HOLA! aquí un nuevo capitulo, antes que lean millllll disculpas por tardar tanto es que... pues mis ánimos andan algo raro, pero bueno no las aburro con eso :)
Mucha gracias a todas por sus comentarios (Guest vodkas PrincesaBerry vampylolita y todas las que leen muchas gracia, también a GatoCurioso se agradece montones tu mensaje :3 espero que os guste.)
SE LES QUIERE Y SE AGRADECE QUE LEAN SIN MAS PREÁMBULOS HE AQUÍ EL NUEVO CAPITULO
bueno estos personajes no me pertenecen y bla bla bla
capitulo 11
Regina ni siquiera llamó. Emma llevaba todo el día esperando para saber cómo estaban marchando las cosas y le dolió que no se pusiera en contacto con ella. Tal vez ella pensó que no era de su incumbencia.
Cuando al final volvió a casa, ya era casi medianoche y ella estaba en la cama.
¡Aunque no dormida! Se había quedado echada esperando a oírla llegar y sintiéndose más sola que en toda su vida. En los cuatro días que llevaban casadas, se había acostumbrado a su presencia, incluso había empezado a sentirse cómoda con ella, y la echaba de menos.
Se puso una bata encima de su minúsculo camisón y bajó las escaleras. Regina estaba recostada en un sillón en el enorme salón, con un vaso de sidra en la mano, parecía tan tensa y cansada que Emma sintió lástima de ella.
-Regina, ¿qué tal va todo?
-Poco a poco. ¿Qué haces levantada a esta hor a?
-Estaba preocupada por ti -dijo con sinceridad.
-¿Por qué?
-¿Por qué? Porque... -estuvo a punto de decir «porque eres mi esposa». Pero eso habría implicado que eran un matrimonio normal y que ella la quería y se preocupaba por ella, y las cosas no eran así-. Porque es terrible que eso le pase a cualquiera. ¿Están las cosas muy mal?
-Podría haber sido peor si no se llega a descubrir. Pero va a llevar muchas horas de trabajo y podría dejar a la compañía estancada unos meses. Gracias a Dios que la policía ya está trabajando en ello.
-¿Crees que podría ayudarte de algún modo? Soy buenísima con los ordenadores.
-¿En serio?
Ella asintió con la cabeza.
-¿No me dijiste que eras diseñadora de interiores y que trabajabas para tu padre?
-Sí, pero ya no. Fui a verlo esta mañana y se lo dije.
-¡Bien por ti! Seguro que no le sentó muy bien.
-Le dije que ya que me había vendido a ti, había dejado de pertenecerle.
A Regina le cambió el gesto, pero no negó que ahora ella le perteneciera, algo que hirió a Emma profundamente. De algún modo, desde la noche que habían hecho el amor, se había sentido distinta con respecto a ella y había pensado que tal vez a Regina le había ocurrido lo mismo. No era amor, nada de eso, pero sí un sentimiento de amistad en lugar de un acuerdo escrito en un trozo de papel.
Al no responder, dejó claro que para ella nada había cambiado. La había comprado para hacer con ella lo que quisiera. Y si le apetecía ignorarla durante un día entero, ella tendría que aceptarlo.
-Pareces cansada -dijo, cambiando de conversación-. ¿Por qué no te vas a la cama?
-¿Y piensas que podría dormirme? Vete a la cama, Emma, no hay nada que puedas hacer.
Sin mostrar su dolor, dio media vuelta y se dirigió hacia arriba. Se quedó echada esperando a oírla irse a dormir, pero al final se quedó dormida antes que ella. Y a la mañana siguiente, Regina ya se había ido cuando ella se despertó.
Pero tenía una visita.
-Señora Mills, es la señora Mills -dijo el ama de llaves como disculpándose-. La he llevado al salón.
Emma frunció el ceño extrañada y preguntándose el porqué de la visita de la madre de Regina.
Pero la sofisticada mujer que se dio la vuelta y la miró cuando entró en la habitación no era su suegra, sino una perfecta desconocida.
-Soy Daniella, la primera mujer de Regina-dijo finalmente. Pero no extendió la mano para saludarla-. Y tú eres la siguiente tonta.
-¿Disculpa? -la mujer era bellísima, con un peinado precioso y un maquillaje perfecto. El rojo fuerte de sus labios hacía juego con sus uñas, pero el traje de chaqueta negro que llevaba la hacía parecer muy dura.
-Sentí que era mi obligación venir y avisarte por si no te habías dado cuenta de dónde te habías metido exactamente.
