Capítulo 11: Grietas
Ya había perdido la cuenta de rondas de cervezas que habían pedido y Rey estaba pasándoselo en grande ¿Para qué negarlo?
-¿Vais a querer otra? –Dijo ella, haciendo ademán de levantarse pero Phasma no tenía esa idea.
-¿¡Pero por qué vas a ir tú, si tienes que rodear la mesa para llegar a la barra?! –Habló la chica. Rey se alzó de hombros y entonces la rubia se pispó del pelirrojo, quien estaba entretenido intentando que su cubata quedara perfectamente centrado en el posavasos.- ¡Que vaya Hux! Que está más cerca de la barra.- Le dijo, señalándole. El pelirrojo levantó la cabeza y miró confuso a Phasma, como si aquello no fuera con él.- Además, ya se me ha cargado el vídeo que te he dicho antes. –Volcó el teléfono para poner el vídeo en pantalla completa después de tenderle el dinero a Hux.
-Pídeme otro de estos, ya que estás de pie… -Dijo Kylo, rebuscando el dinero en el bolsillo de su chaqueta.
-Pero si no estoy de pie… -Habló el pelirrojo de mala gana, entonces Phasma aprovechó para pellizcarle en un costado haciendo que el chico se levantará al instante tras quejarse con una exclamación.
-Y a mí tráeme otra cervecita, ya que estás.- Dijo la rubia, zarandeando su cerveza.- ¿Tú quieres algo, Rey?
-Pídeme un cóctel coreliano, por favor… -Kylo apuntó a Rey con el dedo.
-Mira, pídeles otro para mí. –El pelirrojo arrugó el ceño.- ¡Va! Quita esa cara que no te has levantado a pedir nada en toda la noche.- La el nuevo sentimiento de culpabilidad, que pareció instalarse en él, terminó de convencer a Hux quién rodó los ojos y se encaminó a la barra. Kylo sonrió de medio lado, victorioso mientras se terminaba el tercio de un trago.
-Frena el carro que tienes que conducir.- Le recordó Phasma en su mantra habitual. Él se alzó de hombros.
-Frena el carro tú, que este es el primero que llevo. Además, tengo bollitos en el coche para rebajar todo luego.- Las miró y se adelantó para bajarle el brazo a Phasma con su mano, dejando así la pantalla del teléfono totalmente expuesta a su rango de visión.- ¿Qué vídeo le estás enseñando? –Pero se detuvo al ver aquel plano fijo de él sentado en una silla con Phasma cogiendo el fórceps y una aguja. –Oh, no me jodas…
-Sí, el vídeo de los retos de los fans.- Confesó Phasma con una sonrisa.
-¿En serio os hicisteis un piercing porque os lo pidió un fan? –Kylo iba a responder a la pregunta de Rey pero Hux pareció escucharlo desde la barra y volteó para meterse en la conversación desde su posición.
-¡Ojalá sólo hubiera sido un piercing! ¡Ojalá…!- El de la barra le cortó, haciéndole voltear y pagar su pedido. El muchacho se quedó en silencio mientras recogía los pedidos y los llevaba a la mesa.- Ojalá sólo hubiera sido uno, pero esta mujer…- Señaló a Phasma de mala gana.- Necesitaba conejillos de indias para sus prácticas de anilladora. Y este idiota.- Señaló a Kylo, también de mala gana.- Pensó que sería buena idea ser unos "quesos gruyere" como imagen del grupo.- Rey estalló a reír mientras Kylo negaba con la cabeza.
-Me gustaba más el término "coladores andantes". –Rió Kylo, sonriendo de medio lado, pinchando a Hux con esa pullita. El pelirrojo volteó a ver a Rey.
-Encontró a Phasma en un anuncio que había en mi facultad, de una chica que buscaba conejillos de indias para aprender a anillar.- Rey miró a Phasma quién alzó las manos en señal de tregua.
-No me gustan los piercings en MÍ cara ¿Con quién iba a practicar?- Rey rió y Hux le palpó el brazo, haciendo que la chica volviera a prestarle atención de nuevo.
-Kylo contactó con ella. Y empezó una época horrible de piercings… Hasta que descubrimos que tocaba la batería.
-No podíamos no contratarla, hubiera sido un pecado.- Dijo Kylo, bebiendo de su pedido. Rey observaba la conversación como si se tratara de un partido de tenis. Hux volvió a tocarle el brazo para que regresara su atención a él.
-Y entonces los piercings se multiplicaron.- Kylo rodó los ojos.
-¡Oh, venga! No es por nada, Hux, pero tampoco te negaste demasiado en rotundo, deja de hacerte el mártir. –Le recordó Kylo haciendo luego un aspaviento con la mano. Hux fue a decir algo pero entonces el vocalista miró a Phasma y se adelantó.- Por cierto, dice que todavía tiene el agujero del piercing en la lengua… -El pelirrojo se llevó una mano a la cara mientras se dejaba caer en la silla con todo el dramatismo que podía proyectar.
-¡Me dijiste que se me cerraría! –Le recriminó a la rubia, haciéndola voltear e impidiéndole defenderse.- Eres una mentirosa empedernida.
-¡Alto, alto! Te dije que se te cerraría si te lo quitabas a tiempo.- Hux boqueó, ofendidísimo.- Kylo se los quitó a tiempo y se le han cerrado todos.- Él asintió y Phasma volteó para chequearle rápidamente. Luego también asintió con la cabeza.
-¡¿Perdona?! ¡Te recuerdo que yo me los quité el mismo día que se los quitó él! ¡¿Qué tiempo ni qué narices!?
-¡Vaya!- Exclamó Phasma, recordando de golpe y volteando hacia Rey.- También llevaban varios piercings en la nariz.
