Por fin el tan esperado capitulo 10.

Me alegra al fin tener este capítulo y no haber tardado tanto en subirlo, siento que este les va a gustar mucho.

Capitulo 10: Predador y presa parte 2: el ojo del huracán


En ese momento, ¿quién era exactamente el que se encontraba en peligro? Se sintió poderosa. Su vida fantasma había dejado de burlarse de ella para deslizarse bajo su piel y dominarla. Esta era ella en realidad: no la presa, sino el predador.

Volvía a sentirse un animal salvaje y libre. Ya no había dudas secretas que la despedazaban y amenazaban con ahogarla.


Malik avanzaba por los arboles, apartaba las ramas y las hojas que le obstaculizaban el paso. Con su grandioso olfato

escrutaba el aire y todo el terreno buscando a sus amigos. Ayanna y Mono se les habían adelantado mucho, ya debían haber recorrido un buen tramo antes de que a Cheng se le ocurriera ir tras ellos.

Los tres atravesaban el oscuro bosque con velocidad, empapándose con la lluvia que caía furiosa a la tierra. Era una tormenta excepcional, como ninguna otra. Las nubes, las olas, los rayos, truenos, viento, cielo y tierra se habían convertido de pronto en una irrefrenable fuerza de destrucción.

Ellos corrían y reptaban por el suelo fangoso embarrándose del mugriento lodo oscuro a cada paso que daban.

Un rayo penetro en la oscuridad y un trueno partió el silencio de la noche. Víbora lanzo un grito al ver a las dos figuras acercarse. Tenían aspecto pequeño, de baja estatura. Sus sombras se proyectaban de manera escalofriante con enormes cuernos, verrugas y mechones de pelo sucio ondeando al viento. Conforme mas se acercaban mas se notaba su fealdad y suciedad.

Otro rayo cayó iluminando los rostros de las creaturas.

Malik lanzo un aullido, Cheng gruño con los pelos de punta y víbora grito.

Cállense-ordeno una voz, de alguno de los dos seres.

Los tres se quedaron paralizados al oír la voz y la convicción con que había pronunciado aquella orden.

¿Mono?-exclamo víbora mirando a la figura más robusta, luego se volvió hacia la otra- ¿Ayanna?

Los dos asintieron y comenzaron a quitarse un montón de hojas y ramas de encima.

¿Quien creías que era?-dijo Ayanna con desdén burlón retirándose una rama del cabello.

No sé- respondió víbora encogiéndose de hombros, bueno si tuviera hombros.

¿Qué hacían ustedes aquí?-quiso saber mono.

Los buscábamos- respondió Cheng.

Ayúdenos, ahora que están aquí- pidió Ayanna con una mirada suplicantemente tierna.

Vamos-exclamo Malik y se hecho a correr a cuatro patas por la selva. Los demás no tuvieron tiempo de responder, escucharon un rugido y salieron corriendo.

}{ }{ }{

Ahora déjame que te lo demuestre.- dijo Po con un tono firme, pero en su mirada se notaba lo suplicante de su petición.

No, Po- dijo ella con un sollozo ahogado. No quería que fuera él quien se enfrentara a Selked, ni siquiera era cosa de orgullo, no le importaba eso, lo que en realidad quería era protegerlo, mantenerlo a salvo.

No me detendré, tigresa- dijo él mientras le daba la espalda.

Ella se quedo mirando al vacio, al tiempo que Po se encaraba a Selked. El jaguar estaba de pie, su figura imponente, un poco más alta que Po, se iluminaba con la luz de los rayos. El guerrero dragón apretó los puños al punto de encajarse las uñas en la carne.

Segundo round-murmuro para sí mismo cerrando los parpados, para luego volver a abrirlos y enfocar al felino que se acercaba a él con peligrosa lentitud.

El viento sacudía los arboles e incluso arrancaba algunas ramas. El aire frio y la lluvia golpeaban a Po y le congelaban el pelaje blanco y negro. Se notaban su mirada que no cedería fácilmente. Selked se quedo quieto con todos los trabajados músculos en tensión al ver los extraños movimientos del panda.

