Disclainer: Digimon no me pertenece, Sora tampoco y Taichi menos. Aunque no hay Digimons en mi fic, lo aclaro igual. Esto lo pongo porque en una de esas después soy millonaria, hago mi estudio de animación y saco un shojo con Tai y Sora y después vienen los de Toei a demandarme. Ya me dejo de lesear, y les dejo el capitulo.
*Si quieren, pongan el opening de Anohana para este capi, la parte final la terminé gracias a esa canción y me gustó como quedó :)
Narra Sora
Tomé con cuidado la nota entre mis manos, no porque no quisiera arrugarla o algo por el estilo, si no porque sentía pena y miedo dentro de mí.
"Buenos días cielo. Ve a tu antigua pieza y abre la puerta principal de tu closet. Te Amo"
Cubrí mi cuerpo desnudo con la sabana y caminé en dirección a la otra habitación. Se me formó una sonrisa en el rostro al ver el camino de pétalos azules que había desde la entrada hasta el mueble. Al abrir este, adentro había muchos bombones y dos rosas azules junto con una especie de carta.
Ojalá te gusten estos bombones, son la previa a nuestro desayuno. Por cierto, salí de compras, esperaría aún duermas cuando llegue, pero de no ser así, ya sabes porque no estoy en casa.
Eres maravillosa, simplemente te amo más de lo que puedes imaginar. Espero tu noche haya sido tan hermosa e inolvidable como lo fue la mía. Sin más, te amo.
Tai.
No sabía que pensar, amaba lo que aquella carta decía, pero igual estaba molesta porque Tai no estaba. Nada le había costado esperarme o haberme despertado e ir de compras juntos.
Abrí uno de los bombones. Noté que eran extranjeros. El chocolate era simplemente exquisito. Tomé ambas rosas en mis manos y las contemplé. Tai al parecer tenía todo esto planeado. De otra forma no me explicaba las rosas de terciopelo azules, aparte él no solía tener chocolates tan finos en casa. Decidí poner una de las rosas en agua y la otra guardarla dentro de un libro. Estaba en esta acción cuando sentí un portazo, debía ser Tai.
Salí de la habitación haciéndome la enojada. Iba a ponerme a prueba y ver cuánto duraba.
-Amor, estas en pie ya. ¿Te levantaste recién? - Dijo al momento que dejaba varias bolsas sobre el comedor.
-Sí, ya estoy levantada, es obvio Tai. Y no, me levanté hace rato.
-¿Y porque aun estas solo cubierta con la sabana? ¿Viste lo que te dejé? – Ahí recién recordé que no me había vestido ni bañado aún.
- Sí, si lo vi- Bajé la mirada.
- ¿No te gustó mi amor? –Dijo acercándose a mi entristecido. Retrocedí un paso.
-No. O sea, no es que no me haya gustado si no que… -Me interrumpió
-Amor disculpa, no fue mi intensión, te lo juro ¡Es obvio! De hecho fui a comprar cosas para comer este fin de semana y tenerte un desayuno mucho mejor de lo habitual. Rayos, amor, disculpa- Dijo pasando su mano por su cara de forma desesperada a medida que sus ojos comenzaban a tomar cierto brillo. Decidí que hasta ahí duraría mi "enojo" y lo abracé por la espalda.
-No amor, no es que no me haya gustado lo que hiciste. De hecho, los bombones estaban deliciosos y para que decir lo bellas que están las flores. Además, fue muy tierno lo que me dejaste escrito solo que… No encontrarte a mi lado después de lo de anoche no estaba en mis planes, no era lo que esperaba. Solo eso.
Se volteo. –Mi vida, disculpa, no lo hice con malas intensiones, solo quería que no tuvieras que salir… Siempre que pienso en hacer algo sale mal, disculpa amor, tiene lógica que te hayas enojado por eso.
Lo abracé y besé tiernamente en los labios poniéndome de puntitas -Bueno, te perdono, pero solo si nos vamos a la cama de nuevo. Me debes el regaloneo matutino Taichi.