-Vaya que sí, yo llevaba el séptum. Y dos en la aleta izquierda. –Recordó Kylo, Rey abrió la boca con sorpresa.
-¿Llevaban? –Repitió Rey, volteando hacia Hux.- ¿Tú llevabas piercings en la nariz? ¡Con lo mucho que te la estimas! –Le preguntó a Hux. Él asintió y se señaló el entrecejo que, por cierto, llevaba al descubierto por primera vez desde el asalto.- ¡Oh, no!- Hux asintió con pesadez y Kylo estalló a reír.
-Ese lo recuerdo perfectamente.- Hux miró a Kylo, haciendo un mohín pues vaticinaba que iba a lanzar la pullita de siempre.- Lloró cuando se lo hizo, como un bebé.
-¡Claro, imbécil! ¡Porque me dolió muchísimo! –Se defendió, miró a Phasma.- Era la primera vez que esta persona lo hacía… Casi me destroza el tabique.
-A ver, no exageres… -Se defendió ella.- Tampoco te estabas quieto, no me quedó más remedio que hacer fuerza…
-Y vaya fuerza… -Dijo Kylo. Rey se estaba partiendo, sin dejar de reír.- Phasma, casi le revientas el tabique.- Hux asintió, poniéndose rápidamente en el bando de Kylo.
-Gracias, gracias ¡Menos mal que alguien se pone de mi parte!- Le dijo, bebiendo de su pedido mientras la rubia negaba con la cabeza.
-No te acostumbres demasiado.- Rió el moreno.- Esto ha sido una excepción.
Rey sujetó el teléfono de Phasma y observó el vídeo. Era un directo que tenían colgado en su página propia de la HoloRed. Se intentó quedar con aquello para cotillear todo aquel arsenal a la mañana siguiente. El vídeo duraba una hora. Una hora de "preguntas, respuestas y retos que nos habéis mandado" o así se titulaba el vídeo. Lo pilló justo cuando Phasma se colocaba frente a Kylo, sujetándole la ceja con el fórceps y pasando la aguja de golpe. Kylo estaba tan neutro como siempre mientras Hux alucinaba con todo, sentado a su lado.
-¿Te lo hiciste en la ceja? –Preguntó a Kylo, frenándole cuando iba a dar un trago a su cóctel.
-¿Oh, estás por la parte en la que me hace el de la ceja?- Rey asintió.- Pues no te queda, me hizo dos o tres más después de ese… -Dijo, haciendo un gesto. Hux rodó los ojos.
-¿Puedes no enseñarle eso a Rey?- Le pidió el pelirrojo a la rubia.- Es de nuestros comienzos, es todo basura.- Kylo se ofendió con aquello y casi escupe el cóctel.
-¡¿Perdona, basura?! ¡Quizá tú fueras una basura pero no nos metas en el mismo saco a mí y a Phasma! –La rubia asintió, poniéndose ahora de parte de Kylo, quién había cambiado de bando respecto a Hux.
-Los inicios son bonitos, es donde reside toda la esencia.- Habló Rey. Phasma la sujetó del hombro, zarandeándola y dándole las gracias gesticulando con la boca. Kylo asintió y miró a Hux con una expresión victoriosa mientras éste negaba con la cabeza y bebía de su cerveza.
-Estoy rodeado de gente con un gusto más que pésimo.- Miró a Rey antes de alzar las cejas y dar un trago a su bebida.
…
Y Rey había perdido la noción del tiempo allí dentro, en aquel bar que aquellos tres parecían frecuentar con bastante regularidad. Y es que aquella tarde de miércoles, justo cuando chequeó su teléfono esperando la llamada de Mara para ir a trabajar (llamada que nunca le hizo), vio que Kylo le había mandado un mensaje, preguntándole si se apuntaba a tomar algo con ellos tres, en plan "de tranquis". Y el "de tranquis" se alargó casi tanto como una escapada para salir de fiesta, aparte de que terminaron todos bastante entonaditos. Todos menos Kylo, quién tenía que conducir. Phasma se lo había estado recordando toda la noche.
Salieron del bar a la vez que se abrigaban. Hacía frío aquella madrugada pero, pese a ello, había gente que se atrevía a salir a fumar. Había un corrillo de gente apelotonado al lado de la puerta de entrada y Hux tuvo la mala suerte de darle a uno en la cara con la manga de la chaqueta mientras se la colocaba. Despertando sin querer la furia del grupito, Rey se percató cuando volteó junto a Phasma al ver que empezaba a haber ajetreo a sus espaldas. Kylo, quien iba detrás de ellas, decidió tomar cartas en el asunto y sacar a Hux de aquel berenjenal.
-¡Mira lo que haces, gilipollas!- Le gritó uno de los fumadores y Hux fue a responder hasta que Kylo se interpuso, jalando del brazo a Hux y apartándole. El pelirrojo iba entonado y era capaz de plantarles cara sin pensar que podían machacarle con bastante facilidad.
-Vamos a tranquilizarnos todos ¿Vale? –Kylo habló con un tono de voz que hizo reverberar a Rey de la imponencia que desprendía. Pero se veía que aquel grupo llevaba encima algo más que un par de copas…
-¡Hostia! ¡Mira! –Se adelantó uno mientras Kylo volteaba sujetando a Hux y alejándolo de allí, obviando los comentarios mientras emprendían la marcha.- ¡Son los gilipollas de ese grupo de música! –Y Kylo rodó los ojos a la par que llegaba junto a las chicas.
-Que ni se os ocurra contestar o daros la vuelta.- Dijo sin frenar el paso. Haciendo que Rey y Phasma le siguieran de cerca. Pero aquella cuadrilla empezó a seguirles a la vez que les insultaban.
-¡Si tanto odiáis el ejército iros a Endor, gilipollas! –Les gritó uno y Hux hizo ademán de girarse pero Kylo le zarandeó mientras apuraba el paso.- ¡La rubia no aguantaría ni dos días!
