.

-¿Quién? – dijo ella muy intrigada.

Kingsley Shacklebolt hizo la señal para que aquella persona entrara a la oficina. La puerta se abrió revelando a una cabellera pelirroja muy conocida por ella que la saludó alegremente.

-Hola Hermione.

-¡Ginny! – Dijo la chica mientras se levantaba a abrazar a su mejor amiga – No sabes cuánto te he extrañado.

-Yo lo he hecho mucho – Decía ella mientras correspondía – No tienes perdón de Merlín al dejar de escribirme Hermione.

-Disculpame, de verdad. Todo se complicó con las lechuzas, no fue mi intención – Dijo ella casi llorando.

-Oye relájate, era una broma.

-Muy graciosa, se te pegaron algunas cosas de George – Dijo ella tratando de evitar el nombre de Fred y no sacar a relucir dolores del pasado.

-Que te puedo decir.

Kingsley se aclaró la garganta para que ambas mujeres recordaran donde estaban y para qué. Un poco apenadas murmuraron una disculpa y se sentaron de frente al Jefe de Aurores para hablar de aquello para lo que se reunieron.

-Ginny disculpa que te diga esto y tal vez parezca grosero pero ¿qué tienes que ver en la supuesta misión?

-No mucho Hermione – dijo ella con decepción.

-Pero la Señora Potter te contará lo que ha pasado últimamente, ya que ha sido testigo de todos los sucesos – dijo Shacklebolt.

-¡Aguarden! ¡¿Cómo que Señora Potter?! – Dijo la castaña asombrada.

La pelirroja se rio y luego mostró su anillo en el dedo anular – Tu invitación debió perderse en el correo evidentemente, hubiese sido genial que mi mejor amiga haya sido la dama de honor en mi boda, en lugar de eso tuve que escoger a una de mis cuñadas.

-Ay lo siento tanto, me siento muy mal, ustedes son mis mejores amigos ¡Felicidades amiga! – Dijo mientras la abrazaba.

-Muchas gracias.

-Aclarado este punto, puedes proseguir con el caso.

-Oh si – Dijo Ginny – Resulta que de un tiempo para acá había notado a Harry un tanto extraño. Como cuando en Hogwarts tenía esos sueños con Voldemort y veía su mente.

-Pero Voldemort ha muerto.

-En efecto – siguió relatando la pelirroja – yo no me explicaba este comportamiento, fuera de eso era una persona muy normal, pero aún así me preocupaba. Hace unas noches estábamos en casa durmiendo y tocaron a la puerta. Harry me dijo que me quedara en la habitación y tomó su varita y salió, no me quedé tranquila así que también tomé la mía, fui hasta el pasillo y miré desde las escaleras pero…- la mujer no pudo continuar porque soltó unos sollozos.

Su amiga la abrazó – Tranquila, habla cuando estés lista.

La pelirroja respiró profundo y habló – Lo que pasó no me lo esperaba, vi perfectamente como unos hombres enmascarados lo hechizaban dejándolo inconsciente y se lo llevaban, parecían Mortífagos. Era tarde y no pude intervenir.

Hermione ahogó un grito mirando a su mejor amiga y luego a Kingsley – Por Merlín ¿Qué saben de Harry?

-La Señora Potter me envió un patronus inmediatamente esa noche. Y en vista de que es uno de los más importante aurores y sin mencionar El Niño que Vivió, todos en el departamento nos pusimos a investigar para averiguar su paradero.

-¿Y que obtuvieron?

-Estados Unidos, está ahí.

-¿Para qué?

-No tenemos muy claro. Se dice que es para armar un Ejército en contra de comunidad mágica, y como aún hay Mortífagos sueltos al parecer se han reunido para conseguir al Gran Harry Potter y hacerlo el líder, implantándole recuerdos falsos.

-Parece imposible de creer – Dijo Hermione sin salir del asombro.

-Lo es, por eso te solicitamos Granger. Necesitamos de tu ayuda.

-¿Cómo puedo hacerlo?

-Tenemos las coordenadas de Potter, está en un Campus Universitario en California. Parece que primero lo usarán para encontrar magos jóvenes y fuertes en un Instituto Muggle con el fin de unirlos a su Ejército. Cambiaron un poco el aspecto de Harry y al igual que lo registraron con otro nombre.

-Es tan retorcido ese plan.

-Por eso necesitamos que te hagas pasar por una estudiante de esa Universidad. Tú eres la mejor amiga de Harry y estás capacitada para este tipo de misión.

Sin pensarlo dos veces dijo – Acepto, haré lo que sea por regresarlo sano y salvo… ¿Iré sola?

