Bienvenidos a un nuevo capitulo de mi fanfic.
Disfruten la lectura.
Una noche en el hospital, un par de lavados de ojos y un baño para quitar la pintura de su pelaje después, Dry había regresado a la habitación del hotel como si nada hubiera pasado. Pero la ciudad era diferente, muchas propiedades, negocios e instituciones resultaron ultrajadas por la pintura, muchos eran los ponis que trabajaron durante horas para limpiar el desastre ocasionados por la protesta. No era para menos, esa noche era la última de la semana de la fundación, allí se invitaba a toda la ciudad a un baile en la plaza central, donde distintos artistas musicales locales y ponis especializados en la gastronomía asistían para cerrar aquella semana con broche de oro. Ningún poni quería perdérselo.
En las horas previas al baile, el trio estaba en la habitación viendo que ropa ponerse, para su mala suerte, traer ropa de gala no estaba entre sus planes. Twilight y Shining no traían nada, Dry sólo tenía una corbata de moño. Pero eso iba a cambiar con el toque en su puerta.
—Adelante —dijo Shining.
De repente, un grupo de ponis ingresaron rápidamente, trayendo consigo una gran variedad de trajes y vestidos colgados en perchas. Entre todos los ponis, resaltaba uno alto vestido con traje de lentejuelas.
—Buenas tardes princesa Twilight, señor Armor, señor Dry, soy el sastre personal del gobernador, Jewel Tailor —dijo el poni con voz aguda y afeminada—, vengo de parte de Handicraft.
—¿Y a que vino? —inquirió la princesa.
—Mi equipo y yo estamos aquí de parte del gobernador como compensación por todo lo ocurrido el día de ayer y cito —dijo sacando un pedazo de papel de su bolsillo—. "Princesa Twilight lamento todo lo sucedido ayer con su amigo y usted, me llegaron rumores de que piensa asistir al baile que ofrece la ciudad, por favor acepte este pequeño presente de mi parte para todos ustedes. Posdata, lamento no haber ido personalmente, muchos son los preparativos."
—Es muy amable de su parte, pero no será necesario-
—Oh no princesa, una vez que mi equipo ha sido desplegado para una operación no puede irse sin cumplir su misión —interrumpió arreglándose su melena—, insisto en que acepte este regalo princesa, sino seré recordado por los miembros del sindicato como el sastre que no pudo darle a la princesa de la amistad un vestido.
—Está bien —respondió Twilight resignada.
—¡Excelente! Ahora chicas, yo me encargaré de la princesa, ustedes preparen a sus amigos, tómenle las medidas y busquen un par de trajes para sementales que les sirva —por un momento, inspeccionó a Dry con la mirada—, para el pequeño un traje de adolescente en noche de graduación estará bien.
El hipólogo sólo le dirigió una mirada despectiva antes de desaparecer en la otra habitación junto a Shining y los otros ponis que los ayudarían a vestir. Gracias a que el servicio incluía arreglo de melena y maquillaje para las damas, tardaron treinta minutos en arreglar a los sementales y poco más de una hora para Twilight.
Tailor les dijo que no salieran de aquel lugar hasta que dijera lo contrario. Cuando escucharon gritar sus nombres, Dry y Shining salieron de la habitación, sólo para encontrarse con las luces apagadas.
—Les presento, a la radiante y hermosamente vestida, ¡princesa Twilight Sparkle!
El sastre encendió las luces y allí estaba ella, parada encima de una plataforma improvisada con una pose que estuvieron practicando por cinco minutos. Su melena peinada y arreglada para la ocasión, junto a un vestido de un color parecido a su pelaje con detalles en color platino brillante y una tiara de plata con incrustaciones de diamantes purpuras.
Tailor le arrojó brillo para darle efecto a la presentación.
—¿Y qué piensan? —preguntó el sastre.
—Es hermosa —respondió Dry embobado, luego se percató de la mirada de Shining—, el vestido, si, alta costura, mi favorita.
—Así está mejor.
—Me alegro que les guste, estuve… inspirado, y cuando el gobernador me dijo acerca de diseñar un vestido para la princesa, no pude contener la emoción.
—De verdad es bellísimo, muchas gracias señor Tailor —dijo Twilight luego de mirarse al espejo.
—No tiene que agradecer princesa, mi labor está completa, con todos ustedes, ahora si me disculpan, debemos arreglarnos para la fiesta, además, debo ayudar al gobernador, el pobre no sabe hacerse su nudo de corbata ceremonial, Jewel se va —dijo el sastre abriendo la puerta y saliendo con estilo de allí seguido por sus ayudantes.
XXX
Más tarde esa noche, casi todos los habitantes de la ciudad se reunieron en el escenario instalado en la plaza más grande de allí. Entre juegos, baile y exhibiciones de puestos con mercancía local, los habitantes conmemoraban con broche de oro la finalización de la semana de fundación. En el centro de toda la celebración, se encontraba la pista de baile, llena de lámparas colgantes iluminándola.