-No os giréis.- Repitió el vocalista. Rey empezaba a asustarse ante aquella incómoda situación.
-¡Ya veríamos donde estarías ahora si no fuera por el dinero de tus padres, Ben!- Le gritó otro, ahora lanzándole una botella que impactó en el suelo cerca de ellos.
A Rey le resultó increíble cómo Kylo manejaba la situación. Intuyó que no era la primera vez que escuchaban algo así, no era la primera vez que se lo gritaban a él ni a nadie del grupo. Y solo la Fuerza sabía cuántas veces habían escuchado aquellos comentarios para quedar totalmente inmunes a ellos. Phasma se mostraba serena, Kylo hacía oídos sordos y Hux era quién apretaba la mandíbula, conteniéndose la rabia, nervioso… Era el único a quien parecía que la inmunidad tardaba en llegarle.
Y entonces Rey sintió en él el vaticinio de algo. No terminó de preguntarse el qué cuando aquella cuadrilla disparó el misil que dio de lleno al bajista.
-¡Eh, Hux!- Siguieron andando.- ¡El otro día me encontré a tu madre muerta en un polígono!-A Rey se le paró el corazón. Y Hux volteó, como si le hubieran arrebatado todos los filtros, toda su esencia, dejándole en manos de un trauma que Rey empezaba a vislumbrar.
-¡¿Qué has dicho!?- Gritó con todas sus fuerzas.- ¿¡Qué has dicho, grandísimo desgraciado!?- E intentó correr hasta ellos pero Kylo le sujetó por el codo, arrastrándole con él. Hux insistió, intentando zafarse pero el vocalista no iba a permitirlo.- ¡¿Qué cojones tienes tú que decir de mi madre, gilipollas!? ¡¿Qué cojones tienes que decir!?- Estaba perdiéndose en su furia interna.- ¡¿Qué cojones sabrás tú, gilipollas?! ¡Ven y dímelo a la puta cara!
Les siguieron las risas de aquel grupo y otra botella estallando frente a Hux, quién había conseguido girarse, obviando las indicaciones de Kylo. Habían dejado de seguirles tras ver a Hux colérico, y decidieron empezar a burlarse. Rey no pudo evitar sentirse mal por todo aquello, ante aquella humillación innecesaria. Entonces Kylo habló a Phasma, haciendo que ella también volteara.
-Adelantaros e id al coche. Nosotros iremos en seguida.
-No, Kylo. La violencia…-Empezó Phasma.
-No voy a ir a reventarle la cara a nadie.- Le cortó el discurso, clavándole la mirada.- No voy a reventarle la cara a nadie por muchas ganas que tenga.- Phasma tragó saliva y con ella sus siguientes palabras, no quedándole otra que asentir y acatar aquella orden.- Id al coche. Ahora vamos nosotros.- Repitió.
Rey observó a Hux, quién había entrado en tal espectro furioso que sus piernas se vencieron. Por suerte Kylo le sujetaba por debajo de los sobacos con el brazo. Hux estaba totalmente fuera de sí, como si aquella frase le hubiera activado un estado de alarma interno e intenso. De la rabia pasó a la frustración, de la frustración renació un sentimiento de odio interno que le llevó de rebote al llanto.
-Vamos yendo al coche… -Le dijo Phasma a Rey mientras Kylo arrastraba a Hux a sentarse en el bordillo más cercano, queriendo calmarle. Pero el pelirrojo tenía intención de todo menos de frenar su cabeza, era como si se hubiera desatado algo que iba a costar de volver a enjaular.
Rey les observó, escuchando el murmullo propio de la voz de Kylo, pidiéndole la calma, pero también escuchaba la respiración alterada de Hux y sus balbuceos. Rey volvió la cabeza al frente mientras se alejaba con paso dudoso junto a Phasma. Entonces Hux lanzó un juramento mientras lanzaba su chaqueta al suelo.
-¡¿Por qué, joder?! –Gritó con fuerza- ¡¿Por qué tengo esta suerte de mierda?!- Silencio.- ¡¿Por qué cojones no fui huérfano como ella, Ben!?
Rey estaba de espaldas a la conversación que se desarrollaba a un par de metros más arriba… Pero sintió aquello clavarse en su corazón como una flecha, y le dolió más no ser la única en darse cuenta.
-Hace una noche fría ¿No?- Dijo Phasma, como si no hubiera pasado nada. Intentando quizá conseguir que Rey se olvidara de aquello que había dicho Hux.
-Sí, hace fresco… -Repuso, cruzándose de brazos.
Les estuvieron esperando dentro de la furgoneta, hablando de banalidades pero en un tono distinto. En un tono que evocaba compromiso, compromiso por olvidar lo que había pasado. Y Rey estaba incómoda. Entonces Kylo abrió la puerta del copiloto y dejó a Hux medio grogui en el asiento. Le abrochó el cinturón y luego se posicionó en el asiento del conductor. Phasma se adelantó, intentando llegar a Hux pero entonces Kylo volteó.
-A quien me lo despierte le retiro la palabra por el resto de mi vida.- Amenazó Kylo, girándose levemente en su asiento. Asintió mirando a Rey y luego a Phasma, entonces arrancó el coche y empezó a conducir. Nadie volvió a abrir la boca hasta que aparcó el coche en un chalet a las afueras.
Bajó del coche y luego bajó a Hux. Cerró las puertas y cargó a su amigo sobre sus hombros. Rey les observó por la ventanilla, rememorando quizá un vago recuerdo de aquella noche que salieron de fiesta juntos. Quizá ella llegara en esas condiciones a casa de Kylo la primera vez. Se mordió el labio por dentro y la incomodidad volvió hasta que Kylo regresó al coche.
