Los segundos se encaminaban lentamente en ese corto espacio tiempo, o esa era la sensación vivida por el joven guerrero. Su mente escudriñaba forzosa lo admirado frente suyo. Las imágenes habían sido varias, desde el comienzo del retemblar de la tierra, como la discusión que había tenido con un reflejo de sí mismo, el combate arduo con él, y demás apariciones de copias suyas.
Sin duda, se encontraba confuso, ¿Cómo es que todo eso ocurrió?... Cosas tales no suelen suceder, simplemente residen en los sueños, o en este caso pesadillas. Sin embargo, parte de él se dividía en distintos ánimos o estados, como lo dicho anteriormente, se encontraba muy suspendido en sus pensamientos, no podía quitar las dudas de lo que había visto. Una pequeña parte se encontraba triste, mientras que otra más grande cohibida por los sucesos vistos. Una porción de Gohan aborrecía las acciones cometidas por sí mismo, mientras que la última se preguntaba por qué es que actúo de esa manera… Demasiadas cuestiones nacían en su cabeza, la cual se encontraba con un dolor agudo por el desgaste ocasionalmente causado.
Sin embargo, por más que tuviera demasiadas preguntas, la vergüenza había cortado su habilidad de hablar. No se decidía si discutirle lo contemplado al Saiyajin, o permanecer callado a la espera de que él comience con el tema a tratar, por supuesto sin olvidar de recriminarle todo lo hecho. Esperanzado en ello, comenzó sentándose en lo que parecía ser una pequeña meseta, la cual firmemente había permanecido sin derrumbarse ante ese caer de la naturaleza — "Si esto es cierto… ¿Qué se supone que haga en este momento?"— Un pensamiento pequeño, pero con una respuesta enorme se formulo en su cabeza. A esto, el Saiyajin comenzó a acercarse, mirándolo con admiración, al notarlo Gohan dirigió su mirada a él.
— Eres sorprendente… — Dijo algo pasmado mientras formaba una pequeña sonrisa — Podrás tener muchas faltas en cuanto a ser un Guerrero Saiyajin, pero esta cualidad nadie podrá quitarte — Terminó con sencillez, provocando desconcierto en el joven muchacho, siendo que ese no era el comienzo que él esperaba sea una reprimenda hacia su persona.
— ¿Qué? — Lo que único que logró formular, teniendo fe en que esa persona tuviera respuestas más fáciles a entender.
— La humildad es un atributo que pocos tienen y muchos desean. Por medio de ella se realizan grandes acciones, se agrandan amistades, se frecuenta fuertemente una relación, y se llega a crear cosas inimaginables — Citó con sensatez, mientras hacía una pausa— Gohan, eres una gran persona. No es casualidad que catástrofes te atormenten. Por si no lo notaste, eres enemigo del mal… ¿Qué quiero decir con esto? Es que, al ser un defensor de lo bueno y digno de alabanza, hay una gran proporción de maldad que quiere adueñarse de ti mismo — Redactó parte de su discurso — Por eso estoy aquí. Para que no pierdas los ánimos… Esa es mi verdadera razón de persistir. Sé que aún no puedes controlar esta virtud que posees, no puedes siquiera controlarte tú mismo. Pero no todo está perdido, acabas de encontrar esta habilidad, y no es necesario que la comprendas al momento, es algo que requiere tiempo y práctica. Recuerda que habrá mayores calamidades afligiéndote a lo largo de tu vida, por lo que necesitas estar preparado. No decaigas, porque no debes hacerlo… ¿Qué mayor obligación hay que "el deber"? — Comenzó a acercarse más al muchacho, a la cercanía de poner la mano el hombro del mismo — Tienes la obligación de permanecer inmutable porque tú eres parte del semblante de en lo que su momento fue el cuerpo de una Gran Familia Saiyajin. Nos representas. Nunca lo olvides. Muchos de los nuestros murieron a causa de un desquiciado conquistador extraterrestre, por lo que no debes permitir el martirio de los que aún permanecen con vida. Tengo mucha esperanza en ti, y sé que lo lograrás — Citó al momento que el fondo que los rodeaba comenzaba a cambiar y nuevamente a ser el pequeño mundo al cual había caído el Semi Saiyajin en un principio.
