Bueno, les pido una disculpa por todo este tiempo que he dejado de escribir, sé que no es excusa decir que la escuela y algunos asuntos personales me absorbieron pero… es la verdad jaja, espero les guste la historia, no olviden dejar sus quejas, sugerencias o comentarios positivos abajo :D muchas gracias a todos los que leen la historia, ustedes me hacen inspirarme a seguir con ella y no dejarla abandonada.
Canción sugerida: something about us – Daft Punk
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Arnold, en un intento por sujetarse de algo, jalo su falda un poco fuerte, por lo que atino a bajarlo un poco, quedando a la vista la ropa que la chica tenía debajo del vestido.
Helga se puso roja, no sabía en donde esconder su cara, pensaba irse rápido pero escucho un – ¿Fresas?-de parte Arnold, y solo atino a golpear su cara
-¡Estúpido cabeza de balón!- dijo gritándole, y yéndose corriendo hasta su casa.
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Helga solo evitaba toparse con el tonto cabeza de balón, aun recordaba todo lo que había pasado y deseaba con todas sus fuerzas que eso jamás hubiese ocurrido. No se encontraba cuerda y deseaba que todo fuera tan fácil como cuando eran niños, no tener ninguna responsabilidad, es más, anhelaba sentirse igual de sola e ignorada por todos que estar en esa situación en la cual su corazón estaba sufriendo. Se encontraba sentada a la orilla de su cama y de pronto lo comprendió todo, ya no quería sufrir, decidió tener la misma fuerza que poseía cuando niña y no dejar que ese chico rubio pisoteará su orgullo.
Los días pasaron y cada quien regresó a sus respetivas casas, Helga se encontraba viviendo con sus padres. Pensaba seriamente en independizarse puesto a que se estaba empezando a convertir en una carga para ellos, además Olga tenía un tiempo viviendo allí, y sinceramente no le gustaba su compañía, además, le traía muchos recuerdos de cuando aquel chico había estado viviendo en el mismo techo que ella. "Sólo será una temporada" se mencionaba para sí misma tratando de darse ánimos.
Por su parte Arnold había decidido vivir solo, igual que Gerald, la diferencia es que entre ambos parecía ya no existir ningún rastro de amistad, a pesar de que Arnold le había comentado que no interferiría entre él y Helga el moreno no estaba completamente convencido, sabía que su "ex" amigo era persistente, y que no la dejaría ir así como así, mucho menos después de que le mencionó que ya había dejado a Lila porque no tenía caso seguir con ella solo para saciar su soledad.
Gerald no quería dejar ir esta larga amistad con el solo por un pleito por una chica, y no por cualquier chica. Jamás pensó que llegará a interesarle, pero sentía esa loca necesidad de protegerla de Arnold, de estar a su lado para apoyarla y para brindarle su calor, anhelaba no verla sufrir, pero era tan difícil. Entonces abrió uno de sus cajones y encontró una foto de todos sus amigos de la infancia, y entonces vislumbro entre la imagen a una chica con facciones orientales.
-Phoebie…
Flashback
-Gerald, tengo algo importante que decirte…Me han dado una beca para estudiar en Alemania, mis padres están muy emocionados y yo… yo no quiero irme, pero si no lo hago perderé una oportunidad única en mi vida
-Pero, y ¿Qué pasara con nosotros?
-Yo… lo siento de verdad – diciendo esto la chica se marcho, corriendo lo más rápido que podía para no dar ninguna explicación, no quería retroceder, no quería voltear a verlo porque sería capaz de ceder a lo que el chico le dijera, pero no había opción, solo esperaba la pudiera perdonar.
Mientras Gerald quedo atónito, no sabía qué hacer, quería correr y alcanzarla pero sus pies no parecían responderle, solo se quedo mirando partir a la que fuera el amor de su corta vida.
Fin del flashback
Helga decidió salir a dar un paseo, pensaba en ir al muelle, o a cualquier lugar que la alejara del bullicio de su casa. Pasando por el parque se encontró con Lila sentada en un banco. Intento escabullirse para no tener que compartir miradas con la chica de cabellos rojos, pero al no mirar por donde iba piso accidentalmente una rama, la cual hizo voltear a la chica y mirarla. Por un momento la chica de cabello rubio pensó que Lila solo la miraría mal o no le diría nada, pero para su sorpresa esta le sonrió y la llamó
-Hola Helga, ¿Qué estás haciendo por aquí?
