Psicología Amorosa:

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Idea Original: -Ishiyama-san.

Ideas Otorgadas: -Maru Ishiyama.

- Springover.

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Notas del Autor:

¡Hola! Nuevamente yo!!!

Lo lamento tanto!!! T.T… Sumimase!

Es que estaba atado de manos y pies con los exámenes y más aún porque no he estado dos semanas en casa, me fui de vacaciones tantito terminó las clases y ahora me he puesto en campaña para poder terminar este capi que espero les guste!!!

Delfin-san vuelve al asecho! OH, YEAH! No hay nadie quien pueda detenerlo… muajajaja.

Y nuevamente, quiero pedir disculpas a las personas que estuvieron esperando más de… bueno… mucho tiempo, ¿no? Lo siento tanto! Y también, temo a las manazas que me envían en los reviews, comenzando con la que encabeza mi lista de mis futuras verdugos… Si, hablo de ti, Haruhi… Jajaja, pero gracias a eso me dan ganas de seguir con la historia…!! Gracias!!!!!

También debo de agradecer a las personas que se toman la molestia de dejar reviews"!!!! Muchas muchas y más que mil gracias, DATTEBAYO!!!!!

Ichi-Ichi: Pues, gracias! Y no hay problema… todos los fanáticos a los fic´s queremos que se nos complasca de inmediato con una actualización, por lo menos!!! Jajaja… ^^

Y a pedido de muchos, aquí nuevamente está Delfin-san y Tim-Hitler-san! Jajaja…

Y bueno, quizás este capítulo no hablara mucho de Allen y de su familia, pero se relata sobre la historia o más bien, el recuerdo de Kanda. Gracias a ti por dejar tu comentario!!! ^///^

StrawberryKoneko: Jojo, perdón por la tardanza!!! T.T… Y quizás el largor de éste capi no se compara con el anterior, pero espero que me disculpes, como le ruego a los demás lectores. ^^

Gracias por tu comentario!!! Encerio, me hace poner sumamente pila y muy energico!!! ^^ wiiii Y aquí estoy junto a "Te-guión bajo-Te" es decir "T_T" que es el nombre de un gorro de mi amigo!!! OH YEAH!!!!

Nos leemos, y te cuidas tambien tú! ^^ BYE!

Chibbiruchi: ARIGATO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Gracias, enserio que me copó tu comentario!!! Wii, y sí, que le vamos a hacer, es muy común escuchar ese tipo de comentario por los personajes de cabello largo!! Jajaja

Pues, cuando comencé a ver DGM, siempre oía que Kanda decía algo como Che, pero de forma… no se como se lo puede describir, y así que le nombre ya "CHE!" jajaja, aunque ahora consegui el tomo 2 de DGM (corre feliz por la habitación ^^) y Kanda hace su característico reproche con la lengua, solo que éste suena (o esá escrito XD) Chih, pero ya no quiero cambiarlo porque me hace gracia el "CHE" jajaja.

Que bueno que te haya gustado, y más me hace sentir feliz el hecho de que sea el primero que estés leyendo de DGM"!!! Wiii… Gracias y te cuidas, ¿nee?

Nikoniko-chan: Sep! A pedido de una amiga, he decidido complacer en algo… aunque no me considero Lavenista, pero bueno… la quiero mucho!!! No es algo, sumamente explícito pero para al menos nombrarlos, ¿no?

Jajajaja, seee… Kanda es pervertida!!! Muajajjaja, o es el lado oculto del verdadero Kanda… ¬¬ uhm, no sep! Pero es posible!!! MUAJAJJA!!!

Chaíto!

Hanayuki00: Hola!!! –agita efusivamente la mano- y gracias y realmente me complace lo que dices, chica! Enserio que sí, espero que te guste tanto como los anteriores!! Y gracias por dejar un comentario, espero que lo sigas haciendo… recuerda, un escritor desesperado, ¿no? XD!!!!

See!! Dlfin-san es el líder"!!! Arriba y larga vida para Delfin-san!!!

Ahora eres mi hermana Delfinística, ¿nee?!!!!! OH YEAH!!!!!!!!

Y más que mil gracias por la acotación!! Espero leer también tus historias, nee-chan! ^^ Te cuidas!!!!

