Capítulo 11: La verdad, al fin

—Me di cuenta de que podía hacerlo aprovechando la orgía del aniversario del acuerdo —explicó William—. Pero evidentemente no podía provocar la separación de la nada, aśi que me puse a pensar la forma de que saliera sólo.

»Recordé que a Ulrich le molestaba tener que quedar con Odd cada mes casi por obligación para echar un polvo por su época en Kadic, así que fui a verle… y claro, le dije que no me parecía bien que hiciera aquello por sentirse obligado. Igualmente, sabía que a Yumi le hacía poca gracia ver a su novio siendo pasivo con otro chico, y aproveché una tarde que vino a tomar café para preguntarle cómo se lo iba a tomar si lo hacían en la próxima orgía.

»Recordé también que Jeremy sentía celos por la actitud cercana de Aelita y Sissi. Así que le fui a ver también, y le dije que estaba llevando muy bien el hecho de que su novia y Sissi practicasen algo que rozaba el incesto.

»Después me fui a ver a Javier.

»—Oye, te veré en la orgía, ¿no? —le pregunté.

»—¿Lo dudas? —rió—. Tengo muchas ganas. Y Sissi también. Mis padres se ocuparán esa noche de la niña, saben que es algo especial.

»—¿Tus padres saben que follas con amigos?

»—¡No! Simplemente que es una cena tradicional entre nosotros…

»—Eso está bien. Simplemente, controla un poco que Sissi no se pase toda la noche con Aelita —le dejé caer—. Vamos, que a todos nos apetece hacerlo con ella.

»Supe enseguida que mis palabras habían herido a Javier. Era obvio que le sentaría mal pensar que la madre de su hija iba a tener sexo con todos nosotros. Son cosas que sólo te queman cuando lo piensas.

»Por garantizar un poco más el éxito de mi idea, y aprovechando que estaba en el Kadic, me asomé a ver a Milly y los demás. Les pregunté cómo les sentaba que la mayoría de las veces, sólo nos acordásemos de follar con ellos cuando había quedada multitudinaria.

»Y el último paso era ir a ver a Sam, por supuesto. Nuestra amiga liberal… Tuve muchas dudas sobre cómo hacerle mella, pero al final fue más sencillo de lo que penśe.

»—Hola, Sam —saludé, y me pegué mucho a ella, insinuándome.

»—Hola, William —me saludó, sensual. Recuerdo que me pasó los brazos sobre los hombros—. ¿Querías algo?

»—No, me estoy reservando para el aniversario —le dije—. Aunque me apetece mucho —me sonrió—. Y especialmente contigo… tenemos suerte de tener alguien como tú…

»Se lo noté en la mirada. Aquello había dolido. Algo no le había gustado de lo que le había dicho. Verse retratada como alguien que fácilmente podía usarse en un momento de necesitar sexo… Obviamente no era plato de buen gusto.

»El resto de la historia ya lo conocéis. Llegó el sábado y parecía que todo iba a ir bien… echamos tres polvos y estábamos en tranquilidad. Llegué a dudar de que el grupo se llegara a separar. Aquel ambiente estaba relajado y cargado de hormonas. No había nada que llamara al desacuerdo. Pero finalmente, ocurrió. Mientras descansábamos, a Odd se le ocurrió la idea de soltar esa perla.

»—Oye… ¿os apetece ahora un bukkake?

»—… Eres un cerdo, Odd —solté, en cuanto vi que aquello podía ser el principio del fin.

»—Joder, siempre pensando en esas asquerosidades… —soltó en ese momento Ulrich. Eso me demostró que ya no iba a tener que intervenir más. Os encargaríais vosotros.

»Especialmente grande fue que Sam se lo tomase como algo personal. "¿Te crees que porque me gusta el sexo voy a ceder?". Y ya cuando Javier quiso ponerse entre medias de Sissi y Aelita… Genial. Y que empezárais a gritar y que los pequeños protestaran por el poco caso que les hacíamos… Estaba hecho.

»El plan fue mejor de lo que yo había pretendido… Me hubiera conformado con que todos os dierais cuenta de que no podíamos seguir con esa vida de sexo descontrolado… Finalmente nos separamos… Pero había conseguido protegernos a todos. Y fue tan fácil como hablar con todos y comentaros aquellas que yo sabía que os molestaban para terminar con todo… Y aquella farsa terminó.