Sonrió -Lo que tú quieras cielo. Aunque traje varias cosas, de seguro varias te harán feliz y volveré a sumar puntos- Dijo pasando sus manos por mi espalda.
-¿A sí? ¿Qué trajiste Tai?- Le dije sonando ahora más amable.
-Pizza, frutas, tu torta favoriiiiitaaaa –Dijo entonando- Helado… ¡El helado! Debe de haberse derretido- Dijo mientras corrió a buscarlo.
-Amor… ¡Por qué compraste tantas cosas! Alguien se anduvo emocionando parece…- Dije riendo mientras caminaba en dirección a la mesa para ayudarlo a guardar las cosas.
-¿Quién no se emocionaría teniendo una novia como tú? ¿Qué más encima te espera en casa cubierta seximente solo con una sabana?- Me miró de forma picara. Caminé y le pegue en un brazo.
-Okey, me iré a bañar y a vestir. Tú te lo pierdes- Dije a medida que caminaba al baño.
-Ah nonono, tu colorina, te quedas acá. Aparte ya me dijiste que te debía el regaloneo matutino- Dijo caminando tras de mí, rodeándome con sus brazos para luego tomarme en estos.
-¡Tai no! ¡Bájame!
-Siento que así entraremos en esta misma habitación el día que nos casemos. Solo espero que lleves más ropa para la ceremonia amor.
-¿Casarnos? ¿De verdad has pensado en eso?- Dije a medida que me él me recostaba sobre la cama.
- O sea, siempre he pensado en casarme, formar una familia, ya sabes, ese tipo de cosas. ¿Tú no?
-Claro, o sea, todas las chicas solemos pensar en eso. Solo que…
- ¿Qué Sora?
- No sé, los hombres no suelen hacerlo mucho… Menos ahora
-¿Qué tanto sabes sobre hombres Sora?
-¡Uuuy!- Dije molesta- Ya sabes, la mayoría de los chicos solo piensan en estar con la mayor cantidad de chicas posibles, conocer a muchas, salir aún con más, ya sabes. No es extraño que te digan que para que estar con una si pueden estar con varias- Acabé la frase mirando el techo.
-Uy, discúlpame por ser diferente- Se recostó mirando el techo también, al lado mío.
-Es por eso que si me podría ver casada contigo Tai- Dije volteando a verlo
- Si, seguro. Hablas como si hubieras estado con muchos chicos Sora- Dijo riéndose, pero sonaba serio a la vez
- No, solo he tenido dos novios, y uno fue cuando era adolescente y como que no cuenta mucho. Pero tengo amigas, y ellas han tenido novios. Aparte, salía con ellas a veces a fiestas y notar eso era fácil. Muchos te lo decían como si nada. Oye, y Si tuviéramos un bebe ¿A quién crees que se parecería más?- Dije divertida, ya que me traté de hacer una idea y no podía no imaginarme a un pequeño con el cabello de Tai.
-La verdad, ojalá que a ti. Sé que mi cabello es hermoso, pero es un lio peinarlo- Rió- No, mentira, me encantaría tener una hija con tu color de ojos y cabello. No podría creer que esa pequeña muñeca fuera creación mía.
-Y mía también Taichi- Dije mientras le pegaba en el brazo.
-Nunca había conversado sobre hijos, matrimonio y familia con una chica. Estoy seguro de que eres la indicada- Dijo dándose media vuelta para quedarme mirando fijo a los ojos, luego pasó una de sus manos por mi rostro, solo atiné a abrazarlo. Él comenzó a acariciar mi cabello y eso es como llamar a Morfeo, no duré muchos minutos más despierta.
Narra Tai
Cada mañana me costaba más levantarme para ir al trabajo. En realidad, a ambos nos costaba mucho salir de la cama. O era por el frío, o por el calor, por dormir mucho, por dormir poco, pero siempre había una escusa para levantarse tarde y tener que salir sin desayuno para llegar a la hora.
