Domador de criaturas mágicas:

Capítulo 11: Comienza la guerra. Parte II

Draco abrió los ojos y se sintió sobrecogido… literalmente, eran un nido de piernas y brazos enredados entre sí, el olor a sexo aún permanecía en el aire y el calor desde los otros dos cuerpos le hizo sentir abrumado, ni siquiera recordaba la última vez que había dormido con alguien de forma sexual y ahora estaba abrazado a Charlie Weasley y sentía las manos de Harry Potter acariciar inconscientemente su cuerpo, suspiró, definitivamente podía acostumbrarse a eso, se levantó con cuidado necesitaba ir al baño y comer algo, así que con mucha dificultad logró levantarse sin despertar a nadie, entonces notó lo obvio, estaba desnudo y su ropa no estaba a la vista, tomó una camisa de Charlie y unos calzoncillos de Harry y se metió a la ducha, el agua caliente le hizo sentir mejor, le pareció raro que ni los cazadores ni los Scamander les hubieran mandado a buscar aún, aunque no tenía idea de que hora era.

Salió de la ducha y una sonrisa boba adorno su rostro, Harry y Charlie dormían desmadejados en la cama, quiso sorprenderlos así que fue a la cocina a preparar algo para comer, aún tenían que discutir algunas cosas… Dónde vivirían por ejemplo; una lechuza le esperaba en el comedor, era para Harry del ministerio y eso le sorprendió porque efectivamente había varias cartas sin abrir en la mesa del recibidor con el mismo remitente, le dio de comer a la lechuza y dejo la carta junto a las demás.

Harry y Charlie despertaron casi al mismo tiempo llamados por el olor de carne asada, notaron que llevaban varias horas sin comer, pero también que necesitaban urgentemente una ducha, se miraron con ojos adormilados.

—Dame diez minutos en la ducha. —Dijo Charlie caminando impúdicamente desnudo por la habitación Harry se había dejado caer nuevamente en la cama, pero entonces parecieron despertar, Draco.

Harry anudo una toalla en su cintura, mientras Charlie saltaba en un pie y en otro para poner sus bóxer, llegaron a la cocina donde Draco removía un sartén y buscaba cosas entre las despensas, Charlie sonrió embobado su camisa le quedaba enorme al rubio, Harry no aguantó y se acercó, puso las manos en la cintura del Slytherin, Draco le sonrió, Harry le besó apasionadamente, le puso contra la pared y recorrió con gula sus muslos; al separarse Charlie le besó también mucho más calmado pero tomando posesión de la boca del otro metiendo su lengua y después atrajo a Harry por un casto beso, picoteo la comida.

—Me daré una ducha y vuelvo. —Informó el pelirrojo y se perdió dentro de la habitación.

—No tardes mucho, también necesito una. —Sonrió Harry sentándose en la mesa americana esperando a que Draco sirviera, el rubio le dio una sonrisa tímida cuando el pelirrojo se perdió de vista. — ¿Estas bien? —Draco se tomó su tiempo en responder, removía la carne y preparaba ensaladas.

—Es raro… esto… es… —Miró sus manos. —Es difícil de explicar, no me siento mal, pero necesito acostumbrarme… digo… jamás imagine mi vida…

— ¿Con dos hombres? —Harry mordisqueo un palito de apio. —Si también me pasó, en mi caso fui criado por Muggles y muchos son muy cerrados al tema de la homosexualidad. —Draco enarcó una ceja. —Hay algunos que incluso dicen que por ser gay te iras a infierno y cosas así. —Draco abrió enorme sus ojos Harry se carcajeo. —Por supuesto no todos son así, hay mucha gente que apoya a las parejas gay y eso… Pero la familia con la que yo me crie no era de esas. —Draco le tomó la mano sobre la mesa.

—Debiste sentirte muy solo. —Newt ya le había comentado algo así y le pareció increíble la fuerza de voluntad de Harry, oponerse a las ideas preconcebidas incluso antes de la formación del carácter de una persona era algo sumamente difícil, él no lo había logrado y por ello había terminado apoyando con Voldemort.

—La magia para ellos me convertía en una aberración; así que ser gay… Solo me alejaba mucho más de ellos. —Suspiró. —Tampoco era que en Hogwarts se hablara mucho de la homosexualidad, con el tiempo comprendí que era porque no es un tema… A nadie le importa… E incluso las parejas con vampiros, hombres lobo… No eran mal miradas.

—No por todos, recuerda que el tema de la pureza de la sangre…

—Pero con la reciente guerra cada cual se ha enfocado en lo suyo. —Harry se estiró como un gato Draco se encontró sonriendo sin notarlo, el moreno apuntó su varita a la chimenea que había comenzado a perder fuerza estando los tres medios desnudos era importante mantener la temperatura. —Cuando supe que me gustabas… Que me gustabas en serio. —La mirada verde del moreno fue intensa. —No tenía idea de donde estabas, hasta que por casualidad fui a Hogwarts y te vi en la enfermería con Hagrid…

—No recuerdo haberte visto. —Draco apagó el fuego de estufa y se sentó frente a Harry.

—No lo hiciste, estabas inconsciente. —Harry se pasó una mano por el pelo, dejándolo aún más desordenado. —Comencé a planear como acercarme a ti… Pensé en ir a ayudar a la escuela, pero entonces supe de tu examen como domador… Te vi en la arena con el dragón. —Apretó los puños. —Pensé que te perdía, sin siquiera tenerte. —Dio una carcajada nerviosa. —Entonces supe lo que hizo el ministerio y estallé te juro que fue todo un drama. —Draco sonrió comprensivo. —Entonces pensé que tenía que arreglar el mundo antes de ir por ti. —Miro el suelo. —Y te deje partir con Charlie. —Acarició su rostro, delineándolo suavemente. —No sabes lo que ardí en celos cuando los vi juntos, Charlie estaba tan confiado…

— ¿Qué clase de relación tenían ustedes? —Draco llevaba tiempo pensándolo, él había quedado fuera de la discusión, pero era innegable que esos dos tenían las cosas claras; Harry se sonrojó.