-Habrán más aurores contigo que se harán pasar por estudiantes pero tú eres quien se acercara a Harry y tratarás de recobrar su memoria o en su defecto traerlo acá por la fuerza para que tomemos medidas.

-¿Por qué no vas tú? Sería mucho más efectivo – Dijo Hermione refiriéndose a Ginny.

-No puedo, por más que quiera.

-¿Por qué? Porque no eres auror – Dijo mientras miraba a Kingsley.

-No yo… - Dijo la pelirroja mientras primero miraba al hombre y luego a su amiga – Estoy embarazada.

-¡Oh Ginny! Es una noticia maravillosa.

-No en esta situación Hermione, mi esposo está desaparecido en otro continente.

-La Señora Potter no puede acompañarte en ese estado, no se lo puedo permitir.

-Yo tampoco lo permitiré – Dijo la castaña – Prometo traer a Harry sano y salvo, porque sé que él más que nadie merece ser padre, ver nacer y crecer a sus hijos.

Ginny lloraba mientras su mejor amiga la abrazaba – Hermione, eres muy valiente. Gracias.

-No hay porque agradecer ¿Cuándo salgo a Estados Unidos? –Dijo dirigiéndose a Shacklebolt.

-Primero que todo debemos cambiar tu imagen y darte los datos de tu nueva personalidad. Además informarte de todo lo que sabemos del nuevo Harry. Apenas salgamos de todo eso partirás.

-Entonces manos a la obra.

El sol de la tarde iluminaba el hermoso Campus de la Universidad del Sur de California. Millones de estudiantes se trasladaban de un lugar a otro en busca de las casa de fraternidad o hermandades, era obvio que estaban en el inicio de un nuevo semestre.

Ron Weasley con su inconfundible cabellera roja pasaba por las puertas de la casa de su nueva Fraternidad, Alpha Delta. Aún no podía creer que se encontraran en una Universidad Muggle. La verdad no estaba ahí por gusto, en realidad su objetivo era el de encontrar a su mejor amigo el cual se encontraba secuestrado por Mortífagos, planeaban algo sucio y él debía impedirlo al mismo tiempo que rescataba Harry, haría hasta lo imposible por cumplir la misión que se le asignó en el cuartel de Aurores, más que por trabajo lo hacía por su mejor amigo de toda la vida, por su hermana y por su futuro sobrino.

Trataría de pasar desapercibido y hacer solo unos pocos amigos. Se encontraba rodeado de otros aurores pero la misión era de él ya que debía regresarle la memoria a Harry o por lo menos volver a Londres con él. Para poder pasar como un estudiante común de los Estados Unidos tuvo que hacer ciertos cambios en su apariencia.

No conocía a nadie en aquel lugar pero no sabía si alguno de los Mortífagos lo reconociera, estaba más musculoso y su cabello lo llevaba más corto y peinado de una manera totalmente distinta. Vestía jeans y camisetas de la fraternidad o cualquier cosa que lo viera lucir despreocupado como cualquier otro estudiante. Tenía planeado mezclarse entre las clases y las fiestas de la Universidad para verificar que Harry se encontrara en aquel lugar o por lo menos encontrar información sobre él, hasta donde tenía entendido existían más magos en ese Instituto, magos que decidieron seguir su vida a lo Muggle. Sabía que los Mortífagos estaban detrás de ellos también pero no si antes él los prevenía y los unía a su causa.

Pasó hasta la recepción donde se registraría, por medio de Kingsley ya había sido aceptado en la fraternidad sin haber hecho nada, pero todo era parte del plan. Sólo le quedaba mantener su verdadera identidad en secreto.

-Nombre – Dijo un chico musculoso que se encontraba en un escritorio.

-Malachy McKinney – respondió Ron dando su nombre falso.

El chico demoró un poco buscándolo en la lista – Habitación 16, en el segundo piso – Dijo él mientras le entregaba una llave – McKinney – Ron se volteó – Esta noche será la fiesta de bienvenida de las fraternidades, será en el bar que está en la salida del Campus, a las 10.

-De acuerdo, ahí estaré.

Finalizada la corta conversación con el director de su Fraternidad decidió subir las escaleras, pasó por el concurrido pasillo lleno de chicos hasta que llegó a su habitación. Era muy sencilla, sólo constaba de una cama individual, un closet, un escritorio con silla y una ventana, al parecer todos decoraban sus habitaciones a su gusto y él no sería la excepción ya que no quería levantar sospechas.

