¡Fanfiction ha vuelto! ¡Menos mal!
CAPÍTULO 10: COCHE
.
.
.
Los labios de Stefan seguían sobre los suyos. Elena había besado a varios chicos en Londres pero nunca se había sentido tan mal como en aquel beso, no sabía si se debía a que era su amigo quien la besaba o porque ella no quería que fuese Stefan el dueño de ese beso robado, de una manera u otra, tenía que sacar fuerzas de donde sea para romper ese contacto físico cuanto antes.
Stefan se separó de ella unos centímetros, rompiendo el beso. Eso fue lo único que necesitó Elena para recuperar el control de su cuerpo y empujarlo, quizá un simple empujón fuese suficiente pero en ese momento Elena era incapaz de pensar con la cabeza, por lo que le arreó un puñetazo casi sin pensarlo.
No era del tipo violento, normalmente solucionaba todo hablando pero desde el incidente en el Grill y ahora esto, estaba claro que el pueblo estaba sacando un lado suyo casi desconocido.
Stefan se llevó una mano a la zona afectada que estaba empezando a enrojecer, pero la peor parte se la llevó Elena que tuvo que mover la mano para todos los lados queriendo acabar con el dolor agudo que se extendía desde sus nudillos hasta su muñeca, pegar un puñetazo en las películas y en los libros era una cosa pero pegar uno en la realidad era otra muy distinta, ¡dolía muchísimo!
—¡¿Por qué lo has hecho, Stefan?! —no entendía el motivo de su amigo para obrar de esa forma tan animal y sin sentido.
—Me disculpé antes.
—¿Qué? —se pasó una mano por el cabello y tiró de él levemente—. A ti no te llega bien la sangre al cerebro…
—Créeme, actúo con la cabeza. Todo esto ha sido premeditado.
—No estás bien, Stefan, ¿¡qué se supone que pensabas!?
Stefan rió divertido pero estaba aliviado o eso le parecía a Elena a simple vista, iba a abrir la boca y dejarle claro que no podía actuar de esa forma tan cavernícola con ella como si tuviese algún derecho pero entonces cayó en la cuenta de lo que estaba haciendo antes de que su amigo ¡ex amigo! apareciera de la nada. Blanca como una hoja de papel se volteó para buscar con la mirada a Damon pero no lo encontró en ninguna parte.
Estaba empezando a entender las intenciones de Stefan pero eso no quería decir que las aceptase, Damon había desaparecido completamente de la zona, ¿por Stefan? ¿por ese maldito beso sin sentido?
"Y ahora es cuando te das cuenta, ¿vas un poco lenta, no te parece?"
Elena apretó los puños con fuerza, cerró los ojos y tomó aire un par de veces antes de enfrentarse a Stefan y perder la mano en el intento.
—¿Por qué?
Stefan bufó molesto.
—Sabes el porqué. Te estoy salvando el culo, Lena. Todo lo que Damon toca muere o queda inservible, créeme ninguna de las dos opciones es agradable.
Elena levantó el brazo dispuesta a cruzarle la cara pero cegada por todos esos sentimientos encontrados y por las lágrimas que se amontonaban en sus ojos no vio venir ni a Tyler ni al otro gorila que lo acompañaba.
—¡Eh, zorra! —tomó su brazo con fuerza y tiró de ella hasta alejarla de Stefan, Elena retrocedió boquiabierta sin decir nada, no se había dado cuenta que estaba rodeada de gente del A hasta que vio un corrillo a su alrededor—. La próxima vez que amenaces a Stefan la pagarás caro, me dará igual si eres una chica.
"Alucinante".
Tyler la soltó con asco, Elena se llevó la mano instintivamente a la zona dolorida, el muy cerdo le había dejado una buena marca, ensimismada como estaba en comprobar el estado de su brazo no se dio cuenta de la presencia de Caroline, Klaus, Kai y otro coro de gente que Elena conocía del instituto y que supuso que serían del B hasta que fue demasiado tarde.
