¡Hola! ¡Gracias por sus reviews!
chreisthewolf07: yo le inventé eso de las ráfagas de viento porque realmente no sabía qué ponerle.
Yuna-Tidus-Love: con música, mucho mejor. Buena idea.
Siletek: gracias por pasarte por aquí. Y por lo de Fake Crash, ni siquiera sé si él podía hablar como le puse. Cualquier cosa, decime.
Vamos a ver si actualizo más seguido pero no prometo nada, porque la semana que viene comienzan las residencias.
¡Gracias por leer!
CAPÍTULO 11
DE NUEVO EN COMBATE
—Sólo procura no errar el tiro, Crash —dijo Aku Aku después de darle la fruta wumpa.
"Últimamente estuve practicando mucho, así que no debes porqué preocuparte", le respondió con su voz interior el bandicut mientras se concentraba en su objetivo. "Ahora estén atentos para lo que viene".
Imitando los movimientos que se ven al lanzar una pelota de béisbol, el chico anaranjado arrojó la fruta con gran fuerza dándole de lleno a la cara del desprevenido androide vestido de árabe. Los tres aprovecharon el momento en que el asistente de laboratorio estaba ocupado, quitándose la pulpa morada de la wumpa, para echarse a correr y así dejar atrás a ese enemigo. Con el camino ahora libre, el equipo pudo continuar con su búsqueda, aunque encontraban más desafíos que piedras de energía.
Algo que no pudieron enfrentar antes apareció y, esta vez, no era un robot, ni simios, ni personas armadas con explosivos. Un precipicio. No había nada que les pudiera ayudar para seguir viajando por encima de los techos de las casas. Ambos chicos miraban hacia sus alrededores buscando lo que sea para poder cruzar hacia el otro lado, pero no encontraron nada. La única opción era volver por donde habían venido, sin embargo, no era una buena idea ya que los estaría retrasando y el atardecer se hacía presente.
Mientras que Crash y Polar se sentaron en el suelo por la resignación, la máscara de madera tenía algo en mente. Este último se acercó hacia el abismo para ver con más precisión ese algo que les sería útil. A los dos jóvenes les llamó la atención este hecho y se reincorporaron para ver qué estaba haciendo su aliado. Aku Aku, con su magia, había logrado hacer flotar una alfombra, la cual estaba acercando a sus compañeros.
—Suban, chicos —pidió el médico brujo con amabilidad; sus amigos lo veían con cara rara.
"¿Estás seguro de que no se caerá?", pensó el evolucionado con temor al ver a su transporte. El úrsido también se veía asustado con la idea de viajar en alfombra voladora.
—Vamos. Confíen en mí.
Con temor, el chico de los ojos verdes puso un pie y probó la dureza del colorido tapiz, tal como si se tratara de hielo quebradizo. Él volvió a mirar a su guardián y, por su parte, este le dio ánimos nuevamente. Luego de un resoplido, el bandicut apoyó un pie con fuerza y luego el otro, hasta que logró tomar confianza al rato. Era turno del osezno y, al ver que no había riesgos con el transporte, él dio un salto para llegar al lado de su amigo. Todo iba bien, pero con el salto repentino, la alfombra comenzó a caer en picada.
—¡Woah! —gritó el marsupial a todo pulmón mientras caía, cerraba sus ojos con fuerza y abrazaba al blancuzco (y viceversa), esperando lo peor.
A pocos metros del suelo, la moqueta se elevó evitando así la desgracia. Cuando los chicos abrieron sus ojos, se encontraron que estaban subiendo hasta llegar al otro lado del camino. Ellos aún seguían sintiendo el vértigo y todavía estaban temblando, permaneciendo en el felpudo hasta que reaccionaron. Aku Aku no se veía preocupado así que los dos supusieron que la repentina caída fue una broma de mal gusto por parte de este. Por ello, con una cara de pocos amigos, los chicos volvieron a pisar un suelo de tablas de madera.
—Lo siento —dijo el hechicero cuando devolvió la alfombra de donde la sacó —. Pero ven que no se cayó al final. Cumplí con mi palabra.