Puso toda su ropa en el closet, tendió la cama y pegó varios póster de equipos del deporte Muggle, el fútbol. Optó por usar el escritorio para poner una laptop proporcionada por el Ministerio ya que no podría usar lechuzas, al igual que eso le dieron un teléfono celular para parecer un estudiante normal. Bajo llave en una gaveta puso una foto de su familia la cual se movía junto con su varita, esto debía guardarlo muy bien.

Al acabar de ordenar sus cosas decidió salir a caminar un poco y explorar el campus, hubiera sido un paseo muy solitario si cuando salía de su cuarto no le hubieran aventado un balón de fútbol americano en su cabeza. Quedó un poco aludido pero no formaría un escándalo por eso, iba a seguir su camino en silencio hasta que el dueño de este objeto hizo acto de presencia seguido de otro chico.

-¡Viejo lo siento mucho! No iba golpearte a ti sino a este idiota – Dijo un chico de cabello tupido mientras señalaba a un moreno junto a él.

-No hay problema viejo, a decir verdad no tienes un brazo muy fuerte – Dijo Ron.

-Por lo menos es sincero contigo. Me caes bien viejo, mi nombre es Chris – dijo el moreno mientras estrechaba su mano con la del pelirrojo.

-Y el mío Luke – dijo el chico del cabello tupido mientras hacía el mismo gesto.

-Yo soy Malachy.

-Bien Malachy ¿A dónde te dirigías? – Preguntó Luke.

-En realidad a ninguna parte, sólo iba a caminar para conocer el lugar.

-Oh eres nuevo en la Universidad.

-Si Luke, me trasladaron desde Irlanda, Estados Unidos es totalmente nuevo para mí.

-En ese caso es nuestro deber como viejos alumnos y estadounidenses por nacimiento mostrarte las maravillas de este lugar – Dijo Chris.

-¿Qué edad tiene Malachy? ¿Qué estudias? – preguntó Luke intrigado.

-Tengo 20 años – obviamente esto era parte de su falsa identidad, su edad real era 24 – y empezaré a estudiar Arquitectura. ¿Qué hay de ustedes? ¿Desde cuándo son amigos?

-Bueno Luke y yo tenemos 20 años también, nos conocemos desde siempre porque somos primos, casi hermanos por desgracia – Explicó Chris.

-Eres un imbécil – insultó Luke – En fin, tenemos un año en la Universidad, yo estudio Derecho y él Economía.

-Que interesante ¿son de aquí de California?

-No, ambos nacimos y crecimos en Texas, pero digamos que necesitábamos salir de aquel lugar para encontrar nuestros verdaderos yo – Expresó Luke.

-A veces eres tan marica, me impresiona que seamos familia – Dijo su primo.

-Jódete Chris.

Ron se rió, parecían ser buenos chicos y no le vendría mal un poco de compañía. Pasaron unas dos horas recorriendo el Campus y riendo de cualquier idiotez que se le ocurriera a ese par de chicos. Llegaron a las áreas verdes donde todos se sentaban a charlar y en especial a fumar. Luke y Chris no tardaron mucho en encender un cigarrillo cada uno pero no sin antes ofrecerle a uno a Ron, el cual aceptó gustoso. No era la primera vez que fumaba, ya lo había probado a escondidas hace algún tiempo cuando estuvo en la Academia de Aurores, no era un vicio para él pero al parecer eso era un hábito común en las Universidades Muggle.

-Oye Malachy ¿Te dijeron de la fiesta de bienvenida de esta noche en el bar? – preguntó Chris mientras daba una calada.

-Sí, cuando llegué me dijeron ¿ustedes irán?

-Claro, esas fiestas siempre son lo máximo, mucha bebida y chicas – respondió el moreno.

-Chris recuerda que todas están permitidas siempre y cuando no sean unas de esas perras de Delta Gamma – Dijo Luke.

-¿Quiénes son ellas? – preguntó Ron confundido.

-Oh cierto, olvidamos decirte ese detalle – Dijo Chris mientras daba una última calada para botar el cigarrillo – La casa Delta Gamma es la rival eterna de Alpha Gamma, desde hace muchos años. Son las chicas de la casa de frente a la nuestra. Conforme avance el año verás porque hay tantos problemas sobre todo entre los directores.

-No entiendo ¿eso nos afecta a todos?

-En Alpha Gamma hay una regla que todos deben cumplir si no quieren dormir en la carretera – Empezó a decir Luke – Dentro o fuera de la casa puedes hablar, enredarte o tirarte a la chica que quieras, siempre y cuando no sea una Delta Gamma, está prohibido.

