Antes de leer.

La narración varía desde primera persona (perspectiva de Eren) a la tercera persona, dependiendo de la situación que esté ocurriendo. Tengan eso en mente al momento de leer.

Primera Persona: Texto normal. (Eren)

Tercera Persona: Texto cursiva.

Pensamientos: Texto en negrita cursiva.

Flashback: (**)


Capítulo 10: ¿Amar se me está permitido?

Estaba nervioso, pedirle a Levi salir fue lo más osado que pude hacer –bueno obviando todo lo que hice ayer, tal vez–, soy demasiado impulsivo y todo eso siempre me acarreaba quedar avergonzado después, pero a pesar de todo, era feliz.

Estaba parado frente a mi armario sin saber que ponerme, llevaba por lo menos media hora en ese estado, sacando prendas y colocándolas en mi cama, combinándolas de diferentes maneras y nada de lo que veía me convencía como posible atuendo para hoy.

–Creí que esto solo pasaba en las películas… –murmuré frustrado a la nada–. ¿Por qué todo tiene que ser tan difícil?

–¿Qué cosa? –me sobresalté al ver a mi madre parada en la puerta–. ¿Qué pasa, hijo? –preguntó al ver toda mi ropa tirada en la cama.

–Nada, solo que no encuentro que ponerme. –respondí avergonzado, viendo el estado en el que estaba mi cuarto.

–Hijo, solo debes bajar a desayunar. –dijo mi madre sonriendo–. Ni que Levi estuviera esperándote en el comedor. –se rio.

–¡Mamá! –reclamé ruborizado–. ¡No debí contarte!

–Vamos, Eren. –pidió sin amedrentarse–, después Mikasa podrá ayudarte con tu atuendo, ahora baja antes de que el desayuno se enfríe.

Suspiré, sabía que mi madre no perdería oportunidad de avergonzarme, algo que estaba sufriendo desde ayer cuando llegamos a casa y ella se abalanzó hacia nosotros para saber que tal nuestro día, como era de esperarse de las únicas mujeres en la casa, mi madre también estaba metida en el asunto y yo era el único ignorante de la presencia de Levi en la salida de ayer. Mi padre sabia, pero era algo obvio, siendo el quien tenía que entregarle lo que sea que Levi tuvo que venía buscar.

Donde estaría la sorpresa si lo hubiéramos dicho. –murmuró mi madre al reclamarle por ello.

No me mires así, Eren. –dijo mi padre–, tu madre me amenazó con dormir en el sofá por una semana si contaba algo. –se excusó.

Eso dijeron cuando pregunté porque no me ahorraron el casi infarto que sufrí al verlo detrás de mí. Era increíble lo bien que se la pasaban riendo a mi costa.

Agradecía de todo corazón el que mis padres no les importara con quienes saliéramos –aunque Levi y yo TODAVIA, no éramos algo–, o que no encontraran repulsivo el que albergara sentimientos por otro hombre. Eso era por lejos, lo que más me aliviaba, saber que estaba en un entorno en donde no importa de quien te enamores mientras seas feliz, ellos respetarían eso, el resto de cómo se viviera la relación, solo le importaba a los involucrados.

El desayuno pasó amenamente, como siempre ocurría en mi familia, un ambiente normal y relajado, aunque no podía evitar mirar el reloj, viendo como las manecillas se movían, quería que el tiempo pasara rápido, era un poco tortuosa la espera.

–Hermano… por mucho que quieras asesinar el reloj, el tiempo no pasará más rápido. –murmuró Mikasa, hice una mueca.

–Lo sé. –respondí–. Estoy demasiado ansioso.

–Es normal, cuando tuve mi primera cita con Jean, estaba en las mismas. –contestó mi hermana.

