Este capítulo está dedicado a todos ustedes que han esperado con ansias la continuación de la historia, gracias por seguir leyendo y comentando. Me hube distanciado por motivos personales pero aún espero por el final de la misma.
Gracias por la paciencia y por no perder la esperanza, por seguir dando vueltas para ver si había actualizado.
Los personajes y el universo de J.K. Rowling no me pertenecen.
Capítulo 11: UN PASADO AMARGO
"Lo que dicen del pasado, que es posible enterrarlo, no es cierto. Porque el pasado se abre paso a zarpazos". , Cometas en el cielo.
Granger se había marchado de la habitación, no puede negar que no se lo esperaba, sin embargo, creía que tardaría más frente a él, no puede evitar desear que hubiera esperado hasta que él hubiera terminado toda la historia.
No hay nada ya entonces. Granger no escuchó, no lo expió, se fue.
¿Cómo culparla?, lo que dijo fue más de lo que cualquiera hubiera sido capaz de decir, le contó inclusive más de lo que hubiese deseado contar, pero una vez que la tuvo frente a él quiso dejar salir todo, que las memorias se vertieran frente a ella, que Granger las tomara y eligiera reparar las palabras que salían desechas de su boca, que le dijera que entendía lo que había hecho. No que lo perdonara porque creía que eso era completamente imposible.
Sólo que lo entendiera.
No había podido hacer más que eso, por años sólo eso puso hacer. "Matar implica el odio más visceral, pero también implica misericordia. Tiene dos facetas. Sólo he sentido una".
Sólo he sentido una.
La noche de su primer asesinato lo único que deseaba es que el dolor se terminara, sintió un calor recorrerle el cuerpo entero, un dolor infinito en el pecho, como si todas las desgracias se cernieran sobre él y encajaran perfectamente en su ser. Las manos se le tensaron y en su cerebro sólo se había instalado el deseo de morir junto a ellos, abrazarlos y fundirse con ellos.
Dos niños, los recuerda.
Su voz se quiebra cuando lanza la maldición.
Aún recuerda.
Olvidar. No pretende ni quiere olvidar. Únicamente quisiera que el pasado no lo aplastara.
Se recuesta sobre la cama y decide no llorar. Está resuelto a cargar con su pena como el cielo tiene al sol que le quema. Está resuelto a formar las nubes torrenciales de su vida y sostenerlas hasta que ya no pueda más. Hasta que revienten y se vuelvan a formar, una y otra vez.
Acostado sobre el lado izquierdo de su cuerpo mira a la pared, intenta contar los ladrillos pero se detiene en uno sólo no pudiendo seguir con la cuenta.
Cierra los ojos, intenta dormir, pero sólo ve oscuridad, nada más hay en él, una profunda, negra e inmensa oscuridad.
Una penitencia certera: estar rodeado de ella, ser engullido por ella.
No llorará.
_HP_
Granger no ha podido dormir últimamente, las palabras se acomodaron en su mente y cavan profundamente. Un par de ojos grises la miran desde dentro. No ha visto a Malfoy desde la semana pasada, no ha subido a verlo, no pretende hacerlo pero sabe que la historia no terminó, sabe que su deber para con Harry es seguir escuchando e intentar averiguar más de Voldemort, aún así no está en sus intenciones subir la escalera, abrir esa puerta y verlo sobre la cama con las manos sobre el cabello y la cabeza gacha.
Así que ha decidido ignorarlo, continuar como si sus palabras no golpearan en su mente.
Baja a desayunar siguiendo con la normalidad de una vida que está destinada a la tragedia, a una batalla inevitable, porque nunca dejaría a Harry para que se enfrentara solo a Voldemort, si la muerte se cernía sobre la cabeza de la misma Hermione lo aceptaba, porque era lo correcto, porque luchar contra ellos era lo justo, lo leal.
-¿Sigues sin poder dormir?- pregunta Ginny comiendo un trocito de pan con mermelada de cereza- No tienes precisamente la pinta más genial hoy tampoco, Hermione.
-Em… No, hoy tampoco he podido dormir, pero lo haré esta noche.
Harry la mira y ella sabe perfectamente lo que piensa. Pensará que no duerme por temor, pero no es a la guerra a la que teme. Es a la desgracia de la gente. Al odio que se ha instalado en ella. Le teme a no poder ser capaz de sentir de nuevo como antes solía sentir. Teme que el rencor que se ha instalado en ella, el odio hacia Malfoy estalle como un ciclón y no sea capaz de frenarse.
_HP_
-Ron no ha bajado hoy tampoco, seguro se ha quedado de nuevo dormido- comenta Harry queriendo evadir la conversación de por qué Hermione no se ve bien últimamente, quiere evadir el tema de que quizá ella un día decida marcharse- quise despertarlo esta mañana también pero sólo bufó.
