Nota: hahaa adoroo a las chicas Cullen xD...solo punto de vista de Bells...ya les dije que amo a Ed?...bueno lo amo =S ...GRACIAS POR LEER EL CAPI...gracias infinitas a las chicas quee me dejan sus comentarios lo aprecio...y las llevo en mi corazon...espero que les guste este capi

**Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, o al menos la mayoria, hago esto sin animo de lucro y bla,bla,bla,bla...ya lo saben**


Capitulo 10

Amigas…

Maldición… me doy asco. Y es que en cualquier momento me voy a empezar a llenar de hormigas, o me dará un subidón de azúcar, algún padecimiento de diabetes o alguna cosa parecida….porque en este momento desbordo miel por los poros…literalmente he dado suspiros cada minuto…y la culpa de todo es mi mejor amigo… "El hermoso" Edward Cullen.

Luego de que ese dios griego que tengo por amigo, y que hace que piense con hacerle cosas que no son siquiera legales en la mayoría de los países del mundo, no pude dormir para nada…y es que tan solo el recordar cómo sus labios acariciaron tan tiernamente mi mejilla, siento que soy una nueva sustancia gelatinosa en estos momentos…aunque claro, el debe de pensar en mi como su hermanita o algo parecido, porque está claro que un hombre como Edward jamás pensaría en mi en plan romántico, jamás se sentiría atraído por mí. Por mucho que le guste mi manera de ser, y que diga cosas tan lindas de mi persona, como que soy brillante, o que hoy me veía maravilla, solo es para ser amable…eso es todo.

¿Verdad?

Ahora estoy esperando a que la diminuta Alice Cullen, pase por mí, para ir a comprar las ultimas cosas que necesita para esa parrillada en su casa, y después veremos a los demás (Edward) en la mansión Cullen.

A pesar de mis esfuerzos, no puedo evitar estos nervios que recorren toda mi columna vertebral, y provocan que me tiemblen las piernas, sin contar ese nudo en el estomago, que apenas y me deja respirar…solo que no entiendo muy bien porque. Digo, no es como si fuera la primera vez que la fuera a conocer, eso ya paso, ayer… ¿Qué tan malo puede ser ir de compras con Alice Cullen?

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Oh-oh…

Por el amor de todo lo sagrado, que alguien me mate, ya… no soporto otra visita a alguna tienda. Por dios, Alice Cullen, casi a comprado todo el centro comercial, y aun no está saciada, yo en realidad pensaba que ese comentario que hizo la rubia hermana de Edward, Rosalie, acerca del problema de Alice con las compras, era broma, pero que este yo, aquí, desesperada por encontrar un asesino a sueldo, que me haga el favor de terminar con mi vida, es prueba de que no.

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Afortunadamente, cuando estaba a punto de quebrarme, y salir corriendo por ayuda, la hermana de Edward, Rosalie, llamo a mi celular, pues Alice no contestaba el suyo, y después de que amenazara con ir por nosotras y traer a Alice arrastrando, además de que su padre le cancelara las tarjetas de crédito, nos dirigimos a la mansión.

Por lo que ahorita estoy en el increíblemente amplio, y hermoso patio trasero de la casa Cullen, que limita con un arroyo, donde los chicos, pusieron el asador, y en cuanto llegamos Emmett, nos arrebato las bolsas, para empezar a cocinar las carnes.

Cuando me dirigí a la cocina, para ofrecerme a ayudarles en algo, me pare en seco, en el marco de la puerta, pues la imagen que tenía enfrente simplemente me dejo sin respiración.

Y es que ver a Edward Cullen, con unos pantalones de mezclilla, ajustados, luciendo increíbles en el, con una playera azul marino, que abrazaba cada unos de sus músculos, y el cuello en "v", con un lindo delantal, que reza, "Peligro…Hombre cocinando", no es cualquier cosa. Y si a eso, se suma que movía sus caderas, al ritmo de la canción que iba tarareando, tengo que recibir una medalla, por no saltarle encima, y violarlo en el mostrador de la cocina.