Luego de disfrutar de todo lo que ofrecía la ciudad en aquella celebración, el trio decidió acercarse a la pista de baile para contagiarse de la alegría que esta desprendía, excepto Shining quien sólo se limitó a sentarse en el suelo mientras observaba. A su lado, Twilight meneaba la cabeza siguiendo el ritmo pegadizo de la música, anhelando que alguien la sacara a bailar. Dry estaba con la cabeza gacha, combatiendo sus miedos e inseguridades, de vez en cuando desviaba la mirada, apenas girando su cabeza, lo suficiente como para observar como la princesa de la amistad golpeteaba el suelo con su casco derecho siguiendo el ritmo.
«Vamos, tú la invitaste al baile, debes sacarla a bailar» pensó Dry.
Los minutos seguían pasando, las canciones igual. Las parejas entraban y salían de la pista de baile, de acuerdo al género musical que se tocaba en ese momento. La princesa, casi sin importarle el género, deseaba entrar allí a bailar. El hipólogo sólo dejaba el tiempo pasar.
«Debo sacarla a bailar».
Shining estaba pensativo, nada le llamaba la atención, hasta que vio algo que le resultaba familiar; no muy lejos de allí se encontraba la yegua que encontró en el parque, junto a su bebé y su esposo. Pudo percatarse de como dejaban al infante con una amiga para disponerse a bailar con su respectiva pareja. No supo que expresión poner pero no les quitó la vista de encima.
El trio estaba tan distraído, cada uno con sus pensamientos, que no notaron como alguien se movía entre la multitud, acercándose hacia ellos.
«Debo…».
—Buenas noches, ¿disfrutan de la velada? —preguntó Handicraft por detrás.
—Claro —respondió Twilight volteando.
—Espero que no le aparezca inapropiado princesa pero, ¿le gustaría bailar conmigo? —inquirió con seguridad acercando su casco.
—Me encantaría —dijo tomando su casco—, ya regreso.
Así, Dry vio partir a Twilight junto a un semental que no era él. Vio como la llevaba al centro de la pista de baile y, con la ayuda de los demás ponis que hicieron una ronda, comenzaron a bailar el alegre ritmo local.
Cada paso que ellos daban, cada palabra que salía de sus bocas, lo hundían. ¿Cómo dejó que pasara todo eso? ¿Cómo dejó que su corazón se aferrara con uno de los seres más inalcanzables de toda Equestria? Un simple plebeyo enamorado de la princesa, cliché en todos los sentidos. ¿Todos esos años congelado en el tiempo, sin nada ni nadie que lo acompañase, hicieron su corazón susceptible? ¿Acaso buscaba amor como una forma de llenar el vacío por todas sus pérdidas? No lo sabía. Por otro lado, si Shining pudo conquistar a la mismísima princesa del amor, ¿Quién dice que él no podía con la princesa de la amistad? Pero él no era alto, ni musculoso, ni tenía una melena para presumir.
Estar mirando tanto tiempo a Twilight hizo que no se diera cuenta que alguien más tenía la mirada sobre él, Shining, como casi cualquier hermano mayor, no querría que un semental se le insinuara a su hermana, así estuvo durante el viaje desde que Dry se unió a ellos. Pero ahora, viéndolo descorazonado mientras observaba a su amada bailar con otro poni, sintió empatía por él, y dado a su aspecto físico y altura, le recordaba a su yo de hace años cuando él y Cadance decidieron seguir caminos separados dejando a un lado su amor. La vio alejarse por esa calle tan lentamente que cada paso era una aguja en su corazón.
Nadie debería pasar por ello.
Shining llevó su casco al hombro del hipólogo y le dijo:
—Hey.
—¿Si? —dijo desanimado.
—¿Quieres que te diga un secreto?
—Está bien.
—El gobernador es homosexual.
—¡¿En serio?! —exclamó con una mezcla entre sorpresa y alegría— ¿Cómo lo sabes?
Shining rememoró el momento en que, caminando para despejar su cabeza, escuchó un sonido extraño proveniente de la alcaldía, como de un vaso de vidrio cayéndose. Al acercarse, observó anonadado como el gobernador y su secretario estaban en medio de una sesión de besos apasionados encima de su escritorio, al mirar más de cerca pudo percatarse no sólo del vaso roto sino además de algunos papeles y el letrero con su nombre en el suelo.
—Oh…
—Sí, yo también dije lo mismo —agregó Shining—. Bueno, no creo que tengas algún problema con invitar a mi hermana a bailar, ¿cierto?
«¿Es posible? ¿Una posibilidad?» pensó Dry.
