Una rosa entre las espinas
Hermione regresó al Gran Comedor y miró a su alrededor. Todos estaban bailando y hablando y riéndose. Muy pocas personas permanecían sentados a las mesas. Buscó a Severus pero no lo veía. Hizo una pausa, preguntándose a dónde se suponía que tenía que ir. Simplemente no le parecía correcto ir a sentarse por las suyas a la mesa de Slytherin, así como así.
"Pero mira lo que tenemos aquí Lunático..." comentó una voz sarcástica a sus espaldas. "Parece que Quejicus perdió a su cita."
"¿O tal vez hice mal en asumir que lo eres? Después de todo, ustedes dos entraron aquí como si fueran el Señor y la Señora de la mansión. Pero claro, eso no significa nada. De hecho, le falta credibilidad. Una escenita de mierda esta, ¿verdad? Snape, consiguiéndose a una nenita tan linda como tú...No me parece...Creo que es más fácil, y probable, asumir que te pagó, ¿verdad?"
Hermione se dio la vuelta y estrechó los ojos para mirar a Sirius Black. Obviamente nadie se había molestado en informarle a los miembros de la orden qué era lo que Hermione hacía allí. Ambos, Lily y Sirius estaban haciendo un maravilloso trabajo al proveerle un buen camuflaje sin siquiera darse cuenta.
Furiosa, Hermione abrió la boca para replicar, pero Remus tomó a Sirius del brazo con fuerza. "¡Es suficiente!" Siseó, obligando a su amigo a mirarlo de frente. "Ya bebiste demasiado. Ve a buscar a Marlene y llévala a casa."
Sirius se zafó de la mano de Remus pero se quedó frío cuando oyó que una voz intervenía.
"Deberías oír el consejo de tu amigo Black." Comentó el tercer hombre con frialdad. "¿Sabes? Odiaría que algo malo te sucediera. Piensa en todas esas personas que dependen de ti para que los defiendas." La castaña volteó para ver a Rabastan Lestrange echando rayos por los ojos, dirigidos hacia los dos merodeadores.
Los ojos de Sirius se abrieron enormemente y dejó de resistir mientras Remus los apartaba de la escena. "De verdad te gusta juntarte con los chicos malos, ¿eh nena?" Le dijo el ebrio merodeador. Alzó un dedo y picó a Hermione repetidas veces. "Te lo advertí. Eres demasiado estúpida para ver que tan hondo te has metido en el agua, nenita. Solo recuerda...¡te lo advertí!" Con una mueca de disculpa, Remus arrastró a su amigo, dejando atrás a la chica y a una pequeña cantidad de gente viéndola.
Rabastan la tomó del codo. "¿Estás bien? Ten, bebe." Tomó una copa de champagne de una bandeja que flotaba por allí. "Esto te hará sentir mejor."
Hermione sintió calosfríos cuando el hombre la tocó. Era algo frío, la forma en la que esos dedos se deslizaban por la tela de la manga, bordeando el exceso de confianza. "Gracias." Se forzó Hermione a decir. "Ignóralo. El tipo es un idiota. Ven. Bella me pidió que te rescatara y no se quedará tranquila hasta que te lleve con ella. Sin embargo, debo insistir en un baile de recompensa." Los ojos del sujeto brillaron de manera poco sana al mirarla de arriba hacia abajo, hambrientamente.
Ella le sonrió de compromiso y le contestó. SI a Severus no le molesta,. No podría bailar contigo sin su permiso."
Al escuchar esto, en lugar de aplacar su ardor, la expresión en los ojos del hombre se volvió feroz. "Entonces me aseguraré de preguntar."
'Ya quisiera escuchar esa conversación.' Pensó la castaña mientras el tipo la guiaba por el salón.
"¡Ahí estás!" Dijo Bellatrix al verlos acercarse. "Gracias Raby. Me hubiera sentido tan mal si mi primito le hubiera hecho daño." La mujer estiró una mano para separar a Hermione de Rabastan, y la chica se sintió aliviada al encontrarse en medio de las dos hermanas.
La realidad se retorcía todavía más.
"Me parece que el tonto creía que la estaba rescatando." Comentó Rabastan con desdén. "Pero es difícil saber cuando ha bebido tanto. Dejaré a las damas por ahora. Parece que he perdido a mi propia cita. Con un poco d suerte, se fue a su casa." El hombre se inclinó y les sonrió, para luego retirarse.
"¡Pero que tonto!" Dijo Narcissa observando al Lestrange que se alejaba. "No tendrá escapatoria si molesta a los Parkinson." Se volvió para mirar a Hermione. "Y por Sirius. Ese es una absoluta desgracia para la familia. Evítalo querida. No es nadie que quieras conocer."
"No será problema." Comenzó a decir la joven. "Lo encuentro particularmente desagradable."
Bella ladró una risotada, poniendo los nervios de Hermione una vez mas, de punta. "'Desagradable'. Me encanta. ¡Oh, mira! Allí está Severus. Oh, oh...Parece que vamos a necesitar otro rescate por allí..."
Hermione miró hacia donde la mujer señalaba y vio a Severus hablando con Lily.
El corazón de la chica dio un vuelco, pero en cuanto vio la mueca de desagrado plasmada en el rostro de él, la rígida postura, y el aire de incomodidad con el que se presentaba frente a la pelirroja, supo que su Severus no se encontraba a gusto. De hecho, se lo veía furioso.
Dio un paso para acercarse a él, pero Narcissa la tomó suavemente del brazo. "Deja que se zafe él mismo. A los hombres les desagradan ciertos tipos de muestras de posesivismo en público. Severus es un hombre orgulloso y se ofende con facilidad si algo lo hace verse débil."
Hermione dudó, dándose cuenta que aquél era una remarcablemente sabio consejo. "Confiaré en tu experiencia."
Narcissa le dedicó una sonrisa de aprobación. "Hazlo. Te lo has ganado. Es gratificante el poder ayudar a guiar a otra persona."
"Entonces, te lo agradezco aún mas." Volvió su atención hacia Lily una vez mas y maldijo. James estaba justo detrás de la pelirroja, echando humo por las orejas, sobre todo cuando la mujer puso una mano sobre el brazo de Severus y se acercó demasiado hacia él para remarcar algo que decía.