Haruhi Juliet-Pon: Mi querída amenazadora personal!!! ¿Qué haría sin ti, shojo? Jojo!! ¿Cómo no te voy a extrañar, si leer un reviews tuyo me alegra el día, porque eres sumamente Kawaii y muy graciosa!!! Jajaja

OMG, no es que no quiera tenerte en mi país, nee-san… solo que aprecio mucho mi vida!! ^^ jojo!!! Creo que cambiaré de compañía al paraíso, enserio, nee-san… Shinigami-sama se queda cortito al lado tuyo..! y es eso lo que da más miedo!!! T.T….

Seep, es que no es para menos, amo tus historias…!!! En especial "esto es un Yullen?" jajaja, te quiero!!! Jajjaja, eres una de las escritoras que más admiración le tengo!!

Muchas gracias y nos seguimos leyendo! ^^ un beso y te cuidas, onee-san! ^^

Y también a las personas que leen mi historia!!! Más que mil gracias!!!!!

Y cambiando algo de tema…

Gracias también por los reviews de "Promesa sin remitente!", de veras que me hacen sentir… ¡Wiii! Y creo que tomaré el consejo de varias personas que es de seguir la historia y que no se quede solamente como un one-shot!

Y bueno, sin más preámbulos, demos inicio a la historia por la que han de estar hoy aquí!!! Jaja!!!

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- ¿P? –preguntó con inseguridad.

- No… -trazó una línea en la hoja.

- ¿Q?

- No… -Otra más.

- ¡G, ¿no es así?!

- No… Ya me estás aburriendo usagi… -dijo con desgano, para volver a trazar otra línea sobre el papel y así obtener. –Ahorcado…

- ¡Nooooo! –gritó con desesperación al tiempo que se caía de sobre la silla. -¡Ya van tres rondas y aún no consigo ganar…! ¡Eres cruel Yuu-chan! –mal error.

Un fuerte golpe fue dado en el rostro del pelirrojo proporcionado por el libro de la japonesa, sacando hilillos de sangre a la pobre nariz del joven Bookman, mientras Kanda volvía a su asiento y se sacudía las manos.

- No me llames por mi nombre, estúpido. Y no es mi culpa que seas un inútil en el juego de ahorcado… -comentó con el ceño fruncido Kanda para sentarse y cruzarse de brazos ante la atenta mirada de su amigo pelirrojo.

- Entonces Yuu… ¿Cuál era la palabra? –preguntó Lavi secándose el rastro de sangre con un pañuelo.

La muchacha alzó la vista gélida al otro para luego completar con las palabras faltantes los espacios marcados sobre el papel y restregarle en el rostro a Lavi cual fue su error. Éste, tomando con ambas manos el papel, queda con una gota en la cabeza para luego mirar a su amiga.

- ¿Delfín-san? –preguntó Lavi al ver lo obvio escrito en el papel.

- Ni siquiera pudiste adivinar esa… Eres un completo imbécil. –dijo sin ánimos Kanda para volver a cruzarse de brazos y cerrar los ojos aguantándose las ganas de golpear más fuerte a su compañero. Lavi tan solo dirige su vista al reloj que había en la sala y suspira, para luego llamar la atención de Kanda.

- Nee, Yuu-chan. ¿No sabes por qué no viene Lena-chan? Ya ha pasado diez minutos de las 11 y sabes que Lenalee es amante del buen horario… Dijo que estaría aquí a las 11 para la última hora, debido a que tenía muchas cosas que ver con el tema de la fiesta… -comentó al tiempo que ladeaba el rostro en busca de su amiga china. –Oh es cierto… ¡Hoy comienza el Moyashi-chan a enseñar, ¿no es así?! He visto el horario de clases y nos toca los lunes, martes y jueves como hoy a última hora.

- Hmp… Supongo. –comentó simplemente la japonesa aún con los ojos cerrados.

- Vaya, ya han pasado tres meses de que no tenemos profesor de psicología… Al último que llegó le habías roto varias costillas y un brazo… Sin mencionar el daño psicológico con tu katana y haberle dañado su futuro entre las piernas, jejeje… -comentó divertido Lavi al recordar tal suceso. –Espero que Moyashi-chan tenga más suerte que el anterior…

- Che… -dijo simplemente para luego levantarse de su asiento y dirigirse hacia la puerta del aula; Lavi solo la sigue con la mirada para luego preguntarle.

