Ya no quiero
Por bbkid
Capitulo 10: Pasado pisado, presente de frente.
I
Es media noche, han pasado más de seis horas desde el accidente y ella hasta ahora no despierta. Pregunte al médico si esto es normal, el simplemente contesto que podía ser por los sedantes que le dieron o por el golpe que recibió, junto a los dos paros que tuvo y que mientras más se demorara en despertar el daño podría ser peor. El plazo que ella tiene para conseguirlo son de unas doce horas cuando el efecto de los sedantes dejen de hacer efecto.
Intento ser lo más positivo que puedo pero es tan difícil. Luego de todas las cosas por las que he tenido que pasar, no soy de los que creen en los finales felices, siempre hay algo que hace que todo termine mal. Ahora es como si de nuevo se reafirmara aquello, todo por mi maldita culpa. Si la hubiera acompañado, si estuviera más pendiente de ella. Me propuse desde el momento que la conocí cuidarla, protegerla, no quería verla llorar como esa noche.
Seria horrible que él último día que pude pasar con ella lo desperdicie y no lo supe apreciar. Fue cuando nació Kayra, ella estaba tan feliz, se parecía a la Kagome de la fotografía de su boda. De verla así sentí más miedo de perderla, de hacerle daño como mi medio hermano. Por lo que preferí mantener mi distancia, pensar fríamente.
Ella por su parte se preocupaba por mi, trate de desviar su atención hablando de lo emocionada que estuvo ella para que de ahí ella terminara la conversación sobre lo bonito que seria que formáramos una familia. Esa fue la primera vez en la que Kagome veía que nuestra relación podía ir más lejos, no estaba esa incertidumbre sobre que yo me cansara de ella y terminábamos. En lugar de alentarla y apoyar su iniciativa me quede frío sin saber que responder. Por lo que al final ella propuso ir a comer helados, la tensión abrumaba el ambiente y fue por esa razón que ella decidió irse.
La comprendía fui un verdadero tonto, sin embargo no podía olvidar el lazo que tenía con ese Inuyasha Tadao. Por lo que decidí alejarme más de ella y en este momento estoy pagando por mi error. De que sirvió pensar, preocuparme de aquello, si al final estoy seguro que quiero a Kagome, que no me atrevería a golpearla como ese tipo lo hizo. Si a Kagome le pasa algo nunca me lo perdonare, nunca.
-Por favor Kagome, despierta. Te lo suplico…. – Le pido. – Soy un tonto por no hacer tiempo para verte, por no llamarte ni contestar el teléfono. Merezco que te enojes, se supone que debía cuidarte que no te lastimaría y mira… Si hubiera estado pendiente de ti nada de esto estaría pasando.
-No lo eres… Estabas ocupado. – Me responde toda adormilada.
- ¡Kagome! – Me lleno de alegría al verla despierta. La abrazo y la beso lo más apasionado que puedo. – Me asustaste… Creí que
- No despertaría… Me lo imagino. Por desgracia soy resistente, tendrás que aguantarme un tiempo más. – Me bromea.
- Toda mi vida si fuera necesario. – Le respondo lo que de verdad pienso.
-Es mucho tiempo, te hartaras antes.- Me advierte, percibo un deje de tristeza en sus palabras.
-No importa si es una eternidad. No me cansare de ti.- Le aseguro.
-Si tu lo dices.- Hay incredulidad en sus palabras, no la culpo después de cómo me he comportado. Lo mejor es ver como está: ¿Kagome te duele algo? ¿Recuerdas lo que sucedió? ¿Te sientes bien? ¿Tienes mareos?
-Cuantas preguntas… Tu nombre es ¿Quién eres? – Pregunta.
-¿Estás jugando? – La acuso.
-Ya sé, eres George Clooney… Te vez muy joven para serlo y diferente…- Ríe.
-Kagome Higurashi. Te estoy hablando enserio. – La regaño.
-¿A ti que te paso? ¿Estabas en el accidente? – Me pregunta.
-Estabas solo con Amelie. –Le respondo algo preocupado porque no recuerde lo que sucedió.
-¿Amelie cómo está? Dime lo qué te sucedió. Ese morado en tu rostro se ve espantoso. – Se preocupa.
-Amelie está en el veterinario, va estar bien, no tienes por qué angustiarte. – Evado por completo lo que me paso.
-Sesshoumaru Madicci, dime que hiciste. – Me ve feo.
- Iré a llamar al médico para que te revise. Regreso en un momento. – Me escapo.
II
Espero a que Sesshoumaru se marche para quejarme del dolor que sentía. Especialmente en mis costillas por reír junto a lo efusivo que fue él. No podía quejarme frente a Sesshoumaru, luego de haberlo preocupado tanto. En si me duele todo el cuerpo y ese letargo continua aunque tengo fuerzas suficiente para mantenerme despierta y poder aparentar que estoy bien.