"Desesperada." Comentó Bellatrix
"Vulgar." Dijo Narcissa. "Es tan bajo ir mostrando tanto escote cuando es obvio que aún estás amamantando. Es como si una vaca fuera por ahí haciendo gala de sus ubres inflamadas."
"¿No es esa la sangre sucia con la andaba de amigo cuando estaba en la escuela?" Preguntó Bella casualmente.
La reacción de Hermione a la palabra no pasó desapercibida en las dos mujeres. "Así es." Farfulló la joven, dejando escapar la verdadera antipatía que sentía realmente por esa mujer. "Ya la he conocido."
Bellatrix la miró. "Las muestras públicas de posesivismo no son recomendables, sin embargo, si crees que ella es una amenaza, podemos tomar cartas en el asunto...con discreción."
La castaña sintió que el vello de la nuca se erizaba. Si Bellatrix estaba diciendo semejante cosa, entonces la respuesta que Hermione diera tendría graves consecuencias. Miró a Severus, tratando de simular estar considerando la propuesta, pero sin poder encontrar una solución apropiada.
"No creo que tenga que hacer algo. Severus es tan tonto como para ir detrás de esa, entonces no me merece."
"Bien dicho." La felicitó Narcissa con un murmullo. "Estoy totalmente de acuerdo. Debo decir que siempre me gustó Severus cuando estábamos en la escuela, pero hasta hace poco, me había dado por vencida al intentar que viera cuál es su lugar en la sociedad. Siempre tuvo instinto para las cosas finas, y la mujer tiene una belleza 'exótica' digamos, le concedo eso. Pero se ve a la distancia su procedencia. Dudo mucho, ahora que Severus ha probado las frutas disponibles en su nueva posición, que te abandone a ti, por algo tan tosco como eso."
Como si hubiera estado coordinado, Severus alzó de pronto, una mano, cortando lo que sea que Lily estuviera diciendo, para luego darle la espalda y alejarse de ella. Las tres mujeres que observaban se quedaron mirando a Lily que miraba alrededor con inconfundible sorpresa. Cuando vio a Hermione, los verdes ojos se abrieron enormemente y la castaña respondió alzando su copa de champagne, en un obvio saludo burló, para luego beber un sorbo.
Bellatrix emitió una risita queda. "Muchacha, creo que tienes algo de maldad en ti, después de todo."
Hermione volteó para verla, dejando ver lo muy satisfecha que se sentía. "Tal vez tengas razón."
"Oh, querida." Dijo Narcissa. "Creo que si vamos a necesitar una intervención después de todo." Señaló disimuladamente con su copa hacia donde se encontraba Severus, quien ahora estaba hablando con Rabastan y Lucius. Las entrañas de Hermione se retorcieron al darse cuenta, basada en la furibunda expresión en rostro del joven, sobre qué estaban hablando.
Hermione comenzó a caminar hacia donde se encontraba Severus y las otras dos mujeres la acompañaron. Bellatrix la tomó del brazo para mostrarle su apoyo, algo que dejó a la castaña todavía mas confundida con la realidad. Mientras cortaban camino por una esquina de la pista de baile, Narcissa le susurró. "Se ve como si fuera a hacer algo estúpido. Nosotras vamos a desbandarlos. Tú llévate a Severus de aquí. Mantenlo lejos de aquí por un buen rato."
"De verdad que tiene temperamento, nuestro Snape." Comentó Bella.
"Trata de lucir como si fueras a desmayarte o estuvieras débil." Continuó Narcissa. "Nosotras nos ocuparemos de lo demás."
Al aproximarse mas, llegaron a escuchar a Rabastan decir, "Admito que eres bueno con tus pociones, pero yo digo que el carisma y la apostura siempre ganarán sobre una poción, cualquier día. Veremos quién gana."
"Yo no..."
Lucius tosió y Snape se dio vuelta y las vio. Tenía los ojos como dos rendijas y los puños se abrían y cerraban con furia. Al verla, se paró bien derecho. "Hermione." Dijo con la voz mas profunda que nunca. "Espero que te hayas estado divirtiendo."
"Así es." Respondió ella, con una sonrisa tímida. "Narcissa y Bellatrix han estado dándome unos muy buenos consejos." Avanzó hasta quedar a su lado, pero se sintió muy intimidada como para tomarlo del brazo sin su permiso.
"Lucius," dijo Narcissa. "Prometiste que bailaríamos al menos una vez y se está haciendo tarde. Me gustaría llegar pronto a casa y ver a Draco."
"Creo que si hice esa promesa querida. He sido descuidado. Caballeros, si me disculpan, mi bella dama desea bailar."
Narcissa se acercó antes a Severus y le puso una mano en el brazo de Snape. "Severus, Hermione se ve un poco mareada. ¿Tal vez puedas mostrarle la escuela? Estoy segura que encontrara el paseo fascinante. Estas multitudes de verdad pueden ser abrumadoras."
Severus se volvió hacia la chica con una ácida expresión. "¿Es eso lo que quieres?"
"Me encantaría ver el lugar en donde trabajas." Contestó ella, mirándolo con timidez
"Bien. Te mostraré la biblioteca. Sé que te gustan los libros." La tomó a Hermione del codo, se despidió de los Malfoy con un movimiento de cabeza y le echó una mirada cargada de navajas a Rabastan mientras arrastraba a la castaña lejos del corrillo.
Hermione se encontró mirando sobre su hombro hacia sus dos bizarras aliadas, enviándoles una silenciosa plegaria. Bellatrix solo encogió los hombros y le hizo un gesto para que siguiera caminando. Narcissa le hizo un gesto de apoyo.
Severus la arrastró hacia el pasillo y luego hacia las escaleras. Tan pronto como estuvieron lejos de las luces del gran comedor, él soltó el brazo de la chica y siguió caminando solo a toda velocidad. Hermione alzó un poco el ruedo de su vestido y se apresuró a seguirle el paso.
"Severus, ¿Qué sucede?"
"Nada."
"Puedes escoger no decirme, pero por favor, no me mientas. Puedo ver perfectamente que algo sucede, y aún así, si no pudiera ver que algo pasa, lo sabría porque me arrastraste fuera de la pista de baile como una niña perdida. ¿Es mi culpa? ¿Hice algo malo?"
"No. Todo está bien."
"Si todo está bien, ¿por qué estamos prácticamente corriendo?"
Él le lanzó una mirada cargada de acero. "Querías ver la escuela. Es una jodidamente enorme escuela."
