N.A:en este capitulo fue revisado por CAN07, me ha ayudado a que el capitulo quedare mejor expresado.

estos cambios no afecta a la trama.

si alguien se pregunta, el por que he tardado tanto, bueno, tuve un pequeño bloqueo para escribir sobre la guerra y sobre la pelea.

hiccup = hipo

Fishlegs = patapez

Snotlut = patan

Toohless = Desdentado

Gobber = Bocón

Stoick = Estoico

Gemelos

Ruffnut = la chica

Tuffnut = el chico

Spitelout = hermano de Estoico, padre de patan

Changewing = cambia alas/ala cambiante

whispering death = muerte susurrante

Scauldron = ¿? (desconozco si tiene algún otro nombre en otro país)

Bersekers = energúmenos

the Outcasts = los proscritos / los marginados

Alvin the Treacherous = Alvin el traicionero

No soy propietario de "how tu train your dragon"

y continuamos con la historia.


Capítulo 11 dragón o humano, la línea desaparece

Ya sabía que este día estaba cerca, por suerte Hiccup no está aquí, eso es un buen motivo para no preocuparme de que se entrometa en esta batalla mientras yo me ocupo de estas sabandijas.

El cuerno de guerra resonó a través de los vientos marinos golpeando mi rostro mientras observaba las naves enemigas.

-Spitelout, monta las barricadas y posiciona algunos arqueros, que no pasen del puerto, Bocón, prepara las catapultas y dile a los chicos y a sus dragones que no se metan en esto- Di cada una de las ordenes sin mirar a los hombres a mi lado, mi vista estaba centrada en los barcos invasores.

-Bocón, prepara las catapultas cuanto antes, yo me encargare de las defensas del puerto- Al darme la vuelta vi a varios hombres con sus armas listas en sus manos, estas eran muy variadas: escudos, espadas, hachas, lanzas y mazas de piedra y de metal -Esta batalla no es para defender un pedazo de tierra, es para defender nuestro orgullo, nuestros hijos, nuestras familias, nuestro hogar y nuestra forma de vivir ¡no permitamos que nadie se atreva a amenazarnos y viva para contarlo! ¡Esta es nuestra casa!- Grite mi discurso con un tono firme sintiendo cada una de mis propias palabras.

Alzaron sus armas y agitaron cada una de ellas, gritando -Esta es nuestra casa- -Echemos les como las ratas que son- una infinidad de gritos animados y entusiasmados con el espíritu listos para la batalla.

-Bien, la mitad de ustedes defiendan la subida de la playa, la otra mitad vengan conmigo, hagan sonar el cuerno- con un gesto de la mano para que me siguieran, no paso mucho rato para que se escuchara el sonido del gran cuerno que marcaba el inicio a esta batalla.

Un rugido sonó en el cielo, uno que solo podía pertenecer a dragones, alcé la mirada y vi al grupo, Patán, Astrid, Patapez, Ruffnut y Tuffnut.

-Nunca escuchan- murmure para mi frunciendo el ceño, como si eso sirviera de algo. Antes de que pudiera grítales ordenes ya estaban volando sobre los barcos, estos iban y venían para retirarse de las flechas y las bolas de piedras de sus catapultas que les arrojaban.

-¡Estoico flechas!- mire hacia arriba y vi una andanada de flechas que caían, sin pensarlo dos veces me cubrí con mi escudo mientras mantenía abajo el martillo que se encontraba en mi otra mano, las flechas golpearon con fuerza en mi escudo pero este cumplió su función y me protegió adecuadamente.

Deje de cubrirme y levante el martillo apuntando a los barcos que ya estaba a rango de las catapultas -¡Fuego!- a esa orden se escuchó el sonido de la madera y las poleas de las catapultas que lanzaron piedras a los barcos enemigos. Las catapultas de sus barcos son pequeñas, a menos que estén a media distancia no atacaran, solo dieron 3 de los cinco disparos, sin embargo si Spitelout ya tiene la línea de arqueros solo habrá que esperar un poco más.

Antes de darme cuenta Astrid con su dragon sobrevoló por encima de nosotros -¡Astrid!- trate de mantener la calma pero las palabras salieron más como un rugido intimidatorio. De inmediato ella descendió a mi encuentro, la mire a la cara con seriedad y proseguí "¡¿En qué diablos estás pensando?! Os di la orden de que no os metieras en esta batalla"

-Berk también es nuestro hogar señor, no podemos quedarnos al margen- Definitivamente tiene espíritu, su actitud de guerrero no cederá, ojala fuera diferente, pero parece que solo me queda una solución.

-Está bien, si quieres pelear, dile al resto que vayan a cubrir las barricadas del pueblo, Bocón y los demás se encargaran de las catapultas de los barcos ¡ve!- Antes de que partiera llegue a ver que abrió ligeramente la boca, un signo claro de que no podía creer mis palabras, ahora mismo no hay tiempo para discusiones.

En estos momentos parecía que todos ellos tenían dificultades para acercarse a los barcos, es mejor que se retiren a defender en tierra, eso debería ser una mejor opción, por lo menos hasta que se haga algo a los arqueros enemigos.