-Buenas noches señorita Higurashi, soy el doctor Arnaldo Otora. – Me saluda un hombre de mediana edad.
-Mucho gusto. – Le contesto. – Doctor, podría revisarme sin que alguno de mis conocidos este presente. Por favor. – Le pido.
- Como guste. – Acepta.
Antes que comenzara vi como aparecían en tropel, mi madre, mis hermanos junto mis cuñados y al final pude vislumbrar a Sesshoumaru. Si que es mucha gente. Me siento apenada por causar tantas molestias a todos, me recuerda tanto a la vez que desperté del coma.
Todos me llamaban preguntaban como estaba, en verdad que parecía un loquerío.
-Silencio. – Les ordena, la bulla desapareció por completo. - Ahora todos retírense a la sala de espera. Cuando termine podrán pasar uno por uno.
- ¿Puedo quedarme doctor? Soy su madre. – Le pregunta mi mamá.
-Por favor señora espere afuera, apenas termine dejare que ingrese. – Le explica.
-Bien. – Le contesta toda desanimada.
Pronto se retiran dejándome con el doctor y un par de enfermeras.
-Deseo que se sienta cómoda, el estrés podía perturbarla. Señorita Higurashi.- Me informa. - ¿Cómo se siente?
- Adolorida, me duele todo el cuerpo. Sobre todo las costillas, es como si me las hubiera golpeado. – Le explico.
-Puede que sea por el golpe con el cinturón de seguridad o las compresiones que recibió cuando entro en paro. – Está pensativo. -¿Algo más?
- ¿Entre en paro?... Si que fue bastante grave el accidente… Bueno me siento también como adormecida, quería despertar desde hace rato pero era como si no tuviera la fuerza suficiente… De ahí no siento nada más. – Le cuento.
-Se siente cansada debido a los medicamentos. Ahora quiero que siga mi dedo. –Comienza a examinarme.
Me realizan una serie de pruebas que ya conocía por la última vez que estuve internada. Admito que la que me preocupa es cuando me hagan caminar, siento mis piernas y hasta consigo mover mis dedos. A diferencia de aquella vez en la que mis piernas podían sentir dolor pero era como si no tuvieran fuerza y necesite rehabilitación. ¿Está vez será igual? Temo lo peor.
-Ahora siéntese, revisare sus reflejos. – Me ordena, lo obedezco. El me da unos ligeros golpes en cada una de mis rodillas. – Todo parece normal, ahora necesito que camines.
Antes de levantarme respiro hondo, cierro los ojos, pongo los pies sobre el suelo frío. Consigo ponerme en pie y dar un par de pasos. Me siento muy feliz, puedo caminar, aunque me duelen las piernas.
-Doctor ¿Puedo sentarme? Me duelen las piernas. – Le informo.
-Toma asiento. – Revisa en sus papeles. – Si que tienes mucha suerte, aparentemente no tienes daño cerebral ni nada grave, que unas vendas, analgésicos y unos cuantos antibióticos solucionen.
-Eso suena bien. – Me alegro.
-Vas a tener que usar unas vendas en tu tórax por unas dos semanas, junto está crema. No hagas esfuerzo físico, necesitaras mucho reposo, dentro de dos meses necesito que vengas para que te realices otra placa y si tienes mareos, vez raro o sientes algo extraño vienes de inmediato ¿Entendió? – Me da los resultados.
-Si. ¿Voy a estar con descanso medico?- Lo veo triste.
-Si, mínimo una semana. Necesita descansar, no se exalte ni estresarse. Con permiso iré a ver a otros pacientes. – Se despide.
-De acuerdo, doctor, cuídese. – Me despido.
III
Sus familiares son los primeros en verla, pasan uno por uno. Se demoran alrededor de diez a quince minutos cada uno. Lo bueno de la espera es que el doctor nos informo que todo esta bien con ella salvo por unos hematomas a los que se le tendrán que echar cremas y vendarla, lo mejor de todo es que mañana le darían el alta.
Aprovecho el tiempo de espera para llamar a la veterinaria y conocer el estado de Amelie.
-Buenas noches. ¿Deseo saber sobre una gata llamada Amelie? La llevaron en la tarde, a nombre de Sesshoumaru Madicci. – Le comunico.
-Se encuentra estable, pero no hubo ningún cambio en su estado. – Me informa.
-Podría llamarme a penas despierte. – Le pido.
-De acuerdo. Gracias por llamar. – Cuelga.
Supongo que terminaron las visitas de sus familiares, voy donde Kagome y la encuentro discutiendo con su madre y hermana.
-Kagome te vienes ahora con mamá. No puedes quedarte aquí. – Escucho a su hermana alzar la voz.
-No es necesario, voy a estar bien. – Se niega.
-Hija por lo menos en lo que te recuperas. – Le pide su madre. -vas a necesitar un cuidado especial.
-No va ser algo del otro mundo, puedo caminar y valerme por mi misma. – Alega ella.
