Disclaimer: Naruto no me pertenece. Es de Masashi Kishimoto y yo solo me dedico a hacer locuras con sus personajes sin, por supuesto, recibir un duro a cambio. xD
Avisos Importantes.
a. Este capítulo contiene lemon y escenas sexuales no explícitas.
b. Por favor, revisen las notas de autor (si no les apetece leer, la parte importante se encuentra subrayada) para un asunto importante respecto a capítulos venideros.
Sakura abrió los ojos despacio, disfrutando del sonido del mar que se encontraba muy cerca de la casita.
Hinata ya no estaba en su cama y se incorporó sobresaltada temiendo haber estado durmiendo toda la mañana. Suspiró aliviada al comprobar el reloj y ver que no llegaban a dar las nueve. ¿A que hora se levantaba esa muchacha?
Bostezando todavía se dirigió perezosa al cuarto de baño que estaba en la propia habitación. Pequeño pero muy limpio y curiosamente arreglado con unas toallas más blancas que un folio y unas bonitas flores en la cómoda la pelirrosa no pudo más que suspirar de contento.
Procedió a desnudarse con la idea de tomar una ducha rápida y bajar a desayunar. De pronto su figura desnuda reflejada en el espejo llamó su atención.
Se observó detenidamente. Decididamente… Estaba bastante contenta con su apariencia. Claro que podía tener una frente más pequeña, se dijo frunciendo el ceño.
- O el pecho un poco más grande…- murmuró mientras se sobaba su escasa delantera.- La mitad de lo que tiene Hina y me daría por más que satisfecha.- rogó haciendo una mueca divertida al imaginarse con el pecho de su amiga. Con una risotada entró en la ducha.- Bueno… Tengo unos ojos bonitos. Y mi pelo es muy original.- pensó más animada.
-¡Temari!- exclamó contenta Tenten al entrar en el comedor y ver a su amiga desayunando con Shikamaru.
- Buenos días.- respondió la chica en tanto que Shikamaru la saludaba con la cabeza.- ¿Y Neji?- inquirió curiosa al no verlo con la chica.
- Se está duchando.- respondió la castaña sin poder evitar sonrojarse haciendo que Temari levantase las cejas sorprendida.
- Yo ya he terminado.- dijo de pronto Shikamaru.- Voy a fumar un cigarrillo fuera. Te esperó ahí.- añadió dándole un cariñoso beso en la mejilla a su novia que asintió alegre. Puede que Shikamaru fuese un poco pasota, pero no por eso era tonto. Y sabía perfectamente que las chicas tenían ganas de hablar a solas.
Tenten tomó asiento en frente de la rubia tras tomar una taza y una cucharilla del aparador.
- Esto es increíble ¿no crees?- inquirió y continuó sin darle tiempo a la rubia de contestar.- Y este desayuno es colosal. Chiyo-san es una anfitriona maravillosa.- sonrió mientras se servía un poco de café.
- Dime que es una broma.- comenzó Temari en un susurro.- ¿Te has acostado con Neji?- preguntó mirándola fijamente.
- ¡No!- exclamó Tenten colorada como una amapola.
- Entonces… ¿Por qué estás tan roja?- cuestionó nuevamente su amiga.
- Es que… Bueno…. Nos hemos besado y eso.- balbuceó risueña.
- Ni que fuera la primera vez.- apuntó Temari sarcástica.
- Si. Pero digamos que fue más… Apasionadamente.- añadió con una risita tímida Tenten para después serenarse y añadir.- Pero no pasó nada más que eso. Después Neji se fue a dormir a su cama. No niego que por un lado sentía cierta curiosidad pero… Necesito estar completamente segura de sus sentimientos.- finalizó con seriedad.
Temari suspiró y agitó la cabeza divertida.
- Otro tanto me ha pasado a mi.- se sinceró.- Lo cierto es que en cuanto cerramos la puerta del cuarto y Shikamaru se lanzó a besarme creí que terminaría acostándome con él. Pero le dije que ya que habíamos decidido tener una relación seria prefería que nos lo tomásemos con calma.- explicó mientras acababa de tragar su tostada.
- ¿Y él que dijo?- preguntó Tenten curiosa.
- Nada. Siguió besándome sin más pero cuando nos separamos el se fue a su cama y simplemente estuvimos charlando un buen rato.- respondió apurando su café.- En la que no dejo de pensar es en Ino.- soltó de pronto.
- Ya…- murmuró Tenten.- Aunque Sakura dijese aquello no estoy del todo segura de que no se arrepienta si lo hace sin ser plenamente consciente de los sentimientos de Sai.- finalizó con un suspiro.
Temari intentó esbozar una sonrisa que se quedó a medio camino. Esperaba que Ino, hiciese lo que hiciese, lo pensase con detenimiento. De pronto vio como Neji bajaba las escaleras y se levantó.
- Me voy o Shikamaru se fumará el paquete entero esperándome.- dijo divertida.- Buenos días, Neji.- saludó al chico que se sentaba al lado de la castaña.
- Buenos días.- respondió el educado.- ¿Habéis visto a mi prima?- preguntó con el ceño fruncido.- He pasado por su habitación pero Sakura me ha dicho que ya no estaba cuando despertó.
- Vaya… Que madrugadora.- se asombró Temari.- Shikamaru y yo bajamos como hace media hora a desayunar y no había nadie aquí.- explicó.
- Habrá salido a dar una vuelta.- sugirió Tenten.
- Llevo el móvil, así que si la vemos os avisamos.- dijo Temari mientras se dirigía hacia el exterior.- ¡Pasad buen día!- exclamó con una fulgurante sonrisa que Tenten correspondió.
- ¿Y que te apetece que hagamos hoy?
Hinata había ido, efectivamente, a dar un vigorizante paseo matutino. Había bajado hasta la playa decidida a aspirar el embriagador aroma del mar y poder pensar con tranquilidad y sin interrupciones.
- ¿Quedaría muy raro si le digo a él sólo que vayamos a dar un paseo por el pueblo?- se preguntó en voz alta mientras paseaba de un lado a otro sumergiendo los pies descalzos en el agua.- Tal vez… ¡Pero si no lo hago nunca conseguiré avanzar!- exclamó dirigiéndose a la arena seca y tirándose de golpe al suelo.- Naruto-kun…- susurró cerrando los ojos.
El corazón le latía muy rápido. Aunque era algo a lo que la tenía acostumbrada. Tan sólo mencionar el nombre del rubio bastaba para que sintiese una opresión en su pecho y un intenso calor en la cara. Había estado casi toda la noche dándole vueltas al tema y pensando como acercarse a él de forma natural. No había podido dormir más que de forma intermitente y el amanecer la sorprendió mientras llegaba a la conclusión de que si no vencía su timidez nunca podría conseguir que Naruto la conociese y llegase a quererla. Era verdad que en los últimos meses habían estado más cerca el uno del otro, que el rubio ya no parecía estar pendiente de Sakura y que, si sus amigas estaban en lo cierto, podría haber comenzado a sentir algo por ella pero aún así… Había aprendido a no ilusionarse. Muchos chascos se habían llevado ya. Y además estaba el problema añadido de Kiba.
El sol se alzaba cada vez más y sus rayos se volvían más calidos. El sonido de las olas batiendo era tan relajante, la arena tan blanda y su noche había sido tan poco reparadora...
- Una cabezadita rápida.- se dijo mientras aspiraba profundo y, en pocos minutos, se quedaba completamente dormida.
Matsuri se agitó al sentir un cosquilleo en el cuello. Algo similar al aliento caliente chocando contra su nuca. Por un instante se sintió desconcertada. Pero entonces recordó que era Gaara quien respiraba detrás de ella. Se giró despacio para no romper el abrazo en el que el chico la tenía refugiada. Se sonrojó de arriba abajo al contemplarle. Era tan guapo… Incapaz de contener el impulso le sopló en una fosa nasal. El chico tan sólo frunció el ceño. Otra vez. ¡Auch! Manotazo en toda la cara. Se estaba sobando el golpe cuando los ojos de él se abrieron y se encontraron con los suyos.
- Buenos días.- le saludó Matsuri sonriente.
- Lo serán para ti.- se quejó él.- Vaya forma de despertar a uno.- añadió fingiendo molestia aunque en realidad se sentía más que feliz.
- No me apetece levantarme.- susurró con un mohín la castaña.
- ¿No quieres desayunar?- preguntó él.
- En la cama.- respondió Matsuri risueña.
- Y supongo que quieres que baje yo a por el desayuno ¿no?- inquirió Gaara enarcando una ceja y esbozando una sonrisa torcida mientras la chica asentía con la cabeza repetidas veces.- ¿Crees que la señora lo permitirá?- preguntó de nuevo.
- Bueno…- comenzó Matsuri pensativa.- Si no lo permite confío en tu habilidad para traer la comida sin ser visto.- sentenció esbozando una carcajada.
- Eres de lo que no hay.- suspiró él alborotándole el pelo a la chica y poniéndose en pie.- Que remedio…- añadió resignado dirigiéndose hacia la puerta. No tenía ni que vestirse. Ya llevaba la ropa puesta.
En el marco de la puerta se giró hacia ella, súbitamente serio.
- Y después de desayunar tenemos que hablar.- afirmó mirándola fijamente. Matsuri sólo asintió.
Cuando salió volvió a derrumbarse en la cama completamente feliz.
Inicialmente había decidido soltarle el cuento de su ruptura en cuanto se quedaron solos pero el miedo terminó por invadirla así que se encontró a sí misma diciéndole a Gaara que hablasen por la mañana, que en ese momento lo único que quería era distraerse.
Gaara sacó una baraja que había llevado y se sentaron en una de las camas a jugar mientras se dedicaban a charlar de todo y de nada. No sabía en que momento pasaron de estar sentados a recostados y de ahí a completamente tumbados con las cartas ya olvidadas. Y mucho menos en que instante se quedaron dormidos abrazados de esa manera.
Matsuri se restregó los ojos una y otra vez. La felicidad debía ser algo muy parecido a lo que sentía ahora mismo. Tenía la sensación de que, si se tiraba por la ventana en ese instante, podría salir volando.
Intentó evitar que se le volviesen a salir las lágrimas. No le gustaba llorar. Y menos tener que hacerlo silenciosamente. Se encogió sobre si misma y tiró del cobertor para taparse casi por completo. El chirrido de los muelles de la otra cama la hizo tensarse. Sai debía de haberse despertado. Los pasos del chico por la habitación se lo confirmaron.
Respiró hondo. No podía quedarse debajo de esa manta para siempre. Pero tampoco se sentía con fuerzas para moverse y encararle. No después de lo sucedido.
En cuanto entraron en la habitación y dejaron las cosas el chico había comenzado a besarla apasionadamente. La rubia le correspondió gustosa. Sai resultaba muy atractivo cuando se mostraba desinhibido y notaba la excitación recorriéndole todo el cuerpo. De pronto los besos de él se habían hecho más pausados y había comenzado a bajar por su cuello. Un agradable escalofrío la sacudió. Fue ella quien los guió hacia una de las camas sin dejar de besarle. Todo parecía ir como la seda. Con rapidez Sai se quitó su camiseta e hizo lo propio con la de Ino, dejándola en sujetador.
Ninguno de los dos pudo evitar sonrojarse, especialmente cuando el le desabrochó el pantalón. Intentando tranquilizar su jadeante respiración, que estaba más cerca de la de un ataque de pánico que la que provoca el deseo, se deshizo del cinturón y los pantalones de Sai con dedos torpes.
Se derrumbó sobre ella haciéndolos caer sobre el colchón, ya únicamente con la ropa interior por toda vestimenta. Y fue cuando notó la excitación del chico presionando contra ella que el miedo la invadió por completo. Cerró los ojos en un vano intento de relajarse. Todo el mundo había pasado alguna vez por eso y nadie había muerto ¿verdad? No debía estar asustada. No era una tonta y desinformada que contaba con ver fuegos artificiales en su primera vez. Sabía lo que podía esperar. Entonces ¿por qué se sentía a punto de desmayarse?
En ese tiempo de interna reflexión Sai se había deshecho de su sujetador y ahora le besaba el pecho mientras jugueteaba con sus pezones. Un gemido escapó de su boca. Debía moverse. Tenía que moverse. A pesar de su inexperiencia sabía lo que era el sexo. Sabía lo que los hombres deseaban en la cama. Interiormente siempre se había jactado de que sería una buena amante. De que disfrutaría del sexo y que haría disfrutar a su compañero. Era el momento para aplicar los consejos que había leído en las revistas, no para quedarse rígida como una tabla. Pero le resultaba imposible. Estaba asustada. Y se sentía insegura. ¿Qué era ella para Sai? Eran novios pero… ¿Él la amaba? ¿La quería? ¿La necesitaba cómo ella a él?
- Sai…- susurró ahogadamente.- El condón.- balbuceó secamente en un intento de ganar algo de tiempo. Aunque fuesen unos segundos. El chico se detuvo sorprendido. No por la petición, sino por el tono rígido de la chica. Sin más asintió y se levantó a por su maleta, dónde se puso a rebuscar.
Ino se llevó las manos a la cara tapándose los ojos. Ya había llegado hasta ahí. Ahora no podía detenerse. ¿Qué pensaría Sai si lo hacía? Acababa de decirle que fuese a por un condón, por el amor de dios. Le estaba dejando claro que quería hacerlo. Pero… ¿Quería hacerlo? No tenía mucho tiempo para estar dudando. En unos minutos estaría teniendo relaciones con Sai. Si no quería hacerlo tenía que decirlo. Tenía que decírselo. Él lo entendería. No era una cuestión relacionada con el propio Sai. Una chica no siempre está realmente preparada aunque así lo crea. Ella no lo estaba. Deseaba hacerlo, si. Pero eso no significaba que estuviese preparada.
Sintió como Sai volvía a la cama y se colocaba sobre ella. Se retiró las manos de la cara dispuesta a besarle despacio y sugerirle esperar un poco más pero se quedó sin habla. El chico había aprovechado para quitarse los calzoncillos y estaba sobre ella como dios lo trajo al mundo.
No sabía si estaba bien hacerlo o no (las revistas no decían nada acerca de eso) pero se quedó mirando el pene de Sai fijamente. No tenía ni idea de porqué lo estaba haciendo. No lo miraba cómo si estuviese analizando su tamaño, su color o su forma. No se estaba preguntando si cabría en ella o no. Simplemente su mirada se perdió justamente en ese punto en concreto mientras su mente estaba en otra parte.
- Ino…- murmuró Sai ronco.
Parpadeó volviendo de súbito en sí. Y cómo las revistas tampoco preparaban a nadie para una situación así, Ino reaccionó de una forma ciertamente incómoda.
- ¡No!- exclamó de golpe apartando al chico de un empujón y saltando de la cama.- Lo siento… Lo siento Sai… No puedo. No puedo. Lo siento. No estoy preparada…- comenzó a excusarse sin ton ni son mientras recogía su ropa desperdigada por el cuarto. Al sentirse tan avergonzada evitó deliberadamente mirar a Sai a los ojos y, por eso, no pudo ver la mirada dolida del muchacho que se encontraba completamente desconcertado.
- ¿Qué te pasa?- acertó a preguntar sin poder evitar un deje de molestia en su voz.
- Nada. No quiero hacerlo Sai. No estoy preparada.- acotó ella vistiéndose velozmente.- Voy al baño.- añadió entrando en el lavabo y cerrando la puerta tras de si mientras respiraba hondamente. Le llevó un rato tranquilizarse y, cuando por fin lo hizo, se dio cuenta de que no había actuado de la mejor forma posible. Es decir… No estaba preparada y sabía que había hecho lo correcto al no seguir, pero debería haberse mostrado un poco más relajada al hacérselo saber a él. Resolvió salir y explicárselo con calma. Ya estaba bien de juegos. Se miró al espejo decidida. Le diría que le quería. Que estaba enamorada de él. Pero que necesitaba saber sus sentimientos antes de entregarse por completo. Que no se había detenido porque no le desease. Sino porque desear era poco verbo para los sentimientos que Sai le inspiraba. Sí. Eso haría.
Cuando salió a la habitación el chico se había puesto el pijama y se encontraba metido en una de las camas. La más alejada. Dándole la espalda. Se acercó a él despacio.
- Sai…- comenzó sin saber cómo dar forma a los pensamientos que le recorrían la mente.
- Déjame.
La seca contestación la sorprendió. Ino no era consciente del daño y la humillación a la que había sometido al chico.
- Quiero explicarte esto, por favor.- hizo un nuevo intento.
- Ahora no quiero hablar. Es mejor que duermas en la otra cama.- escupió él sin girarse. Derrotada hizo lo que él le decía. Ni siquiera tenía fuerzas para hacer que la escuchase. Se refugió bajo las mantas mientras las lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas. Intentó no hacer ruido aunque no pudo evitar algún sollozo que otro. Pero si Sai la oyó… Hizo caso omiso.
- Voy a bajar a desayunar.
La voz del chico la devolvió al presente. No contestó. No se movió. No quería enfrentarle. Necesitaba a sus amigas. Tenía que hablar con ellas. Las chicas podrían aconsejarla.
En cuanto escuchó el ruido de la puerta cerrándose se incorporó velozmente. Iría a ver a Sakura. Ella sabría que decirle.
Estaba completamente vestida, así que no le tomó más que un minuto el calzarse las zapatillas y volver a recogerse la despeinada coleta que lucía.
Pero en cuanto salió con la firme intención de hablar con su amiga se quedó estupefacta. A tan solo un par de pasos del cuarto había una figura en cuclillas que se apoyaba contra la pared mientras se convulsionaba como si estuviese ¿llorando?
- ¿Sai?- preguntó desconcertada y sorprendiendo al chico que se incorporó rápidamente.- ¿Qué te sucede? ¿Por qué lloras?- preguntó ya completamente segura al ver los rastros de las lágrimas en el pálido rostro de él.
- Nada.- dijo en tono neutro.- Voy a desayunar.- repitió nuevamente dándose la vuelta. Aquello colmó la paciencia de Ino.
- ¡Basta ya!- exclamó tomándolo del hombro y obligándole a girarse.- Siento lo de anoche Sai, pero tú tampoco ayudas con tu maldito carácter. ¿Por qué no me dices lo que piensas en lugar de hacer lo que crees correcto? Ahora necesito que me hables, Sai.- finalizó en un susurro a punto de llorar ella también. El moreno la miraba silencioso. Le soltó el hombro mientras bajaba la cabeza alicaída.- Está bien.- murmuró.- Voy a dar una vuelta.- musitó mientras adelantaba al chico sin mirarle. Quizás Sai y ella no tenían futuro juntos. Lo había intentado todo, pero tal vez, simplemente, no eran compatibles.
