Era fin de semana pero aun así Marinette se había levantado temprano, dibujaba y garabateaba en su cuaderno cualquier idea que se le viniera a la cabeza pero aún no encontraba el diseño perfecto para la fiesta, trataba de cumplir con todas las reglas de la moda, las recomendaciones de Félix e incluso había impreso varios de los vestidos diseñados por su prima para darse una idea. Ante tanto esfuerzo se sentía frustrada quería demostrar que podía ser tan competente como Brid, pero sus diseños aún no eran tan buenos como los de ella. No quería defraudar a su amigo y mucho menos echar por tierra su probable oportunidad ante los representantes más importantes en el ramo de la moda.
- Tikki, esto no sirve de nada. –comentó la azabache dejando caer la cabeza en el escritorio. –No importa cuánto me esfuerce nada me gusta.
- Marinette llevas más de una semana así necesitas descansar.
- No, porque si descanso me pongo a pensar en el gato estúpido que me intento besar y en lo que siento por Adrien.
Marinette no había tenido contacto con Chat ni con Adrien, con el primero le enviaba por mensaje que zona debía vigilar y no se encontró con él para evitar algún otro movimiento del gato y en el caso del modelo cuando él le hablaba para preguntarle por algo ella salía huyendo poniendo alguna excusa, las cuales se le estaban acabando.
- Debes enfrentar tus problemas. –comentó la kwami comiéndose una galleta.
- ¿No has tenido un problema así Tikki?
- De hecho si, con el tonto de Plagg que no deja de acosarme y con el tarado de Remy. aunque tiene novia.
- Uy Tikki, cuéntame quiénes son. –dijo Marinette ante la declaración de su amiga.
- N-no, n-no son na-nadie, mejor olvídalos, jeje.
- ¡Tikki! ¡Díme!
Mientras la azabache trataba de atrapar a su kwami para que le contara la historia, en la mansión Agreste comenzaba a despertar ante el alboroto causado por el jefe de familia para levantar a sus vástagos.
- Adrien, levántate, no voy a ser el único que va a soportar a papá. –comentó Félix aun somnoliento moviendo a su hermano para despertarlo.
- Mmmmm, ¿por qué esta de mal humor?
- Ah, al parecer alguien lo dejo plantado para la Fashion week y tiene el tiempo encima.
- Y ¿nosotros que tenemos que ver en eso? –preguntó Adrien al sentir como su hermano se recostaba a su lado.
- Si él está trabajando quiere que todos en la casa lo hagan –bostezó Félix. –Así que levántate.
- ¿A qué hora llegaste? –cuestionó el modelo.
- Llegué como a las 4 de la mañana apenas dormí unas horas, ya quiero que esto se termine o me va a dar otro ataque de ansiedad…
- ¿No has visto a Marinette?
- No he tenido tiempo, si me ven con estas ojeras sólo los voy a preocupar, he bajado 5 kilos en esta semana. –Dijo Félix mientras se tapaba con las mantas de la cama de Adrien. – ¡Necesito dormir y comer!
- Hermano, he tratado de acercarme a alguien, pero creo que lo eché a perder.
- No me digas que cometiste la estupidez de tratar de besarla a la fuerza.
El silencio reinó en la habitación, Adrien sentía vergüenza por lo que había pasado entre Ladybug y ChatNoir; no era su intensión que las cosas terminaran así pues la heroína sólo huía y utilizaba cualquier pretexto para alejarse además que ningún akuma había atacado la ciudad por lo que no podía verla. Por otro lado trataba de acercarse a Marinette cualquiera que fuera la ocasión y ella sólo salía corriendo, el modelo no entendía él por qué, ella había rechazado su propuesta de ir a la fiesta juntos, bueno para ser sinceros ni siquiera le preguntó pero desde ese día ya ni siquiera sentía su mirada cuando estaban en la escuela.
- Adrien… ¿la besaste?
- Tal vez traté de hacerlo… un poco. –comentó el modelo.
- Eres un idiota, nunca besas a una mujer a la fuerza. A ese paso sólo lograrás asustarla o que te odie.
- T-tú no entiendes nada.
El modelo se levantó y se dirigió al cuarto de baño lo que permitió que el kwami pudiera sobrevolar en la habitación y se quedó viendo fijamente al joven que estaba en la cama con la mirada perdida.
- No digas nada demonio.
- Je je, en serio los ChatNoir copian un poco de mi personalidad y todos cometemos el mismo error, ansiamos tanto poseer a nuestra bella dama que la caballerosidad no vale nada.
- Sabes que Marinette es Ladybug y no ayudas al imbécil que tengo por hermano. –dijo Félix.
