Annykzhenn: Hey! Jajaja ya vendrán mas escenas Dramione (lo prometo) XD jajaja Harry y sus dilemas XD buenooo más o menos por ahí va la cosa con la mamá de Hermy jejeje Besos! Nos leemos!

Rochimdrm: Hola! Jajaja buenooo lo único definitivo es que Draco no recordará todo XD ¿Ginny/Blaise? Buenoo ya que han mencionado tanto la pasarela estoy pensando en añadirla XD Besos!

redeginori: jajaja de que no sé aguanta no se aguanta pero será alguien más quien le delate XD jajaja besos!

Guest: la frase final también me encanta *.* jaja sucederá más adelante lo prometo XD

Etamin Malfoy: jajaja Jane tiene unpasado...digamos...interesante XD jaja Ahora empieza lo bueno de la historia XD jejeje besos! Nos leemos!

Monica Sosa: Hello! *.* las parejas son súper cutes 3 Espero que la semana se halla pasado volando XD Besos!

Monicaisabel: jejeje ¡subí antes! ¡Soy buena! ¡Hoy aún es martes!

Sonrais777: Después te dará más pena XD ya verás porque XD Besos!

Dulcehp7: Hello! Jejeje actually, normalmente tampoco leo AU ni lo escribo, pero bueno existen las excepciones XD ¡Jaja! ¡Es que los Malfoy son los Malfoy XD! ¿Hermanos? Quizás XD Besos!

gabiimbk:Hey! Jajaja es basada en esa historia XD

Capitulo XI

La desaparición

Aquella misma noche del cumpleaños de Draco, en el silencio de la empresa de los Malfoy, dos amantes se encontraban tendidos en un sillón de cuero. Hablaban entre susurros, con miedo a ser oídos. Sabían que la empresa estaba desierta a excepción del guardaespaldas de ella. Rieron en complicidad, obligándose entre ellos a esconder el sonido de su felicidad.

Él abandonó la oficina antes que ella. Dejando a Daphne recostada en la oscuridad. Una sonrisa plasmada en el rostro de la joven que observaba el primer regalo que aquel chico le había dado. Una pulsera con una flor colgando. La observó en silencio antes de vestirse. Deseo llegar a casa y que amaneciese de prisa.

Mientras se vestía, podía escuchar el sonido acompasado de su respiración en medio de la lúgubre oscuridad. Se acercó a encender la luz; los ojos le molestaron ante iluminación y arrugó el ceño antes de revisar que tuviese todas sus cosas en mano. Tras comprobarlo, volvió a apagar el interruptor y abandonó la oficina.

Las luces de recepción alumbraban el pasillo. A una distancia suficiente Thomas se encontraba sentado en una silla. El moreno se hallaba leyendo una revista; aburrido por haber pasado el día en ese mismo rincón. Él escuchó el sonido de los tacones que golpeaban el suelo y levantó la cabeza encontrándose con su jefa. La chica tenía una sonrisa, y eso le sorprendió.

-Vámonos.- anunció ella sin detenerse, siguió andando hacia el elevador y el moreno le siguió rápidamente.

-Empecé a preocuparme cuando no salía. ¿Fue una reunión productiva?- se atrevió a preguntar él mientras esperaban la llegada del ascensor. La rubia lo miró y se encogió de hombros.

-Lo de siempre.- se limitó a responder antes de entrar al elevador seguida del chico que interpretó aquella respuesta como una advertencia para que dejase de preguntar.

-Quedan muy pocos empleados en el edificio.- le comentó Thomas; a él no le agradaba permanecer en aquella empresa hasta tan tarde. Era casi media noche, las calles se volvían más peligrosas a esas horas y aún más para una persona amenazada a muerte.

-Lo sé.- respondió la chica sin prestarle mucha atención, observando su celular. Había recibido un mensaje que colocó una sonrisa en sus labios. Porque era de él. El chico que le había conquistado con sus bromas y torpeza.

El ascensor se abrió, todo ocurrió demasiado rápido. Daphne caminaba sin mirar hacia adelante y Thomas se distrajo un segundo mientras buscaba las llaves del auto en su bolsillo trasero. Dos personas golpearon al chico derribándole. La chica Malfoy salió de su letargo cuando sintió un golpe en la nuca que le envió al suelo.