- ¿A dónde vas, Yuu-chan?

- Che… Es demasiado ruidosa el aula y quiero tomar algo de aire antes de que el moyashi asome sus narices. –dijo al tiempo que abría la puerta para salir, pero encontrarse con una sorpresa.

- Buenos días, Kanda. –La susodicha dio un respigo al ver tan cerca al de cabellos blancos, con tan solo haber abierto la puerta del aula. –No es horario de salir.

- Che… Moyashi. –dijo simplemente Kanda para desviar la mirada con molestia.

- ¡Buenos días Kanda! –escuchó otra voz pero detrás de Allen.

- Lenalee, ¿Qué haces aquí tan tarde? –preguntó algo sorprendida Kanda por la aparición resiente de la china a espaldas del albino.

- Etto, pues fue mi culpa el hecho de que lleguemos tarde. –era Allen quien hablaba, Kanda enarcó una ceja sin comprender la palabra "lleguemos", estaba en plural… Es decir…

- ¿Vinieron juntos? –preguntó Kanda con la gélida mirada de siempre.

- Si, pues… -Lenalee era de aquellas personas a quien descubres con tan solo verle la expresión del rostro, y no por nada, se encontraba bastante ruborizada. Eso hizo que Kanda frunciera el ceño con molestia.

- Che… No se por qué tienes que excusarte conmigo. El hecho de su tardanza "profesor" da mal aspecto a su nuevo papel… ¿sabe? –restregó con molestia Kanda, haciendo que Allen frunciera el ceño.

- ¡Bueno, creo que es mejor que vayamos a sentarnos, ¿No, Kanda?! –Lenalee trató de suavizar el ambiente que se pondría realmente feo si Kanda y Allen no dejaban de verse de esa manera tan amenazante.

- Che… -dijo simplemente para volver a su asiento y sentarse con bastante pesadez. Lenalee se encogió de hombros para luego dirigirse a su asiento también y hacer lo mismo que Kanda.

Allen solo suspiró para luego entrar por completo a la habitación y cerrar la puerta, haciendo que la atención de los presentes se concentrara en él. Tragó saliva algo nervioso, y luego comenzar a hablar.

- Bueno… Como sabrán ya muchos, soy el nuevo profesor de psicología y próximo a antropología, pero creo que al menos la última materia no nos tocará juntos… -Se dio vuelta en busca de una tiza y comenzó a escribir en el pizarrón su nombre. –Bien, mi nombre es Allen Walker, tengo 23 años y es un gusto conocerlos… -sonrió como último llamando la atención de muchos (muchas) presentes.

- ¿Te podemos llamar Moyashi? –una gran roca recayó en la cabeza del albino al oír aquella voz y tal oración.

- Yuu Kanda… -Murmuró de ultratumba al oírla decir aquello, mientras ponía fuerza sobre la tiza hasta partirla con los dedos. -¡Muy bien, me habían comentado que desde hace un buen tiempo que no tenían profesor de psicología así que quiero saber como están en la materia, tomaré un breve examen y así sabré desde donde retomar las lecciones! –dijo con una agradable sonrisa que molestó bastante a Kanda.

- ¿Y si no recuerdas una que otra cosa? –preguntó Lenalee.

- No se preocupen, si tienen alguna duda solo levanten la mano y yo personalmente responderé sus dudas… -dijo con una sonrisa en la que más de UNA se quedó mirándolo, Kanda frunció el ceño al darse cuenta que sus mejillas comenzaban a sonrojarse, desviando la mirada hacia otro punto murmuró palabrotas contra Allen.

- ¿Y si no respondes el examen porque no sabes nada en él? –preguntó Lavi.

- Pues… -una gran roca cayó sobre Allen; siguió sonriendo e hizo de cuenta que no escuchó nada. -¡Muy bien, entregaré los test y ustedes lo completan, como ya lo dije a cualquier duda, solo levantan la mano y yo… -Kanda levantó la mano, así que Allen le dio la palabra. -¿Si?

- ¿Podrías dejar de hablar y entregar el condenado examen? –varias risas al respecto se oyeron en todo el salón, nuevamente la misma roca, solo que ésta más pesada, recayó sobre su cabeza. El orgullo de Allen estaba en juego y no pretendía hacerle ganar a la azabache. Trató de calmarse y suspiró para luego…

- ¿Has visto a Komui-san hoy? –preguntó Allen a Kanda con una sonrisa.