Llegaron a las escaleras, en donde ella logró alcanzarlo y tomarlo del brazo, obligándolo a detenerse. Se aseguró que no hubiera nadie en los alrededores que pudieran escucharlos, y le siseó. "¡Sabes que ya he visto esto antes! Solo quería que te alejaras un poco de ese lugar. Parecías tan molesto por algo. Cuéntame. Deja que te ayude."
Él retiró su brazo con violencia. "¿Ayudarme? ¿No te parece que ya me has ayudado suficiente?"
El joven siguió caminando por el corredor, con la capa ondeando dramáticamente detrás de él mientras ella parpadeaba rápidamente para evitar que las lágrimas se derramaran. Presionó una mano contra su propio vientre para suprimir el dolor provocado por el golpe emocional que había recibido de Severus, para luego seguirlo a un paso mas lento.
Hermione no vio aparecer la puerta, solo notó el sonido de los zapatos de Severus al detenerse repentinamente.
"¿Pero qué carajos? Esto nunca estuvo aquí antes..."Se acercó a la puerta y trató de tomar la perilla, pero la puerta estaba cerrada. Para cuando ella lo alcanzó, Severus ya había tratado de abrir usando dos hechizos distintos.
Ella sonrió ante la gruesa lámina de madera y pasó la mano sobre la adornada superficie. "Es la Sala de menesteres. " Dijo ella, poniendo la mano sobre la perilla y abriendo con facilidad.
"¿La qué?"
"La Sala que Viene y Va."
Severus inclinó la cabeza hacia un lado. "Pensé que solo era una leyenda."
Hermione se rió. "No. Es solo que es muy tímida la mayoría de las veces."
"Lo dices como si estuviera viva."
"Así es. Es mi amiga. Y también sé tu amiga, creo. Deja que te presente." Abrió la puerta y entró. "¡Oh!" Gimió Hermione.
La sala se había transformado en un jardín de rosas. La luz de la luna se filtraba suavemente desde la altura. Las rosas blancas reflejaban la luz y formaban un laberinto. El sendero estaba alfombrado con un bellísimo césped, tan suave que Hermione se quitó los zapatos y deslizó sus pies, todavía envueltos en las finas medias, sobre las delicadas hojas del césped. También se podían ver algunas bancas aquí y allá.
La castaña se volteó al escuchar un ruido de enfado, proveniente de Severus. "Ciertamente, no es mi amiga." Dijo con disgusto.
Hermione lo miró. Estaba apoyado contra la puerta, con los brazos cruzados sobre el pecho y una actitud petulante.
"La sala nos ha brindado un lugar en donde podamos conversar en privado." Dijo ella. "Yo creo que eso es actuar como lo haría un amigo." Estiró su manita hacia él. "Severus, ven, ven a caminar conmigo. Veamos que hay en el centro del laberinto.
Severus se alejó de la puerta y sacó su varita. En un segundo, había incinerado un arbusto de rosas blancas. "Mas arbustos." Fue todo lo que dijo con desdén.
Muy enojada, Hermione fue a enfrentarlo. "¿¡Pero qué mierda te sucede!?"
"Nada. Solo odio este jardín. Es una recreación del que Flitwick usualmente hace para las fiestas. Solo que este año no se molestó, pero aún así, parece que la escuela sigue deseando a este jodido jardín, así que, ¡voilà!" Movió una mano en el aire de manera despectiva. "Ya tomemos esa caminata que quieres y terminemos con esto."
Ella sacudió la cabeza, poniendo las manos en la cadera. "Desde el espacio se ve que estás molesto por algo, y en algún momento dejaste entrever que tiene algo que ver conmigo. Dime qué cosa está tan mal. Quiero saber."
El pálido rostro de Severus reflejó la falsa luz de la luna tan bien como lo hacían las blancas rosas. Hermione vio como los ojos de él la miraban con fijeza para luego deslizarse por las formas de su cuerpo. "He sido un completo tonto." Fue lo que dijo antes de comenzar a caminar por el sendero.
"¿Sobre qué?" Preguntó ella, tratando de seguirle el paso al trote.
"¡Al pensar que la gente se creería que eras mi novia!" Se desató Severus, apuntando su varita y carbonizando otro arbusto. Escapó por el agujero que había dejado y calcinó otro más.
Hermione corrió tras él y lo tomó del brazo antes que pudiera abrir otro hoyo. Detrás de ellos, el laberinto ya se estaba curando a sí mismo.
"¡No entiendo! ¿Qué fue lo que ocurrió? Pensé que nos veíamos muy bien juntos y Narcissa y Bellatrix me han estado llenando de consejos sobre cómo mantenerte feliz. Ellas sí lo creyeron."
"Posiblemente estaban jugando contigo. La idea es simplemente ridícula."
"¡No! ¡No lo es! A menos que tu no me quieras..." Gritó ella, poniéndose a la defensiva en respuesta al terrible dolor que la situación le causaba.
Él dejó escapar un gruñido que pronto se transformó en un grito de dolor al mirarla. "¡Por supuesto que te quiero! ¡¿Qué hombre en su sano juicio no te desea?! ¡La mitad de los tipos ahí abajo te desean secretamente, la otra mitad ya me ha preguntado si te presto para una cogida!"
Hermione hizo un gesto de confusión. Intentar reafirmar la atracción no había sido de ayuda. Para nada. "Pero si dijiste que si trataban de robarme sería un éxito."
Severus se volvió y le gritó en plena cara. "¿Acaso no te estuvo acosando uno de esos Mortífagos hace rato?"
Se dio la vuelta y destruyó otro arbusto y ella lo dejó desahogarse. "No comprendo." Dijo ella, siguiéndolo hacia el corazón del jardín. "¡Pensé que todo marchaba bien!"
El joven maldijo y alzó la varita para destrozar mas plantas, pero la dejó caer a su lado, derrotado.
"Yo también lo creí. Es por eso que es más patético."
Ella se acercó y le tironeó de la manga para que volteara a verlo. "Severus, ¿qué sucede? ¿Qué salió mal?"
El rostro del muchacho se distorsionó en una mueca de dolor. "¡Alzaste mis expectativas demasiado alto! ¡Me hiciste pensar que de verdad podía tener a alguien como tú!"
"¡Pero por supuesto que puedes! ¡¿Por qué estás siendo tan estúpido?! ¡De verdad quiero quedarme contigo!"