Kai era un bravucón, Elena no necesitaba poner la mano en el fuego para jurarlo, por lo que fue el primero en dar un paso al frente y atacar verbalmente al gorila de Tyler.
Y cuando digo "gorila de Tyler" no estoy exagerando, Tyler le sacaba a Kai por lo menos una cabeza y media por no decir dos, pero eso no parecía importarle, al igual que Stefan tenía su séquito de seguidores..
Una punzada de culpabilidad atravesó su pecho, Damon tendría que tener ese séquito a su alrededor, no Kai.
¿Dónde estaba…?
"Es culpa de Stefan, ¡y tuya! ¿qué haces que no estás saliendo a buscarle? ¡Corre nena, no te rindas!"
Se alejó del centro de la pelea sin llamar la atención de nadie, no era difícil pues todos estaban muy concentrados en cómo alguien tan canijo como Kai podía vencer a algo tan enorme como era Tyler.
Miró a la multitud pero no encontró a Damon en ninguna parte, después de diez largos minutos dando vueltas por los mismos sitios se quedó quieta y pasó la mirada por encima de todos los adolescentes borrachos que daban tumbos de un lado a otro.
Damon se había esfumado de la faz de la tierra, no había mejor forma de definir su situación actual, se había ido de la fiesta, ¡la había dejado tirada!
"Como sea así, ¡lo mato! ¡juro que lo hago!"
Fue a echar mano de su teléfono cuando recordó que había dejado su bolso en el coche de Damon, pero ese no era el asunto, recordaba muy bien haberle dado su teléfono para que lo guardase él en su pantalón por si lo necesitaba en algún momento, una hostia imaginaria quedaría muy bien pintada en su rostro en esos momentos, ¿cómo era tan tonta?
—¡Pelea! ¡Pelea!
Elena se giró bruscamente, las voces provenían de la barra de bebidas, frunció el ceño, ¿aún seguían haciendo el idiota Tyler y Kai? era lo más probable ya que allí se tomaban muy a pecho las diferencias grupales.
"¿Más problemas? ¿es en serio?"
No quería acercarse pero por lo menos Caroline estaría allí y si tenía suerte le dejaría su teléfono sin hacer muchas preguntas. Atravesó de nuevo la multitud sin dirigir ni una sola mirada a la pelea, pero entonces escuchó la voz de Kai por encima de los gritos y se quedó helada en el sitio.
"No podía ser verdad…"
Pero lo era. Damon acababa de derribar a Stefan contra el pavimento casi sin ningún esfuerzo, en otras circunstancias Elena estaría ya parando la pelea o buscando la forma de hacerlo pero esta vez se trataba de Damon dándole una paliza a Stefan, meterse en medio no estaba en sus planes en ese momento.
Mucha gente le había advertido que Damon tenía muy mal carácter, su tía y Stefan eran los que encabezaban la lista pero nunca había estado presente en una pelea protagonizada por Damon por lo que la idea de que perdiese los papeles con facilidad o que tuviera problemas de ira era sólo eso, una idea. Nada más, pero ahí estaba la prueba de que no era así, que Damon tenía muy poco control y que no había forma de pararlo sin salir perjudicado.
¿Habría tenido Stefan razón en otras partes de Damon? su pasado seguía siendo un misterio pero hacía tiempo que se había rendido con la investigación, que la información vendría sola sin necesidad de comerse la cabeza.
—¡Damon!
—¡Stefan!
La gente gritaba a su alrededor pero ninguno con la intención de parar la pelea, Kai estaba allí, dando saltos de alegría como un niño en la mañana de navidad, pero ni rastro de Caroline ni de Klaus, es como si ambos se hubiesen retirado, como si hubiesen tirado la toalla por Damon.
¿Debía hacer ella lo mismo? ¿tirar la toalla?
—¡Como vuelvas a tocarla te mato! —se estaban diciendo muchas cosas pero eso fue lo único que Elena escuchó con claridad. Stefan se había levantado del suelo y le había dado una buena patada en el estómago a Damon después de decir esas palabras, ¿se estaba refiriendo a ella? no podían estar peleando por ella, ¿no?