Se produjo un largo silencio. No era un silencio incómodo sino de reflexión. A todos les tocaba asimilar aquello. Así que se habían separado por aquella memez… Todo por culpa de aquel miserable… Una amistad de tantos años había terminado en la mierda por aquel celoso. No podían dar crédito… Pensándolo en frío, sí. Habían cedido en algunas cosas en el pasado con las que no estaban de acuerdo… Pero más en frío aún, no les había importado. Era parte de la vida que tenían… dar y complacer a los demás para también recibir y ser complacidos. Eso no era algo malo.

—Eres un gilipollas, William…

Todos alzaron la cabeza. Laura, con el rostro aún bañado en lágrimas, fulminaba a William con la mirada.

—¿Por qué no hablaste conmigo? ¿Por qué te cargaste todo lo que teníamos?

—Tenía que salvar nuestro matrimonio… —respondió él, tranquilamente, sin remordimiento alguno.

—¿Salvarlo? ¡¿Salvarlo?! —parecía fuera de sí—. No entiendes nada… Nunca lo has entendido… Pensaba que me había casado con alguien mejor…

—Me dirás ahora que no me tenía que preocupar por ese desgraciado… —dijo William, en tono cansino. Dorjan avanzó un paso, pero fue retenido por Yumi.

—Pues claro que no tenías que preocuparte. Yo… yo te escuchaba algunas noches gimiendo el nombre de Yumi. ¿Y crees que aquello me preocupó? ¡No! Si he fantaseado con Odd… es porque él fue el primero en hacerme sentir bien practicando sexo. El primero con quien disfruté. Eso no es algo malo. Pero no le elegí a él. Te elegí a ti. Aunque ahora me pregunto si fue la opción correcta.

Aquello había tenido un efecto en William que pasó de sorpresa a dolor. Sintió cierta presión en el pecho. Le había hecho daño.

—No me esperaba esto de ti, Will…

—Laura…

—No —dijo ella—. No quiero que sigamos hablando de esto. No hoy… Me voy a por la niña… —miró a los demás—. Sé que esto es precipitado, pero… ¿me da alguien cobijo esta noche? —se volvió hacia William, antes de que este replicase—. No voy a dejar que nuestra hija te vea así. No.

—Te… te puedes quedar con nosotros —ofreció Ulrich, cuando vio que debía intervenir—. Además, te puedo acercar, yo también debo ir a recoger a Takeru…

Laura asintió. El resto del grupo, como si fueran zombis, decidieron moverse cada uno a su casa. Tenían mucho que asimilar. Sin embargo, no pudieron andar mucho, pues un policía entró al rellano en ese momento. Tenía la expresión seria. En la calle, se veía el coche patrulla. William se tensó. Tan absorto contando la historia, pensó que alguien habría puesto una denuncia. Pero el policía no parecía buscarle… a él.

—Buenas noches, señores. ¿Interrumpo una junta?

—No, señor agente —dijo Jeremy—. ¿Hay algún problema?

—Estoy buscando a Hiroki Ishiyama y Johnny Crane —dijo el agente, y no tardó en localizarles con la mirada.

—Somos nosotros —dijo Johnny—. ¿Qué ocurre?

—¿Son ustedes los propietarios del canal MaskSex de VidéoX?

—Sí. ¿Qué pasa con eso? —preguntó Hiroki

—Han denunciado vuestros vídeos por internet por posible contenido ilegal.

Ambos jóvenes quedaron ojipláticos.

—Quedáis arrestados por filmación y distribución de imágenes de sexo con menores.

—¡¿Quéeeee?!

—¡Oiga, esto es un error!

—Las manos a la espalda, por favor. Y sin oponer resistencia.

—Escuche… —Yumi se acercó al policía, que estaba esposando a Hiroki—. Esto tiene que ser un error. Ellos…

—Si han cometido el delito, tomaremos medidas legales. Es un arresto preventivo —dijo el agente, secamente, mientras esposaba ahora a Johnny—. Nuestros expertos están analizando los vídeos, pero a primeras luces, parece que la denuncia es infundada.

Si Odd había tenido la expresión del horror en su cara unos minutos antes, el rostro de los jóvenes era una mezcla de incredulidad y terror. No era la primera vez que se enfrentaban a algo así. Yumi estaba pálida, y se sintió impotente al ver cómo su hermano era metido en el coche patrulla. Se giró hacia las pequeñas.

—Por favor… juradme que es un error…

—¡Lo es! —gritó Milly—. Esos vídeos se grabaron cuando todos éramos ya mayores de edad…

—¡Yo de hecho sólo aparezco en los más recientes porque antes de esos era menor! —añadió Tamiya—. Pero supongo que, bueno… Nuestros cuerpos aún pueden parecer más… Infantiles…

Yumi no sabía qué hacer. Podría presentarse en comisaría, pero estaba segura de que no iba a poder hablar con ellos, al menos, hasta el día siguiente. Vio que el resto de sus amigos se habían quedado parados.

