Descargo la responsabilidad: no soy dueña de nada. Tan solo de mi imaginación, que es la que ha creado la historia.
La primera Navidad de Liam
La Navidad nunca había sido una de las fiestas favoritas de Emma. No hasta que encontró a sus padres, a su hijo y a su amor verdadero, con el que había formado una familia. Las luces de colores iluminaban las calles de Storybrooke y las casas de los habitantes. Las casas estaban decoradas con adornos para la ocasión. Muchos de los habitantes que nunca la habían celebrado antes porque habían llegado nuevos de otros mundos, estaban impresionados por todo lo que hacían en aquél mundo.
Ese año, la cena de Nochebuena la celebrarían en casa de Emma y Killian. Las primeras en llegar fueron Regina y Zelena con Robin. Robin, que dentro de unos meses cumpliría cuatro años, apenas se separó de la cuna de Liam. Cuando Emma y Killian estaban a punto de terminar de preparar la cena, Mary Margaret, David y Neal llegaron. David les explicó que habían tardado más porque Neal se había negado a salir de la ducha. Killian y Henry no pudieron evitar reírse ante aquella historia, ganándose una mirada de enojo de Emma.
Los diez se sentaron a cenar. Un delicioso pavo con puré de patatas y un mix de verduras, acompañado de un delicioso vino tinto. Disfrutaron de la cena con los villancicos tradicionales sonando de fondo. Compartieron risas, historias y cariño los unos de los otros. Liam, que había estado durmiendo desde que lo acostaron a las cinco de la tarde, se despertó porque tenía hambre. Emma lo cogió de la cuna, se lo entregó a Regina y Killian la entregó el biberón. Liam se tomó su cena tranquilamente. Henry subió corriendo a su habitación, cogió la cámara y le sacó una foto a su hermanito.
Tras tomarse el biberón, Mary Margaret cogió a su nieto y comenzó a acunarlo para que se volviese a dormir. Después de cenar, todos, menos Henry, Neal y Robin, se tomaron la última copa y siguieron riendo y contando historias. Cuando Neal y Robin se quedaron dormidos en la alfombra del salón mientras jugaban, sus respectivas madres decidieron que era la hora de irse. Zelena cogió a Robin en brazos y David hizo lo mismo con su hijo. Se despidieron de Emma, Killian y Henry y se fueron a casa.
Cuando la casa se quedó vacía, Henry ayudó a su madre y a su padrastro a recoger los platos de la mesa. Cuando terminaron, cada uno se fue a su habitación a dormir. Emma y Killian se acurrucaron en su cama bajo el edredón y se quedaron dormidos en brazos del otro. Quizá nunca haya sido mi fiesta favorita, pensó Emma antes de quedarse dormida, pero no puedo decir que no me guste disfrutarla con la gente a la que amo.
Espero que os haya gustado.