Po comenzó. Adopto una posición que Selked desconocía. Era una pose de kung fu, la del estilo del dragón, pero tenía algo diferente, muy sutil y aun así Tigresa logro notarlo.

Enfurecido, Selked lanzo un rugido atronador, al tiempo que caía otro rayo, la pantera dio un salto felino, estuvo en el aire unos instantes y aterrizo en el suelo. Parpadeo sorprendido. Había fallado su salto perfecto. Se levanto con un salto al estilo shaolin, que quien sabe de dónde aprendió. Sus facciones estaban crispadas por la ira. Con un gesto demasiado dramático saco las garras provocando un sonido similar al que se hace al desenvainar un cuchillo, Tigresa se sobresalto en su lugar, Po abrió los ojos sorprendido, pero no dijo ni hizo nada más.

El guerrero dragón mantenía firme su extraña pose, daba algunos pasos conforme Selked se acercaba. El jaguar estaba totalmente cegado por la ira salvaje de saber que estaba perdiendo ¡Con un panda! El gran felino depredador estaba perdiendo contra un estúpido oso vegetariano. No podía permitir algo así. Ya no se trataba solo de Tigresa, ahora era algo personal.

La lluvia le empapaba la cara al igual que el amargo sudor cada vez que intentaba dar un zarpazo a Po. El felino gruñía cada vez que el panda esquivaba sus estocadas y golpes. Parecía que más bien estaba luchando contra el aire.

Tigresa observaba a distancia prudencial. Cada fibra de su cuerpo le gritaba, le exigía que no se metiera. Una parte profunda de su mente y recuerdos le aconsejaban quedarse quieta disfrutando de la función, una parte de ella pensaba que incluso era lindo ver a los dos machos matándose por ella. En parte era cierto, le hacía sentirse halagada, querida, necesitada...

Siempre fue muy solitaria, incluso durante el tiempo que estuvo en el palacio de jade. Era su naturaleza. Los tigres en los inicios del tiempo eran felinos solitarios y orgullosos, no como los leones que trabajaban en equipo y compartían la cena. No, los tigres vivían solos y establecían territorios propios, incluso las hembras. Los machos eran vagabundos, cazadores errantes que no tenían más que esperar a que la hembra entrara en celo para aparecerse, tener hijos y seguir caminando. Así era antes. Las tigresas tenían sus cachorros, los cuidaban para que al final ellos mismos las despojaran de sus tierras. A pesar de todo las tigresas tenían el control de todo ese escaso esquema social, la hembra era quien decidía cuando aparearse y con quien.

Selked estaba perdiendo la nula paciencia, es más, ya no le quedaba nada. Sus labios se fruncían al igual que sus ojos dilatados e inyectados en sangre, parecía un psicópata. Había sangre en sus garras, sus colmillos empapados de saliva espesa y asquerosa salpicaban junto a la lluvia.

Po no estaba tan mal, pero aun así se encontraba herido. Algunos golpes no eran nada, los zarpazos eran lo que le preocupaba.

Tenía algunos rasguños cruzando por su barriga y sus brazos. Jadeaba al respirar, su aliento podía verse gracias al frio que provocaba la tormenta.

El panda lanzo un golpe con el codo directo al rostro de Selked, éste vio venir el ataque e intento evitarlo, pero fallo. El codo de Po dio en el abdomen del jaguar dejando un moratón invisible en su piel. El felino gimió y se palpo la zona afectada, no era nada grave, pero debía ser más rápido. Se decidió a usar el arma secreta.

Le dirigió a Po una mirada furibunda antes de salir corriendo directo al cobijo de los arboles.

El panda grito emocionado por su victoria. El gato negro estaba huyendo, el había vencido.

"Aun no termina"- pensó Tigresa al ver la repentina retirada de Selked.