-¿Le has dejado en la cama?- Preguntó Phasma, adelantándose hacia el asiento del conductor y observando a Kylo. Él asintió con firmeza.
-Y boca abajo.- Remarcó.- Brendol no se ha enterado.- Phasma le dio unas palmaditas en el hombro antes de regresar a su posición. Kylo arrancó el coche y volvió a conducir. El motor quebraba el silencio, amenizando el momento. Pero la tensión crecía. Nadie se atrevía a abrir la boca.
Sólo el sonido de la puerta abrirse para que Phasma bajara hasta su casa rompió el momento, la chica se despidió y respondieron tanto Rey como Kylo. Y la castaña se cambió al asiento de copiloto, le incomodaba sentirse como alguien a quien le lleva un chófer. El silencio reinó otra vez hasta que Kylo preguntó por su dirección y Rey prefirió que se detuviera en la estación de metro. No le gustaba que supieran donde vivía y todo lo que estaba pasando con Maul le daba, de algún modo, la razón. Entonces dejó de sentir el movimiento del coche. Kylo había estacionado y Rey se quitó el cinturón.
-Gracias por acercarme.
-No hay de qué. –Ella asintió y fue a bajarse hasta que la voz de Kylo la detuvo.- No le tengas en cuenta a Hux el comentario de mierda… -Rey volteó a verle.- Sencillamente no era él. Es una excusa de mierda pero es la verdad.
-Si es la verdad, no es una excusa.- Kylo alzó una ceja y asintió levemente. Rey le observó, le notaba decaído y quizá arrepentido de que la noche hubiera terminado así, tan de golpe, tan mal. Y si Rey no hubiera llevado alcohol en el cuerpo se lo hubiera callado, vaya que si se lo hubiera callado. Pero en vez de eso volvió a incorporarse en el asiento y preguntó.- ¿Qué ha pasado antes?- Él alzó lo mirada y Rey se mordió el labio. Iba a retirar aquello hasta que Kylo habló.
-Que a Hux no puedes hablarle de su madre.- Rey asintió y estaba satisfecha con aquello pero Kylo siguió hablando, quizá también por el alcohol.- Brendol, su padre, es un general con una reputación importante. –Rey le observó atenta.- Reputación que muchas veces se ha puesto en duda por los rumores de su vida amorosa. O sexual, como quieras llamarla. -Kylo paró el motor y se recostó en el asiento, observándola directamente, de frente.- Existe el rumor de que Hux fue concebido sin esperarlo. Existe el rumor de que su padre tenía una relación con una prostituta. Y existe el rumor de que Brendol no tuvo más remedio que quedarse con Hux por circunstancias.
-Circunstancias…- Repitió Rey. Él asintió.
-Y también existirá el rumor de que si esto sale de aquí.- Ella parpadeó varias veces.- De que si le dices a Hux que te he contado esto, jamás te daré un autógrafo.- Bromeó a duras penas y Rey sonrió. Se llevó una mano al pecho y alzó la otra, jurándolo. Él sonrió.
-Nos vemos mañana, Kylo.- Él asintió mientras recuperaba la compostura en el asiento.
-Nos vemos mañana.
Rey bajó del coche y se encaminó hacia el cruce que le llevaría hasta su bloque mientras observaba a Kylo desaparecer calle arriba a toda velocidad. Suspiró mientras cruzaba a toda prisa, acelerando el paso y llegando hasta el portal de su casa, cuidando que no le hubiera seguido nadie. Abrió la puerta y apenas dejó una rendija para pasar antes de cerrarla a sus espaldas. Prendió la luz del portal y subió por las escaleras, pensando en aquella noche y en cómo cuatro gilipollas podían amargarla sin apenas despeinarse. Maldijo para sus adentros a la vez que empezaba a subir los peldaños.
Estaba preocupada por Hux, sin borrar de su cabeza la expresión rota y destrozada cuando estalló ante aquel comentario, hecho a conciencia para hacerle daño. A Rey le pareció rastrero utilizar algo así, algo que no dependía de Hux y que por tanto no podía cambiar, para atacarle. Llegó a su piso y desbloqueó la cerradura con la llave, sintiendo un malestar interno por todos aquellos pensamientos. Entonces, de rebote, pensó en Kylo y en la forma de cuidar a Hux. Cerró la puerta y se quitó la chaqueta y los zapatos a la vez que se desprendía de ella un sentimiento amargo, pensando que Kylo habría conseguido tranquilizarle y dejarle en un estado de paz usando las palabras. Kylo era bueno en eso, en escoger palabras si se lo proponía… Las letras que escribía para las canciones eran una prueba fehaciente de ello.
Las canciones, las entrevistas que le hacían… Rey se encaminó a su habitación, dejando un rastro de ropa y cosas a su paso. Empezó a ponerse el pijama y conectó el teléfono a cargar justo al lado de su cama. Se dejó caer en la cama, tumbándose y recapacitando. La idea que tenía ahora de aquel grupito de tres miembros disparatados era muy contradictoria a la primera que se formuló. Y debía empezar a borrar esa idea de que "sabía calar a las personas cuando las veía". Porque prácticamente desde que la acogieron en su última familia, le dejó de funcionar como era debido. Resopló y volteó la cabeza, observando la mesita. Estiró el brazo y tomó el teléfono móvil. Eran las cuatro de la mañana y abrió la aplicación de mensajería. Tenía fotos enviadas por Poe y Finn, y ella les dijo que vería cuando llegara a casa. Era el momento, así que las abrió y amplió mientras se formaba una sonrisa de la cual no era consciente. Hoy habían ido a ver la gran reserva ewok y le habían mandado mil fotos; Fotos de ewoks, fotos de Finn cerca de uno, observando a cámara con terror.