Que Sora no tuviera un horario fijo de entrada me dificultaba más las cosas. Ahora ella se daba el lujo de entrar más tarde. Con el tiempo se fue haciendo una cartera de clientes fijos y contrató a una chica para que la ayudara con los pedidos. Sora en estos últimos meses se había hecho de varios clientes, lo que era yo, estaba trabajando más de la cuenta, me estaban pagando más, pero tenía que llevarme trabajo a la casa y bueno, no me gustaba del todo.
Mi jefe últimamente me pedía estar en un montón de reuniones y ni siquiera nos veíamos, todo me lo comunicaba por mensajes o llamadas. Él estaba viajando mucho y no era difícil darme cuenta que me estaba delegando un montón de trabajo que le correspondía ver a él y no a mí. Sinceramente no era de lame botas que lo hacía, si no porque me convenía conocer a toda esta gente importante que formaba parte de las reuniones, no soy idiota, guardaba los contactos de todos quienes se sentaban a lo largo de la extensa mesa de la sala de reuniones, cada empresario, de lo que fuese, iba a mi lista de contactos en el teléfono celular.
Como Sora sabía que llegaba con trabajo al departamento, últimamente se hizo la costumbre de irme a buscar al trabajo, a veces nos íbamos caminando a casa o pasábamos a comer algo de camino. Noté que ella el último mes dormía más que de costumbre, el trabajo le pasaba la cuenta, de seguro. Esto no hacía que nos viéramos menos, ambos nos preocupábamos de aquello bastante. Si para vernos debíamos crear una rutina, lo hacíamos, como también si había un imprevisto, nos salíamos con facilidad de esta.
Hace días que no hablaba con mamá o con mi hermana por teléfono. De todos modos, Kari estaba al tanto de toda mi situación con Sora. A la semana de la cena le conté todo. Mi mamá al día siguiente me llamó por teléfono contentísima, pidiendo detalles de mi noviazgo con ella y que le mandara fotos. Me encargué personalmente de enviarle fotos mías con ella a su correo, aparte, me llamo en la noche, luego de que cenáramos con Sora, ella escucho todo y por iniciativa propia tomó con su celular varias fotos de ambos que luego me envió para que yo se las enviará a mamá. Estaba feliz con las fotos, y de paso dijo que tenía una novia muy bonita, que la cuidara y no dijera disparates en frente de ella. Mi mamá es tan poco atinada a veces conmigo, o quizás es demasiado sincera. Aunque admitámoslo, hubiera preferido mil veces que me hubiera dicho que me conseguí una novia hermosa porque yo también soy guapo.
Admitámoslo, Sora es hermosa. No sé cómo se fijó en alguien como yo. De seguro es de esas chicas que se fijan en los hombres graciosos y que se enamoran de quienes las hacen reír. Siempre se burla de mi cabello por la mañana, dice que todos los días parece algo diferente. Ayer dijo que tenía forma de arbusto, hoy de pulpo, la semana pasada un dijo que parecía nube e incluso mancha de tempera café. Bueno, es diseñadora, tiene una capacidad o habilidad para imaginar más avanzada de lo habitual.
Sora por su parte me contó que su familia ya está al tanto de lo nuestro y que están felices por nuestra relación. Me dijo que lamentaba mucho esto, pero no se había aguantado el contarle a su mamá y a su mejor amiga que tenía allá en Japón todo. Además, me dijo riendo que le mandó una foto a su papá con el anillo que le había obsequiado y que este se había puesto a llorar. Creo que deseo bastante conocer a su papá, y además debo de ser el único hombre que desea conocer al padre de su novia.