-Nos vas a tener a todos preocupados estando aquí. No sabremos si te tratan bien. – La que habla es su hermana. – Cuando estuviste con Tadao recién nos enteramos de todo lo que te hacia cuando estabas al filo de la muerte.
-Sesshoumaru es muy diferente a Inuyasha. – Le aclara.
-Por eso estás aquí. – Su hermana muestra todo su sarcasmo.
-Esto fue un accidente en el que Sesshoumaru no tuvo nada que ver. – Sigue defendiéndome.
-Entiende Kagome, no queremos que la siguiente vez que nos llamen es para decir que estas muerta. – Su hermana trata de razonar, suena muy dramática.
-Suenas exagerada… Estado de maravilla aquí ¿Verdad mamá? - Quiere que su madre la apoye.
- Si, no niego que haz estado más feliz… Pero trata de comprendernos que nos asustamos. No queremos que suceda los mismo que antes. – Interviene su madre. – Deja que te cuidemos esta semana.
- No quiero causarle molestias innecesarias. Además Sesshoumaru me va a cuidar. – Les refuta.
-Se nota que te cuida mucho, por eso estas aquí.- Es mordaz su hermana.
-No hables mal de él, no te metas Minako.- Se enoja.
-Estoy preocupada por ti. Supiste que casi mueres, entraste en paro dos veces, clínicamente estuviste muerta… Como no quieres que me moleste con ese tipo. – Le responde su hermana.
-No puedes comprender que esto es un accidente, él no me golpeo, ni me lastimo ni siquiera estaba en el coche conmigo… No tienes por qué culparlo, además tú no eres nadie para meterte en mi vida. – Le contradice. – Acaso tu dejas que intervengamos cuando tu esposo te pega o hace algo… Al contrario nos mantienes al margen. Así que no eres nadie para decirme que hacer Minako.
- Por eso hiciste lo mismo cuando estuviste con ese tipo… ¿Ahora piensas repetirlo? - Le pregunta.
- Tranquila hijas. – Interviene su madre.
-Disculpen. – Entro a la habitación, Kagome me ve aliviada mientras su hermana muestra su molestia por otra parte está la señora Higurashi preocupada.
-Sesshoumaru, diles que no sé tienen que angustiar, tú me vas a cuidar.- Me ve toda esperanzada Kagome.
-Kagome deberías hacerle caso a tu madre e ir con ella, así podrás descansar. – La contradigo.
-Vez él también apoya esta idea. – Su hermana está contenta con que la apoye. Si estoy de acuerdo en que vaya es porque no va hacer trampa y de verdad va descansar, si se queda la conozco y querrá ir a trabajar.
-Bien si es lo que desean, lo haré.- Se resigna, no oculta para nada su fastidio. – Deseo descansar, ustedes también deben hacerlo, mañana va ser un largo día.- Nos dice para que la dejemos sola.
- Buenas noches hija, descansa. Nos vemos mañana. – Se despide su madre.
- Descansa enana. – Se despide su hermana y se retira.
-¿Yo también me tengo que ir?- La veo.
Espera a que se vallan su hermana y su madre para de ahí respirar hondo: Si ya te hartaste de mí, dímelo. No finjas falso interés. No me molestare ni suplicare.
-Estoy preocupado por ti. No digas tonterías. – La riño.
-Tonterías, claro son ideas mías. Seguro el golpe en la cabeza me hace ver alucinaciones. – Se burla para al final suspirar. - Acepto que estas tres semanas estuvieras ocupado. Pero es el colmo que apoyes que me vaya por una semana con mi mamá.
-Lamento dejarte de lado. – Me disculpo para de ahí explicarle el motivo por el cual quiero que valla con su mamá. -Te conozco vas hacer trampa e iras a trabajar.
-No tienes por qué mandarme lejos. – Sigue enojada.- ¿Te arrepentiste de volver conmigo? Quiero saberlo.
-No lo hago. Así que no pienses eso. – Me siento en la cama y tomo su mano.
-Quiero lo mejor para ti.
-Pretextos… - Quita su mano. - No entiendo qué haces aquí…Vete. – Sentencia.
-Kagome si estoy aquí es por ti. – Le respondo.
-No debí despertar. –Susurra.
-No digas eso. – Ahora el que se molesta soy yo ¿Cómo podía decir aquello?
-Lo siento. – Se disculpa, me esquiva la mirada. – Puedes irte, no quiero verte.
-Kagome, por favor. – Le pido.
-Retírate. – Ya no se ve molesta sin embargo esa falsa calma en su rostro me da a conocer que está muy enojada por no decir iracunda.
Le cuento mis planes, esperando que se tranquilice: Voy a ir contigo, estaré pendiente de ti.
-No, quédate. – Me ordena. – No hagas algo que no quieres.
-Quiero hacerlo y digas lo que digas igual iré. – Le advierto.
-Haz lo que quieras pero ni te atrevas a visitarme. – Sigue furibunda.
