Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, aunque la historia si.

Lo que está escrito "entre comillas" con los pensamientos de la gente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.

La história está escrita en tercera persona.

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CAPÍTULO 11.

Renesmee estaba preocupada. Jasper no dejaba de llamarla al móvil y no le había respondido ni una sola vez, lo que sabía que le estaría cabreando, así que en cuanto su hija se sentó a la mesa a desayuna y con Jacob y Emmett durmiendo en la cama, fue a la cocina y le llamó ella.

- Vaya, sobrinita, pero si sabes como funciona el teléfono.

- No te lo pude coger antes. - dijo, fingiendo una calma que para nada sentía.

- ¿Como está Eve? - preguntó, calmando su tono de voz.

- Un poco resfriada, pero bien. - se apoyó en la encimera y suspiró. - Jasper, creo que tenemos que hablar.

- Si, eso creo.

- Pero me das miedo. - reconoció. - Nunca sé como vas a reaccionar. Bueno, esta vez sé que vas a reaccionar muy mal.

- Creo que sé qué es lo que quieres decirme. - suspiró. - He quedado con Cayo para decírselo.

- ¿Para decirle el qué?

- Que lo dejas.

- ¿Qué? ¿Jasper? - pero Jasper no respondió. Ya había colgado.

No podía creer lo que acababa de oír. Sintió un enorme nudo de emociones en la garganta y, harta de reprimirse, se dejó llevar y lloró. Lloró y lloró, feliz por que al fin Jasper hubiera pensado en ella.

Cuando Renesmee salió de la cocina, varios minutos después, se encontró el salón vacío. Fue a toda prisa hacia el dormitorio y sonrió. Eve estaba en la cama, durmiendo entre Emmett y Jacob. Desde que habían hablado y le había confirmado que Jacob era su padre, no se apartaba de él. Según decía la niña, estaba recuperando el tiempo perdido.

- Hola mami. - dijo al verla en la puerta.

- Hola mi reina. - se acercó a la cama y la cogió en brazos. - ¿Qué hacías?

- Dormir con papi y tío Emmett.

Renesmee sonrió.

- Venga. Vamos a hacer los deberes. - Eve asintió y salieron de nuevo al salón.

- ¿Has llorado, mami?

- No. - mintió. - Es que se me ha metido algo en el ojo.

- Claro. - la niña se sentó a la mesa y comenzó a hacer los deberes.

- Vamos. - Renesmee se sentó a su lado y abrió el portatil.

- Que aplicadas que son mis chicas. - dijo Jacob, apareciendo a su lado. Besó a Eve en la mejilla y a Renesmee en los labios. - ¿Haciendo los deberes?

- Si. - dijeron al mismo tiempo, sonriendo.

- ¿Necesitais ayuda?

- No. - volvieron a decir, haciendo sonreír a Jacob.

- ¿Puedo sentarme con vosotras?

- Si! - exclamaron las dos.

Jacob se sentó a la mesa y, apoyando los codos en la mesa y la barbilla en las manos, se quedó mirando a las chicas, las dos personas que habían cambiado su vida, sintiéndose más feliz que nunca. Aun no se lo podía creer.

- ¿Que estás mirando? - dijo Renesmee, sin levantar la vista del ordenador.

- Os miro a vosotras.

- ¿Por qué?

- Porque quiero. - Renesmee le miró al fin y Jacob sonrió. - Soy feliz y no puedo evitar mirar el origen de mi felicidad.

- Que tonto eres. - murmuró Renesmee, sonrojándose.

- Si, lo soy. - dijo Jacob, sonriendo de nuevo.

Renesmee miró de reojo a Eve y vio como se estaba aguantando la risa. le dio un golpecito con el codo y la niña comenzó a reír sin disimulo.

- Me encanta veros así de felices.

Todos miraron a Emmett, que estaba en la puerta, comiendo cereales de un enorme cuenco.

- Gracias. - Eve se levantó y fue corriendo hacia él.

- ¿Quieres un poco? - dijo, enseñándole los cereales.

- Si.

- Vamos a por otra cuchara.

Eve se marchó con Emmett, dejando a solas a sus padres.

- Antes he llamado a Jasper. - dijo Renesmee, sentándose al lado de Jacob.

- ¿Y eso?

- Pensé que había llegado el momento. - Jacob asintió. - Me ha dicho que había quedado con Cayo para decirle que lo dejo.

- ¿Qué? ¿Por fin le has dicho que quieres dejarlo?

- No me ha dado tiempo. Él mismo ha tomado la decisión. - dijo Renesmee, encogiéndose de hombros. - Creo que está luchando por ser él mismo de nuevo. - dijo, al ver que Jacob la miraba sin entender, aclaró. - Desde que se asoció con Cayo, cambió. Él siempre había sido simpático, amable, muy buena persona. Era mi tío favorito, mi amigo. El único que quiso hacerse cargo de mí y nuestra niña.

