Lo siento por la tardanza, realmente se que he tardado un poco, pero hoy encontré mi motor, después de casi ocho tazas de café termine escribiendo un one shot de Delirium, concluí este capitulo, pense como arreglar algunos fics que tengo publicados, pero mal publicados en fin, ah y comence uno de la Huesped de Sthepanie, a ver si llega a ver la luz, pero no sin antes terminar este, les comento más abajo.

Discleimer. Nada me pertenece todo pertenece a Craig Barlett y a Nick...


CAPITULO 11

Al día siguente vamos a visitar a los abuelos de Arnold, él y su esposa Gertie viven en un bosque, lo que me sorprende pues no espere encontrar un bosque en Florida, viven en una pequeña cabaña a la orilla de un río y cuando veo al anciano, sé que fue guapo en su juventud y me alegra ver que Arnold a su edad lucirá igual que él.

Su abuela es completamente diferente, es una anciana llena de energía, los abuelos pasan a besar y a abrazar a cada uno de los miembros de la familia, yo me paro detrás y miro la escena con añoranza. El abuelo saca unas monedas de plata y se las da a cada uno incluyendo a Arnold. Entonces él me ve parada detrás y se acerca a mí.

- Tú debes ser Helga, he oído mucho sobre ti.

El me abraza y en realidad no me sorprende viniendo de su familia, desliza una moneda de plata en mi mano y después de que Gertie me abraza él toma mi brazo y abre la puerta trasera.

- Ven vamos a caminar.

- Phil deja a la chica en paz, ella apenas te conoce – dice su hijo sonriendo. La abuela grita algo y llama al Coronel, por lo que Arnold se gira y la mira y después a mí.

- Solo quiero conocerla un poco más.

- No me importa – digo mirando a Arnold que parece querer intervenir o ir al llamado de su abuela que creo es para él.

- Pukie cariño, porque no les consigues algo de comer a los chicos mientras yo camino un rato con Helga.

No espera respuesta y me lleva con él por la puerta trasera, caminamos en silencio hasta el río y allí encontramos una banca donde nos sentamos.

- Así que, tu eres la novia de Arnold ¿he?

- Supongo que sí – digo levantando los hombros.

- ¿Supones? ¿No lo sabes?

- No ha habido ninguna declaración formal de parte de los dos. – digo suspirando, y aun en mis oídos resuena el "te amo" no significa que haya escuchado bien.

- Extraño.

- ¿Qué es extraño? – pregunto curiosa.

- Hablo casi a diario con él, y ese chico habla sobre ti todo el tiempo, por eso es que tenía tanta curiosidad por conocerte, creo que puedo decir con certeza que ese niño esta patas para arriba por ti.

- Bueno – digo sonrojándome – El sentimiento es mutuo. Es realmente hermoso aquí en verdad.

- Lo es cierto – dice mirando los árboles y el rio que corre frente a nosotros.

- Me gusta mucho – digo.

- Cuando compramos aquí, Gertie y yo vendimos la propiedad que teníamos Sunst Arms, así la llamábamos, era una casa de huéspedes, perteneció a mi familia desde el siglo XIX pero al final la modernización llego y nos compraron la casa para construir, así que llegamos aquí, eso será hace unos diez años, y tenemos la intención de morir aquí.

- Puedo ver porque – digo – Me gustaría morir en un lugar así – digo mientras mi mente vuela a mi último encuentro con mi madre donde creí que moriría en el piso de la cocina.

- Esperemos que falte mucho para que tengas que hacerlo. ¿Qué te paso aquí? – Me estremezco con su pregunta y no quiero mentirle, pero decirle la verdad sería contar todo lo que he vivido, y en ese momento me encuentro dejando escapar la verdad.

- Mi madre lo hizo.

- Me han dicho que soy muy buen oyente, además de que soy bueno guardando secretos.

