Capitulo 8
Como había caído en esa situación… bien, ciertamente debía culpar a su corazón que no soporto la idea de hacer sentir mal a un inocente; ademas de cierta culpa por la destrucción de la aldea de Bakura (Akefia) y Baruk. Suspiro y simplemente acepto su mala suerte sin mas ¿que mas habría que hacerle?, al menos ahora tenia una tercera mano para ayudar gracias a que la chica en el equipo del hijo de Andru se había unido "casi sin pesar" en el club, la tarde paso finalmente sin mucha novedad y lograron regresar a su dormitorio sin problema… el pijama de la noche anterior se encontraba justo en el armario arreglado y limpio; ninguno le tomo importancia y se dirigieron a los respectivos baños de cada uno para luego ir a la cama. Esa noche sin embargo, Atem se tardo en dormir; pensó en su enemigo un momento y por primera vez creyó comprender un poco las razones del otro para hacer todo lo que había hecho en el pasado, llego a incluso preguntarse si habría hecho lo si a Yugi, Mahad, Mana o a su padre le hubieran sido arrebatados de la misma manera; finalmente sin embargo el sueño lo venció y termino al igual que todos en la tierra de los sueños.
Mientras tanto en la habitación al lado, Melkor tenia una sonrisa algo inocente pero al mismo tiempo genuina que parecía no desaparecer con el paso de las horas; Andru ciertamente estaba pensando en ir a donde su padre y hablar sobre aquello… pero de alguna manera tambien le alegraba que el vala se hubiera salido un poco de su actitud neutral y sin expresión de cuando inicio. Baruk estaba viendo la televisión por lo que no le presto mucha importancia, suspiro y sin mas subió a su litera para leer el nuevo libro que el albino le había dado; inconscientemente sonrío ante el recuerdo y sin mas comenzó a leer perdiendo su conciencia entre las paginas del libro… las horas pasaron rápido y todos se fueron a dormir, el día finalmente acabo y mañana tendría que comenzar con la rutina.
La luna brillaba aun mas intensamente por lo que el castillo se encontraba levemente iluminado, Timaeus camino por los jardines sin preocupación alguna; tenia la sensación de que algo estaba fuera de lugar en aquel momento por lo que en la madrugada simplemente se había levantado y comenzó a vagar por todos los rincones del castillo. Suspiro intranquilo pues algo en el ambiente no le ayudaba a conciliar sus preocupaciones, un ruido sin embargo lo alerto; por lo que desenfundo su espada listo para atacar cualquier cosa que se encontrara merodeando… para su sorpresa encontró una pequeña vasija de barro tirada, por un momento pensó en adjudicar la caída al viento, pero entonces encontró algo fuera de lo común; un rastro zigzaguean de ramas y hojas que parecía salir de la barrera mágica que protegía el castillo ademas de ser lo suficientemente grande para ser comparado al de una persona. Intento pensar en las clases de criaturas que podrían dejar rastros tan grandes como aquellos, mientras mas intentaba dar con alguna respuesta una imagen vaga y difusa llego a su mente —¡NO!— grito de pronto mientras soltaba su espada y ponía sus manos en la cabeza como intentando alejar aquel pensamiento de su cabeza —ellos no pueden estar aquí de nuevo, ellos no deben saber nada de Andru— murmuro mientras invocaba el nombre de la sagrada Atenea en busca de sabiduría para enfrentar a sus demonios. Tomo de nuevo su espada una vez se calmo y respiro profundo, intentando seguir el rastro hasta el final de la barrera termino saliendo para averiguar si realmente se trataba de lo que imaginaba; ciertamente en su mente esta no era una gran idea pues, armado solamente con su espada estaba totalmente desprotegido ante cualquier ataque ademas de que nadie sabia de su salida a escondidas por lo que si algo ocurra se encontraba completamente a la suerte. Pasado casi una hora sin embargo, las cosas parecían haber salido de su peor pesadilla… justo en un arroyo a varios metros de distancia del castillo, se encontraba una de esos monstruos que invadan sus pesadillas constantes; parecía solo beber agua, pero el estaba seguro de que estaba allí por algo mas "¿acaso ya sabrían de Andru?". Le aterro la idea de saber que su hijo estaría ahora en peligro, mas aun que esa criatura no parecía moverse, podría matarla si… pero eso solo advertiría a los otros si es que saben que esta aquí; ciertamente la sangre dentro de el ardía con furiosa, rabia y sed de venganza pero tenia que ignorar cualquiera de esos