"¡¿Y cuánto durará eso?! ¡No por mucho! Es solo cuestión de tiempo para que te pierda con alguien mas. Un tipo apuesto o carismático. ¡Siempre habrá un jodido Potter alrededor!"
El pobre chico se descargaba de su frustración a los gritos.
"¡Me sentía tan orgulloso por tenerte conmigo! ¡Estaba tan orgulloso que la gente me viera contigo y que viera cómo me mirabas, aunque solo fuera una actuación!" Movió un brazo hacia la puerta. "¡Pero nadie se lo creyó! ¡Creen que te alguna poción! O como Lily, que cree que eres una puta al servicio de los Mortífagos, a la que elegí para traer esta noche. ¡Cree que me veo como un tonto porque no sé actuar con naturalidad con una mujer!" Bajó la voz. "Hasta me han preguntado cuánto te pagué...ya no aguanto mas las ganas cocinarlos a todos a maldiciones."
Ella sacudió la cabeza. "¡No es una actuación! Además, ¿a quién le importa lo que esos piensen?"
"¡A mí!" El aire crujió con el sonido de la mano de Severus al golpearse el delgado pecho. "¡A mi sí me importa! ¿No lo ves? ¡Quería que me envidiaran! ¡Pero nadie me envidia, porque nadie lo cree! ¡Y ahora solo me tienen todavía mas lástima!"
Ella se quedó mirándolo, dolida y confundida. "Pero...entonces, ¿no te importa lo que yo piense?"
Él sacudió la cabeza suspiró con tristeza. Alzó una mano y jugueteó con suavidad con un rizo. "¿Cómo puedes?" Dijo con la voz quebrada. "Hermione, uno de estos días, seguramente muy pronto, te darás cuenta que no soy tu trágico y oscuro héroe...este...parangón que nunca conociste. No soy mas que una marioneta aterrada, tratando de hacer las cosas de la mejor manera posible, sin enredarse con las cuerdas. No puedo tener a una chica como tú. Exactamente como no pude tener a Lily. Soy nada. Soy nadie. Y encima de todo, soy un nadie horrible."
Escondido entre todo el dolor de su voz, Hermione podía sentir el deseo de todos esos años de desear ser especial. "Oh, Severus... ¿qué te han hecho?" Estiró una mano y le acarició la mejilla. La caricia de ella parecía herirlo, pero de cualquier manera, Severus presionó su rostro contra la mano de Hermione, con los ojos cerrados con dolor.
"No perdiste a Lily por ser feo. La perdiste porque ella cambió. La gente cambia. En especial a esa edad. Tú estás cambiando ahora mismo. Y has cambiado mucho desde que te conocí."
El rostro del joven se distorsionó en una expresión de pesar. Se apartó de ella y se sentó en el césped, abrazándose a sí mismo, como queriendo protegerse. "Sé que estoy cambiando." Comenzó a decir. "Puedo sentirlo." Exhaló y se jaló un poco del cabello. "No me gusta. Ya no sé quién soy..."
Ella se dejó caer en el césped, frente a él, poniendo una mano en la rodilla del muchacho. "Te entiendo. Me tocó tener que pasar por lo mismo. Es por eso que me fui esa noche. Había perdido tanto que ya no sentía que encajaba en mi propia piel."
"Si. ¡Eso es exactamente!" Dijo él.
"Y fue peor con Ron. Parecía que me había gustado desde siempre, pero un día, de pronto, me di cuenta que no era así...que todavía lo amaba, pero en realidad, él ya no me gustaba. Y era obvio que el sentimiento era mutuo."
"Eso fue lo que me pasó a mí." Susurró él. "Amé a Lily prácticamente toda la vida. Pero ahora...ella ni siquiera me gusta ya...es voluble y hueca. Ni siquiera le importa el dejar a su marido en ridículo en público..."
Hermione apretó la rodilla de Severus. "Y eso deja un vacío, ¿verdad?" Continuó ella. "¿Y qué se hace con toda esa energía que gastabas en preocuparte?"
El rostro de él se veía tan triste. "Sé lo que tienes que hacer. Comienzas a obsesionarte con una tonta chica que cayó del cielo a tus pies y que ha puesto tu vida de cabeza."
Ella se rió y asintió. "O te preocupas por el chico que se ruboriza y te ayuda a recoger las bragas que han caído en medio del camino..."
Él también se rió y le sonrió débilmente. "Es que se veían tan diminutas. Solo un hilo...no podía decir cuál era la parte del frente y cuál la parte de atrás..."
Ella se echó a reír. "Obviamente las tangas todavía no llegan a su apogeo."
Él sacudió la cabeza y exhaló pesadamente. "Tal vez si, pero yo no podría saberlo. Solo he visto lo que mi madre usaba. Las vi cuando guardaba sus cosas."
Hermione sintió en carne propia el dolor de Severus al ver la expresión de absoluta desolación en su rostro. Evidentemente, el perder a su madre todavía le causaba bastante dolor. "Severus...¿cuándo murió tu mamá?"
Él encogió los hombros. "En mayo. Dos semanas antes que nos conociéramos."
Ella lo tomó de las manos. "Lo siento tanto. Lamento tanto no haber caído antes del cielo
El rostro del muchacho se arrugó de dolor. Dejó caer la cabeza un poco y el cabello le cubrió la cara como una cortina. "¿Si? ¿Te hubieras quedado conmigo? ¿De verdad?" Preguntó en un susurro sin aliento casi.
"Si. Por supuesto que si. Todavía puedo acompañarte si quieres. Podemos ir hasta su tumba y me puedes contar todo sobre ella."
La mano de él apretó fuertemente la de ella.
"Si. Eso me gustaría."
"A mi también."
Hermione presionó su mano contra la mejilla de Severus. Esto que tenemos tú y yo, Severus, es solo entre nosotros. No hay lugar para ellos ni para sus opiniones. Si me quieres en tu vida, me tendrás. Solo tendrás que tener un poco mas de coraje para luchar contra tus propias dudas. Esas personas que creen que no puedes tener a tu lado a una chica como yo, eran los mismos que te hicieron creer que no valías nada. Estaban equivocados. No pienses en lo que ellos ven cuando te miran. ¿Acaso crees que un águila piensa en lo magnífica que se ve cuando vuela? No. Solo está buscando la cena. Somos nosotros los que nos asombramos. Sé tú mismo. Me gusta quién tú eres cuando estamos solos. Quiero pasar todo el tiempo posible con esa persona. De verdad, sí quiero ser tu chica."