- … No. –dijo sin entender a que se refería.

- Puedo mandarte con él… -dijo con un rostro serio.

- Hmp… Moyashi… -murmuró.

- ¡Bien, sigamos! –el albino comenzó a entregar las hojas a cada alumno de la sala y luego se ubicó cerca de su escritorio mientras que esperaba a que uno de sus alumnos se desocupase.

Una mano se había levantado y se dirigió hasta la muchacha pelirroja y de lentes, que lo había hecho.

- ¿Si? –preguntó Allen en voz baja a Karin. Ésta había pasado un pequeño papel al muchacho y tomándolo entre sus manos leyó un número de teléfono. Abrió los ojos al darse cuenta de que…

- Mi número, cualquier cosa me contactas… -dijo en el mismo tono de voz con una sonrisa nada inocente.

- E-Etto… "Sonríe y aléjate, sonríe y aléjate" –se comenzó a alejar de Karin con una sonrisa un tanto perturbada, hasta que vio como otra persona levantaba la mano. Casi cantó aleluya con todo y elenco de Delfín-san al ver que alguien lo llamaba. -¿Si?

- Moyashi… -escuchó y se quedó de piedra por unos instantes y con un cartel por el cuello que decía `olvidado por Dios´.

- Kanda… -dijo en un murmuro. -¿Qué necesitas? –preguntó tratando de calmarse.

- Nada, solo quería saber si en verdad vendrías… -Dijo sin el mínimo rastro de tacto posible.

- K-Kanda… ¿Tanto me odias? –dijo con cascaditas en los ojos.

- No eres tú, son los psicólogos… -Hizo una pausa. -¿Acaso no sabes por qué no tenemos más profesor de psicología? –preguntó con una sonrisa sádica que hizo a Allen alejarse un poco, pero tras dar un vistazo a la hoja de Kanda pudo ver que unos cuantas preguntas estaban en blanco.

- ¿No puedes responderlas? –preguntó mirando a su hoja.

Kanda dirigió su vista hasta la hoja y luego musitó un `Che´ como rechazando toda ayuda por parte de Allen, éste sonrió al descubrir el significado de su `palabra´.

- Veamos… -dijo tomando la hoja de Kanda en manos, sorprendiendo a la otra. –Estás en falso y verdadero, ¿eh? Pues… ésta es verdadera, y ésta es falsa… Mira, te habla sobre la sociabilidad del ser humano, ¿cómo podrías describir eso?

- ¿por qué me ayudas? –preguntó Kanda.

- Porque soy tu profesor, y te guste o no, deberás de acostumbrarte a verme más de seguido… -Sonrió con victoria en los labios.

- ¿Por qué te empecinas en que te acepte? –preguntó nuevamente en voz baja con la vista perdida en el examen.

Allen hizo un momento de silencio mientras que esbozaba una sonrisa para luego posar una de sus manos en la cabeza de la japonesa y susurrarle al oído.

- Porque eres un reto para mí, Kanda… Y amo los retos… -Kanda abrió los ojos al escucharle decir eso y cuando iba a dirigir su mirada hasta él, Allen había comenzado a caminar alejándose de ella en dirección a otro alumno que había levantado la mano también.

Kanda seguía con su rostro sorprendido mirando a Allen marcharse, inconcientemente, sentía una presión en su pecho al ver a Allen alejarse, era como un… ¿Deijavú?

. . . .

El momento del examen había dado culmino y debía de entregar las hojas y salían del aula ya destinados a seguir con la rutina de sus días, puesto que las clases habían dado por terminadas. Kanda había entregado el examen y encaminándose hacia la puerta para salir, pero la voz de Allen la detuvo.

- Kanda…

Ésta se detuvo y sin dedicar mirada alguna musitó un `Che´, muchas personas que aún seguían en el aula a causa de la manada en la puerta, pudieron escuchar como el albino llamaba a la muchacha; muchos de allí creyeron que la iba a mandar con el director pero grata fue su sorpresa al escuchar…

- Luego de clases… ¿recuerdas?-dijo Allen.

- Como quiera… -fue la respuesta de Kanda.

- Espérame fuera del salón, iré en un momento. –dijo para volver su rostro a las personas que le tendían sus exámenes.