Cuando atracaron algunos barcos enemigos, la batalla en los muelles comenzó, los arqueros nos daban una buena ventaja pero al final tuvimos que retroceder por los ataques de las catapultas. Casi todo el puerto estaba ocupado por ellos. Pero eso era lo de menos, sus filas no solo estaban formadas por los Bersekers, también estaban los marginados.

Eso no es lo único inquietante, no he visto ni a Dagur ni ha Alvin en todo el combate, ¿Qué líder Vikingo no se encuentra al frente de su ejército durante un combate? Algo me huele mal y si se han aliado solo puedo pensar de que están tramando algo, ¿pero qué?

Combatí con fiereza durante todo el combate, después de pasado un tiempo alcé la vista al cielo cuando lo escuche, ese silbido agudo que me era tan conocido.

-¡Furia nocturna, abajo!- tanto aliados como enemigos miramos a arriba y el ataque de un furia nocturna golpeo los muelles lanzando por los aires astillas y vikingos que desembarcaban.

Yo ya sabía quién era -Hiccup- murmure, igual de rápido me vino la alegría, más rápido aun llego la preocupación -Spitelout, ¡concentra los ataques en los arqueros!- grite a todo pulmón para que me escuchara desde el terreno elevado.

Mantuve la posición en la parte más alta del puerto empujando y tirando a todo aquel que intentaba llegar más profundo en el pueblo, pero por muchos que tiraba o dejaba fuera de combate los enemigos seguían llegando, uno tras otro, sin embargo los ataques de Hiccup y su furia nocturna que se concentraban principalmente en los barcos y sus catapultas nos daban una ventaja ya que ellos ya no podían atacarnos con piedras gigantes.

Estaba peleando contra un Berseker que blandía de manera alocada la espada que tenía en sus manos cuando escuche el alarido de un dragón, en ese momento se me helo la sangre como nunca habría imaginado, me apresure a darle un golpe pero este lo esquivo y contrataco rápidamente, recibí golpe con mi escudo y utilice este para golpearlo lo que lo desequilibro, en ese punto la victoria ya era mía, lo golpee con fuerza en la cabeza cayó al suelo, fuera de combate. Mire hacia todos los lados buscando al herido, allí, en la playa vi que un pesadilla monstruosa había caído.

Ya sabía lo que significaba y eso no me gusto -¡Spitelout! Ocúpate de mi puesto- a estas alturas él también estaba peleando cuerpo a cuerpo contra los invasores, sin intercambiar más palabras di media vuelta y corrí.

Vi que Hiccup y Desdentado habían descendido a la zona donde había caído Patán y su dragón, subí escaleras, brinque las pendientes y cruce la plaza para llegar a la barricada de la playa.

Para cuando llegue, vi que Hiccup estaba intentando liberar al dragón caido cortando las cuerdas de la red y las boleadoras que lo aprisionaban, Desdentado estaba luchando contra los que intentaban acercarse a él y Patán no estaba lejos de allí, acorralado contra la pared de una casa por seis hombres.

Sin dudarlo dos veces me abalance contra esos seis hombres mientras daba un grito de pelea, les pille desprevenidos y eso me sirvió para deshacerme de dos de ellos con un golpe de mi maza.

-Sal de aquí ¡ahora!- para cuando termine de dar la orden, recibí una estocada del vikingo que se encontraba cerca de los dos que derribe con un golpe de mi arma, por suerte mi escudo cumplió su función nuevamente, de nuevo aproveche mi herramienta más importante y lo golpee de frente con el haciendo que la soltara su espada gracias al impacto, le remate con otro golpe de mi escudo aprovechando mi peso para guiar el golpe y darle con más fuerza en la mandíbula, este quedo tendido en el suelo, aturdido, por eso el escudo es el elemento más importante.

-S...si- toda oportunidad que tenía para discutirme de quedarse a luchar fue disuadido por mí. Salió corriendo hacia su dragón, moviéndose entre el caos de las peleas cercanas, yo volví a encarar a los otros tres que quedaban.

Volví a gritar para desmoralizar su moral y reforzar más la mía mientras iniciaba un intercambio de golpes, uno tras de otro.

Para cuando termine con ellos volví la mirada para ver a los chicos, vi la pesadilla monstruosa libre y atacando a los vikingos cercanos y un arquero apuntando a mi hijo mientras corría hacia su dragón.

Ni tuve que pensar la siguiente acción, solo corrí hacia mi hijo -¡Hiccup!- tan rápido como lo dije el me miro y yo me abalance sobre el en una embestida sacándolo de la trayectoria del disparo.

Supe que yo no tuve tanta suerte, cuando un dolor agudo en mi pierna apareció de repente.

-¿Papa? ¿Te encuentras…?- Hiccup intento preguntarme titubeando, yo solo sonreí al ver que él está bien, el dolor no era nada comparado al alivio que sentía al darme cuenta de que él se encontraba bien.