—Fui su primera vez. —Dijo Charlie entrando, llevaba puestos los pantalones de cuero y su cabello goteaba. —En el momento que ocurrió ninguno identificó lo intenso de todo. —Siguió secándose el cabello. —Supongo que por la edad de Harry y yo ni siquiera me lo plantee.

— ¿Qué edad tenías? —Miró sorprendido a Harry, el moreno sonrió descaradamente.

—Catorce, fue durante el torneo de los tres magos… Cuando todo el mundo me odiaba por lograr participar sin el límite de edad. —Harry le quitó la toalla a Charlie. —Iré a la ducha, no coman sin mí.

—También estaba medio obsesionado contigo… Cuando fuiste por el torneo a la escuela. —Charlie arqueó una ceja sorprendido. —No sabía cómo hablarte… Solo te observaba… Además después ibas a acompañar a Harry… —El pelirrojo le acarició el cabello.

—Probablemente tenía mucho que ver con mi profesión. —El pelirrojo le abrazó desde atrás y descansó su cabeza en uno de los hombros de Draco. —O tal vez era nuestra magia unida. —Lamió su cuello. —Aún me parece increíble que estés aquí. —Acarició su espalda con cariño, Draco contuvo un gemido de gusto. —Con Harry no sabíamos que hacer teníamos miedo de que nos rechazaras.

—Yo también… Cuando besé a Harry y vi que estabas tú… Que nos habías visto…

—Fue muy excitante. —Draco se giró, Charlie era un poco más alto, pero considerablemente más ancho y musculoso, Draco miró la lengua del pelirrojo delinear sus labios, tal vez fue un gesto planeado tal vez fue casual pero generó una revelación en el rubio.

—Bésame. —Pidió bajito Charlie no le hubiera oído si no hubieran estado tan cerca, el cazador no se hizo de rogar. Inclinó levemente la cabeza y apretó su boca contra la del rubio. Su lengua dio un cuidadoso reconocimiento contra los labios de Draco. Ambos gimieron necesitados. Parecían tan compatibles, como con Harry, pero con otro sabor. Cada intrusión, cada roce entre sus lenguas generaba un chispazo eléctrico que recorría sus cuerpos. Draco enredó las manos entre los mechones húmedos de cabello rojo pero pronto comenzó a recorrer la espalda musculosa y desnuda, memorizando sus pliegues. Charlie acunó la nuca de Draco, de forma gentil al principio pero con más y más fuerza conforme los besos se volvieron más desesperados y apasionados, hasta que se separaron, el pelirrojo le mantuvo abrazado contra su cuerpo.

— ¿Cuándo…? —Charlie acarició su cabello con cariño.

—Yo lo note cuando peleábamos por llamar tu atención, entonces Harry habló tener hijos… —Eso le trajo una conversación de vuelta "Tu tendrás un hermano, Charlie tiene muchos otros hermanos para llevar su apellido… pero Harry" no quiso hablar de eso, por ahora el que necesitaba respuestas era él. —Te imaginé caminando de mi mano, con hijos… Como una familia, pero entonces pensé en Harry… Solo… Sentando muy cerca de ti y no quise, no pude dejarle fuera… Lo amo. —Draco sintió algo cálido recorrer su cuerpo. —Pero también te amo a ti. —Le dio un besito corto, Harry iba caminando hacia ellos solo con bóxer.

— ¿Comemos? —Los otros dos sonrieron y asintieron.


— ¡NO! —Gritó Hermione colérica lanzando las cosas de su escritorio, Ron estaba apoyado en la puerta de su despacho con los brazos cruzados. —No he trabajado tanto en esto para que Deus Bulstrode venga con sus hermosos ojos azules a arruinarlo todo. —La chica estaba fuera de sí, Ron esperó a que se calmara, a pesar de lo que habían hablado hace tanto tiempo atrás el aun la amaba, pero tenía que darle su espacio o terminaría ahogándola.

— ¿Hermosos ojos Hermi? —La chica giró sobre sus tobillos con el cabello revuelto y sonrojada. —Entiendo tu molestia pero la orden tiene razón, nos estamos ahogando en un vaso de agua, aún no sabemos lo que quieren…

—Si no lo sabes es porque eres estúpido. —El pelirrojo se mordió la lengua, él tenía que entender que no era Hermione solo estaba molesta. —Quieren a sus familiares de vuelta.

— ¿Y de qué nos sirve tenerlos en Azkaban si no podemos expropiarlos? —Giró los ojos, Hermione se estaba dejando llevar y no pensaba con claridad, necesitaban ayuda financiera si los sagrados podían ayudar en eso, todo genial, donde era peligrosa su intervención era en política; la chica se lo quedo mirando sorprendida.

—Tienes razón Ron. —Pasó la varita por su oficina y las cosas volvieron a su lugar. —Tenemos que tener cuidado hoy en Hogwarts. —Le sonrió más calmada.

—Explícame eso de que Deus Bulstrode tiene. —Carraspeo imitando su voz. —Unos hermosos ojos. —Hermione gruñó y le quitó importancia con un gesto de su mano. —Anda nunca te había oído hablar así de alguien.

—No pasa nada Ron, es atractivo es todo. —Ron se la quedo viendo tratando de sonreír, la conocía, la conocía demasiado bien y sabía que si algo se le metía en la cabeza no había quien se lo quitara. —Cuéntame ¿Harry ha respondido algo?

—No y me parece por lo bajo raro, he pensado que tal vez las cartas no está llegando… —De repente una idea horrorosa cruzó por su mente. — ¿Y si están interceptando las cartas? Eso tendría lógica, Harry no sabría lo que esta…

—Le llegan Ron. —Hermione le mostro el sello ministerial. —El sello indica si la carta se ha extraviado o ha llegado a manos de otro destinatario. —Ron gruñó y bufó molesto.

— ¿Has estado usando el sello ministerial? —Se cruzó de brazos y se sentó frente a ella. —Cuéntame Hermione ¿con quién se peleó Harry antes de pedir su traslado a Rumania? —Ron le quitó pergamino y pluma. —Para que Harry se preocupe por responder debes escribir con tu nombre. —Garabateó rápidamente la chica le miraba sin perder detalle. —Llama a los de correspondencia internacional. —Dijo mientras retomaba su escritura rápida y furiosamente.