- Hmp… -y así se dirigió fuera del aula y se recostó por la pared para dar un sonoro suspiro y cerrar los ojos; no supo en que momento había tenido a Karin frente a ella pero en el momento que en que abrió los ojos, se topó con la no tan agradable mirada de p… que poseía Karin.

- Kanda… -nombró con aquella sonrisa tan molesta.

- Que sorpresa… Tus perritas no están contigo. –dijo sin inmutar expresión en el rostro. -¿Qué demonios quieres?

- ¿Qué tienes con el maestro de Psicología?

- Ok, mi hipótesis de la presencia milagrosa de neuronas en tu cabeza ha ido a la mierda, ¿Sabes? –Hizo una pausa. -¿Qué te hace pensar que tengo algo con ese moyashi?

- ¿Por qué será que algo no me haga pensar en eso?

- ¿Por qué eres una desquiciada sin remedio? Y dejaste el cerebro en la última cama que despertaste. –dijo incorporándose para alejarse, pero la otra la había tomado por la muñeca para detenerla. –Si tienes algo de cariño por ti misma, soltarás mi muñeca, ¿bien?

- No seas estúpida, ¿crees que me creo el cuento de la "Kanda intimidante" que tratas de regalar, perra?

- Si realmente no lo crees, ¿te lo demuestro, zorra? –Kanda ya tenía su puño en alto, haciéndole retroceder a la pelirroja.

- ¿Qué ocurre, Kanda? –ambas muchachas se dieron vuelta al oír la voz del maestro. -¿Sucede algo, chicas?

- Nada, Walker-san… -Sonrió hipócritamente Karin.

- Tiene razón la zanahoria, no sucede nada. ¿Ya te ibas, no, Karin? –dijo Kanda con una sonrisa de auto suficiencia, haciéndole refunfuñar a la otra, y así comenzar a caminar. Kanda dio un suspiro cuando Karin había dejado el lugar.

- ¿Problemas? –preguntó Allen con una sonrisa cómplice.

- No se llaman problemas a algo que tenga que ver con rameras como esas… -Hizo una pausa. -¿Nos vamos?

- Claro… -Comenzó a caminar seguido de Kanda, pero de pronto, se detuvo llamando la atención de ésta. –Pero, quisiera cambiar nuestro ambiente… -sonrió.

- ¿Cambiar? –preguntó.

- Creo que te agradará la idea… Créeme… -tomó la mano de Kanda para comenzar a correr, la japonesa extrañada por la repentina acción del inglés. Más no pudo evitar pensar que su profesor de psicología estaba loco…

Llegaron hasta un pequeño parque que no podía haber recordado estar allí, miró algo sorprendida aquel lugar mientras que Allen, aún tomándola de la mano, se dirigió hacia unos columpios.

- Siéntate. –dijo Allen mientras él lo hacía.

Kanda lo miró con rareza acentuada pero éste solo sonrió para luego dar pequeña palmaditas sobre el columpio a su lado dando a entender que quería que se sentase.

- Che. –musitó solamente para sentarse en el columpio. -¿Qué hacemos aquí?

- Por hoy ésta es nuestra oficina, ¿te gusta?

- ¿Ah? –preguntó totalmente confundida.

- Vamos, no es para tanto… Bien, si te fijas bien no hay nadie más que nosotros dos en este lugar… ¿Piensas contarme lo que ocurrió? –preguntó con una leve sonrisa afectuosa que Kanda solo miró con asco.

Suspiró derrotada.

- Hace dos años atrás había perdido a una persona muy importante para mí en un accidente que creo que fui yo la causante… -Allen la miraba tranquilamente, no quería ponerla nerviosa, mientras que ella miraba de forma perdida al frente. –Era verano y… estaba lloviendo… torrencialmente…

Era un día bastante caluroso a pesar de la lluvia que caía sobre el suelo, la humedad era casi asfixiante. Miraba de manera perdida el gran mar que tenía enfrente, como algo irónico de la vida, puesto que el mar parecía inmensamente grande y libre, pero también tiene límites… Como cualquier cosa. La vida es una jodida injusticia.