Damon se recuperó de golpe con mucha dignidad, Elena esperaba que le devolviera el golpe no porque quisiera ver a Stefan herido sino porque era lo normal en una pelea, ¿verdad? pero lejos de darle otro golpe se quedó quieto con la respiración agitada y con un hilo de sangre en los labios.
—Todavía no he visto que se queje, más bien diría que disfruta como una condenada conmigo.
—¡Lo haces a propósito, Damon! ¡Te voy a matar!
—¿No era yo la causa de que todos murieran a mi alrededor? —alzó los brazos divertido invitando a su hermano a que arremetiera con todas sus fuerzas—¿eso es lo que te preocupa? ¿que te quite a Elena?
—¡Te mato!
—¡Vamos ven! ¡Te prometí un año de sufrimiento, esto sólo acaba de empezar!
Damon soltó una carcajada cuando Stefan se lanzó contra él, qué estúpida había sido Elena al creer que Damon estaba peleando por ella, lo que estaba haciendo no se parecía en nada al escenario que Elena se había montado en su cabeza. Damon se estaba riendo de su hermano, provocando ¡usándola a ella! ¿es que Damon no tenía corazón?
Ella no quería una pelea por celos, no quería que Damon sintiera celos de un beso robado que ella no le había devuelto a Stefan pero tampoco quería esto, que Damon estuviese dándole la vuelta al problema para beneficiarse, ¿qué ser humano haría eso?
Dio un paso al frente, empujando a un par de tías medio borrachas pero antes de poder salir en defensa ¡de nadie! Stefan volvió a abrir la boca y lo que salió de ella no le gustó ni un pelo.
—¡Puedes engañar a quien quieras, pero deja a mi amiga en paz, Damon! ¡Eres un monstruo, no tienes que demostrarlo! ¡Ya lo sabemos! ¿y sabes qué? que me das pena, muchísima.
—¿Pena?
—Vienes aquí a pelear con la excusa del beso que le he dado a Elena, como si te importara lo más mínimo, lo que te molesta no es que yo haya besado a mi amiga, lo que te molesta es que no has conseguido lo que te propones, ¡que todas caigan rendidas a tus pies!
Damon se quedó callado, no dijo absolutamente nada, simplemente se quedó ahí, sosteniendo la mirada a su hermano. Stefan le miraba con odio y repulsión mientras que los ojos de Damon no mostraban nada excepto a Elena, quizá estaba alucinando, pero Elena creyó ver en sus ojos azules dolor y nostalgia.
—¡Stefan! —empujó al último par de personas que le impedían ver la pelea en todo su esplendor, en cuanto llamó la atención de su amigo, tanto él como Damon clavaron sus ojos en ella— Tu pedazo de mierda, ¿quién te has creído que eres? No he podido cruzarte la cara pero no te ha ido mal, ¿no crees?
—Suenas como él…
—Por lo menos no sueno como tu, ¡Dios me libre! ¿y no eras tú el que decías que no podía ser tu amiga por ser del B? Pues aplícate el cuento, ¡y deja de protegerme! ¡no lo necesito!
"¿Segura…?"
Stefan negó con la cabeza y con un gesto alejó a los que serían su séquito de la zona, pero Elena dejó de prestarle atención en el mismo momento que sintió la presencia de Damon detrás, demasiado cerca, pero lejos de sentirse mal por ello sonrió y se dio la vuelta para enfrentarlo con todas las de la Ley.
—¿Estás bien? —acarició con la yema de los dedos el labio ensangrentado, Damon cerró los ojos, no a causa del dolor, sino de la calidez que desprendían los dedos de la chica.
—Lo siento tanto, Elena, yo…
—¿Por qué te marchaste, Damon? Yo no quería besar a Stefan, cualquiera con dos dedos de frente podría haberse dado cuenta.
—Si me quedaba iba a hacer una locura.