—No lo sé, es decir, no he bailado en más de mil años, ¿Qué tal si todo cambió y ahora los pasos son diferentes? ¿Qué tal si…?
—¿Quieres que te cuente otro secreto? —interrumpió Shining.
Dry asintió.
—Twilight no es una buena bailarina.
En ese instante, la música se detuvo, decenas de cascos retumbaron en el suelo felicitando a la banda por aquel rato de música bailable.
—¡Wow, así me gusta, mucho ruido de cascos para despedir a los integrantes de la banda "Huella de tierra"! —exclamó el presentador en el escenario.
En ese momento, Dry aprovechó para ir y buscar a Twilight en el centro de la pista de baile, mientras el presentador, como en cada año, hablaba un poco de la historia de la ciudad. Luego de mucho empujar y pisar, llegó a su destino.
—¡Twilight!
—¿Dry?
—…Pero dejémonos de charla amigos, ahora, por primera vez en este escenario, una poni que recientemente descubrió su talento para la música viene a deleitarnos con una hermosa melodía, les presentó a Yellow Sunshine.
Mientras los ponis retumbaban el suelo con sus cascos, Dry se acercó hasta Twilight y le preguntó:
—¿Quieres bailar conmigo?
—Hola a todos, soy Yellow Sunshine y hoy vengo a cantarles una canción algo vieja y… es especial para los enamorados.
—Estaría encantada, gobernador Handicraft…
—No tiene de que preocuparse, me retiro de todos modos, fue un honor bailar con usted princesa Twilight —dijo Handicraft alejándose de la escena.
Entonces, Dry extendió su casco y Twilight lo tomó cariñosamente.
—Espero que lo disfruten —dijo la cantante dándole una señal a los músicos del fondo para que comenzaran a tocar la pieza musical.
Con una voz angelical y sintiendo ese tema en el fondo de su corazón, realizó una bella interpretación de La Vie en Rose. Esta era un poco más lenta, lo suficiente para que las parejas pudieran bailar a lento compás.
Sin ninguna experiencia en bailes lentos, ambos se acercaron, apoyaron su cabeza al lado de su compañero y se movían de lado a lado, dejándose llevar por el ritmo. Al principio les costaba, ambos eran malos bailarines pero aun así a Twilight le gustaba bailar. Dry trataba de pensar una forma de poder mejorar su baile en esos segundos, pero hacia las cosas más difíciles, pero el contacto con Twilight en conjunto con el aroma de su perfume lo hipnotizó hasta el punto de relajarlo y hacer que sus patas se movieran por si solas.
En medio de la canción, los músicos realizaban solos de sus respectivos instrumentos, alargando la pieza musical sin perder en ningún momento la emotividad de la misma. Ahora ellos parecían una pareja más de aquel montón de ponis.
Cerca del final, Dry levantó su mirada observando sobre Twilight, contempló a todas las parejas, tanto del mismo como de distinto genero, bailar de un lado a otro sin perder la concentración en el otro. Por un momento, recordó la investigación que habían dejado en pausa y el motivo por el cual la hacía, dejar su nombre grabado en la comunidad científica, Dry Ink, uno de los responsables de revelar al poni detrás del cambio en las interrelaciones de los ponis. Pero ahora, estando allí, bailando con la poni que ama, hizo que razonara, tal vez habían otras recompensas además del reconocimiento, tal vez… los sentimientos de cada poni, ser capaces de amar a quien deseen y lo perjudicial que es no poder hacerlo, ser capaz de descubrir el misterio por ellos también.
Ambos comprendieron la razón del otro para desenmascarar el misterio, haciendo más fuerte su conexión.
Cuando menos lo esperaba, la canción terminó, nuevamente el piso de la pista de baile se llenó de vibraciones por los golpes de los cascos de los presentes, Dry y Twilight se les unieron enérgicamente. La cantante hizo una reverencia al público y con lágrimas de felicidad escapando de sus ojos bajó del escenario, no sin antes darle el micrófono al presentador.
—Tengo una idea —dijo Twilight—, sígueme.
Obedeció sin pensarlo y se alejaron de la multitud, Shining los observó y dejó escapar una pequeña sonrisa. Tal vez podría ayudarlo un poco más, pero primero quería ver la última tradición de cada año antes del cierre del festival de la semana de fundación.
No muy lejos de allí, en la misma banca en aquella colina en la que Shining estuvo, Dry y Twilight se sentaron y respiraron calmadamente, luego de recobrar el aliento, el hipólogo preguntó:
—¿Por qué vinimos aquí?
—El gobernador dijo que aquí hay una excelente vista de la última actividad de la ciudad, mira, incluso hay otros ponis aquí —señaló la princesa a otras parejas en el área.