—Ulrich, por favor, acompaña a Laura… ve a por Takeru. Chicas, ¿tenéis esos vídeos?

—Está todo en el portátil —afirmó Tamiya.

—Por favor, traedlo aquí —se volvió a Jeremy—. Voy a necesitar tu ayuda… Por favor.

Jeremy asintió. Supuso lo que Yumi quería. Arya optó por intervenir.

—A ver… yo estoy flipando por todo esto… aún así, puedo llevar a una de las dos en la moto a por el portátil y volver.

Se sentía obligada a ayudar a las pequeñas. Tamiya se ofreció a ir en la moto. Se pusieron el casco, y corrieron a por el vehículo, situado en la calle. Jeremy miró hacia los demás.

—Creo que esta ha sido una tarde muy larga… Yo creo que deberíamos ir cada uno a… pensar en lo que ha dicho hoy William.

El escocés no dijo una palabra más. Caminó escaleras arriba, en desánimo. Derrotado. Sabedor de que al final, la verdad había salido a la luz. Y por primera vez en años, se preguntó si había obrado correctamente. Su parte más racional intentaba decirle que sí, pero su conciencia había montado una manifestación en su cabeza.

Aelita entró en su casa. Dejó la puerta abierta. Sissi y Javier, dudosos al principio, decidieron entrar con ella. Se sentaron los tres en el sofá, en un largo silencio por unos minutos, sin saber qué decirse. Fue él quien optó por romper el hielo.

—Aunque un poco tarde… quería disculparme… por lo que pensé de la relación entre vosotras…

Aelita le dio un abrazo que estuvo a punto de romperle las costillas. Luego se giró hacia Sissi. Les costó un poco mirarse directamente a los ojos. Poco a poco, se cruzaron sus miradas.

—Hermanita… —susurraron ambas a la vez. Y se dieron un abrazo. Uno sincero, relajado. Estaban liberadas de la mentira, y podían retomar su relación familiar. Javier sonrió al verlo. Quizá fue su imaginación, pero aquella vez, vio solamente lazos de afecto entre ellas, en lugar de la complicidad picante que solían tener.

En el piso superior, Odd tomaba un vaso de whisky. Se había terminado uno de un trago, y ahora estaba con el segundo, más calmado. Dorjan se había sentado detrás suyo estaba apoyado en su espalda, y abrazado a él. Había temido seriamente por la posibilidad de que le pasara algo aquella tarde.

—Joder… —dijo finalmente Andrew. Él y Eva estaban allí también—. Y pensar que todo esto ha venido por el impulso de Laura…

—No hagas eso —le recomendó Eva—. No lancemos mierdas unos de otros… que mira lo que pasó la otra vez.

—Lo que va a pasar la próxima vez es que voy a matar a ese desgraciado —sentenció Dorjan.

—No digas eso… No tiene la culpa… La culpa es mía… Por estar tan bueno. ¿Qué mujer u hombre se resistiría a mi? —bromeó Odd.

Tuvieron que reír los tres. Conocían a Odd lo suficiente para saber que, si estaba haciendo esos chistes, es que se encontraba mejor. Aún así, continuaba un poco pálido. Bebió un poco más de alcohol, hasta que se dio cuenta de que la mano ya no le temblaba como antes.

—Aún así me preocupa. Si no llegamos a aparecer en ese momento… te habría machacado —Dorjan no podía dejar de darle vueltas a aquello en la cabeza.

—Pero estoy bien, ¿no? —dijo Odd—. Lo que menos me apetece es empezar a pensar en los ¿qué habría pasado si no…? Yo me quedo con las dos cosas que he aprendido hoy.

—¿Y cuales son? —curioseó Eva.

—La primera… que no me equivoqué cuando me casé con Dorjan —afirmó. Eva y Andrew se sorprendieron. Nadie más sabía que ambos habían terminado casándose—. Y la segunda… que debí haber luchado más por la amistad del grupo. Os he visto ahí abajo, y me he fijado en que a todos nos ha dejado hechos polvo…

—Pues sí —concedió Andrew—. Aquello… estaba muy bien. Pero ya no sólo por el tema del sexo… éramos un grupo grande de amigos, y bien avenido… Y quizá debí haber intervenido para evitar la catástrofe.

—Pero al fin y al cabo, éramos los más novatos… —añadió Eva—. Por eso no pensamos en entrar al trapo.

—Al final, sólo intervinimos los más bocazas —admitió Dorjan—. Yo me puse un poco sobreprotector también cuando vi que las culpas terminaban todas yendo hacia Odd.