Crash y Polar seguían viendo a su tutor con cara fea y así continuaron caminando, sin embargo, ambos olvidaron todo esto ya que algo más importante estaba a su alrededor: el sol se ocultó por fin y ya comenzaron a sentir su ausencia. Pese al cansancio que había en los antropomorfos, ellos emprendieron la búsqueda al trote. La máscara vudú trató de tranquilizarlos diciéndole que cada vez más estaban cerca de las piedras de energía, y les comentó también que estas estaban reunidas. Aun así, ellos continuaron con su marcha donde se reencontraron con más de los enemigos antes superados.
Al correr, el equipo avanzaba mucho más y les servía a los jóvenes a entrar en calor ya que la noche por fin había dominado el firmamento junto con la luz de la Luna. Aun no pudieron dar con las gemas y cristales de esta zona y lo que tenían en mente el anaranjado y el blanquecino fue en encontrar un refugio fuera del frío. Finalmente, el ser de madera anunció algo que esperaban los chicos oír y luego les pidió ingresar por una ventana de una gran casa. Eso fue algo extraño para ellos, aunque accedieron ya que el guardián repitió su frase.
—Confíen en mí.
Con su magia, Aku Aku abrió y luego cerró la ventana, una vez que sus compañeros entraron. El cambio de clima a uno más agradable, mejoró el humor de Crash y Polar, quienes se pusieron a explorar el lugar con la vista. La habitación, cálidamente alumbrada, demostraba que pertenecía a una vivienda lujosa pero ellos dos no sabían aun por qué estaban allí y qué relación tenía esto con las piedras de colores. Por desgracia, ni la máscara con plumas podía contestar a sus preguntas, comentándoles tan sólo que sentía los objetos flotantes en una habitación cercana.
Lo que dijo además el ex nativo es que caminaran en silencio y que no hicieran ruido alguno, ya que ellos no habían ingresado por las buenas a la propiedad. Siguiendo la indicación al pie de la letra, el grupo logró salir de la habitación para llegar a un pasillo que, por suerte, no se toparon con alguien. La casona parecía vacía aunque descartaron esta idea cuando se percibió alguna conversación que, al fijarse mejor, se dieron cuenta que había unas pocas personas (quienes estaban vestidas como los que intentaban incendiar el camino) y asistentes de laboratorio. Los buscadores, ante eso, pensaron que tal vez ellos los estaban esperando.
A pesar de la posible amenaza, los tres siguieron con su paso sigiloso hasta otra recámara que se encontraba a la vuelta del pasillo. Al ingresar a esta, se encontraron con un enorme cofre, el cual se encontraba cerrado con candado. El bandicut inútilmente quiso abrirlo a fuerza de sus manos pero fue Aku Aku quien consiguió abrirla gracias a sus poderes y lo que había adentro fue algo que no vieron antes. Había allí un cristal, una gema clara, así como una de color amarilla, verde y morada. Luego de reponerse de la sorpresa, el hechicero resguardó las piedras de energía.
Con la misión cumplida, era tiempo de contactarse con la chica del overol para así poder regresar a la sala principal y abandonar la desértica zona de búsqueda. Coco recibió el mensaje y el portal ya los estaba esperando, sólo tenían que salir de la casa en donde estaban. El guía de las plumas de colores indicó que sería mejor regresar por donde habían venido y así fue que, en absoluto silencio, volvieron por los pasillos. Sin embargo, esta vez sí una persona, que estaba en el piso de más abajo, los vio y envió a los androides tras ellos. Unos cuatro de estos comenzaban a subir por las escaleras con toda prisa, mientras que otros les arrojaban sables desde abajo. El barandal fue quien más sufrió, convirtiéndose en cada vez más astillas, y Crash y sus amigos sólo quedaron con algunas lesiones superficiales. Gracias a que no pasó nada grave, los tres llegaron a la habitación del principio, salieron por la ventana y se alejaron de allí a toda velocidad y con desesperación.