-Creo -dijo Emma, odiándola con la mirada- que eso es asunto mío -la mujer parecía muy autoritaria. No era extraño que su matrimonio no hubiera durado.
-Regina puede parecer una perfecta esposa hasta ser confundida con un caballero, por fuera -siguió la mujer como si Emma no hubiera hablado-, pero en realidad es una bruja. No se la deseo ni a mi peor enemigo.
-Hasta el momento no he visto que sea nada de lo que has dicho –respondió Emma.
-Por eso he venido en cuanto os habéis casado. Si sigues mi consejo, saldrás de esto lo antes posible.
Emma miró con hostilidad a su visita, apenas podía creer lo que estaba oyendo.
-No necesito consejos, y menos tuyos.
-¿Qué te ha dicho de mí?
-¡Nada! Pero es normal que la EX mujer de MI ESPOSA me resulte hostil. Gracias por venir pero esperaré a descubrir por mí misma cómo es Regina.
-Estás cometiendo un gran error -susurró Daniella, sentada en el borde de uno de los sillones y sin mostrar ninguna intención de marcharse todavía-. En doce meses estarás deseando haberme escuchado y haber hecho algo al respecto. Por favor, dile a Anna que me haga un café.
-¡Lo siento! -exclamó Emma con exagerada educación-. Estoy perdiendo los modales. Por favor, discúlpame -ya fuera del salón sintió que podría escupir fuego. En absoluto sentía no haberle ofrecido nada a esa insoportable mujer. ¿Qué habría visto Regina en ella?
Le llevó unos momentos recuperar la compostura y volver al salón, y mientras tomaban café estaba deseando que la mujer se fuera.
-Habéis tenido una luna de miel increíblemente corta -dijo Daniella-. ¿Qué ha pasado?
-¿Intentas decirme que has estado vigilándonos? -preguntó Emma indignada.
Estaba impactada de oír que la mujer sabía tantas cosas-. Si agradeces haberte librado de Regina, ¿a qué viene tanto interés por nosotras?
-Lo hago pensando en ti.
-No lo creo. Algo me dice que te gustaría volver con mi esposa. ¡Intentas librarte de mí, eso es lo que estás haciendo!
-No me volvería a casar con Regina ni aunque se arrodillara y me suplicara.
Pero Emma no le creyó. Si no estaba interesada por ella, ¿por qué estaba allí? Esa historia de que quería avisarla de cómo era Regina no le sonaba a verdad. Sólo quería causar problemas.
-Es una mujeriega. Aunque esta casada contigo, no eres la única mujer en su vida.
¿Alguna vez te has preguntado por qué pasa tanto tiempo en el trabajo? No es más que una tapadera.
-¿De verdad? Y tienes pruebas, ¿no? Tal vez lo hacía cuando estaba casada contigo, pero nuestro matrimonio es distinto. A mí no me engañará.
-Lo dices tan segura que me das lástima. Pero, claro, llevas casada muy poco tiempo. Yo también confiaba en ella. Y mira lo que pasó cuando perdimos a nuestra hija... ¿lo sabías, verdad?
Emma asintió con la cabeza.
-Lo tomó como una excusa y se marchó. Por supuesto, me culpó a mí. Dijo que yo había cambiado, pero la verdad es que Regina no quiere verse atada. Para ella no eres más que una novedad. Si fuera tú, saldría de este matrimonio antes de que ella te saque a ti.
-Lo siento -dijo Ema fríamente, incapaz de seguir mostrándose cortés-, pero no recuerdo haberte pedido consejo.
-Es gratuito -dijo Daniella, dejando la taza vacía y levantándose a continuación-. Dile a Regina que he venido. No hace falta que me acompañes -y salió por la puerta.
Emma estaba tan enfadada que no logró descansar, y cuando Regina volvió a casa por la noche, lo primero que hizo fue contarle la visita que había recibido.
-No tenía derecho a venir aquí -bramó-. Deberías haberme llamado. Emma, Habría venido enseguida y le habría dicho que se fuera. ¿Te ha disgustado?
¡Como si a ella le importara mucho! Emma ni siquiera se dignó a contestar.
-¿Qué quería?
-¡Advertirme sobre ti!
La ira tiñó su cara de rojo.
-Me pregunto quién demonios le contó que estamos casadas.
