Aclaraciones: ¡¡¡mil perdones!!!, sé que me tardé casi 2 semanas para este nuevo cap, pero estuve enferma y con parciales en la facu. Primero los dejo leer antes de aclarar algo más jeje.
Capitulo 11
-Quédate conmigo –le rogó mientras lo abrazaba- no quiero estar sola…
-¿Estás segura? –no le importaba el idiota de su novio, sino cómo se sentiría ella después.
-No estoy segura de nada, pero ahora, es lo único que deseo –lo miró a los ojos fijamente- si esto, es lo único que puedo tener de ti, entonces que así sea.
Sasuke le tomó el mentón y atrajo el rostro de la kunoichi. La besó con intensidad, casi con una desesperación que jamás hubiera imaginado. Necesitaba de ella, quería que fuera suya y sólo suya. Ya no resistiría más la tentación. Se separaron agitados. Ambos con un brillo de placer en los ojos que desconocían. Sakura acarició el rostro del morocho y sonrió. Sabía que lo que iba a hacer estaba mal, pero ya no le importaba, había sido condenada el día en que él regresó. El lazo que los unía era demasiado fuerte y ya no podía seguir luchando contra él.
-Sé que te perderé en la mañana, Sasuke, pero por esta noche, sé sólo mío.
-Mi corazón… lo que queda de él… siempre fue tuyo. Pero sabes lo que soy, cuál es mi objetivo, mi lugar. Yo no puedo darte una vida de felicidad.
-Lo sé, me conformaré con esto, si sólo así puedo estar contigo, no me importa…
Volvió a besarla mientras se recostaban sobre la cama. Recorrió sus piernas lentamente, subiendo mientras besaba su cuello. Ella le quitó la remera y acarició su espalda. Era tan perfecto que le parecía irreal. Una mano de él subió por su cintura hasta sus pechos. Tomó el cierre de la remera y lo bajó para dejarlos al descubierto. Sakura terminó de quitarse la prenda y luego él siguió con su sostén. Besó sus pechos y mordió levemente sus pezones ya endurecidos mientras ella gemía de placer.
-Sasuke… -susurró con voz ronca.
Él se separó un poco y la volvió a mirar. Le estaba volviendo a realizar la misma pregunta en silencio. Asintió. Ahora estaba segura. Así todo terminara por la mañana. Aunque tuviera que dejar a Sai. Él era la parte que le faltaba a su vida, lo que la llenaba por completo. Arqueó la espalda cuando sintió sus manos nuevamente sobre sus pechos, bajó y bajó, besó su ombligo y luego le quitó la pollera.
Sasuke se preguntó si ya habría estado con Sai, tal vez hasta lo había hecho con Naruto, la simple idea de ello lo hizo enfurecer tanto que le arrancó las bragas de un tirón. Sakura lo miró algo confundida, y él decidió calmarse. Esa noche sería sólo suya.
Sakura sintió que todo su cuerpo ardía de deseos por él, nunca se había sentido de esa forma. Él era más hermoso de lo que había imaginado.
Sasuke seguía acariciando todo su cuerpo mientras ella creía que iba a morirse de placer. Sus mejillas sonrosadas, sus labios rojos de tanto morderlos, su pecho bajando y subiendo por su agitada respiración, todo hacía que el morocho se sintiera cada vez más excitado, hasta que llegó al punto en que no podía contenerse más. Se introdujo en ella logrando un nuevo gemido de la kunoichi, quien cerró los ojos como si con ello pudiera contener todas las emociones y sensaciones que estaba sintiendo.
Sakura entrelazó sus piernas entorno a la cintura de Sasuke y comenzó a moverse al mismo ritmo que él. Habían nacido el uno para el otro, sus cuerpos se ajustaban tan perfectamente que ambos pensaron en que les sería imposible volver a estar con otra persona.
La pelirrosa clavó las uñas en la espalda del Uchiha al sentir el éxtasis que le provocaba. Escuchó que pronunciaba su nombre con voz ronca, sonrió, después de tantos años, por fin estaba completa. Salió un poco para luego volver a penetrarla, un nuevo gemido que jamás había escuchado salió de su boca. Se desconocía totalmente. Todo su cuerpo seguía el ritmo que marcaban los movimientos frenéticos del morocho. Llegaron al clímax juntos y se sonrieron cuando sus miradas se encontraron. Sasuke salió de su interior y se recostó a su lado, pasando un brazo debajo del cuello de ella.