Finn le tenía respeto a los animales, todo lo contrario de Poe quien perdía la cabeza con ellos. La siguiente imagen era de Poe con un ewok dándole una piedrecita. Les tecleó algo que ellos leerían al día siguiente y salió de la conversación. Ahora su pantalla estaba ocupada por un listado de distintos chats que Rey tenía. Justo debajo del que compartía con Finn y Poe estaba el de Kylo. Tragó saliva y entró, leyendo los últimos mensajes donde habían acordado lugar y hora, hacía nueve horas aproximadamente. Entonces alzó los ojos hacia el estado de Kylo y se paralizó cuando vio que estaba en línea.
Parpadeó varias veces, observando aquel estado mientras punteaba el canto del teléfono con el índice, esperando. Se frenó a sí misma... ¿Esperando a qué? Salió de su trance y observó de nuevo, Kylo seguía en línea. Rey rodó los ojos hacia su imagen de contacto; una imagen en blanco y negro de él, sentado en el suelo y observando a su derecha, justo donde estaba Asajj, quién observaba a cámara con una sonrisa y la lengua por fuera. Se le contagió el gesto a Rey, quién alzó las comisuras antes de volver a ver su estado. Seguía en línea. Y quiso escribir algo pero nunca llegó a mover los pulgares para formular un texto. Hizo varios ademanes de darle al hueco de texto antes de empezar a rellenarlo con un tecleo rápido, pero se frenaba antes de llegar tan siquiera a pulsar la pantalla. Finalmente resopló vencida y se desconectó. Saliendo de la aplicación de mensajería y quitándola de su barra de tareas. Volvió a revisar la hora; Las cuatro y cuarto. Suspiró y abrió la aplicación de la HoloRed… Quizá todavía tenía tiempo de cotillear vídeos y entrevistas de la Primera Orden.
…
Pese a haber encontrado el sueño con el disgusto de Hux todavía latente en su persona, Rey se había despertado contenta aquella mañana. Hacía sol y calorcito, podía andar descalza por su propia casa como consecuencia. Y no había nada que le gustara más en el mundo que poder darse el gusto de ir descalza, sin notar un frío excesivo en las baldosas del suelo.
Se dirigió a la cocina, preparándose su habitual té del desayuno mientras decidía poner el equipo de música. Hoy era su lunes conceptual y debía entrar a trabajar a última hora de la tarde. Tenía todo el día por delante y pensó en aprovecharlo leyendo y descansando en el sofá. Quizá luego se acercaría a la tienda de discos a saludar a Kylo y preguntarle por Hux… Pero, por ahora, su principal preocupación era desayunar. Se sentó en el mármol, sobre la encimera, mientras sujetaba la taza de té entre las manos y se zarandeaba levemente ante aquel ritmo de bossa nova propio de su última adquisición en la tienda de discos. El sol se colaba por la ventana de la cocina, acariciando su piel. Y Rey se sentía en la gloria. No solo desayunaba, sino que se sentía alimentada por dos flancos; uno por el té sumado a las galletitas de canela y otro por el sol, sintiéndose como una planta haciendo la fotosíntesis… Fotosíntesis.
Abrió de golpe los ojos. Las plantas. Las jodidas plantas de Finn y Poe que no había ido a regar desde que se habían ido. Bebió el té de un trago mientras apagaba la música y buscaba algo con lo que vestirse. Arrancó el teléfono del enchufe de la cama, tomó su cartera y salió escopeteada de su casa. Como si llegar pronto a casa de Finn y Poe fuera a salvar la vida de las plantas, como si pudiera compensar no haberlas regado echándoles una gran cantidad de agua y compuesto para plantas hoy mismo.
Y con el corazón desbocado, casi tanto como su ropa, tras un par de transbordos de metro, llegó finalmente al bloque de edificios donde vivían sus dos amigos. Subió por el ascensor y abrió la puerta con la llave todo lo rápido que pudo. Conectó la luz mientras un olor a habitación cerrada u humedad le invadía las fosas nasales. Puso una mueca amarga mientras abría las ventanas y dejaba que todo se aireara. Entonces depositó sus cosas en el suelo, junto al mueble de la entrada. Y se dirigió a buscar las plantas; empezó por las del balcón. Llenó una garrafa y empezó a regarlas con cuidado mientras buscaba más… Daba igual que Finn y Poe no estuvieran, le daba la sensación de que había cada vez más plantas que la anterior vez que estuvo. Finn tenía esa obsesión y a Poe le encantaba.
Se apresuró en regar las plantas mientras dejaba la garrafa llenándose de agua a la vez que ella vertía el producto especial para plantas. Siguió regando sin dejar ninguna por aguar hasta que llegó a una planta especial. Se le calló la garrafa al suelo mientras se cubría la boca con ambas manos. El arbusto de rosa Malreaux favorito de Finn y adorado por Poe estaba empezando a marchitarse a pasos agigantados.
-No, no, no, no, no, no.- Empezó a ametrallar Rey mientras se acercaba al arbusto y sostenía una de las flores rojizas.- ¡Oh, venga ya! No me hagas esto… -Corrió rápidamente, buscando su teléfono a la vez que se acercaba el compuesto para plantas y rellenaba la garrafa, era increíble que tuviera tan solo dos brazos para hacer todas las cosas que hacía al mismo tiempo.- Si te mueres me vas a poner en evidencia, dejando clara que soy una mierda de amiga… Vamos, vamos… -Y empezó a buscar por la HoloRed la frase "cómo salvar una planta moribunda" esperando resultados, hasta que un mensaje gris apareció en la pantalla de su teléfono. Haciendo que Rey se congelara de golpe.- ¡¿Cómo?! ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que un 1% de batería?! ¡No me jodas! ¡Si te estuviste cargando toda la noche!