Me levante junto con él, Hiccup me miraba preocupado pero yo me puse en guardia, no lo veía, pero escuchaba la pelea que estaba teniendo Desdentado -Estoy bien, ahora vete- para cuando fui a atacar a ese arquero este cambio del arco a una espada y escuche un aleteo tras de mí.

Rompí la madera de la flecha que sobresalía de mi muslo con facilidad, pero el dolor no se iba a ir en un muy buen rato, la cojera ya empezaba a hacerse notar.

Antes de iniciar una nueva pelea contra alguien me encontré en el aire en un momento, dos grandes garras negras me sujetaban los brazos, mire hacia arriba y vi una furia nocturna.

Llene mis pulmones de aire y fruncí el señor -¿Qué crees que estás haciendo? ¡Hijo!- la cabeza de mi hijo se asomó de arriba del dragón

-No creerás que te iba a dejar ahí herido ¿verdad?- parecía preocupado por mí, pero mi papel como jefe es estar en primera fila coordinando la defensa.

-Hablaremos luego, solo bájame-

Antes de que alguien hiciera algo, sonó nuevamente el cuerno enemigo, ¡se están retirando!

No tardo mucho tiempo para que Desdentado me soltara a una corta distancia del suelo, en la plaza del pueblo. Aterrice sobre mi pierna buena disimulando todo lo posible el dolor de mi pierna herida.

-¡Creí haberte dado una orden!- levante mi voz tan pronto el aterrizo a unos metros de mí, yo le mire con el ceño fruncido mientras el bajaba de su dragón sin mirarme a mí.

-Si, lo de buscar un barco fantasma- soltó esas palabras con calma.

-Hiccup, espero que entiendas que no quería que te metieras en esta guerra- mire de arriba abajo la montura de Desdentado y a Hiccup, no había rastro de ese dragón.

-Papá, tengo que hablar contigo- levante una ceja confundido por esas palabras además de la seriedad con la que la dijo.

-¿Tiene que ver con que ese dragón ya no está contigo?- aún no se daba la vuelta, pero vi que asintió con la cabeza, la gente del pueblo se estaba comenzando a reunir alrededor de nosotros, entre ellos el grupo de amigos de Hiccup.

Se dio la vuelta y con unos ojos llenos de culpabilidad me lastimaba verlo más así que una flecha en mi pierna -Se lo llevaron- mis ojos se abrieron de par en par pero no tarde en volver a mi mirada severa, ahora lo entiendo todo.


Mis nuevas ataduras no son más cómodas que las anteriores, tengo más correas por todo mi cuerpo, un cepo en el cuello con alrededor de 6 cadenas ancladas en el carro de madera en que me encuentro, los mismos anillos que tenía en la jaula y un cinturón más resistente como bozal.

Las vendas de mi cuello están haciendo un buen trabajo, el sangrado parece que ha parado, pero aun con esas mi situación actual no es mejor, dos hombres estaban tirando del carro en el que estoy mientras el paisaje alrededor se limita a un espacio reducido, de un pasillo con celdas de prisioneros de todo tipo, viejos, jóvenes, corpulentos, flacos, pero tenían todos algo en común, estaba desnutridos.

¿Cuánto tiempo llevaran aquí?, ¿Me harán lo mismo? ¿Van a dejarme en una celda a esperar a que me muera de hambre? no, me quieren vivo… pero eso no descarta que no me den de comer hasta que les haga caso, espero que ese no sea el caso.

-No entiendo porque tanta restricciones, esa bestia ni siquiera parece un letal furia nocturna- la ingenuidad de uno de los que tiraba del carro había hablado, las apariencias pueden engañar, si no tuviera tantas correas y cadenas podría mandarlo a volar por los aires.

-Eso dices ahora, pero he llegado a escuchar que con solo una respiración de fuego no quedan ni tus cenizas- Si claro, exagerados.

Deje de prestar atención a su interesante conversación y mire de reojo a las jaulas nuevamente perdiéndome en mis pensamientos.

Para cuando me di cuenta las celdas ya no eran de personas, si no de dragones, había un Ala cambiante a mi derecha y un muerte susurrante a mi izquierda, parecían sorprendidos al verme porque apenas pase frente a ellos abrieron los ojos, otro Scauldron que se encontraba comiendo se detuvo y me miro atentamente en el momento que pase en frente de su celda, había otros dragones: Nadders, Gronckles y no sé si habría otros más, pero en ese momento deje de mirarles.

Solo tengo la sensación de que soy otro prisionero más, no conozco a nadie y nadie me conoce a mí. Estoy inmerso en la soledad.

-Miren, un corredor oscuro- ¿corredor oscuro? Así que así llaman los furia nocturna, aunque queda mejor corredor nocturno. Después de eso, se fueron sumando comentarios anónimos, ya que en ningún momento le dedique una mirada a ninguno de ellos.

{¿Qué hace alguien como él aquí?}

{Sobretodo alguien tan joven}

{No debe de tener más de diez inviernos}

Espera ¿Por qué no están hablando por la línea de pensamientos? Supongo que será más común de esta forma que de la otra, o incluso por respeto o alguna otra cosa…

{Aguanta} la voz que dijo esas palabras era grave pero tenía cierta… emoción agradable, mire para ver a mi derecha y lo que vi fue un Gronckle viejo, supe que era viejo porque tenía un color apagado, aburrido en comparación con otros.

