The Way Back

Cap. 11

El sonido de la llave girando en la puerta ya no me sorprendió, porque sabía que la persona que se encontraba al otro lado no era ningún intruso.

Técnicamente el intruso era yo.

"Hey…"- dijo Edward, un poco sorprendido de encontrarme sentada en su sofá disfrutando de los placeres de su programación por cable.

"¿Desde cuándo vives aquí? ¿O me perdí de algo? Porque si realmente vives aquí creo que debería obtener algún tipo de beneficio a cambio." –Dijo mientras dejaba sus cosas en el suelo y se quitaba la chaqueta.

"Ya tienes tu beneficio. Te hice la cena. ¿Y debo recordarte que fuiste tú quien me dio las llaves?" –Respondí sin alejar mi vista de la pantalla.

"No eres graciosa." –Me contestó mientras se desplomaba en el sofá y me jalaba para que descansara sobre su pecho.

"No es lo que solías decir." –Dije siguiéndole el juego.

"Lo dije primero." –Dijo dándome un rápido beso en el tope de mi cabeza.

"Lo siento. Pero es toda tu culpa: tu TV es fabulosa y tienes canales pagos que no yo me puedo permitir." –Contesté.

"Y todo este tiempo pensé que era por mi cuerpo ardiente." –Se quejó.

"Bonus extra."

Mirando la pantalla y dejando salir un suspiro dijo:

"Estoy exhausto."

"¿De verdad? ¿Dibujar todo el día puede dejarte exhausto?" –Pregunté levantando mi cabeza para poder mirarlo. "Pensé que tenías más energía." –Para ser honesta, me sentía lo suficientemente cansada como para dejar salir aquel comentario sin la entonación necesaria ni el lenguaje corporal para ser calificado como flirteo.

"Mira quién habla. ¿Revisar errores gramaticales te deja exhausta?" –Aparentemente el también percibió mi cansancio.

"Como no tienes idea… esos molestos adverbios… y ni siquiera me refiero a la confusión de homófonos." –Le respondí.

"Sip… tu trabajo es… aburrido." –Supuse que también estaba muy cansado como para tratar de encontrar un insulto más creativo.

"Cállate. Te hice la cena. ¿Cuándo me construirás mi casa?" –Demandé.

"Ya te lo dije mujer… no soy un constructor." –Me respondió con una mirada seria.

"Eres tan NO divertido."

"Tendrás tu casa cuando vivas en ella conmigo." –Dijo finalmente.

"No iré por ese camino de nuevo." –Me burlé cerrando mis ojos.

"¿Quién dijo que sería como antes? Me imagino un brillante futuro, tu solo tienes que seguir conmigo."

"Hasta ahora, ese futuro que pronosticas al parecer me incluye a mí descalza y embarazada en la cocina." –Dije recordándo sus promesas.

"Oh, pero será una cocina increíble: gourmet, vigas de madera rústica en el techo, encimeras de granito, piso de madera oscura debajo de tus muy hinchados pies, electrodomésticos de acero inoxidable…"

"¿Nevera sub-cero?" –Pregunté levantando mi cabeza de su pecho.

"Hornos de doble convección montados en la pared." –Dijo endulzando el panorama.

"Tú sabes cómo seducir a una chica, ¿verdad?" –Le sonreí.

"Hago lo que puedo. Vamos, veamos lo que hiciste, y si es tan delicioso como tú puede que también incluya una estufa de restaurante."

"¿Estás tratando de meterte en mis pantalones?" –Pregunté mientras me ponía de pie y caminaba hacia la cocina.

"¿En algún momento lo dudaste?" –Me devolvió la broma.

"Que divertido."

"Patético, de hecho…. Vamos a comer."

Comimos entre bromas y decidimos ver una película después.

No estaba mintiendo cuando dijo que estaba cansado porque se quedó dormido muy pronto. Cuando el teléfono sonó me levanté para atenderlo, tratando de no despertarlo.

"¿Hola?"