-¿Estás bien?
-Perfecto –respondió algo agitada.
Quería preguntarle con quién había estado primero, por alguna razón necesitaba saberlo. Quería conocer todo de ella, aun las cosas que no le gustaba imaginar. Pero no era el momento ni tampoco sabía si ella se lo tomaría bien. Prefirió esperar, aunque lo más probable es que no volviera a tenerla, pronto, muy pronto el plan que él y Orochimaru habían desarrollado se llevaría a cabo y ese sería el fin de todo.
Sakura lo miró y sonrió levemente, pero en sus ojos se notaba que estaba triste. El morocho acarició su cabello con delicadeza y luego le besó la frente. No sabía qué era lo que esa mujer tenía de distinto a las demás, pero ya no le importaba, estaba seguro de que nunca iba a sentir por otra lo que sentía por ella. Por mucho que le doliera, ya era tarde para arrepentirse, ya era tarde para volver atrás. Sólo esperaba que ella pudiera olvidarse de él porque sabía que la iba a dañar mucho cuando todo terminara y él cumpliera con su destino.
-¿Por qué siento que no ha cambiado nada entre nosotros?... –preguntó la mujer.
-Deberías dormir, Sakura… -respondió él sin poder contestar a esa pregunta, porque no sabía cómo hacerlo.
-No puedo… -contestó con los ojos llorosos- lo siento, Sasuke… no… -se sentó en la cama y se tapó el rostro, él también se levantó y acarició su espalda.
-¿Qué…
-Me enojé cuando pensaste que era una cualquiera… cuando me dijiste que traicionaba a mi novio… y al final terminé haciéndolo… soy una mala persona… -lo miró, esperando tal vez un asentimiento, algo en sus ojos que le demostrara que así era, pero no encontró nada, porque sabía ocultar muy bien sus sentimientos.
Sasuke se mantuvo en silencio, él también había sido el culpable de eso. Ahora podía ver que ella siempre fue una persona leal y honesta, pero por él había destruido todo lo que alguna vez tuvo. Había minado todo lo que esa mujer conocía como correcto y de alguna forma la había llevado a la traición. Nunca debió haber ido, él era el más fuerte de los dos, él tendría que haberse contenido. ¿Bastaba con pedirle perdón?, estaba seguro que no.
-También es mi culpa que todo esto sucediera…
-La que tuvo la decisión final fui yo.
-¿Te arrepientes? –una pregunta difícil, si ella le contestaba que sí, él se sentiría el ser más desgraciado del mundo. Sakura sonrió con tristeza y acarició su rostro.
-Jamás –lo amaba demasiado para arrepentirse, por muy malo que eso fuera.
Por alguna razón no se sintió más tranquilo, tal vez era porque ahora caía en la cuenta que con sus actos había acabado con su pureza, con lo que la hacía tan única. No, no era eso lo que la hacía única, eran muchas cosas más. Tantas, que le parecía imposible enumerarlas. Ella seguiría siendo única para él, pero nunca se lo diría. Su orgullo no le permitía decir ciertas cosas, y esa era una.
-Mejor duerme, Sakura…
La abrazó y la obligó a recostarse nuevamente. Sólo eso pudo decirle. Recordaba que una vez alguien le había dicho que era un demonio, que sus ojos provenían del infierno, y que ese era el único lugar en el que debería estar. Ahora veía lo correctas que eran esas palabras. Ese pobre hombre, al que él venció en una pelea de unos pocos segundos había acertado. Su lugar era el infierno y allí iría cuando todo terminara. Aún así, no le importaba, la amaba, no sabía si eso era una buena excusa, pero era lo único que podía decir en su favor.
La chica pronto se quedó dormida aunque con algunas lágrimas saliendo de sus ojos. Él se mantuvo despierto, acariciando su rostro y cabellos. Besó su mejilla y con cuidado se levantó. Se vistió rápidamente y luego se quedó unos minutos más mirándola.
