Hola!!
Agradezco mucho vuestro apoyo en el capitulo anterior, y me anima mucho saber que no soy la única que degollaria al imbécil de Masashi Kishimoto por hcerlo eso a mi pobrecito...
Pero bueno, para eso están los fic, para alegrarnos la vida, así que espero que os guste también este capitulo, especialmente el tan ansiado lemon!
Agradecimientos por sus reviews a Chihiro Shiba, Akai Karura, Hikari x Takeru, akyra592, Debi-chan, Crazy One - Dark Angel, deidara77, Queen pain alone, menxx, XxXyuleXuchihaXxX, KumykoUchiha, anita-asakura, BONGIO, Ilovi Namikaze, alexia1928, jennhigurashi, yuriko-san;), javiitha-sxs, isaku-93, Itachi, Itari.
Muchísimas gracias a tods, de verdad!
- Después de encontrarte a mi lado, y de ver como sobrevivías, tomé la resolución de hacerlo yo contigo.
- Akatsuki me encomendó vigilarte, y al mismo tiempo entrenarte, por lo que no tuve más remedió que llevarte a mi casa. Y aunque en un principio para mi no eras nada, y ni siquiera tenía planeado acostarme de nuevo contigo, descubrí que al hacerlo parte de mi dolor desaparecía. Tan solo unos instantes, pero lo hacía.
- Nunca llegué a entender el porque de ese hecho, pero de algún modo, comencé a estarte agradecido y a preocuparme por ti. Estabas rota, podría decirse que hasta más rota que yo, porque a diferencia de mi, tú si habías conocido la felicidad y nunca, hasta ese momento, habías descubierto el lado más oscuro de la vida; podría decirse que hasta ignorabas su existencia.
- Pero también eeras inocente, y a pesar de que el Akatsuki me ordenó corromperte, no pude hacerlo, seguías siendo tan pura como el primer día, aunque ni siquiera tú misma te dieras cuenta.
Sakura escuchaba la historia en silencio, con los ojos jade fijos en el profundo negro de los de su compañero. De vez en cuando, en determinados momentos, le estrechaba a este fuertemente la mano, trasmitiéndole su apoyo. Pero por lo general continuaba estática, escuchando a su lado.
- De algún modo, llegué a compararte con mi hermano, con la vida que el debería haber llevado, lejos del odio, de la venganza, pero no me di cuenta de ello hasta más adelante; el día en que tú lograste eliminar a los asesinos de Konoha.
- Cuando vi tus manos manchadas de sangre, y tus ojos reflectando la muerte que tu misma habías provocado, me di cuenta que podía perderte, que si esa escena volvía a repetirse tú desaparecerías. Esa idea me aterraba más de lo que hubiera podido imaginar en un comienzo, y de ese modo, tome la decisión de protegerte, de no permitir que tus manos volvieran a ensuciarse con sangre, aunque las mías lo tuvieran que hacerlo el doble.
- Después de aquello, todo fue relativamente fácil; tu cuerpo me aliviaba, me devolvía la cordura cuando lo necesitaba, y en compensación, yo me encargaba de protegerte, de que tu alma no desapareciese.
- Pero el tiempo pasaba, y tú dejaste de ser una adolescente perdida hasta convertirte en una mujer, y conforme eso sucedía mi dependencia de ti aumentaba, hasta el punto que ya no sabía si era saludable. Necesitaba tenerte, me alimentaba de ti, y la sola idea de que otro te tuviera, me enloquecía.
- No comprendía bien la raíz de esas emociones, pero me estaban volviendo loco. Y no era solo la necesidad de protegerte, el cariño que inconscientemente fui tomándote con el tiempo. Ahora era algo mucho más poderoso, algo que no era capaz de controlar y que todavía no era capaz de describir.