El estacionamiento estaba vacío. Nadie vio nada. En esa zona no habían cámaras. Lo único que logró capturar la cámara de vigilancia fue un auto negro que abandonaba el edificio quince minutos luego. En el cual, una rubia inconsciente estaba amordazada.

Al siguiente día, los señores Malfoy recibieron una visita poco casual mientras estaban en la sala preocupados porque Daphne no había llegado a la casa la noche pasada. El oficial que tenía a cargo el caso de la familia era conocido como Lupin. Arribó a la casa tan pronto le llegó una trágica noticia.

-Esta mañana en los estacionamientos de su empresa se encontró al agente Dean Thomas...muerto.- anunció Lupin.

Narcissa se llevó una mano a los labios y Lupin apretó la mano alrededor de su bastón. Ellos habían temido lo peor cuando su hija no llegó. Draco había comentado que seguramente se había dormido trabajando y Tory insinuó que podría estar saliendo con alguien. Ambos hermanos continuaron con naturalidad su día; creyendo poco importante el asunto.

-¿Y Daphne?- interrogó Lucius temiendo lo peor. El oficial tomó asiento.

-La estamos buscando. No hay pista alguna sobre ella. Pero tomamos muestra de cierta sangre que hayamos en el estacionamiento. Si pertenece a su hija lo sabremos. Además en las cámaras de la empresa se capturó un auto saliendo muy de noche...seguramente los atacantes. Estamos rastreándolos.- explicó Lupin.

-Ella tiene que estar bien...- susurró Narcissa en voz apenas audible. Lucius sujetó la mano de su esposa para brindarle apoyo.

-Les mantendremos informados. Si se comunica algún secuestrador avísenos.- les pidió Lupin.

-Lo haremos.- le aseguró el señor Malfoy.

-Les pediré que tomen las precauciones debidas. Por lo visto, quien sea que les está amenazando va muy enserio.- Les advirtió el oficial antes de abandonar la casa.

-Iré a avisarle a los chicos.- anunció Narcissa poniéndose en pie. Lucius le detuvo de inmediato.

-¿Estas bien?- le preguntó viendo en la mirada de su esposa una preocupación y un dolor que nunca antes había observado. Cissy asintió, impidiéndose a sí misma sucumbir ante aquella noticia que le acaban de traer.

-Sí. Ella aparecerá. Si es un secuestro pagaremos lo que pidan.- declaró la mujer con seguridad.

-Podría no ser un secuestro...- susurró el señor Malfoy. Temía que fuese una venganza.

-No quiero pensarlo, Lucius. No quiero perder a nuestra hija.- murmuró Cissy soltándose del agarre de su marido. Internamente maldijo su decisión de casarse con un Malfoy. Ella desde un principio sabía que a Lucius mucha gente lo odiaba.

-También estoy preocupado, Cissy.- susurró el rubio, dolido por la brusquedad con que su mujer se había soltado de su agarre. Percibió enojo en el gesto.

-Culpa es lo que deberías sentir.- murmuró Narcissa antes de alejarse de él.

Por otra parte, en la cocina,

se encontraba Hermione. Cuando Lupin llegó a la casa, la castaña se encontraba sirviéndose un zumo de naranja, ignorando lo que estaba ocurriendo. Justo cuando se giró para tomar asiento, se encontró con unos ojos grises que le observaban desde la puerta. Draco estaba reclinado del marco, cruzado de brazos y con una sonrisa en su labios.

El rubio había amanecido con un ligero dolor en la cabeza. Pero luego de tomar dos pastillas se habían sentido mejor. Aunque aún tenía una extraña confusión en sus pensamientos podía recordar los labios de la castaña que ahora le miraba con indiferencia. Él caminó hacia ella sin dejar de sonreír.

-Que buena noche. ¿Verdad?- le preguntó colocándosele delante, Hermione tomó asiento y se encogió de hombros.

-Nada de especial.- respondió dando un sorbo a su bebida.

-¿Cómo?- inquirió él arrugando el ceño. Sorprendido por aquella contestación.

-Dormí muy bien ¿y usted?- preguntó ella haciéndose la desentendida. Draco frunció más el entrecejo y no tardó en cruzarse de brazos.