De repente, las luces de toda la ciudad se apagaron, dejando el parque en penumbras, a continuación, un pequeño punto de luz comenzó a brillar donde estaba el escenario del festival, pronto se convirtieron en decenas y luego en cientos de luces que aparecían en casi todos los puntos de la ciudad, incluso algunas de las parejas presentes en el parque encendían algunas. Luego, aquellos puntos de luz comenzaron a elevarse en el aire lentamente pintando la oscuridad del cielo de color naranja.
—Es hermoso —dijo Dry.
—Si —dijo Twilight dejando escapar un suspiro para luego desviar su mirada hacia él.
Dry notó como Twilight observaba, giró para enfrentar sus miradas, acercó su casco y lo estrechó con el de Twilight, ella sonrió aun más. Se acercaron como si la banca se encogiera a cada segundo hasta estar lo suficientemente cerca para sentir la respiración del otro. La princesa fue la primera en tomar la iniciativa, se inclinó acercándose cada vez más al hipólogo quien, nervioso y a la vez emocionado, sólo pudo cerrar sus ojos y acortar la distancia entre ellos. Estaban a punto de concretar su unión, a escasos centímetros de convertirse en algo mucho más grande, ningún poni alrededor era testigo de aquel momento pero las linternas encandilaban sobre ellos, observando cada detalle.
Pero nunca sucedió.
Ambos se quedaron a escasos centímetros de la boca del otro, ninguno avanzó para concretar, ambos querían, pero ninguno podía. Luego de varios segundos sin que pasara nada, Twilight abrió los ojos seguido de Dry, deshaciendo su casi beso.
—¡Lo siento princesa, no debí, no quise…! —exclamó Dry nervioso.
—No, no… no tiene de que preocuparse Dry, digamos que yo también tuve las intenciones de hacerlo.
—¿De verdad?
Twilight asintió. Ambos desviaron sus miradas apenados.
—¿Entonces porque cree que…?
—No nos… ¿besamos?
Dry asintió.
—No lo sé —respondió ella.
Ambos volvieron a mirar al cielo, sólo para percatarse de que las linternas ya estaban lejos de su vista, siendo tragadas por la oscuridad de la distancia. Muchos de los ponis que estaban allí también se retiraron a la comodidad de sus casas.
—Tal vez… no es el momento indicado, digo, todavía no resolvimos el misterio —adjudicó Twilight.
—Si, tal vez… pero tengo muchas dudas —dijo Dry agarrándose la cabeza con sus cascos—, no sé qué pensar, ¿usted está dispuesta a esperar?
—¿Y usted? —respondió Twilight con mirada triste.
No necesitó pensar la respuesta para responder.
—Sí, voy a esperar por ti.
—Entonces yo también.
Ambos se dieron un abrazo como forma de sellar aquella tregua sentimental hasta que resolvieran el misterio, que los había reunido en primer lugar. Luego, se separaron y caminaron hacia el hotel con paso lento, de vez en cuando intercambiaban miradas entre ellos junto a una sonrisa. Al llegar y encender la luz, vieron como Shining se encontraba recostado en el sofá con un vaso de vidrio del cual emanaba olor alcohólico en el suelo.
Dry estaba a punto de tocarlo para despertarlo, pero Twilight lo detuvo, no quería perturbar su sueño y sugirió, con un ligero rubor, que compartieran la cama entre ellos. Con un rubor más intenso, él aceptó. Se acomodaron en aquella cama y apagaron las luces de la habitación, fue la primera vez en todo el viaje que Dry estuvo realmente cómodo para dormir.
Ambos se dieron la espalda y permanecieron en una orilla, luego de unos minutos se fueron acercando poco a poco hasta que sus espaldas hicieron contacto. En el rostro de ambos se dibujó una sonrisa. No muy lejos de allí, Shining dejó escapar una sonrisa también.
XXX
Horas atrás, la bibliotecaria se encontraba de camino a casa del hipólogo luego de aceptar cuidarla durante su viaje. Su mente estuvo todo el día pensando en el premio que la esperaba cuando llegase, y un tanto de sus pensamientos se preocupaba por Dry. Durante días, estuvo revisando su casa en busca de algo especial para ella y que sólo él podía hacer, las veces que iba a la biblioteca y le traía unas cuantas la hacían sonreír durante horas.
Al llegar, abrió la puerta e ingresó a la casa, rápidamente dejó sus cosas y fue directamente al último lugar que le tocaba revisar, su cuarto. Abrió las cortinas, dejando pasar la luz del sol, y comenzó su tarea, ojeando debajo de la cama, entre los libros, en el escritorio, en su mesita de luz, armario, dentro del globo terráqueo, pero nada encontraba. Usando su viejo sentido del olfato logró captar su aroma, sabía que estaban allí por algún lado. No fue hasta que levantó la cabeza que logró divisar algo fuera de lugar en el decorado del cuarto, un jarrón marrón con un pequeño cartel que rezaba "no tocar".
—Las encontré, galletas mías.