Una vez en el exterior, el frío le dio un duro golpe al marsupial evolucionado quien siguió corriendo para tratar de olvidarse de esto. El equipo siguió aún más y, cuando el anaranjado sintió que ya no podía soportar más el frío, ellos se encontraron con el vórtice.
—¡Crash! —exclamó la bandicut rubia al ver a su hermano de vuelta, y rápidamente se acercó hacia él para ayudarlo, así como Pura fue a auxiliar a Polar—. ¡Estás congelado, hermano mayor!
Ante eso, Coco fue en busca de una manta para abrigar a su único familiar, y este lo tomó de inmediato para envolverse con esta. Como la rubia no debía descuidar por mucho tiempo su laptop, ella regresó hacia donde lo dejó y su hermano fue tras ella para acomodarse a su lado. Él miraba hacia la pantalla de la computadora portátil aunque no entendía nada de lo que estaba pasando pero, al rato se aburrió y se acurrucó para dormir una siesta.
En ese momento de calma, Crash soñó que estaba en su hogar y todo estaba tan tranquilo. El sol iluminaba sutilmente su habitación y, sobre la mesa, había un recipiente con varias wumpas. Las frutas tenían un brillo especial, que parecían ser las mejores de todas y, justo cuando él tomó una para darle un buen mordisco, su hermana lo llamaba en voz alta.
—¡Crash! —gritó Coco por tercera vez y esto fue que lo sacó de sus sueños. Luego de despertarlo, la chica apuntó con un dedo hacia un lugar—. Mira la pantalla, hermano mayor.
El gran monitor donde aparecieron los mensajes de Tiny Tiger y Dingodile mostraba interferencia hasta que dio lugar a una imagen de alguien que resultaba familiar.
—Bien, ¿no creen que han ido demasiado lejos para ser un par de marsupiales peludos? Soy el doctor Nefarious Tropy, señor del tiempo y creador de esta máquina que tienen ante sus ojos. Uka Uka y el doctor Cortex me han enviado para que termine con esta pequeña charada, así que ustedes no se irán con esos cristales. Lo juro —amenazó aquel científico de piel azulada y con un extraño sombrero metálico, con un reloj analógico como decoración. Al terminar de hablar, la pantalla se apagó.
El bandicut resopló melancólicamente ya que sabía que de nuevo él tenía que hacer frente contra este villano y no tenía ganas para ello. Él se abrigó aún más con la frazada y puso su mejor cara de tristeza, demostrando así que no estaba de humor para una pelea. Nunca se había enfrentado con ese sujeto y, tratándose de un científico y no de los animales evolucionados, él sabía bien que esto sería complicado. Crash volvió a suspirar y se sintió de alguna forma acorralado cuando todos sus compañeros de equipo lo miraban fijamente, esperando otra reacción.
Luego de buscar algo con la mirada, el chico de ojos verdes cambió su expresión a seriedad, se puso de pie y dejó caer su manta. Él sostuvo que no tendría otra alternativa que ir al encuentro con el creador del Time Twister antes de que la situación empeore. Con pasos lentos, se encaminó hacia su protector para que siga sus pasos hacia la plataforma transportadora. Durante el camino, el oso y el tigre de Bengala se pusieron detrás de la fila con el fin de ayudar al evolucionado y al ser mágico, sin embargo, el anaranjado los detuvo y negó con la cabeza.
—Quédense aquí, chicos —reforzó Aku Aku el pedido del muchacho de cabello castaño rojizo; Polar y Pura respondieron bajando la mirada y acercándose a quien llevaba una flor en su cabello dorado.
Crash alzó el pulgar como siempre pero, esta vez, sonreía forzadamente y se veía preocupado. Aun así, su hermana accionó la máquina, luego de dudar por un momento. Al ver las luces, el bandicut cerró sus ojos y se dejó llevar por el vórtice; él sintió que ya estaba en otro lugar cuando escuchó variados sonidos de maquinarias. Cuando él abrió sus ojos, estaba en un lugar extraño, algo oscuro y con un montón de aparatos a su alrededor.