-Diste vuelta mi mundo entero, igual que la primera vez que te vi hace 15 años. Lamento haber sido tan egoísta, pero no pude, no soy tan fuerte como pensaba. Lo siento, Sakura…
Dio media vuelta y se fue. ¿Por qué estaba tan confundido?, ¿por qué de pronto la seguridad y felicidad de Sakura se habían convertido en su prioridad? Sacudió la cabeza con brusquedad, su familia, no podía abandonarlos, no podía olvidar la razón por la cual había sobrevivido, el destino, la vida le había dado una segunda oportunidad, le dejó continuar para vengar a sus padres. ¿Y si haber sobrevivido no era su segunda oportunidad?, ¿y si su segunda oportunidad se trataba de ella?, si ella era quien lo guiaba a la luz, quien le daba esa paz que buscó con tanta intensidad por tanto tiempo, entonces ¿era correcto asesinar y destruír todo lo que ella amaba? Se golpeó la frente con fuerza, definitivamente haber estado con ella fue uno de sus más grandes errores de su vida… en parte tal vez, porque por un lado, lo había confundido aún más, pero por el otro por fin había enoncontrado la persona que lo hacía sentir completo.
Su mente estaba tan perdida entre sus pensamientos que no notó que alguien lo seguía hasta que llegó a la puerta de su casa.
-Sasuke-kun… -miró hacia atrás y vio a Karín. La mujer parecía estar en el peor de sus estados, ojerosa y sucia, como si hubiera pasado días caminando. Se odió a sí mismo por haber sido tan poco cuidadoso, ¿cómo no había notado su presencia?
-¿Karín?, ¿qué te pasó? –preguntó, se acercó a ella, pero la mujer se apartó. Le molestó no ver ninguna reacción en el rostro de su amado, ninguna señal de preocupación, nada.
-Si fuera esa estúpida pelirrosa bien que tu rostro se transformaría…
-Karin…
-Te vi salir de su casa… -los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas, pero sacudió la cabeza y lo miró con firmeza- necesito tu ayuda Sasuke-kun…
-Sabes que no puedo hacer nada.
-Si no me ayudas, Orochimaru-sama me matará… me quiere muerta…
-Exageras –respondió él dándole la espalda para entrar en la casa.
-¡No miento!, Sasuke-kun, te lo suplico…
-¿No te das cuenta que ya te conocen?, si alguien de Konoha te ve por aquí todo se irá al demonio… -respondió él entre dientes, luego mirando hacia todos lados la tomó del brazo y la obligó a entrar, temía que alguien pudiera escucharlos, aún no se hacía de día, pero pronto comenzaría a salir el sol y esa mujer se tenía que ir antes de ello.
-Escúchame bien, si no me ayudas hablaré, les contaré todo a todos y en especial a tu noviecita y ya verás. ¡No me puedes abandonar ahora!
-¿Me estás amenazando Karín? –preguntó el Uchiha entrecerrando los ojos.
-Creo que es bastante obvio.
-No me das miedo, primero nadie te creería y segundo te mataría antes.
-¡Por favor Sasuke-kun!, yo soy quien más te conoce, sé de lo que eres capaz y tú no eres capaz de matar a nadie.
Sasuke tomó su katana y la colocó en el cuello de la mujer a una velocidad tal que ella no tuvo ni tiempo de reaccionar. Karin abrió los ojos y lo miró con terror.
-No serías capaz…
-Pruébame –respondió él acercándose aún más y activando su Sharingan- escúchame bien, mujer, tú no me conoces, no sabes nada de mí. Si aún no he matado a nadie fue porque jamás lo consideré necesario, sin embargo, si te metes en mi camino lo haré y no creas que dudaría. Mi vida se basa en esta venganza y nadie ni nada me va a impedir que cumpla con ella.
-¿Ni esa enfermera? –preguntó la otra aún en actitud desafiante a pesar de que estaba temblando de pies a cabeza.
-Nadie –respondió Sasuke sin dudar, aunque por dentro no estaba tan seguro- vete ahora mismo y que no vuelva a verte por aquí, porque juro que conocerás mi peor lado.
Karin salió corriendo y él desactivó su Sharingan, soltó la katana sin mucho problema porque quedara tirada en el suelo y cerró la puerta. Esa noche había sido la mejor noche de su vida, pero no por ello debía dudar. Su familia estaba primero, sus padres dieron su vida para protegerlo y aún estaba su hermano. Se preguntó si aún estaba vivo y si lo habría buscado.
