CAP 11

Madame Pomfrey se llevó un buen susto al ver la profundidad de la quemadura, algo poco frecuente de ver en la enfermería del castillo. Interrogó a Hermione mientras buscaba la pasta cura-quemaduras en su estantería, para verificar que no se trataba de una pelea entre estudiantes o una mala broma, que sin duda requeriría un castigo para el agresor.

- Cómo sucedió esto?

- Yo… no sabía qué decir, pero tampoco le importaba decir cualquier excusa de mierda – estaba caminando y metí el pie en la chimenea. Soltó esa excusa y se quedó tan ancha.

- Sta. Granger, las agresiones entre estudiantes no deben permitirse. Si alguien te ha hecho esto debes decirlo y será castigado por ello – seguía buscando y hablando de espaldas con Hermione - Tu misma, como Delegada, puedes incluso restar puntos de las casas y no he visto que bajaran en ninguna.

- Madame Pomfrey, le aseguro que no han bajado, porque ha sido un accidente – accidente causado por mi enojo y el culpable no tiene casa a qué restarle puntos, pensó.

- Como quieras – dijo ya con un tarro en la mano y acercándose a ella - Aunque creo que cualquier persona primero choca contra la pared antes de meter tanto el pie en una chimenea. No se cómo esperas que crea eso. Ni a Neville Longbottom le pasa eso.

El tarro tenía un contenido pastoso y color verde. Madame Pomfrey al verlo de inmediato notó que algo estaba mal. La pasta cura-quemaduras debía ser color naranja. La última vez que había tenido un caso de así fue en el torneo de los tres magos – que tuvo cuatro magos ese año – cuando Cedric Diggory se quemó al robar el huevo del dragón.

- Esto ya no funcionará – dijo y entonces dirigió su vista a su paciente – Sta. Granger, tendrá que esperar un poco mientras busco otra. Esta ya ha perdido su efecto. Volveré en un momento.

Hermione había llegado tan iracunda que no se quejó del dolor en su tobillo. Pero ya empezaba a sentir la herida. Tenía la piel del tobillo y el dorso del pie completamente rojas, con una zona que empezaba a tomar tonos entre verdes y violeta donde ya asomaba una gran ampolla. Miró con preocupación su pie y eso hacía peor la situación en si. Quizá le quedaría una marca por ello… una marca para recordar el problema que la provocó.

Había perdido los estribos… si… debía admitirlo; pero a fin de cuentas, ella también era un ser humano. No tenía que ser perfecta. La imperfección es una característica que si lo piensan, define al ser humano. Ninguno es perfecto.

Había tenido un día espantoso y estaba mu cansada. Esa parte no era culpa de Ron, lo admitía, pero lo que sucedió, difícilmente podía juzgarse como que ella se desquitara con él sus problemas en el trabajo. Ron se había ganado aquello:

Cuando por fin se dignó en comunicarse con ella (luego de 4 meses de prácticamente silencio), no sólo la hizo esperar una hora por estar bebiendo, sino que además le sale con aquel "plan maravilloso". Esa idea no solo era estúpida, sino egoísta y desconsiderada, por mas que dijera que era bueno para ambos.

Ella tendría que hacer de elfo doméstico para todos los integrantes del equipo de quidditch esperando a que él pudiera escabullirse en los vestuarios para encontrarse con ella.

Podía imaginar lo románticos y delicados que serían esos encuentros.

También era verdad que se molestó mucho más porque había gente escuchando. Pero acaso no podía esperar cierta discreción o moderación de su pareja ante otros?

La voz de Poppy Pomfrey empezó a oírse por el pasillo acercándose. El silencio de los pasillos permitió que Hermione escuchara:

- Creo que con más de 20 años de enfermera soy capaz de reconocer una quemadura Severus.

- Y yo te he dicho que veo quemaduras frecuentemente por los calderos

Snape?. Hermione vio la estantería y reconoció la letra del profesor de pociones en casi todos los frascos de la enfermería. Era de suponerse que él abasteciera la enfermería del Colegio con las pociones necesarias.