sentimientos por mantener la seguridad ya no solo de Andru si no de todos sus alumnos. Con sigilo intento tener una mejor posición a fin de escuchar cualquier conversación ademas de ver con mas detalle los movimientos de la criatura, su corazón latiendo a mil por segundo no le ayudaba y menos los recuerdos que parecían querer atormentarlo con el fin de que huyera, finalmente estaba a tan solo unos pasos y se percato que había otra imagen en el agua… la horrenda criatura la hórrida imagen que podía presenciar en el reflejo le dio ganas de vomitar, no solo por lo mórbido del aspecto; si no tambien porque su memoria estaba jugándole una bajeza al traerle a su cabeza aquellos recuerdos que por milenios intento suprimir. La figura en el reflejo sin embargo comenzó a cambiar de aspecto, mostrando a una mujer hermosa de cabello tan largo como en los cuentos de hadas y blanco en un puro que ni la nieve podría verse opaca al lado, los ojos rojizos destellaban en un odio puro que sentir cualquier ser vivos a kilómetros y dos grandes cuernos de carnero sobresalían de la parte superior de su cabeza —noticias hija mía— la voz clara, fría y profunda no se hizo esperar —no madre—contesto la criatura bajando el rostro —el hijo que buscas no esta aquí, no puedo sentir su presencia… los informes que te han dado ciertamente han sido falsos— la criatura finalmente alzo la vista, haciendo que Timaeus pensara que ya había sido descubierto —madre, ciertamente pienso que Enki no ha sido tan imbecil como para mantener al chico en el mismo lugar; aunque lo mantenga con vida tendrá que moverlo constantemente a fin de que no caiga en vuestra mano… el dios mismo sabe que será su perdición— un silencio abrumados cargo el lugar por espacio de casi un minuto —es verdad que si, ha sido una idiotez del mismo Enki mantener a mi arma viva hasta ahora… pero no debes temer hija mía, pronto llegara la venganza por tu padre y esto terminara finalmente; por ahora regresa ya pensaremos nuestro siguiente movimiento— la criatura hizo una leve reverencia mientras la figura del agua desaparecida por completo, giro casi de inmediato su rostro hacia atrás, con la clara sensación de que había escuchado algo justo detrás; algunos rayos de son sin embargo la hicieron retroceder por lo que se alejo arrastrándose lentamente hasta llegar al agua y dejarse caer siguiendo el curso se perdería de la vista.
Timaeus salió con cuidado observando atento que ya no hubiera nadie alrededor y de inmediato salió corriendo con dirección al castillo nuevamente; aun era temprano y muchos estudiantes apenas y empezaban a prepararse para su rutina diaria, al entrar al castillo en vez de dirigirse a su habitación recorrió los pasillos hasta llegar a una parte un tanto abandonada donde una puerta algo empolvada se encontraba solitaria y llena de polvo… tomo el picaporte en sus manos y lo giro lentamente abriendo la puerta dando unos seis pasos antes de regresar y cerrarla con seguro, aquella habitación era enorme decorada con oro, plata y diamante… un templo digno de cualquier dios, justo enfrente un altar a la diosa Atenea quien era la protectora del castillo; justo en la mesa del altar se encontraba había varios pergaminos con el nombre de la diosa escrito ademas de un frasco con sangre —mi señora—dijo tomando algunos de los pergaminos —protéjanos por favor señora mía— paso sus manos con los pergaminos a sus pechos mientras cerro los ojos —protéjanos que el mal parece querer volver a este mundo— con eso Timaeus salió, esta vez dirigiéndose a la parte mas alta del castillo donde soltó los pergaminos que se dispersaron por todos el escudo mágico. La barrera se hizo mas fuerte con esto, por lo que el caballero tuvo un poco de descanso; finalmente regreso adentro e intento tomar un poco de cafe en su oficina para calmar sus nervios, sin embargo luego de unos minutos se quedo algo dormido luego de unos minutos.
Andru se encontraba en la cafetería con Atem, Akefia, Melkor y Baruk completamente distraído de los otros cuatro buscando en la puerta el ver a su padre pero no lo vio por ningún lado; Minerva llego minutos después de que los 5 ya se encontraran en una mesa consumiendo sus alimentos, esta saludo alegremente y le dio una disculpa a Andru pues al parecer el director se había quedado dormido en el escritorio… el tricolor solo sonrío aliviado y le comento a la joven que iría mas tarde. Las clases fueron con normativa paz durante el resto del dia.