"¿Bella?" –Gritó la voz al otro lado.

"¿Esme?" –Dije sonriendo cuando reconocí su voz.

"¡Hola cielo! Es genial escucharte. Te estuve llamando a tu casa pero no pude encontrarte. Supongo que has estado pasando algún tiempo con Edward."

"Ah… si… aprovechándome de tu hijo, tiene cable. ¿Por qué no me has llamando al móvil?"

"Deduje que si no estabas en casa no tendrías tiempo para tener una larga charla. Así que, ¿cómo has estado mi niña? No hemos hablando en años."

Había algo sobre Esme que siempre me hacía sentir calmada y tranquila. Pensé que tal vez ese era el efecto del amor incondicional.

"Oh, estoy bien… emocionada por ser asistente en la editorial. Ya no estoy completamente al fondo de la cadena alimenticia, sólo un poco más arriba." –Dije.

"Eso es genial, estoy ansiosa por verte." –Pude oír su alegría al otro lado de la línea.

"Bueno, será pronto." –Dije recordando la boda.

"Lo sé. Recibimos la invitación de Alice, papá dice que lo estoy volviendo loco con lo emocionada que estoy por volver a tener a todos mis niños de vuelta en casa."

"Lo sé… siento si arruiné las cosas en el pasado." –Dije, leyendo demasiado entre sus palabras.

"Tonterías. La vida es complicada. Sólo estoy agradecida de que vengas. ¿Hiciste lo que necesitabas?"

"No lo sé… creo que he llegado a algunas realizaciones en todo este tiempo, y quiero creer que he crecido al menos un poco…. Tal vez incluso madurado. Pero supongo que ya es tiempo de volver… yo… creo que es mi tiempo de volver a ver a mamá y papá."

"Estoy muy feliz por ti mi niña." –Me dijo.

"Aún estoy nerviosa…. Pero creo que estoy lista." –Confesé.

"Ambos estamos muy orgullosos de ti. De todos ustedes."

"Así que, hablando de tus otros hijos, ¿te gustaría hablar con Edward? Puedo despertarlo." –Pregunté.

"No te preocupes cielo, déjalo dormir. Sólo hazle saber que llamé."

"Lo haré." –Prometí.

"Te amo."

"Yo también te amo." –Dije antes de colgar.

Regresé al sofá y me arrodillé a un lado.

"Cullen… ve a dormir a tu cama o mañana estarás adolorido."

"Sólo si te quedas." –Contestó abriendo sus ojos. "Prometo ser bueno." –Dijo con una sonrisa.

"Okay, pero lo primero que harás en la mañana será llevarme a mi casa. No quiero irme a trabajar con la misma ropa de hoy." –Le dije.

"Te lo dije… deberías traer algunas de tus cosas aquí." –Dijo mientras se ponía de pie.

"No… no creo que sea conveniente."

"Como quieras. Vamos." –Indicó empujándome hacia la habitación.


Estaba sorprendida cuando oí la voz de Emmett en mi teléfono celular, dado que sólo me llamaba esporádicamente. En cambio, generalmente, oía de él por e-mail o a veces me decía hola mientras estaba al teléfono con Rose. No lo pensé mucho cuando me preguntó si quería encontrarme con él a tomar un café luego del trabajo, supuse que necesitaba alguna clase de consejo, consejo femenino, que no podría obtener de Rosalie.

Veía más viajes a boutiques de lujo con vestidos esponjosos en mi futuro.

"Así que… ¿a qué debo el placer de pasar tiempo con mi hermano mayor?" –Pregunté cuando llegué a la mesa donde estaba esperándome.

"¿Un hombre no puede ponerse al día con su hermanita?" –Dijo poniéndose de pie y abrazándome.

"Oh Dios mío… se lo propondrás a Rose. ¿No es cierto?" –Dije sentándome en la mesa incapaz de esconder mi entusiasmo.