El suelo, también metálico, parecía que se había divido en dos, dejando un gran espacio, y sobre la otra superficie idéntica de donde estaba el marsupial, estaba un hombre alto y con una armadura llamativa. Aquel era el doctor Tropy, el cual observaba a su enemigo, y no se veía para nada contento: parecía que gruñía, dejando a la vista sus dientes. Pero no sólo amenazaba con su expresión, él tenía además una especie de lanza bifurcada, la cual se trataba de su diapasón gigante.
—¡Ahora estás en mi tiempo, alimaña! ¡Dame los cristales! —expresó el científico con enfado, y luego dio un salto para hacer chocar y sonar su instrumento de acero.
El mutado se mantuvo alerta en todo momento, esperando alguna forma de ataque, pero lo único que apareció fueron quince baldosas flotantes, que dieron un poco de más al reducido espacio en que se apoyaba. No había peligro en ello, pero las cosas empeoraron cuando Nefarious apuntó su arma hacia Crash. Al principio, el anaranjado no sabía bien qué iba a lograr su rival si estaban a tanta distancia entre sí, aunque se alarmó cuando vio que una bola de energía salía de las puntas de aquella arma y venía directo hacia él.
Luego de recuperarse del sobresalto, el adolescente consiguió esquivar justo a tiempo aquella amenaza, y esta fue a dar contra la pared de metal, extinguiéndose. Ante eso, el cyborg cambió de estrategia y mantuvo su arma de forma horizontal, para que pudiera disparar rayos que recorrían la superficie del suelo. Al ver el modo de acercarse, el evolucionado logró superarlos dando saltos precisos hasta que desaparecieran.
Como nada parecía detener al anaranjado, Tropy dio un nuevo salto para que cambien de lugar las baldosas, ya que consideraba que si le quitaba ese espacio extra, esta vez el bandicut no tendría oportunidad de esquivar los ataques. Pese al plan de por medio, las cosas no salieron bien para el hombre azulado, ya que las plataformas formaron una especie de puente que conectaba ambos pisos. Crash aprovechó este momento, en que el enemigo se encontraba peleando con su diapasón, para acercarse al doctor y darle un buen golpe con su torbellino.
Nefarious recibió el ataque aunque no fue tan fuerte ya que no lo arrojó al suelo. El evolucionado notó esto e intentó contraatacar, sin embargo, el hombre presionó un botón de su brazo mecánico y una intensa luz invadió todo el ambiente. Cuando el muchacho percibió que esa luz molesta ya no estaba, él descubrió que se encontraba en otro escenario y su guardián le comentó que estaban en China. Pero eso era lo de menos: el cyborg reanudó su ataque quitando cinco mini plataformas, disparando más de esas esferas de calor incandescente, así como las barreras de energía.
Mientras el chico esquivaba los ataques, él se colocó en ese espacio que le daban los tableros y el experto en el tiempo quiso aprovechar ese descuido para cambiarlas de lugar. No obstante, la falla en el gran diapasón hizo de nuevo de las suyas y dio paso a que se formara un camino, a pesar de no ser lineal. Crash siguió el sendero zigzagueante, saltando para no caer al vacío, y llegó hasta donde estaba Tropy. Pese a que el hombre azulado intentó defenderse, el marsupial logró golpearlo pero, esta vez, el miembro del N Team cayó al suelo.
—¡No puede ser! —se dijo para sí el científico con un tono adolorido, mientras trataba de levantarse, llevándose una mano a su tórax.
El bandicut lo observaba, manteniendo cierta distancia, y sintiendo algo de pena por él. El hombre de barba oriental logró ponerse de rodillas, ayudado por su arma, y presionó el botón de cambio de escenario. Crash se arrepintió por dejarlo hacer eso ya que Nefarious estaba de pie, lejos de él, y listo para atacar. El ambiente era conocido: el diseño de las ventanas demostraba que estaban en Arabia, aunque el anaranjado debía concentrarse en el peligro que se avecinaba.
—Doctor Tropy: presenta daños graves. Mejor retírese —decía una voz en el brazo de metal.
—¡Olvídalo, N. Gin! ¡Debo terminar con esto!