Se encontraba en el único lugar en donde no la encontrarían tan fácilmente debido a que solo ella conoce ese lugar; a orillas del mar, en una pequeña costa un tanto olvidada pero con una vista realmente envidiable del mar y de sus playas, casi nadie se detenía a parar por aquellos lados, tan solo ella… y él.

El recordarlo tan solo la hacía enfadarse aún más, y golpeó con una mano el suelo. Realmente lo odiaba.

- Yu… -Escuchó a sus espaldas. No podía negar que al oírlo, mil y un sentimientos brotaron en ella, y no quería que él estuviese viendo aquellas marcas que dejaron las saldas lágrimas.

- ¿Qué haces aquí? –dijo despectivamente, sin mirarlo.

- Y-Yo…

- Creí que te habías ido. ¿O crees que algo va a cambiar con tenerte ahora aquí? –sonaba lo más fría posible, quería que lo sintiera, sintiera aquel desprecio y que le doliera tanto como a ella le dolió al saber cómo él mismo le dio la espalda.

- Yu… Yo… Lo siento. –una gran carcajada se hizo lugar en el silencio, llamando la atención del joven, que miraba incrédulo a la japonesa, mientras ésta se ponía en pie y desviaba la mirada hacia él.

- ¿Crees que todo se soluciona con un "lo siento"? ¿Qué todo volverá a ser como antes? Maldito traidor… Creía que podía confiar en ti… Y sigo diciendo lo mismo… Tú crees que todo es tan fácil que deseándolo todo es posible. Ja. Maldito incrédulo…

- ¡No fue mi intención!

- ¿A no? –Dijo fingiendo sorpresa. -¿Qué me dirás? ¿El exceso de lluvia fue mucho para ti? –Hizo una pausa. –Te estuve esperando… te esperé toda la noche, bajo la lluvia y así saber lo que realmente sentías… Pero me doy cuenta que no eres más que un condenado hipócrita… Eres como los otros hombres, ¿acaso esperabas a acostarte conmigo para luego huir como buen bastardo?

- ¡No digas eso!

- ¡¿Entonces, qué demonios ocurrió?! ¡¿Por qué no viniste a buscarme?! –exigía realmente desesperada.

- Yo… ¡Tenía miedo, ¿sí?! ¡Me amenazaron si volvía a verte nos matarían, Yu! ¿Cómo responderías a eso?

- Al menos moriría con la conciencia limpia…

- Yu… No puedes…

- Si no tienes más que decir, quiero estar sola. Pues me dí cuenta que siempre lo he estado. –dijo para darle la espalda. Mas, pudo sentir como la tomaba de la muñeca y la volteaba, haciendo que él quedara mostrando la espalda al mar, se oyó un fuerte disparo que sorprendió a la japonesa.

- T-Te amo… -murmuró para luego, aún sujetando a Kanda, caer ambos al oscuro mar. Las olas se volvían más y más fuertes, haciendo que no pudiera abanzar más.

- ¡NO! ¡Sujeta mi mano! ¡No me dejes! –Mas el cuerpo sin vida del muchacho se fue adentrando más y más a las profundidades del agua, y las fuertes olas la llevaron contra unas rocas, haciendo que perdiera el conocimiento.

- No recuerdo muchas cosas de aquel tiempo… El doctor dice que sufrí una amnesia temporal, pero ya han pasado dos años desde entonces… -dijo para luego bajar la mirada.

- Comprendo… -Dijo simplemente Allen para levantar la mirada y mirar a la joven.

- Supongo que ahora me dirá "no fue culpa tuya" o alguna cosa para que me sienta mejor. –dijo de manera irónica.

- Tranquila, no lo diré. ¡Es tu culpa! –culpó cómicamente, a lo que Kanda se le quedó mirando un lapso de tiempo para luego desviar la mirada, no quería que viese la sonrisa que portaba en los labios.

- Eres un idiota. –susurró, poniéndose de pié, y dar la espalda al albino. Pero sintió un ligero peso a sus espaldas y los brazos del albino rodearle en un abrazo.

- Creo que estás harta de las palabras, Kanda… Y supongo que nadie se detuvo a demostrártelo con acciones. –murmuró muy cerca de su oído, causando un respingo en ella, más no se inmutó en apartarlo porque tenía razón.

. . . .

Se encontraba caminando en dirección a su casa, más al cruzar una de las aceras que daba perfectamente a la entrada de su hogar, puede ver a una chica pelirroja y de lentes caminar en dirección contraria a ella. Algo malo va a ocurrir.