-Supongo que es conocido por todos -dijo Emma irónicamente. La boda no había sido ningún secreto. De hecho, había sido una celebración bastante más grande de lo que ella habría deseado dadas las circunstancias-. Pero me interesa el hecho de que me dijera que no eres la esposa apropiada. ¿Hay algo que no sepa? ¿Tienes arrebatos de ira?
-Sabes de sobra que no. ¿Le contaste algo sobre nosotras?
-¿Crees que soy tonta? -replicó-. También te diré que no me gustó nada Daniella. No entiendo qué viste en ella.
-A veces me pregunto lo mismo -admitió en voz baja.
-Está claro que ha venido a causar problemas.
-Si vuelve a venir quiero que me lo digas inmediatamente. Vendré y la veré. No tenía derecho a hablarte de ese modo.
-No vale la pena. No pudo conmigo.
-Me alegra que le hicieras frente -dijo Regina.
-No soy como mi madre.
-Me imagino que habrás tenido años de práctica con tu padre -dijo con gesto de ironía-. David es la persona más abusona y manipuladora que conozco.
-Estoy de acuerdo -respondió ella-, y si no fuera mi padre no le daría ni la hora.
Pero la sangre tira, como se suele decir. Me ha dado una buena educación y nunca me ha faltado de nada; no podría darle la espalda.
-Eres una mujer increíble, Emma. Ven aquí -y le hizo una señal para que se acercara a ella.
Se acercó con cautela y cuando ella la echó sobre su regazo, Emma no se resistió.
Podía sentir el fuerte latir de su corazón e, incluso después de un largo y duro día de trabajo, todavía olía muy bien. Su aroma era como un afrodisíaco y la embriagó al momento.
-Hoy he ido a verlo -dijo, intentando hacer como si fuera muy normal estar sentada en su regazo-. Tiene bastante mejor aspecto.
-¿Cómo no iba a estarlo? -gruñó Regina-. Ya tiene lo que quería.
« ¿Y tú no tienes lo que querías? Tú diste el ultimátum. Yo estaba en medio de todo», estuvo a punto de decir. Pero sólo lo pensó y en lugar de eso, preguntó:
-¿Te arrepientes de algo?
-Pregúntamelo dentro de seis meses. Hasta el momento nuestro matrimonio ha sido tranquilo.
-¿Te lo esperabas así? -preguntó, sin entender cómo podían estar manteniendo esa conversación cuando su cuerpo estaba rebosante de deseo.
-No me esperaba discutir con un novio celoso -le dijo a modo acusatorio.
-Y yo no me esperaba tener que enfrentarme a una ex mujer -respondió ella.
-Touché!-Pero en su caso no se trataba de celos, porque fue ella la que se marchó.
-Nunca me dijiste nada sobre ella -insistió Emma, le resultaba más fácil ignorar la tensión que sentía por dentro mientras hablaba de su ex mujer.
-¿Por qué tendría que haberlo hecho? -preguntó con brusquedad-. Este no es un matrimonio idílico en el que ambas partes se confiesan para que no haya trapos sucios. No había nada en nuestro contrato que dijera que tuviéramos que confesarlo todo. No te he dicho que te acercaras para hablar de amores pasados. Es el presente lo que me interesa. Te necesito, Emma, y te necesito ahora.
Apretó sus brazos alrededor de su cuerpo y su confesión le provocó una emoción que fue directa hacia sus acaloradas venas. Apretó sus músculos en un esfuerzo por contener la pasión que la estaba invadiendo y casi temía mirarla a los ojos por si ella veía el deseo que estaba sintiendo.
En cambio, lo que ella vio fue una pregunta, una que no se esperaba después de lo que había pasado la última vez. Había pensado que desde entonces ella le haría el amor siempre que quisiera, como si tuviera derecho a hacerlo. No le importaba nada el dolor; la deseaba... mucho. Y ella debió de ver la respuesta en sus ojos porque se acurrucó en su cuello y comenzó a mordisquearlo con suavidad, a chuparlo, a besarlo y así siguió moviendo sus labios hasta que los llevó a su boca.
Emma le agarró la cabeza y la beso.- Ahhh..!- gimió como para expresarle sin palabras el deseo y el placer que sentía.
-Esto es lo que una persona necesita después de un duro día –dijo Regina mientras la besaba-. ¡El dulce sabor de una mujer! Alguien que le haga olvidar sus preocupaciones -su respiración se volvió más fuerte, su voz más ronca y su deseo por ella más intenso.
El pulso de Emma palpitaba en su garganta tan fuerte que parecía ahogarla.