—Porque la idea original fue mía. Y por tanto, las consecuencias también…

—De eso nada. Porque en ese grupo follamos todos. Así que la culpa también era de todos.

Eva asintió a aquellas palabras. Y a pesar de lo que había ocurrido, el ambiente no estaba tenso. Estaba en calma. Se respiraba… verdad. Ahora sabían lo que había ocurrido. Sólo quedaba pensar si aquella revelación cambiaría algo de nuevo entre ellos. O si por el contrario, optasen porque lo mejor era vender todos y separarse definitivamente. Y en su mente, pensó que la mayoría optaría por la segunda opción.

Subiendo las escaleras y al otro lado del pasillo, Carlos, Emily y Alicia observaban a Sam. La chica había impreso una foto de William que tenía en los viejos archivos del grupo, la había pegado a una diana, y se dedicaba a lanzarle dardos. Acertó el primero en la frente, el segundo en la tripa, y el tercero, a la altura de la entrepierna. Recogió los dardos, y los volvió a lanzar. Esta vez, atinó a darle en los ojos, y el otro dardo en el corazón.

—Hijo de puta… —murmuraba a cada lanzamiento.

—¿Ya estás más relajada? —preguntó Carlos, después de que los tres últimos dardos que lanzó acertasen en la entrepierna.

—¿Cómo voy a estar relajada? —inquirió Sam—. Ese hombre… No. Ese medio hombre nos arruinó la vida. Rompió el grupo. Por su culpa, empecé a drogarme como una yonki… Me sentí muy sucia después de aquello… como si realmente todos me vieran como un objeto para tener sexo…

—Samantha, escúchame —dijo Emily, tomándola de la mano, y haciéndola sentarse—. Mira. Tu actitud… para quien no te conociera, invitaba a pensar eso. Pero —añadió, antes de que protestase— no fue así para nada. Tú nos enseñaste, Sam. Muchas cosas. Fuiste nuestra mentora, por así decirlo. Y como tu mejor amiga que me considero, te lo debo decir: aprendí contigo como no había aprendido antes. Y hacerlo contigo estaba bien por eso. No porque te entregases sin más, eso lo hacíamos todos.

Alicia se sentó al otro lado de la chica y le dio un abrazo. Apoyó la cabeza en su hombro.

—Has sido la mejor compañera de cuarto que pude tener —le dijo—. Y te debo mucho. Aquello que ocurrió fue horrible… pero ya pasó. Ahora nos tienes de nuevo.

Sam se sintió arropada por las palabras de ambas chicas. Pero necesitaba escuchar una opinión más.

—¿Qué dices, Carlos?

—Yo te sigo hasta el fin del mundo —aseguró—. Y lo que dijera William, se lo puede meter enrollado por el culo. Creo que ya es hora de que nos dejemos todos de tonterías en este edificio.

La chica sonrió. Se sintió feliz. Había sufrido, pero al final, parecía que había valido la pena. Se sentía querida, y sus remordimientos por su antigua actitud habían desaparecido. Ella siempre lo había dado todo por el grupo. Y se sentía orgullosa de ello.

Lejos de un sentimiento de orgullo, los pensamientos ocupaban la cabeza de William. Su debate interno sobre si lo que hizo estuvo bien o mal le torturaba. Había intentado luchar por su matrimonio… y quizá aquella victoria en realidad suponía una derrota a largo plazo. Intentó culpar a Odd… pero por alguna razón, no era capaz de regodearse con aquello.

Bajó todas las persianas. Iba a ser la primera noche en mucho tiempo que iba a pasar sólo. Tanto era así que no le apetecía ni prepararse nada de cena. Deambuló por los oscuros y vacíos pasillos de la casa, que empezó a parecerle fría incluso.

Fue hasta la cocina, y abrió la nevera. Una botella de litro de cerveza. Aquello era lo que necesitaba esa noche. Se fue con la botella al sofá. Encendió la tele. Se iba a emborrachas viendo alguna mierda por televisión. Pero empezó a pasar los canales y no encontró nada con lo que le mereciera la pena gastar aquella botella. Se levantó nuevamente, y caminó hacia el armario donde tenían los DVDs.

Pasó varios títulos que había visto muchas veces, hasta que encontró un disco que no tenía nada impreso ni escrito. Se preguntó qué sería. Lo puso en el reproductor de DVD y le dio al "Play". No tardó en reconocer lo que era. Una de las grabaciones de las orgías del grupo, de años atrás.

—Parece que la vida quiere que lo vea —se dijo a sí mismo. Abrió la botella y le dio un trago largo.