- Ino, espera.
Se giró como si le hubiesen dado una descarga. Él le había agarrado una mano y su expresión ya no parecía tan seria. En su rostro se encontraba dibujado algo parecido a la pena.
- Lamento lo de ayer. Es sólo que…- dudó. Parecía no encontrar las palabras exactas para expresar lo que estaba pensando.- Si no te gusto, podrías habérmelo dicho sin necesidad de gritar como si quisiese forzarte o algo parecido.- espetó con el entrecejo fruncido y mirándola severo. Ino le contempló desconcertada.
- ¿Si no me gustas?- inquirió sin entender nada.- Claro que me gustas, Sai. Es sólo que creí estar preparada pero siento que… Creo que necesito esperar un poco más.
- Es que… Cuando me desnudé…- comenzó él completamente azorado.- Tú me miraste y no quisiste seguir. Me pareció que…- En un rostro blanco el sonrojo se hace más patente y en alguien como Sai, todavía más. Parecía una fresa madura. Ino abrió mucho los ojos. En seguida enrojeció ella también. Le parecía intuir por dónde iban los tiros.
- Yo creo que estás muy bien.- soltó mordiéndose los labios y rehuyendo su mirada.- No tiene que ver con eso. Estás muy, muy bien.- añadió jugueteando nerviosa con su pelo.
El chico la miró con el alivio pintado en su cara mientras emitía un suspiro de satisfacción.
- Me alegra saber eso, Ino. Porque yo te quiero mucho y temía no haberte gustado físicamente.- dijo de pronto, recuperando su habitual tono monocorde.
La rubia tan sólo asintió entendiendo sus sentimientos. Si su mente no hubiese estado ocupada pensando sobre si hacerlo o no, lo más seguro es que también se hubiera puesto nerviosa acerca de si le parecería atractiva desnuda a Sai, si le gustaría si cuerpo etc. Ahora comprendía que con su reacción lo que había hecho era acomplejar a su novio. De pronto reparó en algo.
- ¡¿Qué has dicho?!- cuestionó boquiabierta.
- ¿Eh?- Sai la miró confuso.- ¿A que te refieres?
- Has dicho que tú… - Estaba tan nerviosa, tan temerosa de haberse equivocado que no se atrevía ni a repetir lo que creía haber oído. Por suerte para ella, por una vez y sin que sirva de precedente, Sai comprendió.
- Te quiero mucho, Ino.- murmuró dulcemente.
Un intenso calorcito recorrió todo su cuerpo. No era el escenario que ella había imaginado. Estaban en medio de un pasillo de hotel, después de una desafortunada noche. No había velas, ni pétalos de rosa, ni música sonando de fondo. Pero aquellas palabras compensaban todo lo demás. Sai le había dicho la única cosa en el mundo que ella deseaba oír.
- Yo también, de verdad.- respondió abrazándole súbitamente. Pronto él la apretó más contra sí.
- Te quiero.- susurró en su oído. Ino se separó un poco de él para mirarle radiante. No hicieron falta más palabras. Pronto sus labios estaban juntos en un dulce beso que borraba de un plumazo los amargos sentimientos de la noche anterior. Sin embargo ambos habían aprendido mucho de aquel momento. El temor a ser despreciado por Ino había servido como detonante para que Sai pudiese expresar todos los sentimientos que la rubia le inspiraba. E Ino había comprendido que el cuerpo es sabio y que uno no debe apresurarse a aquello para lo que no se siente preparado. ¡Ah! Y que los chicos son ciertamente sensibles en cuanto a su… "Amigo" se refieren. Pero, pensó Ino sonriendo en medio del beso, por suerte Sai no debía preocuparse de eso.
Naruto maldijo internamente. Había estado media mañana aguantándose el hambre mientras espiaba por la puerta de su habitación esperando ver salir a Hinata de la suya y poder desayunar juntos. Pero eran casi las doce y una de dos: O Hinata era extremadamente madrugadora (el chico llevaba desde las diez en pie) o una dormilona de cuidado. Como Sasuke.
Miró por encima del hombro. Su amigo ya no estaba dormido, pero por el libro que leía tranquilamente recostado, no parecía tener planes de levantarse.
- ¿Bajamos a desayunar?- preguntó Naruto con una sonrisa deslumbrante.
- No tengo hambre.
Le tiró la almohada a la cabeza en un intento por animarlo. Segundos después el rubio salía disparado de una patada de la habitación.
-¡Y no me molestes más, dobe!- Escuchó antes de que la puerta se cerrara ante sus narices. Sobándose el trasero, allí dónde Sasuke le había pateado, se dirigió al comedor esperando que la mañana mejorase un poco. La vista de Choji, Lee y el alemán odioso de Kiba desayunando le sirvió de confirmación de que no.
- Si es el rubio de bote.- masculló Kiba por todo saludo al verle.
- Buenos días a ti también, alemán de pacotilla.- rápidamente respondió Naruto fulminándolo con la mirada.
Choji y Lee contemplaban, el primero sin inmutarse mientras seguía comiendo y el segundo entusiasmado por su energía, las chispas que saltaban entre esos dos.
- Cuando termine de desayunar iré a buscar a mi querida Hinata para dar un paseo.- notificó el castaño como quien no quiere la cosa a Lee, aunque sus palabras iban dirigidas a Naruto quien las recibió igual que una cuchillada.
- ¿Te gusta Hinata-chan?- inquirió Lee curioso.
- Desde que somos niños.- respondió Kiba.- La conozco desde entonces. Se mucho sobre ella. Su color preferido, sus caramelos preferidos…- comenzó a enumerar muy ufano y satisfecho del aura negra que comenzaba a rodear a Naruto.
- Caramelos…- murmuró Choji con una sonrisa y la mirada desenfocada.
- ¡Eso es genial! Si te esfuerzas seguro que obtendrás su amor. ¡Haz que tu llama brille más que nunca!- le animó Lee alzando el puño mientras lágrimas de emoción relucían en sus ojos.
Naruto bufó incómodo. ¿Qué sabía él de Hinata? Prácticamente nada. Habían compartido clase durante años y él apenas hacía unos meses que había reparado en ella. Por un instante se preguntó si no debería desistir. Tal vez Kiba mereciese más el corazón de Hinata que él.
Se levantó de golpe sorprendiendo a los otros tres. No era habitual ver a Naruto serio. Nada habitual.
Salió al exterior y se sentó en uno de los bancos del jardín trasero. El tiempo era bastante bueno a pesar de no hacer mucho calor. Miró al cielo en un intento de aclararse y decidir que hacer.
De pronto recordó otro cielo. Más oscuro. Iluminado por los fuegos artificiales. Ahora se daba cuenta de que posiblemente en aquella tarde habían comenzado sus sentimientos por la chica. La recordaba extasiada mirando el firmamento. Y se recordaba a sí mismo mirando como un bobo a la chica. Y también recordó sus pensamientos en aquella ocasión. Que Hinata jamás se fijaría en alguien como él. Suspiró abatido. Naruto Uzumaki nunca se rendía en su empeño pero, aquella vez, era lo mejor que podía hacer. Resolvió sacar a Sasuke de la cama y pasar un buen día decidido a ignorar el punzante dolor que sentía en el corazón.
-¡Cuidado!- exclamó Gaara deteniendo en el último segundo la taza que Matsuri había estado a punto de volcar.- Tú mánchalo todo para que la anciana se de cuenta que hemos comido en el cuarto.- la recriminó mientras ella bajaba la cabeza con una risita.
- Perdón, perdón.- se disculpó sin verdadero sentimiento.- ¡Ahhh! Estoy llena.- dijo estirándose del gusto.
- Matsuri.
No hizo falta más que la pronunciación de su nombre para que la chica perdiese la sonrisa de satisfacción. Gaara quería hablar con ella del supuesto tema por el cual la chica había insistido en compartir habitación.
Tomó aire. Debía hacerlo. Tarde o temprano la mentira debía acabar.
- He roto con Kakashi.- soltó cerrando los ojos en un intento de parecer triste. Precisamente por eso no pudo ver como el rostro del chico se iluminaba y una enorme sonrisa adornaba su cara durante el segundo que tardó en recomponerse.
- ¿Ah si?- preguntó intentando no sonar demasiado entusiasmado.- ¿Por qué?- inquirió curioso.
- Quería que viniese este fin de semana.- Gaara la contempló como si estuviese loca.- No digo con nosotros, pero ya sabes… Podría haber venido en coche y pasar el día juntos sin que nadie se enterase. Pero no quiso.- improvisó arrugando la boca para parecer apenada y enfadada.- Así que le dije que si no quería venir seguramente era porque tenía planes con otra mujer y él se enfadó y… Rompimos.- finalizó en un susurro dramático. Por un instante había pensado en inventar alguna canallada por parte de su sensei pero no le parecía justo ya que la había ayudado mucho.
- ¿Tú crees que estaba con otra persona?- acertó a gruñir Gaara molesto.
- No.- afirmó tan segura que el pelirrojo temió haber preguntado no fuese a hacerla cambiar de opinión.- Creo que, en realidad, fue una excusa.- soltó la chica esquivando la mirada del chico. Temía seguir hablando. Pero tenía que arriesgarse.
- ¿Una excusa?- Gaara la miró muy sorprendido.- Tú… ¿Querías romper con Kakashi?- volvió a preguntar sin poder evitar un deje de ansiedad en la voz. Matsuri le miró de pronto muy seria.
- Si porque… En realidad… No es la persona que está en mi corazón.- murmuró tan bajito que Gaara tuvo que acercarse a ella para escucharla.
La revelación le dejó estático. Matsuri… ¿No estaba enamorada de Kakashi-sensei? Pero… ¿De quien podría haberse enamorado entonces esa chiquilla contestona?
Sus ojos se cruzaron aunque ella, de nuevo, desvió la vista. Tenía las mejillas rojas y parecía avergonzada. ¿De que? Le había hablado sin problema de su relación con Kakashi. ¿Qué podría hacerla sentir vergüenza ahora?
Una súbita corazonada hizo jadear al pelirrojo. Tal vez… Pero ¿y si estaba equivocado?
- Matsuri.- comenzó ronco.- ¿De quien estás enamorada en realidad?- preguntó con un tremendo esfuerzo.
Sin poder evitarlo se llevó el dedo a la boca y comenzó a mordisquearse la uña, nerviosa. Había hablado más de la cuenta. No tenía que haber dicho nada acerca de sus sentimientos. Bastaba con notificar su ruptura con Kakashi. Pero no… Tenía que irse de la lengua. Barajó inventar un nombre, pero eso sería rizar el rizo. No obstante… No estaba preparada para la posibilidad de un rechazo. No ahora, cuando todo iba tan bien.
- No puedo decírtelo, Gaara.- acertó a pronunciar.
El chico se levantó bruscamente sorprendiéndola. Comenzó a pasearse por la habitación mientras ella la contemplaba desconcertada. ¿Qué demonios le ocurría?
- ¿Qué te pasa?- preguntó confusa.
- No lo entiendo. ¿Por qué no puedes decírmelo? Has confiado en mí hasta ahora ¿no? Y yo te he apoyado.- comenzó con tono áspero con una mirada que echaba chispas.- ¿Por qué no puedes decirme quien es?- volvió a preguntar deteniendo su marcha mientras se plantaba frente a ella. Muy cerca de su rostro.- ¿Tan importante es para ti?
- Mucho.- susurró Matsuri.- Es de él de quien llevo enamorada años. Kakashi fue un intento de… Eh… Olvidarle. Nada más. Porque sólo él es la persona a la que quiero realmente.- finalizó con el corazón a punto de estallar.
Gaara estaba atónito. No sabía que pensar. La sensación de alegría por la ruptura de la chica con el sensei había durado sólo un segundo. Ahora sabía que tenía otro rival. Un auténtico rival. Alguien de quien Matsuri llevaba años enamorada. Si tan sólo pudiese tenerle en frente para asesinarlo con sus propias manos…
- ¿Es Lee?- inquirió de golpe sin ni siquiera saber porqué se le vino el nombre de su amigo a la cabeza. La chica simplemente abrió mucho la boca.
- ¿Lee? No, no. Claro que no. Lee es un buen amigo, pero nada más.- explicó con una débil risa.- ¿A que ha venido semeja…
- ¡¿Entonces quien es, Matsuri?!- exclamó Gaara perdiendo la paciencia.
- Pero… ¿Por qué te importa tanto saberlo?- rebatió al pelirrojo astutamente.
Y estaban tan cerca. Tan jodidamente cerca. Y Gaara se sentía tan asustado al pensar que podría perderla. Que el chico al que quería podía reparar en ella y perder la oportunidad de hacerla feliz. Que simplemente… La besó.
De golpe su boca se juntó con la de ella y sus manos agarraron el rostro de la chica en un ademán de ternura infinita. Y Matsuri en la nube, pensando que aquello era tan surrealista que parecía digno de película o fanfic. Pronto el beso se tornó más profundo, más apasionado. Él la hizo levantar de la cama dónde estaba sentada para poder besarla mejor. Sus lenguas bailando juntas y el aire acabándose con demasiada rapidez. Pero ninguno quería terminar ese beso. Ambos temían lo que sucedería cuando se separasen. Por eso continuaron besándose, con completa ansiedad del otro. Las uñas de Matsuri arañando su nuca con suavidad era una de las sensaciones más placenteras que Gaara había experimentado jamás. ¿En que momento la agarró por la cintura y la impulsó hacia él de forma que sus piernas rodeasen su cintura mientras seguían besándose así? Ninguno podría decirlo con exactitud. Pero ahí estaban. En un beso completamente irreal. Tan dulce como erótico. Aunque nadie hubiese podido esperar menos de una pervertidilla como Matsuri.
Pero toda magia tiene su final. Y aunque cierto es que ninguno se habría separado del otro, el llamado a la puerta de su habitación los devolvió a la realidad.
Ambos rojos. Tan rojos que para cualquiera habría sido evidente que algo había pasado entre ellos. Por suerte, al otro lado de la puerta estaba Naruto no demasiado espabilado en esas lides.
- Ah… Naruto…- carraspeó Gaara al abrir la puerta, ciertamente incómodo.
- ¿Vienes a jugar un partido, tebbayó? He conseguido sacar al amargado del teme de la cama con esa idea, pero Shikamaru no está, Neji tampoco y el alemán de pacotilla se ha largado por ahí.- masculló molesto esto último.- Así que tenemos a Lee y a Choji, Sai ha bajado ahora con Ino y han dicho que jugarán. ¿Tú te apuntas, Matsuri?- preguntó rápidamente a la chica que parpadeó rápidamente sin saber que decir.
- Ehh… Si. No soy muy buena pero…-
- No importa. Sai tampoco tiene ni idea dattebayó.- rió el rubio.- ¿Vienes entonces, Gaara?- volvió a cuestionar.
- Si, si. Claro.- respondió él. Iba a cerrarle la puerta en las narices al rubio, pero Naruto se quedó allí, seguramente con la idea de que bajasen juntos. Además, al estar vestidos ya, no tenían excusa. Emitió un suspiro. Inoportuno Naruto.
- Vamos entonces.
Sakura se había acercado al pueblo con idea de comprar un par de baratijas para llevarse de recuerdo. Había decidido que quería dos para sus padres y una para sí misma. No tenía muy claro que andaba buscando, pero necesitaba algo que la inspirase a tomar ese viaje como el fin de una etapa.
Curioseaba por una zona de mercadillo, llena de puestos con tantas cosas que no se sentía capaz de decidirse. Finalmente escogió una bonita pulsera para su madre y un llavero para su padre.
- Soy un poco cutre…- se dijo a si misma con una sonrisa acompañada de una gotita de sudor resbalando por su frente.
De pronto un puesto llamó su atención. En realidad tal puesto consistía en una única mesa redonda, cubierta con un vistoso mantel rojo con figuras de fénix dorados y una bola de cristal en el centro. Había también dos sillas enfrentadas. Se percató al instante de que era un puesto de adivinación. Se acercó curiosa aunque sin idea de pedir una lectura. No había nadie, así que lo ojeó. Al lado de la bola había una ramita de algo que parecía ser romero y un mazo de cartas, que supuso, eran de tarot. Se disponía a alejarse cuando una mujer se acercó por su espalda.
- ¿Te gustaría saber que te depara el futuro, niña?- oyó que le preguntaban girándose sobresaltada.
- Solo estaba mirando.- dijo rápidamente. La mujer que la interpelaba no era la típica anciana llena de collares y vestida exóticamente, sino una mujer de unos treinta años, alta, de largos cabellos dorados. Un largo abrigo gris la cubría por completo. Sus ojos eran azules. Muy azules. Pero de un tono más pálido que el de Naruto. Tenía la piel blanca, similar a la porcelana. Y unos labios finos que se curvaban en una misteriosa sonrisa.
- Se puede aprender mucho mirando, cierto.- dijo la mujer suavemente.- Pero hay cosas que no se pueden saber únicamente con eso.- añadió con una melodiosa risa. Sakura no creía en misticismo alguno y estaba segura de que sus palabras estaban cuidadosamente preparadas para atraer a incautos. No obstante le sorprendía que una mujer tan hermosa, que posiblemente pudiese ser modelo, se dedicase a adivinar el futuro.
- Está bien.- dijo de pronto tomando el asiento que la mujer le indicó.- ¿Cómo va esto? ¿Decido entre la bola, las cartas o la mano? ¿O es una lectura de las tres? Porque yo preferiría…- La profunda mirada que le dirigió la mujer hizo que terminase su perorata. Sus palabras la sorprendieron.