Estaba pensando seriamente en la posibilidad de comprar el departamento en el cual vivíamos, pero mi contrato estaba pronto a caducar y debía antes hablar sobre la opción de renovarlo para quedarme en Estados Unidos, por lo menos por un buen tiempo más, aun que aun no estaba seguro de eso, entre mis opciones seguía vigente la de volver a Japón, solo que a mi pareja le estaba yendo tan bien con su trabajo que serpia un poco egoísta de mi parte querer volver ahora. Era un tema complejo. Me gustaba pensar que me podía proyectar con Sora en Japón tanto como nos proyectábamos acá, sin embargo, el querer volver ahora era algo complejo que si bien, debía conversar con ella, primero debía aclarar conmigo.
No sé, estábamos de novios y la idea de formalizar no era algo que se hablara, pero algo que cada día se veía más real con nuestras acciones.
De repente una llamada me sacó de mis pensamientos, era de mi jefe, que novedad.
-¿Aló? ¿Taichi? ¿Cómo estás?
-Hola, ¿Bien y usted?
-Bien, algo cansado, pero bien. Oye, hoy necesito que a eso de las 4 de la tarde vengas a mi oficina ¿Puedes?
-Sí, claro, ahí estaré.
-Bueno, es solo eso por ahora. Cualquier cosa, estamos al habla. ¡Ah! ¿Minami te mandó la lista con todo lo de hoy?
-Sí, su secretaria se encarga eficientemente de eso todos los días- Le dije mientras rondaba los ojos.
-Perfecto. Bueno eso Yagami, nos vemos, un abrazo.
-Hasta más tarde. Saludos.
Quizás para que sería. Sin duda era para hablar de más y más trabajo. En fin. Ya sabría a las 4 para que me quería ver y en fin, no era algo que me interesara mucho, ya sabía que era sobre trabajo.
Narra Sora
Últimamente me sentía más perezosa que de costumbre. Sinceramente me levantaba más cansada de lo que me acostaba la noche anterior. Lo peor, es que contagiar a Tai con mi flojera matutina era muy fácil, y por culpa mía todos los días estaba saliendo de forma justa al trabajo.
Sentirme así me hacía extrañar más a mi mamá, tanto tiempo sin verla… Me recordaba mucho a cuando era niña y me sentía cansada y a pesar de regañarme por floja, de igual forma me mandaba a dormir o me llevaba el desayuno a la cama. Bueno, ahora era diferente, estaba llevando una vida en pareja con Tai, en donde el estar aprendiendo a ser una especie de dueña de casa agotaba un poco, y en sí, mi trabajo estaba siendo mucho más que hasta hace un par de meses. Lo que sí, estoy ganando muchísimo más que antes, por lo mismo, y debido a mi estado de estrés último, porque sí, debo estar así por el estrés, he decidido contratar a una chica para que me ayude. Está haciendo su práctica en mi taller, yo ya pasé por eso y no quise aprovecharme de su falta de título. Ella sabe que yo tengo mucho trabajo, por lo mismo le pago lo que debe ganar y me ha agradecido esto un millón de veces. No me arrepiento de haberla contratado, así estoy más en casa también.
Tai ha tenido mucho más trabajo, me carga esto un poco, no porque tenga más trabajo en sí, si no que siento que su jefe abusa mucho de él. Sabe que la voluntad de Tai es buena y que además sabe hacer muy bien su trabajo, pero no gana lo que es justo y se le ve más cansado. Por lo mismo admito que no le he querido decir nada respecto a mi cansancio, aunque me ha notado mucho más agotada y me molesta porque duermo mucho.
Últimamente ha salido el tema de volver a Japón. Admito que muero por ver a mi mamá, dormir en mi cama, que espero mi madre aún conserve. Mataría por ir a la cafetería que solíamos frecuentar con mi papá cuando en el colegio me felicitaban, pero creo que no podría dejar Estados Unidos ahora, es mi trabajo versus mis sentimentalismos, que si bien suena un poco cruel decirlo así, no puedo dejar de forma irresponsable todo lo que tanto me costó construir. Siento que todo lo que sufrí al fin y al cabo sacó lo mejor de mí. Me siento buena trabajadora, mini empresaria, mujer y pareja. Quizás no me siento buena hija, pero todos los padres saben que los hijos son prestados, yo solo fui parte del ciclo de vida de padres de mis padres, valga la redundancia.