Lo miro y de pronto me encuentro contando todo, como mi vida era normal, le cuento cuando conocí a Arnold y como al final todo cambio, la perdida, la ira, los golpes, el maltrato tanto en casa como en la escuela, siento mis mejillas arder por las lágrimas pero él no dice nada, simplemente escucha, hay momentos que no digo nada, pero estoy segura que él llena los espacios en blanco. Cuando dejo de hablar las lágrimas aun caen de mis ojos y recorren mi rostro, su vieja y callosa mano envuelve la mía y es algo reconfortante, el da un apretón y luego la libera.

- ¿Arnold sabe esto?

- No, creo que puede sospechar algo, pero lo dudo, no es algo que uno puede imaginar teniendo una buena familia.

- No, no creo que pueda – dice él. - ¿Mi hijo lo sabe?

- Sabe una parte, fue quien me curó la última vez, vio algunas heridas viejas y me pregunto, pero no le he dicho todo.

- Él es un buen chico.

- Si lo es – digo pensando en cómo se refiere a su hijo como chico – Ellos son mi ideal de lo que una familia perfecta debe ser, nunca imagine que hubiera familias así.

- Mi hijo hizo bien al escoger a Stella como esposa, ella me recuerda a mi Gertie. Y parece que Arnold tiene la misma tendencia a escoger una buena chica para amar.

- No deberías volver a casa, parece que está cada vez peor ¿Qué pasara después?

- Ella parece estar mejor, ha sido buena desde la última vez, me dio permiso y me dejo venir.

- ¿Sabe que viniste con Arnold?

- No, ella ni siquiera lo conoce, le dije que era mi amigo, lo que no es una mentira, él es mi mejor amigo.

Escuchamos el ruido de hojas contra el suelo y veo a Arnold acercarse a nosotros, mira al abuelo y me estreso al sentir que él pueda decirle algo, parece leer mi mente ya que me mira y sacude la cabeza.

- Ahí están ustedes dos – dice el rubio cabeza de balón, le sonríe a su abuelo que le dedica una sonrisa de amor y luego me mira a mí, cuando le sonrió el parece tranquilizarse aunque sé que mis ojos están rojos, él no dice nada.

- Solo estamos aquí admirando el río, quería asegurarme que ella fuera una chica suficientemente buena para ti.

- ¿Y? – pregunta Arnold.

- ¡Y creo que ahora tengo que preguntarme si eres lo suficientemente bueno para ella! – Ambos ríen y yo los miro feliz.

- Bueno, si no lo soy me esforzaré lo suficiente para hacerme digno para ella.

- Creo que lo harás bien – dice el dando unas palmaditas en mi rodilla y se pone de pie. – Los dejaré solos, regresen cuando estén listos.

- ¿Y qué piensas de mi abuelo? – dice el sentándose donde antes estuvo su abuelo.

- Creo que se de donde sacaste tu encanto.

- Buena respuesta – dice envolviéndome en sus brazos y me recargo en él, mientras dejamos pasar el tiempo en silencio mirando el rio correr delante de nosotros.

La semana pasa volando, me siento feliz, y mi alma parece rejuvenecer en cada momento, nadie me grita ni es violento conmigo, sino todo es dado con amor de manera clara y sin esfuerzo, al final me siento igual que ellos dando amor a todos los que quieren recibirlo y a los que no también, aunque en esta familia todos lo reciben como algo normal.

Vamos a un parque de diversiones, algo que por primera vez hago, Arnold me lleva a un enorme columpio que nos eleva a 150 pies de la tierra, rio y grito con felicidad, recorremos todas las atracciones y sus hermanas se cuelgan de mis manos haciendo que Arnold y yo nos separemos lo que conlleva una lucha por ver quien tiene más tiempo mi persona, al final Arnold gana.

Comemos palomitas y algodón de azúcar, manzanas de caramelo y refrescos hasta que enfermamos, Stella toma cientos de fotos y Miles ríe cada vez que sus hijas gritan de felicidad.

Después vamos a los pantanos y veo por primera vez cocodrilos de verdad, al finalizar el paseo vamos a comer a un restaurant cerca de la orilla donde comemos "mordidas de caimán" que para mí horror es cocodrilo de verdad, al final vamos al cine y vemos una película, que es la primera vez para mí que veo algo así, y siento que ahora puedo morir de tanta felicidad.