-Suena ridículo pero ya se han visto casos en que encuentran a un chico Alpha y una chica Gamma y ambos quedan expulsados automáticamente de la fraternidad – Explicó Chris.

-Suena bastante ridículo de hecho – empezó a decir Ron – puedo hablar o tirarme a la chica que quiera cuando quiera. Pero solo por no meterme en problemas con esos tipos prometo no ir tras una Delta Gamma.

-Buena decisión Malachy. Esta noche las conocerás, ya que la fiesta la patrocinan nuestra casa y la de ellas por ser las más reconocidas. Por favor no caigas bajo sus garras – advirtió Chris.

-Tranquilo, no lo haré.

Fumaron un rato más hasta que oscureció y decidieron volver a la casa para alistarse e ir al bar los tres juntos. Aquí comenzaba su misión, tal vez una de las más difíciles de su vida.

Eran las 9:30 de la noche en la habitación número 13 de la casa Delta Gamma. Hermione Granger se encontraba dando los últimos toques a su nueva apariencia para dirigirse a la famosa fiesta de bienvenida patrocinada por su fraternidad y otra conformada solo por chicos.

Hace apenas unas horas había llegado a Estados Unidos y ya estaba por salir a una fiesta universitaria. Era extraño ya que siempre soñó con hacer todo eso cuando era niña, antes de enterarse que era bruja, por lo tanto fue a la Academia de Aurores y nunca tuvo la experiencia de una Universidad Muggle. Se sentía como volver a la primaria, antes de ir a Hogwarts, antes de hacer sus primeros amigos.

Aunque no se encontraba en aquel lugar por gusto, tenía una misión clara que debía empezar lo antes posible, y lo haría esa misma noche en la fiesta. Trataría de interactuar con varios chicos y chicas de otras fraternidades y averiguar un poco sobre Harry o sobre los magos que se escondían tras la facha Muggle. Aunque no podría hablar con todos, o por lo menos no a la vista de sus compañeras de casa. Le habían dejado claro que estaba estrictamente prohibida la amistad o cualquier tipo de relación con un chico Alpha Gamma, era un poco ridículo pero si quería permanecer en la fraternidad sería mejor hacer caso.

La casa era un lugar realmente agradable y hermoso. Algunas chicas parecían ser amigables pero aún no trataba con ninguna, siempre había sido tímida para hacer amigos. Su cuarto era para ella sola por lo menos, así podría esconder con más facilidad los artefactos mágicos como su varita, y dejar a la vista el celular y la laptop por cuestiones de comunicación con el Ministerio o Ginny.

Se encontraba parada frente al espejo enderezando su ajustado vestido blanco que hacía marcar muy bien su figura acompañado de unos tacones color negro. Llevaba un maquillaje acorde a la ocasión, resaltando sus hermosos ojos cafés. Su cabello largo caía por su espalda, en este aspecto había cambiado ya que no lo llevaba castaño y rizado, ahora era marrón oscuro y liso, todo por cuestiones de seguridad. No tenía muchas joyas ya que había decidido perforar unos tres agujeros en sus orejas, dándole un poco más del estilo actual de las chicas en la fraternidad, debía aparentar 20 años aunque no era problema ya que siempre había parecido menor. Así lucía la nueva Hermione Granger, o mejor dicho Nicolette Moore.

Cuando estuvo lista decidió salir al pasillo para dirigirse a los autos que escoltaría por grupos a las integrantes de Delta Gamma. Esperó un rato, ya que prefirió ser de las últimas, no tenía mucho apuro en ir a aquel bar. Cuando estuvo en el vehículo con un par de chicas más trató de actuar natural pero a decir verdad se encontraba un poco nerviosa, pero no era la única, a su lado se encontraba una chica rubia y pequeña, parecía un poco asustada y le preocupaba.

-¿Estás bien? – Dijo Hermione con amabilidad.

La chica estaba un poco aludida pero respondió – Ehm si, sólo un poco nerviosa, es mi primer año.

-Entiendo, si te hace sentir mejor también lo soy. Me trasladaron desde Australia y nunca había venido a Estados Unidos.

-Vaya, y te ves tan tranquila. Yo crecí aquí en California y siento que me dará un infarto.

-Es normal estar nerviosa, yo también lo estoy.

-Es duro el primer día, sobre todo cuando aún no conoces a nadie.

-Oye ya me conoces a mí, es un gran paso para ambas. Mi nombre es Nicolette, pero prefiero que me digan Nicki.

-Es un placer, mi nombre es Sam.