Así que cuando recobre el sentido, no pude evitar soltar un suspiro de apreciación, seguido de una risilla, a lo que Edward volteo, con la sonrisa torcida, más increíblemente sexy, que una mujer puede soportar. Solo cuando él comenzó a caminar hacia mí, al ritmo de la cancioncilla esa, pude notar, que venía del exterior, del patio…a alguien le tengo que dar las gracias después.

Edward se detuvo delante de mí, donde se acerco y me beso las mejillas, primero la izquierda, y después la derecha, para después tomarme el brazo, y girarme al ritmo de la música. Claro que yo, debido a mi descoordinación, no sé bailar, por lo que hice una mueca extraña, Edward se detuvo y me observo.

-¿Qué sucede Bells?- dijo acercándose a mi oído.

-No puedo bailar.- dije en un susurro.

-Mmmm.-dijo como si se lo pensara.-yo podría obligarte.

-No te tengo miedo.-dije medio sonriendo.- no eres tan aterrador.

-No debiste decir eso.- me dijo exhalando su aliento en mi oído y cuello, por lo que yo no pude detener el temblor que se coló por mi columna.

Sonriendo, Edward pego su cuerpo al mío, tomándome de la cintura, me alzo, lo gusto para posarme sobre sus pies, donde yo podía sentir todo el calor que despedía su cuerpo, lo increíblemente trabajado de su pecho. Tomo mis brazos y los coloco en su cuello, provocando que otro temblor recorriera mi cuerpo, pegándose aun más a mí. Comenzó a movernos al ritmo de la música, que para este entonces era una melodía lenta, cadenciosa, donde Edward nos hacia girar con gracia por toda la cocina con sus manos, en mi para nada estrecha cintura, Edward enterró su cara en mi cuello, e inhalo como si quisiera guardar mi aroma a través del paso del tiempo, para después darme un beso en mi vena palpitante, donde se podría apreciar lo acelerado de mi pulso. Yo para ese entonces era una papilla, a la cual él podía haber manejado, a su antojo.

Hasta que Emmett entro a la cocina, entre risas, arruinando el momento, para después gritar…

-Chicos sigan con lo que estén haciendo, yo ni estoy aquí.- haciendo ruido con los trastes que movía.-Vamos Edward, no te detengas por mí, está claro, hermanito, que esta es una oportunidad que no puedes desperdiciar.

-Cállate Emmett… y lárgate antes de que no haya mucho que enterrar de tu cadáver.- dijo Edward con un gruñido, pero sin separarse de mí.

-Bahh.- dijo Emmett poniendo los ojos en blanco.- Si no podrías vivir sin mi… en verdad hermanito, hagan de cuenta que no estoy aquí, aunque pensándolo bien, podrías necesitarme cerca, para darte algunos consejos acerca de mis movimientos especiales.- comentó Emmett guiñándome un ojo.

-Vete…Ahora.- dijo un muy amenazante y aterrorizador Edward.

-Tú, si que no eres divertido.- bufo Emmett, para después abandonar la cocina.

Yo, que había permanecido muy quieta, ante toda esta demostración de los dos hermanos, me sobresalte un poco, cuando Edward regreso a mi cuello y me dijo con un susurro que lamentaba todo eso, para después separarse lo suficiente de mi y mirar mi rostro, con seño fruncido. Yo pase mis dedos por las arrugas de su frente y por las cejas que casi se juntaban, a lo que el aligero su expresión.

-Bromeas… ¿Verdad?- dije riéndome.

-¿Por qué lo dices?- me dijo con una mirada extrañada.

-Todo esto ha sido sumamente interesante Edward, sobre todo, si hablamos de los movimientos.- dije ahora con una carcajada.- creo que iré a buscar a Emmett para pedirme que me muestre alguno.

-Tú…- se me abrazo más fuerte de la cintura.- no te separas de mi.- dijo con un gruñido

-Tranquilo vaquero.- dije con una carcajada al ver su expresión de horror ante mi comentario.- porque no me enseñas tú, tus movimientos.