Sin perder tiempo, se acercó al librero y comenzó a trepar por él. Sus extremidades temblaban a medida que escalaba estante por estante, sudor recorrió su frente arrugada, pero sin importar el esfuerzo, debía obtener esas galletas caseras, hechas con una receta de hace más de mil años que le daban un sabor único. Antes de alcanzar el jarrón, se detuvo casi en la cima y dejó que su cuerpo se echara para atrás, provocando que su peso inclinara el librero y cayera encima de ella.
Lo último que vio fue el jarrón en pedazos y las galletas en el suelo.
—Regla de… cinco… segundos —dijo antes de desmayarse.
No tardaron mucho en llevarla a urgencias luego del accidente, allí permanecería en reposo hasta que alguien fuese a cuidarla. Como era recurrente en estos casos, se labraron dos cartas comunicando lo sucedido y se enviaron a parientes o amigos cercanos. Aquella mañana luego de dormir en la misma cama, Dry recibió su carta.
XXX
Antes de irse de viaje, Twilight le encargó a Spike que cuidara el diario de Discord mientras ella no estaba. Mientras la princesa de la amistad vivía uno de los momentos más románticos de su corta vida, Spike salía de su habitación para realizar la última tarea antes de ir a dormir.
—¡Apresúrate Spike, mi almohada y yo te demostraremos el verdadero significado de la palabra pelea! —exclamó Rainbow.
—¡Eso ya lo veremos! —gritó Spike alejándose.
Durante sus primeros días viviendo allí, Spike tuvo algo de miedo con respecto a caminar por aquellos pasillos en la noche, pero con el paso del tiempo este terminó por acostumbrarse, después de todo, ¿no había nadie persiguiéndolo, verdad?
Al llegar a la biblioteca del castillo, Spike, guiado por la tenue luz de las lámparas, se dirigió hasta el escritorio personal de Twilight, con la llave que llevaba en su garra le quitó el seguro de la gaveta y la abrió, dentro, se encontraba el diario de Discord.
—Todo normal.
—No todo.
Un escalofrió recorrió el cuerpo de Spike al escuchar aquella voz modificada detrás de él. Al girarse, vio a la figura alta oculta detrás de una capucha que cubría todo su cuerpo.
—Ja, no me asustas Rainbow Dash, si quieres empezar la pelea de almohadas aquí no tengo ningún problema —dijo Spike.
Pero la figura misteriosa hizo caso omiso a su palabra, luego agachó su cabeza dejando ver su largo cuerno el cual tocó a Spike, encendiéndose al instante. Acto seguido, el dragón cayo desmayado al suelo, fruto del hechizo de sueño temporal en el cual fue atrapado.
Diez minutos después, Spike sintió el toque insistente de una pegaso multicolor que angustiada trataba de despertarlo. El dragón despertó con la cabeza ligera, aun somnoliento por el hechizo. Al recordar lo sucedido, corrió al escritorio y revisó la gaveta sólo para encontrarla vacía.
XXX
Luego de recibir la carta, Dry comenzó a guardar sus cosas en su alforja a gran velocidad, angustiado por lo sucedido con su amiga. Twilight y Shining lo ayudaban, pero era la princesa quien lamentaba que se fuera tan pronto.
—Bueno, fue un placer conocerlo Shining, espero de todo corazón que logre arreglar todos sus problemas —dijo Dry despidiéndose.
—Fue un placer también, espero que tú logres encontrar la felicidad en el amor.
Se despidieron estrechando sus cascos.
—Acompañaré a Dry a la salida del hotel —dijo Twilight.
—Está bien.
Ambos salieron de la habitación, pero Shining quedó mirando a la puerta por un segundo.
En la salida, ambos quedaron estáticos.
—¿Qué va a pasar con la investigación? —preguntó Dry.
—No lo sé, no sé cuánto tiempo más va a necesitar mi hermano para sentirse mejor, no creo poder ir a Canterlot todavía —respondió Twilight.
—Oh…
—¿No está molesto verdad?
—No, no, la investigación puede esperar si eso significa arreglar los asuntos de su hermano, además, tengo que volver al imperio de cristal a ver a mi amiga.
—Lo entiendo.
Nuevamente se hizo el silencio entre ellos.
—¿Entonces… que va a pasar con nosotros? —preguntó Dry.
—Podemos hacer esto, usted vaya al imperio para ver a su amiga y yo me quedaré aquí hasta que Shining se recupere y luego iré a Canterlot a seguir investigando, cuando usted se desocupe de lo suyo puede ir a Ponyville y esperarme allí, o yo lo estaré esperando.
Ella se detuvo para observar la sonrisa en su rostro.
—Entonces tal vez, si tengo las respuestas, podremos sentarnos a charlar.
—¿Lo promete?
—Lo prometo —respondió acercándose a su lado y plantándole un beso en la mejilla.