Severus se inclinó hacia ella, mirándola a los ojos a través de esas cortinas de cabello negro.
"Hermione...tengo miedo..." La voz se le entrecortaba y el rostro se quebraba en una expresión de pura frustración. "No quiero que se burlen de mi. No quiero que me lastimen mas. Y me aterroriza lo mucho que deseo estar todo el tiempo contigo. Ya he pasado por eso y solo me ha causado humillación y dolor."
Ella exhaló y se acercó mas a él. "La primera vez que te tocó pasar por esta situación, estabas solo. Ahora no. Estoy aquí para ti." Alzó una mano y quitó el cabello del rostro del joven. "Me gustaría intentar algo, si me dejas."
Él solo parpadeó y asintió en silencio. Los oscuros ojos de Severus se agrandaban a medida que Hermione se acercaba. Dejó escapar el aliento justo antes que sus labios se tocaran, y ambos suspiraron en cuanto Hermione presionó su boca contra la de Severus.
Los labios de él eran suaves y cálidos y los ojos de ella se cerraron al sentir que el joven le devolvía el beso con suavidad, acercándose mas y mas hacia ella para poder robarle mas besos. Ella se apartó un poco y él la siguió hasta que tuvo que dejarla ir para no caer sobre ella. Se quedaron mirando el uno al otro, ciertamente asombrados. Los ojos de Severus miraban todo el rostro de Hermione, como si quisiera memorizar lo que veía.
"¿Sabes por qué se siente tan bien?"
La única respuesta fue un leve movimiento de su cabeza.
"Porque en este momento, no hay nada que se meta entre tú y yo." Respondió ella. "Me importas Severus. Mucho. Creo que podríamos tener algo maravilloso tú y yo, en tanto no permitamos que nada se interponga entre nosotros. ¿Ves?"
Él se mordisqueó el labio inferior con los dientes y asintió. "Bésame otra vez." Dijo con la voz grave y seductora que hacía que Hermione se estremeciera.
Ella sonrió e hizo lo que le pedía. Las manos de él atraparon el rostro de la chica, deslizando los largos dedos entre el cabello mientras sus labios se encontraban. Era obvio que Severus la besaba con deseo contenido, como si temiera romperla. Cuando ella le puso las manos en los hombros pudo sentirlo temblar. Hermione lo besó con mas fuerza y él gimió y la apretó contra su cuerpo.
El joven se apartó de ella lo suficiente como para preguntar. "¿Por qué?" Para luego seguir besándola.
Ella supo lo que quería decir esa pregunta y le respondió entre besos. "Haces que me sienta cómoda conmigo misma...cuanto mas tiempo paso contigo...mas me fascinas...eres listo...inteligente...e increíblemente valiente cuando es necesario...eres terriblemente romántico..." Podía sentir que la sonrisa del joven se ensanchaba mientras se besaban entre palabras. "Tu voz me estremece...me encantan tus ojos...y esta hermosa boca que no puedo dejar de besar..."
Él se rió y se apartó un poco. "Por favor, no lo hagas." Dijo con una sonrisa devastadora. Se acomodó hasta quedar sentado con las piernas cruzadas. Acomodó a la chica en su regazo y ella se rió. Una vez que se acomodaron él pidió que le dijera mas en un susurro. "Dime mas..." Antes que se le fuera el aliento a la chica y no pudiera casi hablar.
En cuanto logró un poco de auto control, continuó. "Cuando te hago reír, hace que me sienta como si hubiera hecho algo brillante...pienso en ti todo el tiempo..." Se alejó un poco de él y lo miró. "Y quiero que tu pienses en mi tanto como yo lo hago en ti. Tanto me importas que hoy pasé siete horas y horas preparándome, esperando que me encontraras hermosa."
Severus se puso serio y sacudió la cabeza de forma negativa. "Hermione, no necesitas pasar ni siete minutos esforzándote por hacer que piense que eres hermosa, porque ya pienso eso. Es solo que..." Arrugó la frente por la frustración. "Cuando estamos solos juntos, siento como si te conociera de toda la vida. Pero cuando estamos frente al mundo..."
Ella le sonrió y tomó el rostro de él entre sus manos.
"Entonces ignoremos al resto del mundo..."
Los oscuros ojos brillaron. "De acuerdo."
Con un suave suspiro, Severus envolvió a Hermione entre sus brazos
y acercó su cabeza, besándola como si quisiera estuviera tocando su
corazón. Ella hizo que él abriera la boca y profundizó el beso. La
reacción del joven fue electrizante. Los brazos la apretaron contra su
pecho mientras se robaban y regresaban el aliento uno al otro,
subiendo la temperatura del ambiente mas y mas. Los placenteros
gemidos se unieron en un dueto. Hermione sentía como si estuviera
flotando si fuera por Severus que actuaba como su ancla,
manteniéndola en tierra. Una mano comenzó a acariciar su espalda,
brindando tranquilidad, deslizándose suavemente, marcando cada
hueso y luego descendiendo por los costados, mientras la otra mano
se aferraba de su nuca, manteniendo su cabeza justo donde quería
que estuviera.
Ella se aferró de sus hombros para luego explorar la expansión de
músculos apretados sobre los agudos huesos, todo cubierto por la
ropa de gala. Lo empujó suavemente sobre el césped, moviéndose
con cuidado hasta que se las arregló para montarse sobre su cadera
sin destrozar su vestido ni tener que dejar de besarlo. Una vez que se
sintió cómoda con la posición, apretó sus pechos contra el pecho de él
y Severus gimió en su boca.
Hermione apenas se dio cuenta, pero ambos estaban temblando al
tiempo que las manos de Severus se deslizaban sobre su trasero con
dulzura y la apretaba mas contra su ingle. Él flexionó las piernas y
ambos se quedaron sin respirar, quietos, al sentir por primera vez, la
dura erección de él entre las piernas de ella.
"Oh...Hermione..." Gimió él cuando ella se frotó contra su pelvis. Él la
sostuvo apretadamente contra su pecho, besándola con abandono.
Ella se encontró desesperada por mas en cuanto él rompió contacto
con su boca. "Deberíamos detenernos...antes que me acelere mas..."
Hermione deslizó la punta de su lengua sobre los labios de Severus,
para luego susurrar. "No quiero que te detengas. Quiero que te
aceleres y lleguemos hasta el final."