- La bola es decorativa.- habló pausadamente en tanto que Sakura parpadeaba incrédula. No es que no lo supiese, pero no imaginaba tanta sinceridad.- Las líneas de la mano se forman desde tu concepción, en cuanto se desarrollan un feto las mantiene dobladas y también mientras es bebé.- Comenzaba a agradarle esa mujer. Estaba bastante cuerda.- Es en las cartas dónde reside el verdadero poder.- O quizás no tanto. Su escepticismo debió de pintársele en la cara pues la mujer se echó a reír de forma cantarina. – Es normal que dudes. El auténtico don lo poseemos muy pocos. Existen cien estafadores por un auténtico espiritista. En realidad las cartas tampoco serían necesarias. Pero conectar con el espíritu de alguien y hacer desaparecer las brumas en torno a su destino es un proceso difícil y duradero. Es necesario que esa persona se libere de sus temores y sus dudas. Que vacíe su mente y muestre su corazón. Hay pocas personas dispuestas a ello y se necesita tiempo, puede llegar a tomar horas, y un lugar tranquilo. Alejado de distracciones.- finalizó su discurso en el mismo tono relajado con el que había empezado.
- Pero…- balbuceó Sakura.- Entonces las cartas tampoco sirven de nada.
- Toma el romero, que aleja a los malos espíritus entre tus manos.- comenzó la mujer tendiéndole la planta. Sakura obedeció.- Las cartas actúan de puente. Su interpretación no es sencilla y, por supuesto, mucho menos exacta que realizar la conexión de la que te he hablado antes. Pero reciben el aura de quien las toca y según, por supuesto, lo abierta que se encuentre esa persona, ofrecen una lectura bastante aproximada.- Aún con el romero en las manos vio como la mujer sacaba de bajo la mesa un par de guantes y se los colocaba. Acto seguido barajó las cartas hábilmente y se las tendió a Sakura.- Tómalas y concéntrate en ellas. Has de tomarte el tiempo que consideres necesario.- recomendó.- No te preocupes. Tanto si son diez segundos como diez minutos vuelca tu energía en ellas. Abre tu mente y cree firmemente en ellas. En su poder para mostrar lo que deseas saber. Cuando más confíes en ellas más exacta será su respuesta.- finalizó en un susurro y cerrando sus propios ojos.
Sakura miró las cartas que la mujer le había dado. Se sentía estúpida. Durante un instante pensó aprovechar que tenía los ojos cerrados y salir corriendo de allí, pero la mujer había sido tan amable que tampoco quería hacerle semejante feo. Intentó concentrarse cómo había dicho. Cerró también sus ojos y apretó las cartas entre sus manos.
"Es un poco tonto hacer esto. Pero… Si me he ido a dormir tantas veces con la firme convicción de que al día siguiente Sasuke repararía en mi… También puedo hacer esto. ¿Debo rezar a las cartas? Abrir la mente. Abrir la mente. Yo… Yo sólo necesito ser libre. Libre de los sentimientos que tengo. Necesito saber cómo hacerlo. Necesito saber si algún día terminará esta agonía y podré ser feliz. Aunque no sea con él. Por favor, ¡oh, por favor!"
A pesar de su escepticismo sin darse cuenta estaba volcando todos sus sentimientos en aquellas cartas. No tenía ni idea de si era así como se hacía, pero allí se encontraba. Hablándole mentalmente a un mazo de cartas y rogando que le mostrasen un camino. No estaba segura de si eso era abrir su alma. No estaba dejando la mente en blanco, exactamente. Más bien era un torbellino de ideas. Pero estaba permitiendo hablar a su corazón. Todos sus sentimientos, sus miedos, sus deseos. Porque la esperanza es lo último que se pierde. Y aunque su buen juicio le indicaba que todo aquello no era más que un timo, algo irracional que existe en el espíritu de todos la empujaba a aferrarse a aquellas cartas cómo si de un salvavidas se tratasen en medio del desolador océano en que se había convertido su amor por Sasuke.
- Tome…- susurró sorprendida al sentirse casi sin aliento. La mujer tan sólo sonrió apaciblemente mientras comenzaba a colocar las cartas boca arriba.
Se hizo un largo silencio. La hermosa joven parecía de piedra. Tan solo el movimiento de sus ojos la delataba. Sakura se moría por preguntar, pero temía interrumpirla. Poco después ella habló.
- Te has mostrado sincera.- dijo agradecida.- Aunque eso no ha facilitado la lectura, pues veo mucha confusión en tu interior. Tu alma se encuentra herida. En el mismo lugar, por la misma persona. Una y otra vez.- Sakura sintió que se le erizaba todo el vello.- Y no has dejado cicatrizar esa herida. Buscas una salida desesperadamente pero, aun así, una parte de ti se niega a soltarse. Lo he visto otras veces aunque, en tu caso, es particularmente intenso. Es amor, por supuesto. Tan fuerte que duele.- añadió con tanta tristeza que parecía que fuese ella misma quien lo estuviese padeciendo. El corazón de Sakura golpeteaba contra su pecho. Esa mujer…- Claro que todo esto ya lo sabes. Sin embargo, hay esperanza. Por supuesto que la hay. Ya sin mirar las cartas… Eres joven, lista y hermosa. Veo luz y dicha para ti. Pero debes saber que supondrá una elección. Has rogado a las cartas que te muestren un camino, pero eso únicamente está en tu mano. Tú puedes salir de ese cúmulo de emociones que te atrapan y te causan dolor e incertidumbre y hallar fuera de él la paz y la alegría. Aunque es mi deber decirte una cosa más…- la mujer pareció vacilar un instante. La mirada ansiosa de Sakura la hizo continuar.- Nunca volverás a experimentar un sentimiento así con la misma intensidad que lo haces ahora. Jamás.- finalizó mientras parpadeaba suavemente.
La pelirrosa estaba en shock. Esa mujer… Había acertado en todo. Realmente había conseguido leer su alma.
- Pero… ¿Cómo? ¿Qué debo hacer? ¿Dónde encontraré la paz y la alegría? ¿Por qué no volveré a experimentar nada igual?- comenzó a preguntar deprisa, necesitada de más respuestas. La mujer simplemente negó con la cabeza.
- No lo se.- pronunció lentamente en otro singular arrebato de honestidad.- Verás querida… Las cartas pueden mostrar el futuro, si. Pero no de la forma que muchos creen. No te revelan con claridad que vas a cenar esta noche, ni si mañana perderás el autobús así como tampoco te dirán el nombre de la persona con la que contraerás matrimonio. El futuro está sujeto a infinitas variaciones. Son nuestras decisiones las que lo construyen. En el alma se reflejan ciertos sentimientos y de tal forma que las cartas pueden mostrarme si se irán con facilidad o si resultan imperecederos. Se que amas a alguien. Y de una forma única. Pero como te he dicho, no hay engaño. No se quien es, ni su edad, ni sus gustos. Ni siquiera se como te llamas tú, preciosa.- le sonrió con dulzura.- Por lo tanto no puedo responder a todas esas preguntas. Lo lamento si no te he ofrecido lo que necesitabas.- finalizó apaciblemente.
- Si, si… Si que lo has hecho.- sonrió Sakura.- Muchas gracias.- añadió mientras sacaba su bolso.
El pago que pedía la mujer le resultó insignificante teniendo en cuenta tan increíble predicción, así que vació su billetera a pesar de las protestas de la hermosa dama.
- Por favor.- rogó Sakura.- Lo que me has dicho ha resultado de un valor incalculable. Así que al menos déjame ofrecerte esto.- pidió con firmeza depositando el dinero en la mesa. La mujer asintió sonrojándose por primera vez.
- Por cierto,- dijo de pronto la pelirrosa cuando ya se iba.- Mi nombre es Sakura.- se presentó mientras sacudía la mano a modo de despedida.
- El mío Kaguya. Encantada.- respondió a su vez mientras saludaba a la chica que ya desaparecía de su vista.- Espero que seas feliz, Sakura.- susurró mientras procedía a contar los billetes de la chica y pensaba en el increíble banquete de carne que se iba a dar.
Era ya mediodía y numerosos estómagos rugían hambrientos. Era por eso que, alrededor de la una y media, todos fueron llegando a la casita de la anciana Chiyo.
La mujer les avisó de que aun faltaba una hora para el almuerzo, así que se reunieron para ver el partido que se disputaba en el patio trasero.
Matsuri, Naruto, Gaara y Choji por un lado. Sasuke, Ino, Lee y Sai por otro. A pesar del talento de Naruto, Gaara y Sasuke, ambos equipos eran pésimos en su conjunto. Al menos en el primero entre el rubio y el pelirrojo se las arreglaban como podían, pero a Sasuke le tocaba intentar vencer sólo. Cuando llegaron todos decidieron cambiar de juego y pasaron al balón prisionero. Neji se posicionó a propósito en el equipo contrario al de Tenten mientras le dedicaba una perversa sonrisa a su novia que la muchacha cazó al vuelo. Estaba claro que el Hyuga quería tener su revancha después de su derrota en el partido que jugaron en el instituto. Aquel del que parecían haber pasado años.
Cuando Sakura llegó, silenciosa y todavía algo impactada por la predicción, se encontró con una estampa muy familiar. Todos eliminados. En pie, Tenten y Neji. No pudo evitar que una sonrisa se le dibujase en la cara al ver a esos dos. ¡Cómo habían cambiado las cosas! Si. Ahí estaban, enfrentándose de nuevo. Pero en sus rostros brillaba la alegría. Y en sus miradas… El amor se veía de forma tan transparente como el agua. Todos se encontraban gritando entusiasmados, animando a uno y a otra. Sus deseos se habían cumplido. El "Club S" había superado con creces sus expectativas. Ahí estaban. Todos juntos, como los amigos que siempre debieron de ser. Algunos siendo ya más que eso y otros en proceso de serlo. Y ella… Contempló a Sasuke detenidamente quien le gritaba algo a Neji de que se agachase más rápido. Las palabras de la adivina, Kaguya, habían conseguido tranquilizar un poco su maltrecho corazón. Podría ser feliz sin Sasuke. Aunque cómo le había dicho… Ella misma podía darse cuenta de eso. Sin embargo… No sabía que pensar acerca de que jamás volvería a experimentar algo cómo aquello. ¿Se referiría a que la próxima vez que se enamorase no habría drama, ni llantos, ni tristeza? O… ¿Había querido decirle que jamás amaría a nadie de la misma forma que amaba a Sasuke? Tampoco era algo que ella no hubiese pensado, pero creía que terminaría pasando. Como le ocurría a todo el mundo. Te enamoras de alguien, juras que jamás querrás a nadie de la misma forma y, de pronto, un día encuentras a otra persona. Y la amas de tal manera que vuelves a sentir que es único. Que jamás has sentido nada como eso ni lo sentirás de nuevo. Pero… ¿Y si no era así? Si Kaguya tenía razón…
Sacudió la cabeza. No podía seguir pensando en ello.
- ¡La comida está lista!
Dio un respingo al escuchar a Chiyo-san gritando justo detrás de ella. La mujer le sonrió amablemente.
- No te he visto en el desayuno. Debes estar hambrienta.- dijo en un tono entre el regaño y la broma. Sakura sonrió. No le había apetecido hablar con nadie y se escabulló sin desayunar.
- Así es, pero ahora pienso comer el doble.- contestó risueña.
Eran tantos que la anciana tuvo que poner una mesa extra y más sillas.
- Hay otro comedor más grande ahí detrás.- les explicó mientras servía un estofado que pintaba delicioso.- Pero es más frío y menos acogedor.- añadió amablemente. De pronto pareció quedarse pensativa.- ¿Quién falta? ¿No erais quince? Falta alguien…- murmuró mirándolos.
-¡Hinata-chan!- exclamó Naruto de pronto poniéndose en pie. Neji fue el siguiente, quien se incorporó sumamente preocupado.
- ¿Sakura?- la interpeló sin necesidad de decir más.
- Me levanté a las nueve y ella ya no estaba en su cama.- dijo súbitamente angustiada.
- Tenemos que ir a buscarla.- dijo Neji rápidamente en tanto que Naruto asentía.
- No contesta al móvil.- dijo Temari guardando su teléfono y poniéndose en pie.
- No es habitual perderse por aquí, pero puede suceder.- dijo la anciana amablemente. Todos asintieron y salieron en busca de la chica. Shikamaru, Sakura, Ino y Lee irían por la zona boscosa que estaba detrás de la casita. Matsuri, Choji, Tenten y Sasuke bajarían al pueblo a mirar por allí. Siguiendo las indicaciones de la anciana Neji, Sai, Gaara y Temari bajarían hasta la zona de las termas, dónde había varios caminos escarpados y podría haberse caído. A Naruto y Kiba se les obligó a quedarse por la zona de la casa por si Hinata aparecía. Aunque eso era estúpido, ya que Chiyo-san podría avisarles en ese caso, todos apoyaron la propuesta de Sakura. Ambos chicos la fulminaron con la mirada pero si Hinata llegaba a estar herida, quisiera el cielo que no, era mejor que esos dos no la viesen. Si bien Sakura no podía estar tan segura de los sentimientos de Naruto como de los de Kiba temía que se expusiesen a alguna situación peligrosa por ella.
- No puedo quedarme aquí.- ladró Kiba molesto mientras daba vueltas. Naruto se encontraba igual. Tenía el corazón encogido de miedo de que le hubiese pasado algo a la chica.- ¡Me voy!- explotó.
- ¿A dónde vas a ir?- inquirió Naruto.- Los demás ya la están buscando.- razonó aunque en el fondo tenía las mismas ganas de salir a por ella.
- No lo se, pero no puedo quedarme aquí.- gruñó él.- Iré a la zona de las termas. La vieja ha dicho que hay varios caminos. Igual están mirando por el que no es. Tú quédate aquí sin hacer nada - masculló dándole la espalda al rubio y saliendo disparado por dónde los otros se habían ido.
Naruto apretó los puños con rabia. ¡Maldición! Él tampoco quería quedarse sin hacer nada. Pero si a Hinata le había pasado algo… No sabía cómo reaccionaría de ser así. De pronto se sacudió con un estremecimiento. ¿Y si se había ahogado en el mar? Era una idea estúpida. Nadie en su sano juicio se bañaría en esa época, por más buen tiempo que hiciese. Aun así… Hinata paseando por la playa, acercándose a las rocas, un resbalón y…
- ¡NO!- gritó el rubio fuera de sí y echando a correr como alma que lleva el diablo en dirección a la playa. En cuanto llegó al paseo, sudoroso y sin aliento, entornó la vista. La playa era inmensa y parecía desierta. Sacudió la cabeza sin rendirse. Y de pronto, a lo lejos, en la arena le pareció ver una figura tendida.- Hinata…- susurró.
Alguien la llamaba a gritos aunque le costaba mucho saber de dónde provenía la voz. Frunció el ceño sin abrir los ojos todavía. El sonido del mar y el tacto de la arena bajo sus dedos la hicieron darse cuenta de que aún estaba en la playa. ¡Vaya! Se había dormido.
-¡HINATA!
Esta vez escuchó la voz mucho más cerca y con un tono rayano a la desesperación. En un esfuerzo que se le antojó sobrehumano abrió los ojos y se incorporó enfocando su vista en Naruto, quien ya estaba a tan solo unos pasos de ella.
- Naru…
No pudo continuar pues el chico se lanzó sobre ella mientras la estrechaba en sus brazos. Se sonrojó de tal manera que dio por sentado que iba a desmayarse en el acto. Tan sólo la voz del chico, que en esos momentos le hablaba con la cabeza enterrada en su hombro, la hizo mantenerse consciente.
- Hinata-chan, Hinata-chan… No sabes que susto me has dado. Tenía tanto miedo de que te hubiese pasado algo ttebayó.- el chico se separó de ella mientras la agarraba por los hombros y la miraba con fiereza.- ¡Nunca vuelvas a hacerme algo así Hina-chan! ¡Estaba muy asustado!- exclamó como un cachorrillo herido.
Hinata se encontraba muda del desconcierto. ¿Qué se suponía que había hecho ella? Tan sólo había ido a dar un paseo por la playa y había dormido unos cuantos minutos ¿no?
- Naruto-kun…- murmuró débilmente.- ¿A que te refieres?- preguntó con tanta inocencia que el aludido casi se cae de espaldas.
- ¿Cómo que a que me refiero? ¡Llevas desaparecida toda la mañana! ¡Han salido todos a buscarte ttebayó! Están muy preocupados.- respondió el rubio rápidamente mientras la ayudaba a ponerse en pie.
- ¿Toda la mañana?- repitió Hinata poniéndose blanca.- Yo… Yo sólo vine a pasear y me quedé dormida. No dormí mucho y… ¡Oh no! Lo siento… Lo siento mu-mucho, Naruto-kun.- se disculpó con sendas reverencias una y otra vez.
- No importa, Hina-chan. Lo importante es que no te ha pasado nada.- dijo con tanta ternura que la chica sintió que se derretía. El rubio sacó su móvil.- Voy a avisarles de que te he encontrado y que estás bien.- informó mientras ella asentía. Tras las contestaciones de alivio y alegría emprendieron la marcha a la casita.
Hinata miraba de reojo a Naruto. ¿Cuándo se había vuelto el rubio tan alto y apuesto? Siempre le había parecido guapo, pero ahora era cómo si contemplase a una persona diferente. Parecía haber madurado. Su expresión seguía siendo divertida, pero también más pausada que la de unos años atrás.
- Gracias por venir a buscarme.- murmuró Hinata cuando ya se acercaban a la casa y el rato de intimidad desaparecería. Naruto la miró con sorpresa.
- ¿Por qué deberías agradecérmelo dattebayó?- preguntó curioso.- Se que tú… Harías lo mismo por mí.- susurró levemente sonrojado. Ya tenían la casa a unos metros y los estaban esperando fuera. No estaba segura de si era el momento. De si sería un buen momento. Pero su corazón le estaba gritando que no lo pospusiese ni un segundo más.
- Si.- respondió con firmeza.- Pero no sería por la misma razón.- apuntó perdiendo un poco el paso.- Porque… ¡A mi me gustas!- exclamó deteniéndose en tanto que Naruto, unos pasos por delante, se giraba hacia ella con los ojos muy abiertos.
Habría querido Naruto saltar de felicidad en ese instante y hacer sabedora a Hinata de que su razón era la misma. O quizás no. Porque estaba completamente enamorado de ella. Que verla tendida en la arena había servido de confirmación de que no le atraía, ni que simplemente le gustaba. Sino de que la quería. Que efectivamente no la conocía mucho, que no la había visto realmente hasta poco tiempo atrás pero que, desde entonces sus sentimientos hacia ella no dejaban de crecer. De que se había dado cuenta de que era buena, dulce. Que le preocupaban los sentimientos de los demás, de que siempre intentaba ayudar. Que le parecía preciosa y divertida, aunque ella misma no se lo creyese. Pero no tuvo tiempo más que de abrir mucho los ojos al tiempo que la boca porque en ese instante Neji Hyuga se plantaba frente a su prima y le asestaba una sonora bofetada.