–Ni me lo recuerdes. –suspiré molesto, el verla aquella vez en donde estaba así de nerviosa por alguien externo a la familia, me hizo darme cuenta de que Mikasa ya no era una niña, aquella que vi desde el primer día–. El solo pensar que te entregué así de fácil a los brazos de ese caballo, me hace pensar en que debí poner más resistencia. –dije suspirando al verla sonreír–, debí hacerlo sufrir un poco más… soy un pésimo hermano mayor. –lamenté dramáticamente, ella sonrió..

–Lo eres. –me aseguró abrazándome, sonreí en respuesta–. El mejor espanta niños en la secundaria.

Reímos todos, en esos tiempos estaba en la faceta hermano mayor celoso y nadie, a parte de Armin y mi papá, podía acercarse a Mikasa sin que yo les gruñera antes. Le agradecí en silencio, había podido sacarme un poco los nervios que me cargaba.

Luego subí junto a Mikasa, ya que mi madre le pidió que me ayudara para martirio mío, y ella encantada aceptó sabiendo que tendría material para contarle a Levi después. Y así pasamos un buen rato viendo que podía colocarme, pero como antes, sentía que nada era lo adecuado.

–Mira esto. –Mikasa me señalo unas prendas–, esto siempre se te ha visto bien.

–Demasiado formal. –miré lo que tenía–. No quiero parecer un niño rico.

–Y esto. –tomó otras, e hice una mueca–. Eren… –murmuró.

–Lo siento… lo siento… –me senté en la cama tapando mis ojos.

–¿Esto no se trata sobre la vestimenta, cierto? –preguntó ella y solo asentí.

–Realmente esto me supera, Mikasa. –revelé–. Ya no sé cómo actuar, que decir frente a Levi. –mi hermana me abrazó–. Fue una mala idea pedirle salir.

–No lo fue. –respondió ella–, es solo que tienes miedo a esto… es la primera vez que lo vives Eren, cualquiera se pondría así.

–No te vi a punto de estallar en llanto cuando saliste con Jean la primera vez. –repliqué abrazándola aún más, agradeciendo el consuelo que me otorgaba.

–Lo de ustedes es diferente. –murmuró acariciando mis cabellos–. Hay muchas cosas que deben aclarar y darle un nombre a esto que sienten.

–¿Y si en algún momento se cansa de mí? –pregunté preocupado–. Sabes lo difícil que puedo ser en mis días malos, Mikasa.

–Eren, Levi te conoció después de que intentaste suicidarte. –dijo Mikasa, trémula, ambos recodando aquello y me tensé–. Si eso no es estar en tus "días malos" como le llamas, entonces no sé qué es.

–Pero… –traté de decir, pero me cortó.

–Deja de darle vueltas al asunto Eren, por favor. –pidió, volteé a verla y me sonrió–. Verás que todo saldrá bien, a veces para ser feliz se debe sufrir un poco. –acarició mi mejilla–. Y es hora de que empieces a ser feliz de verdad hermano.

Nos quedamos así un momento más, y después seguimos con la tarea de buscarme un vestuario "decente" "para mi "primera cita" hasta que encontramos algo que se ajustara a lo que venía pensando.

Eran unos pantalones color beige, una camisa negra y unas botas a los tobillos del mismo color de la camisa. Todo esto junto a un abrigo corto gris. Además de mi bufanda y guantes. Salí del baño y vi a Mikasa alzando su pulgar hacia arriba.

–Te ves bien. –murmuró Mikasa después de que me colocara lo seleccionado.

–¿Tú crees? –pregunté inseguro.

–Si, destacan tus ojos… –apreció feliz– además, siempre has sido guapo.

Le sonreí agradeciendo su ayuda; escuchamos el bocinazo en la entrada. Levi había llegado y mis nervios se dispararon de nuevo. Quedé paralizado viendo a mi hermana, esta solo rio y me arrastró fuera del cuarto.

–Hora de ver a tu cita, hermano. –murmuró antes de obligarme a bajar las escaleras.

Creo que di una estampa demasiado cómica, pues mi madre riendo fue a abrir la puerta, para horror mío.

–Buenos días, Señora Jeager. –saludó Levi, al ver quien le atendió.