El Wizengamot estaba reunido, varios de los miembros más antiguos estaban molestos, estaban trabajando fuera de horario y ni siquiera sabían quién comparecería, todos murmuraban lo inusual de la situación y más de uno exigía una explicación, cuando el ministro entró más de uno dijo en voz convenientemente alta que el puesto de Harry Potter estaba vacío… ¿Por qué será?

—Los he llamado una cuestión de tradición mágica. — Shacklebolt hizo un sonorus a su garganta para que los miembros del Wizengamot dejaran de murmurar y se hiciera silencio, junto al ministro Ron y Hermione, como representantes de la reciente guerra. —Los sagrados veintiocho han pedido audiencia.

—Ustedes ha desterrado a la mayoría de los sagrados. —Dijo Rockwood demostrando con ello el descontento, al terminar la guerra los miembros del Wizengamot habían apoyado al ministro y a la orden en todo, aplaudiendo cada una de sus medidas, pero a medida la situación se fue caldeando fueron mostrando los colmillos.

—Todas las sentencias pasaron por las manos del Wizengamot señor Rockwood no veo de donde viene su molestia. —Hizo notar Hermione, Shacklebolt le dio las gracias con una mirada.

—Los sagrados eligieron un representante imparcial para hablar en la audiencia. —Dijo Ron moviendo su varita abriendo una puerta colateral, de donde por fin pudo ver a Deus Bulstrode o como internamente le llamaba 'el de los jodidos hermosos ojos' iba acompañado de un hombre mayor que se apoyaba a veces en Bulstrode para no caer, Deus invocó un silla para su acompañante Emil Selwyn se veía bastante desmejorado.

—Miembros del Wizengamot, mi nombre es Deus Bulstrode y soy representante de los sagrados veintinueve. —Su mirada era puro hielo dejo que el número provocara los cuchicheos habituales, había una nueva familia entre los sagrados, Shacklebolt se tensó, cuando se habían juntado hace dos días siguen siendo veintiocho, por lo que la integración debía haberse hecho ayer, cuando les llegaron las cartas de traición. —Y además represento los intereses financieros de las familias Bulstrode, Malfoy, Nott, Lestrange, Greengrass, Flint, Crouch, Carrow, Sayre y… Potter. —El último nombre causo un revuelo tal que se necesitaron varios minutos para silenciarlos, Hermione apretó los puños, la sonrisa complacida de Deus la estaba tentando a hacérsela desaparecer de un crucio. —Sabemos las terribles consecuencias de la última guerra, por lo que proponemos un trato.

Emil se puso de pie, limpió y arregló su túnica antes de hablar, Deus se quedó firmemente a su lado. —Tenemos pensado reabrir las empresas de los sagrados que estaban funcionando en Londres, como las de los Carrow, los Malfoy… Y yo podría ayudar con el área de medicina mágica, a cambio del exilio de los familiares de los sagrados que aún están en Azkaban. —El griterío fue ensordecedor, hubo gritos a favor y en contra, Deus no se dio ni por enterado y antes de que pudiera controlarlo Ron y Hermione enviaron hechizos contra los representantes legales de los sagrados, además de acusarlos de traición y enviarlos sin juicio a Azkaban.

Deus sacó la varita pero Emil le bajó el brazo antes de que enviara cualquier hechizo, los ojos azul eléctrico del otro mostraban como quería matar a todos los miembros de la sala, pero Emil solo negó y estiró los brazos mansamente, Deus terminó por aceptar que el otro tenía razón, no tenían como ganar esa batalla.

—Piénsalo Deus. —Dijo Hermione al pasar a su lado. —Podrás ver a tu hermana. —Los ojos del otro chispearon, pero no dijo nada.


Estaban todos en silencio, Hermione y Ron sentados frente al fuego, Shacklebolt y McGonagall revisando las cartas de traición, los Weasley habían llamado a otros integrantes de la orden como Aberforth, Augusta Longbotton (ante la falta del heredero), Fleur y Bill, Gideon Prewett como representantes de los sagrados que apoyaba al ministerio y la orden, Hestia Jones, Andrómeda y Hagrid

— ¡No puedo creer la estupidez que hicieron! —Gideon le dio una mirada dura, Shacklebolt bufó. —Si querían a los sagrados de aliados con esto todo se va a la mierda…

—Eso sin contar que el tal Deus dijo representar a Harry Potter. —Dijo Bill preocupado. — ¿Han tenido información de Harry?

— ¿Eso es cierto? —Preguntó alarmada Andrómeda. —Mira que si Harry está de acuerdo con los sagrados deberíamos escucharlos. —Hermione quiso azotarse la cabeza contra la mesa, ese era justamente el problema, todo el mundo parecía seguir ciegamente a Harry como si nunca se equivocara, es que ellos no sabían que Harry no hubiera hecho nada sin ella y sin Ron, ellos deberían estar más considerados que Harry que simplemente los había abandonado para hacer quién sabe que, se mordió la cara interna de las mejillas para evitar gritar.

—Deus Bulstrode solo dijo representar los intereses económicos de Harry Potter. —Dijo con los dientes apretados Hermione, tratando de controlarse. —Eso puede hacerlo cualquiera que haya sido designado por los nomos de Gringotts. —Le restó importancia, Andrómeda y Minerva la miraron desconfiadamente pero no dijeron nada.

— ¿Creen que vengan? —Suspiró cansado Arthur era el día de la junta de los sagrados, pero ya estaban diez minutos tarde y no sabían nada de ellos, no era tan extraño considerando que habían enviado a Deus y Emil a prisión esa mañana.

—Esto es muy malo. —Dijo Gideon sacando y encendiendo una pipa se notaba nervioso y hasta un poco asustado. —Los tratos con los sagrados son necesarios…

— ¡Hasta cuando se dejan engatusar! —Estalló Ron, Hermione le hubiera aplaudido. —Ellos no nos iban a ayudar, está claro que lo querían era llevarse a sus familiares y una vez logrado se olvidarían de Londres.

—Podíamos amarrarlos con juramentos inquebrantables, con pactos mágicos, con contratos vinculantes… Pero ahora no tenemos nada. —Casi rugió Bill ya evidentemente molesto, Ron sacó su varita, Molly chilló espantada, Bill y Gideon lo hicieron también, finalmente Hermione y todos los presentes, pero entonces la chimenea crepitó pidiendo permiso de entrar; Minerva caminó lentamente sin bajar su varita para ver quien llamaba.