-¿Estás molesta?- Le pregunto lo obvio.
-No. – Quiere negarlo. – Podrías retirarte, estoy cansada.
-Buenas noches– Voy a besarla y ella se gira.
- No puedo hacer movimientos bruscos. Así que abstente de hacer esas cosas- Se queja.
-Te quiero y no pienso dejarte ir. Hasta mañana. – Me despido.
-No vengas, no nos veremos hasta dentro de una semana. Por lo visto las tres semanas no fueron suficientes para que pensaras… Ahora vete. – Me dice de una forma muy fría.
No le respondo, no tiene caso porque está dolida y no piensa del todo claro.
IV
Sesshoumaru hizo caso a mi pedido y no apareció el día que me dieron el alta, tampoco el resto de días. No sé si eso me alegra o me entristece más. Por lo que intente no pensar demasiado en él, no sirvió de mucho porque Sesshoumaru ahora si escribía mensajes de texto.
Debería estar contenta sin embargo realmente me fastidia por la simple razón que lo hace para mostrar que si esta pendiente cuando aquello debió hacerlo mínimo dos semanas atrás. Ni siquiera es porque lo desea, estoy segura que piensa que es una obligación. Así que sus mensajes que dicen te quiero, te extraño, estoy preocupado por ti son falsos.
Lo único bueno de sus mensajes es que me informaba sobre Amelie. La pobre estuvo muy grave, pero ya se encuentra mucho mejor solo con una pata rota. Él la está cuidando y como me advirtió está en la ciudad, aunque no piensa visitarme hasta que se lo autorice. No le conteste a pesar que estoy preocupada por Amelie. No pienso ceder, admito que los extraño. Quiero estar con él pero no voy forzar las cosas.
Al menos la semana a transcurrido rápido y hoy es mi último día en casa de mi madre. Me iré en una empresa de transporte, no me queda de otra porque el carro se encuentra en el taller, mínimo tendrá que estar un mes para terminar todas las reparaciones. Es un verdadero fastidio tener que viajar en autobús, porque al final cuando llegue tendré que pedirle a Sesshoumaru que me recoja, no quiero depender de él.
Tomo mi bolso y bajo por las escaleras para despedirme de mi mamá, al menos ella ha estado feliz con tenerme de nuevo en casa, por suerte conseguí ocultar mi mal humor y tristeza frente a ella, no es necesario que le sume más problemas.
Ella me está esperando en el recibidor junto a mis maletas, me acerco a ella: Chau mamá, cuídate mucho. Cualquier cosa te llamo.
-La que se tiene que cuidar eres tu, nada de esfuerzos escuchaste, por lo menos el color morado de las costillas a disminuido, pero tienes que seguir vendándote. – Me recuerda.
- Lo sé, le pediré ayuda a la señora Kaede.- Le aseguro, no quiero estar mal después.
-Ya no sigas molesta con Sesshoumaru. Él te quiere. – Se entromete mi madre en mi relación con él.
-No me hables de él… Terminamos. –Le cuento. - Él se merece alguien que no tenga tantos problemas.
-No creo que el opine igual. Te está esperando afuera. – Me avisa.
-¡¿Qué?! Dile que se valla. – Me enojo.
- Kagome no seas niña caprichosa. Él te quiere, se preocupa por ti. Imagínate que acepto que Souta lo golpeara – Lo defiende mi madre.
- ¿Souta lo golpeo?- Me sorprendo. - Ahora entiendo ese moretón.
- Ve en este momento con Sesshoumaru y compórtate como la mujer que eres. – Me regaña.
- Mamá no quiero ir con él. – La veo con ojos de cachorrito.
- Tiene a Amelie con él.- Me informa.
- Esta bien. Acepto ir con él solo por mi Amelie bonita. – Me resigno abriendo la puerta. Lo encuentro a él esperando frente a la camioneta con Amelie en sus brazos.
-Amelie. – Voy donde ella y la pongo en mis brazos. -¿Cómo está mi cielo? ¿Quién es mi amor, mi cuchi cuchi? Que linda es mi bebita… Tú eres la más bonita. Si claro que sí.
-Hola. – Interrumpe el encuentro con mi gata.
-Hola. – Lo saludo. - ¿Quién es mi gatita hermosa? Tú. Tu nadie más que tu. Te extrañe mucho pobrecita tu patita… Ya va sanar, mamá te va cuidar y mimar.
-Amelie estuvo este tiempo con Sesshoumaru, que considerado. – Viene mi madre al rescate de él.
- Si. Bueno mamá ya nos vamos para llegar temprano. – Le digo.
-Está bien. Cuídala mucho Sesshoumaru, que se vende, eche sus cremas y tome sus medicamentos.- Le encarga.
-Lo haré mamá y no es necesario que lo molestes con esas cosas, se cuidarme sola. – Intervengo.
-Yo velare por su seguridad señora. – Le contesta. – Descanse y no se preocupe, Kagome estará bien.