-¿Qué edad tienes Sam? Disculpa es que pareces pequeña para estar en la Universidad – Dijo Hermione apenada.

-Si lo sé, me adelantaron varios años, tengo 16. Y es extraño porque aún no he visto a nadie de mi edad, me siento fuera de lugar, ni siquiera sé como entré a Delta Gamma.

-Oye y yo qué, ni siquiera soy de este continente, es tan extraño para mí como para ti. ¿Qué estudias?

-Empezaré Arquitectura. ¿Tú que estudiar y qué edad tienes?

-Tengo 20 años, y empezaré la carrera de Literatura.

-¿Eres amante de los libros y todo eso?

-En realidad lo soy desde niña, me encanta leer.

-Eso es genial.

Las chicas siguieron hablando en el trayecto hasta que llegaron a su destino. Se bajaron del auto y entraron juntas al bar. El lugar estaba repleto de personas bailando y bebiendo. Era un ambiente agradable a pesar de la multitud, las chicas se sentaron a tomar unos tragos y seguir hablando sobre sus vidas, estaban tan entretenidas que no se fijaron cuando una chica alta y rubia se sentaba junto a ellas con los ojos llorosos.

Hermione fue quien habló con ella al principio – Hey ¿qué sucede?

La desconocida solo lloraba y hablaba a medias – Es que él…- pero no terminó porque rompió a llorar otra vez.

-Ya, calmate, estarás bien ¿Qué pasó? – Preguntó Sam.

-Es que… mi novio, acaba de dejarme por teléfono solo porque decidí estudiar aquí en California y no en Chicago con él ¡Es un idiota!

-Oye, para de llorar, él se lo pierde, que no te haga sentir mal. Además si vienes aquí es porque harás algo que te gusta, y eso debería ser suficiente para él, verte feliz – Expresó Hermione dejando a la chica sorprendida.

-Gracias, son muy amables con una desconocida – dijo la rubia.

-Ya no eres una desconocida, mi nombre es Nicolette, pero prefiero ser llamada Nicki, y ella es Sam ¿cómo te llamas?

-Chloe.

-¿Estás en Delta Gamma? – La chica asintió – es genial, nosotras también, ya somos tres. Sucede que el día comenzó mal para nosotras porque no conocíamos a nadie pero ahora veo que el grupo se expande.

-Vaya, llegué aquí esta tarde y no tenía ni idea de a dónde ir, la directora de la casa es una perra, me gritó, así que me encerré en mi habitación para hablar con mi novio y…- rompió a llorar de nuevo.

-Chloe para de llorar, no te estás haciendo ningún bien – Dijo Sam.

-Es cierto, es más, estamos en una fiesta de bienvenida, anímate y olvídate de ese imbécil. Vamos a bailar, las tres – Diciendo esto Hermione se puso de pie mientras tomaba a sus nuevas amigas y las llevaba hasta la pista de baile.

Al principio las chicas no se encontraban muy animadas, Chloe estaba triste y Sam era muy tímida. Así que fue Hermione quien las animó, primero les dio unos tragos de vodka y seguido de eso las empezó a mover instintivamente con la música. Las luces de aquel lugar, la gente y el alcohol hicieron que las chicas olvidaran toda preocupación y bailaran como nunca.

Hermione se encontraba contoneándose sensualmente y sin límites cuando sintió como alguien la miraba fijamente desde la barra que se encontraba diagonal a ella. Decidió girar su mirada para encontrar a unos chicos, evidentemente de la universidad. Pero, solo uno de ellos tenía la mirada en ella. Era alto, con un pantalón, camisa blanca y una chaqueta negra, a lo lejos se veía muy sexy. Su cabello estaba peinado con un poco de gel y tenía una sonrisa pícara. Luego de mirarlo de los pies a la cabeza bailó mucho más con la finalidad de atraerlo a ella, pero cuando estaba en su tarea se fijó en ese par de ojos azules algo familiares y su expresión se volvió seria, porque la sonrisa pícara de él quedó atrás porque al parecer también ella se le hacía familiar.

Y era algo imposible de creer que luego de tanto tiempo Ron y Hermione se volvían a encontrar.

N/A: Y bueno aquí empieza lo bueno! Salió bastante extenso el capítulo, incluso más que el anterior pero no podía dejar esto por fuera. Cabe destacar que los las identidades falsas de Ron y Hermione y así mismo los nuevos personajes pertenecen a "The Bling Ring" y "Cherrybomb" respectivamente. Espero que les guste y sigan dejando comentarios. Nos leemos en el próximo capítulo, un beso enorme. Feliz fin de semana.