Dry se llevó su casco a su mejilla, dejando escapar un suspiro.
—Está bien —dijo recuperando su compostura—, me despido por ahora, nos veremos después Twilight.
—Adiós Dry.
El hipólogo abrió la puerta doble y cruzó el umbral, antes de que estas se cerrasen volteó para dedicarle una última mirada a su amada. Luego, Twilight se dio vuelta para regresar a la habitación, pero ni siquiera llegó a dar dos pasos cuando se encontró con su hermano, el cual le dedicaba una mirada de enojo.
—Hola Shining.
Pero este no respondió.
—¿Quieres hacer algo? Podemos salir a desayunar o almorzar, además seguro podemos encontrar algo que hacer hoy.
Seguía sin responder.
—¿Sucede algo?
—¿En serio detuviste tu investigación sólo para ayudarme a sentirme mejor? —preguntó seriamente.
—¿Estuviste espiando? ¿Cuánto escuchaste?
—Escuché todo… lo que me importaba, ¿entonces es en serio?
—Sí.
—¿Pero por qué?
—Es que te veías tan destrozado por lo sucedido con Cadance que entre Dry y yo acordamos no seguir con la investigación luego de que la biblioteca de aquí no nos diera la información que buscábamos.
—No necesito que mi hermanita menor ande cuidándome como potrillo.
—Claro que sí, lo hago ahora como lo hice años atrás cuando ella rompió tu corazón por primera vez…
Ahora pudo recordar como Twilight pasó tiempo con él cuando Cadance se fue de su vida, intentando hacer de todo para que se sintiera mejor, hasta que no supo cuando, dejó de sentirse así.
—…Sólo que esta vez me siento culpable porque te obligué a venir y eso sólo empeoró las cosas.
—Ya te dije en el tren que esto no fue tu culpa, pero agradezco que te tomaras tantas molestias para hacerme sentir mejor, tanto ahora como antes —dijo Shining abrazando a su hermana—. Sin embargo, esto que tú haces es mucho más importante que mis sentimientos, por eso vamos a empacar nuestras cosas e iremos hacia Canterlot ahora mismo.
—¿Estás seguro hermano?
—Claro, volver al trabajo me ayudará a despejar mi cabeza.
Ambos regresaron a la habitación, la ordenaron, recogieron sus cosas y una hora después emprendieron su regreso a Canterlot, no sin antes despedirse del dueño del hotel y del gobernador, quien cordial los acompañó hasta la estación del tren.
XXX
El tren arribó y partió inusualmente rápido, cuando menos se dieron cuenta estaban en Canterlot, su ciudad natal. El departamento de Shining quedaba de paso al castillo de las princesas, por lo que Twilight lo acompañó hasta allí. Su hermano le preguntó sobre la posibilidad de visitar a su padre en algún momento cercano, ella accedió. Al llegar al gran edificio de departamentos, se despidieron, prometiéndose mandar correspondencia para mantenerse en contacto.
Con paso apresurado, Twilight emprendió la marcha hacia la biblioteca del castillo, tal vez el último lugar donde podría buscar respuestas. El atardecer comenzaba a marcarse en la ciudad capital, tal vez debía pasar la noche en el castillo, a Celestia no le importará, pensó. A unas cuantas calles de llegar, volvió a pensar en Dry, lo extrañaba demasiado, esperaba de todo corazón encontrarlo en Ponyville cuando regresara. Dicen que el amor es ciego, pues, ella lo descubrió cuando, sin previo aviso, colisionó con un poni, las cosas de ambos cayeron al suelo, desparramándose.
—Oh, lo siento mucho —dijo Twilight usando su magia para separar sus cosas de las del poni.
—¡Princesa Twilight! —exclamó aquel semental—Perdóneme su alteza, yo debí fijarme por donde iba, déjeme ayudarle con sus cosas.
Twilight se percató de la velocidad con la que aquel poni guardaba sus cosas, como si fuera experto en ello. Luego de recoger todo, ambos se despidieron y siguieron caminos separados, pero dos calles después aquel misterioso poni ingresó a un callejón y sacó su comunicador portátil. Una vez encendido, buscó entre las distantes señales hasta encontrar la que necesitaba, luego esperó.
—Hola princesa Twilight, tanto tiempo —se escuchó salir de aquel aparato.
Magnifying Glass dejó escapar una gran sonrisa, ahora sólo debía sentarse y escuchar.
Una vez dentro, Twilight se dirigió a la sala del trono para saludar a las princesas.
—Princesa Celestia, princesa Luna —saludó Twilight.
—Princesa Twilight, ¿Qué te trae al castillo? —preguntó Luna.
—Vengo a la biblioteca a buscar información.
—Todos nuestros libros están a tu disposición Twilight.
—Gracias princesa —dijo Twilight lista para irse.