Ulrich había pasado el resto del día en tensión. Laura sólo había hablado para indicarle dónde recoger a su hija. El resto del camino lo hicieron en silencio (sólo roto por Takeru, que preguntó quien era esa mujer y por qué estaba tan seria). Aparcó el coche, y subieron a la planta baja.

Jeremy estaba enfrascado en el portátil, bajo la mirada de Milly, Tamiya y Yumi. "Arya se ha ido a descansar", le explicó la japonesa a su marido. Él notó que ella seguía preocupada. Laura se ofreció en ese momento para ayudar con la cena. Fue a la cocina, y la preparó junto a Ulrich, mientras su pequeña era vigilada por el pequeño Takeru.

—¡Lo tengo! —dijo Jeremy—. Mirad, estos metadatos son los que demuestran la fecha de creación y subida de cada vídeo… Y ninguno de ellos les incluye cuando eran menores… Estos son de cuando sólo Hiroki era el mayor… Aquí fue cuando Milly cumplió años… y así con todos.

—Muchas gracias, Jeremy —dijo Yumi—. No sé qué habría hecho sin tu ayuda…

—Lo más seguro es que la policía lo descubra también —afirmó él, intentando quitarle importancia—. Pero bueno. Si os presentáis allí con esto mañana a primera hora, demostraréis su inocencia.

Las jóvenes abrazaron al rubio. Este se dirigió a su casa, a pesar de que le ofrecieron quedarse a cenar. El declinó, considerando que debía hablar con Aelita por lo ocurrido.

De esa forma, cenaron en silencio Yumi, Ulrich, Laura, Milly, Tamiya, y los dos niños.

—¿No se os hace un poco tarde? —preguntó Laura. Y aunque era obvio que la pregunta iba por Milly y Tamiya, ella miraba hacia el infinito.

—Arya nos ofreció antes que subieramos a dormir cuando termináramos aquí —explicó Tamiya—. Se está portando genial con nosotras.

Laura sonrió ligeramente y continuó cenando. Al terminar, las dos pequeñas ayudaron a recoger la mesa, y quedaron con Yumi en ir al día siguiente las tres a comisaría para terminar con aquel turbio asunto.

Una vez se fueron, Laura ayudó a Ulrich a acostar a los pequeños. Este sacó el antiguo "quitamiedos" de Takeru y lo volvió a enganchar en la cama, para asegurarse de que la hija de Laura estaría segura.

—Puedes dormir con Yumi —dijo Ulrich—. Me iré al sofá.

—No voy a echarte de tu propia cama —respondió ella—. En realidad… preferiría que durmieramos los tres juntos… Sin nada raro… Es que necesito sentirme arropada hoy.

Ulrich se lo planteó a Yumi. La chica aceptó. En otras circunstancias, esa noche le habría apetecido intimar con Ulrich y se hubiera negado. Pero con aquel cacao, no estaba para muchas alegrías. Su último pensamiento antes de dormir fue hacia su hermano, esperando que no lo estuviera pasando mal en el calabozo aquella noche.


¡Buenas noches! He tardado un poco más de lo esperado, pero... aquí está por fin. La historia desvelada. ¿Qué os ha parecido?

Ha sido dificil enfocar cómo contarlo. Por un lado estaba la opción de narrar aquella orgía hasta que llegara el momento en que todo se vino abajo... Pero al final vi más natural dejar a William explicar su "maléfico plan", como los malos en las películas (una costumbre absurda que nunca entenderé).

Betico18: No te preocupes, me hago cargo de que es época de exámenes. Y sí, tuviste suerte de poder leer dos seguidos :P Sabes que me encanta el cliffhanger. Veremos cómo se desarrolla el grupo ahora que saben la verdad. ¿Caerá polvo entre ellos? ;) Espero que se hayan dado bien los exámenes ^^

Usuario865: Porque puedo ser tan cabrón xD Me va en los genes de escritor. Yo creo que precisamente porque te hago esas cosas te tengo enganchado xD Cervantes del siglo en porno... Me gusta ese título xD Y sí, Laura, como ha dicho, "algo" le pasaba con Odd (aunque no era amor). ¿Tienes alguna duda más? Por saber si despejarla en el próximo episodio ;) ¡Saludos!

Lin-FA.L.L.Y: Parece que te dejé sin palabras con ese final xD ¿Y qué te ha parecido este?

CarlosJim04: Claro que no. Aquello fue la punta del iceberg que hundió el Titanic. Lo gordo estaba debajo ;)

Pues... estamos a día 15 pasaba la medianoche... Prometo volver a publicar antes de que acabe el año ;) Y puede que más de una vez. Lemmon rules!