Hoy no iré al taller, tengo una cantidad de pedidos un poquito alarmante para solo dos personas, por lo que iré a cotizar telas a otras distribuidoras y me tomaré la mañana para eso. Luego dejaré listos todos los documentos que me faltan de estés mes y en la tarde iré a buscar a Tai a su trabajo o le pediré que nos juntemos en el centro. A pesar de lo ajetreados y consumidores de tiempo que se han puesto nuestros trabajos no hemos perdido la costumbre de vernos, juntarnos y todo eso. No sé cómo es posible amar cada día más a Tai. Me doy cuenta de ello porque espero todo el día a que llegue la tarde para estar con él, para cenar juntos y que mi última imagen del día sea la de estar durmiendo en la misma cama. Nunca creí que este tipo de relación de pareja, pero a la vez tan de amigos, de cómplices existiera.
Me voy a levantar. Tai ya se fue hace casi dos horas y yo aun de perezosa acá entre las sabanas. Me espera un día ajetreado, a pesar de todo.
Narra Tai
Mi mañana había sido un caos. Gracias a Dios ya estaba en horario de almuerzo y me tomaría un rato más que de costumbre. Creo merecerlo después de la mañana de mierda con unos empresarios terribles. ¡Qué carácter señor! ¡Por qué hay que lidiar con tanto levantado! Salí tan estresado de aquella reunión que casi tuve que inyectarme un café directo a la vena para querer sobrevivir hasta la tarde.
Ya eran las 3:30 pm y había acabado mi almuerzo en un restaurant cercano a donde trabajaba y estaba la oficina de mi jefe. Decidí pedir un agua mineral e irla tomando de camino al lugar en que habíamos acordado vernos. No me causaba mucha curiosidad el que me diría este, solo pensaba en la hora en que saliese se su oficina para irme directo al departamento. Sin duda me acostaría apenas terminara de tomar una ducha. Necesitaba pasar más tiempo en casa ese día.
3:45 pm y me saludaba Minami, la secretaria del lugar. Ella ya sabía que iría, así que apenas me vio ingresar realizó una llamada para luego decirme que mi jefe me estaba esperando. ¡Genial! Entraría antes así que, probablemente saldría antes. Empujé la puerta y sin más ya estaba dentro de su lujosa oficina. Me saludo al instante.
-Hola Yagami, ¿Cómo has estado? Toma asiento por favor.
-Bien, que raro es hablar con usted en persona. Hablamos todos los días mucho pero ya casi nada cara a cara- le dije a penas me senté tras su escritorio.
-Lo siento, es que he tomado proyectos en otras dos empresas externas que en realidad trabajan en conjunto con esta y mi tiempo se ha vuelto más escaso. Que ganas de triplicarme, pero seamos sinceros, el dinero es bueno, no me debería quejar tanto en realidad.
-Me alegro muchísimo por usted, lo que es yo, realmente estoy un poco cansado. Daría mucho por vacaciones.
-Sí, yo también.
-Pero usted ha dicho que ha estado ganando más. ¿Me dio a entender eso o me equivoque?- Dije mirándolo extrañado.
-No, no te has equivocado- Dijo riendo.
-Bien, genial por usted. Espero no se estrese, pero también espero que pueda asistir a mas reuniones usted. A mi casi no me correspondería asistir- Dije sin muchos ánimos.
-Yagami, sacaras más bonificaciones este mes, te lo aseguro- Dijo guiñándome un ojo.
-Gracias- Dije seco. Era algo mínimo en realidad, me estaba esforzando más de la cuenta este último tiempo y ahora me daba cuenta de que él estaba ganando más a cuesta de mis horas extra de trabajo por culpa de tanta reunión.
-Bueno Yagami, no te llamé por eso en realidad. Te llamaba por otra cosa, por otra buena noticia -Dijo a medida que se sentaba mejor en su asiento y apoyaba ambos codos sobre su escritorio.