-Me refería a nuestros besos anoche.- específico él, ella dejó salir una carcajada que reflejaba cierta burla.

-¿Besos? ¿De qué hablas? Creo que anoche usted tomó demás, no me sorprende que halla soñado conmigo.- comentó la chica volviendo a beber de su zumo.

El rubio parecía descolocado, por un lado estado casi seguro de que la había besado...no...corrección, ella lo había besado. Sin embargo, también tenia una niebla en su cabeza que le impedía asegurar que no había sido un sueño. ¿Tanto le gustaba la castaña? No, ella era hermosa, pero no era tan importante en su vida como para meterse en sus sueños. Aquello no era una alternativa.

-¿Estas intentando jugar con mi mente?- preguntó el rubio levantando una ceja.

-No, no sé a quien besaste anoche...pero a mi...no fue.- le aseguró ella poniéndose de pie, Draco le sujetó del brazo con rapidez.

-Estaba borracho, pero no soy un idiota.- le aseguró.

-No, no lo eres...estás confundido...es el resultado de beber demás.- comentó Hermione.

Draco estaba a punto de replicarle cuando se escucharon unos pasos que se acercaban. Él la soltó de inmediato y se giró hacia la puerta. La señora Cissy atravesó la misma y el rostro del joven Malfoy se desfiguró al ver la preocupación, el miedo, en el rostro de su madre.

-¿Está todo bien?- preguntó Draco alejándose de la castaña y acercándose de prisa a Cissy.

-Es Daphne...encontraron a su guardaespaldas muerto y se cree que la secuestraron.- explicó ella, Draco quedó mudo por algunos segundos.

Tras ellos, Hermione estaba conmocionada al escuchar aquella noticia. El vaso con zumo que estaba por llevar a su boca quedó a medio camino antes de ser colocado nuevamente sobre la superficie de mármol. ¿Thomas había muerto? Ella no podía creerlo.

-¿Cómo? ¿Estás segura?- preguntó Draco saliendo de su trance. Narcissa asintió y el rubio se limitó a abrazarla, no tenía palabras para brindarle consuelo.

-Ustedes son lo más hermoso que tengo...si algo le pasa a Daphne...nunca podría perdonármelo.- murmuró Narcissa con el rostro escondido en el hombro de su hijo. Draco no dijo nada, solo le acarició la espalda mientras guardaba silencio.

Hermy les dejó su espacio, alejándose lo más que pudo, hasta casi abandonar la cocina. Aprovechó el momento para llamar a Harry. Debía avisarle lo que había ocurrido para que tuviese más precauciones. Llamó dos veces. El moreno no contestó nunca, y ella no podía evitar estar llena de temor y preocupación.

P.O.V Astoria Greengrass

Salí de casa temprano esta mañana. Quería pasar por la empresa, a corroborar que, como dijo Draco, nuestra hermana estaba trabajando y había olvidado venir a dormir a la casa. Sin embargo, me llamó Pansy y tuve que ir a verla. Era casi medio día y nos encontrábamos en el apartamento de la morena.

-Señorita Malfoy.- la voz de Harry interrumpió mi conversación con mi amiga. El moreno había estado esperándome cerca de la puerta en todo momento.

-¿Pasa algo?- pregunté mirando mi reloj de pulsera. Le había pedido que me avisara cuando fuesen las una de la tarde, pero aún faltaba hora y cuarto.

-Me acaban de llamar de la escuela de mi hijo, hubo una situación y salió antes. No quiero dejarla sola, pero mi esposa no puede ir a recogerlo así que...- comenzó a divagar el de ojos verdes. Suspiré, quería ser indiferente con respecto a él, pero que fuese un padre tan responsable sólo me daba motivos para que me gustase cada día más.

-Te acompaño, así cumples con ambas responsabilidades.- corté su monólogo antes de que comenzase a divagar más de lo que ya había echo; él guardó silencio y se alejó.

-Te veo luego, cariño.- me dijo Pansy dándome un beso en la mejilla.

-Claro. Por cierto, hablé con mi padre para conseguirte un puesto en la empresa. Dijo que revisaría las vacantes.- le comenté poniéndome en pie. Una sonrisa iluminó el rostro de mi mejor amiga.