—Buenas noches Directora McGonagall. —Se escuchó la controlada voz de Lucius Malfoy. —Puedes habilitar la entrada a los sagrados y sus representantes por favor, dentro de lo posible para ser dirigidos al gran salón.

—Si Lord Malfoy. —Dijo circunspecta. —Estará listo en quince minutos. —Lucius no esperó respuesta, Minerva miró duramente a todos los presentes. —No podemos cambiar lo que pasó, pero podemos trabajar por arreglar las cosas, bajen sus varitas, los quiero a todos en el gran comedor ¡Ya! —Las miradas desconfiadas permanecieron, Bill tomó la mano de Fleur y besó el dorso, haciendo que quedaran de los últimos.

—Bella, ve con Charlie y pregúntale que pasa… No te quiero aquí esta noche. —La rubia lo miró interrogante. —El lobo… Hay peligro por favor vete, refúgiate con mi hermano, llévate a los niños…

—No quiego dejagte sogo. —Gimoteó incomoda, el pelirrojo jugó un rato con su cabello tratando de calmarla.

—Yo estaré bien, pero me sentiré más tranquilo si sé que tú y los niños están fuera de esto. —Sonrió. —Espérame con Charlie y pregúntale que pasa con Harry. —La rubia asintió, al girar vieron los escrutadores ojos de McGonagall, ambos parecieron incómodos como si fuera adolecentes y los hubieran pillado en una travesura.

—Hace días que siento que las cosas no están bien. —Movió la varita y una copa voló a sus manos. —Te llevará a la central de trasladores, es necesario que sepamos qué pasó con Harry, Fleur tienes toda mi confianza en esto. —Los esposos asintieron conformes, Bill besó nuevamente a Fleur y ella finalmente desapareció. —Es lo mejor Bill, ha sido una buena decisión. —El pelirrojo suspiró no le quedaba de otra, esperaba que Fleur no encontrara nada raro en su estadía en Rumania.


La orden se instaló en las mesas de Gryffindor y Ravenclaw y dejaron la chimenea encendida para que los invitados entraran directamente, puntualmente comenzaron a aparecer, primero las hermanas Carrow, Flora y Hestia, casi de la misma edad que la misma Minerva miraron de arriba abajo a los presentes y se sentaron en la punta de la mesa de Slytherin, tras ellas León Avery y Giffard Abbott, ninguno miró mucho a los presentes, solo pasaron a sentarse tras las Carrow, después aparecieron Ernie Macmillan y Astoria Greengrass quienes parecían muy entretenidos con su propia conversación, la cual cesó al ver a los miembros de la orden.

—Muy buenas noches. —Saludó Astoria dándole una mirada crítica a Granger quien se la devolvió cargada de despreció, la sonrisa de la Slytherin solo presagiaba que era momento de dar vuelta el juego, Ernie fue a saludar a McGonagall y a darle la mano al ministro Shacklebolt y los esposos Weasley.

La chimenea volvió a crepitar dando paso a Leta Lestrange, varios miembros de orden se tensaron ante la llegada de la mujer que si bien había sido la oveja negra de su familia, todos sabían el alcance mágico de los Lestrange, tras ella Marcus Flint y junto a él Herbert Burke, quien había acusado de traición a Shacklebolt y los Weasley, tras él Sharad Shafiq y Horace Slughorn, este último se veía molesto y aireado, al llegar se fue a sentar con Minerva, finalmente cerraba la comitiva Perseus Parkinson, Cygnus Rosier, Isolt Sayre, Theseus Scamander y Lucius Malfoy.

Slytherin contra Gryffindor, los ojos azules de Lucius centellaron, pero quien habló fue Theseus, se puso de pie y sacó un pergamino. —Los sagrados veintinueve se han reunido para discutir la expulsión permanente de la familia Shacklebolt y la Weasley por lo que se considera alta traición al no responder en paulatinas ocasiones al llamado del rey…

— ¿Disculpa? —Gideon alzó una ceja, todos esperaban las amenazas y maldiciones por lo ocurrido con Deus y Emil.

—Según el Codex lex de los sagrados si la mitad o más de los integrantes está de acuerdo con la acusación… —Comenzó a explicar Sayre como si hablara con niños, pero varios gritos le interrumpieron.

—Estamos aquí para hablar de economía, ustedes pactaron ayuda para Londres. —Dijo Hermione ganándose la mirada dura de McGonagall.

—Ya llegaremos a eso. —Dijo Theseus restándole importancia. —Por supuesto esto será más rápido si los Weasley y Shacklebolt simplemente aceptan su expulsión.

— ¡No! —dijo Arthur desde una esquina. —Es evidente que no estamos de acuerdo…

—Pero ustedes llevan décadas sin respectar los dictámenes del Codex lex lo que de facto nos indica que no les interesa mantener su lugar. —Lucius se veía tranquilo y demasiado cómodo en su puesto junto a Sayre y Theseus.

—Yo tampoco estoy de acuerdo con mi acusación de traición. —Varios fueron sorprendidos por la declaración de Slughorn ningún miembro de la orden sabía que él también había sido notificado, se generaron murmullos inconexos que no dejaban continuar, Hermione y Ron apremiando que hablaran de economía, McGonagall apartada en un rincón escuchando los continuos gritos, los Weasley tratando de defenderse a gritos, hasta que Lucius se puso flagrantemente de pie, cada voz comenzó a apagarse lentamente mientras el rubio recorría el pasillo entre Slytherin y Gryffindor, finalmente la voz calmada y controlada del rubio se dejó oír.