-¿A sí? Dije un poco incrédulo.
-Tienes todo listo para ser trasferido a Japón. Hemos encontrado a alguien que llene tus zapatos acá y bueno, está siendo capacitado, pero…- Abrió uno de los cajones ubicado a un costado de su escritorio y de él sacó un sobre- Tu boleto de avión en primera clase para dentro de dos semanas. No tienes nada que agradecerme, me tomé el atrevimiento en vista de que la última vez que hablamos en persona dijiste que querías volver a Japón pronto, que extrañabas a tu familia y bueno, te saqué boleto para dentro de dos semanas porque debo aun capacitar a quien ocupe tu cargo y también para ver el tema de tu departamento y todo eso- Me di cuenta de que tenía el boleto entre mis manos y estaba pensando en nada, o quizás en todo, pero en todo lo relacionado con Sora.
Miró su reloj- Bueno Yagami, dentro de 20 minutos tengo una reunión, espero nos veamos pronto. Cuídate y saludos a tu familia en Japón. Asumo que apenas salgas de acá los llamaras para darles la noticia.
-No vemos, que le vaya bien- Fue todo lo que atiné a decir antes de que ambos nos parasemos para salir de la oficina. Ya afuera y habiendo salido del lugar, saqué mi celular para llamar, pero no a mis padres, si no que a Sora para contarle lo que estaba pasando.
Salí del edificio en dirección a comprar un café. También a tomar un poco de airé. Por lo demás, corría un poco de viento, el cual me ayudaba a tratar de pensar algo mejor sobre qué hacer y me sirvió también como escusa para recurrir a aquel líquido tibio y adictivo.
Fui a la primera cafetería que encontré, quería cuanto antes un café y sentarme para llamar a Sora. Ya con un cappuccino gigante entre mis manos, me senté en la primera mesa que encontré desocupada y marqué el numero de Sora, al sabérmelo de memoria preferí digitarlo antes que buscarlo entre mis contactos.
Uno, dos, tres. Al cuarto pitido, escuché su voz a través de la línea telefónica.
-¡Amor! Justo estaba por llamarte. ¿Cómo estás?- Sonaba animada por el otro lado de la línea telefónica.
-¿Bien y tu amor?
-Bien. No no no ¡Súper! Amor, te necesito ver. Tengo una excelente noticia que darte.
-Yo ya salí del trabajo, o sea, tuve una reunión con mi jefe y quedé un poco agotado, me permitiré tomarme el resto del día. ¿Te parece si nos vemos en el departamento? Me voy a ir caminando, en 40 minutos estaría en el.
-¡Perfecto!- Seguía escuchándose muy contenta, y ahora que estaba comiendo algo- Te amo, nos vemos en casa- colgó.
Perfecto, lo que me faltaba, que ella me viniera con una buena, probablemente excelente noticia por cómo se oía y yo llegaba con esto, que en realidad, a mi no me estaba haciendo muy feliz. Me sentí mal conmigo mismo, si hubiera resuelto este tema conmigo antes, quizás ahora sabría qué hacer.
El camino a casa se me hacía eterno, al igual que mi café. Lo sostenía entre mis manos con apatía, sentía me necesitaba del calor que este emitía para poder sentir que estaba despierto en ese minuto. Me sentía mal de forma doble en ese instante, el hecho de saber que vería a mi familia no me ponía tan feliz como debería, ya que el hecho de quizás tener que dejar a la mujer que amaba me perturbaba.
Llegué a casa de la misma forma que finalmente me terminé tomando el líquido caliente: Por inercia. Abrí la puerta y ahí estaba ella, reluciente, con un vestido azul ceñido a la parte alta de su cuerpo para caer de forma holgada desde su cintura hasta sus rodillas. Se levantó del sillón contenta a abrazarme y besarme, respondí a ambos gestos de la misma forma aun con mi cabeza divagando en otra parte.