-Te voy a estar eternamente agradecida si me consigues algo.- me aseguró Pansy. Sonreí y luego me dirigí a la salida que perfectamente conocía.

En la puerta el moreno esperaba, me pareció que había cierta impaciencia en su rostro. Me detuve a mirarle, él no me devolvió la mirada. Con un gesto de mano le pedí las llaves, Harry me las tendió y yo sé las arrebaté. Atravesé luego la puerta, bajando con prisa las escaleras antes de salir a la calle. Podía escuchar los pasos de Harry tras de mi; los ignoré. Abrí de golpe la puerta del auto y me adentré en el vehículo. Él subió pocos segundos luego; sentí su mirada, pero esta vez fue yo quien ignoró la misma.

-Pon la dirección.- le dije señalando el GPS mientras encendía el vehículo y comenzaba a dar reversa.

-No tienes que acompañarme.- comentó mientras colocaba la dirección.

-No me molesta acompañarte. Me enoja un poco tu actitud. Ya te pedí disculpas por lo del beso.- me atreví a explicar sin mirarle. Mis ojos recorriendo el camino.

-Solo quiero guardar las distancias. Que cada uno tenga su lugar.- replicó él.

-Pense que éramos amigos.- me atreví a aceptar.

-Solo soy tu guardaeespaldas.- murmuró Harry, le miré, no me devolvió la mirada: miraba sus manos fijamente.

-Bien. Ya entendí.- susurré sacando mi mirada del.

El silencio que nos acompañó durante todo el trayecto se podría considerar incómodo. Mi celular sonó en dos ocasiones, lo ignoré por completo. El camino se me hizo eterno, pero de un momento a otro estábamos delante del colegio. Harry bajó del carro y me pidió que permaneciera aquí alerta. Me limité a rodar los ojos; luego lo vi caminar hacia a entrada del lugar.

Mientras lo veía caminar me cuestionaba a mi misma que era lo que me gustaba de él. ¿Sería simplemente un capricho ¿Admiración quizás? Sacudí la cabeza; comprendiendo que era la segunda vez en mi vida que sentía que mi corazón se aceleraba tan solo con contemplar a una persona.

Desde donde estaba pude ver a Harry saliendo del colegio, sujetaba la mano de un niño. El mismo tenía el cabello tan oscuro como su padre. Por la distancia era difícil percibir claramente sus cualidades físicas. Al verles sujetos de la mano solo pude admirar más a Potter. Él era un padre responsable.

Mi mirada se deslizó desde ellos hacia un auto a la lejos; detenido delante de mi auto a no tanta distancia. Era un Nissan negro; me fijé en que alguien estaba sacando un arma y apuntando hacia Harry. Me apresuré a bajar del auto, deslizando a la vez mi mano hasta la alfombra del vehículo. Agarré la pistola que siempre llevaba conmigo y apunté hacia el carro negro.

-¡Harry cuidado!- grité. El moreno era rápido, sujetó a su hijo y lo cubrió con su cuerpo a la vez que caían al suelo.

Dos disparos resonaron en el lugar a la vez. No reaccioné a tiempo, la bala me golpeó la pierna, o eso percibí en un principio, mi bala golpeó el cristal del auto negro. Caí al suelo ante el golpe, bajando la mirada por mi pierna con miedo. Sin llegar a percibir si me había lastimado, volví a mirar hacia el carro oscuro, era imposible ver quienes estaban dentro del vehículo, me percaté que me apuntaban. Rodé a tiempo, cubriéndome con la puerta de mi auto. Dos balas pasaron muy cerca de mi.

Se escucharon dos disparos más, luego un chillido de gomas en medio de la algarrabia y los gritos. Bajé la mirada viendo que el disparó me había golpeado a mitad de pierna. No era grave, sólo había sido un rose, pero lo suficiente para que mi pantalón blanco se tiñese ligeramente de rojo en el area herida.

-Astoria. ¿Estás bien?- me preguntó Harry, levanté la mirada. El moreno estaba arrodillado delante de mi, su hijo a su izquierda.

-Ha sido solo un roce.- expliqué intentando levantarme. Molestaba, pero fue posible ponerme en pie.

-Te llevaré al hospital.- declaró con firmeza.

