Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979

Canción : I DON'T WANT TO LIVE WITHOUT YOU
Interprete: FOREIGNER

VOY A CAMBIAR

Ya pasaba de media mañana cuando la pareja bajó de su habitación, George, Archie y Annie ya habían desayunado y estaban por retirarse e ir a preparaba para asistir a la elegante recepción a la cual acompañarán al nuevo matrimonio.

-Candy no sabe cómo comportarse ante la sociedad, seguro nos hará pasar vergüenza.

Annie tenía un buen rato enumerando los desatinos que según ella podía cometer la rubia al asistir a una recepción dónde estarían personas tan prestigiosa, nada más y nada menos que la flor y nata de la clase alta de New York, no se percató que la pareja estaba justo detrás de ellos y ya habían escuchando gran parte de lo que decía.

-Annie, ya basta de criticar a Candy, no olvides que desde ahora es la esposa de Albert, parecería que estas envidiosa, Archie ya estaba molesto de escuchar tanta crítica para con su querida gatita.

-Solo estoy comentando como son las cosas Archie, no tienes porque molestarte conmigo.

-No tendrías de que preocupante Annie, es más si tan preocupada estas no deberías ir con nosotros a la recepción, la voz de Albert sobresaltó a la pareja que estaba desprevenida inmersa en su discusión.

La rubia tenía los ojos a punto de las lágrimas, Annie había despertado sus inseguridades, realmente su poco roce social la ponían en desventaja, las palabras de Annie le hacían recordar todas las críticas de la tía abuela cuando decía que no era digna de ser una Andrew.

-Solo lo digo para que esté pendiente Archie, no por criticarla, Annie no sabía cómo excusarse.

-No deberías preocuparte, finalmente los Andrew son los que están invitados a la recepción y quizás sea mejor que sólo los Andrew asistamos, el rostro de Albert estaba endurecido, la expresión angelical y bondadosa del mismo había desaparecido por completo de su cara.

George solo observaba, no quería interferir, pero la actitud y los comentario de Annie ya lo tenían molesto, parecía ser bipolar con aquel comportamiento, dura en sus críticas cuando los rubios no estaban y muy sumisa y mustia cuando cualquiera de los dos estaba presente.

-Tío disculpa a Annie por favor, solo quiere que estemos pendientes para que Candy no cometa ningún error, Archie veía a su prometida duramente advirtiéndole con la mirada que mejor se mantuviera en silencio.

-Albert mejor me quedo, tu puedes ir con Annie, Archie yo.. Yo no quiero avergonzarte delante de tus conocidos, la rubia bajaba su mirada con pesar, después de todo quizás la tía abuela tenía razón.

-Está bien, contestó el rubio con una sonrisa radiante, lo que asombró sobremanera a George.

-William ¿estás loco? ¿Como pretendes dejar sola a tu esposa? George estaba ya en el límite de lo que podía soportar, Annie con sus comentarios había lastimado a Candy y William con esto solo ponía peor las cosas.

-No dije que la voy a dejar sola, si ella no quiere ir no vamos, total en esa reunión nadie me conoce, al salir de lakewood me pareció buena idea asistir, pero mejor me quedo en mi habitación con mi esposa, más adelante de sobra tendremos reuniones a las que asistir por obligación, Annie asombrada abría los ojos, por unos segundos se regocijo pensando en asistir ella sola, con los dos hombres de la familia a ese evento.

-Pero Albert, no puedes hacer eso, todos criticaron la ausencia de un representante de la familia, Annie no iba a dejar pasar esta grandiosa oportunidad dejarse ver por la prensa en un evento tan importante donde sólo asistirían dignatarios, empresarios y aristócratas.

-No te preocupes por la imagen de la familia Andrew Annie, no por dejar de lado está invitación perderemos prestigio, ahora si nos disculpan, vamos a desayunar y luego a dar un paseo, que tengan buen día, el rubio muy mimoso tomaba de la cintura a su mujer y la pegaba a él.

-No dejes de asistir a ese evento por mi culpa Albert, a él le dolió escuchar la voz apagada de su esposa, más aún porque al salir de su habitación ella se veía muy ilusionada de asistir a esa fiesta como marido y mujer.

- ¿Tú crees que prefiero estar con un montón de extraños que con mi hermosa esposa, a solas, en nuestra habitación, en nuestra luna de miel? No debes hablar en serio amor, ella lo estaba viendo de frente pues antes de decir todo aquello se había puesto directamente en la línea de visión de ella, como todos un seductor le guiñaba un ojo, lo que provocaba un sonrojo en ella.

-No debería decir ese tipo de cosas en un lugar público Señor Andrew, ella trataba de disimular tratando de poner cara de seriedad.

-Usted no debería sonrojarse de esa manera por lo que su esposo le diga Señora Andrew, él sonriente imitaba el tono y el modo de su esposa, los rubios disfrutaron el desayuno entre risas y miradas, parecían estar en su propio mundo, el paseo que hicieron fue breve, después de escuchar los horribles comentarios de Annie, ella por momentos se quedaba pensativa y eso preocupaba a su esposo.

-Mejor regresemos al hotel, princesa no le prestes atención lo que Annie dice, tengo una sorpresa que de seguro te hará olvidar todo el asunto y el mal rato que tu amiga nos hizo pasar, la pareja después de un breve paseo regresaba al hotel y subieron a su habitación sin dejarse ver por sus acompañantes.

Al llegar al dormitorio de la suite Candy se encontró sobre la cama un hermoso vestido dorado, unas sandalias que le hacían juego, el vestuario lo completaba un par de aretes de diamantes y una preciosa gargantilla.

-Albert... Fue lo único que la chica pudo articular, el vestido era muy lujoso, ella nunca había tenido nada parecido, ni en su más loco sueño pudo imaginar que algún día tendría ante sus ojos una prenda tan delicada y hermosa.

-Este es un obsequio amor, solo para realzar tu belleza, era para ir a la fiesta, pero como ya no iremos mejor te lo pones y nos vamos a cenar juntos, él sonreía recostado del marco de la puerta del vestidor, ella parecía una pequeña que había recibido un presente inesperado, veía aquel vestido y lo tocaba con la punta de sus dedos como si a su tacto se fuese a desvanecer.

-Es simplemente hermoso Albert, no te hubieras molestado, es espléndido todo el conjunto, poco a poco una sonrisa se dibujaba en el rostro de la rubia, su esposo era un hombre maravilloso y si de ella dependía, el siempre estaría orgulloso de ella, el deseo de ser su compañera idónea se hacía más y más fuerte en su corazón y de ahora en adelante no permitiría que ni Annie ni ninguna otra persona la hicieran sentir inferior o fuera de lugar, en ese momento decidió que estudiaría todas aquellas normas y reglas de etiqueta que fuesen necesarias.

CONTINUARÁ...