—Vinimos sabiendo de la difícil situación económica por la que pasa Londres debido a la falta de competencia dentro del ministerio. —Lucius parecía estar hablando con gente muy tonta que no era capaz de notar lo obvio. —Vinimos de verdad con la intención de ayudar solo en el marco de lo económico, pero por supuesto no íbamos a entregarles nuestro patrimonio sin ninguna condición cuando han demostrado en más de una oportunidad su inoperancia en gestión y diplomacia. —Se detuvo a beber algo que saco de su túnica. —No solo no escuchan nuestros alegatos dentro de lo legal, sino que además nos atacan y nos ofenden y esperan que nosotros actuemos de buena fe… —Shacklebolt y Prewett se tensaron, hasta ahora Malfoy estaba demasiado calmado para ser bueno. —Hoy apresaron a Emil y a Deus sin un juicio y solo por mencionar un posible trato al que bastaba con decir que no; entonces nosotros hubiésemos tenido que tomar nuestras cosas y volver a nuestros nuevos hogares, eso se llama elocuencia, el arte de hablar. —Lucius camino por la mesa de Slytherin y sus largos y elegantes dedos pasearon por la madera pulida. —Entonces queremos resolver el problema de confianza al interior de los sagrados veintinueve, antes de decidir cualquier plan de acción, el que por supuesto contempla la acusación internacional de despotismo, abuso de poder, procesos legales ilegítimos y el desacato al Codex lex… Permitido en presencia de dos sagrados, y en contra de dos de nuestros representantes legales ¿Se entiende? — Prewett se puso rápidamente de pie.

—Lucius no creo que sea necesario ventilar los problemas fuera de casa…

—No estoy de acuerdo. —El frío se extendió por la sala, Leta quien siempre se mostraba aburrida estaba tensa y de pie. —Deus es el asesor financiero de los sagrados y su encarcelación bajo una maldición imperdonable fue solo por hablar, no cometió ningún delito. —Ron apretó los puños, Hermione puso una mano en su brazo para evitar que sacara la varita.

—Propongo una votación. —Sayre se puso de pie e hizo aparecer el enorme libro que correspondía al Codex. —Quiero escuchar al ministro Shacklebolt respecto a la aprehensión de Deus y Emil como emisarios de los sagrados. —En la mesa de Slytherin se hizo silencio, la orden miraba expectante.

—Estoy de acuerdo en que no corresponde un encarcelamiento sin juicio…

— ¿Cuáles serían los cargos? —Habló Hestia Carrow. —Digo para que haya un juicio Deus y Emil deben ser acusados de algo, un cargo judicial penal ¿Cuáles son los cargos? —Shacklebolt guardó silencio y hasta Hermione se quedó laxa, no había ningún motivo legal tras su encarcelamiento y ellos habían estado tan enfocadas en las cartas de traición que ni siquiera habían pensado el caso.

—Bien. —Lucius movió su varita sobre su cabeza. —Con el poder que me seden los sagrados al elegirme su rey declaro que Shacklebolt debido al mal uso de su categoría de sagrado y al desacato en contra de otros sagrados y el Codex lex sea expulsado permanentemente de sus funciones, a menos que algún otro sagrado quiera presentar su defensa. —La varita de Lucius se detuvo justo frente el enorme libro, el ministro parecía que en cualquier momento vomitaría, Hermione se sintió un poco mal, al parecer realmente era importante para Kingsley.

—Creo que estando tanto tiempo fuera Londres no han sido capaces de vislumbrar lo delicada de la situación. —Gideon se puso al lado de Shacklebolt y Arthur Weasley le secundo. —Llegan solo unos días…

— ¿Indicas como defensa que la actitud de Shacklebolt como sagrado y como ministro se debió a estrés? —Sayre miró desafiante de Gideon. —Debería expulsarte a ti también por tamaña estupidez.

—Entiendo tu malestar por lo de Deus y Emil y solo por eso no me lo tomare personal. —Respondió Gideon Prewett manteniendo la calma. —Pero insisto en que ustedes no han hecho nada por arreglar la situación y eso la magia del Codex lex debiera juzgarlo también.

—Como te atreves asqueroso amante de muggles. —Flora Carrow se puso indignada de pie. —Estamos sepultando a nuestros herederos, huyendo de nuestros hogares porque ustedes seguían como carroña cada moneda de oro que pudieron… Pero entiendo que los Prewett y los Weasley siempre han sido unos resentidos sociales, aunque nunca he comprendido porque, dicen amar a los muggles y sus tradiciones cuando muy bien han mantenido la pureza de su sangre, malditos hipócritas. —Hestia sujetó a su hermana para que dejara de gritarle a Gideon y Arthur que habían ido perdiendo el color a medida la anciana mujer les hablaba.

—Siempre pueden escoger un juicio por magia. —Susurró Caspar. —Si creen que el juicio de los sagrados veintinueve no es justo ni objetivo, pueden ser juzgados por la magia que puso sus nombres en el libro en primer lugar.

—Me gustaría que respondieran por Deus. —Grito León Avery. —Después de todo es un chico joven que solo llevo al Wizengamot nuestro proyecto.

—A mí me gustaría que respondieran por el daño a Draco. —La orden en su conjunto quedaron libidos. —Mi hijo que nada tuvo que ver con mis actos durante de la guerra. —Lucius hablaba suavemente, pero sus ojos eran otro tema, Hagrid tembló, él sabía lo que había vivido Draco y daba fe de que no se lo merecía.

—Si con mi renuncia a los sagrados logro que ustedes aplaquen sus ganas de venganza contra Londres renunciare a ello. —Habló Kingsley y la sonrisa torcida de Leta le dejó helado.

—Gryffindor, tienen que hacer algo para salvar el 'honor' ¿no? —Se puso de pie y las velas en el gran salón de apagaron. —Shacklebolt estas siendo acusado de traición y a estas alturas de nada sirve renunciar porque yo misma arrancaré tu nombre de la historia si la magia del Codex te encuentra culpable. —Hermione tembló, si Bellatrix era una mujer intimidante Leta era un demonio con todo lo que implicaba la palabra. —Aquí no hay honor, aquí solo hay magia… Una que tu familia juró proteger y honrar y que tú has mancillado una y otra vez. —Los gritos eran ensordecedores y la magia alrededor de la mujer hacían difícil verla. —Pero tranquilo, tendrás dos amigos para jugar. —Miró a Arthur y después a Horace, ambos tragaron duro, pero entonces todo volvió a la normalidad, Theseus la tenía sujeta desde un brazo y detuvo sus movimientos.

—Será la magia la que decida. —Leta quiso matarle solo por tocarla pero optó por soltarse del agarre y con despreció volvió a su lugar.