Se escuchó un apretado gemido antes de que el joven apretara a la
chica contra su cuerpo otra vez, besándola al tiempo que empujaba su
pelvis contra la de ella. Tomó su rostro entre sus dos enormes manos
y murmuró. "Hermione...yo nunca...nunca..."
Pero ella lo silenció con su propia boca. "No importa."
Un temblor viajó sobre el cuerpo de Severus y su voz era grave
gruñido. "Te deseo tanto..."
Hermione atrapó el labio inferior de él, tironeando muy suavemente,
provocando otro gemido de placer. "Me tienes." Respondió ella. "Soy
tuya. Solo tuya."
"Oh, dios..." La besó salvaje, posesivamente, antes de abrazarla y
rodar con ella entre sus brazos. El rostro de Severus la dejó sin
aliento. Él la miraba, una y otra vez, con adoración, posesivamente.
Los ojos del joven echaban fuego al tiempo que decía, 'Solo mía".
Con una sonrisa feroz la besó hasta dejarla sin aliento. Ella lo envolvió
con sus brazos y lo atrajo mas hacia si, suspirando al sentirse tan
pequeña y delicada entre sus fuertes brazos. Era justo como lo había
imaginado durante esas solitarias noches en las que habían estado
separados.
"Debería llevarte a mi habitación." Murmuró él, en un tono de voz que
hizo que los vellos de la nuca se le erizaran. "Deberían haber una
cama y una chimenea encendida y vino." Depositó un beso en la
mandíbula. "Cada vez que sueño contigo, la chimenea siempre está
encendida y siempre hay vino. Y tu siempre estás en mi cama."
Deslizó una mano sobre el costado del cuerpo de ella. "Pero estoy
demasiado impaciente como para perder el tiempo en llevarte todo el
camino a través del castillo. Además, hay cierta elegancia y
simbolismo aquí, al menos para mi."
"¿Cómo es eso?" Preguntó ella, aunque ya tenía cierta idea de lo que
era.
Él la besó otra vez, deslizando su nariz sobre la mejilla de ella
mientras mordisqueaba los labios de la joven. "Es una larga historia."
Murmuró él con tono irónico. "Ya no quiero hablar mas. Casi no puedo
pensar coherentemente, así que es posible que diga algo estúpido."
Ella se rió suavemente. "Igual yo. Parece que tomamos turnos
para decir cosas estúpidas en el momento menos indicado." Lo abrazó
otra vez. "Mejor bésame otra vez."
El joven le ofreció esa bellísima sonrisa e hizo lo que ella le pedía. Al
cabo de apenas momentos, estaban totalmente perdidos en las
caricias que se prodigaban mutuamente. Hermione dejó escapar un
suave gemido cuando la mano de Severus acarició uno de sus
pechos y deslizó la lengua sobre sus labios. Ella arrastró sus manos
sobre el pecho de él y descendió sobre sus imposiblemente estrecha
cintura. La excitaba lo diferente que era el cuerpo de él, y cuando
finalmente acarició su miembro a través del pantalón, Severus dejó
escapar un largo gemido que envió temblores a través del cuerpo de
Hermione.
"Oh...si..." Dijo él con voz ronca, presionando contra su mano.
La besó con mas fiereza, provocando en la joven un deseo
irrefrenable. Y el corazón de la chica se hacía mas grande con cada
gemido de placer que él emitía mientras ella lo acariciaba.
Aguantando su peso en un codo, mientras se besaban, Severus coló
su mano debajo del cuerpo de Hermione y comenzó a batallar con los
botones ubicados en la parte posterior del vestido. Aparentemente, lo
vencieron, así que desvió su atención hacia el cuello, deslizando un
dedo por el escote y tratando de quitárselo desde allí. Pero el vestido
tampoco cooperó. Besándola hasta el borde del delirio, intentó con la
manguita que apenas se apoyaba sobre el hombro de la chica, pero
esta parte también se negó a ceder. Jaló y tironeó de varias partes
hasta que dejó de besarla para maldecir al jodido vestido. "¿Pero que
mierda se supone está mal con este vestido?"
Ella se acomodó y comenzó a tironear de la prenda, pero terminó
dejándose caer sobre el césped con un gruñido. "Son los hechizos.
Pusiste hechizos de seguridad en mi vestido, ¿recuerdas? Para que
se mantuviera todo en su lugar. Y ahora esos hechizos me mantienen
vestida."
Él se rió y el sonido hizo que ella sintiera mariposas en el estómago.
"¿Eso es todo? Tuve miedo que fuera alguna clase de prueba que
estaba fallando."
Hermione lo detuvo cuando Severus tomó su varita. "Eso puede que
termine siendo problemático. No podré pasarme siete horas
vistiéndome una vez que terminemos."
Él beso la mandíbula de ella, mientras acariciaba uno de los pechos y
trataba de sacarlo del vestido con muy poco éxito. "Me importa muy
poco."
"Me encanta que te importe poco, pero ahí afuera, hay una fiesta llena
de personas a las que si les va a importar. Se suponía que tenía que
causarles una buena impresión, no dejarlos sin palabras."
El joven hombre movió un poco el adornado cuello de la prenda y
comenzó a besar el escote. "Me importa un comino esa gente. Ya
terminamos con el baile. Además, pensé que ya estábamos ignorando
al resto del mundo. Quítate esta cosa, es hora del té..."
Ella no pudo evitar soltar una risita al escuchar semejante respuesta.
"De acuerdo," comenzó diciendo ella, moviendo las cejas
sugerentemente. "Cancela tus hechizos que lo cancelaré los míos."
Con una sonrisa predatoria, Severus se acomodó y sacó su varita de
la manga y Hermione pronto sintió la oleada de magia que inundaba
su cuerpo, haciéndola temblar. Ella también se sentó y rebuscó el
botoncito que estaba en el cuello de la prenda. Se quitó la parte
superior del vestido y lo arrojó a un lado, sobre la hierba.
Los ojos del joven se entornaron mientras la miraba. A continuación,
ella usó su varita para remover, con absoluto cuidado, algunas de las
capas de hechizos.
Él se dio cuenta de lo que hacía ella. "Quítalos todos." Dijo con la voz
rasposa y moviendo una temblorosa mano sobre el pecho de la chica.
"Quiero verte."
Ella arrugó la nariz con desagrado. "Eso arruinaría el..."