Cuando Regina rompió los tirantes de su camisón impaciente por besar sus ardientes pezones, ella sintió una extrema excitación.
Acarició sus pechos con sus largos dedos, los mordisqueó con delicadeza y cuando alzó la mirada para ver la reacción de Emma, sus ojos estaban vidriosos. Todas las preocupaciones del trabajo habían desaparecido y ahora estaba perdida en un mundo donde sólo importaban los sentidos.
Emma no fue consciente del momento en que su camisón había caído, sólo era consciente de que sus dedos habían marcado un sendero sobre su vientre y de que ahora jugaban entre sus muslos. Era absolutamente delicada, pero al actuar así la estaba excitando más que si la hubiera tomado apresuradamente, como en la otra ocasión.
Cuando ya no lo pudo soportar, cuando su cuerpo entero se retorcía y pedía que saciaran su pasión, cuando gritaba de placer y desesperación, ella le dijo:
-No te muevas -se sacó la camisa por la cabeza y se quitó los pantalones, arrastrando consigo su sexy ropa interior. Cuando se quedó desnuda la llevó de nuevo hacia ella y esa vez fue ella la que lo rodeó con sus brazos y llevó su cabeza hacia la suya, sin dejar de mover el cuerpo sensualmente contra el de ella-. ¿Qué me estás haciendo? No puedo soportarlo -gimió Regina.
Con la habilidad adquirida por la experiencia, Regina la echó sobre ella.
Nunca antes había sentido una necesidad tan poderosa. Su cuerpo entero vibraba tanto que casi le dolía. Sus manos capturaron sus sensibles pechos y sus dedos acariciaban sus pezones mientras la llevaba a un sofá de piel. Allí, la echó y la frialdad de la piel fue un alivio para su ardiente cuerpo. Despacio, la acaricio, tocando cada centímetro de su cuerpo, como descubriéndolo y dejando una huella, para que su cuerpo no se olvidara de su toque, sin dejar de preguntarle si le hacía daño, pero ella siempre negaba con la cabeza, incapaz de decir nada. Acariciando su clítoris, estimulando a su esposa introduciendo dos de sus dedos lentamente.
Regina no se apresuró. Le hizo el amor lenta y sensualmente hasta que Emma pidió más, queriendo hacerla suya igual como Regina la tocaba.
Mirando a los ojos de Regina negros por el deseo, Emma empezó a acariciar los perfectos pechos de Regina que estaban más que dispuestos a su toque, acercando uno a sus labios y disfrutando de él, luego le otorgo el mismo tiempo al otro, los gemidos de su esposa salían de su boca sin control. Ya no pudo resistir el impulso de sus manos, ya se manejaban solas y el deseo del toque de Regina, la estaba volviendo loca, queriendo otorgarle el mismo placer que Regina le otorgaba a ella, bajo su mano, sorprendiéndose de la humedad de Regina, la estimulo y empezaron una danza excitante, sensual y mágica…
-Más deprisa, Regina, más deprisa -gritó- No puedo soportarlo.
La obedeció al momento y Emma haciendo lo mismo, aceleraron las dos los movimiento de sus dedos, de sus mano, penetrándose mutuamente Regina alcanzó el clímax un par de segundos antes que Emma esta soltó un gemido al llegar al orgasmo. Sus rodillas no aguantaron y ambas cayeron al suelo, aún se estremecían de placer y respiraban entrecortadamente, se sentían como si hubieran muerto y estuvieran en el cielo. Finalmente, se quedaron tendidos sin moverse.
-¿Te has sentido bien, querida?, porque ha sido exquisito.
Más que bien... había sido increíble, pero ¿quería admitirlo? ¿En qué se estaría metiendo si lo admitía?
-Nunca me imaginé que hacer el amor resultara tan debilitante -dijo con una irónica sonrisa.
La piel de Regina brillaba a la luz de una de las lámparas, resultaba hermosa.
Desnuda o vestida, excitada o relajada, era una mujer fascinante. Jamás había pensado, cuando accedió a casarse con ella, que estaría suplicándole que le hiciera el amor a los pocos días.
Había pensado que los doce meses siguientes iban a ser un infierno; pero por el contrario, parecía que iba a disfrutarlos.
OPINIONES? si me he equivocado mil disculpas
y por favor se aceptan todo tipo de criticas para mejorar.
MIL GRACIAS POR LOS COMENTARIOS Y POR SEGUIR EL FIC :3
Un montón de besositos liz xoxoxoxoxoxox