—Espera Twilight —dijo Celestia—, ya que tú estás aquí, ¿Shining debe haber venido contigo no?
—Sí, el ya está de regreso en su departamento, dijo que se reintegraría a la fuerza mañana o pasado.
—Me alegro, muchas gracias por la noticia, puedes retirarte.
Twilight salió y cerró la puerta. Luego de recorrer varios pasillos y girar en varias direcciones, llegó a su destino. Una vez allí, fue a la sección más antigua de la biblioteca, aquel rincón donde los libros eran tan antiguos como el polvo que los rodeaba o las telarañas que colgaban de ellos, llenos de conocimiento ancestral sobre Equestria o la tierra que el nombre representaba antes de llamarse así.
La iluminación era escasa allí, apenas una vela en un farol a punto de extinguirse, gotas de cera colgaban de allí. Usando un hechizo creó una pequeña esfera lumínica que permanecería estática encima suyo hasta que esta se agotase o Twilight se alejara de ella.
Encendió su cuerno y trajo consigo unos veinte libros que flotaron a su alrededor, les daba una rápida ojeada y luego los devolvía a su lugar. Su expresión no era pacifica como lo fue al iniciar la investigación, había leído muchos libros que no aportaban nada, por eso no deseaba perder más tiempo, deseaba encontrar algo que le diera algún indicio, cualquier cosa que le dijese que no estaba perdiendo el tiempo. Estaba cansada de estar perdida.
Trajo otra tanda de libros, y luego otra, y otra.
Nunca se fijó en los detalles de los libro más allá del título, ni el color de su cubierta o de sus páginas, por eso no se dio cuenta de la peculiaridad de aquel libro rosa con un sol en el centro hasta que leyó las primeras palabras en él. Sus pupilas se achicaron ante la sorpresa, el diario de Celestia se encontraba ante ella.
No muy lejos de allí, las hermanas se encontraban firmando papeles reales hasta que Luna interrumpió a Celestia.
—Tendrás que disculparme hermana, tengo que atender asuntos reales en el baño, ¿podrías hacerme el favor de…?
—No te aflijas, yo firmaré estos papeles por ti —interrumpió Celestia.
—Gracias hermana —agradeció levantándose
—Pero si sigues así, pronto aprenderé a falsificar tu firma hermana, ten por seguro que eso no traerá nada bueno —agregó con una sonrisa sin despegar su vista de los papeles.
—Ja, ja, muy graciosa —rió sarcástica Luna.
—Y un consejo, no es necesario decir que vas a atender asuntos reales en el baño, con decir lo de asuntos reales basta.
Luna giró rápidamente y gritó con su voz real:
—¡Y no me quisiste comunicar algo tan importante como eso antes de decirlo frente a los nobles en aquella reunión hace meses!
Celestia dejó escapar una risilla.
—Es que me acordé recién.
Luna se tranquilizó y salió de allí. Celestia esperó un par de minutos y, observando a su alrededor para evitar testigos, sacó un libro oculto debajo del trono, el cual esperaba mucho leer desde que lo recuperó. Nada más abrirlo, muchos recuerdos del pasado invadieron su mente, a medida que leía, otros aparecieron. Todo allí ya lo había leído hace siglos cuando lo obtuvo por primera vez, por eso pudo pasar las paginas rápidamente sin darle mayor importancia, nada había cambiado en siglos. Cuando llegó a la ultima pagina, nuevas comenzaron a aparecer mientras las primeras desaparecían, esto le permitía a su portador continuar escribiendo por más longevo que fuese.
Luego de páginas y páginas sobre sus amoríos y fantasías amorosas, llegó a la página final. Allí terminaba todo, si la giraba aparecería sólo una página en blanco, indicando que su portador original no había escrito nada nuevo en ella. Pero algo le decía que debía girar la hoja antes de cerrar el diario, y lo hizo, al instante aparecieron una nueva tanda de páginas, la tinta en ellas era más oscura que en hojas anteriores, sorprendida, comenzó a leer:
"Querido diario:
Me alegra por fin haberte encontrado, pasaron más de mil años y mírate, estás como nuevo, incluso me sorprende que aun conserves el hechizo de memoria infinita. ¡Es perfecto! Tengo mucho que contarte, estar atrapado en piedra siendo capaz de ver y escuchar me dejó unas muy buenas anécdotas para contarte…"
Los siguientes párrafos eran un resumen de su situación actual, dándole importancia al hecho de haberse reformado y conseguido la amistad de Fluttershy y los elementos de la armonía. Luego, encontró una anotación interesante.
"[…] Debo agradecer a la princesa Twilight Sparkle por haberte encontrado, lástima que no fue por un acto de buena fe para ayudarme sino por una simple investigación de ella. Creo que recuerdo de que era, te lo voy a contar…"
A medida que avanzaba la lectura, la expresión serena que casi siempre llevaba consigo cambió a una de angustia y preocupación. Sus sospechas eran ciertas desde un principio. Su más grande secreto estaba a punto de ser descubierto. ¡Twilight misma estaba en la biblioteca investigando todo ahora mismo!
