NdA:
Siento que esto no sea un capítulo. Odio que los autores hagan esto de las notas de autor, pero en este caso no me quedaba remedio.
Resulta que me voy mañana de vacaciones, y no me ha dado tiempo a terminar el siguiente capítulo. Ahora que son más largos me cuesta más terminarlos, así que espero que lo entendáis. Volveré en una semana más o menos, así que a ver si consigo subir el capítulo pronto.
Como compensación, aquí tenéis el principio del siguiente capítulo:
PREVIEW:
CAPÍTULO 10: Seth
Fue un entierro sencillo. Como lo había sido ella.
Muchas flores silvestres, poca gente (sólo los Cullen, los Denali, el recién llegado aquelarre de las Amazonas, Charlie Swan y nosotros y nuestras familias), nadie vestido de luto, ceremonia corta...
La pequeña lápida que Esme había diseñado era blanca y simple. Tenía su nombre, Renesmee Carlie Cullen, el escudo de los Cullen y un pequeño lobo rojizo grabados sobre la piedra, además de una pequeña inscripción que decía "Más que a mi vida". Agradecí el detalle del lobo rojizo, satisfecho porque hubieran incluido a Jake de alguna forma.
El sacerdote también había sabido mantener la sencillez que la familia había pedido. Por supuesto, no era el sacerdote de Forks, pues éste conocía a los Cullen y hubiera sido peligroso que se hubiera fijado en que seguían igual que ocho años atrás. Esme había falsificado una carta en la que el Obispado le pedía a un sacerdote de Seattle que por petición expresa de la familia se encargara de este entierro. Jasper había ido a recogerlo a su iglesia tras recibir la llamada en la que el hombre aceptaba encargarse del funeral.
Aunque él pensaba que estaba enterrando a una niña de ocho años.
En cuanto vimos llegar a Jacob ayudado por Quil y Embry, todos nosotros, las dos manadas, nos posicionamos a su alrededor en un gesto a la vez protector y de apoyo. Ni siquiera consentimos que las imprimadas o el resto de nuestras familias se inmiscuyera, pues Jacob era nuestro hermano, era uno de nosotros, y necesitábamos mostrar nuestra unidad como manada. Hicimos una pequeña excepción con Claire cuando, en medio de la ceremonia, la pequeña se soltó de su madre y corrió sollozando hacia Quil, quien la tomó en brazos y la abrazó fuertemente contra su cuerpo. También Rachel y Billy Black estaban entre nosotros, como la hermana y el padre de Jake. Pero las demás chicas, madres y padres se mantuvieron al margen, sabiendo que en esos momentos necesitábamos ser nosotros y Jacob.
Jacob…
Varias veces había vuelto la mirada hacia él, parado en medio de nosotros, la mirada fija siempre en el féretro. Sus labios estaban pálidos, su mirada vacía de toda emoción que no fuese dolor, su gesto tensado en una máscara de insensibilidad que escondía malamente la herida mortal que había recibido. Recordé aquél tiempo, cuando Bella estaba embarazada, en el que Jacob describía a Edward como un hombre quemándose. Eso era lo que podíamos contemplar en su rostro en esos momentos. Y eso era lo que nos hacía preguntarnos cómo era posible sufrir tal cantidad de dolor y seguir de una pieza.
De alguna forma, todos sabíamos que Jake no se iba a quedar con nosotros por mucho más tiempo. Y, aunque de forma egoísta nos rebeláramos un poco ante eso, en el fondo lo entendíamos, lo respetábamos, y sabíamos que no intentaríamos detenerlo, ni permitiríamos que otros lo detuvieran. Jacob no se merecía vivir más tiempo así, sufriendo de esa manera.
Se podía decir que, inconscientemente, habíamos pactado su suicidio.
Y, aunque sabía que era lo mejor para él, no pude evitar que mis ojos se llenaran de lágrimas.
Hasta aquí. ;)
Un besazo, ¡y muchas gracias por estar ahí!
¡¡¡Os quiero!!!