El me siguió con la mirada y yo lo mire hasta que su celda se escapó de mi campo de visión y volví a mirar al suelo en movimiento ignorando el murmullo de los demás dragones y sintiéndome más apartado por cada segundo que pasaba.

De alguna forma, esa única palabra, viniendo de un desconocido, era reconfortante. Él tiene razón, no me puedo derrumbar solo por el encierro ¿Cómo supo mi estado de ánimo? ¿Soy tan trasparente que todos lo ven? Eso explicaría también con lo de desdentado, pero ¿Y las veces en que no me veía?

Deje de mirar al suelo cuando el avance del carro de madera se detuvo, mire hacia adelante y vi a los dos vikingos cerrando la puerta de la celda en la que me encontraba ahora.

-Disfruta de tu estancia, renacuajo-… si tuviera mi boca en libertad haría que te tragaras esas molestas palabras.

El ambiente era muy húmedo y el aire estaba estancado y por si fuera poco apenas tengo luz en mi celda, pero podía ver perfectamente, tenía una buena vista, me di cuenta de una puerta de madera con seguros de metal frente a mí, tenía una ventana en ella en que apenas pasaba la luz, el resto eran paredes de piedra esculpidas de forma irregular. Es tan grande que un Nadder hubiera podido ocupar este sitio y moverse libremente.

Pero yo ni puedo disfrutar del espacio o estirarme ni un poco por estas ataduras.

La noción del tiempo desapareció entre estas paredes, no se ve si es de día o de noche, no se ve si atardece o amanece, la única constancia de la hora del día es la cantidad de sueño que tenga. Pero ni eso es seguro ya que al no haber nada que hacer me aburría con facilidad y la somnolencia apareció rápidamente.

No me dio ni tiempo a dormir para cuando la puerta se abrió de nuevo.

Di un gruñido al ver a cuatro vikingos del otro lado, tomaron entre sus manos las cuerdas del carro de madera, dos a cada lado, me sacaron de la jaula y otro vikingo cerró la puerta tras de mí.

-No podrá hacernos nada ¿verdad?- entre ellos comenzaron a hablar, aunque creo que ya lo estarían haciendo de antes.

-¿En serio preguntas eso? esta amordazado, encadenado, atado y apenas ni se puede ni mover, sería un logro si lograra atacarnos- dijo otro de ellos.

-Si, pero es un furia nocturna- hablo el mismo hombre que antes, cobarde.

-Si, lo es, pero no es un dios- otro de ellos comento, fue hiriente, pero tiene razón.

-¡Dales con todo!- mire a mi derecha y vi las jaulas de los demás dragones, creo que hablo un Nadder.

Después de eso, uno tras otro se fueron sumando

{¡Busca la forma de escapar! Y huye}

{Has que caiga hasta el último}

{¡Que no te maten!}

No tardó mucho en que se formara un murmullo, esto no me lo esperaba, es algo surrealista para mí.

Solo me quede impactado por un momento y mire de nuevo hacia adelante mirando las reja levadiza, se podía ver a través de barrotes una gran arena que se utilizan para entrenar a pelear con dragones, alrededor de ella había un montón de vikingos gritando y aclamando, vi en el centro a Dagur, girando sobre sí mismo mirando a todos lo de la arena con los brazos levantados y gruñí todo lo fuerte que pude.

Los que tiraban de mí se apartaron con miedo, después la puerta se fue abriendo lentamente, la espera se me hacía eterna, para cuando al fin se abrió mi carro comenzó a avanzar a la arena, me encontré gruñendo más fuerte y luchando contra mis ataduras.

-Suéltenlo- Dagur dio la orden, tenía dos látigos en cada mano y los que me rodeaban tenían espadas y escudos en las suyas, se miraron unos a otros dudando y comenzaron a quitarme mis ataduras, pero cuando me pusieron las hojas de las espadas en mis escamas me detuve, no quería heridas in necesarias.

Cuando al fin me quitaron las ataduras y sobretodo el cepo me lance hacia adelante escapando de sus hojas y saliendo del carro de madera, mis alas aún están aprisionadas por las vendas y mi boca aún tiene el cinturón, si tuviera pulgares podría usarlos para soltar los seguros del bozal…

Soy un tonto, tengo garras.

Corrí y me puse contra una pared y mire a Dagur y los otros vikingos armados, ya me ocupare de ellos más tarde, primero el bozal, baje mi hocico y comencé a empujar con mis garras o cortarlo, pero fui interrumpido por un dolor agudo y un tirón de una de mis patas delanteras.

Mire mi pata y vi lo que sería uno extremo de un látigo, seguí con la vista la cuerda del látigo y termino en la imagen de Dagur moviendo su dedo índice de un lado a otro en sentido de negación.

-No te daré tiempo para que te lo quites- Dagur lo dijo con una soberbia que me daba ganas de quitarle la sonrisa en su cara con un golpe, maldita rata de dos piernas.