-Sabes, eres completamente sorprendente Bella.- dijo sonriendo mientras negaba con la cabeza.- siempre me sorprendes, cuando creo que se, cual va a ser tu reacción, tu simplemente haces algo distinto, es realmente refrescante. – Acaricio mi mejilla con un gesto tierno.- podría pasarme la vida adivinando cual será tu próxima reacción sabes.

-No creo ser tan interesante.- dije agachando la mirada.- al final te aburrirías.

-Podrías… podrías ponerme a prueba.- dijo al tiempo que alzaba mi barbilla para que le mirara a los ojos.

Justo cuando iba a preguntarle si se había vuelto loco de la cabeza, una muy sonriente Rosalie entro y literalmente me arrastro, pese a los gruñidos y advertencias de Edward, diciendo que era necesario, pues si no, jamás íbamos a salir de ahí.

Nada más vi como Edward se acercaba de nuevo a mí, para ser interceptado por Alice, que le susurro algo a su hermano en el oído. Y con eso Edward se dirigió hacia Jasper que estaba en la parrilla, riéndose de Emmett y sus rabietas por querer ser él, el que manejara la comida.

Después de comer y comer, hasta que todos estuviéramos saciados, los chicos decidieron que era momento de quemar las calorías que habían consumido, por lo que decidieron organizar un partido de dos a dos, Carlisle y Jasper contra Edward y Emmett.

En cuanto los hombres comenzaron a jugar, nosotras nos sentamos, para animarlos. Alice se sentó a lado de di, y me descoloco su pregunta directa.

-¿Qué vas a contestarle a mi hermano Bella?- me volteo a ver.

-¿De qué hablas Alice?.- me tragante con mi respuesta.

Esta vez fue Rosalie la que sonrió y se acerco a mí para decirme…

-Vamos Bella, está claro que a mi hermano le interesas, y no nos engaña con su patética excusa de que ser amigos, a Edward le interesas en plan romántico.- declaro la rubia.

Yo simplemente me quede callada, mientras observaba jugar a Edward. El parecía un depredador, un Felino, un león peleando por su presa, atacando con movimientos precisos y rápidos, era una imagen realmente erótica. Cuando no les conteste a las hermanas, Rosalie agrego.

-Mira Bella, me agradas, y mucho.- dijo a la vez que posaba una de sus manos en mi hombro izquierdo.- y Edward es un chico muy tímido, el siempre ha estado solo, si ha salido con un par de chicas, pero nunca lo he visto mirar a alguien de la manera en que te mira a ti.

-Además.- agrego Alice con voz de campanillas.- se que eres una chica muy especial, por algo mi hermano está interesado en ti.

-¿Qué vas a decirle Bella?- volvió a preguntarme la rubia.

-Yo….- mire a Edward.- no se chicas… digo tal vez el este confundido.- regrese mi mirada a ellas.- ósea soy la novedad, ¿como saben que no es por eso?, y que cuando se dé cuenta que no soy tan especial como cree que soy, me vera realmente.

-Bella.- esta vez Alice se puso seria y agrego.- Edward ya te ve realmente.

-Pero…. Ok obviemos lo obvio.- agregué poniendo los ojos en blanco para después continuar.- no soy una chica normal, con problemas normales. Voy a tener un bebé, yo ya tengo otro tipo de responsabilidades, y para Edward su mayor problema es seguir de pasante en el hospital. El…. Se merece algo más. – baje mi cabeza.

-Ok esto ya me está hartando.- comento Rosalie, tomándome por los hombros para asi poder enfrentar su mirada.- déjame decirte algo Bella. Primero, lo obvio es que eres hermosa, y lo mejor es que lo eres de una manera completamente distinta, tienes lindo color de piel, unos enormes y hermosos ojos chocolate intenso, tu cara es preciosa, estas embarazada. Segundo.- decía al tiempo que alzaba un poco la voz.- tendrás un bebe, y sabes la cara de idiota que pone mi hermano cuando habla de tu hija, sabes que en su habitación hay una foto de tu primera ecografía, y que no podría estar más orgulloso e ilusionado si fuera el padre.- hizo una pausa para después continuar.- y tercero, la próxima vez que digas alguna estupidez como esa, de algo mejor, voy a patearte el trasero, me has entendido.- me miro a los ojos.