— Muchas gracias — Contestó algo pausado y suspendido aún — Trataré de cumplir con lo que se me encomiende. Pero… — Citó bajando la mirada — ¿Cómo es que todo esto pasó?... ¿Y por qué lo permití? Siendo que yo prometí proteger a la Tierra — Cuestionó avergonzado.
— Gohan — Dijo al momento de ponerse serio, exigiendo la mirada del joven, quien temeroso vio hacia él — Sé que te sientes culpable. Y no puedo mentir, parte de esto es culpa tuya. Pero quiero aclararte algo… — Citó mientras aclaraba la garganta — ¿Conoces las cualidades de un Súper Saiyajin? — Palabras que extrañaron al muchacho.
— Sé de la existencia del estado del Súper Saiyajin y del que lo sobrepasa… — Narró cuando era interrumpido.
— Exacto. Esos estados los conoces por haberlos experimentados — Anticipó brevemente — Cuando llegas a lo que se conoce como el estado de un Súper Saiyajin, no solo te vuelves más fuerte, sino que todas tus habilidades se incrementan. El cambio que sufre un cuerpo al transformarse es inimaginable, e incontable la diferencia de poderes… — Narró mientras hacía una pequeña pero duradera pausa — Aunque… Si los cambios que sufre un cuerpo al momento de transformarse son tan grandes en esa primera fase, hazte imagen de lo que puede llegar a pasar cuando logres la transformación de Súper Saiyajin II — Explicó nuevamente serio —Recuerda que para lograr cualquiera de estas dos transformaciones necesitas una expulsión de ira repentina. Sin embargo, al utilizar estos estados por primera vez, es muy común que la ira te domine. El Súper Saiyajin II es dominado por la ira, a menos que aprendas a controlarlo… Ahora ¿Lo comprendes?... Tú nunca quisiste desobedecer a tu padre, nunca quisiste que tuviera que sacrificarse, y nunca quisiste destruir el Planeta Tierra, ni lastimar a tus amigos… La ira del Súper Saiyajin II hizo todo eso — Formuló finalmente.
— Entonces… ¡No volveré a utilizar esa transformación! — Exclamó algo consternado.
— No… No es así — Dijo tranquilizando a Gohan — Va a llegar el momento en el que vas a necesitar este estado, asique nunca lo niegues — Dijo calmo provocando paz en el muchacho, por lo que altamente agradecido, hizo una reverencia en señal de respeto por la explicación de su estar.
— Muchas gracias — Formuló dificultoso, sonriendo con algunas lágrimas en su rostro, al mismo tiempo que el lugar donde estaban comenzaba a llenarse de una pequeña pero nítida luz.
— No es nada. Para eso es lo que soy — Contestó correspondiendo la sonrisa del joven — Ahora ve, vuelve a tu mundo, y quita de ti todo rastro de vergüenza y culpabilidad. Porque por tus actos te redimirás. Sé un ejemplo, tanto como para tu madre, como para tu abuelo y para tu futuro hermano, quien no solo te necesitara como hermano mayor, sino como padre — Dijo mientras comenzaba a ascender y alejarse del joven.
— ¡Espera! — Exclamó esperanzado — ¡Aún tengo unas pregunta! — A esto el Guerrero Saiyajin asintió, esperando su pregunta — ¡¿Quién eres?! — Exclamó con curiosidad.
— "Que curioso"— Pensó para sus adentros, al momento de formar una sonrisa — Yo soy El Legendario Súper Saiyajin — Dijo haciendo que resonara su voz en ese fondo pequeño.
— ¡No te vayas aún! — Pidió nuevamente esperanzado — ¡¿Volveré a ver a mi padre?! — Preguntó creyendo conocer la respuesta.
— Todo es posible. Ahora debo irme. Adiós, hijo de Kakaroto — Dijo al momento de desaparecer entre la brillante luz.
— Adiós… — Respondió para sus adentros. Altamente feliz por haber compartido un pequeño momento con quien se titulaba como El Legendario Súper Saiyajin. El lugar comenzaba a cambiar, tanto de colores como de forma. Cuando de repente volvió a llenarse de luz, completamente un fondo blanco. A lo lejos se llegó a escuchar un eco, al cual no el joven no comprendía. En ese momento abrió los ojos y pudo entender la frase…
— ¡Está respondiendo! — Gritó alarmado alguien cercano al joven.