Entraron y Snape traía en sus manos un frasco con contenido naranja y una pequeña botellita transparente. Andaba a paso rápido, como siempre, con su túnica ondulando tras de sí y Poppy venía un poco más atrás siguiéndole. Llegaron hasta la camilla de Hermione y Snape solo miró el pie de ella, mientras Poppy se cruzaba de brazos.

- Si. Es una quemadura – dijo destapando el frasco naranja y sentándose al pie de la camilla.

- Oh, que bueno – dijo Poppy en tono casual e irónico y luego continuó – quizá el profesor me ponga un "Supera las expectativas"?

Snape no la miró y tampoco contestó. Luego de unos segundos dijo:

- Le va a quedar una marca Sta Granger.

"Maldición", pensó Hermione. Ya se imaginaba su piel áspera e irregular y con retracciones. Su rostro mostraba todo lo que estaba pensando.

- No le escuches querida, no hay manera de saberlo a ciencia cierta. Cada persona es diferente – dijo Poppy claramente tratando de demostrar superioridad de conocimientos ante Snape.

El rostro de Snape no mostraba expresión alguna, el comentario de Poppy no tuvo el efecto deseado. Con un aplicador, empezó a colocar la pasta sobre la piel quemada de Hermione.

Poppy se sintió aun más indignada al ver que Snape al parecer tampoco la creía apta para tratar a su paciente. Entonces dijo:

- ya que has decidido hacerte cargo de la situación, ocúpate también de averiguar cómo le ocurrió esto a la Sta Granger – y así se marchó a su habitación.

"Más preguntas!... Maravilloso" pensó Hermione. Pero Snape siguió con su tarea sin emitir un sonido. A ella le pareció ver sus labios encurvarse ligeramente, pero fue algo tan sutil que pensó que solo lo imaginó.

La pasta estaba un poco fría, igual que la temperatura de las mazmorras y le calmó el ardor de la herida. Una vez que desapareció la quemadura, quedó una mancha muy oscura y brillante en el dorso de su pie, justo donde estaba la ampolla.

Snape levantó los ojos hacia ella y vio concesión y resignación en su rostro. Era lógico que ella esperara que Poppy tuviera la razón y no él.

- Como dije, le quedará una marca y la piel – hizo una pausa en la que posó sus profundos ojos sobre los de ella; y entonces siguió, su tono de voz bajo y sedoso– muy sensible.

Hermione se sintió sugestionada por esa voz profunda y grave, incapaz de separar sus ojos de las dos negruras infinitas que la miraban fijamente. No tuvo oportunidad en reparar en ello, ni en que tenía la boca un poco abierta, porque entonces Snape destapó la otra botella, vertió un poco del líquido transparente y aceitoso en su mano derecha y empezó a masajear su pie en círculos.

Respiró hondo al primer contacto. Una sensación parecida a corriente eléctrica ascendió por su pierna hasta hacerse muy tenue en su ingle, y entonces volver a nacer con cada nuevo círculo que sus dedos hacían sobre su piel.

Pocos segundos después la marca se había aclarado considerablemente y Snape se detuvo. Algo dentro de Hermione se quejó por la interrupción y ella enrojeció delatoramente. Tenía los ojos brillantes y abiertos de par en par.

Snape se levantó y, sin separar sus ojos de los de ella, dijo: puede irse cuando quiera.

Algo saltó dentro de Hermione y sin pensarlo dijo:

- Fue un accidente. Sintiéndose tonta por dar respuestas a preguntas no formuladas.

- Oiré sus explicaciones cuando Ud me las dé Sta Granger – se giró de inmediato y marchó con el mismo paso rápido con el que llegó, dejando a Hermione descolocada y con una sensación de cuidado que era nueva para ella.

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Madame Pomfrey. Entró unos minutos después que Snape se marchara. Revisó el pie de Hermione y su rostro mostró únicamente alivio con el gran resultado obtenido: una marca parda que apenas se veía. Se despidió de ella y le dijo que pasara la noche ahí.

La enfermería de Hogwarts resultó ser un buen sitio para calmarse y pensar.