¡Eso es, huye gato cobarde!-alardeaba Po gritando a los cuatro vientos- ¡Te lo ganaste por enfrentarte al poderbilisimo guerrero dragón!

La felina sabia que aquello aun no se había terminado, al contrario, estaba lejos de terminar. Lo presentía, era un conocimiento antiguo, extraño y remoto que procedía de algún lugar oscuro de sus recuerdos primarios, los instintos. Sabía exactamente lo que Selked quería hacer, lo que iba a hacer. Sus ojos se abrieron con terror al divisar el sutil movimiento de las hojas en la oscuridad.

¡Po!-grito ella horrorizada- ¡Aléjate de ahí!

Po se volvió hacia ella pero hizo caso omiso a su advertencia, no sabía lo mismo que ella había aprendido con Selked en los días que compartió con él. Ella sabía lo que el felino planeaba y Po no tenía idea.

El velo negro de la noche se rasgo con violencia por un rayo que había caído demasiado cerca de él. En ese momento un rugido retumbo en la tierra uniéndose al trueno como si fuera su gemelo.

Po apenas tuvo tiempo de reaccionar.

}{ }{ }{

¿Todo listo, Gus?-pregunto el antílope subiendo su enorme cuerpo en la cubierta.

Casi, seria más fácil si Mik ayudara-se quejo el arácnido. El caballo bufo y se levanto hasta llegar con Gus. Ambos reiniciaron la labor, la araña tenía razón, era más rápido con el equino ayudándole. El caballo era más fuerte y así ambos pudieron terminar antes de lo que hubieran esperado.

¡Listo!-exclamo triunfante el arácnido bajando a los pies del ñu, Mik lo siguió.

Muy bien- dijo complacido Koba.

Vámonos -murmuró Mik presintiendo algo que los demás no podían.

¿Cuál es la prisa?-dijo Koba subiendo sus pesuñas sobre una mesa.

La tormenta-respondió el caballo.

¿Y qué va a pasarle a Ayanna, y a Malik?- cuestiono Gus preocupado.

El ñu hizo un gesto con las manos restándole importancia.

Ellos ya tomaron su decisión, déjalos ir-respondió. Gus quedo desconcertado por aquellas palabras, se quedo callado y se alejo a un lugar más aislado.

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Los filosos colmillos blancos de Selked refulgían como dos rayos. Sus ojos lanzaban chispas al momento del ataque. Fue muy rápido y satisfactorio, como la cacería. Su plan era sencillo, ocultarse en las sombras hasta conseguir que el panda estuviera tan distraído que así podría atacarlo en algún punto mortal. Así fue, le rasgo directo en el cuello. Un corte fino en la garganta, eso era todo.

Tigresa grito con horror al ver como el cuerpo de Po caía al suelo, empapándose de lodo. Su cuerpo le pesaba, sus piernas se tambalearon al momento en que retiro la mano de su cuello, vio sangre y un segundo después estaban en el suelo.

La felina sollozaba, gritaba al cielo. Su tristeza era tan inmensa que solo podía ser comparada con su furia. Estaba enojada en serio, tanta era la ira que sentía que podría matar a ese jaguar... En realidad no era tan mala idea.

Listo-escucho la voz eufórica de Selked, sus pasos casi imperceptibles le tronaban en los oídos como cañonazos- Esta hecho, gatita, ahora... ¿En qué estábamos?

Le asqueaba ese felino de ojos azules. Su cuerpo le causaba una repugnancia como ninguna otra cosa. Aquella mirada cargada de felicidad ante la muerte de Po, simplemente le odiaba.

Apretaba los puños con ira. Sus ojos de pronto se volvieron más oscuros y profundos de lo que eran. Perdieron un poco el brillo que la oscuridad les proporcionaba. Se le ensombreció el rostro y miro con una sonrisa asesina al jaguar que comenzaba a quitarse los pantalones.

Me alegra que te quites eso-dijo con voz cristalina y amable.