-Itachi…
Había ido a la casa de Sakura para poder sentirse mejor, porque ella le daba esa paz que tanto necesitaba. Pero ahora, de nuevo en su casa, solo y con sus pensamientos volvía a sentir ese vacío en su pecho. Cuando todo terminara, cuando acabara con Konoha y consumara su venganza aún quedarían cosas por hacer, debería primero lograr que ella pudiera tener una vida lo mejor posible y para ello tendría que eliminar a las personas que podrían atentar con su vida, entre ellos su propio Maestro, quien no dejaría que una sola persona de Konoha viviera. No le importaba, la vida de ella significaba mucho más que la de esa serpiente, su valor era incalculable. Ahora lo sabía y se lamentaba por haberse quedado, por haber caído en la tentación de satisfacer sus necesidades. Pero no sólo había sido por eso, había deseado con todo su ser estar con esa mujer y ahora se daba cuenta que la necesitaba. No podría luego vivir sin ella. Sin su venganza y sin ella… no tendría nada y la vida se le haría insoportable… cuando llegara el momento eliminaría a todo lo que pudiera causarle algún daño a la pelirrosa, incluido él mismo…
……………..
Sakura se despertó con los primeros rayos de sol. Miró a su lado y como esperaba Sasuke no estaba. Abrazó la almohada y comenzó a llorar. Odiaba ser tan tonta, le molestaba siempre terminar en el mismo estado, pero le era imposible contenerse, su promesa, la había roto, volvía a llorar por él. Había dejado todo a un lado por él. Por alguien que no conocía, por su enemigo, pero también la única persona que amó y amaría. Sin embargo no se había contenido, lloró estando él aún allí. ¿Qué habría pensado Sasuke?, seguramente que era una niña tonta. Aunque también le había dicho que su corazón le pertenecía. ¿Habría sido verdad?, ¿era cierto que quedaba algo en él?, si era así tal vez aún podía lograr sacarlo de esa oscuridad en la que pretendía vivir. Aún había una leve esperanza. Se golpeó la frente.
-No tonta, no te ilusiones, lo dijo muy claro. Aún tenía en mente buscar a los asesinos de su clan…
Nada había cambiado en él, sin embargo en ella todo se había dado vuelta. Desde ese día en adelante sabía que nunca volvería a estar con otro. No encontraría jamás a una persona que amara tanto como a él. Un nudo en la garganta hizo que se sintiera asfixiada. Corrió hacia la ventana y la abrió de par en par. Respiró profundamente varias veces hasta que sintió que estaba mejor. Así no lograría nada. La vida continuaba, estuviera él o no. Fue a bañarse. Una ducha fría calmó levemente su ser, pero aún había algo que la molestaba. Eso no se iría hasta que lo enfrentara. Hasta que confesara sus actos, y pidiera perdón por su traición. Mientras se secaba el pelo una nueva lágrima resbaló por su mejilla. Pero no le siguió otra, porque estaba decidida. Sus padres aún seguían durmiendo por lo que nadie la molestó mientras desayunaba. Salió rápido de la casa y caminó con paso firme. No podía volver el tiempo atrás, y aunque lo hiciera volvería a tomar la misma decisión. Estar con Sasuke fue lo mejor que le pasó en la vida, porque lo amaba, lo amaba demasiado. Y, como le había dicho a él, si lo único que podía tener de él era eso, entonces que así fuera.
Respiró hondo y tocó la puerta de la casa de Sai. Era seguro que estaba despierto porque siempre se levantaba muy temprano en la mañana aunque hubiera dormido un par de horas. El morocho abrió la puerta y mostró una gran sonrisa al verla. Pero el rostro de Sakura no podía seguir mintiendo y pronto él se dio cuenta que algo andaba mal.
-¿Puedo pasar, Sai?, necesito hablar contigo…
-Sí, claro… -la dejó pasar, le indicó que se sentara pero prefería estar parada, aunque las rodillas le temblaran y sintiera que el corazón se le iba a escapar del pecho.
-Es muy difícil para mí decirte esto, y quiero que entiendas que estoy muy apenada al respecto…
-Sakura, ¿qué pasa?, me asustas…
-Lo nuestro…. No puede seguir…
-¿Qué pasó? –preguntó él ahora mostrando una gran tristeza que rompió el ya herido corazón de la chica.