- ¡¿Qué te crees que haces?!- exclamó Naruto en cuanto pudo reaccionar.
- No te metas.- fue la seca respuesta de Neji.
Todos los demás se acercaban corriendo. En seguida las chicas se interpusieron entre el chico y su prima en tanto que Sasuke aferraba el brazo de Naruto conteniéndolo.
- ¡Neji!- exclamó Tenten mirándole horrorizada.- ¿Cómo has podido?- inquirió incrédula.
- Hinata-sama…- comenzó él mientras miraba fijamente a su prima a la espera de que la chica, que se llevaba la mano a la mejilla más sorprendida que asustada, dijese algo. Sabía que Neji esperaba una disculpa. Y que la bofetada no era más que un reflejo de la angustia que había pasado. Y estaba a punto de inclinar la cabeza cuando se detuvo. Entendía la preocupación de su primo pero… ¿Habría emitido él una disculpa de haber estado en su lugar? ¿Habría tolerado que Hinata le golpease, aunque fuese un acto reflejo provocado por el temor a que algo malo hubiese podido sucederle? No y no.
Quería a su primo y se sentía muy feliz al saber que el sentimiento era recíproco pero estaba cansada de que la tratase como a una niña pequeña. Estaba segura de que no habría tenido tal atrevimiento con Hanabi, a pesar de ser más joven.
- No vuelvas a golpearme Neji-nii.- dijo tranquila pero con tal seriedad que todos la contemplaron anonadados.- Comprendo la preocupación que he causado en todos pero eso no te da derecho a pegarme. Eres mi primo y te quiero, sin embargo no permitiré que sigas cuidando de mí como si fueses mi padre y yo una niña desvalida.- terminó con firmeza y sin tartamudear ni titubear. Todos se encontraban admirados por la reacción de Hinata y el propio Neji él que más. Sabía que se había excedido. Y no la había golpeado a modo de castigo por desaparecer sino a modo de castigo por causarle tal congoja. Adoraba a su prima y la idea de que algo le sucediese era de las peores cosas que podía imaginar. Sin embargo… Hinata había crecido. Ya no era la chiquilla que lloraba en su hombro preguntando dónde estaba su madre, ni la que buscaba en él el afecto que su padre tan pocas veces le profesaba. Hinata había crecido. Se había hecho fuerte. Y como acababa de decirle… Era hora de dejar de tratarla como un padre y pasar a ser solamente su primo. Su adorado primo.
- Lo siento, Hinata-sama.- se disculpó volviendo a asombrar a todos a quienes si ya les parecía imposible ver a una Hinata tan firme, les resultaba increíble toparse con un Neji que bajase la cabeza.
La chica simplemente asintió mientras se acercaba a su primo y le daba un fuerte abrazo que él correspondió. Y con ese simple gesto todo quedó perdonado y olvidado.
- ¡Vamos a comer chicos!- exclamó Choji llamando la atención de todos.- ¿Soy el único que se muere de hambre?- inquirió provocando las carcajadas de todos.
La comida transcurrió felizmente. Procedieron a contarse lo que habían hecho esa mañana (Hinata no podía levantar la vista del plato cuando explicó que se había dormido en tanto que Sakura se guardó muy bien de hablar sobre su encuentro con Kaguya) y los planes para la tarde.
- Que no se os olvide que a las nueve vamos a los baños termales.- les recordó Ino por millonésima vez.
Todos asintieron cual soldados mientras la rubia sonreía satisfecha. Por segunda vez en lo que iba de día los pensamientos de Sakura se alejaron de la conversación al contemplarles a todos. Ino parloteaba sin control, lo cual era síntoma de que se encontraba más que feliz en ese instante, mientras Sai la escuchaba sonriente. Temari permanecía tranquila comiendo y charlando amigablemente con Choji, sentado a su lado. Pero a veces su mirada se cruzaba con la de Shikamaru y sus ojos resplandecían. Al igual que los de él. Matsuri y Gaara se esquivaban las miradas. Ni que decir lo rojos que se habían puesto cuando sus manos se rozaron al acercarse a la vez a la panera. Pero ambos tenían esa expresión lejana. Como la de quien flota en una placentera nebulosa. Muy buena señal, sin duda. Tenten y Neji, sentados juntos, hablaban con quien tenían al lado pero cada poco veía a la chica inclinar su hombro para rozar el de él y la mano de Neji acariciaba distraídamente el antebrazo de Tenten posado en la mesa. Hinata miraba nerviosamente a Naruto de cuando en cuando y sus ojos siempre chocaban con los de él porque el rubio no apartaba la vista de ella. Ni por un instante. Algo que se veía a las leguas que no le hacía ni gracia a Kiba, quien fruncía el ceño cada vez que captaba alguna de las miradas de esos dos. Y por su parte… Intentaba prestar atención a la charla entre Lee y Shikamaru pero no lo conseguía del todo. El "Club S" había triunfado. No todo estaba consolidado, por supuesto. Pero sentía que con lo que sucedía ante sus ojos tampoco hacía falta.
Matsuri, con sus locuras y perversiones, inventándose que salía con Kakashi y vete tu a saber que más cosas que podría haber hecho esa cabecita loca… Allí tenía a Gaara, mirándola de una forma que… Bueno, desde luego no es con la que miras a "una niñita pequeña".
Temari, le reina de las estrategias y esos planes perfectamente diseñados por su inteligente cabecita… Ahora se mostraba como realmente era. Segura de sí misma, fuerte y capaz. Y Shikamaru había sido listo dándose cuenta de lo que había estado a punto de dejar escapar.
Tenten, dulce y afable pero con una sensualidad escondida que no era difícil sacar a relucir. Le había demostrado a Neji que no era inferior a él, que tenía que verla como su igual y lo había conseguido. Hasta tal punto que estaba seguro que Neji había acabado enamorado también del lado dulce de la chica. Su sensualidad era lo que había atraído a Neji, su buen corazón lo que la hacía amarla.
Ino, quien enamorándose de un robot tenía más posibilidades de un sentimiento espontáneo ahí se encontraba. Con Sai mirándola embobado. Tal vez nunca llegase a ser así de expresivo con los demás, pero eso a Ino no le importaba. Solo quería saber que Sai la quería tanto como ella a él. Y todo apuntaba a que así era.
Hinata, la tímida, la callada, la invisible. Se desmayaba por todo y tan solo un rato atrás había confrontado a su primo con una sangre fría y madurez que parecía imposible. Y había conseguido que Naruto reparase en ella. ¡Y vaya que si reparaba en ella! Si se la comía con los ojos, por favor.
La pelirrosa suspiró. Un noventa por ciento de éxito. Pero ella…
Sakura, la eterna enamorada de Sasuke. El estorbo. Durante un breve instante había creído conseguir que él se fijase en ella. Que la viese realmente. Pero se equivocaba. Se sentía orgullosa, porque se había mostrado firme ante él. Sasuke jamás volvería a humillarla. Ni quien pudiese venir después. Sólo por eso se sentía más que orgullosa de sí misma. Pero era imposible que no le doliese el corazón al pensar que lo que sentía por él, algo tan fuerte que no había palabras que lo describiese, jamás sería correspondido.
A pesar de que la idea inicial era pasar la tarde cada uno a su aire, al igual que la mañana, demasiados acontecimientos habían sucedido en muy pocas horas. Suficientes cómo para que muchos sintiesen el temor de quedarse a solas con "esa otra persona" a la que no tenían el valor de confrontar.
Y cómo si de un acuerdo tácito se tratase los chicos decidieron jugar un partido al ver como las chicas se marchaban todas juntas a dar un paseo.
Bajaron al pueblo a tomar algo en una cafetería cercana y huelga decir que no se ponían de acuerdo en quien era la que tenía algo más impactante que contar. El beso de Gaara y Matsuri, el arrebato de Sai o la confesión de Hinata. ¡Cielo santo! Decidan ustedes porque me resulta imposible otorgar las medallas.
Y si bien ni ella misma tenía claro el motivo, Sakura no dijo nada acerca de lo sucedido con la adivina. Bastante confuso resultaba para ella cómo para exponérselo a sus amigas. Conociéndolas las opiniones estarían divididas entre "no te creas esos cuentos" y "oh cielos, deberías…" y una sarta de posibles opciones a partir de ese momento.
Se alegraba tanto por ellas. Con lo que contaban no hacía más que confirmar lo que había supuesto durante la comida. No necesitaba ser adivina para saber que su futuro pintaba color de rosa.
De pronto se hizo el silencio y se dio cuenta de que todas la estaban mirando y de que Tenten acababa de formularle una pregunta.
- Yo estoy bien, chicas.- dijo tranquilamente.- Me alegro por vosotras y siento que todo discurre como debe ser. Los rechazos de los chicos y su comportamiento con nosotras nos impulsaron a crear el club y es, gracias a eso, que hemos sido las que deberíamos de haber sido desde el principio. Ninguna ha perdido su esencia, que era lo que más temía. Somos las mismas pero ahora no permitimos que nadie nos desprecie. ¡Y habéis sido correspondidas por los chicos a los que amáis! O estáis muy cerca…- se apresuró a añadir con una risita.- El "Club S" no daba garantía de éxito en cuanto a la parte amorosa, pero si nos ha servido para crecer como personas. Y sólo por eso todo este camino ha merecido la pena. Que Sasuke no me quiera es un ínfimo precio a pagar a cambio de la mujer que soy ahora. Me siento orgullosa de lo conseguido.- finalizó con una franca sonrisa que las hizo enorgullecerse a todas. Las palabras de Sakura eran inspiradoras y muy ciertas. Eran las mismas siendo distintas. En los años venideros recordarían aquel momento, el instante en el que se les ocurrió crear el club, cómo uno de los momentos más significativos de sus vidas.
- Chicas…- comenzó Matsuri dubitativa.- Siento interrumpir este momento con algo así pero…
- ¿Quieres hacer pis?- preguntó Ino jocosa en tanto que la castaña le sacaba la lengua.
- No es eso boba… Estoy pensando en el retroceso.- sentenció mientras la expresión de todas mutaba.- Al principio nos parecía una buena idea. Sigo creyendo que lo es incluso sin saber todavía si Gaara me corresponde a pesar de… Del beso…- murmuró encendida.- Pero tengo la sensación de que va a ser muy difícil.- finalizó.
Todas se quedaron en silencio durante un buen rato. Incluso Sakura, que dentro de lo malo se libraba de esa parte, se sentía inquieta.
- ¿Cómo vamos a hacerlo?- inquirió Ino mirando a Temari.
- Siendo sincera… No tengo ni idea.- respondió la chica.- Al momento de crear las estrategias el "retroceso" pintaba tan lejano que lo cierto es que no lo pulí como debería. Simplemente pensé que volveríamos a comportarnos como antes y eso… Pero no creo que funcione. Como ha dicho Sakura… Ahora somos verdaderamente nosotras. No sabría actuar cómo antes.- confesó alicaída.
- Ni los chicos nos tratan como antes.- recordó Hinata.- Sencillamente no funcionaría.- añadió mientras las demás asentían.
- ¿Romper con ellos?- inquirió súbitamente Tenten.
- Podría ser una solución pero… Es un poco descabellada. Para empezar porque primeramente haría falta un motivo, lo cual por otra parte resulta ilógico.- comenzó a discurrir Temari.- Es decir… Si por ejemplo Shikamaru llegase a engañarme ni retroceso ni nada, terminaríamos sin posibilidad de arreglo. Y quiero creer que a todas os sucedería lo mismo si hablamos de un "motivo serio". Pero por otra parte… Si empleamos una chorrada como excusa para romper. Por un lado es de creer que vendrían tras nosotras para intentar solucionarlo pero al ser un motivo insulso no serviría como un auténtico retroceso ya que, en si, su objetivo es demostrar que verdaderamente nos quieren pase lo que pase. Lo que me lleva a la otra opción… Ser nosotras la que cometa una grave falta que ponga en peligro la relación. Si pese a eso nos perdonan podríamos concluir que el retroceso ha tenido éxito. Pero como bien he dicho yo no perdonaría a Shikamaru si me engañase, así que es de pensar que existe la posibilidad de que si hacemos algo grave, aunque no tenga porqué ser un supuesto engaño, tampoco nos perdonen y regresen con nosotras, aunque nos amen realmente. Y, para concluir, está el asunto de que el retroceso no es algo que podamos llevar a cabo a la vez. Ya bastante suerte hemos tenido de que no se hayan dado cuenta de que todas hemos cambiado de actitud al mismo tiempo, pero tendrían que ser muy tontos como para no olerse algo raro si, de pronto, les dejamos de sopetón a la vez.
Al término de su discurso en los ojos de Matsuri se dibujaban unas enormes espirales. Ino y Tenten estaban todavía procesando. Hinata parpadeaba preguntándose si lo había entendido bien en tanto que Sakura asimilaba las sabias palabras de Temari preguntándose cual sería la forma idónea de llevar a cabo el dichoso retroceso.
- Creo que lo mejor es esperar.- sugirió Sakura.- Aun faltan un par de relaciones por consolidarse – miró alternativamente a Hinata y Matsuri con una sonrisita – y aún lleváis poco tiempo con los chicos. Lo mejor que podéis hacer es disfrutar del momento sin pensar en el retroceso. Son nuestras decisiones las que construyen nuestro futuro. Así que todo puede cambiar mil veces hasta ese momento.- finalizó un poco seria.
- Uhhh…. Que filosófica frentona.- farfulló Ino haciéndolas reír a todas.
- Esotérica diría yo.- murmuró Sakura mientras se echaba a reír también.
- Sa- Saku… No se yo…
Sakura suspiró divertida. Habían pasado toda la tarde charlando en la cafetería del pueblo, así que cuando se dieron cuenta de la hora salieron disparadas a ponerse los fabulosos bikinis que se habían comprado. La pelirrosa se había mirado al espejo sin muchas expectativas.
- No se le pueden pedir peras al olmo.- había murmurado contemplando su escasa delantera. Y si bien el bikini que llevaba realzaba sus atributos…- Donde no hay no hay y no hay que hacer.- se dijo resignada.
Y ahora llevaba casi quince minutos esperando a que Hinata saliese del baño. De la firme chica de esa mañana no quedaba nada. Sus grandes atributos parecían haber comprimido entre ellos a la decidida Hinata y los tartamudeos habían regresado a ella.
- Vamos, sal. Estoy segura de que te queda genial.- repitió Sakura por sexta vez.- Hina-chan son las nueve menos cuarto. Si llegamos tarde Ino nos matará.- le recordó.
- Va-Vale… Pero se sincera… Por favor.- pidió la chica en tanto que salía del baño. Durante un instante la pelirrosa se vio recorrida por instintos asesinos.
- Es, simplemente… Guau.- acertó a decir. La chica se había comprado un bikini negro con unas pequeñas flores violetas dibujadas en uno de los pechos. Su prominente busto apenas lograba ser cubierto del todo, pero aun así se veía espectacular.- Y tú te quejas. Vergüenza debería darme a mi mostrar al mundo que soy igual que una tabla de planchar.- bromeó para hacer sentir mejor a la chica que sonrió.
- Eres muy guapa Sakura. Realmente más de lo que crees.- dijo mientras se vestía con rapidez.
- ¿Quién te ha dicho que no me lo creo?- replicó sarcásticamente la chica mientras se echaban a reír.
- ¿Ya estamos todos?- pregunto Ino al inicio de la pendiente por dónde discurría el camino.- Genial. El camino está iluminado pero tened cuidado de no caeros.- recomendó mientras emprendían la marcha. No era un trayecto largo, en diez minutos estarían allí.
Comenzaron a bajar mientras charlaban tranquilamente. Kiba se situó al lado de Hinata y la retuvo un instante hasta que quedaron de últimos.
- ¿Kiba-kun?- cuestionó Hinata extrañada.
- Necesito hablar contigo, Hinata.- dijo el alemán con un extraño tono de voz. A pesar de los pequeños faroles situados en el suelo marcando la ruta, no podía acertar a verle bien el rostro.
- Dime, te escucho.- respondió ella con serenidad aunque con un matiz de preocupación.
- Esta mañana… Estaba muy asustado.- comenzó él. Iba a responder la chica pero Kiba continuó sin darle tiempo.- Eres muy importante para mi, Hinata. Desde pequeños… Bueno. Siempre estaba esperando que llegase el verano para poder verte. Me sentí muy triste cuando pasó lo de tu madre porque sabía que lo estabas pasando mal y yo no podía hacer nada. Y además dejasteis de venir a Alemania.- murmuró en un tono tan triste que Hinata sintió que le partía el corazón.- Aunque seguimos hablando ya no era lo mismo. Me costó interminables discusiones y más interminables semanas estudiando y sacando las mejores notas para que, al final, mi padre me permitiese venir a Japón a estudiar. ¿No te pareció raro que llegase así, a mitad de curso? Pero todo tiene un motivo. El próximo año iremos a la universidad. Y yo quiero estar contigo. Porque desde siempre… Desde que te conocí… He estado enamorado de ti.- finalizó el chico tomando su mano en la penumbra y detenía su marcha. – Hinata… Te quiero.- confesó mientras apretaba la mano de la chica.
- Kiba-kun…- Mentiría si dijese que no era consciente de los sentimientos del chico. Sin ser creída, sabía que el afecto que Kiba sentía por ella era de una clase muy diferente al que tenía la chica por él. Pero lo que si no esperaba era una declaración. Había creído que su forma de ser con él dejaba en claro que no abrigaba sentimiento romántico alguno. Evidentemente, se había equivocado.- Kiba-kun, te aseguro que lo que me acabas de decir será algo que no olvidaré jamás. Y me siento muy feliz al pensar que alguien tan fantástico como tú tenga esa clase de sentimientos por mí. Pero…- se detuvo vacilante. No quería tener que decirlo. Esperaba que esa partícula fuese suficiente para que él se diese cuenta de que no le quería de esa manera.
- Por favor, Hinata.- rogó él.- Te conozco tan bien… Se como hacerte feliz. Acéptame a tu lado. Se que seré un buen novio, porque te quiero muchísimo.- acertó a decir ya con la voz tomada.
- Lo siento, Kiba-kun.- susurró ella de forma suave pero firme soltando su mano.- Siempre vas a estar a mi lado. Todo el tiempo que tú lo desees, al menos. Pero no puede ser de la forma en que me pides. Lo siento.- se disculpó de nuevo sintiendo como las lágrimas se le agolpaban en los ojos.