Me abre la puerta de la camioneta y coloca Amelie en su jaula. No tardamos en partir. Permanecimos en un largo silencio por un buen rato, por no decir horas. Lo único que rompe el silencio es la música de la radio. No quiero hablar, creo que todo ya esta dicho entre los dos. Desde la ventana puedo ver el mar a lo lejos. Pronto llegaremos a la parte de los acantilados llegar a la intersección y a partir de ahí solo será cuestión de unas dos horas para estar en casa.
-¿Hasta cuándo vas a seguir así? – Me pregunta de la nada.
-Te advertí que te aburrirías de mí. – Le respondo.
-No lo hice. – Refuta.
-Si no hubiera tenido el accidente, seguiríamos igual que hace dos semanas. – Le contesto. – No soy ciega ni tonta. Además que te mereces alguien mejor, que no tenga tantos problemas y te deje tranquilo.
-Me gustas como eres. Hace una semana pensaba redimir mi abandono… - Me comenta.
-Mentiroso, desde que peleamos la última vez estás extraño. ¿Qué sucede? Ni se te ocurra evadirme preguntando por que me divorcie de Inuyasha. – Lo miro feo.
- Fue el trabajo… Una plaga infecto a varias plantaciones y para que no se expanda hemos tenido que quemar todos esos cultivos, van haber muchas perdidas este año… A las justas si se van a cubrir los gastos y sueldos de los trabajadores. Estado rompiéndome la cabeza para conseguir no salirme del presupuesto. – Me explica.
-¿Qué haces aquí? Deberías estar trabajando en lugar de perder el tiempo conmigo. – Me siento mal. – Lamento ser tan molesta.
-Eres importante para mí. El día del accidente tuve miedo de perderte. Estuviste muy cerca de morir. Prácticamente lo estuviste en la ambulancia. – Me cuenta. – Te amo Kagome y en ese momento fue terrible.
-Me haces sentir mal… Pero no debiste dejar que me trajeran, quería quedarme contigo… Me dolió ver que les dabas la razón, sentí como si quisieras deshacerte de mí. – Le hablo de mis sentimientos.
-Tu madre iba a cuidarte mejor… Dije que te visitaría aunque no me dejaste. – Me recuerda.
-Siento mi comportamiento… Seguimos juntos o de verdad quieres terminar, decidas lo que decidas lo comprenderé. – Le propongo.
-Te dije que lucharía por ti. – Me contesta.
-¿Seguimos juntos? – Dudo.
-Si. – Me despeina con su mano, como si fuera una niña.
- No me despeines. – Me quejo. – Todo este tiempo te extrañe mucho….
-Yo también… Kagome quisiera hablarte sobre la placa que tienes en la cabeza. – Comienza a tocar un tema difícil.
-Descubriste que soy media Frankenstein. – Me burlo de mi.
-Tu hermano me relato que fue Inuyasha quien te pego de una forma tan brutal que estuviste tres meses en coma. Casi mueres. – Me cuenta.
-Mi hermano fue quien te pego ese día, porque no me contaste. Se paso de abusivo tu no tuviste que ver en mi accidente. Mi mamá me contó que te dejo inconsciente por una hora. – Le cambio de tema.
-No quería preocuparte con algo sin importancia. – Alega. - ¿Recuerdas lo que te hizo?
-No, todo lo que sucedió ese día está en blanco… Es por las secuelas de los golpes… Necesite varias operaciones y rehabilitación para poder caminar de nuevo… Digamos que esa fue la gota que derramo el vaso para divorciarme de Inuyasha. – Le digo parte de la historia con Inuyasha aunque hay cosas que no me siento preparada para contarle.
-Es un malnacido… Todavía quiere que regreses con él. En verdad que es un sujeto enfermo. – Comenta.
-Mientras estuve en coma, peleo por tomar decisiones que podrían salvarme la vida, en ese tiempo al ser mi esposo, le correspondía. Fue gracias a un amigo que consiguió una orden de alejamiento contra él. Se demoraron un año en darme el divorcio. – Sigo.
-Si que fue mucho tiempo. – Se sorprende.
-Cuando nos conocimos estaba celebrando mi divorcio. Tu llegada fue muy oportuna. – Le sonrió.
-¿Por qué llorabas ese día? –Me pregunta.
-Suficiente parte de la historia has conocido… No es bueno hablar de cosas tristes en especial si están en el pasado… Me gusta más el presente que vivo contigo. – Le respondo.
-Está bien... Pero algún día me lo contaras.- Me pide.
-Tal vez… Son cosas que no me gustan recordar. Me debes entender tu también tienes secretos y no ando interrogándote. – Le hago ver que no soy insistente.
-¿Qué quieres saber?- Me da una oportunidad para preguntar.
-¿Madicci es tu apellido paterno por parte de tu padre? – Esa duda la tenía desde que nos conocimos.
-Es por parte de mi madre… Ese hombre no quiso reconocerme. No me hace falta su apellido ni nada de él. –Contesta muy serio.