Selked sonrió con malicia y la lujuria en sus zafiros. Siguió con la acción hasta que escucho la voz de Tigresa. Esta vez más amenazante, grave e incluso más enojada.

Porque no quiero que los ensucies-dijo ella apretando los dientes. Selked tardo un momento en comprender.

Tigresa saco las garras y con la velocidad de la luz salió disparada hacia él.

Lo recordó. En el momento en que vio a Po tendido en el suelo. Recordó los orígenes, los tigres que tenían territorios los defendían, no cualquiera podía arrebatarlos. Antes todos creían en el tigre como una bestia furibunda y sin sentimientos, pero se equivocaban. Se trataba de seres complejos, llenos de pensamientos y emociones más allá del hambre y la supervivencia. Eran fríos en sus momentos, pero con un pequeño incentivo podían explotar sus emociones acumuladas. Las hembras eran protectoras con su hogar y familiares. Siempre procuraban su bienestar, sin importar las consecuencias. Ninguna hembra estaba indefensa, lo recordaba bien, cuando la felina deseaba aparearse ella era quien desidia cuando, si el macho intentaba hacerlo antes de tiempo ganaba la paliza de su vida. Si deseaban arrebatarle su territorio saldrían gravemente heridos, pero su familia, si algún animal se metía con su familia podía darse por muerto. A pesar de todo el tigre no permitía la muerte del ser amado, no sin al menos tomar venganza.

Sus pupilas se dilataron al momento. No gruño, ni rugió, nada, ningún aviso ni advertencia para que Selked se diera cuenta. Ella fue directo al punto. Sus garras arañaron el tronco de Selked, le dejaron graves heridas en el pecho. El retrocedía confundido por la reacción de la felina. Cuando lo entendió, que él no era su verdadero amor, ni siquiera su macho alfa, se defendió con tanta fuerza que casi la mata. Casi.

Ella le daba golpes potentes y dejaba marcados sus nudillos en el cuerpo desnudo de Selked. Los zarpazos sangraban oscureciendo aun más su pelaje. Poco a poco sus ojos azules se encendieron de furia y de un salto le dio a tigresa un zarpazo en el abdomen. Ella se arrodillo en la tierra húmeda con algunas lágrimas resbalando por sus mejillas. Tenía la mano firme sobre la parte afectada. El jaguar se acerco a ella con perfecto equilibrio para descargar un golpe mortal, ya no le importaba quien fuera ni lo que había sentido por ella, lo había traicionado, abandonado por un vegetariano, merecía al muerte.

Lo siento-dijo ella en un susurro lamentable cuando sintió la presencia de Selked, junto a ella el jaguar ya tenía las afiladas garras levantadas en lo alto de su cuello desnudo.

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Malik guiaba a los demás atreves del bosque. Su confiable nariz canina olfateaba el aire para ubicarse en aquel caótico ambiente. La lluvia y el olor húmedo que dejaban en el aire llegaban a confundirlo de vez en cuando pero siempre encontraba el regreso.

Malik, espero que sepas lo que haces- dijo entre jadeos Cheng.

¿Quién es el perro guía aquí?- cuestiono el canino. Al no obtener respuestas asintió satisfecho y siguió su camino.

¿A dónde vamos?-quiso saber Ayanna.

Al campamento-respondió Malik.

¿Por qué?-Mono se detuvo en seco, no se movió y obligo a los demás a detenerse. Malik se les quedo viendo indicándoles con los ojos que se movieran, pero nadie hizo caso.

Vamos rápido-suplico el licaon- nos van a dejar.

Mono encarno una ceja y lo miro con gesto escéptico.

Explícate-ordeno al ver que Malik vacilaba. El perro trago saliva.

Mik y Koba quieren irse de la isla y dejarlos aquí para que Selked termine con ustedes-revelo Malik balbuceando por los nervios- lo planearon todo, solo que no dijeron nada.

¿Y cómo es que lo sabes tú?-exclamo furioso el primate adelantándose al resto y acusando al canino. El perro gimió desesperado y agacho las orejas.