Con el corazón en su pecho palpitando fuerte, dio un salto de su trono hasta la alfombra y galopó veloz hacia la puerta, rogando que ella no haya descubierto nada todavía. Pero como si el destino le devolviera el golpe siglos después, las puertas se abrieron a la par estrepitosamente, dejando ver a una Twilight confusa levitando el diario de Celestia en el aire.
—¡Princesa Celestia!
—¡Twilight!
Esta vez Twilight se acercaba amenazante a su antigua maestra.
—Dígame princesa… ¿todo lo que leí aquí es verdad? ¿Cada palabra? —inquirió mostrándole su viejo diario que hacía tiempo había dejado olvidado.
Celestia sólo retrocedía ante las acusaciones sin mirarla.
—¡Respóndame!
Ella dejó de avanzar, Celestia se detuvo.
—¡¿Usted provocó que los ponis cambiaran su orientación sexual hace mil años?! ¡¿Usted fue responsable indirecta de la persecución de los heterosexuales que llevó a la fundación de Dodge City?! ¡¿Y del odio e intolerancia actual, es culpable también?!
No supo que responder, tampoco que hacer, hasta que una idea vino a su mente, una idea casi tan descabellada como la que hizo hace mil años. Cambió su expresión a una de tristeza y arrepentimiento, inspiró profundamente y dijo:
—Lo siento, Twilight —dijo agachando su cabeza.
Twilight estaba por decir algo más cuando de repente, el cuerno de Celestia se posó sobre su cabeza con su aura mágica activa y lanzó un hechizo sobre su alumna, desmayándola. El diario cayó al suelo al igual que ella.
Sin perder tiempo, Celestia lanzó otro hechizo sobre Twilight, pero esta vez era uno distinto, uno que aseguraría su secreto, tal vez para siempre esta vez. Pero quedaba algo que hacer, durante su viaje, Twilight interactuó con muchos ponis que conocen de la investigación, no podía arriesgarse con ellos tampoco. Sólo había una forma de llegar a todos ellos al mismo tiempo. Desplegó sus alas y alzó vuelo, aprovechando que su sol todavía estaba en el cielo, se elevó hasta casi el límite del cielo donde la ciudad parecía una simple mancha de civilización y encendió su cuerno. Recitó un hechizo que sabía de memoria y luego agregó:
—Oh mi querido astro, estrella del firmamento que llena de luz nuestro día, imploro que me ayudes en esta ocasión, usa tus rayos para llevar mi hechizo a todos los súbditos que lo requieran —dijo levantando sus cascos al costado con el sol en su espalda.
De repente, ella se envolvió a si misma con su aura mágica y comenzó a lanzar su hechizo usando el sol como una poderosa antena para llegar a los rincones más lejanos de Equestria. Una vez finalizado, descendió de los cielos hasta la sala del trono donde, por suerte, sólo se encontraba Twilight todavía inconsciente. Usando un hechizo de teletransportación la llevó hasta una recamara del castillo y la arropó apropiadamente, luego viajó a toda velocidad hasta la biblioteca y, luego de buscar por unos segundos allí, encontró su alforja en el suelo, sacó un cuaderno el cual ojeó por unos instantes para después cubrirlo con su magia y hacerlo cenizas mágicas que desaparecieron.
—Realmente, lo siento.
Hasta aquí llegó el capitulo señores, espero les haya gustado.
Lamento la demora de un mes, pero recien ahora pude ponerme activo con respecto a la escritura. Lo que si puedo adelantar es que el ultimo capitulo de este fanfic saldrá si o si la semana que viene. Otra cosa, recomiendo la cancion que puse en el capitulo "La vie en rose", tiene varias versiones, yo les recomiendo la de Daniela Andrade.
Otra cosa, los que dijeron que era Celestia la figurosa misteriosa, se llevan una galleta de internet.
En este espacio, voy a responder los reviews dejados en el capitulo anterior por parte de:
Linkwarriorx0: Gracias por el comentario. Corregido a la velocidad de la luz.
Heavenly Rainbow: Gracias por el comentario. No consegui a nadie para la portada, no se si llegue a sacar una para antes de terminar.
DanLand 1939x2: Gracias por los comentarios. Si, pobre Shining y Spike ¬¬.
Recuerden, si les gustó dejen un review, si tienen alguna duda o consulta pueden mandarme un MP, no muerdo, tambien pueden darle like a la pagina de facebook "exelion fanfiction" para estar enterados de avances y otras cosas, link en mi perfil o pueden buscarlo por FB.
Nos vemos gente, se despide, Exelion.