Harry estaba sentado frente al fuego tenía los codos apoyados en las rodillas y las manos cruzadas, definitivamente la carta de Ron le había perturbado y eso le había llevado a leer las anteriores que Hermione había enviado desde el ministerio, tenía que pensar muy bien sus movimientos a partir de ahora… Ahora que eran tres. Suspiró y se desparramó en el sillón, Draco había sido llamado por Scamander y Charlie había tenido que ir a atender una emergencia de la reserva, tocaron a la puerta.

Se levantó lentamente y abrió, Neville y Theodore Nott le saludaron, Neville ayudaba a Theodore a caminar, se notaba le costaba hacerlo, pero definitivamente estaba mejor que cuando había llegado a la reserva, Harry se sintió mal por no haberle visitado.

— ¿Cómo estás? —Saludó Neville una vez acomodó a Theo junto al fuego, las temperaturas en la reservas eran fluctuantes, pero últimamente tendían al frío.

—En realidad estoy aún acostumbrándome al entrenamiento con Newt Scamander. —Les sonrió. — ¿Cómo te has sentido tú Nott? —Harry tenía una muy vaga imagen del chico durante la escuela, pero de sus cambios físicos lo más llamativos era su extrema bajada de peso y el cambio en el color de su cabello.

—Creo que he estado mejor, pero supongo que voy bien. —Dijo formalmente. — ¿Cuándo llegan…?

—Oh cierto. —Neville se acercó a Harry. —Vendrá Luna, Tobías, Newt y Draco… Aunque no estoy seguro de si Newt esta devuelta, pero él nos citó en la cabaña de Charlie.

—No lo sabía. —Harry puso la tetera. — ¿Sabes porque? —Preguntó mientras preparaba tazas de té para todos.

—Es por lo que está pasando en Londres y por la reunión con los sagrados veintiocho que hubo el otro día acá. —Harry asintió ya tenía una idea global de lo que pasaba en Londres, aunque solo fueran los puntos de vista de Ron, Hermione y Kingsley. —Creo que no deberíamos involucrarnos, pero siempre es interesante escuchar lo que lo demás tienen que decir. —Nott se había quedado mirando el fuego sin prestarles mucha atención, entonces la puerta volvió a sonar, Neville le abrió a Tobías y Luna, cada uno cargando uno de los bebés de la chica.

—Hola. —Saludó Tobías jovial, abrazó a Neville y después fue a apretar a Harry, terminó con su hermano en el sillón y con un feliz Lorcan Scamander en las piernas.

—Tu amor es peligroso. —Harry les pasó a cada hermano Nott una taza de té.

—Nada de eso, es que soy efusivo. —Sonrió mostrándole todos los dientes blancos. —Por cierto Harry… ¿te puedo llamar Harry verdad? —El moreno asintió. —Harry. —Tobías volvió a sonreír, Harry no pudo caerle mal el chico definitivamente tenía que ayudar a Ginny. —Te ves mejor que cuando llegaste… No sé si tiene sentido para ti… Pero pareces más feliz.

—Me siento mejor. —Harry aún no estaba seguro de cómo se llamaba eso que tenían y sentía por dos hombres, los amaba a los dos… ¿pero tenía eso un nombre? Otra cosa que no habían discutido era que le dirían a las personas a su alrededor, ¿se presentarían como pareja? ¿Cómo amigos…? No lo sabía y no quiso pensar en eso, necesitaba hablarlo con Charlie y Draco primero, ojalá alguno supiera las respuestas.

—Mucho más guapo Harry. —Luna le acarició el cabello y Lysander aprovechó de agarrar sus gafas y feliz se puso a babearlas. —No, no cariño. —Luna se las quitó. —No debemos babear las cosas de la gente. —Los ojitos azules de Lysander se quedaron mirando a Harry y a su recientemente adquirido juguete, Luna se lo quitó y limpió antes de devolver las gafas a Harry.

—Hola a todos. —Newton Scamander hizo su aparición y casi sacó la puerta de sus goznes, tras él iba Pro, Draco y Rolf, los tres parecían algo cansados pero Newt se veía tan feliz como siempre. —Que bien huele, Harry me servirías un té por favor. —El moreno miró con anhelo a Draco pero pasó a la cocina a preparar las tazas de té que faltaban. Newt se entretuvo cargando a sus dos nietos, mientras Draco fue a ayudar a Harry a la cocina.


Sus manos se rozaron en la encimera mientras buscaban todo lo necesario, se sonrieron complices.

— ¿Estas bien? —Le preguntó el rubio, Harry asintió.

—No sabes cuánto deseo besarte. —Draco enrojeció, el bullicio del comedor ayudaba a nadie estuviera muy pendiente de ellos.

—También quiero hacerlo. —Susurró bajito sonrojándose Harry sonrió. — ¿Sabes porque es la junta? —Harry suspiró y la acarició el pelo, era tan difícil dejar de tocarlo ahora que sabía podía hacerlo, que no perdía oportunidad para hacerlo.

—Significa que algo grave pasó en Londres y que tal vez, tengamos que intervenir. —Los ojos del rubio llenos de terror le enternecieron.

—No quiero otra guerra. —Dijo mirando el suelo.

—Y yo haré todo lo que este en mí para evitar que pases tú y Charlie por algo como eso otra vez. —Draco le dio una pequeña sonrisa. —Ya no soy un niño Draco, puedo protegerlos.

—Lo sé, pero tampoco quiero que te lastimen a ti. —Draco se veía derrotado. —Yo también voy a pelear por ustedes, para que no les pase nada. —Harry sonrió, levitó todas las tazas y algunas masitas dulces para comer.

—Mira si son tan lindos… Ven aquí Lysander. —Llamó Newt.

—Cielo ese es Lorcan. —Pro giró los ojos, mientras Newt la miraba asombrado. —Déjame ayudarte Harry ¿Dónde está Charlie?

—Eso. —Newt que había estado jugando en la alfombra con los gemelos se puso de pie. — ¿Dónde está Charlie?