Rápidamente se levantó del sitio y corrió, sacando el cargador del teléfono de su bolso y conectándolo a un enchufe… Y el horror fue máximo cuando vio que el cargador hacía mal contacto y no cargaba el teléfono.
-Oh, no… -Empezó a mover el cable, colocándolo en mil posiciones y rogando a la Fuerza que alguna hiciera contacto y el chisme empezara a recargarse… Pero no aguantó mucho, se desconectó, vencido por la falta de batería y Rey decidió dejar de insistir.- Oh… Mierda.
Se quedó de rodillas en el suelo, junto al enchufe y con el teléfono en la mano. Le entraron ganas de destrozarlo pero no podía permitirse pagar otro teléfono, no ahora. Largó un suspiro y decidió improvisar con aquella planta. Intentando hacerse a la idea de que aquella plantita no aguantaría hasta la vuelta de Finn y Poe. Empezó a echar compuesto en la garrafa mientras regaba en abundancia. Si Finn y Poe eran amigos de los buenos, le perdonarían haber matado a la planta favorita de ambos… Largó un suspiro, aquella amistad pendería de un hilo después de eso.
…
Regresó a su casa con el tiempo justo para ducharse, vaticinando que aquel pinchazo que había sentido en su barriga durante la vuelta en metro era la menstruación llamando a su puerta. Iba a necesitar una ducha, conocía su forma de menstruar y no era leve. Por suerte le pilló a dos paradas de su casa y no le dio tiempo a su organismo a sangrar tanto como solía hacerlo. Al menos no tenía toda la mala suerte en su contra, había rayitos de esperanza.
Se duchó con prisas, había comido en casa de Finn y Poe y se le había echado el tiempo encima después de echarse una siesta en el sofá. Estaba acostumbrada a despertarse de la misma con la alarma de su teléfono. Iba a necesitar adquirir un cargador o al menos que le prestaran uno durante la jornada laboral de hoy.
Se secaba el pelo mientras buscaba por los cajones de su baño un tampón que poder colocarse. No sabía la hora que era pero tenía claro que pronto, desde luego, no.
Se vistió con unos pantalones holgados grises y una camiseta que dejaba su cuello cubierto pero los hombros al aire seguido de una manga larga hasta las muñecas. Tomó su abrigo, el bolso, el teléfono y cerró la casa con llave mientras bajaba apresurada por las escaleras del edificio y se apresuró en llegar a la boca del metro. Estaba a rebosar de gente y a Rey le bastaron un par de empujones para abrirse paso y adentrarse en el andén. Otro atisbo de suerte brilló en el letrero del metro, avisando que el próximo era el suyo. Sonrió de medio lado mientras se recargaba en la pared. De normal nunca usaba el teléfono para esperar… Pero ahora que no lo tenía habilitado lo sentía como una necesidad. Qué largo iba a resultar el viajecito.
…
Con prisas llegó al local, abriendo la puerta trasera con furia y entrando a toda prisa a la sala donde se cambiaban y dejaban sus efectos personales, de normal no solía mirar por dónde iba pero aquella vez es que ni tan siquiera era consciente de lo que había en su camino. Al girar el pasillo para entrar en el vestuario improvisado impactó contra alguien, quién la sujetó por los hombros para que no se cayera al suelo de culo debido al efecto rebote. Alzó la vista y era Kylo, fue decir algo pero él se le adelantó.
-¡Joder! ¡Qué susto me has dado! –Fue a disculparse pero Kylo parecía alterado.- ¡¿Qué coño te ha pasado con el móvil!? ¿¡Por qué no respondías?! –Rey parpadeó varias veces, atarantada por el tono de Kylo.
-¿Qué dices?- Habló ella, él boqueó varias veces y terminó soltándola.
-¿No has visto los mensajes?- Ella negó con la cabeza, ajena al susto que llevaba Kylo encima.- Siéntate…
-¿Por qué tengo que sentarme? ¿Qué te pasa?- A Rey le asustó ese tono en Kylo y fue a decir algo más pero él la tomó del brazo, arrastrándola al interior del vestuario.
-Es Maul.- Rey tragó saliva, sintiendo que empezaba a empalidecer.- Ha venido a la tienda, a mi tienda.-Un escalofrío recorrió el cuerpo de Rey de arriba abajo, haciendo que sus piernas flaquearan y se precipitara a sentarse sobre el banquillo.
Sintiendo que estallaba, que iba a hiperventilar en cualquier momento, que la invadía la ansiedad que Maul desataba en ella. Se le nubló la vista, sólo quedando a merced de sus pensamientos hasta que Kylo volvió a tocarle el brazo. Alzó los ojos a él y Kylo se puso a su altura, quedando de cuclillas.
-Rey, me ha dicho hasta los discos que podrías estar buscando. –Ella tomó su propia mano con la otra, crujiéndose los dedos y retorciéndolos ante el nervio.
-¿Qué le has… dicho?- Habló todo lo que el temblor en su voz le permitió, tragó saliva nuevamente.
-Que por la tienda no ha pasado nadie buscando eso.- Ella respiró con cierta tranquilidad y Kylo bajó los ojos. Ella apretó el puño. Había algo más, algo que era peor que eso… Y Rey no se figuraba qué podía ser, millones de ideas surcaron su cabeza mientras Kylo se enfundaba fuerzas para seguir hablando.- Le he visto esperarte en la parada del metro.- Y se resquebrajó por dentro en escala. Resquebrajo que evolucionaría en grietas más profundas… Mucho más profundas. La ansiedad le puso lágrimas en los ojos mientras sentía que había dejado de respirar desde que Kylo había mencionado su nombre. Y no veía escapatoria, de hecho se asustó. Temiendo que la hubiera visto antes, cuando iba con tanta prisa. Temía haberle dado un golpe, apartándole sin saber que se trataba de él, consiguiendo que fijara su atención en ella y ahora estaba acechándola desde las sombras. Kylo alzó los ojos y se mordió el labio.