-Luego de que lleves al niño con su madre, no quiero exponerlo a andar conmigo.- sentencié moviéndome para ubicarme en el asiento de atrás.

-Claro.- murmuró Harry.

Entré al vehículo, acomodándome en el asiento de atrás en compañía del hijo de Harry. El niño parecía asustado, pero aún así, me miraba con curiosidad. Harry se había puesto en marcha. Le sonreí al pequeño.

-¿Y tú te llamas?- pregunté.

-James Potter Weasley.- respondio él.

-¿Weasley?- cuestioné arrugando el entrecejo. ¿Harry estaba casado con una Weasley?

-Si, mi mama es Weasley.- explicó con tranquilidad.

-¿Ginny Weasley?- pregunté, todavía no podía creerlo.

-Sí. ¿La conoces?- quiso él saber.

-No, bueno...si.- admití en voz apenas audible. Podía sentir la mirada de Harry buscando la manera de vigilarnos.

-¿Estás bien? ¿Por qué querían matarte?- preguntó el pequeño James. Me encogí de hombros.

-No lo sé. Nunca he hecho...nada tan malo.- murmuré. Un rostro del pasado se deslizó delante de mi rostro. Recordé aquel tiempo en el cual mi primer amor había intentado asesinarme.

-Eres muy bonita. Yo también seré guardaespaldas cuando grande...y cuidaré a niñas muy bonitas.- me comentó él con orgullo.

-Gracias. Me halagas.- susurré sonriéndole.

-¿Segura que estás bien?- nos interrumpió Harry.

-Si, solo fue un rocesito. Una revisión rápida en el médico y estaré como nueva.- respondí.

Harry no insistió en preguntar nuevamente, estuvo en silencio todo el camino. Hasta que llegamos a unos apartamentos. James se me había acercado y me había echo algunas preguntas que me parecieron curiosas. Cuando estuvo cerca descubrí que tenía los ojos de Harry y alguna que otra pequita.

-Hablaremos luego, James.- le dije cuándo Potter detuvo el vehículo. Extendí mi mano de manera aristocrática y para mi sorpresa, en lugar de recibir un apretón, el pequeño depósito un rápido beso en el dorso de mi mano.

-Adios, Astoria.- respondió.

-Adiós pequeño caballero...- susurré mientras él bajaba.

Al cerrar la puerta Harry me dedicó una última mirada cargada de preocupación. Le vi lleno de tensión mientras caminaba hacia la puerta del apartamento mirando a todos lados. Para mi sorpresa no subió, hizo una llamada y minutos luego una pelirroja estaba recibiéndoles. No se saludaron con un beso, solo intercambiaron algunas palabras.

Definitivamente aquel rostro me era conocido, a Ginny la había visto en una reunión a la cual llegué de imprevisto hace una semana. Nunca nos presentaron, y tampoco me interesaba. En realidad, había ido a la reunión únicamente porque necesitaba hablar con mi padre.

La pelirroja lanzó una mirada hacia mi auto. Tenía a James sujeto de los hombros mientras conversaba con Harry, quien le daba la espalda a mi vehículo. El rostro de ella mostraba enojo. Me parece que no le ha gustado ver que Harry anda conmigo, pero es su trabajo, ella no tendría porque reclamarle por eso.

No pasó mucho tiempo antes de que Ginny le diese la espalda al moreno y este comenzase a caminar hacia acá. Su rostro estaba contraído en una mueca de coraje. Aún así, al subir al carro, se giró y me dedicó una mirada cargada de preocupación. Por primera vez, desde que le besé por impulso, nuestros ojos se encontraron sin vergüenza o reproche.

-Vamos al doctor.- susurró poniendo el auto en marcha.

-Sé que esta sería la segunda ocasión en la que te pido esto pero...por favor no le comentes nada a mis padres.- me atreví a solicitar sin atreverme a mirarle. Le escuché suspirar.

-No lo haré, por ti.- fue su respuesta, levanté la mirada viendo que sus ojos buscaban los míos a través del retrovisor.

-Gracias, Harry. - respondí antes de cerrar los ojos y acomodarme en el asiento. Pronto llegaríamos al hospital; en eso me hallaba pensando cuando mi celular comenzó a sonar y me apresuré a responder.