—Ed lo llamó, hubo una emergía en la zona sur y Charlie partió con algunos cazadores. —Newt se vio pensativo unos minutos, sacó su varita y conjuró su patronus, un caballo. —Helia guapa puedes ir a cubrir a Charlie a la zona sur, lo necesito en su cabaña. —El cisne salió despedido y Newt les volvió a sonreír.

—Así de seria es la situación. —Comentó Neville al lado de Theodore, quien se arrebujaba constantemente en un lado del león, como esperando que el otro le diera calor.

—Más de lo que creí. —Newt no se veía alarmado, pero si más serio que en otras ocasiones.

— ¿Has sabido algo de Theseus? —Preguntó Tobías con Lysander acomodado en las piernas, Newt entrecerró los ojos y asintió, pero no dijo más.


Charlie llegó una media hora después, si le sorprendió la cantidad de gente no dijo nada y pasó a saludar afectuosamente a Draco, a quien abrazó y manoseó descaradamente y después a Harry a quien le dio un beso corto, tanto el moreno como el rubio le miraron impactados, Charlie solo le sonrió de vuelta.

— ¿Por qué tanta cara larga? —Preguntó dejándose caer en un sillón cerca del fuego considerando que todos habían hecho una especie de círculo cerca de la chimenea.

—Tengo algunas noticias y necesito conocer su opinión y puntos de vista. —A Harry le sorprendió la franqueza de Scamander, de cierta forma no pudo dejar de compararlo con Albus… Albus, ese mentor que le había dejado con una guerra entre las manos y sin la menor idea de que hacer. —Verán, hace un tiempo el ministerio inglés está en manos de Kingsley Shacklebolt como ministro, y de un grupo importante de miembros de la orden del fénix como Ronald Weasley, Hermione Granger… Entre otros, en general al terminar la última guerra… Bueno pasó lo que habitualmente pasa cuando un bando gana una guerra, juicios a los perdedores, y el rearme del mundo mágico que se vio afectado… Hasta ahí nada nuevo ¿cierto? —Harry se lo quedó viendo, cuando la guerra terminó él quedo gravemente herido y estuvo un tiempo en coma incluso, ese fue justamente el tiempo en que enviaron a Draco a Azkaban, apretó los puños.

— ¿Pasó algo nuevo? —Preguntó Charlie tomando un plato de carne asada y verduras que Draco le pasaba.

—Bueno… No quiero forzarlos en que opinen como yo, pero quiero analizar un poco la situación para que entiendan el caos que hay hoy en Londres. —Varios se removieron en sus sillas, sabían que eso no era bueno. —Tras una guerra siempre hay mucho que arreglar, muchos muertos que enterrar y llorar y muchas venganzas por calmar, quiero que entiendan que esto de forma personal lo viví en la guerra anterior… El problema ha sido que buscando no parecerse a los gobiernos anteriores, de Fudge, Scrimgeour o Thicknesse radicalizaron tanto sus posturas que no respetaron del todo la ley… Y con esto quiero ser enfático, no es mi opinión, pero la ley es una cosa escrita que se supone debe respetarse, sino para que esta. —Newt les dio una sonrisa incómoda. —Hubo protestas masivas por lo lento de los juicios y por lo tanto por lo lento que se estaban dando las indemnizaciones ergo, el mundo mágico no había podido olvidar le guerra porque aún estaba patente toda la destrucción, ahí incluido Hogwarts, el mismo ministerio, San Mungo que desde hace meses no daba abasto. —Se detuvo un momento. —En ese marco Shacklebolt autorizó a Hermione Granger de acelerar los juicios en pos de recaudar fondos que le permitieran al ministerio rearmarse.

—Algo lógico ante la guerra. —Dijo Neville quien había vivido esa época como ayudante de medimago en San Mungo y le tocó presenciar como las familias perdían miembros por no ser tratados a tiempo.

—Nadie va a discutir eso, el problema es que los sagrados veintiocho ya sabían lo que se venía, lo habían pasado con Grindelwald, por lo tanto no iban a permitir que ningún tipo de ministerio pusiera sus manos en sus fortunas. —Newt se acomodó en el suelo. —Esto es algo anterior a Voldemort, es algo que se decidió tras la caída de Grindelwald y créanlo o no, en esa época fue asesorado por Dumbledore.

—Eso es ridículo. —Charlie dejó el plato en el suelo. — ¿Dumbledore y los sangre pura trabajando juntos?

—Eso mi querido Charlie es pura diplomacia. —Newt no iba a discutir la imagen que los chicos tenían de Dumbledore, había sido también importante para él, pero eso era otra historia. —Al terminar la batalla entre Dumbledore y Grindelwald el mundo estaba tan o más devastado que ahora, pues la guerra fue tan global que incluso abarcó el mundo muggle, es por ello que en pos de beneficiarse mutuamente Dumbledore pactó tratos económicos con los sagrados… Daré un par de ejemplos para que vean el punto de esto, si la familia Weasley era muy rica y su heredero debía ir a la cárcel, la familia pagaría indemnizaciones millonarias para evitarlo, por lo tanto, la restauración del mundo mágico…

—Sería más rápida. —Harry se lo quedó mirando sorprendido. —Se hicieron pactos financieros para que la gente olvidará rápidamente los horrores que vivieron… —Newt asintió. —Entonces el mundo mágico fue rápidamente restaurado y solo quedaron los funerales…

—Eso no hay forma de repararlo, por lo que quienes tuvieron que ir a prisión tuvieron juicios, no puedo decir que fueron justos, pero hubo juicios… —Newt les dio un tiempo para asimilar lo que acababa de decir. —El problema fue que los sagrados decidieron que habían pagado un costo muy alto por tratar de salvar a sus herederos. —Neville no podía creerlo, que el problema que se vivía en Londres había comenzado con Grindelwald. —Por lo que crearon hechizos de protección, diluyeron su capital en diferentes partes para que al expropiar alguna cuenta no fuera muy alto el costo, se hicieron nuevos pactos con los nomos, de ahí que los Bulstrode manejan la banca europea, algunos de los sagrados abandonaron Londres…

— ¿Cómo se relaciona con lo que está pasando ahora? —Preguntó Luna acomodando a Lysander en los brazos de Rolf para que se durmiera.