- Así que Jasper es tu tío.

- Si, el padre de Jason. Era el hermano de mi padre.

- ¿Era?

- Vale, ha sonado como si mi padre estuviera muerto, aunque tal y como se ha portado conmigo, es como si lo estuviera. - dijo, sintiendo como una lágrima rodaba por su mejilla. - Les odio! Les odio a los dos! - exclamó, llorando sin control. - Les odio por abandonarme y dejarme sola!

- Sht, tranquila. - dijo Jacob, abrazándola. Le partía el alma verla así.

- ¿Como pudieron marcharse?

- Supongo que tendrían miedo.

- Yo también tenía miedo. - sollozó, abrazando también a Jacob. - Y estaba sola.

- Nunca más volverás a estar sola.

- ¿Me lo prometes?

- Te lo prometo.

.-.-.-.

Eve abrió un poco la puerta de la cocina y miró hacia el salón, Emmett hizo lo mismo y, al momento, volvieron a cerrar la puerta.

- Papá quiere mucho a mamá, verdad? - dijo, mirando a Emmett.

- Mucho.

- Mamá también le quiere.

- Ya lo veo.

- Que guai! - exclamó la niña, sonriendo.

- Si que es guai, si. - dijo Emmett, volviendo a mirar hacia el salón.

Envidiaba a Jacob, aunque nunca lo reconocería en voz alta. Él también deseaba encontrar a alguien a quien amar, como aquellos dos jóvenes que se amaban, pero la única persona que en esos momentos ocupaba su mente era Rosalie Whitlock. "Eso es algo imposible. Deja de pensar en ello."

- Te gusta una chica. - dijo de repente Eve, haciéndole volver a la realidad.

- ¿Como dices?

- A Emmett le gusta una chica. - comenzó a canturrear, bailando por la cocina. - A Emmett le gusta una chica.

- Cállate enana. - dijo sin siquiera molestarse en desmentirlo. La niña tenía razón.

Eve sonrió y cuando logró sacarle los colores a Emmett, salió corriendo de la cocina en busca de sus padres.

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Jasper no dejaba de dar vueltas por el club. Estaba nervioso, pero aun mucho más asustado.

- Amigo! - exclamó Cayo, al tiempo que entraba en el club.

- Hola Cayo! - dijo, fingiendo tranquilidad. En ese momento sentía de todo menos tranquilidad. - Has podido venir.

- Dijiste que era importante y aquí me tienes.

- Lo es, lo es. - murmuró, sintiendo como se ponía a temblar. - Creo que deberías sentarte.

- ¿Por qué no tomamos una copa?

- Cayo, es importante que hablemos cuanto antes. - dijo, yendo tras su socio, que se estaba sirviendo un whisky. - Es realmente importante.

- Jasper, te veo algo nervioso.

- Francamente, lo estoy. - comenzó a caminar de nuevo, dando vueltas sobre si mismo.

- De acuerdo. ¿Sobre qué quieres hablar?

- Es... Es sobre... Ejem... Verás... Se trata de Vanessa.

- ¿Qué le ocurre a esa preciosidad?

- Verás... Es que... Ella... Ella... Deja el negocio.

En cuanto dijo eso, Cayó dejó la copa sobre la barra y se volvió hacia Jasper.

- ¿Qué es lo que has dicho? - dijo en un tono que hizo que se le helara la sangre a Jasper.

- Verás...

- Esa puta no puede dejarlo.

- Cayo, con Rosalie tenemos...

- No tenemos nada! - gritó. Jasper sintió que se le paraba el corazón. - No puede irse!

- Pero...

- He dicho que esa puta no se va y punto! - gritó de nuevo, lanzando el vaso contra el suelo. - ¿Es que piensas dejarla ir?

Jasper no respondió. Vio como Cayo se acercaba y retrocedió todo lo que pudo, hasta que tropezó con el podio y Cayo le cogió por el cuello de la camisa.

- No Se Va A Ir. - dijo recalcando cada palabra.

- Pero...

- ESA PUTA NO SE VA A IR! - gritó en la cara de Jasper.

- Si que se va. - dijo, reuniendo fuerzas de su interior. No podía seguir haciéndole aquello a su sobrina.

- ¿Como has dicho?

- He dicho que si que se va.

- Sabes que sin ella, tu no me sirves para nada. - sacó una navaja del bolsillo de su americana y la abrió frente a los ojos de Jasper. - Ella es quien da la pasta.

- No va a volver a follar para darte dinero a ti.

- Ya no me eres útil. - clavó con fuerza la navaja en el estómago de Jasper, que gritó de dolor, lo que hizo reír a Cayo.

- Mátame, pero ella nunca volverá.

- A tus órdenes.

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Hola hola.

Espero que os haya gustado. Ha sido un capítulo intenso.

¿Qué os ha parecido?