-Papá. ¿Todo bien?- pregunté preocupada, mi padre solo llamaba en caso de emergencia. Él odiaba utilizar "aparatejos Muggles", como de manera despectiva había denominado. Sí, creo que él jamás aceptaría totalmente que por el momento, también éramos Muggles.

-¿Dónde Estás? ¿Estas bien?- me preguntó mi padre y aunque se escuchaba tranquilo, me pareció captar un atisbo de preocupación en su voz.

-Si, todo bien. Estoy...haciendo una diligencias. Iré para allá en unas horas.- expliqué.

-Ten cuidado, y ven pronto. Nos trajeron una terrible noticia.- me informó.

-¿Qué ocurre?- pregunté sin poder evitar la preocupación que invadió mi cuerpo. Me esperaba lo peor, últimamente a los Malfoy solo nos ocurrían cosas malas.

-Parece que secuestraron a Daphne. Encontraron a su guardaespaldas muerto.- habló, sí, estaba preocupado y asustado, pero intentaba fingir calma.

-¿A Daphne? No puede ser...- susurré, sentía que mi corazón se contraía cargado de preocupación. ¿Por que nos querían hacer daño? Fue la primera vez que me lo cuestioné. No lograba comprenderlo.

-Te contaré todo cuando estés acá, por favor, ven pronto.- solicitó antes de terminar la llamada.

Cargada de tantos sentimientos no soporté más. Mi celular se deslizó entre mis dedos hasta caer al asiento. Me llevé las manos la cabeza y luego me giré a mirar por la ventana mientras las lágrimas se deslizaban por mis mejillas. Estaba drenada, el miedo por los disparos, ese sentimiento de culpa que me invadió al ver a la esposa del hombre que besé por impulso, y ahora el secuestro de mi hermana. Me aterraba la idea de que fuesen a lastimarla.

-¿Pasa algo Astoria?- me preguntó Harry, negué sin girar el rostro para encarar su mirada.

-Estás llorando, puedo escucharte...- comentó él.

-Quiero ir a casa.- declaré sin más.

- ¿Pasó algo? ¿Por qué lloras? Debo llevarte al médico. - insistió, negué, aunque sabía que él no podía verme mientras conducía. No quería seguir hablando.

-Solo llévame a casa.- fue mi única respuesta, intenté inútilmente controlar mi llanto, pero se hizo mas evidente en el momento que decidí responder a sus preguntas.

-No me gusta escucharte llorar.- comentó Harry, giré el rostro para mirarle. Él permanecía observando hacia adelante, conduciendo precavidamente como siempre hacia.

-Estoy bien.- mentí volviendo a inclinarme de la puerta. Era una manía que tenía desde hace años. Cuando mis padres descubrieron que era peligroso reclinarse de las puertas de los autos ya era demasiado tarde para evitar que yo lo hiciese.

-Astoria...sé que no debo insistir pero...- comenzó nuevamente Harry. En medio de las lágrimas no pude evitar rodar los ojos, estaba un poco enojada por su insistencia. Aún así, me vi vencida y terminé por explicarle.

-Me llamó mi padre...dice que secuestraron a Daphne.- susurré.

-¿Cómo? No puede ser. ¿Y Thomas? ¿Los secuestraron a ambos?- cuestionó el moreno con rapidez, su voz estaba cargada de tensión y preocupación.

-Thomas está muerto.- susurré.

-No puede ser...- murmuró Harry.

-Yo quedé igual...- susurré.

El silencio se volvió doloroso. No conocía al chico, solo le había visto algunas veces. A mi me dolía la desaparición de mi hermana. Además, la duda se aventuraba en mi cabeza. ¿Y si la habían matado también a ella?

-Yo...me perdonarás, Astoria...pero antes que nada...te llevaré al medico.- rompió Harry el silencio.

-Potter...yo doy las ordenes.- declaré.

-Lo siento. No irás a tu casa hasta que un médico te vea la pierna.- cerró el tema e incluso le vi colocarse un audicular en uno de sus oídos. No habría forma de convencerle de lo contrario.

P.O.V Harry Potter

Astoria está con el médico. Sentado en la sala de espera mis ojos se paseaban por las blancas losetas mientras yo repasaba las palabras de la rubia. No podía creer que Thomas estuviese muerto; apenas hace menos de veinte y cuatro horas yo estaba tomándome un refresco con él. Bajé el rostro, preocupado por lo serio que era el problema de los Malfoy. Mi celular vibró...era Hermione.