Libero el látigo de mi pata en otro tirón y separo sus piernas tomando una posición firme en el lugar mientras lo observaba gruñendo con fiereza y mirándolo intensamente.

Este juego apenas acaba de comenzar.

No sé cómo pelear apropiadamente, estoy en desventaja, tengo que aprovechar la agilidad y la flexibilidad que poseo. Por torpe que pueda ser, capas que mi cuerpo si sea capaz de reaccionar, por muchos movimientos torpes que haga.

Comencé a repetirme una y otra vez "ataca" con cada vez que lo repetía sentía que el calor de mi cuerpo aumentaba y con ella mis músculos se tensaban preparados para cualquier movimiento.

El contacto visual no se perdió en ningún momento, ambos esperábamos que el otro hiciera el primer movimiento, me agazape lentamente mientras mi cuerpo estaba de lado pero en una posición que podía tanto lanzarme a el como salir corriendo.

Golpeo el suelo con el látigo y por reflejo corrí hacia un lado, y salte hacia él cuando estaba en uno de sus flancos, extendí mis garras hacia él declarando mi victoria, que fue arruinada muy rápidamente.

Recibí un fuerte golpe que me arrojo contra la pared, me quede un rato tendido en el suelo, aturdido por el golpe. Me levante poco a poco, una pata a la vez.

Abrí mis ojos de golpe y mire a mi atacante, un vikingo que había estado tirando del carro, clave mis garras en el suelo arañando con fuerza, esto provoco un ruido agudo, lo mire fijamente, ante mi mirada empezó a sentir miedo, pero lo disimulaba con una sonrisa orgullosa.

-Os dije que no hay nada que temer- me dispuse a saltar sobre el pero el sonido del látigo me hizo mirar hacia Dagur. Así que ¿tu plan es este? Que simple.

Desvié la mirada de Dagur, tenía al vikingo de antes delante de mi tratando de golpearme con su escudo, por suerte lo esquive justo a tiempo, agachándome, después me abalance sobre él, cortando su carne que solo estaba protegida por la tela y el cuero.

No fue un golpe mortal, solo un tajo a lo largo del abdomen, pero solo era superficial, sin embargo este soltó un grito de agonía mientras brotaba la sangre de su herida. Pude oler su sangre en mis garras, no me gusto su olor, un olor amargo y metálico.

Escuche un sonido silbante al lado y de inmediato pegue un salto hacia atrás esquivando el golpe de un látigo que solo azoto el suelo, no desvíe la mirada, es más, lo ignore y pegue otro salto para situarme cerca de la espada del hombre caído.

Me quede inmóvil un rato, otro de los vikingos se abalanzó contra mi dando un grito de pelea, me eche a un lado y use mi cola, la enrede en un pie y di un fuerte tirón, haciendo que este cayera al suelo.

Le Sonreí a esa extremidad que antes solo era un peso muerto para mí, pero ahora la muevo como si de mi propio brazo se tratara, pensé que me costaría más tiempo manejarla…. Concéntrate.

-Maldito demonio- el hombre al que le hice caer dijo esas palabras apretando sus dientes, enfurecido por esa humillación.

Mire nuevamente al primer hombre que se trataba de levantar del charco de su propia sangre y le di un fuerte coletazo, el golpe me dolió hasta a mí. No fue en la cabeza el impacto, si no en su espalda, supongo que se quedara sin aliento un rato, tuvo que haber picar el golpe o por lo menos irritar su piel.

Esto es hasta divertido.

Me acerque a la espada de uno de ellos y trate de usarla para cortar mi bozal, escuche a Dagur detrás de mí, pero el golpe del látigo en mi cuello llego antes, yo tire y el tiro, como resultado la cuerda comenzó a tensarse.

La sensación de asfixia llego con un dolor agudo, mi herida del cuello aún no se había sanado y esto causaba más dolor, no pude pensar en el otro vikingo que venía tras de mí, para cuando me di cuenta ya lo tenía encima mío, apretándome con sus brazos.

-Sujétalo bien, voy a enseñarle a obedecer a esta bestia- las palabras de Dagur estaban cargadas con veneno, cuesta creer que sea una persona y no una vil víbora.

La ira regreso a mí, esta me hacia olvidar el dolor y lo remplazaba con un calor que recorría todo mi cuerpo, me estaba quemando por dentro, esto tiene que salir ¡va a salir!, En una explosión de fuerza me libere del hombre que me sujetaba saltando con fuerza, aterrice en el suelo a cuatro patas y tire fuerte del látigo haciendo que lo soltara Dagur, al hombre que me había estado sujetando le hice lo mismo que al primero.

Lo derribe con mi cola en un rápido movimiento pero con una diferencia, lo golpe en los pies con tanta fuerza que rasgue su piel, mi cola es un látigo natural y eso me gusta. Camine por encima de mi victima llegando a la garganta y comencé a presionar lentamente, dándole una probada de su propia medicina.

-¿A dónde te crees que estas mirando? Enfréntate a mí, ven con tu amo- mire hacia Dagur y le solté un gruñido amenazador.