Miró el techo buscando la fuerza que necesitaba para continuar, las lágrimas se agolparon nuevamente en sus ojos y no pudo impedir que salieran. A pesar de todo lo quería a él también. Al fin y al cabo ahora comprendía que era ella siempre la del problema, por eso las cosas salieron mal con Naruto y por eso habían salido mal con Sai.
-Me enamoré… de otro… -se obligó a mirarlo y por primera vez en su vida vio que Sai, el ANBU menos expresivo que había conocido Konoha, estaba a punto de llorar también. Sin embargo logró controlarse y simplemente sus ojos se humedecieron.
-¿Es Naruto?
Sakura negó con la cabeza, incapaz de seguir hablando, sin poder responder más que con un simple movimiento de su cabeza. Pareció como si Sai se tomaba el tiempo necesario para la siguiente pregunta, sabiendo que esta vez encontraría un sí.
-¿El Uchiha?
Sakura se mordió el labio inferior y asintió.
-¿Es… -respiró hondo, le costaba preguntarlo, pero tenía que saberlo- ¿estuviste con él?
Las fuerzas la abandonaron y cayó al suelo de rodillas rendida, se tapó el rostro y largó el llanto que ya no la dejaba hablar. El morocho se mantuvo impasible mirándola.
-¡Lo siento Sai!, ¡lo siento tanto!... yo… no sé qué decirte…
-¿Qué vas a decirme?, tus palabras, tú misma, ya no significan nada para mí… con todo lo que hice por ti… pensé… pensé que por lo menos, si alguna vez te enamorabas de otro, tendrías la delicadeza de contármelo antes de traicionarme… -soltó el otro con voz trémula.
-Lo siento, lo siento –repitió ella desde el suelo tratando de controlar su llanto. Sai se alejó y caminó hacia la puerta.
-Vete Sakura. Ya no eres nadie para mí. No quiero que vuelvas a hablarme, todo lo que quise, lo que amé de ti, se ha esfumado… una traición es algo que no puedo tolerar.
Ella lo miró aún con lágrimas saliendo sin parar de sus ojos. El cuerpo de él temblaba y su rostro estaba completamente transformado. Asintió en silencio y comenzó a irse.
-Pensé que eras una buena chica, Sakura… pensé que creías en las normas, en la honestidad, pero me equivoqué… -le dijo cuando ella pasó por su lado.
Sakura no pudo seguir soportando estar ahí y comenzó a correr. Corrió hasta el único lugar que la calmaba, hasta la plaza, debajo del árbol de cerezo, se dejó caer al suelo y apoyó su espalda sobre el viejo tronco. No podía dejar de llorar. Había estado con la persona que amaba pero a costa del dolor de otro. Siempre se equivocaba, nunca lograba hacer nada bien. Respiró profundo y se concentró en dejar el dolor atrás. Las cosas ya no tenían remedio. Se secó las lágrimas y miró el cielo. No iba a caer, tenía que ser fuerte y resistir. Asintió y se levantó algo tambaleante, aunque su mente estuviera decidida su cuerpo no le respondía de igual forma. Caminó hacia la torre Hokage, le pediría a Tsunade que le dejara volver al hospital, lo necesitaba urgente.
………………………………..
-Naruto –Sasuke dejó pasar al rubio preguntándose qué lo traería por su casa tan temprano- ¿qué pasa?
-¿No vas a ofrecerme nada?, qué mal anfitrión eres Sasuke.
-¿Qué quieres?
-Demonios qué mal humor, cualquiera pensaría que…
-¡Naruto!, si no tienes nada que decirme puedes ir saliendo de mi casa –lo interrumpió el Uchiha exasperado.
-¿No puedo venir a visitarte por nada?
-No.
-Simplemente pasaba por aquí… -respondió el rubio revisando la alacena de Sasuke como si fuera la suya- mmm, sí, definitivamente eres una máquina. No tienes nada de alimentos, ¿cómo demonios te mantienes en pie?
-Como afuera –respondió Sasuke con cansancio- ¿qué quieres?
-Bueno, ayer estabas algo alterado. Y pensé en pasar a ver si estabas mejor.