–Carla, dime solo Carla. –pidió mi madre sonriendo–, pasa –se movió del lugar, para dejar entrar a Levi.

–Muchas gracias. –murmuró antes de entrar.

Cuando nuestras miradas se encontraron se me cortó la respiración al ver lo guapo que se veía, jeans azules con botas cortas negras, suéter gris y un abrigo a medio mulso negro, su muy inusual estilo de cabello peinado hacia atrás

–Eren… –susurró, vi cómo me recorrió de pies a cabeza, fijando su mirada después en mis ojos, dejándome deslumbrado–. Te ves bien –dijo.

Mikasa me dio un leve codazo –nada disimulado– para sacarme de mi contemplativa observación.

–T-tu igual. –dije volviendo a la incapacidad oratoria que padecí ayer.

Mi madre guio a Levi hacia la sala de estar mientras yo me recuperaba de mi pequeño corto circuito al verlo en el portal de mi casa con ese peinado, siempre encontré guapo a Levi, aún con los trajes de oficina con los que le veía cuando iba a terapia, pero verlo arreglado de esa manera, era un pequeño infarto para mi enamorado corazón ¿Acaso este hombre se veía bien con todo?

Otro codazo me sacó de mi ensoñación, para ver a Mikasa con su celular en la mano. Traté de quitárselo, pero con un abrigo en la mano era difícil maniobrar, se separó rápidamente de mí, riéndose.

–Para el recuerdo. –dijo escondiendo su celular–, esta foto será la estrella para cuando tenga hijos y quiera avergonzar al tío Eren.

–Borra esa foto ¡a-h-o-r-a! –repliqué avergonzado, ella negó–. Mas te vale no mostrársela a nadie. –amanacé en vano, pues sabía que por lo menos esa foto se la mostraría a Armin y Jean.

Entramos a la sala de estar y mi madre se apresuró a tomarme de la mano y sentarme al lado de Levi, para vergüenza mía. No entendía a que querían llegar con esta escena.

–Creo es la escena en donde la chica adolescente que nunca ha tenido novio, por fin lleva uno a casa. –susurró Levi, cerca de mi oído, me volteé a verlo–. Ya sabes, esa de las típicas series románticas para niñas… –me comentó sonriendo.

Sentimos unas risitas y un flash en nuestras caras, de inmediato supe que mi madre estaba con la cámara que compró cuando intentó hacer un curso de fotografía. Me sonrojé por el espectáculo que estaba montando a mi familia, más al mirar a Levi, pude ver que se estaba divirtiendo de lo lindo a mi costa.

–No te rías… –me quejé–, ya es bastante malo así.

–No lo creo… –murmuró mirándome–, todavía no sacan tus fotos de cuando eras bebé, así que no te quejes tanto.

El solo pensar en esa situación, sentía que necesitaba cavar un agujero y esconderme. Vi a mi padre llegar demasiado serio, sentándose frente a nosotros junto a mi madre, y Mikasa en unos de los posa brazos.

–¡Oh! mi parte favorita. –dije sarcástico–, la escena en donde el padre le pregunta las intenciones que tiene con su princesa.

–Príncipe. –corrigió Levi divertido.

–Buenos días. –saludó mi padre, mi ex psicólogo le saludó un poco rígido, solté una risita y me miró mal; si había alguien que podía intimidar a una persona como Levi, era mi padre, mal que mal, los montones de títulos que poseía, además de su calidad de trabajo, le otorgaron el reconocimiento del cual gozaba después de años en servicio.

–Buenas tardes doctor. –murmuró erguido en su asiento–, me alegra volver a verlo.

–Dime solo Grisha, no estamos en el hospital. –dijo mi padre sonriéndole.

Pasamos por una charla insustancial bastante incómoda para mí, y divertida para Levi, en donde mi padre enumeró un sinfín de condiciones para dejarme salir con él.