- Fue entonces cuando te desmayaste, ¿lo recuerdas? – Sakura asintió levemente – Habías mejorado mucho y me costaba seguirte el ritmo sin usar mi sharingan, por lo cual estaba esforzándome al máximo, pero cuando te vi caer, cuando pensé que no llegaría a sostenerte y caerías por el precipicio, todo mi mundo desapareció, y supe que sin ti a mi lado no tenía sentido seguir existiendo.
- El dolor en el pecho fue terrible mientras el vacío se habría a tus pies, y aun cuando conseguí sostenerte entre mis brazos y estuviste a salvo, yo me sentía morir por haber permitido que algo así sucediera. Fue entonces cuando lo descubrí: ya no era solo el deseo de protegerte o el alivio que sentía al estar contigo, ahora era mucho más poderoso, ahora eras parte de mi, como no lo había sido nadie, ni siquiera mi hermano.
- Tuve que marchar a un encargo que el Akatsuki me había ordenado, pero mientras estuve fuera, no deje de pensar en ti ni un solo día, el hecho de saber que no estaba contigo, me impedía respirar. Aceleré mi regreso lo más rápido que pude, y una vez te tuve entre mis brazos necesite hacerte mía, con la esperanza de que la necesidad que ahora me inspirabas desapareciera.
- Pero no lo conseguí. No me interpretes mal; fui feliz mientras te tenía pero una vez te marchaste el vacío regreso, y ni siquiera me quedó esa sensación de alivio que siempre solía sentir; por el contrario, sentía que me faltaba algo.
- Aquella misma noche te encontré llorando, en el baño, y aunque no tenía ni idea de la causa, sentí al mismo dolor que había sentido cuando pensé que caerías instalándose en mí pecho, solo que quizá algo más leve. Me dolía tu sufrimiento, mucho, muchísimo, más de lo que puedas imaginar, y el no saber que hace para aliviarte, era una tortura.
- Por ello te estreche entre mis brazos, tratando de trasmitirte todo el calor que yo sentía por ti en esos momentos.
- Sakura, fue tan mágico. Por primera vez me di plena cuenta de que mi vida había cambiado; que no estaba solo, que te quería por siempre a mi lado, aun si solo fuera abrazándome, trasmitiéndome tu apoyo.
- Te pedí que no te marcharas nunca, y tu me dijiste que me amabas, haciéndome sentir el hombre más feliz de la tierra, siendo que siempre me había contado entre lo más desdichados.
- Y entonces me di cuenta, yo también te amaba, esa era la única explicación lógica a las diversas emociones y sentimientos que me embargaban en tu compañía. La idea me asustó en un comienzo, pero pronto dejo paso a la dicha; te amaba y estaba feliz por hacerlo.
Sakura abrió los ojos profundamente ante esa declaración; estaba impactada. Ella jamás había escuchado que el la amara, y se maldijo a si misma por no haber permanecido despierta un poco. Tanto sufrimiento se habría ahorrado de ese modo; a ambos.
Se acomodo en el sofá y se apegó más contra Itachi, reposando su cabeza sobre su hombro, estrechándole la mano y permitiendo a varias lagrimas deslizarse por sus mejillas.
Itachi se percató de esto, y se apresuró a limpiárselas tiernamente con un dedo. Una ve hecho esto, prosiguió la historia mirándola a los ojos, con voz más tierna.
- Te lo confesé en un susurró, pero creo que estabas dormida, y no me escuchaste; tampoco quise despertarte; no había porque correr, teníamos una la vida por delante. Ya te lo confesaría cuando volviera de la misión que el Akatsuki me había ordenado.
- No te encontrabas a la mañana siguiente, pero no quise darle importancia; quizá necesitabas pensar a solas un tiempo. Tampoco te hallé a mi regreso, y el miedo se instalo en mi corazón, convirtiéndose en furia cunado escuche lo que Akatsuki vino a decirme.
- Esos… malditos – ahora su expresión había tornado a la ira – me dijeron que habías huido, llevándote contigo uno importantes papeles de la organización, que yo guardaba en mi casa.