Yo los espiaba- respondió con un chillido canino- yo me escondía en la tienda y espiaba todas sus conversaciones, Ayanna, fue culpa de ellos que Dillon muriera.

Los ojos dorados de la bubuina se humedecieron con la simple mención de su antiguo prometido.

¿Por qué dices eso?-grito Mono mas furioso que nunca- ¿Que hicieron Malik?

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Selked se detuvo repentinamente. Tigresa tenía los ojos cerrados, hinchados por las lagrimas, esperando el golpe que pondría fin a su existencia, pero no llego. Levanto la vista y lo vio.

Po estaba sujetando el cuello de Selked con sus manos. El jaguar forcejeaba intentando zafarse del firme agarre de Po. Sus pies estaban inquietos. Al final dio una patada en la barriga del panda, este soltó el cuello del jaguar y ambos cayeron jadeantes, Selked por la falta de oxigeno que le provoco la asfixia, y Po por el esfuerzo que hizo, había perdido mucha sangre.

Tigresa no tuvo mucho tiempo de emocionarse, de celebrar que el aun estaba vivo. Mientras la lluvia caía sobre su rostro vio como Selked se levantaba vacilante sujetándose del tronco de un árbol empapado.

Es todo tuyo-dijo Po. Tigresa en realidad le había leído los labios, lo entendió al instante. Olvidándose de su propio y punzante dolor se puso en pie y de un salto alcanzo a Selked. Comenzó la verdadera lucha salvaje. Ambos estaban agazapados contra la tierra, observándose mutuamente, caminaban en círculos sin despegar la vista del otro. Tigresa calculaba sus probabilidades, el era más fuerte, grande, pero estaba agotado y ella era mas rápida y ágil.

Las patas de tigresa se crisparon en la tierra, llenándose las garras de lodo. Levanto la vista como si le hubiera llegado una revelación. Agacho las orejas y frunció la nariz de forma que pareciera más amenazante. Selked la emitió, pero su rostro oscuro se notaba diferente, deformado por cuatro líneas paralelas en la mejilla derecha, ella sonrió al verlas.

Parecía que la tormenta empeoraba con cada minuto que pasaba. Los rayos se hacían más frecuentes, las olas tenían más alcance en tierra, el cielo era un hervidero de ira natural. Los dos felinos seguían trazando círculos, Po se sujetaba el cuello justo en donde estaba el corte observaba medio horrorizado como tigresa se enfrentaba a Selked.

Nunca vio nada igual. Tigresa estaba en tal sincronía con su parte más salvaje que logro combinarlas a la perfección con su estilo de pelea de kung fu. Sus movimientos fluidos y poderosos a los que estaba acostumbrado no eran nada comparado con lo que presenciaba en esos momentos. La maestra daba piruetas, saltos, patadas, golpes y zarpazos. Algunas dentelladas en el cuerpo de Selked ya le sangraban, había despertado algo en ella, algo poderoso y descontrolado, que aun así Tigresa manejaba a la perfección.

Selked se veía agotado e indefenso. No le quedaba otra más que huir. Así lo hizo, se hecho a correr n cuanto tuvo la oportunidad. Esta vez no se trataba de un plan truculento, era un huida real. Tigresa gruño y se dispuso a seguirlo. Recordó a Po y se olvido del felino asqueroso.

Llego a su lado y lo abrazo con ternura. Un abrazo cálido en aquel ambiente frio. Ambos lo disfrutaron, lo gozaron como nunca antes. Ella tenía lagrimas recorriéndole la cara, el comenzaba a reír y llorar de igual manera.

Pensé que estabas muerto-admitió ella con una sonrisa llorosa.

No fue eso-dijo el guerrero dragón para tranquilizarla- es que me toque el cuello y cuando vi la sangre me desmaye.

Tigresa soltó una risita nerviosa y le abrazo la cabeza otra vez.

Eres un cobarde-dijo sin soltar su regordeta cabeza.