-Joder… -Rey se sintió sollozar ante el terror, ante la idea de pensar que Maul le había seguido hasta el trabajo y podría estar esperándola fuera… O acceder al recinto como cliente. Apretó los puños, clavándose las uñas.- Joder…- Sentía que sus cimientos se desmoronaban debido al temblor que suponía el pánico que ardía con fuerza en su pecho.- Joder, Kylo… ¿Qué hago ahora? –No le estaba pidiendo ayuda, sinceramente se le había escapado. Era más bien una condolencia hacia sí misma. Puso la vista perdida, volviendo a ensombrecerse. Obviando que ya estaba tardando en entrar a trabajar, en ponerse tras la barra… Se había parado su vida en ese maldito vestuario y sólo tenía ganas de huir. Ella, huyendo. Cosa que no había hecho antes, que jamás se había planteado y que nunca antes había estado en su lista de próximos movimientos…
-¿Cómo lo tienen Finn y Poe para que vayas unos días a su casa?- Ella parpadeó y volteó a mirarle. Kylo comprendió que estaba tan en shock que no le había escuchado bien y repitió el mensaje con otras palabras.- ¿Finn y Poe te dejarían pasar unos días en su casa? Debes intentar que ese tío te vea lo menos posible en ese barrio.- Ella parpadeó, tragando aquello.
-Pues… Sí, es posible… Tengo, o sea, debería llamarles y preguntar pero… -Kylo se levantó.
-¿Te dejo un cargador? –Habló, apoyándose en la puerta, haciendo ademán de salir sin llegar a realizar el movimiento. Ella asintió y Kylo desapareció en el umbral mientras ella se levantaba y empezaba a guardar las cosas en su taquillero. Se pasó las manos por la cara, apartándose el pelo y respirando, intentando calmarse. Kylo había sembrado paz en ella pero Rey dudaba que aquello terminara de florecer como era debido… Aunque al menos ya sentía un poco de paz al divisar quizá una salida. Phasma entró en los vestuarios y Rey volteó.
-Me ha dicho Kylo que necesitabas un cargador. –Habló ella, zarandeando el suyo en la mano. Rey sonrió y suspiró aliviada, llevándose una mano al pecho.
-Mil gracias.- Phasma sonrió mientras conectaba el cargador en un enchufe y le pedía el móvil a Rey con un gesto.- Creo que mi cargador se ha estropeado.- Phasma alzó los ojos al techo.
-Creo que hay una tienda por aquí cerca, una de teléfonos. –Rey asintió. Hablaba de la misma a la que acudió ella para adquirir su nuevo móvil.- Carga bien hoy el teléfono y mañana te pillas un cargador nuevo.- Habló, sonriendo al final y a Rey se le contagió el gesto.
-Gracias, Phasma.- La chica rubia hizo un gesto con la mano, quitándole importancia y Rey avanzó, saliendo con ella hacia el local.- Por cierto…- Frenó a Phasma antes de que tomara el camino para dirigirse al escenario. -¿Está Hux por aquí? No le he visto todavía.- Phasma se cruzó de brazos y desvió la mirada. Negó con la cabeza.
-No, no está. Hoy Kylo le ha dicho que no viniera…- Rey asintió y empezó a preguntarse qué harían entonces esa noche sin Hux pero Phasma se adelantó.- Hoy no estaba en condiciones de venir, así que haremos un acústico sencillito…
-¿Habéis hablado con él? –Dijo ella, abrazándose a sí misma. Phasma asintió y Rey bajó la mirada.- Me supo fatal lo de ayer…
-No te preocupes, Hux es fuerte y estará bien.- Rey sintió que aquello era más una frase para relajarla que una verdad en sí. Y Phasma supo que no había colado.- Tengo que ir a escena…
-Sí, claro. Y yo a barra.- Rió y Phasma le devolvió la risa.- Gracias por el cargador. Y dale las gracias a Kylo también. Luego os veo en la barra.
-Descuida, Rey.
Y ambas se dirigieron a sus puestos. Rey entró en la barra y, para su sorpresa, Jynn estaba cubriendo su zona, aquella que le impedía ver el escenario. Rey sonrió mientras avanzaba, dirigiéndose al lado que Erso solía atender, justo el que tenía las mejores vistas del espectáculo que se llevaba a cabo noche tras noche. Kylo ya estaba arriba del mismo, con la vista perdida mientras punteaba y jugaba con el pedal de distorsión. Entonces Phasma se acercó un cajón de percusión y Kylo pareció regresar a la tierra. Volteó a verla y la chica se sentó sobre el cajón tras tabalear un poco en la superficie de madera.
Rey quería seguir observándoles pero el primer pedido le llegó. Un grupo de tres chicos que no se aclaraban demasiado con el nombre de los combinados. Rey rodó los ojos y se adelantó sobre la barra, ayudándoles a entender lo que había escrito en la carta. Tenían pinta de ser gungans que habían venido de vacaciones a la ciudad. Y una vez consiguió que se aclararan con los nombres de los combinados empezó a servir los cócteles delante de ellos, haciendo que alabaran la destreza de Rey en mezclar, batir y servir la bebida vertiéndola desde alturas de vértigo. Rey no pudo ocultar su sonrisa, los gungans tenían esa característica de ser fácilmente impresionables. Recogió el dinero mientras atendía a otro. Sus oídos empezaron a registrar una canción.
Rey alzó la cabeza. Kylo tocaba la guitarra sentado, mientras Phasma golpeaba la caja observándole cantar, sonriendo de forma cómplice. Una sonrisa típica y propia de compañeros de banda.