- Me contaron que en realidad tu eras una espía de otra organización asesina que nos hacía la competencia. Yo… no podía creerlo, de ti no, menos después de lo que había sucedido la otra noche, pero ellos me convencieron mostrándome el veneno que tu inventaste cubriendo nuestras sabanas. Las que yo iba a usar aquella noche, las que tu no verías nunca más.
- Y el dolor de la perdida, de sentirme traicionado fue tan poderoso, que no solo les creí, sino que también me ofrecí para la misión de busca y asesinato. Te odiaba Sakura, y estaba dispuesto a matarte.
- Pero no lo hiciste… - expresó Sakura en un susurró, estrechándose más contra él. – No lo hiciste.
- No – aceptó Itachi al mismo tiempo que le acariciaba una mejilla dulcemente – No pude hacerlo. A pesar de querer odiarte, a pesar de desear destruirte, me de que nunca podría hacerlo. Porque te amaba Sakura, porque te amo.
- Porque te amaré el resto de mi vida, y porque si aceptases pasar el resto de tu vida a mi lado, sería el hombre más feliz sobre la faz de la tierra.
El silenció siguió a esa sincera declaración de amor, y Sakura permaneció estática, inmóvil, incapaz de creer que aquello fuera cierto, que el sueño de su vida se hiciera realidad. El rostro de Itachi retornó serio nuevamente, con una expresión forzada.
- Entiendo que no puedas aceptarme de nuevo. Y se que eres consciente de que si permanezco a tu lado el peligro te seguirá a donde quiera que vallas. – Calló por un momento, esperando una respuesta, deseando que esta llegara y no fuera la que él temía, pero eso nunca sucedió. Prosiguió con voz trémula – Regresaré con ellos, les haré creer que te he eliminado; así estarás a salvo, y podrás tener una vida normal con nuestra hija, la vida que siempre…
No pudo continuar, Sakura lo acalló con un beso. Profundo, suave, mágico.
Los brazos de la jade rodearon su cuello, y sus labios acariciaban los suyos con una ternura exquisita, eliminando las palabras. Su lengua resultaba un bálsamo para sus heridas. La estrecho hacia el por la espalda, uniendo sus pechos, permitiendo a su corazón latir como iguales.
Ambos alcanzaron el cielo, y ambos supieron que no querían abandonarlo.
Finalmente hubieron de separase por la falta de aire.
- Itachi… - Sakura contempló dulcemente los ojos de su amado, con una sonrisa en sus labios – no temo al peligro, y tampoco a la muerte. – Su voz era cálida, semejante a una caricia para el ojinegro – Lo único que temo es a una vida alejada de ti. – Itachi abrió los ojos desmesuradamente. No se lo esperaba. Creía que ella consideraría los peligros y le rechazaría. – Te amo más que a nada – continuó la jade. – Nadie más que tu puede arrebatarme el alma, porque ya es tuya. Te deseo siempre a mi lado, y al de nuestra hija, y ahora que se que me amas no puedo dejarte marchar.
El hombre apenas tuvo tiempo de asimilar esas palabras, porque los labios de la jade volvieron a hipnotizarlo.
El beso fue tan suave y tan mágico como el anterior, y esta vez, no había dudas ni miedo. Su futuro ya estaba escrito.
Cuando se separaron, y la contempló a los ojos, aspirando su aroma, disfrutando de su respiración agitada, las palabras salieron solas:
- Sakura, arigatou… - y volvió a sumergirse en sus labios.
Los besos dieron paso a las caricias, en el rostro, en el cuello, las mejillas… pareciese como si ambos trataran de grabar cada centímetro de piel del otro en sus mentes.
- Te amo… - la dulce voz de la jade inflamó el corazón de Itachi, quien en esos momento se encontraba besando su cuello, en la parte posterior de la nuca.
La urgencia de regresar a la droga de sus labios se incrementó con esa declaración.