Recibí un golpe del látigo en mi cara, le di una mirada severa a Dagur, mis ojos se clavaron en los suyos y dio un paso hacia atrás, levante mi pata del cuello del hombre y di un paso hacia Dagur, teniendo en cuenta que aún quedaban dos vikingos más, mire de reojo mientras estos caminaban hacia mi intentando flanquearme.

No funcionara.

Corrí hacia Dagur y el trato de darme un golpe con el látigo que termine esquivando con un salto, golpe tras golpe, se volvían más desesperado mientas yo esquivaba golpe tras golpe.

No tarde ni unos 5 segundos en llegar a donde estaba él, sin embargo pase de largo corriendo un poco más, me di la vuelta pero los estos vikingos son tan lentos que aun ni llegaban a donde esa fruta podrida que es Dagur.

Volví a correr pero esta vez pasando rosando las paredes, comencé a respirar de forma agitada, pero no me siento cansado. Quiero luchar, voy a luchar ¡incluso si no puedo más! Acabare con todos, hare que sufran ¡hare que paguen!

-¿Qué esperan? ¡Atrápenlo!-

Llegue a donde estaba otra vez la espada, los vikingos me siguieron como tontos, solo terminaron cansándose, seguí intentando manipular la espada para cortar el cinturón de mi hocico, rozándolo con el filo, me corte un poco pero también logre rasgar la cinta de cuero un poco mas

No gaste mucho tiempo en eso, pero fue el suficiente para que Dagur me volviera a dar otro latigazo, esta vez en mi ala herida, gemí ante el golpe, el chasquido de ese látigo, como lo odio.

La mano del Vikingo herido al que le había rajado y el que había recibido el coletazo en su espalda me agarraron las piernas traseras. Pero eso no importaba, su agarre es muy débil, ellos son débiles y no son buenas personas.

-Yo soy tu amo, obedece y quédate quieto- el veneno en esas palabras corroían mis entrañas, un frio irracional recorrió mi cuerpo. Baje la mirada sumiéndome en mis propios pensamientos, yo no soy una mascota, yo tenía familia, yo tenía amigos, tenía un hogar, tenía algo mucho más grande que lo que tu jamás has tenido, tú no eres nadie para llamarme de esa manera, ¡Nadie!

Después de eso, empecé a ver como si todo estuviera cubierto por una cortina roja, después de eso no sé qué paso, pero escuche unos gemidos debajo de mí, con una clara sensación de… miedo, un miedo desgarrador. No me gusta el miedo, lo detesto.

Mi visión se aclaró y vi a Dagur debajo de una de mis patas, estas estaban ensangrentadas pero no tenían heridas. En cambio él tenía cortes por todo su cuerpo y se arrastraba para alejarse de mí.

En ese momento sentí que algo dentro mí murió al ver su estado, mire alrededor y vi lo mismo. Sangre por todos lados, cuerpos de vikingos con cortes y piel desgarrada, quemaduras en algunos y marcas de fuego en las paredes.

Mire nuevamente a Dagur, con el miedo escrito en sus ojos. Ante mi tengo la oportunidad de arrebatarle su vida, pero yo no soy como él. No soy un asesino, yo no soy esto.

Abrí la boca y algo metálico cayó de ella, cuando baje mi vista, vi que lo que hizo ese sonido, una espada. Cuando mire la hoja, vi más sangre y vi mi reflejo.

-¿Qué he hecho?- retrocedí unos pasos gimiendo, yo no soy un asesino, no lo soy, entonces ¿Por qué? Mire hacia el cielo, estaba nublado y parecía que iba a llover.

No estaba tan equivocado, una gota de agua golpeo mi cara, una tras otra caían. Me sumí ante la sensación de la lluvia mientras las gotas de agua limpiaban mi cuerpo y mis pensamientos. El sonido de pasos se escondía debajo del sonido de las gotas de lluvia, se escuchaba levemente, pero lo escuche y sin embargo no me importaban.

Después, me atraparon, me pusieron un bozal y las ataduras de antes e hicimos el recorrido de regreso a mi celda, esta vez no opuse resistencia.

No había anochecido, pero estoy cansado, cuando llegamos a mi celda, solo quería dormir, pero tuve poco éxito.

Cuando al fin pude conciliar el sueño, era como si parte de mí se mantuviera despierto, alerta a todo lo que perturbe el ambiente. Un cambio de temperatura, algún ruido, una leve brisa que se entre en mi celda.

Quizás solo estoy esperando la cara de alguien amigable, alguien conocido que me saque de aquí, antes de que ocurra algo de lo que me pueda arrepentir más tarde.

Mire mi rostro en el recipiente de agua que tenía al alcance de mi boca. Hace un rato dejaron un tazón con agua enfrente de mí, nada de comida. Bueno, eso me gustaría decir, había un plato de comida. Pero el problema es que era una anguila, para el disgusto mío y de mi estómago.

Aunque quizás ahora que soy un dragón y puedo comer cosas crudas, las anguilas sabrían mejor. Pero su olor es repulsivo, solo debo tener un poco de aguante, solo eso.