- Conoces las reglas, los guardianes de los miraculous no podemos intervenir en sus decisiones. Pero créeme Marinette tiene dudas tanto por Chat como por Adrien, esto va por buen camino… espero.
- Dijiste lo mismo hace ocho años y mírame.
- Tu caso es especial. Esperemos que no empeore.
Así los días pasaban y a una semana de la Fashion Week, Marinette aún no contaba con un diseño, dormía poco, comía menos y su atención en la escuela era nula. En su mente rondaban tres cosas: La Fashion Week, Chat Noir y Adrien. Quería hablar con Félix pero se sentiría mal si lo molestaba en el trabajo, Chat Noir había buscado las maneras más irracionales de ofrecerle disculpas desde pétalos de rosa en la Torre Eiffel hasta un grupo de admiradores con carteles de "Perdón"; en cuanto a Adrien últimamente trataba de acercase a ella pero no sabía cómo sentirse pues nunca había estado enamorada e ignoraba si como la hacía sentir el modelo era amor o tal vez sólo era admiración. Había llegado temprano a clases pues sólo había dormitado, ya no podía seguir así pero no sabía qué hacer.
- ¡Buenos días Marinette!
Alguien interrumpía los pensamientos desordenados de la azabache, quien al alzar la mirada distinguió al modelo para su mala suerte aún no llegaba nadie más.
- Buenos días Adrien.
- ¿A dónde vas? –comentó el modelo sentándose en su lugar de costumbre.
- Yo… olvidé algo en casa, iré rápido. –dijo Marinette quien estaba por llegar a la puerta.
- ¿También huyes de mí?
- ¿Qué? –preguntó la ojiazul.
- Es sólo que, he tratado de hablar contigo estos días y siempre tienes algo más que hacer, ¿tan mala compañía soy que prefieres irte?
- N-no, claro que no.
- Sé que mi hermano siempre ha causado una gran atracción a las personas y que nunca podría compararme con él. Mira nuestra situación aunque yo te conocí primero lo prefieres a él.
La chica de ojos color cielo, no sabía que responder no podía decirle la verdad pero cualquier cosa que dijera cambiaría por completo sus circunstancias.
- No es que huya, es sólo que no sé cómo comportarme contigo. No sabemos nada el uno del otro.
- Así que también piensas lo mismo.
- ¿Perdón?
- Si, bueno te parece si empezamos desde cero. –dijo Adrien exténdiendole la mano como signo de saludo. –Mi nombre es Adrien, tengo dieciséis años, trabajo como modelo, mi color favorito es el verde, adoro jugar Mecha Strike III y me encantan los croissants.
- Jaja, ok. –la chica se acercó y estrecho la mano del modelo, -Soy Marinette, tengo dieciséis años, mi meta es ser diseñadora de modas de alta costura, mi color favorito es el rosa, también me gusta jugar el Mecha Strike III y creo que adoro las galletas.
- Bueno, que tal si nos vemos en la Fashion Week y estamos… juntos, pues no habrá muchas personas de nuestra edad.
- ¿Acaso me está invitando a una cita señor Adrien?
- Ah, es-este y-yo s-si t-tu –balbuceaba el ojiverde.
- Se supone que debes decir que si y que no te llame señor. –le susurro Marinette; quien al ver tan nervioso al modelo se tranquilizó y pudo hablar con él de forma normal.
- Sí, es una cita y llámame Adrien. –comentó el rubio con un leve rubor en las mejillas al sentir tan cerca el rostro de la chica. -¿Q-qué estabas haciendo cuando llegué?
- Oh, bueno me recomendaron que diseñara algo y lo usara como tarjeta de presentación, pero ninguna de mis ideas me convencen. –exclamó Marinette con desgano regresando a su lugar.
- Bueno, pues alguien con quien jugué me dio un amuleto de la suerte, tal vez te dé una idea. –El rubio sacó una pulsera de su mochila, la misma que la azabache le había dado antes que Gamer se presentara.
Marinette no creía que la conservara; cuando la chica estaba por tomar la pulsera su mente se aclaró y llegaron dos ideas que le habían agradado: una para la pasarela y la otra para la fiesta.
- Lo tengo.
- ¿Qué tienes Marinette?
- Los diseños que llevaré a la Fashion Week, gracias Adrien pero guarda el amuleto en serio me ayudó y quiero que también tengas suerte. Ahora sólo me faltan las telas.
- S-si quieres yo te acompaño, conozco algunos proveedores que surten a la empresa.
- N-no creo que mi presupuesto alcance para algo así,
- Bueno aquí es cuando pides el apoyo y las influencias de tus amigos. –comentó el modelo guiñándole un ojo.