-Creo…. Creo que si.- agregue después de un minuto de asimilar todo lo que me dijo.- yo, yo solo espero que haya dicho todo eso enserio.

-Bella, aquí la única que no se ha dado cuenta que mi hermano está loco por ti, era él, y bueno ahorita tu cabeza de termo que se niega a ver lo obvio.- dijo Alice en tono amable.

-¿y que dirán tus padres Alice?.- pregunte con cierto temor.

-Bueno, supongo que no es mi deber decirlo, pero ¿qué diablos?, eres tan tarca, que si no lo digo, eres capaz de hacer algo tan tonto, como dejar ir a mi hermano.- comento con una sonrisa.- Mamá te adora Bella, y lo creas o no, está sumamente emocionada por esa bebé, siempre ha querido nietos, ella tiene esa capacidad para amar a todo ser vivo.- agrego con risas.- y mi padre, está contento que Edward este feliz, como dijo Rose, mi hermanos siempre ha sido un alma solitaria.

-¿pero? ¿Y si….?- comente pero Rosalie me corto.

-tranquila Bella… Tú y mi hermano son compañeros del alma. Él siempre te amará no importa quién o qué seas. Tu, mi quería amiga, podrías volverte como una ballena jorobada y él te amaría. Él no puede manejarlo. Los dos están destinados el uno al otro.-agrego en tono más serio.- eso jamás cambiara… ahora ve ahí y dale ese beso, que el muy bastardo no te ha dado aun.- agrego al tiempo que tiraba de mi para levantarme, dándome una palmada en el trasero.

Los hombres habían terminado de jugar, por lo que Jasper y Emmett se dirigieron hacia Rose y Alice; el Dr. Cullen y su esposa, se juntaron en un tierno abrazo, y Edward se volteo hacia mí. Yo camine con paso seguro, por primera vez en mucho tiempo, hasta que quede frente a él. Pude notar, por su expresión que no sabía que tenía en mente, hasta que me acerque más a él, agarre el cuello de su playera, y lo acerque hacia mí, para darle un beso.

Y que beso… junte mis labios, con los de él, que tardaron medio segundo en corresponder a los míos, para después sentir como su lengua delineaba el contorno de mi labio inferior, abrí mi boca, y al sentir el sabor de su lengua no pude evitar soltar un suspiro de placer.

Hasta que las risas de Emmett volvieron a interrumpirnos…

-Vaya, vaya…. El hijo prodigio si sabe besar.- agrego Emmett en tono burlón.

-Cállate Emmett.- esta vez fue mi turno de gruñir al tiempo que le contestaba.

-bienvenida a la familia Bella.- agrego entre risas el Dr. Cullen.- ya era hora que alguien mandara a callar a Emmett, para variar.

Fui consciente de las risas de los demás a mí alrededor, hasta que los labios de Edward volvieron a aplastar los míos en un beso mucho más lento, más cálido, más tierno, como si estuviera estudiando, aprendiendo mis movimientos, pensamiento que me hizo reír. El se separo de mi extrañado, y se me quedo viendo.

-Muy buenos movimientos vaquero.- dije con una sonrisa contra sus labios.

-Y eso que aun no has visto nada.- agrego también soltando una risilla de lo más sexy.

Después de una ronda de abrazos por las mujeres, y bromas por parte de Emmett, quien ahora se dirige a mí como "Hermanita". Edward y yo nos encontramos en su volvo, afuera de mi casa.

-Tengo una pregunta.- hablo contra mis labios.

-Aja.- fue lo único que atiene a decir, pues ahora la boca de Edward estaba en mi cuello.

-Mira, yo estaba preparado, a rogar por una oportunidad, y arrastrarme durante meses, y por tu expresión en la concina, algo te hizo cambiar de opinión bella.- dijo contra la piel debajo de mi oreja.- ¿Qué fue? ¿A quién le debo de agradecer?

- A mis nuevas amigas.- dije con un jadeo cuando el mordió el lóbulo de mi oreja.

Se separo de mí, regalándome esa hermosa y caliente sonrisa torcida suya, para después agregar.

-Adoro a mis hermanas….