- Quieres a otra persona ¿verdad?- preguntó él aunque casi parecía que lo afirmaba.
- Si.- contestó con simpleza Hinata. No tenía caso mentirle a quien había sido su mejor amigo tantos años.
- Estoy seguro de que él también te quiere a ti.- murmuró el derrotado. Pero, de nuevo, no parecía que lo dijese como una frase impregnada de un tono de esperanza para hacerla sentir mejor, sino con toda la seguridad de alguien que afirma que el cielo es azul.- Vamos… Ya habrán llegado.- dijo de súbito volviendo a caminar mientras Hinata le seguía secándose las lágrimas. Lamentaba haber herido a su amigo de esa forma. Y deseaba haber sido capaz de corresponderle porque Kiba era un buen chico, algo rudo pero noble y sincero. Sin embargo eso era imposible. Naruto era el único en su corazón.
- Pero esto… ¿Qué es?- inquirió Gaara reproduciendo lo que pasaba en ese instante por la mente de todos.
- ¡Son unas termas naturales!- exclamó Ino contenta.- No sabéis lo que me costó dar con ellas. Hay otras más famosas en la zona del pueblo. Las típicas que conocemos. Pero estas eran exactamente lo que yo buscaba.- sonrió satisfecha mientras señalaba un par de pozos toscamente cavados a la orilla del río. Pelaba el frío y como único "vestuario" había una caseta de madera situada a unos metros que parecía a punto de venirse abajo.
- Vaya idea…- murmuraron todos al unísono.
- ¡Oh venga!- exclamó Ino molesta al no verlos dar saltos de alegría.- Las del pueblo estarán a rebosar. Aquí podremos tener intimidad.- dijo pícara.- Y además… He traído…- comenzó mientras rebuscaba en su mochila.- ¡Esto!- gritó entusiasmada mostrando un par de botellas de alcohol y un tubo de vasos de plástico en sus manos.- Así que venga. A cambiarse.- ordenó de forma tan severa que nadie se atrevió a contrariarla.
Los chicos ni siquiera se dirigieron a la caseta, sino que se desnudaron ahí mismo y, dejando la ropa a un lado, corrieron al interior de la poza más grande a disfrutar del calorcito del agua.
Bien por recato, por simplemente dejar las cosas en la cabaña, o porque no todas se habían puesto el traje de baño antes de venir, las chicas se dirigieron a la caseta.
- Bikinis… Compraos bikinis dijo una rubia sin cerebro.- masculló por lo bajo Matsuri mientras tiritaba.- No veo un pimiento.- se quejó.
- Cerda… ¿Cómo se te ha ocurrido traernos a semejante sitio?- inquirió Sakura temblando también.
- Las termas del pueblo no son mixtas.- explicó la aludida.- Y aunque lo fuesen siempre hay mucha gente. En la web dónde consulté decían que estas pozas no eran muy conocidas a excepción de los propios habitantes, y que nadie solía aventurarse por aquí durante la noche. Me pareció el lugar perfecto, frentona.- respondió con simpleza.
- Si. Perfecto para romperse una pierna o morir de hipotermia.- masculló Temari sin poder evitar un deje burlón.
- En fin… ¿Estáis todas?- inquirió Tenten ya lista.- Pues vamos.- dijo cuando todas asintieron.
- Ideal. Ahora el paseíllo de gloria.- ironizó Sakura al pensar que tendrían que ir desde la poza hasta las casetas con esos diminutos bikinis a excepción de Tenten, sabia ella, que había optado por el bañador. Y aunque eran solo ¿qué? ¿diez metros? Sentía que se moriría de vergüenza (y que las demás estaban igual) pensando en cómo las mirarían los chicos.
Obviamente, no se equivocaba.
En cuanto salieron de la cabaña la conversación de detuvo y todas las miradas se posaron en ellas. Sakura no pudo evitar pensar que le recordaba a la fiesta en casa de Sasori, cuando habían aparecido arregladas de aquella forma tan espectacular. Sólo que, si bien entonces las habían admirado en conjunto, esta vez cada chico miraba a una en particular.
Neji tenía la boca entreabierta pues si bien Tenten había elegido un bañador, llamaba la atención precisamente por eso. Era negro, con unas sensuales aperturas en la zona de la cintura que estilizaban su bonita figura.
Temari llevaba un bikini blanco con un lazo rojo en la parte izquierda de la braguita. Y aunque Shikamaru intentaba aparentar tranquilidad estaba tan encarnado como el susodicho lazo.
El de Matsuri era completamente rojo, al igual que el pelo de Gaara (la chica había dicho que lo compraba en su honor) y era innegable, al ver al muchacho mordiéndose el labio mientras la miraba, que estaba arrebatadora.
Si bien Sai ya sabía lo que ocultaba ese bikini azul eléctrico no pudo evitar encontrarse pensando que le urgía volver a verlo. Ino estaba deslumbrante con ese bikini palabra de honor, el más sugerente de todos.
Hinata llevaba su bikini blanco con las flores violetas e intentaba por todos los medios disimular su impresionante delantera. Algo ciertamente difícil ya que llevaba, como todas salvo Sakura, el pelo recogido en un moño. Kiba ni siquiera se atrevió a mirarla, estando demasiado fresco el rechazo. Naruto no pudo hacer otra cosa que sujetarse la nariz cerca de un derrame.
Sakura sonrió divertida al ver las caras de los chicos. Y aunque no quería. Aunque se propuso no hacerlo… Acabó mirando a Sasuke.
Sus ojos negros estaban clavados en ella. La miraba de una forma tan intensa que sintió el impulso de escapar a la cabaña a recuperar su ropa. Tomó aire decidida a no darle importancia. Le gustaba el bikini verde botella que había comprado, deliciosamente original con las tiras anudándose al cuello y dejando una triangular abertura entre sus senos. "¡Especialmente diseñado para tablas de planchar!" pensó al comprárselo. Así que al diablo con lo que Sasuke pensase.
El agua estaba genial y había que admitir que la idea de Ino de traer algo de alcohol había sido brillante. La incomodidad de encontrarse todos medio desnudos se disipó al cuarto trago de ron.
- ¡Juguemos al yo nunca!- propuso Lee completamente desatado. Todos empezaron a gritar y a asentir entusiasmados, pero en realidad sabían que era una muy mala idea. Nada bueno podía salir de un "Yo nunca"
- Empieza tú, Lee, que lo has propuesto.- dijo Neji más sonriente que de costumbre.
- Está bien… Yo nunca he hecho un trío.- comenzó mientras soltaba una risita y no bebía.
Momento incómodo dónde los haya. Especialmente al ver como Gaara y Neji bebían de sus copas.
Las chicas se miraron entre sí. Una de estas miradas veloces pero en las que un solo segundo es suficiente para transmitir el pensamiento. Y todas captaron la idea: Mentir.
Ciertamente… No es que se avergonzasen de su escasa experiencia en materia sexual. Era lo que había. Pero iba a resultar ciertamente muy molesto que los chicos presumiesen, aunque fuese indirectamente, de sus hazañas sexuales mientras ellas se quedaban con el gaznate seco.
El turnó pasó a Choji.
- Yo nunca he preferido comer al sexo.- fue el único que bebió haciendo estallar las carcajadas de todos.
- Eres de lo que no hay, tío.- rió Gaara.
- Me toca.- dijo Ino excitada.- Yo nunca… He tenido sexo en un cuarto de baño.- soltó sin pensar. No bebió porque sabía que no tenía sentido después de lo sucedido la noche anterior ya que Sai sabría que mentía, pero quería darle la oportunidad a sus amigas.
Gaara, Sasuke, Shikamaru y Neji bebieron. En un arrebato de valor Temari bebió también haciendo que Shikamaru levantase las cejas casi imperceptiblemente.
Era el turno de Kiba.
- Yo nunca… Yo nunca he sido rechazado por la persona que quiero.- escupió secamente mientras bebía un largo trago.
Vaya marrón.
De las chicas ninguna había sido rechazada directamente, salvo Sakura. La pelirrosa bebió sin dudar. Cuando bajó el vaso la mirada de Sasuke volvía a estar clavada en ella.
Iba Hinata.
- Yo nunca… Esto…- Pobrecilla. Estaba roja como un tomate.- Yo nunca me he desmayado porque me gusta alguien.- dijo de pronto mientras daba un largo trago a su copa. Nadie más bebió, obviamente. Naruto parecía haberse quedado estático mientras la miraba con la boca completamente abierta.
- Es tú turno, Sasuke.- dijo Shikamaru.
- Yo nunca….- y su mirada seguía fija en Sakura.- Yo nunca he amado a alguien que está aquí mismo.
El silencio se hizo tan denso que podría cortarse con un cuchillo. Sai, Ino, Shikamaru, Tenten, Temari, Neji y Sai bebieron sin dudar, al igual que Kiba.
Hinata se llevó el vaso a los labios tímidamente enrojeciendo al ver como Naruto imitaba su gesto. Claro que él había estado o estaba enamorado de Sakura, así que…
Tímidamente Lee dio un sorbito pequeño. Como si ello se tradujese por un insignificante enamoramiento. Choji tan solo miraba alrededor expectante.
Matsuri apretaba su copa con fuerza. Gaara se debatía entre si debía o no beber. Ambos pensaban que, después del beso de esa mañana, si bebían sus sentimientos serían muy obvios. Y los dos temían que el otro le hubiese besado producto de la tensión y no por estar verdaderamente enamorado.
Con el corazón en un puño el pelirrojo se llevó la copa a los labios mientras bebía el contenido de un trago y miraba nervioso a Matsuri.
La copa temblaba en la mano de la chica. Recurriendo a todo su aplomo levantó la copa en el aire a modo de brindis mientras apuntaba inequívocamente a Gaara con ella y la volvía a acercar a ella para acto seguido llevársela a los labios.
Quedaban Sakura y el propio Sasuke sin beber. Ambos se estaban mirando fijamente. Nadie pronunciaba palabra. Era como si aquel momento fuese a marcar un antes y un después aunque nadie supiese cómo.
Súbitamente Sakura se llevó la copa a la boca y, sintiendo como las lágrimas escocían en sus ojos, levantó la cabeza para evitar que cayesen y bebió despacio.
Le devolvió una mirada desafiante a Sasuke. Allí estaba ella. No tenía ningún problema en admitir que había estado enamorada de él. No era ninguna cobarde. No iba a poder humillarla si era eso lo que pretendía.
Y parecía que la cosa terminaba ahí. Ya estaba Sai balbuceando mientras pensaba que podía decir cuando Sasuke, esbozando una torcida sonrisa, bebió de su propia copa. Con sus ojos todavía fijos en los de Sakura.
La chica ni siquiera se inmutó. No sabía a que clase de juego estaba jugando el Uchiha pero se negaba a dejar que la afectase. Ya tenía muy claro lo que debía hacer.
Cuando emprendieron la marcha de regreso a la casa era ya bastante tarde y en general estaban bastante ebrios todos.
Como podéis imaginar, lo ideal habría sido que esperasen hasta el día siguiente para aclarar las cosas sucedidas ese día y las extrañas revelaciones que parecía haber proporcionado el yo nunca.
Como podéis imaginar, no lo hicieron.
- Así que sexo en los baños… ¿eh?- inquirió Shikamaru a Temari cuando se encontraban ya en su habitación.
- Podría hacerte la misma acusación.- rió ella tumbándose en su cama. Estaba agotada. Necesitaba dormir.
- No te estoy acusando.- se apresuró a decir él.
- Lo se.- murmuró Temari mientras bostezaba.- No era verdad.- admitió sin ganas de seguir con la conversación.
- No te creo.- rebatió Shikamaru.
- ¿Ah no?
- Lo dices para hacerme sentir mejor o algo así ¿no?
- Shikamaru…- comenzó Temari con un ligero deje de molestia.- Lo digo porque es verdad. Si yo asumo que tu te has acostado con tías y no necesito que lo niegues para que me sienta mejor… ¿Por qué habría de hacer yo lo mismo? Pero te lo digo porque no es verdad.- sentenció.
- Entonces ¿para que lo dijiste?- preguntó él tapándose con el cobertor y mirando a su novia que ya le hablaba con los ojos cerrados y el agotamiento reflejado en su voz.
- Porque si no tenía toda la pinta de… de que no bebería nunca….- musitó débilmente quedándose dormida tan solo unos segundos después. Si hubiese estado más espabilada habría tenido más cuidado con lo que decía puesto que sus palabras dejaron a Shikamaru con una duda en la que se mantuvo cavilando durante largo rato.
- Neji… - murmuró Tenten al chico cuando ya se habían metido en sus camas y la luz se encontraba apagada.
- Dime.
- ¿Puedo dormir contigo esta noche?
Por poco y el estómago de Neji le escapa por la boca del sobresalto que le produjeron esas palabras.
- Si… Claro.- acertó a pronunciar completamente ronco. La chica se acercó silenciosamente hasta su cama y se refugió junto a él mientras Neji la abrazaba.
- Tengo que decirte algo…- susurró la castaña tan nerviosa que sólo pudo agradecer que él no pudiese verle la cara. Lo que había ocurrido en los baños termales le había servido para darse cuenta de que Neji tenía experiencia. Mucha. Y que con la imagen que ella le había mostrado quizás pronto quisiese algo más de ella. Y no es que le importase. Pero tenía que hacerle saber que…
- Yo… No tengo tanta experiencia como tú.- acertó a pronunciar ahogando su voz con la almohada. El chico simplemente la apretó más contra sí.
- Sólo fue una vez y porque estaba muy borracho.- comenzó él.- Siento que te hayas enterado de esa forma, pero no quise ser deshonesto contigo.- susurró en su oído haciendo a Tenten sentirse peor todavía.
- Yo tampoco quiero serlo, Neji.- dijo ella nerviosa.- Cuando digo que no tengo tanta… Bueno… Quiero decir que… Que ninguna.- admitió mientras cerraba los ojos y contenía el impulso de taparse los oídos. Pero Neji no dijo nada durante un buen rato.- ¿Estás enfadado?- se atrevió a preguntar sin poder aguantar más.
- No.- respondió él. Y sonaba sincero.- Sorprendido. Después de lo que me has hecho pasar…- bromeó mientras le daba un empujón cariñoso con la cadera y Tenten se relajaba.
- Siempre me has gustado, Neji. Pero no sabía como llegar a ti. Así que…
- Creíste que apelando a mis bajos instintos lo lograrías ¿no?- inquirió él burlón.
- ¿Y no funcionó?- preguntó ella a su vez divertida.
- Ciertamente. Pero no es por eso por lo que te quiero.- confesó él con un ligero temblor en su voz.
- Neji…- las siguientes palabras de la chica se perdieron ahogadas por el beso del chico. Tenten se giró hasta quedar completamente frente a él mientras entrelazaba sus piernas. Notó la excitación de Neji contra ella y emitió un gemido.
- Te quiero porque eres una persona maravillosa Tenten.- murmuró él contra su boca.- Y porque a pesar de no tener experiencia has conseguido que te desee como a nadie antes.- se sinceró mientras la abrazaba. La chica rompió el abrazo y comenzó a besarle apasionadamente.
- Neji, quiero…
- Shhh…- susurró el chico suavemente.- Estamos algo borrachos y agotados. No quiero que sea así. No para ti.- dijo dulcemente.
- Te quiero.
- Y yo.
Sai e Ino durmieron abrazados esa noche. Sin segundas intenciones. Tendrían tiempo suficiente para ello. Por el momento estaban tan cansados que su único deseo era dejarse acunar por los brazos de Morfeo… Y los del otro, por supuesto.
- Hinata-chan…- murmuró Naruto a la chica cuando ya habían llegado a la casa de Chiyo-san.- Necesito hablar contigo.- era la segunda vez esa noche que le espetaban esas mismas palabras, pero la sensación no podía ser más distinta.
En silencio se escabulleron sin que los demás se diesen cuenta. Comenzaron a caminar sin aparente rumbo aunque Naruto se dirigía hacia la playa.
- ¿Tienes frío, Hina-chan?- preguntó él cuando ya caminaban por la arena.
- No mucho.- respondió la chica. No obstante Naruto se sacó la chaqueta y se la puso a la chica sobre los hombros. Como había hecho cierta noche, mucho tiempo atrás. En un momento que no podía recordar. –Gracias, Naruto-kun.- susurró ella feliz.
- Hina… Lo que me dijiste hoy, después de que te encontrase… ¿Era verdad?- inquirió el rubio en tono inseguro.
Hinata se sonrojó al recordar su arrebato. No se creía que la chica de esa misma mañana y ella fuesen la misma.
- Si.- respondió con firmeza.- Es verdad, Naruto-kun.
- Y… ¿Lo de los baños termales? ¿Lo de los desmayos?- preguntó el más animado.
- Ta-También.- balbuceó ella avergonzada.- Todo fue un terrible malentendido, Naruto-kun. Al tenerte cerca me po-ponía muy nerviosa.- por dios, Hinata, no tartamudees ahora.- Y no podía evitar desmayarme. Pero no era porque te odiase, Naruto-kun. Yo nunca podría odiarte.- finalizó con ternura.
El rubio se detuvo en seco y se volvió hacia ella. Acercó su mano a la cara de la chica y muy despacio, como si temiese romperla, acarició su suave mejilla.
- No estoy muy seguro si podré merecerte, Hina-chan.- comenzó Naruto desconcertándola soberanamente. Abría la boca para replicar cuando él continuó.- Pero me gustaría intentarlo. Porque hace tiempo que… Siento que te quiero.- terminó en un susurro que la estremeció de pies a cabeza. Los ojos se le llenaron de lágrimas. ¿Era posible aquello? ¿O estaba soñando una vez más?- ¿Quieres tú, Hina-chan?- preguntó dulcemente.
- Naruto…- acertó a murmurar.- Si.- asintió con la cabeza una y otra vez.- Si. Si. Si.- volvió a repetir incapaz de decir otra cosa. Naruto se echó a reír aliviado.
- Oh cielos… Tenía tanto miedo, dattebayó.- confesó haciendo sonreír a Hinata quien de golpe se vio arrastrada por los brazos del rubio hasta su pecho.- Muchas gracias, Hina-chan. Por hacerme tan feliz.- le dijo al oído en medio del abrazo.