Los tres ríen, pero la risa no les sube a los ojos.
Los tres lo saben, hace mucho que no ríen llenándose de júbilo.
-Tienes suerte de que te haya bufado- comenta Ginny- cuando estábamos en la madriguera, mamá decía que era una especie de troll hibernador.
Todos guardan silencio, piensan en la madriguera con melancolía.
-¿Eso decía mamá de mí?- dice Ron apareciendo en el comedor con una sonrisa en la cara- Eso es terriblemente difamador, tengo la belleza más elevada que la de un troll.
Hermione levanta la mirada, espera encontrar en él el dolor de una relación que ya no puede funcionar. No ve nada de eso. Sólo ve a Ron. A su amigo.
Y le sonríe de regreso.
-¡Dios, muero de hambre!- dice él.
-Seguro es por hibernar, Ron- Harry le lanza un bollo caliente que el pelirrojo alcanza por poco, eso les hace recordar una época de Bludgers, Quaffle y una Snitch dorada- Es bueno tenerte entre los vivos.
-Ha de haber olido el desayuno desde la cama, mamá lo usaba como estrategia para levantarlo
Ahora hay cuatro a la mesa, pero saben que falta una entre ellos, por lo menos una que suele mirarlos soñadoramente y que en ese momento se encuentra en el piso de arriba, últimamente pasa allí todas las mañanas aún cuando todos lo desaprueban.
-Cuando iba bajando me topé con Luna- comenta Ron dándole un gran mordisco al cuarto bollo que le lanza Harry- llevaba una gran bolsa con ella, olía a tocino frito.
Harry y Ginny se miran entre ellos, luego voltean a ver a Ron. Harry es quien toma la palabra.
-Tiene cuatro días subiendo a dejarle el desayuno a Malfoy- dice no sin cierto desprecio, removiendo lo que queda de su cuenco de leche con chocolate- pero los cuatro días ha bajado con la bolsa llena y fría, le digo que es un desperdicio de comida… Es imposible hacerla entender.
- Preferible que se muera de hambre, es un bastardo asesino- contesta Ron dejando la comida a un lado.
- ¡Ron, no digas esas cosas!- Se escandaliza Ginny y voltea a ver a Harry buscando apoyo.
-Pienso lo mismo- dice él, aunque hay un desazón en su estómago.
Ginny se muerde el labio molesta y mira a Hermione esperando su aprobación, ella sólo le sostiene la mirada pero no dice nada.
-Ya no sé qué es lo que debemos hacer con él- suspira Harry- no sé si es correcto que siga aquí, no sé qué hacer con él.
Hermione baja la mirada a la mesa y recuerda a Draco hablar esa noche, recuerda sus ojos y el peso de un dolor que nunca había visto, pero también recuerda que le ha confesado que es un asesino, y en el mundo de ella, asesinar reclama un karma de igual magnitud. Tanto el bien como el mal desencadenan consecuencias, todo acto genera resultados y a Malfoy todavía nadie le reclama por lo que ha hecho.
-Deberíamos cuestionarlo acerca de todo lo que sepa de los mortífagos y su magia- dice ella lentamente, dejando escapar las palabras de su boca y liberándolas para dejarlas sobre la mesa-…y si es necesario…torturarlo…
Harry y Ron voltean a verla, Ginny está horrorizada.
-¡En qué clase de monstruos nos estamos convirtiendo!- dice la pelirroja levantándose de la mesa, en su acto, su jugo de arándanos es volcado, y se desparrama como el color de la sangre en un campo de batalla, como la vida que sale y no vuelve, luego, baja la voz y dice casi susurrando:- dime que no lo decías en serio.
A Ron le martillea el corazón en el pecho, a Harry le hormiguean los dedos de las manos con anticipación. Es cierto que cuando llegó Draco escuchó y casi estuvo de acuerdo con esa petición pero viniendo de los labios de Ron, sin embargo, sabe que llegado el momento no habría sido capaz, quiere creer que no habría sido capaz. Pero escucharlo de boca de Hermione simboliza haber perdido la batalla.
-No sabes los horrores que hizo
Es lo único que puede contestar la castaña quien tiene las palabras arañando en su mente, perforando su cabeza.
-Nosotros no somos ellos
Dice Harry para toda respuesta.
_HP_
-Hoy te he traído panecillos en forma de Kelpie, tocino frito y jugo de arándano con un toque de cerezas – le dice Luna al bulto que es Draco en la cama.- Vamos, anda son muy ricos cuando los comes a las 8: 35 de la mañana de un jueves lunar cuando se juntan la cuarta vertical con el despertar de una hidra en Nicaragua, hoy leí que habían despertado a una.
Luna se para a un lado de la cama, jala la mesita de noche y coloca toda la comida en ella.
Draco tarda un poco en levantarse y sentarse en la cama con la cabeza inclinada hacia abajo.