Ella y Ron tenían casi un año y medio de novios, pero antes de eso, ya habían sentimientos entre ellos. La primera vez que ella notó que sentía algo más por Ron estaba en tercer año apenas. En total, eran seis años y medio de romance platónico y real.

El día que por fin Ron y ella se besaron fue maravilloso.

Lo había sido para ella y también para él. A partir de ahí, fueron novios. No fue ni siquiera necesario expresarlo con palabras. Era lo que ambos querían y se sabían correspondidos. Era lo que todo el mundo sabía y esperaba que terminara de cuajar.

No se podía imaginar los primeros meses tras la guerra si no hubiera estado junto a Ron y su familia. Fueron un apoyo mutuo.

Pero luego de eso, todo parecía haber ido a pique a un ritmo constante y NO muy lento.

La pelea fue apoteósica. Hermione no recordaba una situación en la que hubiera gritado tanto y sacado tantas cosas acumuladas. Es más, de no haberse quemado, sus siguientes palabras serían: "Se acabó".

Pero no llegó a decirlo.

"Realmente quiero terminar con él?, luego de esperar seis años esto termina así?" La idea resultaba deprimente; pero las cosas no tenían buen aspecto. No parecían poder mejorar.

Habían muchas cosas: estaban lejos, él estaba metido de lleno y casi descerebrado por el quidditch sin notar nada de lo que ella estaba pasando. No le había preguntado ni una vez por sus padres… NADA… ni cómo iba la búsqueda, ni cómo buscaba… NADA… y nada significaba nada.

En cambio, una vez que pasaron los meses tras la muerte de Fred y aun estaba por entrar en el equipo, solo hablaba de los Chuddley Cannons y cualquier cosa relacionada con su partida.

Pasaban tiempo juntos? Si, antes de marcharse, Ron estaba todo el tiempo posible con Hermione. Nunca desaprovechó un momento para besarla y hacer el intento de estimularla.

Pero la verdad… es que no hacía grandes progresos… tampoco pequeños progresos… al diablo! A quién quería engañar?... NINGÚN PROGRESO.

Tendría ella algún problema?... era quizá muy neurótica para dejarse llevar?.

No tenía modo de saberlo. Ron era su primer y único novio.

Pensar que obtuvo más sensaciones de una quemadura masajeada por Snape que de su novio era, como poco, extraño.

Mierda… era Snape de quien se trataba!... no era solo extraño… era… TERRIBLE!

Tras ese pensamiento, Hermione se dijo en voz alta:

- Estoy pensando que Ron es peor que una cicatriz? Peor que Snape?. Su rostro era un poema de emociones conjuntas: miedo, duda, anhelo, esperanza.

Decidió dejar de pensar en ello, emitió un suspiro profundo y se dispuso a dormir.

Antes de que el sueño la envolviera, un pensamiento le inquietaba: "Qué queda entre nosotros Ron?, hubo algo en algún momento?"

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Tras dejar la enfermería Poppy bajó a las mazmorras y tocó la puerta del despacho de Snape. Después de escuchar un "adelante" abrió la puerta y vio que Snape estaba leyendo en su escritorio tras una pila de pergaminos. Pluma y tintero rojo en mano.

- Severus – dijo Poppy haciendo levantar la vista del profesor de pociones con una ceja levantada – discúlpame por lo que dije, estaba preocupada.

Él hizo un movimiento negativo con su cabeza indicando que no había sido nada. Poppy continuó:

- Quien le hiciera eso a la Sta Granger merece un castigo.

Snape subió aun más su ceja y una sonrisa maliciosa apareció en su rostro:

- Estoy seguro que la Sta Granger encontrará el modo de hacerlo – dijo volviendo su atención al pergamino en su mano.

- Severus! no debemos permitir que los estudiantes tomen por su cuenta ese tipo de castigos!. Solo haríamos el problema más grande y tendríamos más estudiantes heridos! – dijo Poppy indignada por la insinuación de Snape.

- Creo que ella conoce bien las reglas de este Colegio, Poppy. Yo no me preocuparía.

- Pero averiguaste lo que pasó?

Snape levantó la vista nuevamente y guardó un momento de silencio. Luego dijo:

- Una chimenea.

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