Como sabemos perfectamente, Lenalee es una chica sumamente educada y de buenas intenciones, y es su forma de ser el hecho de saludar a las demás personas, correspondan o no.

- Hola, Karin. –saludó la china.

- Lenalee… -murmuró su nombre con deje de diversión para luego detenerse y mirarla. –Dime… ¿Qué piensas sobre Allen-san?

- ¿S-Sobre Allen-kun? –su rostro se tornó rojizo. –P-Pues… es un gran profesor, ¿no? ¿Y a ti? jajaja

- Pues… creo que tiene un buen trasero, ¿no? –Lenalee frunció el ceño. –Pero no quiero hablar de eso ahora… Mira, eres una chica muy dulce y me caes bien… Y una de las cosas que no soporto es que se aprovechen de personas como tú.

- ¿A-Aprovechar? ¿A qué te refieres?

- Mmm… Pues, no te fíes de más. Hablo de Kanda. Solo es un concejo mujer a mujer, ¿si?

- No creo que conozcas a Kanda, ella nunca traiciona a sus amigos. –recalcó un poco molesta al oír como Karin hablaba de su amiga.

- ¿Amigos? Ella no los tiene, como ella dice… ella no los necesita. Mejor sola que mal acompañada, Lenalee…

- ¡Eso no es cierto! ¡No hables así de ella, no la conoces!

- Quizás… pero hay cosas que son muy comunes, y más cuando hay un hombre de por medio, Lenalee… -Sonrió satisfactoriamente, al ver como su pequeña mosca caía en su telaraña.

- ¿Hombre? ¿A qué te refieres? –Dijo ya molesta.

- Mmm, pregúntaselo a Kanda. ¡Nos vemos! –y así Karin se alejó del lugar, dejando más que confundida a la chica.

- ¿Q-Qué…Qué fue eso? –Decía muy trastornada por lo recién vivido.

. . . .

Al día siguiente, faltando tan solo un día para la gran fiesta, todos estaban más que ajetreados con la gran fiesta que se aproximaba. Más la más trastornada era Lenalee, puesto que era la que dirigía la organización.

- Apúrate a llevar el dinero al decorador… ¡Tú, apresura los papeleos de mi hermano! ¡El otro, si tú, ordena mejor las mesas y sillas que estén bien alineadas y paralelas unas con otras! ¡Hey, el de blanco, tráeme un café bien cargado, ¿oíste? Uff… Esto es demacrante. ¿Dónde está Lavi?

- Hola, Lenalee. –oyó como la saludaban y pudo reconocer aquella voz de inmediato.

- ¡Allen-kun! –Sonrió abiertamente. -¡Qué gusto verte!

- ¿Puedo ayudarte en algo?

- ¿Podrías buscar a Lavi?, lo envíe hacia el depósito para que consiguiera más cajas de copas.

- Ok, iré enseguida. –y así el albino se encaminó hasta donde el pelirrojo al gran depósito de la universidad, y al llegar abrió la puerta encontrándose con un Lavi debajo de varias cajas a punto de ser asfixiado por éstas. -¡Lavi! ¡Aguarda! –y así, Allen Walker, de profesor de psicología a salvavidas de despistados conejos, atacados por la rebelión de las cajas al servicio de Delfin-san! ^^

Unos minutos después…

- ¡Ah, Arigato! –decía Lavi mientras recuperaba el aliento.

- ¿Cómo llegaste a estar debajo de tantas cajas? –preguntó realmente consternado por aquella escena.

- Esto… No preguntes. ¡Y bien! Aún no he encontrado las copas que me había pedido Lena-chan.

- Bien, te ayudaré a buscarlas… ¡Mira, allí en la repisa! Deben de ser esas. ¿Cómo no las has hallado aún, Lavi?

- ¡Te dije que no preguntaras! –y así ambos muchachos lucharon contra su inteligencia… ¬¬

. . . .

- ¿Dónde están esos dos? Ya hace más de media hora que los había mandando y aún no llegan. –decía realmente anciosa la china.

- ¿Vamos a por ellos? –preguntó con cara de pocos amigos.

- Temo que sí… Ah… -suspiró.