–Basta papá… no soy un niño. –repliqué avergonzado–, ni que fuera la primera vez que salgo.

–Pero es la primera vez que sales con tu novio. –respondió sonriendo, me coloreé de todas las tonalidades de rojo posible, y Levi desvió la mirada un tanto incómodo, pues todavía no tocábamos "ese asunto"– Permíteme el preocuparme.

Me levanté y tomé la mano de Levi, no soportando más la vergüenza.

–Suficiente visita social, nos vamos. –salí arrastrando a Levi hasta su coche, ahí recién me permití suspirar–. Perdona la escena. –pedí–, realmente se han vuelto locos, con Mikasa no fueron así.

–Ya… no te preocupes, realmente me divertí. –respondió sonriendo–, tu familia es un caso raro y único, no los desaproveches.

Nos subimos al auto, yo sin saber el destino, Levi no quiso decirme a donde iríamos ya que era una "sorpresa", por más que traté en todo el camino de sonsacarle alguna información, fue inútil. Así que me quedé callado observando tanto el paisaje como lo relajado que se notaba Levi, a diferencia del día anterior.

"Quisiera que esto durara para siempre" pensé viendo la diminuta sonrisa plasmada en el rostro de Levi.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Me quedé dormido a mitad de viaje, casi no había dormido nada y este pequeño descanso fue de gran ayuda, Levi me despertó al llegar con una sonrisa demasiado pronunciada –algo raro en el–, le miré confundido.

–Hablas dormido. –contestó a mi muda pregunta–, fue interesante escucharte.

Me sonrojé, sabia eso de sobra, siempre que me dormía había veces en donde murmuraba cosas sin sentido y mi mortificación fue que esta fuera una de esas veces. Un hecho demasiado vergonzoso.

–¿Qué dije? –pregunté, necesitaba saber si no había dicho alguna estupidez, la sonrisa de él aumento–. ¡Levi!

–Si tanto querías besarme, solo debiste hacerlo. –dijo, y antes de procesar su palabras, ya lo tenía besándome de esa manera tan dulce que hacia estremecerme completamente–. Hola… –murmuró aun contra mis labios.

–Hola… –le sonreí embobado–. No iba a hacerlo frente a mis padres. –contesté.

–Vamos. –dijo antes de bajarse del auto y seguí su ejemplo.

Mire a todos lados, pero no reconocí el lugar, nada se me hacía familiar.

–¿Dónde estamos? –pregunté.

–En un estacionamiento. –me respondió–. Creo que necesitas lentes, Eren.

– ¡Eso ya lo sé! –repliqué e hice un puchero.

Levi solo tomó mi mano y me guio fuera de este, me sentí avergonzado disfrutando la calidez de la mano ajena, por una parte feliz de que él haya iniciado el contacto y por otra cohibido al ver algunas miradas indiscretas.

–No lo pienses tanto. –murmuró Levi afianzado el agarre de nuestras manos entrelazadas, asentí.

Pasamos el rato vagando por todas partes de ese pintoresco pueblo a unas horas de mi ciudad, me relajé ante esto, ya que no nos encontraríamos con nadie conocido; no es que me avergonzara de estar así con Levi, pero si llegábamos a ver alguno de nuestros amigos, seria incómodo de explicar algo de lo que ni siquiera yo estaba seguro.

Parecía de esas citas de película y me reí ante esto, pues era demasiado divertido que a pesar de que nosotros nos riéramos de esas cursis películas románticas, Levi haya querido que nuestra salida pareciera una.

A la hora de almuerzo nos detuvimos en un restaurante local, a degustar comida de la zona, todo demasiado exquisito, hablando trivialidades mientras permanecíamos ahí.

No habíamos tocado ningún tema relacionado a nosotros y eso debería inquietarme, pero Levi no soltaba mi mano y cada tanto me robaba cortos besos cuando me pillaba desprevenido, para disgusto de algunas personas. Por el momento estaba bien así, aunque sabía que debíamos aclarar varias cosas antes de que él se fuera mañana.