Por alguna razón el nerviosismo que sentía la peliazul había disminuido y aunque le rogó a Adrien que no era necesario sobre los proveedores, no logró hacerlo cambiar de opinión, así los compañeros fueron llegando poco a poco y las clases continuaron una a una. Durante todo el horario escolar Marinette se encargó de detallar los diseños que había tenido, le sorprendió que llegaran tan de prisa, tal vez fue que pudo aclarar una de las tres ideas que la aturdían, se había decidido haría a un lado su nerviosismo para con el modelo y sabría quién era en verdad, sólo así despejaría la duda en su corazón: ¿estaba enamorada de Adrien?
- Marinette ¿nos vamos?
- Esperen un momento… ¿vas a tener una cita con Marinette? –preguntó Nino ante la declaración del modelo.
- Wow, retrocedan un poco ¿cuándo planeaban decirlo? –exclamó Alya sacando su celular para grabar el momento preciso.
- N-no es una cita, me va a llevar con algunos proveedores para poder hacer mi diseño.
- Así es, ¡vámonos Marinette! –dijo Adrien tomando de la mano a la ojiazul.
Aún no entendía cómo es que había llegado a esa situación con el modelo, quién al poder pasar más tiempo con la aspirante a diseñadora estaba inexplicablemente feliz. Adrien le pidió al chofer que fueran a un lugar en los alrededores de la ciudad. En el momento que llegaron el modelo se presentó y los encargados los llevaron al área más exclusiva de la tienda.
El ojiverde sabía poco del ramo de alta costura, pues era más bien modelo de la línea casual, pero trataba de mostrarle lo que conocía gracias al trabajo de su padre, Marinette jamás había tenido la oportunidad de ver, tocar o mínimo estar cerca de materiales de tan alta calidad. El modelo sólo podía admirar el semblante de su compañera quién estaba perdida en su mente haciendo cuentas para saber la cantidad mínima de tela que necesitaría para que pudiera pagarlo aunque se quedara en bancarrota. Adrien agradecía conocer ese lado de su compañera, era difícil que actuara de esa forma cuando estaban en la escuela y menos con él.
- Cœur, ¿no sabía que estarías aquí? –exclamó Félix al ver a ambos chicos.
- Fél, –corrió Marinette a abrazarlo –siento como si no nos hubiéramos visto en años. Momento ¿estas más delgado? ¿has dormido? No has comido ¿verdad? Debes cuidarte más.
Ahí se terminaba todo Adrien volvía a ser invisible para cualquiera que conociera a su hermano. Cuando por fin tenía la oportunidad de estar cerca de su prospecto de amiga llegaba Félix para sobresalir y hacer que todo el mundo girara a su alrededor.
- Oh, Adrien si me hubieras dicho que ibas a estar aquí habría cancelado algunas juntas para que nos fuéramos a comer los tres.
- Fue una decisión de improviso, Fél. Voy a ayudar a Marinette con sus diseños.
- No te preocupes Cœur. –Félix se dirigió con el encargado –Quiero que observe detenidamente a esta señorita, su nombre es Marinette Dupain-Cheng y todo lo que ella pida se cargue a la cuenta de la empresa, no quiero que repare en gastos.
- Entendido Monsieur Agreste. –Contestó el encargado.
- Fé-Félix no es necesario. Siento que estaré en deuda contigo para siempre con esto.
- Lo que te haga feliz, me hace feliz a mí. –Dijo Félix poniendo su frente en la frente de Marinette.
Adrien maldecía haber elegido esta tienda, todo estaba tan bien hasta que se presentó su hermano, la ojiazul ahora sólo se dirigía al mayor de los Agreste y era obvio este sabía más del ramo por lo que era más de ayuda, así que el modelo se limitó a seguirlos y asentir cuando la ojiazul se dirigía a él. Cuando habían terminado las compras, Félix se ofreció a llevarla, pero el modelo no permitiría que lo hiciera, él la había invitado pues él la llevaría hasta su casa.
- No te preocupes Fél, yo me encargo de llevarla a su casa. –exclamó el modelo tomando las bolsas que Marinette llevaba en la mano. –Deberías regresar a la empresa.
- Creo que tienes razón hermanito. Por cierto, Cœur ¿quieres que vaya por ti para ir a la Fashion Week? –preguntó Félix.
- No es necesario Félix, yo iré por ella. –dijo Adrien sujetando la mano de la azabache a quien no le dejaron decir nada.
Una vez dentro del auto, Adrien se disculpó por su actitud; pero la ojiazul le hizo ver que no era relevante pues aunque era hija única, sabía que entre hermanos podía haber algunos problemas pero aunque desconocía la razón del enojo de Adrien tuviera en cuenta que para su hermano él era lo más importante.