—¿Y cómo le llamas pelear con tu hermano? Para mi eso si es una locura, si hubieses estado cuando le arreé un puñetazo te habrías ahorrado muchos problemas.
—¿Un puñetazo?
—¡Sí! —dijo orgullosa al ver la cara de sorpresa pintada en el rostro de Damon—. Aunque me duele muchísimo la mano, ¿crees que me he roto algo?
Damon rió divertido y tomó la mano de Elena entre las suyas para comprobarlo pero secretamente era para sentirla aún más cerca, pues tenía el presentimiento de que iba a perderla muy pronto.
Pasó los dedos por encima de los nudillos ligeramente hinchados pero no veía muestra alguna de rotura o lesión. Mientras pasaba los dedos por el contorno de su mano se dio cuenta de una cosa: Elena era increíble y se merecía alguien que estuviese a su altura, no alguien como él que buscaba problemas en todos lados, pero, ¿desde cuando hacía lo que era correcto? clavó sus ojos azules en la mirada café de Elena que lo observaba de una forma indescifrable, como si quisiera meterse en su cabeza.
—Si quieres marcharte a casa…
Elena frunció el ceño ante su elección de palabras.
—No. La verdad es que no. Más bien quiero que nos quitemos de enmedio. No quiero más problemas Damon. Ya he tenido suficiente por hoy, pero eso no quiere decir que no quiera saber lo que significa "que la gente muere a tu alrededor".
—Stefan y su forma de exagerar las cosas…
—Damon…
—Tuve un accidente en Nueva York…
Estaba a punto de hablar con ella, de contarle algo de su pasado cuando todos escucharon el sonido claro de unas sirenas, mucha gente empezó a correr en todas las direcciones, como si escuchar a la policía fuese señal de peligro, pero, la fiesta era legal, ¿verdad? no tenía ningún sentido que se asusten por eso.
Damon se tensó a su lado, Elena no tuvo tiempo de preguntar qué estaba pasando, pues Damon murmuró algo ininteligible antes de tomar a Elena del brazo y arrastrarla a una carrera con dirección desconocida.
No llevaban ni medio camino tomado cuando Elena se acordó de algo crucial.
—¿Tu coche no está en el otro lado de la calle?
Damon paró en seco, Elena chocó directamente con su espalda, su olor corporal unido con la colonia de Damon inundó sus fosas nasales, era lo último que Elena necesitaba para perder el poco control que le quedaba, ¡estaba agotada!
—¡Mierda! ¡Mi coche!
—¿Cómo pensabas volver a casa? ¿andando? —todavía estaba sorprendida, podía hablar sin querer vomitar un pulmón, nunca había corrido tanto.
Damon miró detrás de ella con gesto de circunstancias, hacía un buen rato que la plaza de la fiesta y la policía había quedado atrás, pero Elena podía estar segura de que Damon no dejaría su coche allí, así que se preparó para lo peor: volver y que la policía llamase a sus padres.
Tonta no era, el alcohol no estaba permitido en una fiesta donde el ochenta por ciento de los que asistían eran menores, hasta los veintiuno no estaba permitido beber en Estados Unidos, y Elena tenía diecisiete… todo estaba dicho.
—Te compensaré, lo prometo.
—Tranquilo ya estoy pensando tu castigo.
Caminaron de vuelta a la plaza, no había ni rastro de ningún adolescente pero tampoco de algún coche patrulla, si la suerte estaba de su lado tomarían el coche y volverían a casa antes de que fuera demasiado tarde.
—No veo tu coche, ¿estás seguro que era esta zona?
—Sí, pasa que antes esto estaba repleto de vehículos, eso y que tu estabas metida en tu propio mundo de fantasía.
—Oh vamos, ya sabes que cualquier cosa es mejor que perderme en tu mirada nada sexy y arrebatadora —bromeó dándole un codazo amistoso, la comisura de sus labios tembló en una pequeña sonrisa que desapareció tan rápido como vino al clavar la mirada al frente.