Seguimos paseando por una pequeña feria artesanal demasiado bonita como para aguantarme a conseguir algo, terminé comprando un pequeño dije en forma de lágrima. Levi se intrigó ante lo femenino que se veía.

–Si le digo a Mikasa que estuve en una feria y no le compré nada, va matarme –informé a mi confundido "amigo".

–Son muy unidos. –asentí ante eso, sonriendo.

–Mi hermana ha soportado demasiado gracias a mi enfermedad –musité pensativo–, cuidarla y quererla es lo único que he podido hacer bien con ella.

–Ya veo… –quedó pensativo unos momentos antes de sonreírme.

Seguimos paseando por la feria, hasta llegar un puesto que vendía antigüedades, ahí encontré una pequeña cajita musical y un collar con una llave antigua como dije. Me encantaron, pero después del regalo de Mikasa, no me había quedado el dinero suficiente para comprarme las dos cosas así que me decanté por la cajita musical que estaba más barata. Faltaba mucho para que mi padre nos diera la mesada y debía guardar un poco de dinero. Miré el collar y me mordí el labio, era un apena tener que dejarlo porque realmente era precioso.

Pasamos un rato más mirando los puestos que estaban y por breve instante perdí de vista a Levi, no supe a que fue, pero al momento de volver, le vi sonreírme y retomamos el camino. Ya en la tarde fuimos a un pequeño mirador en donde podíamos ver el atardecer con el pueblo de fondo, nos acercamos hacia una banca y nos sentamos a descansar. Había un ambiente relajado entre los dos.

–Gracias por esto. –murmuré sonriendo, al ver como el sol se ocultaba tras las montañas–. Realmente ha sido inolvidable.

–Eren… –llamó Levi, volteé para toparme con esas orbes que me obsesionaban–. Debemos hablar. –dijo serio.

Asentí, ya me esperaba esto, que Levi buscaría un lugar un tanto apartado para poder poner en orden todo lo que necesitábamos conversar.

–Por favor, cuéntame que fue lo que te sucedió hace dos meses. –pidió amablemente–, dependiendo de eso, veremos lo que sigue. –suspiré, eso me lo esperaba también, él jamás dejaría de velar por mi bienestar aunque ya no fuera su paciente.

–Fue difícil acoplarme a una rutina sin ti. –murmuré, viendo como las farolas iban prendiéndose–. No sabía que me pasaba… te extrañaba demasiado y eso empeoró cuando no contestabas mis llamadas o mensajes.

–Lo siento por eso, pero no podía hacerlo. –me interrumpió–. No lo sentía correcto, después de ver como saliste corriendo.

–Lo entiendo. –comprendí que Levi no quería causarme estrés, lo malo fue sentirlo al no saber nada de él, esa era una de las razonas por las cuales colapsé–, las sesiones con Erd iban de mal en peor… –rememoré mi comportamiento infantil, sabía que Erd no tenía la culpa de que Levi me dejara pero siempre es mejor culpar a otro que hacerse responsable–, hasta que dio en el clavo con una pregunta que me descolocó y desencadenó una crisis de ansiedad junto a una de pánico y todo se jodió en mi mente… –sabía que me preguntaría antes de que lo hiciera.

–¿Qué te preguntó? –Levi se notaba sumamente serio, ambos sabíamos que esta era la pregunta decisiva– ¿Qué causó tu colapso?