-Sinceramente Naruto, si no tienes nada que decirme más que esa tontería puedes ir yéndote.
-Oye, oye, podrías ser un poco más simpático de vez en cuando. Morirás joven si vives con ese humor…
-No pretendo vivir mucho… -respondió Sasuke sin pensarlo. Pero luego se arrepintió. El rostro del rubio, triste y visiblemente apenado por él casi hace que quiera matarlo ahí mismo. Pero él, ese tonto, era la única esperanza para que Sakura tuviera una vida feliz. ¿Habría sido él el primero en estar con ella?, ¿por qué esa duda seguía carcomiendolo tanto?, al fin y al cabo ella no era suya ni nunca lo sería.
-Sasuke…
-Naruto, no estoy de humor para escuchar sermones y menos para soportar tu compasión. Mi vida es eso, MI VIDA. Por lo tanto puedo hacer lo que quiera con ella.
-Sí, pero no te das cuenta que TÚ VIDA afecta la vida de otras personas, entre ellas la de la persona que más me importa.
-Perfecto, si te importa tanto, ve a decirle chistecitos a ella, róbale la comida o haz lo que te plazca –terminó casi gritando lo último. Los celos que sentía porque él terminara haciéndola feliz, porque ese tonto cabeza hueca sería la persona que dormiría todas las noches con ella, con quien tendría hijos, hicieron que explotara.
-Después yo soy el tonto –respondió Naruto levantando la espada de Sasuke del suelo y mirándola con suma atención.
-¿Qué quieres decir con eso? –ahora iba a decirle tonto, ese tipo se estaba ganando todos los números para la lotería de golpes.
-Mmmm, déjame pensar… ¿Que eres un tonto?
-Me parece que quieres morir el día de hoy –respondió entre dientes.
-Tal vez… -Sasuke lo miró algo confundido- jaja, lo siento, vine a levantarte el ánimo y ahora soy yo el que termina desanimado. Sucede que siempre pensé que ella terminaría amándome, siempre tuve esperanzas. Pero cuando apareciste, cada vez que veo cómo te mira, es inútil seguir creyendo eso. No hay nada que pueda hacer para impedirlo, aunque vea cómo tú la haces sufrir cada día –Naruto no lo miraba mientras hablaba, observaba la katana como si fuera lo más interesante del mundo.
-No te preocupes Naruto, ella volverá a ti –respondió dándole la espalda y caminando hacia el sillón.
-No sé si tu la amas o no, o siquiera si has sentido eso. Pero te aseguro, que es imposible que alguien se olvide de la persona que ama.
-Ya lo veremos –contestó el morocho.
-¿Qué vas a hacer Sasuke?, por favor, cualquier cosa que tengas pensado, aunque sea por ella, o por quien quieras, no lo hagas. No soportaría verla sufrir… y no quiero hacerte responsable por ello…
Sasuke sonrió levemente. Por lo menos sabía que él la cuidaría bien. Naruto era la persona perfecta para ella. Cuando él destruya todo Konoha, entonces Sakura correrá a los brazos del rubio y podrán rehacer sus vidas.
-Cuídala mucho Naruto, cuídala siempre.
-No hace falta que me lo digas. Pero ¿por qué me suena eso a una despedida?, ¿qué harás? –el rubio temía que hubiera descubierto por sí sólo quién fue el que mandó a exterminar su Clan.
-Nada.
-¿Entonces?
-Sólo cuídala.
Naruto lo observó por unos momentos. Algo andaba mal, muy mal. El Uchiha ya le había dicho que acabaría con quien había matado a su familia. Estaba seguro de que por eso pensaba que Sakura lo dejaría de amar. Pero no la conocía totalmente, no sabía lo obstinada que esa mujer podía ser cuando quería. Nunca lo olvidaría y eso sería lo que quitaría su luz. Y dejaría su mundo en sombras. Él no era capaz de hacerla feliz, ya lo había demostrado. Por ello tenía que hacer algo, aunque fuera en contra de sus deseos lo más importante era mantener su sonrisa.