-Entonces cuando tu madre falleció fue tu abuela por parte de ella quien se hizo cargo de ti. Ese hombre se perdió de tener un hijo maravilloso como tu.- Le muestro mi apoyo.
-No es para tanto. El crédito lo tienen las personas que me criaron- Alega.
-¿Sabes quién es? – Le pregunto.
-Sí. - Suena cortante.
-¿Lo conociste? – Continuo.
-Si- Se nota que no le agrada hablar de aquello.
-Es un tema delicado ¿Verdad? - Lo cuestiono.
-mmm. - Esa respuesta lo confirma.
-¿Cómo se portó Amelie en mi ausencia? - Cambio de tema.
-Quisquillosa igual a la dueña... No quería comer su sopa, sola comida embolsada o pavo sancochado casi sin condimentos y una pisca de sal. - Me comenta.
-Pobrecita mi bebe. - Ponga carita triste.
-La engríes demasiado. -Me regaña.
-Es imposible resistirse, admite que tú también la mimas desde el principio. - Le recuerdo.
-Lo bueno que tiene es que toma sus medicinas sin terminar babeando- La alaga.
-Es una buena gata. Le agradas. - Le cuento.
-¿A la dueña también le agrado? - Me pregunta.
-Por desgracia me enamore de un hombre antipático y odioso llamado Sesshoumaru Madicci... Lo extrañe mucho porque lo quiero. - Le confieso.
-Ese hombre debe ser muy afortunado. - Juega.
-Creo que es al revés porque tiene que soportarme. - Veo por la ventana.
-Me gustas tal y como eres no cambiaría nada de ti... Quizá tu pasado. - Hace una pausa en la que giro para verlo. - Para que no te lastimaran.
-Sesshoumaru. - Susurro.
El resto del camino fue ameno, hablamos de diferentes trivialidades y de lo que hicimos en esa última semana. No hubo que contar pero no importaba.
V
Las dos siguientes semanas volvimos a la rutina de antes, iba a dejarla y recogerla del trabajo, evitaba dejarla completamente sola, hasta ahora tengo presente la amenaza de los narcos, por poco me quitan algo que considero muy valioso y a ella casi la dejan sin su gata.
Por una parte me alegra que Kagome considere esto un accidente y nada más que eso, sin tomar en cuenta que estuvo a punto de morir. Pensó que debe ser causado por lo que le sucedió antes y estuvo en peores condiciones que ahora. Si los comparamos el último parece un accidente en patineta. Aunque yo no olvidare el miedo que sentí al creer que la perdía y peor sabiendo que desaproveche momentos con ella además que estaba molesta, por más que lo negara.
- ¿Quieres pensar?- La oigo preocupada.
-No, dije que te acompañaría hacer las compras. - Le recuerdo.
-mmm... Está bien después de todo necesito que alguien cargue las bolsas. - Me ve con la misma cara de Amelie cuando quiere algo.
-¿Qué más deseas? - La miro dudoso.
-Quiero ver a mi mamá este fin de semana. ¿Podemos? - Sigue igual.
-Antes no querías y ahora sí. ¿Quién te entiende?- Estoy confundido.
- Te extrañaba... Ahora es a ella, no quiero preocuparla. – Agacha la cabeza. – Cuando era niña evitaba en lo posible meterme en problemas porque no quería que ella se angustiara… Suficiente tenía con Minako o Souta. – Hace una pausa.- Ya de grande le traigo todos estos dolores de cabeza.
-Mañana partimos luego de las clases. ¿Te parece?- Le propongo.
-Si.- Se pone contenta.
Entramos al supermercado a comprar todas las cosas de la lista que nos dio la señora Kaede. Papas, fideos, sal, atún, salsa de tomate, Salsa pomarola, comida para gato, detergente, jabón, shampo, etc. Digamos que es una lista bastante larga. Poco a poco el carrito de las compras se va llenando, estando a la mitad en la sección de detergentes, nos cruzamos con alguien que deseaba acribillar.
-Naraku. – La escucho a ella pronunciar ese nombre con una alegría que fastidia.
-Kagome. Que gusto verte. Me contaron del accidente que tuviste ¿Te encuentras mejor?- La saluda como si nada. Cuando fue por sus malditos negocios que ella tuvo ese accidente.
-Hola Naraku. – Lo saludo de la forma más fría y me pego a Kagome.
-Hola Sesshoumaru. – Se pone nervioso.
-Ya estoy bien, con el descanso que tuve junto a los cuidados y medicamentos me dejaron como nueva. – Habla ella para romper la tensión.
-Me alegra Kagome, por lo visto no fue tan grave. – Comenta.
-Si fue grave, ella estuvo en paro dos veces. – Le digo para que viera lo que provoco.- Tiene suerte que se recuperara rápido. – Kagome me mira feo por otra parte Naraku agacha la mirada, siente culpa ese imbécil.