-Yo me tengo que ir… -dijo rápido volteándose pero una mano la sujeto, impidiéndoselo, al mirar a la persona voy como Lila con la mirada un poco baja la sostenía, y débilmente decía –No te vayas por favor, ¿No quieres platicar un poco? – y diciendo esto solo volteo su vista a ella sonriéndole, Helga estaba más que perpleja, no esperaba tal reacción, además ella no tenía nada que hablar con Lila, y después de todo lo que había ocurrido menos.
No muy convencida se sentó a su lado, y así pasaron alrededor de 5 minutos, sin decir nada, solo se escuchaba la risa de los niños y sus padres jugando a los alrededores y alguno que otro vendedor promocionando sus productos.
Helga comenzaba a perder su paciencia debido a que de Lila no salía ninguna palabra, entonces, cuando se disponía a pararse e irse ella la detuvo
-Me iré por un tiempo Helga
Esto la detuvo en seco, jamás había hablado con Lila más que en su infancia, no compartían gustos, ni siqueira sabia mucho sobre ella, entonces ¿Por qué justamente le tenía que decir eso?
-Y… ¿Qué quieres que te diga? – dijo Helga un poco confundida
-Nada, solo quería que lo supieras, me cansé de estar esperando por alguien que solo parece estar jugando conmigo
Era más que obvio sobre quien estaba hablando, Lila solo atino a sonreírle a Helga y a darle una pequeña palmadita en su hombro. Enseguida se levanto y se fue, dejando a la rubia en un estado de shock, no por la noticia que acababa de recibir si no porque no sabía cómo asimilarlo. No sabía si sentirse triste, si sentirse alegre, solo le era… indiferente en estos momentos. Jamás había entablado una amistad con Lila, y no pensaba empezarla justo en estos momentos, solo decidió dejarla irse.
Las palabras de Lila se le quedaron muy grabadas todo el día, estuvo pensando en tomar el valor necesario para sacar a Arnold de su corazón, así como lo trataba de hacer la chica pelirroja, quería avanzar, quería empezar a sentirse feliz completamente, pero… cada vez que se disponía a empezar el recuerdo de aquel que alguna vez fue su prometido invadía su cabeza.
A la mañana siguiente decidió visitar a un conocido, no sabía porque pero necesitaba el calor y la amabilidad de él. Al llegar a la casa de Gerald este la recibió y la invito a pasar. No era precisamente ordenado con sus cosas pero por lo menos se sentía protegida dentro de ese lugar, además aquí no podría toparse con Arnold.
Cerca de la mesa de la cocina se encontraba una foto donde estaban todos sus ex compañeros de escuela, todos sonriendo y alegres, esto le trajo muchos recuerdos.
-A mí también me causa la misma impresión cada vez que la veo- le dijo Gerald sentándose juntos en el sofá.
-Helga, no quiero darle rodeos a la situación, tu… yo… ah no sé cómo decirlo
-Solo dilo – dijo la chica un poco confundida por sus palabras y mirándolo fijamente
La chica solo pudo mirar como rápidamente el chico se acerco a ella, la abrazo por la cadera y sus labios se unieron suavemente, no le dio tiempo de reaccionar porque de inmediato el chico se quito de ella y se levanto mirando hacia el lado contrario
-Lo…¡Lo siento!, te juro que no era mi intención, es solo que… -el chico no encontraba las palabras para poder disculparse, sabía que estaba mal, no quería hacerla sufrir, era lo que menos anhelaba, pero sus impulsos fueron más fuertes que el.
-Gerald, creo que estas confundido, al igual que yo – dijo Helga, tratando de mirar hacia otro lado, y jugando con sus dedos.