–Darme cuenta que te quería. –contesté, él frunció el ceño y trató de alejarse, pero no lo dejé–. No malinterpretes, que no fue por tu culpa sino mía; comparé nuestros sentimientos rememorando la conversación que tuviste con el doctor Erwin antes de irte… –le miré sonriéndole–, y me di cuenta que eran exactamente iguales, pero me negué a aceptar quererte, pensé "¡ey!, esto no es bueno, ya le he lastimado demasiado, no puedo seguir haciéndolo", entré en conflicto porque mi mente se esclareció, pero una bruma también me invadió, me sentía ahogado con la fuerza de lo que sentía y lo que acarrearía sentir algo por ti… lo que anhelaría si los dejaba fluir, y el temor me sobrepasó. El saber que no estabas, que estarías recuperándote del dolor que te había causado me abrumó, me sentí pésimo porque pensé que aunque te quisiera o que nos quisiéramos, nada cambiaba entre nosotros… que esto solo nos haría sufrir a los dos por igual. –se tensó ante esto último, apreté su mano mirándole a los ojos–, pero Mikasa me hizo ver lo idiota que era, acepté esto que siento por ti porque por primera vez me estoy impulsando a no abandonar algo que quiero por mi enfermedad, estoy aceptando el quererte Levi, sin importar que nuestra relación jamás será normal por lo que padezco. –una lágrima salió de mis ojos corriendo libremente por mi mejilla–. Por primera vez quiero mandar todo al carajo y se siente bien tener la certeza de que todavía hay alguien para mí, a pesar de lo complicado que se puede volver todo. –terminé.

Nos quedamos mirando por unos segundo eternos, hasta que Levi se acercó a mí, acunó mi rostro entre sus manos y me besó, me besó con tal delicadeza y ternura, como si fuera lo más frágil del mundo, pero a la vez con una seguridad tan arrolladora que me hizo comprender que Levi haría de todo para que esto funcionase de verdad, me estaba dando la calma que necesitaba para que la tormenta en mi mente se fuera aclarando poco a poco. Podíamos hacer esto, éramos una pareja normal que estaba comenzando a nacer, creceríamos juntos.

–Se mi novio, Eren… déjame ser el salvavidas que necesitas para no hundirte. –pidió después de separarnos del beso.

–Si quiero… –murmuré abrazándole, dejando fluir el llanto que hace rato amenazaba con salir, liberando por fin todo aquello que estaba reteniendo hace mucho.

Después de calmar mí llanto y que Levi fuera a comprar una botella de agua para mí, pude serenarme lo suficiente para seguir con la charla que teníamos. Vi a Levi rebuscar en los bolsillos de su abrigo, hasta que sacó de él una bolsita pequeña de color rojo y me la tendió. Pude ver el collar con el dije en forma de llave que quería comprar en la feria.

–Levi… esto… –le miré asombrado.

–Vi cuanto anhelabas comprarlo. –dijo, colocando la cadena en mi cuello.

–No debiste hacerlo… –susurré colocando mi mano en el dije.

–Ahora tú eres dueño de la llave de mi corazón. –susurró mirándome intensamente–, nadie más podrá abrir esa puerta… –me abrazó–, sé que estos tres meses serán difíciles pero por favor espérame ¿sí? –habló en mi oído.

–Seria un estúpido si no lo hago después de esto. –respondí abrumado.

Nunca me esperé ver una faceta de este tipo en Levi. Conocía la sarcástica, la seria y la amigable que mostraba conmigo, además de la dolorosa… aquella que sintió desde que se enamoró de mí, pero jamás pensé en esta faceta, la amorosa, la apasionada, que de igual manera solo me estaba mostrando a mí, dejando sus sentimientos al descubierto, dejándome ver una cara totalmente vulnerable de él, se estaba exponiendo a que lo lastimaran –no es como si quisiera hacerlo–, confiando ciegamente en mí.

A pesar de todo lo que le hice pasar por mi terquedad.

Después de aclarar todo nos dirigimos hacia el auto de Levi, nos quedaban horas de camino y había prometido volver temprano, mañana había instituto y no podía faltar. No peligraba ya que mi asistencia era mejor que la del año anterior, pero mi papá no quería correr riesgos… y yo tampoco, mientras más días sumara en la escuela, mejor para mí.

Y en medio de una cálida y amena plática, regresamos a la ciudad.


No tengo nada que decir, salvo que no he podido actualizar.

/Cambio y Fuera/

Min Akane

09 de octubre de 2018.