-Al fin contestas.- comentó la castaña, su voz sonaba cargada de tensión.

-Ya me enteré.- fue lo primero que se me ocurrió decir. Hubo silencio por algunos segundos.

-¿Te enterraste de que pidieron un rescate a cambio de Daphne?- cuestionó mi amiga. ¿Tan rápido ya habían pedido un rescate? ¿Entonces no eran los mismos que habían estado enviando cartas de amenaza?

-¿Un rescate? ¿Cuánto?- interrogué.

-6 millones.- susurró Hermione.

-Es bastante dinero...- murmuré. Aunque para los Malfoy sería arrancarse un cabello.

-Si, y deben llevarlo a un lugar muy apartado mañana en la mañana. Hay algo que me preocupa...- siguió hablando Hermione, su voz fue adquiriendo más tensión a medida que brindaba sus explicaciones.

-¿Qué?- cuestioné ante su repentino silencio.

-Pidieron que fuese Draco el que fuese a llevar el dinero.- susurró mi amiga. Su voz estaba cargada de preocupación. ¿Por qué pedirían algo así? ¿Una trampa quizás?

-¿Qué dijeron los señores?- pregunté frunciendo el ceño. Astoria salió en esos momentos y le vi caminar tras el doctor hacia otro cuarto. Ella me miró y yo le seguí con mi mirada hasta que se perdió. No sé cuando ella se volvió importante en mi vida, quería defenderla de todo aquello que quisiese dañarla.

-Draco les obligó a aceptar, pero no parecen seguros. Los policías intentaron ubicar la llamada, pero fue demasiado corta.- siguió hablando mi amiga.

-No creo que sea prudente que Draco vaya solo.- susurré poniéndome de pie. La rubia volvió a salir del cuarto; seguía hablando con el médico en el umbral de la puerta.

-Temo que sea una trampa.- admitió mi amiga.

-Pensé igual. Definitivamente, no se debe enviar solo. Algo haremos para confundir a esa gente.- murmuré.

-Intentaré hablar con Lucius, quizás reflexiona.- me dijo mi amiga, asentí aún sabiendo que ella no me veía; tenía la mirada fija en Astoria. La rubia ahora caminaba hacia mi; tenía el rostro cargado de tristeza y de miedo.

-Tengo que colgar.- susurré cerrando la llamada y dando un paso para acercarme a Tory.

-Un rasguño casi.- comentó ella señalando su pierna antes de comenzar a andar hacia la salida seguida de mi.

-Los secuestradores llamaron.- le comenté, quizás eso la tranquilizaba un poco.

-¿Qué dijeron? ¿Que quieren? ¿Daphne está viva cierto?- siguió Astoria preguntando, tan rápido y con tanta intensidad que tuve que detenerme a pensar mis respuestas.

-Quieren dinero. Vamos, te llevaré a tu casa para que tu padre te cuente todo.- susurré abriéndole la puerta. La rubia entró al vehículo sin queja alguna; comenzó a colocarse el cinturón cuando cerré la puerta.

Minutos más tarde estábamos de camino a la casa de los Malfoy. De vez en cuando miraba de soslayo a Tory, comprobaba que seguía reclinada de la puerta observando hacia afuera. A veces, le escuchaba suspirar, en otras parecía contener las la lágrimas. Deseaba abrazarla y brindarle apoyo; me preocupaba mucho verla tan triste. Ella siempre tenía una sonrisa en sus labios, un comentario positivo y una risa ruidosa al borde de la boca.

-Ella va a estar bien...- quise confortarla. No parecía haber funcionado. Ella guardó silencio.

-No quiero hablar.- terminó de decir luego del incómodo silencio.

-No me gusta verte así; tu hermana estará bien.- le aseguré.

-No volveré a estar igual hasta que tenga a Daphne a mi lado. - me advirtió Astoria girándose a encararme; me encontré con su mirada llena de dolor y miedo antes de asentir.

-Comprendo.- murmuré. Y lo hacía. Conocía el dolor de perder a alguien amado.

Continuará...