Elena siguió el camino que habían tomado sus ojos para encontrarse de cara con una fila de vehículos, no había nada raro en ello, no todo el mundo podría haber cogido su coche al huir de la policía.
Como ellos.
—Creo que veo a tu bebé desde aquí —entrecerró los ojos en la oscuridad para poder ver por encima de la oscuridad.
—Elena, creo que estoy viendo a la policía desde aquí.
—¿Qué…?
La policía estaba en la zona de los vehículos, Damon los había reconocido gracias a que dos de ellos se estaban acercando hasta donde estaban, Elena podría haberle dicho a Damon que salir corriendo era la opción más viable pero estaba claro que sí habían vuelto a por el coche, Damon no se marcharía otra vez sin él.
—Damon, recuérdame por qué no he dejado que siguieras peleándote con Stefan.
—¿Por qué me quieres?
Elena le lanzó una mirada asesina pero Damon no la captó pues estaba mirando a los dos oficiales que cada vez estaban más cerca, ¿no había forma de librarse de esa?
—Sigue soñando.
Damon soltó una risita antes de responder en un tono mucho más serio.
—Pues yo me he peleado porque te quiero.
Elena tardó en reaccionar, se le desencajó la mandíbula ante las palabras de Damon, lo había dicho con una tranquilidad envidiable, pero aún así no podía estar hablando en serio, ¿cierto? no puedes querer a una persona de la noche a la mañana, ¿verdad?
Damon clavó sus ojos azules en ella, pero antes de que ninguno pudiera decir nada los dos agentes llegaron hasta donde estaban ellos.
—Documentación, chicos.
Elena no tenía nada a mano por lo que tuvieron que acercarse al coche de Damon que encima tenía un intermitente roto, ¿cómo era posible? no solo iban a llamar a sus padres sino que encima recibirán una multa.
"¿Qué más podía pasar?"
—¿Te he dicho ya cuanto te odio, Damon?
Estaban bajo arresto en la comisaría de Fell's Church mientras el sheriff intentaba contactar directamente con la comisaría de Mystic Falls para acceder así a los archivos de los dos adolescentes. Elena tenía la mirada gacha, como si sus zapatos tuvieran la respuesta a todos sus problemas, Damon no había dicho tampoco nada en todo el viaje, se había mantenido muy concentrado en la carretera, como si estuviera ideando un plan de huida.
O la mejor forma de recuperar su coche sin problemas.
Sí, eso sonaba mucho más creíble.
—¿Queréis un café o agua? —le preguntó uno de los agentes que estaba con ellos para vigilarlos, por lo menos habían tenido la consideración de no meterlos en una celda, frunció el ceño al imaginarlo.
—Agua por favor.
—Enseguida vuelvo, chicos.
El agente desapareció tras una puerta, pero ni Damon ni Elena se movieron de su sitio, era tontería hacer un movimiento en falso porque ya los tenían fichados por sus documentos de identidad, si intentaban huir acabarían siendo detenidos en cuestión de poco tiempo.
Ahora que estaban a solas, Elena miró de reojo a Damon, el chico no le prestaba atención pues seguía con la mirada perdida, eso le dio la oportunidad a la chica de poder observarle mientras intentaba darle sentido a sus últimas palabras. Le había dicho que la quería, no de esa forma, pero se entendía la idea. No era nada malo, no era tonta, muchos amigos se dicen "te quiero" todos los días, ella misma tenía esa rutina con Stefan o por lo menos hasta que volvió a Mystic Falls, sí con su amigo (¡ex!) nunca había sonado raro, ¿por qué con Damon sí? ¿qué diferencia había? ¿por qué le daba tantas vueltas cuando está claro que había sido un acto natural? Damon podía quererla, ella también desde una línea de amistad, pensar en otra cosa, era malgastar el tiempo.
—¿Qué pasa ahora?
Elena alzó la cabeza bruscamente encontrándose con la intensa mirada azul de Damon.
—Te odio.
—No puedes seguir con eso.