Tal vez un poco, pero no como él... ¿Qué le sucedió?-pregunto él. La felina arqueo una ceja, po no podía haberse perdido aquello.

Cómo es que no lo viste-exclamo ella.

No tengo idea, mi mente suele divagar cuando...- el panda señalo el escote que Selked había hecho en las vendas de Tigresa. Ella se ruborizo de forma que incluso su pelaje lo dejaba relucir.

Eres un patán-murmuro ella apartando la mano de Po.

Dime que paso ¿Te desahogaste por completo? -suplico él.

Está bien-sonrió Tigresa- lo resumiré, ¿Acaso ves su cuerpo sangrante por algún lado?

Po rio un poco y la miro con sus ojos verdes hermosos de esmeralda.

Veo que te reprimiste-comento él.

Levántate, creo que debo ir a buscar a los chicos para pedir disculpas- Ella sujeto el brazo de Po y lo ayudo a ponerse en pie. Iba a comenzar a caminar cuando sintió una mano húmeda en su brazo, en su muñeca. Se volvió mirando en sus ojos del color de la selva.

Sin decir más se acercaron con emoción frenética. Sus corazones les suplicaban aquello, la cercanía. Los rayos caían y los truenos podían romperle los tímpanos a cualquiera, pero no podían fastidiar ese momento maravilloso. Las gotas frías les empapaban el rostro. Ambos sonrieron y sin previo aviso se juntaron. Sus labios se movían reclamando aquello que siempre les había pertenecido, aquello que nadie más que ellos podía sentir. Tigresa lo sintió dentro de sí misma, un calor agradable y embriagador, esta vez no era instinto, ni necesidad física, no era simple supervivencia. Esta vez era real, era querer, necesidad de estar juntos, de protegerse, de amarse.

}{ }{ }{

Te dije que debimos irnos antes- grito Mik. Koba refunfuño y bufo exhalando vaho al sentir el desesperante y violento vaivén del mar. Las olas estaban furiosas, apenas habían salido, acababan de embarcarse cuando lo vieron. En la orilla de la playa había una figura delgada y oscura, como una sombra que les hacia señales con las garras.

Jajá-rio el ñu- el gatito regreso.

Mik dirigió el barco hacia el felino. Era una locura regresar, cerca de la playa las olas se volvían más agresivas, pero aun así no iban a dejar ahí a uno de los suyos. Estaban a unos metros de la playa, pero no importo Selked dio un salto y con trabajo alcanzo a llegar a la cubierta del barco.

Qué bueno que decides unirte-dijo cínico el caballo.

Me alegra-resoplo la pantera.

Vámonos Mik, ya estamos completos-dijo Koba. El equino retorno su curso.

Una vez adentrados en el mar pareció calmarse el clima, las nubes negras seguían arremolinándose en el cielo, pero aun peor, el agua también se arremolinaba.

Mik sofoco un grito al ver a donde se dirigía, no había escapatoria, ya estaban en el ojo del huracán.

Da vuelta-ordeno el ñu. Mik sudaba por el esfuerzo de dirigir el barco, no era fácil y la corriente era muy fuerte. Selked se acerco y ayudo a Mik a conservar el curso. Sus esfuerzos sirvieron de nada ya que en menos de un minuto se escucho un crujido. El timón se había roto y ya no tenían forma de dirigir el barco.

Los cuatro navegantes gritaron cuando el barco se sumergió en aquel mar de desesperación, traición... y remolinos.

}{ }{ }{

La isla estaba devastada. Árboles arrancados de raíz, lodo por todos lados, agua de lluvia hasta en los cocos. Aun así era el amanecer más hermoso que hubieran visto jamás.

Permanecían agarrados de las manos sonriendo mientras el astro rey emergía del mar. Sus corazones rebosantes de felicidad.

Ellos estaban sentados en la playa, dorada por la luz del sol naciente. No lo soportaron más, en un lugar tan bello, con ese ambiente... Se acercaron y comenzaron a juntar los labios para darse un beso...