Pasamos los días entre la casa de la playa y la casa de los abuelos, comemos juntos y jugamos juegos de mesa, hacemos barbacoa y hamburguesas, algo que solo he comido en la escuela y Miles ríe cuando insisto que me enseñe a prepararlas, ya que las suyas son deliciosas.

Por alguna razón desconocida su abuela llama a Arnold Kimba, Coronel, y algunas otras cosas, cada vez que lo hace él se sonroja y parece disculparse mientras sus hermanas se destornillan de risa y le hacen bromas sobre sus apodos. El de manera graciosa les dice el apodo "cabeza de balón" que siempre le he dicho y eso hace reír a todos y hacer comentarios de como su cabeza verdaderamente tiene forma de balón.

La noche de navidad la pasamos juntos, después de la cena y las risas, Arnold me lleva la banca junto al río para poder intercambiar regalos, el insiste en abrir primero el mío, ahora que lo tengo me siento cohibida de dárselo, quizá cuando lo compre pensé que era un buen regalo, pero ahora no sé si es el correcto.

Cuando lo desenvuelve, el mira el regalo y parece un poco consternado por él, es un pequeño cuadro de cristal con un corazón grabado con láser en el centro de él.

- No es mucho lo sé, es solo que… quería – me quedo muda y no sé qué más decir, su expresión no cambia y quiero ponerme a correr directo a mi casa.

- ¿Por qué me diste esto? – dice mirándome y veo algo como esperanza en sus ojos.

- Porque quería que supieras como me siento por ti. – El levanta mi barbilla y me hace mirarlo a los ojos.

- ¿Y cómo es que te sientes por mí Helga? Además de que soy tu mejor amigo.

- Tu sabes… te amo – digo mientras intento respirar.

Él sonríe, una sonrisa que ilumina su rostro de tal manera que me hace feliz, el me abraza y me besa con amor.

- ¡Por fin! – exclama.

- ¿Por fin?

- Está empezando a preguntármelo Helga, ha pasado casi una semana desde que yo te lo dije y tú no dijiste nada. Estaba preocupado de que no lo hicieras y me preguntaba que tenía que hacer para que me amaras.

- ¿Quieres que te amé? – pregunto sorprendida.

- Helga, te he amado por años, quiero decir, los doce años no es que se sepa lo que es el amor, pero bueno, me has gustado por años, pero cuando te vi este año, lo supe, supe que debíamos estar juntos. Pero no sabía que tan difícil iba ser para mí que yo te gustara, así que sí, quiero que me ames.

- Bueno – digo con una sonrisa – Te amo, más de lo que pensé, o que debería, aunque no te merezco – el hace una mueca pero yo continuo – No me importa si esto molesta a otras personas, te amo y te amaré por siempre. No importa qué estemos juntos o no.

Arnold se ríe ante mi discurso y me besa de nuevo, no dice nada sobre mis palabras pero era lo que quería decirle pues se que no estaremos juntos el se irá y se llevará mi corazón con él, y simplemente yo me quedaré sola y vacía mientras el sigue su vida sin mi. Intento no llorar y lo miro sonriendo.

- Vamos cabeza de balón, dame mi reglo ahora. – Me compro una cadena de plata con un corazón de cristal.

- La misma teoría con mi regalo, pensé en darte una chaqueta, pero la verdad me gusta cómo te ves en la mía.

- Gracias, es el mejor regalo que he recibido.

Más tarde, todos alrededor del árbol lleno de regalos esperan su turno para recibir el suyo, Christine se sumerge entre los regalos y comienza a sacar los más grandes del fondo y los más pequeños a la vez, al parecer siempre hace lo mismo.

Todos reciben algo, aun hasta yo, me alegro haber podido traer algo para ellos y me siento feliz por el amor y aceptación que recibo por parte de toda esta familia.