-Ya estoy bien Sesshoumaru… Admito que la suerte estuvo de mi lado porque solo fueron golpes y unos coágulos que pudieron disolver lo que me sucedió…- Intervine.
-No tuviste hemorragias pero nos asustaste. – Le recuerdo a Kagome.
- Ya paso, sigo viva. – Me contradice.
-No digas que no fue nada… No saber que te podría pasar mientras estuviste inconsciente. – Le recuerdo.
-Ya estoy bien. – Habla.
-Sesshoumaru tiene razón Kagome, fue algo grave lo que te sucedió. Pudiste morir. – Interviene Naraku al menos tuvo la consideración de darme la razón.
-Tu lo apoyas. Que injusto. –Se enoja.
-Es que él está en lo correcto, entrar en paro es que tu corazón se detuvo. No muchos llegan a sobrevivir.- Le explica.
-Si.- Responde derrotada.
-Con su permiso debo de llevar unas cosas rápido si no quiero que Kagura se transforme en monstruo. Bye Kagome y Sesshoumaru- Se despide.
-No debiste tratarlo así. – Me regaña.
-Tengo mis razones. – Es mi respuesta.
-Celoso.- Me ve con cara de desaprobación.
-No lo estoy.- Le contesto.
-Claro te creo. – Es sarcástica. – Naraku es bastante dulce, antes me caía un poco mal pero tratándolo es agradable. ¿Qué opinas?
Me alejo, no quiero oír como halaga a Naraku en mi cara, si supiera que fue por su culpa que ella tuvo el accidente y que esta metido con Narcotraficante. Si que le parecerá un persona agradable y tratable.
-Sesshoumaru. – Me llama está corriendo.- Espérame…. No puedo correr mucho. – Esta agitada. Me detengo a esperarla.- Celoso y de primera….
-No lo soy. – Hablo serio.
-Entonces que fue lo de hace un momento… - Sigue riñéndome. -Además sabes que te quiero a ti, estaré contigo hasta que me aguantes.- Me sonríe.
-Yo no me cansare de ti.- La despeino, esto se ha vuelto una manía.
-No soy una niña. – Se ofusca, le doy beso para que se calme se resiste un poco pero luego me corresponde. No hablamos nada seguimos con las compras.
VI
Regreso a mi apartamento tarde, la razón es sencilla, prefiero pasar el menor tiempo posible al lado de Kikyo. Tal vez Kagome tenga razón y la niña que espera Kikyo sea mi hija, no quiero que le suceda lo mismo del que casi fue su medio hermano. Ver las ecografías de ese niño junto los relatos de Kagome me tocaron. Por lo que si no deseo exasperarme con el temperamento de ella lo mejor es evitarla.
Hoy fue un día en el que unos accionistas rusos vinieron a cerrar unos tratos al final terminamos todos en un night club bebiendo y pasándolo bien junto a varias mujeres. Si que fue una noche divertida, hoy si que me encuentro de buen humor y para no arruinarlo iré a dormir al cuarto de huéspedes.
Camino hacia la habitación noto que la luz del baño se encuentra encendida y entre abierta, es raro. Abro la puerta y encuentro a Kikyo tirada en el suelo en un charco de sangre. Me asusto, la borrachera que tenía se me fue al instante. La llamo no responde compruebo sus signos vitales, por suerte respira. Llamo a emergencias de inmediato y pido una ambulancia.
¿Qué le sucedió? Estoy seguro que yo no fui, estuve con los rusos y recién regrese.
VII
Después de más de un mes de no estar juntos íntimamente lo hicimos. Se nota que nuestros cuerpos se extrañaron mucho, la cama quedo hecho un desastre, solo quedo la sabana con la que me estoy cubriendo también lo tapan al desvergonzado.
Ring, ring, ring. – Suena mi celular terminando de despertarme.
-No contestes. – Me aprisiona entre sus brazos. – Quedémonos así todo día.- Me tienta
Me suelto: Puede ser una emergencia, tengo que hacerlo. – Me levanto cubriéndome con la sabana. – Alo ¿Quién habla?
-Kagome soy Inuyasha… - Iba a mandarlo a lo profundo de los infiernos. - No cuelgues por favor. Te llamo por Kikyo.- Esto último capta mi atención.
-¿Qué hiciste?- Le hablo de forma dura, acaso hizo la misma tontería de nuevo.
-No tuve nada que ver… Tienes que venir por favor, ella te necesita.- Me pide.
-¿Qué tiene?- Le pregunto.
-Lo que me han dicho los médicos es que tiene preeclampsia junto una bronquitis aguda casi una neumonía, por su estado no le puedan antibióticos fuertes. Lo única solución es que le hagan una cesarea pero ella se niega… Tu eres la única que la puede hacer entrar en razón… Ven te lo pido. – Se escucha desesperado.