-¿Amor, cómo te ha ido hoy? ¡Ay! ¡Estoy tan contenta! Además, ¡Ambos estamos en casa antes!- Me dijo con ese precioso gesto que dejaba a la vista su perfecta dentadura. Por mi parte solo respondí con un intento forzado de sonrisa que pasó inadvertido entre su entusiasmo.
-Si amor, me alegro de que estemos antes juntos el día de hoy, por cierto, te ves preciosa- le dije a medida que subía mi vista desde sus zapatos hasta su rostro. Dejé el vaso vacio de café sobre la mesa del comedor y me senté en el sofá. Sora hizo lo mismo a mi lado y me abrazó.
-¿Que tenías que decirme Tai?- Dijo mirándome desde un ángulo un poco más bajo.
-No, que tienes que decirme tu ¿A qué se debe ese vestido y tanta felicidad?- Dije intentando parecer más animado.
-¡Ay! Parto yo entonces… ¡Amor, acabo de firmar un contrato, por un año con una tienda nacional importantísima de vestidos de gala! Quieren que diseñe el 20% de los vestidos que saldrán en la próxima colección y además, que parte de los modelos exclusivos sean hechos por Mí. Amor, ¡Estoy contentísima! ¿Puedes creerlo?
Algo dentro de mí dolía, y no sabía que mierda era. El tamaño de su sonrisa era directamente proporcional a las ganas de llorar que tenía en ese momento. No sabía que decir. A medida que pasaban los segundos, su sonrisa comenzó a ser proporcional con las ganas de golpearme, porque no estaba mostrando felicidad ante su nuevo logro.
-¿Tai, qué te pasa? ¿Qué acaso no estás feliz por mi?- Dijo ya sin rastro alguno de su sonrisa.
-No, es que…- Me interrumpió.
-¡¿Qué?! Tai… ¿¡Qué te pasa!? ¡Desde cuando con esa actitud! Claro, como tu estas tapadísimo en trabajo, reuniones y demases… ¡Que egoísta! ¡Ponte algo feliz por mí! Tu mujer, tu chica, acaba de firmar para ser diseñadora de una nacional. -Tai que te…- Empezó a subir de a poco la voz, y se me salió lo que no quería en realidad decir.
-Me trasladaran a Japón, dentro de dos semanas- Metí la mano en mi bolsillo y saque el pasaje- Está todo listo, mi jefe hoy en la mañana me llamó para citarme y darme la noticia ahora por la tarde. Quien ocupará mi cargo acá ya está listo. Todo está listo en realidad para que deje los Estados Unidos.
-Tai…- Solo logró articular mi nombre cuando una primera lágrima cayó por su mejilla izquierda
-No sé qué hacer Sora
Se lamio los labios y secó esa y otra lagrima que acababa de salir.- No puede ser… -Dijo, para luego bajar la mirada y abrazarse a sí misma. Me acerqué para abrazarla, pero apenas una de mis manos tocó su ante brazo dio un ademán hacia atrás.- Dime que hay algo que se pueda hacer Tai, mientras yo no tenga que romper el contrato, no porque no quiera, si no, porque no puedo, ¡Lo acabo de firmar hoy!- Su voz al finalizar la frase sonó quebrada.
-No lo sé mi amor, no lo sé. Mi contrato está firmado desde hace mucho tiempo, yo sabía que en algún momento tenía que volver a Japón, está desde mucho antes de conocerte y…- Sus sollozos acallaron mis palabras, hasta que al instante susurró –Todo esto era demasiado bueno para ser para siempre… Todo era muy bueno para ser de verdad… Tú eras demasiado genial para ser merecido por mi… -Acto seguido secó sus lagrimas y salió corriendo del departamento. La vi correr, tardé solo unos segundos en darme cuenta que en ese estado no podía dejarla salir.
-¡Sora! -Le grite apenas la vi doblar en dirección a las escaleras. No tomaría el ascensor, así que mejor para mí, la alcanzaría, de eso estaba seguro.