Acerque mi hocico muy lentamente a la anguila y pare a los últimos tramos, el olor era demasiado fuerte, huele peor el almizcle que se utiliza entre los tablones de madera del casco de los barcos, era la cosa más apestosa que había olido hasta la fecha.

Aunque el olor de Alvin me revuelve el estómago de solo recordarlo, era el olor del mar en una mañana fresca cuando lo comparaba con este, me acerque un poco más aguantando la respiración y puse el extremo de la cola en mi boca. Todo mi cuerpo empezó a arder y mi boca a picar de una forma como si tuviera un montón de hormigas de fuego en la lengua, no tarde que esa fracción de segundo que toque la anguila retrocedí con verdadero miedo soltando un alarido de dolor.

El murmullo se extendía al otro lado de la puerta de mi celda pero no me interesa lo que diga nadie.

-Creí que moriría- farfulle entre jadeos sin apartar la mirada de la anguila. Definitivamente, no merece la pena comer esa cosa, volví a estremecerme y aparte la mirada al cuenco de agua con la esperanza de ver algo que ya no estaba ahí.

Vi la superficie del agua e imagine mi rostro humano nuevamente, uno rosado, carnoso, mi sonrisa, mis dientes, mi nariz y quizás con una piel ligeramente bronceada. Recuerdo que tenía fantasías de ser más atractivo, sin embargo nunca cambiaba en estas mis ojos, ya no recuerdo como eran mis ojos, sé que eran marrones, pero ya no soy capaz de situarlos en mi cara… mi rostro.

La imagen que había imaginado en el agua se disolvía y se deformaba.

Lo que veo ahora, es muy distinto a cuando vi mi rostro por última vez, pero esos ojos ahora no es lo único extraño en la imagen, ya no distingo lo que veo en mi reflejo, si es que aun puedo considerar como -mi reflejo-.

Escamas cubriendo toda mi cara, ojos amarillos y lo que sería la parte marrón es verde y mis pupilas ahora son tan cambiantes, pero ahora son dos óvalos. Tengo solapas en vez de oídos, ocho en total. Dos más largas que el resto, me gusta pensar que solo eso son mis oídos.

Di una sonrisa que perdió su forma cuando lo vi en mi reflejo, mi sonrisa tampoco la reconocía, mi nariz, mi boca, mis dientes ¿Qué realmente es lo que puedo llamar -mío- en verdad? O mejor dicho ¿puedo llegar a decir que soy yo?

Estoy tan cansado de todo, cansado de los que juzgan, cansado de las miradas de todos, cansado del encierro, del miedo, de la soledad, del aislamiento y de esos ojos extraños que veo en el agua.

Desvié la mirada del agua, empecé a divagar con los ojos extraños -Ojos de un extraño… ojos de un extraño… extraño… la…- ignore las divagaciones que estaba diciendo en voz alta, mi visión se aborreció ante el cansancio, cerré los ojos, estoy tan cansado, agotado. Me fallan mis fuerzas, dormiré un rato, si, solo un rato.

El sueño me envolvió en su manto y me encuentre soñando otra vez lo mismo de antes. Ese ambiente multicolor; violeta, naranja, azul, rojo y amarillo. Todos mezclados y bailando y un manto negro, como si fueran estrellas de múltiples colores en una noche oscura.

Recordé esa esfera blanca que estaba en el sitio donde tendría que estar el suelo ¿seguirá estando ahí? La respuesta llego en el momento en que me di la vuelta, y ahí estaba. Esa esfera blanca con un tono brillante, me atrevería a decir que es algo fantasmagórico pero su brillo es agradable, un brillo reconfortante que me hace creer que no estoy solo en este espacio oscuro.

Si estuviera con las otras luces diría que es como una luna. Una un poco extraña, pero una luna después de todo ¿podre acercarme? Supongo que sí, es mi sueño después de todo. Corte mis propios pensamientos y decidí pasar a la acción, fui flotando a la esfera, florando sobre una nada absoluta.

Ya estaba tan cerca que casi podía tocarla, pero antes de siquiera tocarla con el dedo retire la mano, por un momento me invadió el miedo y sonreí despreocupado recordando que esto era un sueño, nada es peligroso aquí.

Estire mi mano y toque la esfera. En una fracción de segundos esta estallo, todo el paisaje negro, todos los colores fueron consumidos por el color blanco, mi cuerpo me empezó a doler, sentía que la cabeza me iba a estallar, quería gritar pero sentía que mi boca estaba cerrada a la fuerza, mi cuerpo ardía, la espalda, mis piernas.

Gita… grita… ¡quiero gritar! ¡Que pare!

-¡Has que se detenga!- abrí mis ojos de golpe, siento como si mi cuerpo hubiera estado en llamas hace nada, estoy sudando, por primera vez en este cuerpo estoy sudando. Lo primero que vi fue mi reflejo y esos ojos, alterados, con miedo, con dolor, pero eran distintos, con certeza esos no eran mis ojos.

