Como ya había anunciado ayer por facebook, aun no termino el capitulo de ¿te utilizo o te necesito? De nuevo, una disculpa, ya lo tengo bastante avanzado pero aun no me convence del todo. Así que les dejo otra pequeña viñeta de éste fic para que vean que no me desaparecí.
Espero que les guste.
EL POEMA DE AMOR
Harry aventó los lentes y se talló los ojos. Estaba muy cansado de tanto leer expedientes de criminales que se habían dedicado a usar magia contra los muggles para así poder hacer una fortuna. Caminó cansado a buscar a Ginny, pero seguía completamente dormida. Era increíble lo mucho que dormía su esposa con ese enorme vientre. Si no estaba dormida, estaba comiendo. De nuevo regreso a su despacho para ahora ver en el pensadero los interrogatorios de alguno de los criminales ya capturados. Algo nuevo tendría que ver.
Abrió la gaveta donde los tenía acomodados por nombre y fecha. Claro, todo debidamente en orden gracias a Ginny, que después de que le dieron el puesto de jefe del cuartel, Harry se había convertido en una especie de Hermione en hombre. Libros y más libros, así que Ginny mandó hacer un librero en todo lo ancho del despacho acomodando todos los libros.
Volteo hacia arriba del librero, Ginny había dejado un espacio para sus propios libros. Sonrió, la mayoría eran de escobas, Quidditch, historia de equipos profesionales, etc. Todos los había adquirido al salir de Hogwarts para convertirse en una gran estrella de Quidditch profesional. Frunció el ceño al ver uno "periodismo deportivo" negó con la cabeza, apenas unas semanas antes se había dedicado a criticar la sección de deportes del periódico el profeta diciendo que lo que el reportero sabia de Quidditch, ella lo sabía de astronomía. Pensó que había sido por el embarazo, ese reportero se había encargado de hacer quedar mal a las Arpías de Holyhead, así que Ginny había tenido un arranque de coraje, haciendo que el periódico ardiera en llamas en cuestión de segundos, para después ponerse a llorar porque las Arpías en realidad lo estaban haciendo todo mal.
Pero lo que más le llamo la atención fue aquel libro viejo y desgastado. Lo tomó entre sus manos, ya casi ni se veía el nombre "Quidditch a través de los tiempos". Ese libro, Ginny lo quería tanto como él el del príncipe mestizo en su sexto año. A veces era motivo de discusión entre ellos cuando eran novios, Ginny jamás se despegaba de él y lo leía y lo releía una y otra vez, de hecho, después de casados, ella continuaba leyéndolo de vez en cuando.
Lo abrió, hojeando rápidamente el libro. Tenía muchas anotaciones alrededor, todas hechas por ella. En varias páginas venia un corazón con una "GyH", sonrió aun mas recordando su época de noviazgo con ella.
De pronto encontró una hoja doblada a la mitad, la tomó dejando a un lado el libro, pensó que tal vez sería algo que ella había escrito antes. Pero lo que encontró lo dejo en shock.
"Iluminaste mi vida desde el primer momento, tus manos acarician mis mejillas, te apasionas y quieres acurrucarme como un bebé.
Eres tan dulce mi pequeña pelirroja, que ya me tienes atrapado con tu amor y ternura, que brota como un manantial en tu alma.
Desde el primer momento empezaste a gustarme y hoy que estamos juntos, te digo: te amo y siempre te amaré.
Dean"
No podía reaccionar, además de ese poema venia un dibujo perfectamente hecho de la cara de Ginny cuando tenía quince años. ¿Por qué carajos guardaba ese papel Ginny? Sentía como le estaba hirviendo la sangre y su corazón latía rápidamente.
Escuchó las llamas de la chimenea y se asomó para ver quienes habían llegado. Eran sus mejores amigos, justo lo que él necesitaba en ese momento.
- Hola, Harry, venimos a buscarlos para ir a comer, Ron tiene ganas de comer mariscos y como Ron y Ginny comen casi lo mismo desde que está embarazada…
- Vengan – interrumpió Harry a Hermione, haciéndolos pasar al despacho.
- ¿Qué pasa?
- ¿Saben que es esto? – les pregunto mostrándoles el libro.
- Tu rival cuando eras novio de mi hermana, no sabíamos si quería más al libro o a ti.
- El libro favorito de Ginny – ignoró Hermione el comentario de su esposo - ¿Qué con eso?
- El cual sigue leyendo – los Weasley Granger asintieron en acuerdo – pues bien, encontré esto.
Hermione tomó el papel y Ron se puso a un lado de ella para también leer. La expresión de Hermione fue de sorpresa y ternura mientras que Ron únicamente sonrió negando con la cabeza.
- Es muy bonito.
- ¿Bonito? Hermione, Ginny aun lo conserva.