Él no la dejó terminar. "Quítalos todos." Repitió Severus.
Eso era una orden, no un pedido, y ella encontró el tono casi
obscenamente sensual. Con un suspiro de resignación, susurró.
"Finite Incantatem."
EL cuidadosamente diseñado vestido verde menta con encajes negros, cambió y se convirtió en un desaliñado vestido rosa viejo, con el cuello roto. Hermione hizo un gesto de desagrado cuando las dos peinetas se aflojaron y fueron incapaces de sostener el peso del cuerpo sin la debida asistencia de los pequeños hechizos que los mantenían en su lugar. La chica los quitó de su cabello y este cayó en cascada sobre su rostro y los hombros.
Severus miraba con la boca abierta mientras se tocaba el miembro a través del pantalón. Hermione acomodó el cabello de manera que cubriera sus cicatrices, mientras buscaba el resto de los botones del vestido con torpeza, sabiendo que este no era el elegante streaptease que ella había esperado.
Pero él, sin embargo, se acercó y quitó el cabello que obstruía su visión. Ella se movió convulsivamente para apartarse. Era demasiado. Había querido esquivar las miradas cargadas de lástima por la mayor cantidad de tiempo posible.
"No." Murmuró él, acercándose mas y envolviéndola en un abrazo. "No te escondas de mi."
"Son horribles." Dijo ella con voz apenas audible.
El joven encogió los hombros. "Yo también."
"¡Tú no eres...!"
"Exacto." Dijo él. "Si puedes verme a la cara, a esta cara, y decir que no lo soy, ¿por qué no puedo yo ver tus cicatrices del modo que yo quiero?" La besó y luego se alejó un poco. "Mira." Severus se quitó la capa y comenzó a quitarse el pañuelo de lino blanco nieve. Se deshizo rápidamente de los botones del cuello de la chaqueta para luego quitárselo, moviendo la cabeza hacia un lado. Su cuello era sorpresivamente grácil, largo y con una manzana de adán muy pronunciada. Y allí, adornando desde el cuello hasta la clavícula, y justo debajo de su oreja, estaban las inconfundibles cicatrices que dejaban las maldiciones cruciatus. Mientras que las de Hermione hacía tiempo que se habían tornado de un color apagado, las de Severus aún se veían furiosamente rojas.
¡Por dios! Su cuello...con razón se había mordido la lengua. Ella no resistió y se acercó, presionando sus labios contra las marcas, deseando tener el poder de borrarlas completamente. "¡Lo siento tanto! ¡Esto es mi culpa! ¡Esto nunca hubiera pasado si no me hubiera metido en tu vida!"
Él la abrazó fuerte. "¿De verdad crees que eso es verdad? ¿En realidad crees que si no hubieras viajado en el tiempo, me hubiera quedado veinte años aguantando esto? Hermione, el bastardo le hace lo mismo a todo el mundo. Incluso a Rudolphus. La única razón por la cual no me ocurrió antes a mí, fue porque no me prestaba atención. Si dices que en algún momento me convertí en miembro del círculo interno, entonces no hay forma que escape sin cicatrices." La alejó un poco de su cuerpo y con su mano libre acarició el cuello de ella hasta que llegó a tocar las cicatrices que estaban en el cuerpo de Hermione. "Además, ahora tenemos algo en común." Severus la miró con timidez. "O algo por el estilo. Tienes mas que yo. No me gusta pensar en ti sufriendo dolor."
"Ni a mí me gusta pensar de esa forma en ti." La chica sonrió y acercó la mano hasta los botones de su chaqueta. "Mejor, no pensemos en eso. Prefiero pensar en placer."
Severus exhaló y rebuscó en la espalda de ella, tratando de desabotonar el vestido mientras se acercaba para besarla. Todo vestigio de inexperiencia desapareció al mordisquearle los labios a Hermione. Ella todavía luchaba con los pequeños botones de la camisa de él, hasta que el joven se separó un poco de ella con un gruñido de triunfal satisfacción. Los ojos del hombre se estrecharon mas y mas mientras tironeaba suavemente de la tela del vestido para, finalmente, revelar los pechos de la joven castaña.
Los labios de él se abrieron, dejando salir el aliento que parecía haber estado contenido, y el tiempo se detuvo por unos instantes, hasta que las manos de Severus fueron a acariciarla. "Eres tan suave." Susurró reverentemente, amasando los pechos con suavidad. Con una rápida mirada hacia ella, que parecía estar pidiendo permiso, aunque no aguardó por la respuesta, se acercó y besó los pechos de la chica, aplicando la boca ávidamente sobre uno y otro. Ella no pudo evitar el gemido que se le escapó en cuanto los labios de él encontraron los pezones. Al oírla gemir, Severus se apartó rápidamente. "¿Te lastimé?"
Hermione casi se ríe, pero necesitó todo su aliento para poder contestarle. "Dios, no. Dame mas."
Lamiéndose los labios, tomó la capa que había llevado puesta y la extendió sobre el suelo. Luego tomó el vestido y lo acomodó como una almohada. Cuando la vio arrodillada, solo vestida con unas medias hasta los muslos y una tanga, los ojos del muchacho casi se salen de su rostro. "Oh, dios, Hermione...eres tan hermosa..." Deslizó una mano sobre la cadera de la castaña, prosiguiendo hasta hacer contacto con su trasero, acercándola hacia su cuerpo, para poder echarle una mirada a la parte posterior. "Carajo...eso es lo mas sexy que he visto en toda mi vida." Se volvió para mirarla y preguntarle. "¿No te resulta un poco incómodo?"
Ella se rió y él se puso colorado. Hermione, entonces, se carcajeó. "Vale la pena, solo por ver esa expresión en tu rostro."
Severus también sonrió y luego comenzó a acostarla sobre la improvisada manta. Ante la insistencia de Hermione, Severus se enderezó y se quitó el saco y la camisa. Era delgado como un galgo, pero aún así, era atractivo, y a Hermione se le hizo agua la boca al ver semejante expansión de pálida piel y duro músculo. El camino de vello negro y suave que desaparecía dentro del pantalón, la dejó jadeando. Él la miró nervioso y ella le sonrió, abriendo los brazos como bienvenida. Con un suspiro de alivio, el chico descendió sobre el cuerpo de la castaña. Los dos gimieron al sentir pro primera vez la piel del otro y pronto se perdieron en las sensaciones que despertaban mientras se besaban y lamían y exploraban el cuerpo del otro. Ella enterró las uñas en la espalda de él cuando la mano de Severus se deslizó dentro de las bragas, gimiendo. Hermione llevó su mano hacia la bragueta del pantalón de él y solo necesitó unos tironcitos para abrirla y poder meter su mano dentro. Cuando pudo envolver el miembro de su amante por primera vez, la cabeza del joven se echó hacia atrás y un largo gemido explotó desde el fondo de su pecho, solo para luego inspirar un fuerte siseo. Estaba casi fuera de sí mientras la veía con la mandíbula floja por el enorme placer.