El chico solo la miro y volvió a sentarse a su lado, Helga solo retrocedió, imaginando que el la volvería a besar
-Descuida, ya no cometeré ningún algo impulsivo- dijo este embozando una leve sonrisa que le causo un sonrojo a Helga –veras… lo que quería decirte es que… me gusta tu compañía, y sintiendo la necesidad de protegerte, quiero ser sincero contigo y me gustaría pasar más tiempo a tu lado, si tú me lo permites…
-Yo… Gerald… agradezco todo esto, me siento muy protegida a tu lado, pero todo esto es muy repentino, aun me siento un poco confundida, y tú sabes, o bueno, creo que sabes cómo me siento con respecto a él…
Esto era lo que el chico esperaba, aunque para sí mismo se repetía una y otra vez "Pudo ser peor, quizás pudiese haber terminado en el piso con una marca de un puño en mi mejilla".
Gerald solo le sonrió, y empezó a platicar con ella sobre otras cosas, intentando amenizar el momento y que pudiera olvidar lo que había ocurrido, pero con la certeza de que a la chica no le había desagradado por completo aquel contacto, pensando que quizás podría tener alguna oportunidad de ganarse su corazón.
En esos momentos recibió un mensaje en su móvil, era de Rhonda
-"Estas cordialmente invitado a la fiesta que se hará para revivir nuestros tiempo de escuela primaria, puedes llevar acompañante, te estaremos esperando".
A Helga también le había llegado el mismo mensaje, pero no le dio mucha importancia.
-Vamos Helga, será divertido, y podremos ver a todos los de la PS 118
A pesar de que jamás se la había llevado con ninguno más que con Phoebie no deseaba ir, creía que no iba a encajar entre tanta gente con la que nunca congenio, pero la insistencia del chico la hizo acceder, con la condición de que solo estarían allí una hora.
El día de la fiesta llegó, y arribo mucha gente al lugar. Rhonda, la organizadora estaba tan feliz de ver a todos sus ex compañeros juntos, invitaba a todos a divertirse y disfrutar.
Al lugar también llego Arnold, había comprado una camisa nueva, azul y a cuadros, le hacía recordar sus tiempos de la niñez cuando usaba una camisa roja debajo de aquel suéter verde.
Rhonda fue la primera en recibirlo con una grata sonrisa
-Mírate Arnold cuanto has crecido
-Gracias- dijo de una manera un poco cortante para no alagar su charla – ¿Has visto a Gerald?
-Me temo que no – dijo esta para seguir atendiendo a sus invitados.
Gerald y Helga se sentaron en un lugar un poco separado de los demás, evitando exactamente que Arnold pudiera encontrarlos. La chica rubia se repetía para sí misma que no tenia porque esconderse de él, que no le tenía miedo a sus sentimientos, pero a la vez no deseaba tener ningún tipo de contacto con él, creía que con cualquier frase o palabra que saliera de su boca la traería de nuevo a sus pies.
Pasando la hora prometida Gerald y Helga se disponían a irse, cuando la chica rubia choco con un sujeto rubio, lo primero que atino a decir fue
-Tonto cabeza de… -Pero no termino de decir su frase cuando el chico volteó y la miro un poco confundido, no era la persona que esperaba, era un completo desconocido, por lo que solo atino a disculparse y salir huyendo por la vergüenza.
Fue cuando un brazo la sujeto, y al mirar para ver quién era sus piernas comenzaron a flaquear, era el… se miraba distinto, pero con los mismas facciones que la hacían sentir millones de sensaciones y confusión.
-Aun te amo… - le murmuro al oído, cosa que la hizo estremecer del miedo, quería irse en ese instante, pero sus piernas no reaccionaban, entonces recordó las palabras de Lila, y en un arrebato de fuerza se separó de el bruscamente y solo pudo mencionarle
-Pues… si yo alguna vez te ame ya no lo recuerdo – y se fue corriendo entre la gente, tratando, implorando que él no la siguiera.
-¿Te vas tan rápido Helga?, pero si aun no termina la fiesta – dijo Rhonda sonriéndole, a lo cual pensaba contestarle pero un ruido la hizo girar de repente, algo había pasado, la gente comenzaba a reunirse en círculo, no sabían qué hacer, todos estaban en Shock, Helga solo pudo vislumbrar a alguien tirado, alguien a quien conocía, retorciéndose del dolor.