Y fue en aquel momento que un nombre, una única palabra, un nombre que yo desconocía, el nombre de un extraño

-Latet- pronuncie esas palabras y miles de imágenes por segundo pasaban por mis ojos.

Las imágenes estaba acompañadas de sentimientos, vagos sonidos, emociones de alguien distinto, recuerdos que pertenecían a un furia nocturna;

Nació solo, aprendió a sobrevivir por sí mismo, experimento por las malas a lanzar fuego, se alimentaba de carroña hasta que pudo cazar, se encontró con una pesadilla monstruosa que lo cuido, tiene muy buenos recuerdos con ese dragón pero por alguna razón se sentía triste, un amargo sentimiento.

Su primer vuelo, su primer pescado, las acrobacias que hacía, las carreras que tenía y en todos esos recuerdos estaba acompañado de esa pesadilla monstruosa ¿Qué paso con ese dragón?

Una sensación parecida a la de un latigazo llego a mi cuerpo, las imágenes felices fueron sustituidas por más dolor, oscuridad, carcajadas de personas, no podía distinguir ninguna cosa, todo era un frenesís de imágenes, miedo, tristeza, culpa y la perdida. Se siente muy familiar…

Las imágenes se ralentizaron en las imágenes de un bosque, me duele el cuerpo hay un olor a sangre en el aire ¿estaba herido en ese momento? Es como si yo sintiera lo que el vivió en ese momento, mis alas me arden y mis patas me tiemblan.

Pase entre los arboles tambaleándome, se veía luz adelante, la luz y el calor pertenecía a un incendio, una casa estaba en llamas. Todo esto me resultaba muy familiar, de alguna forma extraña.

Después de un rato, aparte la mirada para ver la figura de alguien en el suelo, no muy lejos de la casa. Me fui acercando pero a mí se me paro el corazón desde antes de llegar con esa persona, no podía respirar, todo mi cuerpo se congelo y mis ojos se abrieron de una forma que pensé que era imposible.

El cuerpo de esa persona, era… soy yo. Estaba tendido en el suelo, jadeando, mi doble me miro, yo le devolví la mirada, Sus ojos estaban sin brillo. El cuerpo de mi doble estaba sobre un charco de sangre y su mano izquierda está sujetando su hombro derecho, donde yo recuerdo que la pesadilla me cortó.

-Tus ojos, son como los míos, sé que no me entiendes- Una voz salió de mi boca pero era diferente, era la de un hombre, a pesar de que esta herido, sonaba muy calmado, una voz hipnótica.

-Parece que también estas mal herido-

Yo, no recuerdo, yo no debería recordad nada de esto, y menos tener el recuerdo de este dragón.

-¿Viniste a terminar con mi vida? Espero que no, tu tampoco tienes mejor aspecto- como era de esperar, mi doble hablo con dificultad, su voz era apagada, la vida se escapaba de su cuerpo.

Sin poder controlar mi cuerpo agache la cabeza mirando los ojos del humano que estaba en el suelo más de cerca, esos ojos se veía más claros y con color, Mi frente toco la frente de mi doble, se sentía bien, se sentía agradable y el sonido del viento y el mar, podía notarlo, era como estar en un risco y quedarme eternamente en ese lugar disfrutando del viento.

-Tú y yo no vamos a morir, te daré otra oportunidad, por favor también dame una oportunidad, te lo pido- su voz desapareció, las imágenes y las sensaciones se fueron con ella.

Me desperté abruptamente en ese momento

Me quede mirando a un punto fijo, un punto en el vacío delante de mí, sin emociones, sin pensamientos, los ojos bien abiertos e inmóvil como una estatua.

No puedo creer lo que había visto, que significado tenía todo eso, ¿Qué fue lo que paso en ese momento? ¿Quién soy realmente? ¿Qué le paso a él? ¿Qué me paso a mí? ¿Me trasplanto de alguna forma sus recuerdos? Una pregunta tras de otra pero al final solo pregunte una única cosa ¿Soy un humano transformado en dragón o un dragón que cree haber sido un ser humano?

Mire mi reflejo en el agua, y no vi mi rostro, vi el de otra persona, otro furia nocturna, uno que no conocía pero me resultaba conocido al mismo tiempo.

-Latet- dije inconscientemente ese nombre otra vez, así que ese era su cara.

Me quede observando el agua, entrando en un estado de shock, ha pasado mucho más tiempo del que pensé que paso desde ese día ¿verdad? La respuesta nunca llegaría por parte de otra persona, pero sabía cuál era la respuesta.


me gusto escribir este capitulo, la escena de la guerra no tenia pensado escribirla desde inicio a fin, si no escribirla desde la perspectiva de hipo, con eso seria como por la mitad o algo. pero por X motivo me dificulto hacerlo desde esa perspectiva y cambie a otro para que se me hiciera mas facil.

para los que se preguntaron sobre el sueño de gisli, bueno, supongo que ahora si que os hacéis una idea xd

si alguien ve el dialogo de un personaje dragon escrito con guiones -dialogo-, mandeme un mensaje privado o deje un comentario diciéndolo, por si se me paso alguno.

editado 22 de junio 2016