Ella acarició la suave piel y él siguió dejando escapar esos gruñidos que enviaban deliciosos picos de placer hacia todo su cuerpo. Comenzó a mover la mano rítmicamente, viendo como el joven apretaba los dientes. Al cabo de un par de movimientos, lo tenía diciendo incoherencias. "Oh...nnnnnnnggggggg...oh, dios...por favor...no...si...detente..."
Ella detuvo su mano y se acercó para besarlo, y él deslizó la lengua dentro de la boca de ella al tiempo que se acercaba mas y pegaba su cuerpo al de ella.
"¿De verdad quieres que me detenga?" Preguntó ella, confundida por los mensajes mezclados.
"Dios, no..." respondió él con un gruñido.. "Pero si sigues así, todo acabará en un momento."
Ella lo acarició otra vez y el no pudo evitar empujar contra su mano. "Podemos tomarnos mas tiempo mas tarde. Te deseo ahora mismo."
Severus dejó salir un grave y sensual gemido, besándola. La pesada respiración quemaban la mejilla de Hermione, mientras él jadeaba. "Dios mío, Hermione...siento como si fuera a morir de lo mucho que te deseo."
Se inclinó hacia ella y la besó casi con violencia y juntos casi lucharon por la urgencia de quitarle los pantalones a Severus, las bragas a Hermione, y para que ella pudiera poner sus piernas alrededor de la cadera de él. Las palabras del joven ya no eran coherentes mientras empujaba cada vez que sentía la piel de ella.
La castaña tomó su miembro y lo guió hasta el lugar justo, susurrando. "Ahora despacio..."
Él se mordió el labio, asintiendo varias veces, empezando a empujar dentro de ella lentamente, gimiendo y maldiciendo entre pausas para mantener el control. Estaba ceñudo por la concentración, pero cada tanto, su rostro se relajaba completamente y dejaba escapar un suspiro o un gemido placentero. Ella emitió un largo gemido cuando él la llenó por completo, subiendo la cadera y retorciéndose, impacientemente impartiendo órdenes.
Una vez que llegó al fondo, cualquier intento por guardar silencio fue en vano. "¡Oh, mierda! ¡Dios! Eres tan...tan...nnnnnnnnnnnngghhh...¡Mierda!"
Comenzaron una lenta contienda, con ella retorciéndose de placer y él tratando de mantenerse dentro de ella, sin dejar de hablar.
"¡No te muevas! ¡No te muevas! No...¡mierda, mujer! ¡Deja de moverte!"
"Pero quiero hacerlo."
"¡Harás que acabe!"
"¡Y eso es lo que quiero!"
"Si, pero esperaba al menos durar algunos minutos antes de llegar a ese punto." Retrucó él entre gruñidos, apoyándose sobre sus codos para mandarle una mirada asesina. "¿No se supone que tú también tienes que ganar algo de esto?"
Ella dejó escapar una risa como graznido. Peligrosamente cerca la que emitía Bellatrix. "Severus, si crees que no estoy sacando nada de esto estás muy equivocado."
Los ojos de Severus se pusieron brillantes de emoción y susurró. "¡Te gusta que esté dentro de ti?"
Hermione deslizó sus manos sobre su espalda hasta atrapar la cadera, apretándolo contra su cuerpo. "Se siente tan bien." Respondió casi sin aliento. "Y se sentiría mejor si te mueves."
La castaña empujó un poco la cadera de él y luego volvió a apretarlo contra si misma, y los ojos de Severus se cerraron. Se mordió los labios y comenzó a moverse por voluntad propia, gimiendo y gruñendo. A la señal que Hermione le dio, aumentó la velocidad, dejando la boca abierta y floja. "Oh...oh...dios...oh..."
Ella estaba totalmente hipnotizada por la expresión el rostro de él. Los dientes apretados, los tendones de su cuello marcados mientras echaba la cabeza hacia atrás con abandono. Ni siquiera supo en qué momento cerró los ojos para disfrutar de la sensación de tenerlo dentro, hasta que comenzó a maldecir otra vez y ella volvió a abrirlos.
Las facciones de Severus tenían un rictus de placer mientras acompañaba cada embestida con un mantra. "¡Si! ¡Si! ¡Mierda, si!" Los movimientos de su cadera perdieron el ritmo, dejando escapar un largo y grave gemido. "Oh, carajo, Hermione...no puedo..." Abrió los ojos de pronto y dijo con voz rasposa. "Estoy..." Y es resto solo fue una mezcolanza de sonidos inarticulados, al tiempo que Hermione lo sentía pulsar en las profundidades de su cuerpo.
El rostro de Severus era una gloriosa muestra del éxtasis, mientras se estremecía encima de ella con un largo y grave gemido de triunfal rendición.
Colapsó sobre ella, apretándola contra la suave hierba. Hermione podía sentir su corazón galopar contra su pecho y los suaves gemidos acariciaban su oído, justo donde había ocultado su rostro, entre su cabello.
Se quedó quieto por tanto tiempo que Hermione tuvo que moverlo un poco para saber si todavía estaba despierto.
Fue en ese momento cuando Severus Snape dijo en apenas un murmullo.
"Te amo."
N/T: Buenas otra vez, y nuevamente, mis disculpas por la demora.
Pues bien, acá tienen la parte linda del asunto. Igual, habrá otras, pero no tan intensas como la primera. Ahora es cuando empieza la parte movida de la historia...espero estén conformes con el desarrollo. Solo espero poder actualizar mas seguido.
Mis mayores agradecimientos para las seguidoras de siempre y para las nuevas también. Muchas gracias por seguir leyendo mis traducciones y un gracias enorme para las chicas del Escuadrón, que siempre están firmes, junto al cañón.
¡Muchos saludos para todas!
¡Hasta la próxima!