El beso, antes calmado y fluido, iba ahora cargado de ansiedad y deseo. Se necesitaban el uno al otro, necesitaban sentirse uno.
Sakura dio el primer paso. Primero presiono hacia abajo el cuello de la camiseta para recorrer la piel con sus labios y apenas unos segundos después, la necesidad de tenerlo completo fue tan inmensa que lo despojó de su camiseta por completo valiéndose de su fuerza.
Se acomodo sentada sobre su cintura, rodeándolo con sus piernas, las cuales ya comenzaban a notar la erección que se escondía en el hombre, y comenzó a recorrer con la lengua su pecho.
Itachi trataba de reprimir sus jadeos, en consideración a su hija, que dormía a unos metros de distancia, al mismo tiempo que rodeaba con sus brazos el cuello de la jade y besaba y acariciaba con sus mejillas su rosado cabello, tratando de impregnarse de su exquisito aroma.
Se sentía inflamado, hacía tanto tiempo que anhelaba sus caricias…
Sin embargo, decidió que era hora de corresponderle, él también deseaba saborear su piel…, sus pechos.
La detuvo posando sus manos en las mejillas de ella, alzando su rostro hasta juntar sus labios nuevamente. Después, la despojó de la camiseta y el sujetador, y se deleito contemplando sus pechos.
Pronto sus labios se encontraron besando su cuello, sus brazos, sus hombros, sus pechos.
Cual depredador que trata de señalar su territorio, Itachi no permitió que ni una milésima parte de la piel de ella quedara si ser recorrida por su lengua, y besada por sus labios.
Una mano se colocó sobre uno de sus pechos, estrujándolo y pellizcando su pezón, mientras que la otra le proporcionaba suaves caricias en su espalda.
Sakura mantenía los ojos cerrados, concentrándose más profundamente en sus caricias, y al igual que él, convirtiendo sus gemidos en pequeños susurros. Sus manos se aferraban con fuerza a sus hombros, y entre sus piernas, podía sentir como la erección de Itachi se había desarrollado totalmente. Pero no había prisa, no después de un año de espera.
Antes de sentirlo en ella, deseaba demostrarle todo su amor, y también disfrutar del que él le proporcionaba.
Itachi estaba completamente excitado, disfrutando de su piel y de los pequeños gemidos que ella era incapaz de contener. Los había echado tanto de menos, pensando que jamás los volvería a escuchar, que ahora eran una delicia en sus oídos.
Concentró su lengua en sus pechos, lamiéndolos, mordiéndolos, saboreándolos, mamando vida de ellos.
Sakura se sentía explotar, apenas era consciente de sus actos pero necesitaba sentirlo sobre ella, dentro de ella. Requirió toda su fuerza de voluntad apartarlo y sostenerle las manos.
El sofá era una muy buena opción, pero había varias mejores.
Besando sus labios constantemente lo condujo hasta su cuarto, y antes de tumbarlo sobre la cama, lo despojó de sus pantalones, quedando Itachi tan solo en bóxer; unos que por cierto marcaban bien cierta parte sobresaliente de su cuerpo.
Sakura se tumbo sobre él, marcando su cuello, probando que tan solo era suyo. Al mismo tiempo, sus piernas acariciaban su verga erecta, haciendo imposible para el hombre contener los gemidos de placer y descontrol.
Itachi se sentía inflamado, tal era su excitación que incluso dolía, y si ella no se detenía no tardaría en derramarse.
Como pudo la contuvo, girando su cuerpo y aprisionándola bajo él, al mismo tiempo que sujetaba con sus manos las suyas por encima de su cabeza, y besaba con pasividad sus labios, tratando de relajarse.
Cuando lo consiguió medianamente, libero las manos de la jade, quien había comprendido lo que ocurría y se mantuvo inmóvil. Con destreza, y algo de ayuda por parte de Sakura, logró despojar a esta de sus pantalones, quedando únicamente unas pequeñas braguitas negras cubriendo su cuerpo.