- No es para tanto, Harry – le dijo Ron sentándose en el sillón del escritorio de su cuñado.
- ¿Te gustaría que Hermione aun conservara las cartas que le escribía Víctor Krum? – Ron volteó a ver a su esposa seriamente – no ¿verdad?
- ¿Aun las conservas, Hermione?
- No las tire, seguramente han de estar en alguna caja vieja en el ático de casa de mis padres.
- Al menos las tienes en una caja vieja, pero Ginny tiene este poema en su libro favorito y en MI despacho – dijo Harry molesto.
- Hola – llegó Ginny bostezando – tengo hambre ¿vamos a comer? ¿Qué les parece unos mariscos?
- ¿Me quieres explicar por qué demonios tenías este papel en tu libro favorito? – le pregunto Harry fulminándola con la mirada. Ginny tomó el papel que su esposo le mostraba y leyó de nuevo el poema, formando una sonrisa en su rostro.
- Es un poema que me escribió Dean cuando éramos novios.
- De eso ya nos dimos cuenta, pero lo que no entendemos – dijo Harry incluyendo a sus dos mejores amigos y quitándole el papel – es porque aun lo conservas.
Ginny frunció el ceño y puso las manos en donde antes estaba la cintura. No le estaba gustando para nada el tono que estaba usando su marido. Mientras tanto Harry, sabía que estaba prendiendo una chispa y que tal vez terminaría durmiendo en el sofá por varios días, pero quería saberlo, quería saber porque era tan importante para Ginny ese maldito poema.
- ¿No me vas a contestar?
Ginny le arrebató el papel, lo guardo de nuevo en el libro y lo acomodó donde antes había estado. Antes de salir del despacho volteo a ver a Harry.
- Lo conservo porque es el único poema de amor que me han escrito.
Sin decir nada más, Ginny salió del despacho dejando a Harry sorprendido.
- Buen punto – dijo Ron.
- Harry ¿nunca le has escrito un poema a Ginny? – le pregunto Hermione sin poder creerlo y algo molesta. Harry negó con la cabeza aun viendo hacia la puerta por donde había salido su esposa – por Merlín, ya ni Ron.
- ¡Ey!
- ¿Quién se dio cuenta que yo era una chica después de cuatro años de conocerme?
- Ginny me escribió un poema cuando ella tenía once años – dijo Harry ignorando a sus mejores amigos y sentándose un sofá que tenía en su despacho – y yo…jamás…que idiota soy – Hermione se sentó a un lado de él – siempre supe que Ginny estaba enamorada de mi, así que yo no hice el menor intento por conquistarla, por ser detallista.
- Le mandas flores.
- Si, con solo hacer una llamada y listo.
- Te dije que leyeras el libro de las doce maneras infalibles para encantar a las brujas – le dijo Ron apuntándolo con el dedo.
- ¿Qué? ¿Doce, qué? ¿Acaso me conquistaste leyendo un libro?
- Amor, te recuerdo que fuiste tú quien se me aventó encima en plena guerra para besarme.
- ¿Qué hago?
- Pregúntale al experto – dijo Hermione cruzándose de brazos y viendo a su esposo con la ceja levantada. Ron rodó los ojos y se levantó para estar frente a su mejor amigo.
- Llévala a algún restaurante donde estén tocando música en vivo, pídeles que toquen la primera canción que bailaron en su boda ¿la recuerdas? – Harry asintió – sácala a bailar, ahí discúlpate con ella, dile que no eres bueno escribiendo poemas pero si en recordar la canción que bailaron después de que ella se convirtiera oficialmente en la señora Potter.
- Ron – Hermione se le lanzó al cuello como la primera vez que lo besó – te amo tanto, eres tan lindo.
- Leí el libro solo por ti.
- ¿Creen que funcione? – Harry los sacó de sus mimos y besos - ¿y si le escribo yo un poema?
- No eres bueno en eso, además, Ginny tampoco lo es – dijo Ron y Harry asintió recordando el poema enviado por Ginny en su segundo año.
Harry hizo exactamente lo que le había aconsejado su mejor amigo, cuñado y futuro compadre. Para su buena suerte había funcionado a la perfección. Ginny al día siguiente había deshecho el poema de Dean y ahora ponía la música con aquella balada que habían bailado en su boda.
Cuando Harry regresó del ministerio, encontró a Ginny bailando sola moviendo su enorme vientre. Harry con una sonrisa, tomó una de sus manos y con la otra, su cintura/vientre y bailaron en la cocina como aquella vez que fueron oficialmente marido y mujer.
La idea me vino ayer cuando veia el programa "Buena suerte, Charlie" y lo escribí en media hora, espero que les haya gustado.
Pd. El poema lo saque de internet, yo, al igual que Harry y Ginny, no soy buena en poemas.
Saludos.