¡Al fin!-ambos se sobre saltaron al escuchar esa voz a sus espaldas.

¡Los encontré!- exclamo otra vez Malik dando golpes a la arena con su cola.

Jamás dude de Ti-dijo Cheng dando le ha Malik una palmadita en la espalda.

Si lo hiciste-respondió el canino- dijiste que iba en la dirección equivocada y que mi nariz estaba más defectuosa que...

El licaon dejo la frase en el aire cuando se percato de la posición de Po y Tigresa, sonrió de forma picara, pero no dijo nada.

¡Po, Tigresa!-dijo víbora dándoles a ambos un abrazo tan fuerte que casi los deja sin aire.

¡Chicos!-grito Po eufórico por la aparición de sus compañeros.

Deben venir de inmediato-dijo Ayanna.

¿Por qué?-cuestiono Tigresa un poco frustrada por la interrupción.

Porque Grulla lo logro-repodando Mono.

¿Qué?-exclamo Po.

Ya llego el rescate, y no imaginan quien vino-dijo víbora sonriendo.

No tomo mucho tiempo antes de que los siete llegaran a la playa oriental (no es que las pudieran distinguir, pero así es más fácil ubicar que hay más playas :D). El sol ya había salido y el lugar estaba radiante. A lo lejos divisaron un barco que proyectaba una silueta poco usual, se veía majestuoso a la luz del sol.

Un ave marina les estaba esperando en la orilla con un bote. El se alegro al ver llegar a los náufragos. Todos subieron y ayudaron a remar. No demoraron casi nada en llegar al barco, un barco japonés. La tripulación consistía en muchas aves marítimas, algunos búfalos y... Un camarón.

¡Yijiro!-exclamó la felina.

El samurái respondió a su nombre y se acerco a los recién llegados, ordeno a un búfalo que llevara algo que los demás no escucharon.

Maestros, me alegra que los hayamos encontrado-dijo él con sinceridad.

También a nosotros nos alegra que nos hayan encontrado a tiempo- dijo Víbora con una sonrisa.

Al poco tiempo llego el búfalo con una camisa de navegante, de mangas holgadas y color blanco, además de un chaleco café un poco más pequeño.

¿Para qué es eso Yijiro?-pregunto Tigresa.

Para ti, noble guerrera-respondió el camarón con naturalidad.

No hace falta-respondió ella rechazando al ropa que le ofrecían.

Maestra Tigresa, ¿se da cuenta de su estado?-cuestiono Yijiro arqueando una ceja. Claro que Tigresa conocía su estado, sucia, salvaje, llena de lodo y sangre... Yijiro señalo su pecho, Tigresa lo imito y se dio cuenta de su estado. Avergonzada por su descuido, agradeciendo la ropa se retiro para ponérsela.

Po se acerco a Yijiro.

¿Sabes? Creo que después de esta experiencia Tigresa podría estar más interesada en ti- comento Po.

¿Por qué dices eso, guerrero dragón?-pregunto el samurái intententando que no se notara su emoción.

Pues porque durante este viaje ella se vio muy atraída hacia los mariscos-continuo el panda mirando a Tigresa.

¿En serio?-cuestiono esperanzado el camarón.

Claro, no dejo de comer pescado en todo el viaje-respondió Po sonriendo mientras su mirada permanecía fija en Tigresa.


Y…. Ya termino el capitulo 10. Tal vez piensen que ya se acabo y la verdad es que... Noooo, aun no jaja. Aun falta un poquito más. Fuera de eso, Selked al fin tuvo su merecido, se que no fue la mejor de las muertes pero quería recalcar que era un cobarde que solo estaba con Tigresa por cuestiones físicas, más que emocionales, les parece bien?

Sean pacientes, por favor.

Dejen sus reviews, dudas, preguntas, sugerencias, lo que sea es bienvenido.

Capitulo 11: no quiero hablar de eso.

Hasta luego