—Para los sangre pura que apoyaron a Voldemort había una alternativa si es que él perdía. —Dijo mirando a Theodore y Draco. —La idea nunca fue perder, chicos de veras no creo que sus padres los pusieran en esas situaciones por gusto, pero si es que perdían, les quedaba la opción del dialogo, la diplomacia en pos de la reconstrucción del mundo mágico…

—Pero eso no pasó. —Susurró Theodore escondiéndose entre los pliegues de la túnica de Neville, Tobías acarició el cabello de su hermano tratando de calmarle.

—No sé si faltó experiencia, o si estaban demasiado segados por la rabia, pero casi no hubo juicios lo que se buscaba eran las grandes fortunas a las que echar mano para reparar todo rápidamente, pero se toparon con las protecciones ya mencionadas. —Newt suponía que una gran variedad de hechizos oscuros también, pero eso no iba al caso. —Y no solo no pudieron expropiar, sino que además muchos de los mortífagos, de los reales, huyeron… Por lo que el ministerio estaba viéndose tan inepto como había sido siempre, por lo que decretando medidas desesperadas, Granger aprobó muchos encarcelamientos para que la población viera que estaban trabajando y que no había 'corrupción' en el nuevo régimen.

—No aceptaron los tratos financieros. —Suspiró Luna. — ¿Entonces cómo se han mantenido hasta ahora?

—Dumbledore dejó varias movidas con los duendes que ayudaron a calmar los ánimos tras la guerra, además de la figura de mártir del héroe que luchaba por su vida ayudaron. —Newt trató de sonreírle a Harry. —Lucius ofreció un excelente trato para que no tocaran ni a Draco ni a Narcisa y la carta de Harry ayudaba a que fuera públicamente algo bien visto, pero a esas alturas el ministerio solo buscaba fondos y no lo pensó mucho, envió rápidamente a Lucius a Azkaban y a Draco también por dejar entrar a los mortífagos a Hogwarts, pero no pudieron probarle nada a Narcisa… Y el pacto de magia de los sagrados dice que todo el patrimonio será heredado mágicamente al miembro más cercano no imputable. —Le sonrió a Draco. —Así que ese día que entraste en Azkaban perdiste tu derecho mágico a ser el heredero de los Malfoy, en el ministerio no lo sabían por supuesto, ellos querían tu patrimonio, no les servía que te fueras a Azkaban sino podían meter mano a tu herencia, pero cuando lo intentaron los duendes les dieron la noticia, la heredera de los Malfoy era Narcisa por lo tanto…

—El ministerio se quedó sin nada. —Neville no lo podía creer, había visto a Hermione dar caza a los herederos de los Slytherin, pero jamás pensó que fuera por eso.

—Pensaron que Lucius había sido muy listo, así que lo intentaron con otras familias… Pero heredero que atrapaban, patrimonio que pasaba al familiar cercano inimputable. —Newt suspiró, por primera vez se vio tremendamente cansado y viejo. —Pasó con los Nott, con los Parkinson, con los Bulstrode… Con todos los sagrados, que llevaban décadas protegidos.

— ¿Y qué está pasando ahora? —Neville se había desentendido de Londres no quería saber nada de muertes y guerra, por eso había buscado un lugar apartado había llegado a Rumania de pura suerte, pero su abuela seguía en Londres.

—Ahora… Bueno ustedes saben, algunos participaron en la reunión que Theseus celebró antes de irse con los sagrados veintiocho. —Tobías, Harry y Neville asintieron. —La idea de Theseus era conseguir que los sagrados dejaran sus cuentas financieras en sus manos y así poder invertir y ayudar a evitar una guerra civil…

— ¿Guerra civil? —Luna le miró horrorizada. —Tan mal están las cosas.

—Me temo que sí, el ministerio ya enjuició a todos los enjuiciables y no han logrado restaurar el mundo mágico, además viven un desabastecimiento brutal de suministros básicos de pociones y alimentos. —Newt se veía incómodo. —Las cosas no pueden estar peor, y para colmo de males cuando Theseus al fin logra que los sagrados quieran invertir económicamente para ayudar Londres… Granger envió a Deus Bulstrode sin juicio y con una imperdonable a Azkaban.

— ¿Quién es Deus Bulstrode? —Preguntó Harry, le sonaba pero no recordaba su rostro.

—Es el líder la banca europea y quien supervisa la ley y los hechizos con los duendes, según sé le diste permiso para manejar tus asuntos financieros. —Harry asintió, en realidad le había dado permiso a Theseus, pero supuso que él había delegado el trabajo en un experto.

—En realidad le di el permiso a Theseus, él debe haber hablado con Deus. —Recordó hace bastante ya, ese día también había firmado Neville y Tobías.

—Ese era nuestro plan. —Les contó Newt. —Pero cuando Theseus fue por Theodore supo que las cosas estaban muy mal y quiso presionar un poco más a los sagrados para ayudar… Pero todo se fue a la basura, Lucius quiere iniciar un juicio de magia, Leta quiere un consejo de sagrados internacional para intervenir Londres y por supuesto el ministerio quiere respuestas sacadas desde el sombrero, donde se les dé completo movimiento en las cuentas de los sagrados sin comprometerse a nada.

—Ninguno quiere tranzar. —Suspiró Harry, sintieron unos golpes insistentes en la puerta, no se detenían, Draco que estaba más cerca abrió, Fleur Delacour entró rápidamente y buscó a Charlie con la mirada.

—Es Bill… Tienes que ayudarlo…

CONTINUARA….

NA: Es uno de los capítulos más largos del fic, espero que les guste :) … me tardé una eternidad en él U.u Por cierto, hasta ahora hemos hablado mucho de Draco... pero esta historia es un trío así que ya irán suponiendo que los papeles de Charlie y Harry no son de adorno :)

Murtilla: Hermione está un poco cegada con eso de la justicia… no es 'Mala' pero hay mucha ingenuidad XD respecto a Harry… y la familia Back… es un horrible spoiler público lo que quieres XD pero por ahí va la cosa… te recuerdo que los Potter también necesitaran un heredero cuando entren a los sagrados XD no me pidas más spoiler… que estoy escribiendo las batallas y me ha tomado una enorme cantidad de tiempo.

Guest: Draco es lo más lindo… pero falta mostrar su fase de guerrero… eso será muy sexy.