Lucy.

Tres meses después…

—¡Estoy tan grande como una casa!— me acuesto en la cama con los pies apoyados en las almohadas mientras Natsu me hace un masaje en ellos.

—Estas más linda cada día, querida.— él está dándome aquella sonrisa sexy y todo lo que quiero hacer es abrir las piernas y sentir esa sonrisa contra mi, contra mi coño.

Él inhala profundamente, cerrando los ojos.

—Cuidado, compañera. Puedes dar a luz en cualquier momento y tenemos que estar tranquilos. Esta es la primera vez que llevas a nuestros cachorros y quiero estar seguro que estés saludable.

—Me gustaría que me hubieses dicho que el embarazo dura apenas noventa días para los shifters.— acaricio mi enorme barriga, sintiendo a nuestros bebés chutando. Fuimos capaces de descubrir que eran trillizos, varones, y, cuando casi me desmayé del susto, Natsu aulló con placer. Él no paró de sonreír desde ese día, contando a todos la novedad. Él dijo que es muy raro que una hembra humana procree varios cachorros de una sola vez, por eso cree que se apareó demasiado fuerte. Esa es la única explicación.

—A veces, puede demorar más tiempo, dependiendo de la raza shifter.— él besa cada uno de mis gordos dedos y me río de la sensación. Siempre me está mimando y siempre quiero más.

Desde la luna de apareamiento, la vida ha sido un cuento de hadas. Todavía poseo la panadería y consigo trabajar en ella algunos días a la semana. O sea, cuando Natsu lo permite. Juvia ha sido increíble, asumiendo la mayor parte de las funciones del día a día, mientras yo solo me quedo en la caja. Ella contrató a dos chicas del lugar para ayudar y ha sido enloquecidamente bueno.

—Una vez que los niños nazcan voy a transformar el escritorio al lado de la panadería en una guardería. Tal vez algunas mujeres puedan usarla si quieren tomarse un café o hacer una pausa. Sé que voy a querer mirarlos constantemente los días que trabaje.

Natsu comienza a besar mis piernas y gimo con la sensación.

—Estaré contigo y los cachorros aún más que ahora.

Me río con su declaración.

—Tú siempre estás a un brazo de distancia.

Una vez que llega al interior de mis muslos, me muerde un poco y mi cuerpo responde instantáneamente. No sé qué haría sin él a mi lado constantemente. Él está siempre conmigo y donde quiera que vayamos, su lobo desea mi cuerpo y mi cuerpo desea cada pulgada del suyo.

—¿Tú me quieres más lejos?— susurra las palabras contra mis bragas, lamiendo el tejido ya húmedo.

—Nunca, mi amor.

Escucho gruñir a su lobo en su pecho, su necesidad de mí aumentando. Siento sus dientes raspar mis bragas y eso causa un escalofrío de deseo en mí.

—Tal vez pueda ser suave y darte lo que ambos necesitamos.

Concuerdo con la cabeza y abro más las piernas. Estoy tan embarazada que es prácticamente lo único que puedo hacer, quedarme así acostada y tomar todo lo que él me da. Pero mi compañero es el macho más perfecto que haya conocido y él me encuentra más sexy cada día que pasa. Su pasión solo alimenta nuestro amor y no puedo imaginar mi vida sin él.

Cuando siento el tirón de las bragas hacia un lado y la lengua caliente encuentra mi centro, cierro los ojos y me entrego al placer. Natsu es dueño de mi cuerpo, corazón, mente y alma. Yo tendría que estar loca para luchar contra este tipo de amor.

Fin

Nota final: pues, este es el fin de la historia, espero les haya gustado, en tan solo una hora publicaré una nueva adaptación que espero les guste. ¡Nos vemos!