Por otra parte Sesshoumaru realiza señas para saber con quién hablo. No me cabe duda que estoy en problemas porque apenas se entere se va enojar pero tengo que decirle la verdad. Le contesto.- Inuyasha.
Vi sorpresa y luego se levanta de la cama en dirección al baño sin pronunciar una sola palabra.
-¿Estás ahí Kagome? – Me regresa a la realidad.
-Si ¿Dónde está internada? – Le pregunto.
-En la clínica virgen del Carmen. Vendrás ¿Cierto? – Está preocupado.
-No te lo prometo. Bye. – Le cuelgo.
Toco la puerta del baño: Sessh abre la puerta. – No responde, se escucha solo el sonido del agua correr. – Sessh, eres un adulto no uno de mis alumnos. Abre la puerta – Eso funciono porque no tarda en salir del baño para pasar de largo. – Me llamo porque Kikyo esta muy mal. Su vida y la de su bebe corren peligro. – Le cuento.
-¿Y? No es tu problema.- Responde.
-Si. Pero ella es mi amiga y quiere que hable con ella.- Le explico.
-Es tu decisión, no la mía. – Habla mientras se viste, sin darme la cara.
-Sessh no quiero que te enojes conmigo. – Le pido.
-¿Quién te ha dicho que estoy molesto?- Se vuelve frío.
-Tu actitud. – Es mi respuesta.
- Es tarde y tengo asuntos que atender. No puedo estar todo el día contigo en la cama. – Me responde.
-Antes que contestara estuviste dispuesto. – Le recuerdo, intento calmarme respirando hondo, no sirve de mucho. – Vete, haz con tu vida lo quieras. – Recojo mi ropa del suelo e ingreso al baño y la cierro con fuerza le coloco seguro.
-Kagome. – Me llama.
-Vete hacer tus cosas importantes.- Le contesto manteniéndome firme, no pienso ceder. - No pienso importunarte más.
-Tu eres importante para mí. – Dice.
-No lo soy… Ve y preocúpate de tus asuntos que yo me ocupare de los míos… - No digo más, me alejo de la puerta e ingreso a la ducha dejando que el agua corra y permita que mis lágrimas se mezclen con él.
VIII
Toda esta situación me provoca una gran ira y por supuesto celos. Ese tipo le ha hecho tanto daño y se atreve a molestarla. No puede dejarla tranquila y olvidarse de su existencia. Suspiro frustrado, porque ahora Kagome está molesta conmigo.
Lo peor fue escucharla llorar quise entrar pero prefirió no insistir en este momento porque terminaríamos diciendo cosas que no sentimos. Pero acaso no puede entender que me fastidia que la llame, que la busque y viendo como resultado sus lagrimas. La última vez casi terminamos si no es porque insistí.
Iré a revisar unos asuntos en la oficina, junto a las órdenes de compra. Tal vez de esa forma consiga calmarme y ella igual, luego la llamare para preguntarle como esta, repetirle que es importante y que no pienso dejarla.
Continuara…
Notas de autora:
Gracias por los reviews, sorry si fui algo malvada en el capi anterior, pero se me ocurrio esto del accidente al ver el videockip de maps de marron5, aunque aquí no hubo final trágico… Además que ayudo a que se unieran más y hablaran de partes de incomodas sobre su vida. En el siguiente capitulo estará el dichoso encuentro en la clínica ¿Qué sucederá? No lo sé, puede que ocurra un encuentro inesperado… Bye cuídense, cualquier duda, critica, apoyo lo que sea dejen un review.
Sasunaka doki : Antes que nada gracias por tu review, Sessh por fin conoce parte del pasado de Kag a pesar que es la punta del iceberg lo que descubre es más que suficiente para comprender el recelo de Kagome para hablar sobre su pasado y cree que es la razón principal por la que ella se divorcio. Kag se siente algo avergonzada por lo que le sucedió… Gracias de nuevo.
MaruRamone: Gracias por tu review.
Dark Side of Everyone: Gracias por tu review. Admito que he sido un poco mala con Kagome sin embargo es para que Sessh la valore y de paso conociera parte del pasado de ella porque para que se lo cuente voluntariamente nos haríamos viejitos… Gracias otra vez.
Faby Sama: Antes que nada gracias por el review, sorry si me pase un poquito pero a veces cuando sucede una cosa mala es como si el universo se pusiera de acuerdo para que todo empeore para que de ahí salga el arcoíris… Y tienes razón respecto a que esto ayudara a que se abran un poco. Lo de medios hermanos estaba previsto desde el inicio, quería preservar ese concepto de la historia original. Pero Kagome se va enterar de esto muuuuccchoooo más adelante porque si se entera ahora seria muy complicado y ya me pasaría de mala. No he pensado eso de que pierda la memoria seria demasiado… Tampoco va quedar invalida. Gracias otra vez y tratare no ser tan mala con Kag.
Chovitap: Gracias por tu review, prometo que no perderá la memoria por causa de este accidente….
guest: Gracias por tu review y lo seguire.