La noche del año nuevo, preparamos todo para pasarlo en la playa, arrastramos mantas y hacemos una fogata donde preparan perritos calientes, todos ríen y cantan con alegría, todos ríen de felicidad, miro a Stella que recarga su barbilla en la cabeza de su pequeña hija y mira al resto con felicidad y amor.

Los abuelos están sentados en un sofá que han traído Arnold y Miles cerca de la playa, todos me aman y me han aceptado, aun el abuelo que sabe todo de mi vida y no me trata diferente por esto, Arnold me abraza y me deja con sus abuelos mientras él es perseguido por sus hermanas, amo a su familia y le doy gracias a Arnold por haber traído a mi vida estas personas que he llegado a amar con tanta fuerza.

Mientras el fin de año avanza, no puedo dejar que el tiempo se detenga, quisiera que fuera así, pues cuando el fin de cursos llegue, él se marchara y yo me quedaré allí sola de nuevo, lejos de él y con sus recuerdos de una vida de felicidad que será por siempre un hermoso sueño.

Al final tenemos que volver de modo que volamos el sábado y tenemos el domingo para descansar antes de regresar a clases, llegamos primero a casa de Arnold donde bajamos mi maleta y la bolsa con los regalos que me dieron de navidad.

Me abrazan y me piden que vuelva pronto y eso me da risa pues paso casi todo mi tiempo aquí. Cuando subimos al auto siento en mi bolsillo un sobre que el abuelo me dio con diez billetes de cien dólares, dijo que lo llamaba "el fondo de emergencia" No tienes que usarlo, me dijo, pero me siento más seguro si sé que tienes para un escape rápido, si es que no tienes opción.

Discutí con él sobre el asunto, de modo que tome el dinero, pero en mi primera oportunidad se lo mandaré de regreso.

- ¿Cómo voy a soportar no verte todo el día? – pregunta Arnold abrazándome mientras se detiene frente a mi casa.

- Nos veremos el lunes.

- Segura que no quieres que te ayude con tus cosas. Realmente debo conocer a tus padres, no quiero que parezca que nos escondemos de ellos.

- Arnold, es complicado, ya sabes, llegará un día cuando se conozcan, sé que Bob, bueno…

- Bien, te veo el lunes.

Me da las maletas y me besa en los labios, lo veo subir a su coche y se va, miro mi destartalada casa y sé que es malo salirme de mi realidad, pues al volver la caída es más dura. Me detengo antes de entrar, el auto de papa no está en casa, no es algo fuera de lo común el sábado por la noche.

Me detengo y meto el dinero en mi maleta antes de entrar, espero solo que mama tenga buen humor y pueda sentirse feliz de que regresé.


De verdad estoy en un dilema, no quería cortarlo allí pero realmente el libro comienza aquí con lo que es realmente "literal" violencia familiar, es un tema demasiado escabroso y no quisiera lastimar a nadie, mucho menos a Helga, estoy corrigiendo de aqui en adelante y es a partir de donde me separaré de la trama real del libro en el que lo base.

Hace unos días, aquí en México murió un niño al que le hacían bulling en la escuela, lo golpearon de tal modo contra la pared que murió, en la escuela dijeron que estaba jugando, otra niña esta postrada en cama después de que una de sus compañeras "jugara con ella" en un review me comentaron que otra chica murió en su país después de pasar bulling.

El bulling no es algo que solo se vive en la escuela, se vive en el hogar con los hermanos, se vive en los templos, si lo leyeron bien, allí también lo hay, en los talleres, y la violencia intrafamiliar no es un juego, ni siquiera si es entre los padres, porque termina volcándose en los hijos, si tu conoces a alguien que vive esta situación no lo calles, no lo permitas, alza la voz, no te rías cuando están molestando a alguien, hazle frente a los niños abusivos y ayuda al que esta en necesidad, porque como dice el dicho "tanto peca como el que mata la vaca, como el que le sostiene la pata" no carguemos con culpas que otros cometieron por no haber hablado a tiempo.

Gracias por leer, seguimos por aquí...

IRES