—Claro que si, por tu culpa me va a caer una buena en casa. Mi tía me va a encerrar en mi cuarto y no me va a dejar salir nunca. Si tengo suerte, no le dirán nada a mi madre o si no de vuelta a Londres ¡pero a un internado!
—Y a mí tu padre me meterá la escopeta en el culo. Tu futuro es más agradable que el mío.
—Eres odioso —se cruzó de brazos y miró para otro lado sin ser capaz de mantener la mirada a Damon, por su culpa estaban allí dentro, bueno quizá no solo era su culpa, pero ahora mismo era incapaz de pensar con claridad.
Damon abrió la boca para decir algo pero el sheriff le interrumpió entrando en la habitación con un teléfono en mano.
—Elena Gilbert —la chica se puso de pie—. Aquí tiene su documentación, un coche patrulla de Mystic Falls ha venido a recogerla, su familia la está esperando allí, en comisaría.
—Gracias.
—Se ha librado de pasar una noche en prisión, pero que no se vuelva a repetir, la próxima vez no seremos tan benévolos.
—No habrá próxima vez.
Humillada. Esa era la palabra perfecta para definir su estado, el hombre le señaló la puerta donde dos agentes la esperaban pero entonces se dio cuenta de una cosa, aunque estuviese enfadada con el mundo no podía irse sin comprobar que Damon estaba bien.
—¿Señorita? —el sheriff se interpuso en su camino—, ¿sucede algo?
—Sí, ¿y mi amigo?
—Hemos contactado con Mystic Falls, Damon está a cargo de Lilian Salvatore, no hemos podido contactar con ella, permanecerá aquí hasta mañana.
—Tienen que intentarlo de nuevo. No puede quedarse aquí una noche.
—Lo hemos intentado. No hay nadie en la casa que coja el teléfono.
—Espera, ¿que? su madre no vive en el pueblo, ¡tanto Stef como él viven solos! ¡normal que no cojan el teléfono!
Elena estaba nerviosa, por lo que el sheriff la arrastró hasta una de las sillas, ya habían dejado atrás la sala donde se encontraba Damon y Elena quería volver allí desesperadamente.
—La señora Salvatore es la tutora legal, tiene que vivir con ellos, ambos están a su cargo.
—Damon no vive ni en la casa —se pasó una mano por el cabello, aún le dolía pero no era importante— ¡Damon tiene que tener el número de su madre!
—¿Su madre?
Ese policía era gilipollas, no había una explicación posible.
—Sí, su madre, Lilian.
—No, está usted confundida. Lilian es su tutora legal, pero no es su madre.
—¿Qué…?
Elena clavó sus ojos en el sheriff confundida, ¿cómo que no era su madre? ¿eso quería decir que…? todo empezaba a encajar. Damon y Stefan eran hermanastros eso explicaría el hecho de que nunca habían vivido juntos hasta hacía unos años cuando Damon tuvo el accidente -si es que esto último era cierto-, pero aún así no había explicación para entender el odio que compartían los hermanos y otras cosas que se le escapaban de las manos, quizá lo que estaba a punto de hacer sería una locura, pero, ya estaba metida de lleno con los hermanos Salvatore, ¿no? ¿qué más daba lo que pasara a partir de ahora?
—Llame a su hermano, Stefan, él le dará el número de Lilian.
"No hay día en que no te metas en un lío, ¿no, Elena?"
¡Casi sesenta comentarios en solo diez capítulos! *-*
No sabéis lo feliz que me hacéis cada vez que leo vuestras opiniones/teorías/críticas, ¡ayuda muchísimo a la inspiración! (hablo en serio, cada vez que os leo me entran ganas de coger el ordenador o el doc del teléfono para ponerme a escribir, incluso de noche)
Y bien, ¿qué os ha llamado la atención del capítulo? ¿qué esperáis que pase en el siguiente? porque está claro que Elena está metiendo la pata con "llamar a Stefan", pero sus intenciones son buenas, ¡solo quiere ayudar!
¡Un beso!