- Es mutuo.- musitó la chica pasando sus manos por la espalda de Naruto y sintiendo que era posible morir de felicidad.
- Hinata…- comenzó el rubio rascándose la nuca como si se sintiese avergonzado por lo que iba a decir.- ¿Puedo… besarte?- cuestionó dudoso. La chica quiso echarse a reír por lo absurdo de la petición. ¡Como no iba a poder!
- Naruto-kun…- iba a responderle que evidentemente podía cuando se le ocurrió algo mejor.- La otra vez no me pediste permiso.- dijo burlona. El chico la miró estupefacto.
- ¡¿A que te refieres dattebayó?!
Procedió a explicarle Hinata, sin poder contener alguna risita suelta, el momento en el que Naruto había perdido la consciencia y sus labios habían chocado accidentalmente con los de ella.
- ¿Queeeee?- exclamó Naruto horrorizado. Hinata le miró sin intender.- ¡Nuestro primer beso y yo me lo he perdido! ¿Cómo se puede ser tan dobe ttebayó? ¿Y ahora que? Me siento tan mal…- Naruto seguía y seguía lamentando. Hinata simplemente le miraba divertida.
- ¡Naruto-kun!- exclamó haciendo que el chico detuviese su sarta de insultos contra sí mismo.- ¿Vas a besarme o no?- preguntó entre dulce y divertida.
Y en menos de un segundo Naruto estaba fundiéndose con ella en un suave y delicado beso. Uniendo sus labios con los suyos en una caricia tan dulce que parecía de otro mundo. Largo rato permanecieron así. El uno junto al otro con la firme idea de no separarse jamás.
Nunca en la vida se había encontrado en una situación tan incómoda. Por primera vez lamentó haber querido compartir habitación con Gaara. Nada más entrar se había ido disparada al otro extremo del cuarto en tanto que el pelirrojo se quedaba junto a la puerta, mientras la contemplaba sin decir nada. Ella misma tampoco sabía que decir. No creía haberse equivocado tras ese tenso momento en las termas. Gaara estaba enamorado de ella. Pero siempre existía un pequeño margen de error. Quizás el pelirrojo se había dado cuenta de que era él la persona a quien Matsuri quería y había conseguido que lo admitiese a punta de engaño. ¿Qué podía hacer?
Se atrevió a devolverle la mirada al chico. Gaara permanecía de pie con los brazos extendidos paralelos al cuerpo. Era difícil adivinar a que se debía su expresión. Parecía observarla casi con curiosidad. Pero también parecía confuso. No pudo evitar preguntarse que cara tendría ella. Y nada más pensar eso la invadieron unas ganas terribles de sacar la lengua y bizquear con los ojos. Y aunque no lo hizo el sólo pensamiento le provocó la risa. Pero no podía reírse. ¡Maldita sea! ¡No debía reírse en una situación como esa! Comenzó a contorsionarse extrañamente, en un intento de contenerse. Jadeó. Tomo aire. Se dobló sobre sí misma. Y se volvió a incorporar completamente seria.
La expresión de Gaara apenas había cambiado. Tan sólo un levísimo tic en un ojo le delataba. ¿Cuánto más rato pasarían así? La castaña no podía evitar hacerse esa pregunta. Quería hacer pis.
Y ese pelirrojo idiota ahí seguía plantado como una estatua. Bueno. De perdidos al río.
Dio un paso hacia él. Y entonces Gaara se movió y avanzó hacia ella. Joder. Como si fuesen piezas de ajedrez. Volvió a dar un paso y el la imitó de nuevo. Así que decidida a acabar con todo apuró el paso haciendo él lo mismo. No era una habitación tan grande, así que medio segundo después ya estaba el uno junto al otro.
Alzó la barbilla y le miró orgullosa. Y no hizo falta más. De pronto el se apoderó de sus labios como había hecho esa misma mañana. Volvió a levantarla y Matsuri se enroscó en torno a él mientras se seguían besando apasionadamente. Sin descanso. Con fiereza. No tardaron mucho en encontrarse jadeando por falta de aliento.
- Matsuri…- acertó a pronunciar él todavía con ella colgada de su cuello.- ¿A que estamos jugando?- preguntó viendo como la mirada de la chica se ensombrecía de pronto y se soltaba del pelirrojo bruscamente.
- A nada. Somos dos personas solteras que se han dejado llevar por un impulso.- masculló secamente dándole la espalda.
- No te creo.- rebatió él.- ¿Qué pasó entonces en el "yo nunca"?- cuestionó serio.
- Estaba bromeando, nada más.- insistió ella. Lo había decidido. No abriría la boca hasta que ese pelirrojo del demonio lo hiciese.
- Pues yo no. Para mi besar a alguien no es una broma.- dijo tan firme que la chica no pudo evitar girarse para mirarlo. Pero él estaba sonriendo.- Tal vez me estuvieses tomando el pelo. Pero lo que dije en el juego era verdad.- afirmó con seguridad.
- Había muchas personas allí.- puntualizó Matsuri con retintín.
- Oh… Por supuesto. Pero descartando a los chicos, ya que no soy gay, y a mi hermana obviamente…No quedan demasiadas opciones.- escupió con el mismo tono que la chica.
- Aun así… ¿Por qué antes no y ahora sí? Para mi resulta más fácil creer que es alguna de mis amigas la que inspira tus sentimientos y no has sido capaz de confesarlo.- se le ocurrió decir sin mucha convicción.
- Me sorprende que me consideres una persona capaz de estar enamorado de una amiga tuya y besarte así.- dijo seco. Matsuri le miró avergonzada. Claro que sabía que Gaara no era así, pero… Quería que lo dijese. Aunque… ¡Por todos los dioses! ¡Lo estaba haciendo! ¡Acababa de hacerlo! ¿Verdad?
- Está bien.- se rindió agotada de tanto arriba y abajo. Sencillamente no podía más con tanto engaño, tanto plan y tanto secreto.- Eres tú, Gaara.- afirmó cómo respuesta a la pregunta que el pelirrojo le había hecho esa misma mañana.- Pues claro que eres tú. ¿Quién más podría ser si no? Te he querido siempre. Pero para ti no era más que una cría. Y entonces apareció Kakashi….- se detuvo un instante. No deseaba mentir, pero debía decirlo de forma que Gaara no descubriese la verdad.- Y pensé que las cosas podrían ir a mejor. Y entonces apareciste otra vez. Insistiendo en cuidarme, una vez más. Pero de pronto las cosas cambiaron. Hablábamos, bromeábamos… Me tratabas cómo la chica de tu misma edad que soy. Y no pude controlar mis sentimientos.- finalizó masajeándose la sien.- Y por eso estamos así, ahora.- añadió sentándose en el suelo, completamente rota. Tanto física como emocionalmente.
El pelirrojo se sentía eufórico. Era él. Todo ese tiempo… Y se sentía como un estúpido por no haberse dado cuenta antes. Por, a pesar de lo que había tardado, continuar entorpeciendo las cosas en lugar de ser sincero. Pero eso iba a terminar en ese mismo instante.
- Matsuri…- comenzó poniéndose en cuclillas junto a ella.- No estamos así únicamente por tus sentimientos, sino también por los míos.- la castaña abrió mucho los ojos.- Desde aquel día, cuando me golpeaste… Todo cambió. Me di cuenta de lo que realmente significabas para mí. Me había obcecado en negarlo y en protegerte como si fueses un bebé cuando, en realidad, eres una chica preciosa. E increíble. La paliza que les dimos a los tíos aquellos fue de las mejores que he tenido.- terminó con una dulce y amplia sonrisa. De esas que pocas veces asomaban en el rostro del pelirrojo.
- Pero… Entonces…- balbuceó la chica mientras las lágrimas comenzaban a derramarse por sus mejillas.
- Que te quiero, tontita.- suspiró él mientras le secaba las lágrimas con la manga de su jersey.
Y de un fuerte tirón Matsuri derribó al chico que cayó sobre ella y comenzó a besarle una y otra vez mientras ambos reían y se hacían cosquillas en el suelo de la habitación.
Sakura intentó tranquilizarse. Seguramente Hinata tenía una muy buena razón para no haber llegado todavía. Por otra parte… Tras el susto de esa mañana le parecía muy imprudente y poco propio de la chica volver a desaparecer así. Creía que sólo había un posible motivo para hacerla actuar así. Uno con nombre y apellido: Naruto Uzumaki.
Bufó molesta.
Era simple. Bastaba con acercarse y tocar a la puerta. Si Naruto no estaba regresaría a su habitación y se echaría a roncar tranquilamente. Si el rubio se encontraba en su cuarto… Entonces si que era posible que esta vez le hubiese sucedido algo a su amiga.
Esperó, exactamente, seis minutos y medio. Y fue incapaz de soportar un solo segundo más.
Se calzó las zapatillas y así, en pijama, se dirigió a la habitación que se encontraba a tan solo unos metros de la suya. La de Naruto y Sasuke.
Tomó aliento y llamó a la puerta. Unos segundos después el Uchiha abría sin poder evitar una brevísima expresión de sorpresa al verla justamente a ella.
- ¿Está ahí Naruto?- inquirió rápidamente.
- No.- respondió Sasuke ligeramente extrañado.
- Ah…- el alivio surcó la cara de la pelirrosa.- Entonces Hina-chan está con él…- murmuró más para sí que para el chico que tenía en frente.- Era sólo eso. Disculpa la interrupción.- se excusó mientras hacía una reverencia y se disponía a retirarse. Pero la mano del chico rodeando su muñeca se lo impidió.- ¿Qué estás haciendo?- preguntó furiosa.
Sasuke no respondió. Tiró por ella arrastrándola al interior de la habitación y, cuando ya estuvo dentro, cerró el pestillo. Sakura parpadeó incrédula.
- Pero… ¡Tú te has vuelto loco! ¿Qué diantres te ocurre Sasuke? ¡Estas de psiquiátrico de verdad!- exclamó furibunda mientras se acercaba dispuesta a pasar por encima de él si era necesario para salir de allí. Pero las palabras del chico la dejaron estupefacta.
- ¿Nunca podremos hablar como dos personas normales, Sakura?- cuestionó él calmado. El asombro de la pelirrosa dio paso a la risa. Comenzó a carcajearse en la cara del Uchiha.
- Es que tú no eres normal, Sasuke.- concluyó mientras continuaba riéndose. El chico apretó los puños, pero sabía que se lo tenía merecido. Ni él mismo tenía muy claro a que se debía el impulso de empujar a Sakura al interior de su habitación pero…Esa noche, en las termas, la había sentido más lejos que nunca. Por algún extraño motivo más allá de su razón tuvo la sensación de que iba a perderla para siempre.
Era estúpido, desde luego. Porque, para empezar, hacía mucho tiempo que había comenzado a perderla. Desde la primera vez que fue cruel con aquella niña de ojos jade que se había acercado con la intención de jugar con él hasta el momento en que se inventó una relación con una chica que no le interesaba, aunque fuese para no hacerle daño a esa chica de ojos jade que ahora estaba ante él.
- Es verdad.- concedió él haciendo que Sakura dejase de reírse.- Pero tú tampoco.- acotó.
- Si. Estamos hechos el uno para el otro.- ironizó la pelirrosa.- ¿Puedes dejarme salir, por favor? Quiero irme a mi cuarto.
- Sólo quiero hablar un momento contigo… Por favor.- pidió el chico en tono neutro. Ver a Sasuke pidiendo algo "por favor" era tan inaudito cómo ver a un perro andar de pie. Eran contadas las veces que eso había podido suceder. Y huelga decir que era la primera vez que le sucedía a Sakura. Y aunque sabía que no debía, la curiosidad pudo más que su sentido común.
- Esto es tan inaudito que no quisiera perderme lo que pueda venir a continuación.- masculló burlona e hiriente mientras se acercaba a la cama más desordenada, con toda seguridad la de Naruto, y tomaba asiento en ella.- Te escucho.- dijo secamente.
Sasuke se encontraba desconcertado. Y también eran pocas las veces que sucedía eso. Creía que Sakura gritaría que abriese la puerta y hasta amenazaría con pegarle si no lo hacía. Pero se había sentado dispuesta a escuchar algo que ni el propio Sasuke sabía que podía ser. No tenía ni idea que podía decirle. Simplemente necesitaba estar con ella. Tenerla cerca un instante.
- Yo…- tomó asiento en su propia cama, justo en frente de la chica.- Te debo una disculpa.- soltó de golpe.- Más de una, en realidad.- añadió.
Estaba claro que estaba soñando. Aquello no podía ser más irreal. Era absolutamente imposible que estuviese sucediendo en realidad. Aunque Sasuke Uchiha era impredecible. Eso estaba claro.
- Ya. Claro.- acertó a murmurar Sakura. Se recompuso rápidamente.- Pero llegan un poco tarde. No obstante te lo agradezco.- habló en un tono carente de emoción. Como quien da la hora.- Si eso es todo…- comenzó yendo a levantarse.
- No.- dijo rápidamente Sasuke.- Sakura… Explicarte lo que pasa por mi cabeza no es tarea sencilla…
- ¡Ah! Eso quiere decir que crees que soy estúpida.- le interrumpió sarcástica.
- ¡No! No me refiero a eso y lo sabes.- contestó Sasuke molesto.- En los últimos meses las cosas han dejado de ser como antes.- Sakura simplemente asintió haciéndose la desentendida.- Todas estas parejas, vosotras tan distintas…- La pelirrosa se tensó. ¿Habría descubierto algo Sasuke?- Y tú y yo de la misma manera. Incluso… peor.- murmuró.
- Tú y yo….- repitió Sakura desconcertada.- ¿Tú y yo?- inquirió esta vez recuperando su tono amargo.- No existe ningún tú y yo. Tú mismo te encargaste de eso…- dijo de forma acusativa y, esta vez, sus palabras si se notaban teñidas de dolor.
- Soy consciente de ello.- afirmó Sasuke con calma.- Y esa es una de las cosas por las que debo disculparme. No sólo por el daño que te haya causado con ello. Sino porque verdaderamente lamento haber hecho que así sucediese.- habló tranquilamente, sin que su expresión cambiase, pero Sakura podía ver que sus ojos brillaban de forma extraña. Igual que la noche en el centro comercial. Cuando encendieron el árbol y sus miradas se cruzaron. Parecía haber calidez en los siempre helados ojos de Sasuke.
- Yo…- no debía vacilar. Sabía que no. Pero era la primera vez que parecía que podía tener una honesta conversación con Sasuke. Posiblemente la última. Había tomado una decisión y nada, nada de lo que él pudiese decir o hacer, iba a cambiarla. Pero si podía salir de ese cuarto de forma diferente a cómo había entrado… Recordó las palabras de Kaguya "tú puedes salir de ese cúmulo de emociones que te atrapan y te causan dolor e incertidumbre y hallar fuera de él la paz y la alegría." Sasuke no podía causarle más daño ya. Y quizás si le abría su corazón, por primera vez, existía la posibilidad de crear un futuro distinto. Su decisión estaba tomada, pero sería distinto el camino si se iba de allí reconciliada con su gran amor.- Yo nunca quise ser un estorbo en tu vida. Tampoco había necesidad de que me tratases así. Especialmente este último tiempo, ahora que ya somos más adultos.- le reprochó mientras fruncía el ceño.
- Me volviste loco.- soltó de golpe dejándola sin aliento.- De pronto tan diferente, y después lo de Itachi, y el beso de la fiesta…- No se había ido de la lengua. Lo había soltado a propósito.
- ¡Dijiste que no lo recordabas!- exclamó Sakura muy enfadada. - ¿Qué clase de persona eres, Sasuke?- preguntó con rabia.
- Como dije…- continuó él con calma.- No espero que me entiendas. Yo sólo… No quería hacerte daño.- se sinceró él.
- Tienes una curiosa forma de demostrarlo.- replicó ácidamente Sakura.
- Lo sé. Y precisamente por eso no te dije la verdad. Porque yo soy como Itachi. No soy una buena persona. Hace mucho tiempo que lo he asumido. ¿Cómo podría, después de tanto tiempo haciéndote daño, tener la desfachatez de ignorar el pasado y corresponderte? ¿Cómo podía estar seguro de que, aun haciendo eso, no volvería a lastimarte? Me conozco. Nunca seré el tipo que compone poesías y prepara una cena con velas y pétalos de rosa. Al que le gusta recibir chocolates por San Valentín y regala flores el Día Blanco. Posiblemente jamás nadie me volverá a escuchar hablar de la forma que lo estoy haciendo ahora. No soy el buen chico con el que debe terminar la historia.- finalizó emitiendo un suspiro pero sin mutar su gesto serio. Sakura se había quedado muda. Tenía razón en lo que decía. Resultaba difícil conciliar al habitual monosilábico Sasuke con el chico que acababa de soltar semejante parrafada. Parpadeó un par de veces intentando que las palabras acudiesen a su boca. Pero no lo conseguía. Simplemente se quedó allí mirándole mientras él le devolvía la mirada.
- ¿Qué más cosas hay en las que me hayas mentido u ocultado algo?- acertó a preguntar la pelirrosa largo rato después, con la voz tomada.
- El día de la fiesta de Sasori… Fui tan maleducado contigo porque… No me gustó verte con ese chico.- gruñó.
- Estabas celoso.- murmuró Sakura a punto de sonreír.
- No. No exactamente. Eso pasó después. Con Itachi.- Tanta sinceridad por parte del chico estaba a punto de provocarle un derrame cerebral. La mente le iba a toda pastilla y no tenía ni idea de dónde acabaría todo eso.
- ¿Algo más?
- La noche del karaoke era yo quien te seguía. Fue horroroso tener que perseguirte corriendo.- admitió él esbozando algo que casi parecía una sonrisa.
- ¿Me perseguías? ¿Por qué?- preguntó anonadada Sakura.
- Para asegurarme de que no te pasaba nada.- respondió él con simpleza, girando el rostro.
- Oh… Claro.- asintió ella cada vez más estupefacta.- Sasuke…- murmuró débilmente.- ¿Por qué? ¿Por qué hiciste todo eso? ¿Por qué me lo cuentas ahora? No tiene sentido. Se que tú determinación sigue siendo la misma.- habló tranquilamente Sakura aunque se sentía emocionalmente devastada. El Uchiha simplemente asintió.
- ¿Por qué? ¿No me viste esta noche en las termas Sakura? ¿No viste como bebí de mi copa? ¿Crees realmente que podría ser por alguien que no fueses tú?- preguntó una y otra vez.