-¡Escúchame bien Sasuke! –gritó cansado de tener que intervenir en ese tipo de cosas- terminarás matándola, destruirás lo que ella es, está sufriendo y…
-Ya basta Naruto –le rogó, no quería ni pensar en la idea de ella muerta- si ella sufre es su problema, es una niña tonta y débil. No me importa lo que le suceda, yo vine aquí a encontrar a los asesinos de mi familia, no a hacer amistades.
-Sé que mientes.
-¿Por qué de pronto crees que me conoces?
-No lo sé, sólo lo siento así. La soledad es algo terrible. ¿Pretendes vivir solo el resto de tu vida?
-He vivido sólo desde que tengo cinco años, y sobreviví. Lo que no entiendes Naruto, es que somos distintos, tu y yo, somos como polos opuestos, y lo mismo sucede con Sakura. Ustedes vivieron una vida plena y feliz. Y así será siempre. Pero los que nacimos con una maldición, siempre la tendremos. Mi destino es muy distinto al de ustedes.
-El destino no está fijado Sasuke, tú lo defines con tus decisiones cada día. Ahí es en donde te equivocas.
-El único equivocado aquí eres tú. Porque piensas que viniendo aquí y diciéndome estas estúpidas cosas vas a hacerme cambiar de parecer.
-No quiero terminar siendo tu enemigo.
-Nunca dejaste de serlo para mí.
El rubio asintió. Estaba derrotado, la mente de Sasuke era tan dura como una roca, jamás podría cambiarlo de parecer. No podía creer que se rindiera así, pero tampoco podía obligar a alguien a hacer lo que él consideraba correcto. Tal vez desde la perspectiva de Sasuke él era el equivocado. Nunca había conocido a nadie tan frío, pero allí estaba, Sasuke Uchiha, parado frente a él sin un atisbo de tristeza, nada, ningún sentimiento.
-Sólo piénsalo ¿si?
-No hay nada que tenga que pensar.
-Podrías tener esa vida feliz que crees que tuvimos y tenemos Sakura y yo.
-¿A qué se debe el "crees"?, ¿acaso no es verdad?
-No del todo. Siempre falta algo, y en nuestro caso, nos falta la mitad de nuestro ser. Nos vemos Sasuke. Tengo cosas que hacer.
Naruto salió dejando a Sasuke más pensativo de lo que había estado esa mañana. ¿Ella también se sentiría incompleta? Qué complicadas que se le estaban volviendo las cosas. Pasaban los días y su plan se volvía más tonto y más lejano. Konoha, ellos, le habían enseñado muchas cosas en tan poco tiempo. No terminaba de asimilarlo todo. No comprendía bien porqué se sentía tan confundido. ¿Qué significan esos sentimientos que se sentía por Sakura?, ¿la amaba?, no podía amarla. Él no había nacido para ello. Él siempre había sentido odio, era lo único que le habían enseñado, lo único que conocía. Entonces ¿cómo iba a diferenciarlo?, ¿qué ganaría la batalla al final?, ¿el odio o el amor? Orochimaru le había dicho una vez que el amor no existía, solo era una insana obsesión la que los seres humanos sentían. Que ese fuerte deseo por estar siempre con esa persona a la que supuestamente amaban era algo enfermizo y sin sentido. Pero ¿podía tener razón alguien que había odiado tanto?, ¿podría comprenderlo?, y si no lo hacía, entonces él, que había tenido una vida al lado de esa persona y que en muchos sentidos era tan similar, tampoco podía comprenderlo. Lo cual lo llevaba de nuevo a la misma historia. Suspiró. Qué complicado que era todo. ¿Qué iba a hacer?, ¿portegería su verdadero hogar, a las personas que tan bien lo habían tratado, o cumpliría con la misión que su Maestro le había asignado? No era tan simple, no estaba haciendo eso por su Maestro, jamás lo había pensado así, todo era por su familia, para que nadie volviera a sufrir lo que él sufrió. El problema era que no podía encontrar el mal en Konoha.
…………………………………………………………………………………….
Aclaraciones: bueno como siempre me pasa, odio los lemon q escribo, no soy buena en eso, pero tampoco es la esencia de mi fic, así q tanto no me preocupa jaja. Igualmente espero q les haya gustado un poquito. Bueno el chico está cada vez más confundido, así q veré como arreglo el asunto jeje. De nuevo perdón y muchas gracias a los q leen y tb a los q me escriben. Saludos y suerte!!!