Y fue entonces cuando Rey prestó atención a la canción y se percató de que Kylo estaba cantando en Mando'a. Parpadeó varias veces, delatando sus emociones en la forma que observaba el escenario, no podía estar menos embelesada por aquello. Si su voz ya le parecía hermosa y potente en básico galáctico, cuando cantaba en el idioma propio de Mandalore le sonaba mucho más que espléndida. Se sujetó a la barra, observando hasta que percibió movimiento al otro lado. Obligándola a voltear y a seguir atendiendo.
Era increíble cómo conseguían salir del bache con tan poco. Confirmándole a Rey lo buenos que eran con lo suyo. Tenían una buena reputación, eran reconocidos por eso, por la fuerza que tenían y lo bien que sabían aprovecharse a sí mismos. Se notaba la falta de Hux, obviamente no era lo mismo sin él, pero Kylo y Phasma cumplían su palabra de tocar. Cumplían su contrato con Mara a rajatabla; Lloviera o nevara, les faltara un miembro como si no les faltara nadie.
Y regresaron al básico galáctico con otra canción. Sonando con fuerza y siendo aclamados por el público, quien disfrutaba de lo lindo con aquel dueto tan potente. Phasma se atrevió a cantar esta vez, haciéndole los coros, y Rey no perdía detalle pese a estar trabajando. La chica cantaba con una vergüenza contenida. Se le notaba que estaba, en parte, insegura. Pero Kylo no le quitaba el ojo de encima. Haciendo igual que con Hux, cubriéndola y enfundándole fuerza cuando Phasma empezaba a perder la suya propia.
Entre ellos había un vínculo especial. No era de extrañar, Rey intuía que habrían pasado por las mil penurias los tres juntos. Y cada penuria sólo reforzaba su amistad en vez de destrozarla.
Bajó los ojos, fijándose en los vasos que servía mientras regresaba a la tierra. Por suerte o por desgracia, la jornada siguió. Avanzando inexorable como el tiempo.
…
La chica estaba sentada en la barandilla de las escaleras traseras, en el callejón. Con las piernas colgando hacia el exterior mientras comía tostadas saladas que había comprado para picotear en sus descansos. Masticaba con parsimonia mientras escuchaba a Finn y Poe a través de su teléfono. Sonreía y estaba más calmada, su turno estaba a punto de terminar.
-¡Pero claro que no hay ningún problema en que estés en nuestra casa un par de días! ¡¿De qué vas!?- Gritó Poe, fingiendo enfado mientras Rey sonreía y sacaba otra tostadita del paquete.- ¡Me ofendes, Rey! ¡Mucho!
-¡Dame el teléfono, Poe! –Gritaba Finn. Rey escuchó sonidos al otro lado, estaban peleando por ver quién ocupaba el teléfono. Ella dio otro bocadito a su tostada mientras sentía los carrillos dolerle de tanto sonreír.
-¡Y que a ese gilipollas se le ocurra tocarte un pelo que se las tendrá que ver con nosotros! –Rey rió internamente. Justamente era ella quien solía ir a defender a Finn y Poe cada vez que se metían en algún lío. Pero le encantaba ver a Poe de esa forma, intentando hacerla reír y sentirse bien.
-¡Que me des el teléfono, joder!- Se volvieron a escuchar ruidos causados por las rozaduras al micrófono del cacharro. Entonces llegó la calma y con ella la voz de Finn.- Sabes de sobra que nuestra casa es tu casa y viceversa.
-Sí, lo sé, chicos.- Habló ella con calma. Bajó los ojos a sus pies. Observando el vaivén que habían tomado.- Y muchas gracias de verdad, siento molestaros.
-No es molestia, Rey. De hecho así nos aseguraremos de que riegas las plantas.- Rey apretó la mandíbula mientras cerraba los ojos con fuerza.
-¡Oye, os estoy regando las plantas!- Se defendió y Finn rió al otro lado.
-Duerme hoy mismo allí si quieres. De hecho no hace falta que lo quieras tú, lo queremos nosotros. Así que hoy duermes ya en nuestra casa.
-¡Eso, eso!- Le apoyó a Poe, gritando desde atrás de Finn.
-No te preocupes. De hecho eso es lo que pensaba hacer.
-Y píllate un taxi, no seas boba.- Agregó rápidamente, como si hubiera tenido una revelación.- Te ingreso yo el dinero si quieres pero no vayas en metro desde tu parada hasta nuestra casa. Maul podría estar allí esperándote. Pilla el taxi desde el Mos Eisley y que te espere bajo tu casa hasta que recojas las cosas.- Poe le arrebató el teléfono.
-Yo te lo pago, en serio. Así que pásame una factura de lo que te vaya a cobrar.- Volvió a escuchar ruido.
-¡Deja de quitarme el teléfono! ¡Estoy hablando yo!- Se hizo el silencio al otro lado y Finn carraspeó.- En serio, Rey. No hace falta que te hagas la valiente y pilles el metro, ves en taxi, por favor.- Rey tambaleó los pies, sintiendo que confesaba algo sin saber muy bien el qué.
-No te preocupes, Finn… Van a acercarme en coche hasta vuestra urbanización.- Se hizo el silencio al otro lado de la línea. Rey apretó la mandíbula mientras volteaba la tostadita entre los dedos. Finn se cansó de esperar.
-¿Puedo saber quién?
-Kylo. Kylo Ren...
Aquello sonó como una bomba detonante para ella, lo que más le molestaba es que no entendía, no comprendía por qué le pasaba. Porqué sentía aquello como una confesión sutil. Sutilmente descarada de algo que ni ella misma llegaba a figurarse. Pero Finn se quedó callado al otro lado de la línea, sin agregar nada, respirando y quizá con el ceño tan fruncido que luego necesitaría ayuda de un rodillo para aplanarlo.
Rey suspiró pesadamente y mordió su tostadita.