Y aunque Sakura no quería. Aunque sabía que no debía… Comenzó a llorar. Silenciosamente. Casi sin moverse. Pero las lágrimas resbalaban sin descanso por sus mejillas. ¿Por qué ahora? Ahora que su decisión estaba tomada. Se secó las lágrimas a pesar de que estas seguían cayendo. Sólo quedaba una cosa más.
- Y… Esa chica… Tu novia…- balbuceó entrecortadamente, más por el propio llanto que por la mención de la chica en sí.
- ¡Ah! Tamaki…- sacudió la cabeza como si le molestase simplemente pronunciar su nombre.- Ella no es mi novia. Es decir… Oficialmente si pero…-
- Es un engaño.- le cortó Sakura con una débil sonrisa.- Ciertamente eres tan pero tan mezquino, Sasuke.- afirmó la pelirrosa aunque sin odio o resentimiento en su voz. Casi sonaba… Amistoso.
- No se porqué se me ocurrió.- admitió él.- Creo que me pareció que si fingía estar con otra podría olvidar que, en realidad, quiero estar contigo.- finalizó con un ligero temblor en la voz por vez primera en toda la conversación.
De nuevo se hizo el silencio. Y de pronto Sakura sintió que un enorme peso desaparecía de su corazón. Como si las cadenas que la mantenían presa se hubiesen desvanecido como si jamás hubiesen existido. Contempló a Sasuke lentamente, recreándose. Allí estaba el auténtico Sasuke, el que se escondía bajo la frialdad, la indiferencia y la ironía. Pero no era tonta y también sabía que las palabras de Sasuke no eran un recurso en un intento de obtener su perdón haciéndose pasar por un miserable. Le conocía lo suficiente como para saber que si lo había dicho es porque era verdad. Posiblemente jamás volvería a verle como en esos instantes. Sacudió la cabeza. Demasiadas cosas en su mente.
Recuerdos del propio Sasuke.
Los consejos de sus amigas.
Sus propios pensamientos.
Las palabras de la adivina.
Y sus negros ojos mirándola con una intensidad hasta ahora desconocida para ella.
Se incorporó lentamente. Era la primera vez que se sentía tan asustada pero, a la vez, nunca antes había estado tan segura.
- Sakura…
El chico no pudo continuar porque la pelirrosa acalló sus palabras con un beso. Pero no era cualquier tipo de beso. Pronto Sasuke la correspondió acercándola más a él. Sólo existían ellos dos en el mundo. Nada de lo que pasase fuera importaba. Eran ellos dos en esa habitación y nada más. Porque lo que había sucedido ahí dentro nunca volvería a repetirse. Y en cuanto Sakura saliese por la puerta el infinito momento que compartían terminaría. Estallaría en mil pedazos imposibles de recomponer. No podría recrearse de nuevo. Y cuando la mano de Sakura se posó sobre su pecho, empujándolo hasta caer de espaldas en su cama, se dio cuenta de la chica lo entendía mucho mejor que él. Era el único momento. Su momento.
- Sakura… - volvió a repetir él con la voz ronca.- No deberíamos…
El uso del condicional la hizo sonreír. Él lo deseaba tanto como ella. Así que simplemente puso su dedo índice sobre los labios de Sasuke obligándolo a callar.
- Olvídate del pasado, Sasuke.- susurró mientras le besaba el cuello.- Y despreocúpate del futuro. Ahora estamos aquí. Y no importa nada más.- murmuró volviendo a besarle.
Y Sasuke, poco acostumbrado a acatar órdenes, obedeció. Porque la necesitaba. Como el aire es necesario para vivir.
Poco a poco la ropa que separaba sus cuerpos comenzó a desaparecer. Divertida Sakura sacó un condón del bolsillo del vaquero de Sasuke.
- Me alegro ver que siempre estás preparado.- habló risueña. El sonrió a su vez de tal manera que sus ojos brillaron con esa luz única.
- Siempre.- respondió mientras la giraba bruscamente y quedaba colocado encima de ella. Le quitó los pantalones y comenzó a repartir un sendero de besos por todo su cuerpo. Tal y como había soñado hacer aquella vez después de besarse en su habitación, cuando ella se quedó dormida.
Pero Sakura estaba muy despierta esta vez. Tanto que en seguida se revolvió inquieta, besándole el pecho y bajando hasta su ombligo provocando un gutural gemido en el chico.
Un fuerte sonrojo se extendió por su rostro cuando Sasuke se deshizo de su sujetador, sin embargo en rostro del chico sólo expresaba un deseo cada vez mayor. La miraba como si fuese perfecta y eso bastó para que olvidase sus temores.
- Eres preciosa.- jadeó él haciéndola lanzar una risita.
- Tú tampoco estás mal.- respondió ella burlona mientras pasaba las manos por su pecho en una delicada caricia.
- Gracias, oye.- dijo irónico mientras esbozaba una de esas sonrisas torcidas made in Uchiha.
La incorporó levemente quedando medio sentados en la cama mientras sus pechos se juntaban en una sensación francamente indescriptible. Sus corazones latiendo juntos a la par que sus lenguas danzaban sin tregua.
Despacio estiró las piernas de la chica para hacer bajar por ellas la última prenda que le quedaba a la chica. Se recreó en la imagen que tenía delante. Sakura estaba completamente desnuda ante él. Infinitamente hermosa. Sonrojada pero con una mirada de decisión.
Se quitó sus propios calzoncillos. No es que tuviese duda alguna acerca de su "virilidad" pero por primera vez se sintió ligeramente cortado ante lo que pudiese pensar la chica que estaba con él.
Sakura ni siquiera se inmutó. No era la primera vez que veía el miembro de un hombre. En directo si, obviamente. Pero tener de amiga a Matsuri te hacía aprender ciertas cosas aunque fuese a la fuerza.
No necesitaba que ella dijese nada para saber que nunca lo había hecho antes. Y podía ver en sus ojos que, aunque ansiosa, también estaba asustada.
- Seré todo lo suave que pueda, lo prometo.- susurró besando su cuello y haciendo que Sakura asintiese con la cabeza. Abrió el envoltorio del condón y procedió a colocárselo mientras ella se dedicaba a pasar las uñas por su pecho provocándole un doloroso placer.
Se tumbó sobre ella despacio. Sakura parecía estar muy tranquila y no pudo sino admirarse de su sereno semblante. Comenzó a penetrarla con toda la lentitud de la que fue capaz teniendo en cuenta su propia excitación.
Con un esfuerzo se apoyó en los codos para poder besarla en un intento de infundirle tranquilidad al empujar hasta el fondo.
Ciertamente no fue tan terrible. Sakura lanzó un gemido de dolor para después quedarse silenciosa con los ojos cerrados y una mueca de molestia dibujada en su rostro. Una lagrimilla de dolor escapó uno de sus ojos y se perdió por sus sienes.
Sasuke se quedó completamente quieto, a pesar de lo difícil que le resultaba, temeroso de lastimarla más.
Pronto Sakura abrió los ojos y le sonrió.
- ¿Por qué paras?- inquirió intentando sonar burlona aunque su voz estaba ronca.
- No quiero hacerte daño.- respondió él preocupado.
- Tarde, una vez más.- susurró ella irónica pero sonriente.
Despacio comenzó a moverse una y otra vez. La expresión de molestia en el rostro de Sakura se hizo menos notable aunque no desapareció del todo. Al rato procedió a notificarle que no sentía dolor.
- Pero… Solo eso.- jadeó algo molesta. Sasuke sintió ganas de reír.
- Hay que practicar para sentir algo más.- susurró en su oído para después besarla mientras comenzaba a penetrarla con más fuerza.
Tristemente fue casi al final cuando Sakura comenzó a emitir algo similar a gemidos de placer. Pero Sasuke había aguantado demasiado. Era mucho tiempo deseando tenerla entre sus brazos y estar dentro de ella. Había aguantado todo lo posible para no lastimarla, pero se encontraba en el límite. Y cuando la chica gimió de esa forma que consiguió erizarle el vello de pies a cabeza no pudo más y terminó con un ronco gemido desplomándose sobre ella.
Se quitó el preservativo tirándolo sin cuidado a una esquina y se aferró a ella mientras repartía suaves besos por su nuca. Comenzaba a entrar en un agradable sopor cuando oyó la voz de Sakura llamándole.
- Sasuke… ¿Cuánto tarda un hombre en poder volver a hacerlo?- preguntó con un tono que mezclaba la inocencia de no saber verdaderamente la respuesta con el erótico deseo de repetir, que Sasuke se sintió inmediatamente capaz.
- Voy a hacerte gemir…- masculló de nuevo excitado en tanto que Sakura sonreía de oreja a oreja.
- Eso quiero.
Era todavía temprano cuando Sakura abrió los ojos. El tren a Konoha salía después de comer, así que no había porque preocuparse. Se estiró en un intento por desperezarse notando, de pronto, una extraña sensación justo debajo de su vientre. Se sonrojó al mirar a su derecha, dónde Sasuke continuaba durmiendo. Tres veces lo habían hecho esa noche y habrían seguido de no ser porque sus cuerpos se negaban a reaccionar. Recordó, no sin cierta vergüenza, que Sasuke había necesitado descansar un poco después del segundo asalto. En ese instante se había quedado tan cerca… Su cuerpo había empezado a experimentar sensaciones nuevas para él y se negaba a avanzar tan deprisa como ella habría querido. Así que el chico no se lo pensó dos veces y bajo hasta el interior de sus muslos, para darle placer de otra forma. A pesar de sentir que se desmayaría al más puro estilo Hinata debido a los nervios, su cuerpo no resultó inmune a semejante sensación y pronto unos gritos descontrolados comenzaron a escapar por su boca. Los espasmos comenzaron a sucederse uno detrás de otro y por más que lo intentase no podía dejar de temblar. Aquello fue más que suficiente para activar de nuevo al Uchiha que, sin perder un segundo, se colocó un nuevo preservativo y la poseyó con fuerza. Era sencillamente imposible describir la descarga que recibió de pies a cabeza en el momento que volvió a penetrar en su interior. Sin darse cuenta de en que momento ocurrió, de pronto era ella la que se encontraba encima de Sasuke, imponiendo su propio ritmo. Y, de esa forma, no hizo falta mucho tiempo más hasta que nuevos gritos volvieron a salir sin control teniendo Sasuke que incorporarse y tomarla por la cintura, para besarla y poder acallar un poco su sonoro orgasmo. Instantes después era el quien terminaba, incapaz de soportar más la dulce pero tortuosa presión que Sakura estaba ejerciendo contra él.
Se derrumbaron. Completamente agotados. Sin fuerzas ni para hablar. Y el sueño comenzaba a apoderarse de ella cuando sintió los labios de Sasuke posándose delicadamente sobre su mejilla para, acto seguido, recostarse con su pecho pegado a la espalda de ella y abrazándola con suavidad.
Sonrió, genuinamente feliz, mientras se levantaba despacio para no despertar a Sasuke y buscaba en silencio su ropa.
Se vistió rápidamente y, una vez lista, tomó aire dispuesta a salir de la burbuja que habían construido para ellos dos esa noche.
Inclinándose sobre él le besó delicadamente en los labios para no despertarle.
- Te quiero, Sasuke.- susurró.- Y siempre te querré.- añadió dirigiéndose a la puerta. Giró el pestillo despacio y sin volver la vista, salió de la habitación.
Tal y como había temido, ya en el pasillo la realidad cayó sobre ella. ¿Estaría Naruto con Hinata en su habitación? ¿Se habrían dado cuenta de dónde había pasado la noche ella?
Resuelta a no seguir pensando en ello entró en su cuatro sin dudar. Efectivamente en su cama dormitaba Hinata y en la de la Hyuga roncaba Naruto. Sin poder evitar que una risita escapase de su boca se dirigió al cuarto de baño a arreglar un poco unas pintas que seguro delataban sus andanzas de esa noche.
Tuvo que taparse la boca para no soltar un grito. Su cuello estaba lleno de cardenales que comenzaban a tornarse violáceos. Se levanto la camiseta. Sus pechos estaban en similares condiciones. Suspiró mientras se apoyaba en la encimera. Madre mía. Parecía que le hubiesen dado una paliza en lugar de…
Ni siquiera había traído maquillaje así que, empleando todas sus dotes para el sigilio, consiguió sacar una bufanda de su bolsa de viaje y tras recolocarse un poco el nido de pájaros en el que parecía haberse convertido su pelo, se la anudó el cuello asegurándose de tapar bien todas las marcas.
Bajó a desayunar dándole el gusto a Chiyo-san quien se encontraba colocando los platos.
- Me alegra ver que hoy si vas a desayunar.- le sonrió.- ¿Has pasado buena noche?- preguntó con un tono tan peculiar que durante un breve instante Sakura se sonrojó de arriba abajo. De pronto se dio cuenta de lo mucho que había gritado esa noche. ¿Y si alguien la había oído?
- Si…He descansado muy bien.- acertó a decir sin mentira alguna en sus palabras.
- Me alegro. Hoy regresáis a Konoha ¿no?- inquirió la anciana sirviéndole una gran tajada de bizcocho.- Lo he preparado yo misma.- dijo orgullosa.
- Si, volvemos hoy. ¡Caramba! Está delicioso.- comentó mientras devoraba el pastel con avidez.
- Mi nieto vive en Konoha.- dijo de pronto la anciana.- Hace mucho que no le veo porque la relación con mi hijo no es la mejor…- murmuró haciendo que Sakura dejase de masticar para mirarla con pesar.- Tal vez le conozcas.- continuó la mujer más animada.- Es un par de años más mayor que tú, así que puede que no. Se llama Sasori.-
Por poco y no escupe el café que estaba bebiendo en ese mismo instante.
- ¿Sasori? ¿Un chico pelirrojo?- inquirió rezando por una respuesta negativa.
- ¡Si! El mismo.- dijo Chiyo-san muy entusiasmada.- ¿Eres amiga suya?- preguntó rápidamente.
- Ehh… Sí. Bueno… Quien le conoce bien es mi amiga Temari, pues van juntos a la universidad.- explicó a la mujer encarnada como una amapola.- Ella nos lo presento y hemos coincidido algunas veces.- añadió intentando no sonar insegura.
- Eso es ideal.- murmuró la anciana.- ¿Podría pedirte un favor?- inquirió la anciana. Sakura asintió muy a su pesar.- Hago unos dulces… A Sasori le encantaban cuando era pequeño. Podría mandárselos por paquetería pero seguramente llegarían estropeados ya que el transporte se realiza por carretera y tarda demasiado. Pero como vosotros vais en tren… ¿Podrías dárselos de mi parte?- preguntó Chiyo-san con una expresión tan ansiosa que la pelirrosa se sintió incapaz de negarse.
- Por supuesto.- dijo.- No supondría ningún problema.
- ¡Estupendo!- exclamó la mujer mientras cortaba otro gigante trozo de bizcocho y se lo colocaba en el plato a Sakura.- Iré a prepararlos ahora mismo.- finalizó contenta desapareciendo en la cocina.
Sakura suspiró mientras se metía el segundo trozo de bizcocho entre pecho y espalda. De todas las casas rurales con amables ancianas que podía haber en el mundo… ¡Tenían que ir a parar justo en la de la abuela de Sasori!
Tras terminar el desayuno salió al exterior a dar un paseo y estirar las piernas. El día pintaba ser aún más cálido que el anterior y sintió que las cosas comenzaban a ocupar el sitio que les correspondía. Como un puzzle cuando las piezas van encajando.
Aunque por un lado no fuese más que una mera casualidad… Que Chiyo-san fuese la abuela de Sasori le recordó la determinación que había tomado. Disfrutando del puro aire que entraba por su nariz se tiró en la hierba del patio trasero mientras veía las nubes moverse y crear caprichosas formas.
Una vez más las palabras de Kaguya regresaron a su mente. Precisamente por eso había tenido lugar esa noche, con Sasuke.
"Veo luz y dicha para ti. Pero debes saber que supondrá una elección. […] Nunca volverás a experimentar un sentimiento así con la misma intensidad que lo haces ahora. Jamás."
Notas de autora: (Que van a ser largas, por favor tengan paciencia y lean. Es importante para mi saber su opinión xD)
Comencemos por… ¡OH DIOS MIO! Treinta y cuatro páginas de autor sin contar lo que ocupen estas notas y los review. Para mi es todo un record jajajaja. Lo cierto es que a mitad de capítulo pensé en dividirlo y hacer el arco "Un emocionante fin de semana" en tres partes. Pero por un lado estaba tan ansiosa escribiendo y ha pasado tanto tiempo desde la última actualización… Que sentí que debía compensaros de alguna forma. Así que aquí está, oficialmente, el capítulo más largo que he escrito.
En fin… Pasemos a asuntos más importantes. Estoy un poco asustada con vuestras posibles reacciones. Cuando empecé a escribir no podía parar de pensar "maldita sea, ¿para que demonios se te ocurrió que se fuesen solos de vacaciones y a compartir habitaciones en pareja? ¿eres anormal o que? ¡Te da vergüenza leer un fic subido de tono y te crees que podrás escribir un lemon decente!" Y así durante horas y horas la asquerosa vocecilla acosándome.
Este capítulo es una ruptura con los anteriores. Sigue habiendo escenas románticas, momentos de tensión y, aunque breve, una charla de las chicas sacando temas como el "retroceso" que no creaís que se me olvida la rama principal por la que nació este fic. Pero, evidentemente… Hay que tocar el sexo. Era inevitable. Aunque no tenía duda alguna. Al publicar la anterior parte ya tenía claro que quienes lo harían serían Sasuke y Sakura. Por ser la pareja principal quería hacer lo típico de dejarla de las últimas y blablabla… Pero me resultó simplemente imposible. Tenían que ser ellos. La historia me lo pedía a gritos y el desarrollo del personaje de Sakura también.