Y así se encaminaron hasta la bodega y al abrir la puerta, casi y Kanda no pudo sostener a Lenalee que se había quedado con la nariz sangrante. Lavi sobre Allen, llenos de polvo y vidrios rotos haciendo que la luz sea aún más cristalizada, la distancia entre sus rostros era casi nula y el aire de la joven china se fue a parar lejos de sus pulmones.

- Ok, esto es más raro aún… -dijo Kanda sosteniendo a Lenalee. Ambos jóvenes se dieron vuelta a verla con los ojos bien abiertos.

- ¡No, espera! ¡No es lo que parece! ¡Nooo! –decían en unísono mientras trataban de incorporarse antes de que Kanda cerrara la puerta, mas, no llegaron a tiempo y volvieron a quedarse en la obscuridad.

Y Lenalee decía incoherencias sobre lo vivido…

- Lavi y Allen… Un Laven… Lemon… Ahhh…

- Che…

. . . .

Ya era de noche y pudo llegar a su casa, muerto, pero llegó. Allen Walker nunca pensó que su casa y la idea de dormir fuera tan satisfactoria después de un día completo dentro de la institución Black Order.

Camino hacia su habitación, fue deshaciéndose de su maletín, sus zapatos, calcetines y de su corbata, más que Tim estaba más que inquieto el día de hoy, no paraba de ladrar y ladrar. Al estar a punto de entrar en su habitación comenzó a desbotonar su camisa y su pequeño perro mordisqueaba su pantalón.

- ¡¿Qué ocurre, Tim?! ¡Deja ya mi pantalón! –y al abrir la puerta de su habitación, se dio cuenta lo que su pequeño perro quería advertirle.

- ¡Allen! –Todo fue tan rápido que no supo en qué momento Road se había lanzado a su cuello y aún menos, cuando había depositado sus labios sobre los suyos.

- R-Road… -murmuró más que sorprendido. Y eso solo significaba una cosa… Los Noah están en acción.

. . . .

¡¿Por qué todo el mundo se cargaba con él hoy?! Después de una ardua mañana en la institución, su queridísimo abuelo, apodado Panda, lo manda hasta su librería para que haga el turno de la tarde y que se encargue de cerrar la tienda. Como si no hubiese tenido una mañana ajetreada de por sí.

Más al notar que el reloj marcaba las diez de la noche, se apresuró a cerrar la tienda, pero cuando estaba buscando las llaves del recinto en uno de los cajones del mueble donde él se encontraba, pudo oír como la campanilla de la puerta sonaba, dando a entender que una persona más ingresaba al lugar. Sin dedicar mirada alguna al sujeto que no conocía el sistema horario, atinó a decir.

- Lo siento señor o señora, estamos cerrando… Vuelva mañana, por favor.

- ¡Oh, ¿en serio?! Qué mala suerte. –aquella voz creyó que no la volvería a escuchar y un fuerte escalofrío recorrió su cuerpo, de un golpe lo había mirado y no cayó de la impresión al verlo allí, con aquella sonrisa tan cautivante y los ojos tan intensos como la misma luna, mirarlo de aquella manera que lo desnudaba tan siquiera mirarlo. -¿Acaso el cliente no era lo más importante, shonen?

- T-Tykki… -murmuró su nombre con los ojos más que abiertos y la sorpresa tatuada en sus facciones.

Buenas noches, mi dulce conejo.

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Notas finales:

Pues, a los lectores… A parte de una gran disculpa! También les debo un gracias enorme!!!! Puesto que gracias a sus comentarios me hicieron volver a éste fic que había dejado olvidado y había olvidado lo mucho que me gustaba!!!!!!

Enormemente gracias a todos y hasta aquí llega el capi.

Prometo no tardarme tanto como la vez anterior, y tan pronto como suba éste capi, me pondré a escribir el siguiente capítulo.

He estado pensando en re-editarlo, puesto que ahora creo que estoy mejorando en la escritura… pero aún no lo decido, ya que tengo unas cosas pendientes que hacer y creo que hacerlo de nuevo me costará… algo de tiempo, más espero sus opiniones con respecto al capítulo de hoy y así darme fuerzas para el siguiente!

Los ama…

Joshua Lee… Ahora he cambiado mi nick por Ishiyama-san!!!

Pero sigo siendo del clan Lee!!!!

Nos leemos prontito!!!!!!!!!! ^^

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