Ahora ambos se encontraban en igualdad de condiciones.
Sakura apenas podía contener su excitación, y el deseo de tenerlo dentro de si misma.
Desesperada por esa idea, condujo de nuevo sus labios hasta su boca, introduciendo su sedienta lengua en ella, empujándola a beber el agua que ella necesitaba.
Itachi correspondió el beso, sincronizando ambas lenguas como solo años de costumbre son capaces de hacer; al mismo tiempo sentía las manos de Sakura sobre sus caderas, tratando de despojarle de los bóxer, y acariciando su miembro no accidentalmente mientras lo lograba.
La excitación pude con él nuevamente, y se sintió explotar. La necesitaba, a ella, a toda ella. Necesitaba hacerla suya ahora o se iba a volver completamente loco.
Con rapidez y precisión la despojó de la única prenda que quedaba en su cuerpo, y con intención de excitarla hasta el mismo grado en él se encontraba, detuvo sus dedos en su clítoris, húmedo ya a causa del deseo, acariciándolo bruscamente.
Sakura se retorcía bajo él a causa del placer, al mismo tiempo que sentía como una corriente eléctrica recorría cada unas de las partes de su cuerpo, obligándola a enroscar sus piernas alrededor de las caderas de su hombre, y a abrazar su espalda con fuerza.
Los gemidos contenidos abrasaban su garganta, y lo que liberaba hacían algo semejante con otra parte del cuerpo de Itachi. Finalmente no pudo más y suplico.
- Ita.. chi… haz… hazlo. Te ne… cesito… Por… favor…
Un rugido de satisfacción brotó de la garganta del hombre, mientras dirigiendo sus labios hasta los de su compañera, se introducía dentro de ella.
Sakura se sintió colmada desde la primera envestida. El sentirlo dentro de él… cuanto había extrañado esa sensación, y recordar que pensaba no volverla a sentir nunca.
Pero pronto tuvo que dejar de pensar.
Itachi comenzó con sus envestidas, mientras que ella alzaba su cintura sincronizadamente, aumentado el poder y la profundidad de estas.
Ambos sintieron el peso de la locura cubriéndoles, no eran conscientes de sus actos. Los gemidos escapaban de sus gargantas arrastrando con ellos sus nombres.
Las cosas que los rodeaban parecieron desaparecer, o convertirse en simples volutas de colores que giraban a su alrededor, cubriéndolo todo con un espeso humo.
Las sacudidas aumentaban en ritmo y velocidad, ambos se acercaban al clímax. Pero Sakura lo alcanzó primero.
Sintió como una negra cortina se abrazaba a ella, asfixiando su cuerpo, impidiéndola respirar, para finalmente romperse en una nube de éxtasis y placer que la dejo exhausta.
Y una centésima de segundo después, con la siguiente embestida, el orgasmo cubrió a Itachi, rociando el interior de Sakura de un cálido semen.
- Te amo – Itachi, aun agotado, necesitaba decirlo, necesitaba que ella lo supiera, o el momento no hubiera sido completo.
- Y yo te amo a ti – fue la sincera respuesta de la jade.
Después, Itachi salió de ella rodando sobre si mismo, y acercándose nuevamente para abrazarla depositando la cabeza sobre su pecho, en busca del pacifico latir de su corazón.
Ambos completos, ambos felices, ambos se amaban e iban a luchar por ese amor.
Aquello no supuso el final de la noche, pero si el comienzo de una vida, pues a partir de ese instante, ya no estaban solos; ahora, eran tres.
Espero que hayáis disfrutado del capitulo. Lamento si me tarde en colgarlo pero estuve ocupada escribiendo me dedicatoria a Itachi en un pequeño one shot y no pude actualizar antes... igual lo hice ahora así que espero que lo hayáis disfrutado.
Y la pena es k ya queda pokito... no se si uno o dos chaps, más el epilogo... ustedes que prefieren?
Bueno, y por último, la petición de siempre, xD
reviews?