-¡Sora! ¡Basta!- Le gritaba aun cuando iba un par de pisos más abajo que yo. Aun así, sus pisadas y sollozos me eran audibles.
-¡Sora, amor, detente! Ya había bajado 8 pisos de esa forma cuando al fin la atrapé por la espalda y a pesar de sus bruscos movimientos no la solté. Golpeo varias veces mi pecho con sus puños para que la soltara, sin embargo ambos sabíamos que no lo iba a hacer. Solo fue cosa de apretarla contra mi pecho, para que se pusiera a llorar sobre este. Acto seguido le seguí yo.
-Por que Tai… Porque fue todo hoy. Si te hubieran entregado ese boleto ayer yo no habría firmado.- Dijo aferrada a mí polera.
-Porque quizás tu destino era firmar ese contrato, porque tu destino es ser la mejor diseñadora Sora- Dije mientras apoyaba mi mentón en su frente.
-No Tai… No Taichi. Mi destino eras tú. Mi destino era estar contigo. Nuestros planes eran seguir juntos, no firmar para una marca ni volver a Japón. ¡Que hicimos!…- Levantó su mirada. La veía borrosa, lagrimas de mierda. De todos modos sabía perfectamente donde estaban sus labios, no necesitaba ver de hecho para saber dónde encontrarlos y saber además que me responderían. Solo atiné a besarla, a hundirme en ella, a tratar de sacar mi pena y rabia en una forma que ambos entendiéramos a la perfección. Ella intentaba hacer lo mismo, sentía sus manos apretar más fuerte el agarre a mi polera, de la misma forma que yo sentía que mis lagrimas empapaban su cabello.
Nos separamos por la falta de aire y ambos al mismo tiempo apoyamos nuestra frente en la del otro.
-Volvamos a casa, Sora.
-Déjame ir, Tai, ve tu. Tú vas a volver a casa. Déjame recorrer con esta pena el lugar que si o si seguirá siendo mi casa a lo largo de un año más- Acto seguido depositó un fugaz beso en mis labios para luego comenzar a bajar las escaleras. Ante esa frase nada pude hacer, solo verla bajar hasta que perdí todo rastro de ese azulado vestido y ese anaranjado cabello. Me dejé caer, apoyando mi espalda ante el barandal de aquel piso. No sé cuánto tiempo permanecí ahí, fue bastante, suficiente para que anocheciera, el sueño se apoderara de mí y las fuerzas para regresar al departamento volvieran.
Desperté por un rayo de sol que me pegó de frente en los ojos. Estaba acostado con ropa sobre la cama, recordaba eso, pero no el hecho de haberme tapado con un par de frazadas.
Me levanté y vi la ropa de Sora esparcida sobre la parte baja de la cama. Me levanté agitadísimo y aún con la angustian latente de lo vivido la tarde anterior. Sentía que estaba sobre una nube, sentía que caminaba con parsimonia, que yo no estaba, pero en realidad, era ella, ella era quien no estaba.
¡Hola! ¿Cómo están? ¡Tanto tiempo! (O no tanto, ya no recuerdo xd)
Este capítulo lo empecé a escribir apenas había acabado el anterior, hice dos hojas en Word y mi imaginación murió. Eso, hasta la semana pasada donde avancé como 2 hojas más y este finde (que es semana santa *o*) lo culminé, ¡Al fiiiiiiin! ¿Les cuento cómo? Con el opening de Anohana. De hecho, como que esa canción con la parte donde Sora y Tai están en las escaleras me dio pena, me imaginé el adiós de Jintan y Menma (esto para quienes vieron ese anime xd) y me dieron ganas de llorar, mala canción xD.
Bueno, no tengo mucho que contar. Solo que ya empecé la Universidad, cuarto año :'( y también el capitulo siguiente de este fic :D Nos estamos leyendo. Un abrazo.
Que tengan linda semana.
GraceTakenouchi :)