-Anoche estuve mirando una nueva estrella, apareció justo cuando mis ojos estaban mirando a través del vidrio de la ventana, mamá solía decirme cuando era muy, muy niña, que si miraba fijamente al cielo y veía aparecer una estrella era una buena señal- Draco sigue sin voltear a verla- decía que era la señal de que pronto una cosa muy, muy buena sucedería, y como anoche apareció cuando yo miraba, quiero pensar que ahora tú vas a comer lo que te traje.
Luna se sienta frente a él en el piso, saca de su bolso adornado con cromos y fichas de refresco una fotografía y la pone frente a Malfoy.
-Si levantas la cabeza podrás ver mi foto favorita de todas, la he traído para que la veas.
Draco no se mueve.
-Si tan sólo levantaras la mirada podrías ver mi foto, Draco.
Draco sigue sin votear a verla, se mantiene en la misma postura: sentado en la orilla de la cama, frente a ella con la cabeza inclinada, el cabello tapándole los ojos y las manos a los costados, aferrando la sábana.
Luna se acerca a él, y le coloca la fotografía en el regazo.
-Es de cuando mi madre aún vivía-Draco puede ver, cuando abre lentamente los ojos, a una mujer de cabello rubio largo, con una sonrisa que le ilumina todo el rostro, está agitando una varita sobre su cabeza y de ella salen chispas plateadas, doradas y azules, sentada a sus pies mirando hacia arriba está una Luna niña, de unos cinco años de edad, sosteniendo un collar de corchos que Draco identifica como las tapas de cerveza de mantequilla.
Ve la felicidad en la fotografía y no puede evitar conmoverse.
Recuerda a Narcissa de cuando era niño. Ella ya debe estar muerta. Igual que la madre de Luna.
Pero las muertes son siempre diferentes.
Las muertes son trágicas todas a su manera.
Y comienza a llorar.
Las lágrimas fluyen y un grito se atasca en su garganta, se lleva las manos a la cara, donde sólo Luna puede ver los espasmos de sus hombros que se agitan intentando contener todo lo que en Draco se está derrumbando. Un lamento ronco le surge del pecho y las manos se le llenan de un alma destrozada.
-Llora, Draco, es bueno limpiarte el corazón- Le susurra Luna levantándose y pasándole las manos alrededor del cuello.
Draco nunca había sido abrazado de esa forma, tiene el instinto de apartarla de él, de alejarla, pero la deja seguir. Mientras el gime y saca todo lo que le ahoga y siente que su cabeza está por apagarse y piensa que está a punto de morir porque todo ese desazón siempre estuvo dentro, y sacarlo ahora, sacarlo con Luna Lovegood presente sólo significa que algo dentro suyo ya no puede seguir allí.
Luna lo aprieta más contra ella, sintiendo a un Draco que necesita ese afecto porque sabe que nadie más podría brindarle un abrazo a quien por mucho tiempo ha dejado de ser humano. Ahora, en ese instante, Draco Malfoy vuelve a ser un niño. Y sigue llorando con las manos en el rostro, con los espasmos de sus hombros y encogiéndose cada vez más, sintiéndose pequeño.
Entonces Luna comienza a tararear una canción que le sabe a infancia, a su propia madre cantando cuando creía que nadie la veía.
-Mamá solía tarareármela siempre que me despertaba- dice ella cerca de su oído porque aún no deja de abrazarlo, intentando hacer que todas las partes rotas se peguen y vuelva a ser un Draco completo, completo y con fisuras- Draco, no esperes que te perdonemos- le susurra- perdónate tú y sigue adelante, te tocó la suerte de tener esa vida, no sé lo que has hecho pero deberías perdonarte, y si tanto te arrepientes… ayúdanos, ayúdanos a hacer las cosas bien.
Malfoy deja de llorar y poco a poco se quita las manos de la cara.
Mira a Luna y es la primera vez que siente que el odio dentro de sí no le inunda, queda una porción de él, pero no lo llena.
-No sabes lo que hice
-Una vez escuché decir a mi mamá que la lección más importante que aprendería en la vida es perdonarme por las cosas malas que hiciera, y no lo entendía sino hasta que crecí- le mira a los ojos- sé que esperas que seamos los demás u otras personas quienes entendamos y perdonemos tus faltas, pero aún y cuando lo hagamos, si tú no te perdonas nunca podrás seguir con tu vida, Malfoy.
-No sé cómo hacerlo.
-No lo sabes, pero has comenzado a hacerlo.
Ambos saben que Luna se refiere al llanto, a haber permitido que lo abrazara, a permitirse ser débil frente a ella.
-Gracias
Es lo único que atina él a decir, Luna sonríe.
En sus pensamientos, Draco ha empezado a sentirse tranquilo.
Aunque la tranquilidad no significa el olvido.
_FIN DEL CAPÍTULO_