Con respecto a eso. En mi fic, cómo son chicas de instituto (salvo Temari pero como ella siempre ha querido a Shikamaru pues ha pasado de otros tíos…) todas son vírgenes. Y, con respecto a eso, he pensado que estaría bien hacer una votación: Me explico. Me resultaría muuuuy bizarro narrar la primera vez de todas las parejas. No se. Demasiado repetitivo y algo creepy a mi juicio. Así que he pensado que, en caso de que así lo deseeis, mostraré a una o quizás dos parejas más en su primera vez. El resto se dará a entender sutilmente que ya han tenido su primera vez y blabla pero sin tanto detalle. Tal vez a alguien le gustaría leerlas todas, pero espero que comprendáis lo soberanamente agotador que me resulta pensar en escribir eso. Además, aunque el lemon a veces sea indispensable, este fic no se centra únicamente en el sexo. Así que no quiero pasarme capítulos enteros narrando las primeras veces de las chicas, como después pasaron a mejor etc…
Así que propongo lo siguiente: Si estáis interesados/as en ver a dos parejas más en su primera vez votadla. Ej)
1. Shikamaru y Temari (que sería la que más os interesa)
2. Naruto y Hinata (que sería la secundaria)
Podéis, evidentemente, votar sólo una o no decir nada, en cuyo caso lo tomaré como que no os interesa ver más primeras veces xD
Que con respecto a eso… ¿Os ha resultado creíble la escena de Sasuke y Sakura? No quería pintarla maravillosa con fuegos artificiales y eso porque las primeras veces no son (o no suelen) ser así. Pero tampoco quería que sólo Sasuke se llevase placer esa noche xD así que me saqué de la manga lo que habéis podido leer para que pareciese creíble que Saku también disfrutase. Ñehehehehe.
En cuanto a lo demás… Creo que, en general, todo bastante fuerte. Confesiones por doquier, besos y más besos, momentos más que tensos… Uff uff uff. No quiero prodigarme demasiado. Espero que en vuestros reviews me comentéis que os ha parecido este cap, como lo habéis percibido etc…
¡Ah! Una ultima cosilla antes de pasar a los reviews… Yo mucho tal diciendo "hago un fic realista" "quiero hacer cosas con lógica" y ahí me pongo en plan esotérica con la adivina y toda la pesca. Lo de las cartas, la bola y todo eso me lo saqué de la manga. Ni repajolera idea. El asunto es que Sakura iba a llegar si o si a esa conclusión y el otro día me quedé hasta las mil en el sofá. Conclusión… Me tragué todo el rollo de llamadas, predicciones sin sentido, y señoras emperifolladas de uñas largas soltando lo primero que se les venía a la cabeza. Y ahí se me prendió la bombilla. Espero que os guste el detalle, aunque se aleje de la temática "realista" ^^
helenasxs: Hola amiga! Esta vez he tardado un poco más, pero creo que el capítulo lo vale xD Con respecto a tu comentario… ¡Has dado en el clavo! Efectivamente existió ese momento crucial entre Ino y Sai aunque fuese, más bien, ocasionado por la rubia. Pero, al final, han conseguido solucionarlo felizmente. Entre Tenten y Neji las cosas van pausadas pero no por ello son menos intensas. Creo que empiezan a sentirse como una pareja de verdad. De igual forma les sucede a Shikamaru y Temari. Han sido la pareja con menor interacción en este capítulo pero, evidentemente, aún deben pasar muchas cosas. ¿Qué tal las escenas de Gaara y Matsuri? Siendo sincera… No quería tantas confesiones en un solo capítulo. Pero se me iba de las manos, te lo prometo. Sentía que estaba escribiendo lo que los personajes me pedían… Y aquí los tenemos. Lo mismo va para Naruto y Hinata con esa confesión cogida con pinzas de Kiba xDxD ¿Cómo evolucionará su relación a partir de ahora? En varios reviews me tienen dicho que en mi fic Naruto era todavía más tonto que el manga y aunque en general me hacía gracia tampoco era plan de que quedase de lerdo para los restos así que… ¡Tachan!
Y por último… Sasuke y Sakura. Quizás lo sucedido entre ellos suscite varias conclusiones e hipótesis. Sólo puedo decir, una vez más, que nada es lo que parece. Estoy muy nerviosa por el lemon, así que espero que te haya gustado. Tus sugerencias siguen anotadas y, aunque esto es una gran pista, después de los exámenes se cumplirá una de ellas. Trilorilori.
En cuanto a la película… No he podido aguantar y la he visto en cutre calidad no, lo siguiente. Casi muero de emoción, aunque ni yo misma me podía creer tanto romanticismo. No quiero decir nada por si aún estás esperando a verla con buena calidad pero… No vayas con demasiadas expectativas para el SS. Yo las tenía y me llevé un chasco. El final del manga… o-O Así me quedé jajajaja. Un saludo muy grande!
DULCECITO311: Fue harto satisfactorio ver que la mayoría de las parejas de mi fic resultaron ser canon (si no fuera por el pobrecito Neji… U_U) y Matsuri y Gaara pero ya que no dicen nada… Queda a libre imaginación xD Me gustó mucho la historia sobre tu prima. Yo vivo dividida entre la creencia de que eres tú quien maneja los hilos de tu historia y que también existe algo llamado destino más fuerte que otra cosa. Y ciertamente es algo muy parecido a lo que le sucede a Sakura con Sasuke. Y a pesar de lo sucedido en este capítulo… Yo sólo digo que no hay que fiarse. Veremos cual es el destino de esos dos… Jajajaja. Espero que te gustase el cap. Un saludo muy fuerte!
Miss Mantequilla: Siento que esta vez la espera haya sido más larga, pero el capítulo es mucho más largo y emocionante, así que espero que te guste igualmente. Un saludo!
BionicaRouge: Todos los comentarios son bienvenidos, sea cuando empezases a leer =) Me alegra mucho que te rías con el fic. Es una mezcla de todo un poco, y últimamente no hay muchas cosas graciosas, pero tengo intención de que vuelvan las risas para el próximo cap. Kankuro aparecerá. Lo tengo reservado como personaje estelar porque quiero que su aparición sea en un momento concreto. Me alegra de que te guste la Sakura de este fic. Me he encontrado de todo en el fandom de Naruto y es un personaje con tantos lovers como haters y me costó darle una personalidad que me dejase satisfecha. Espero que sigas leyendo y que te gustase este cap! Un saludo!
Vistoria: Oish… Vaya pena que no te guste Sakura. No por mal, sino que al ser el pairing principal… Vas a verla más de lo que te gustaria jejeje. Pero en general escribo de todas las parejas en cada capítulo, así que creo que no pro xD Por cierto, leer tu review me inspiró para crear la parte de este capítulo dónde las chicas hablan de cómo han cambiado y lo que ha significado el Club S… Entendí a lo que te referías y espero haberte dado la respuesta. Por así decirlo… Sacó a relucir una parte de ella que había escondida que fue la que "atrajo" a Neji, pero los verdaderos sentimientos se los inspiró su dulce forma de ser. Y todo eso junto es la auténtica Tenten. Dulce y sexy a partes iguales. Jejejeje. Espero haberte aclarado un poco el asunto. La siguiente etapa serán los exámenes y por dónde encauzarán su futuro las chicas y chicos así que sabremos más sobre las aspiraciones de todo. Espero que sigas leyendo y que te haya gustado este cap. Un saludo!
Taty Hyuuga: ¡Estás de suerte! En este capítulo tienes el esperado beso de Naruto y Hinata. Junto con muchas otras cosas más jijiji. Espero que te gustase el cap y sigas leyendo. Un saludo!
RossyStyles: ¿Qué tal el ligero cambio de actitud de Sasuke en este cap? Mas humano, eh? Ñejejeje. Pero como ya he dicho en otros reviews… No te fies. Sasori no va a desaparecer del mapa a pesar de lo que ha sucedido entre Sasuke y Sakura. Ahí lo dejo ;) ¿Qué si esperaba con ansias la peli? Ya la he visto! En pésima calidad, he de decir… Pero no podía más. Siendo sincera… Ni yo misma me esperaba que tuviese tantas dosis de romanticismo siendo, Naruto, un shonen. Y en cuanto al manga… Lo mismo. Imaginaba que Kishi nos jodería con un final abierto. Como mucho una viñeta de Naruto diciendo: "¿Me acompañas a comer ramen, inserte nombre aquí, dattebayó?" Por toda "confirmación" de romance. Y de pronto me sale con matrimonios, hijos por doquier… Yo encantada, por supuesto. Pero que me quedé flipando es innegable. xD
Bueno. Con este capítulo me he tardado más, pero es mucho más largo y mas emocionante, así que ojalá la espera haya merecido la pena. Un saludo y espero que sigas leyendo y que te gustase este cap!
En Resumen soy un Heroe: Hola! Me encanta tu nick… Te lo prometo xD En cuanto a lo que me comentas… Puede ser perfectamente posible. Es decir, no es por insultar a mi propia creatividad xD, pero seguro que no soy la única a la que se le ocurre crear un fic de chicos contra chicas, o chicas que se unen para conquistar a los chicos. Cada cual con sus matices y sus diferencias, claro. Pero la trama en si es relativamente común. He tardado un poquito más con este cap pero me resultó más largo de lo que esperaba. Ojalá te guste y sigas leyendo! Un saludo!
coneja: Aquí está el avance entre Sasuke y Sakura que tanto se hacía esperar aunque… ¿Será realmente un avance? Para las demás si, todo sobre ruedas. Un saludo y espero que sigas leyendo!
Gouta-chan: Bienvenida! Espero que te guste este cap y sigas leyendo. Un saludo!
Manzana Yamanaka: Requeteadoro los reviews largos, así que sin problema! Jijijiji. Comenzando por lo de que… ¡Me ha encantado lo de parabatai! Me recordó mucho a un libro que leí hace tiempo acerca de dos niñas chinas en la época del vendado de los pies que se convertían en laotoong (ahora mismo no recuerdo el dichoso título) que era algo así como almas gemelas. =) Y para seguir… Muerome de envidia con lo de tu grupito de amigas xP No es que yo sea aquí un lobo solitario, pero soy la única a la que le interesa el anime y manga así que… Pero ya me desvío! Empezando por tu pareja preferida… Le di vueltas. Muchas vueltas. Cientos de miles de vueltas. ¿Lo hacían o no? Tenía claro lo de Sasuke y Sakura pero… ¿Esos dos? Y al final se me iluminó la bombilla. En el momento crucial Ino no se sentiría preparado y eso provocaría una especie de quiebre entre ella y Sai que no obstante serviría para abrir los ojos al muchacho y hacer saber a la rubia sus sentimientos por ella. Espero que te haya gustado el resultado.
Siguiendo por el Gaara Matsuri… Debo reconocer que mi forma de trabajar con esta pareja se debe a la personalidad que se le da al pelirrojo en muchos fics. He intentado que no sea muy OoC pero es innegable que su personalidad difiere mucho de la del manga. Aún así su situación familiar y que sea un AU también influye. En cuanto a Matsuri la han tratado tan poco que es como un lienzo casi en blanco y me pueden tanto esos personajes pervertidillos que sentí desde un principio que ella tenía que ser así. Y que tiene "física" con Gaara es innegable, cómo hemos visto en este cap. A ver que tal la "química" jajajajaja.
Yo tampoco prestaba mucha atención al ShikaTema cuando leía fics, pero a la hora de realizar el Club S y realizar el habitual repaso por la Wiki de Naruto sentí que sus personalidades cuajaban. Y que podría salir algo bonito de esos dos estrategas. Ver que Kishi pensaba como yo no deja de ser un alivio. Jejejeje. En este capítulo no hay demasiada interacción, pero lo compensaré en el próximo xD
El NejiTen está sufriendo una ligera metamorfosis. Me he enfocado mucho en la parte "sexual" de su relación y quería, poco a poco, ver que sus sentimientos van más allá de eso. No hay que olvidar el salto de unos meses en el tiempo y que, aunque todavía no mucho, ya se conocen mejor y los sentimientos… Simplemente afloran =)
El NaruHina por fin se ha consolidado! Tras desmayos (de uno y otra xP), confesiones malinterpretadas, revelaciones impactantes, pensamientos sin sentido y un etc más largo que una procesión de orugas… ¡Han declarado sus sentimientos! Y he querido que fuese Hinata la primera en echar valor al asunto. (En el manga también lo hizo ^^) Que no se diga!
Y en cuanto al SasuSaku… Después de lo que me has puesto en tu review sobre Sasuke… Quizás te hayas caído de espaldas y quieras asesinarme. Lo entendería perfectamente. Pero la relación entre esos dos es complicada de principio a fin. Y ahora están lejos que luego cerca y viceversa. Y si ahora no eres tú pues soy yo… Y de esto último veremos en el próximo capítulo. Las tornas van a cambiar amiga! Solo digo eso… jijijijiji. Y tranquila, Sasori aun seguirá por aquí, lo garantizo. Y que más decir… Muchisimas gracias por tu detallado review, espero que te gustase este capítulo y que sigas leyendo! Un beso muy fuerte!
Sakura Uchiha Senju: Jejejeje ¡Encantada de conocerte a ti también! Me has sacado los colores amiga. Estoy que salto cual Pepito grillo xD Por lo que me comentas de la escritura… No me considero un portento, te lo aseguro. Pero antes de lanzarme a publicar leí muchos fics y escribí otros cuantos que no llegaron nunca a ver la luz xD Y a fuerza de práctica poco a poco vas ganando soltura y mejorando el estilo. O eso me pasó a mi. Me alegro mucho de que te guste tanto el fic como para empezar un diario con tus amigas. Yo hago lo mismo, salvo que únicamente lo comparto con mi mejor amiga. De ahí que se me ocurrió meterlo en el fic. Y el honor es mio, te lo aseguro. Puesto que no hay nada que más feliz me haga sentir que aquellos lectores que se toman el tiempo de dedicar unas palabritas a una historia que les gusta. Muchas gracias por tu review y espero que este capítulo te gustase tanto como los otros. Otro saludo desde España, amiga!
anko96: Es bueno tenerte de vuelta! Efectivamente hay cosas que no cambian aunque este capítulo da la vuelta a la tortilla en muchos aspectos jejeje. Ciertamente no andas desencaminada. Por el momento entre Neji/Tenten y Shikamaru/Temari anda la cosa sobre cual de ambas parejas sería la más segura de sus sentimientos. Yo las veo ahí, ahí. Aunque el Ino/Sai va ganando terreno. Jejejeje.
El triángulo amoroso ha terminado… ¿De momento? Intento tomar en cuenta todas las sugerencias que me son posibles, así que si me piden que Kiba siga dando guerra pues guerra dará. Si prefieren que deje a los tortolitos tranquilos, eso hare. (Por un tiempo tan solo, claro. Muahahahahaha) Gaara… ¿Oportunidad? ¡Y tanto que ha sabido aprovecharla! Pero me suena haber mencionado en los reviews del anterior capítulo que Kakashi no desaparecerá así como así. Adoro demasiado a ese sensei pervertido. xD ¡Que me vas a contar con lo de las aguas termales! Si lees las notas al final del cap ahí cuento mi eterno drama. Para que se me ocurriría a mi… Y has dado en el clavo! No ha llegado a hacerlo pero, precisamente por eso, los sentimientos de Sai han salido a flote. ¡Yuju!
Y una vez más estoy con la duda de si serás una lectora decepcionada con el momento SasuSaku tan intenso de este capítulo. Una vez más repito (en un intento de salvar mi pellejo de la quema xD) que no todo es lo que parece y que más adelante se verán las intenciones de Sakura. Aunque he dejado bastantes pistas xP
Y poco más… Espero que te gustase este cap y que sigas leyendo! Un saludo!
PD: He vuelto a tardar en actualizar U.U Gomeeeen.
annette shihoin: Aquí está el capítulo, recien sacado del horno. Y tranquila, que aunque se menciona el retroceso, aun queda. Espero que te haya gustado. Un saludo!
GirlBender L: Hello fan number one! No te preocupes… Entiendo perfectamente esa lugar de tortura llamado instituto jajajaja.
¿Qué te ha parecido este capítulo? Más largo, más acción y… ¡Escenas salidas de tono! Me desmayo…
Lo de la novia falsa de Sasuke ha durado dos telediarios. La verdad es que quería alargar más esa trama pero si lo hacía su relación con Sakura tendría que seguir "en suspense" al menos un par de capítulos más. Y aunque me encanta escribir esta historia todo tiene su final, y no quiero pasar doscientos capítulos tirándome el pisto jajajaja.
El ShikaTema es bastante Light en este capítulo, pero aun queda… Ñejejejeje. Itachi es mi adorado niño consentido. Y si bien ya no va a ser más el interés amoroso de Sakura no va a desaparecer de escena, sino que pasará a convertirse en un personaje con un papel ciertamente importante. Y lo de Sasori… ¿Qué os pasa a todas con Sasori? Jajajaja. Creo que voy a cambiar el fic y ponerlo SasoSaku (digo que se me fue una letra al principio y ya xD) porque todas lo preferís a Sasuke. Jajajaja. Si. Habrá Sasori para rato jijiji.
Bueno… Espero que te gustase el capítulo y que sigas leyendo! Un besote muy fuerte amiga!
PD del PD: NaruHina consolidado! =)
Boonnybell: Me alegra tener una nueva fan. Bienvenida a este loco fic! Espero que este capítulo te gustase como los anteriores y que sigas leyendo. Un saludo!
Lussyvr14: Jajajaja. Me alegro que te guste el fic y espero que este capítulo también sea de tu agrado y sigas leyendo. Un saludo!
Dobe pandita: Hola! Me alegro de que te guste el fic y que te hayas enganchado. A tu sugerencia del lemon… ¡Aquí está! No es Gaara/Matsuri pero algo es algo. Jijijiji. Espero que sigas leyendo y que este capítulo te gustase tanto como los anteriores. Un saludo!
Guest 1: Pues tu deseo está casi, casi cumplido. Naruto y Hinata están juntos. Y en cuanto a Sasuke y Sakura… Lo suyo no tiene explicación posible. Jajajajaja. Disculpa la tardanza y espero que este capítulo haya sido de tu agrado. Un saludo!
Guest 2: Aquí está la actualización y aunque es buena señal que estés tan ansioso/a deberías saber que también es bueno pedir las cosas con educación. Un saludo!
Makorra-Love-Forever: Has dado en el clavo reina! Y eso que, en un principio, iban todas al revés. Por ejemplo la del ¿te has acostado con él? Se la preguntaban a Sakura. Pero de momento he decidido que nadie lo sepa todavía. Y el "no es la persona que está en mi corazón" era también para Sakura, pero se lo decía Sasuke con respecto a Tamaki. Aunque claro. Luego escribes y las cosas salen como salen. Jajajajaja. Espero que te haya gustado este capítulo y sigas leyendo. Un saludo!
En fin… Y con esto y un bizcocho…
Mata ne!