"Ah… en algún momento, pero no, esa no es la razón por la que te hice venir. De verdad quería pasar un poco más de tiempo contigo, oír cómo te está yendo en el trabajo. ¿En qué andas?"

"¿Por qué tengo el presentimiento de que todo esto no tiene nada de espontáneo?" –Pregunté leyendo a través de sus ojos.

"Sólo estoy preocupado por ti… quería comprobar que estabas bien. Sabes que te amo y me preocupo por ti." –Esto sonaba como el comienzo de un montón de mierdas.

"Ya escúpelo Emm." –Ordené.

"Primero ordenemos un poco de café. ¿Qué quieres?"

"Cappuccino de dieta." –Dije sin ninguna emoción.

"Disculpe señorita…" –Dijo llamando la atención de la camarera. "¿Podría traernos un cappuccino de dieta y un café negro?"

"En un momento, señor." –Respondió y se dirigió hacia la cocina.

"El café está ordenado. Ahora habla." –Le recordé.

"Ah… okay… aquí vamos…. Estoy preocupado." –Dijo, reuniendo todo su valor para mirarme a los ojos.

"¿Sobre?" –Pregunté jugueteando con los pequeños sobres de edulcorante.

"Tú y Edward."

Eso ganó mi atención.

"¿Qué hay sobre nosotros?" –Pregunté de forma defensiva.

"Últimamente han estado muy cercanos… tú prácticamente vives en su apartamento."

"¿Y tú cómo lo sabes?" –Pregunté retándolo.

"Hablé con mamá y ella mencionó que estaba cansada de llamarte a tu casa y que tu no estuvieras…. Y luego ella te encuentra en la casa de Edward."

"Primero que nada. Sólo sucedió una vez. Y segundo, somos amigos, pasamos tiempo juntos, no entiendo tu preocupación." –Respondí.

"No creo que sólo estén pasando tiempo juntos."

"¿Qué tratas de decir?" –Pregunté preocupada por sus palabras.

"No quiero decir nada. Solo pienso que están durmiendo juntos." –Finalmente puso sus cartas sobre la mesa.

"Emmett…." –Di un profundo respiro tratando de controlar mis emociones. "Estas fuera de lugar. No es de tu incumbencia lo que hagamos o no."

"Estoy preocupado. No quiero que cometas un error."

"¿Tú solo te fijas en mi? ¿Por lo hice en el pasado?" –Pregunté a punto de perder el control.

"No estabas aquí para ver lo que pasaba." –Dijo mirando hacia abajo.

"¿Y qué es eso que pasó? Ilumíname Emmett." –Demandé.

"Él estaba perdido. Como adormecido todo el tiempo."

"¿Y cómo crees que estaba yo? ¿Me estás diciendo que quieres que me aleje de él?" –Estaba muy cerca de comenzar a gritar por la manera en que me estaba ofendiendo, pero la mirada de la camarera con nuestra orden que calmó.

"Aquí está su cappuccino… y su café negro… ¿algo más?" –Preguntó nuestra camarera ignorante de la discusión que estábamos teniendo.

"No… estamos bien, gracias…" –Dijo Emmett para que se retirara.

"Te estoy diciendo que estoy preocupado por ambos." –Continuó cuando ella se fue.

"Suena como si quisieras salvarlo a él de la plaga."

"Estoy preocupado por ambos, no solo él." –Dijo sorbiendo su café.

"¿Y todo esto es solo sobre ti o en realidad viene de un frente unido?" –Pregunté en shock por la idea.

"Todos hemos notado lo cercanos que se han vuelto." –Me dijo.

"¿Y ahora qué? ¿Están teniendo reuniones para discutir sobre nuestra vida privada?" –Le pregunté sorprendida.

"Claro que no. No estoy hablando en nombre de nadie más Bella. Sólo estoy aquí porque te amo."

"¿Cómo es que esto se siente como todo menos amor?" –Pregunté con amargura.

"Cree lo que quieras, pero creo que estás cometiendo un error."

"Escucha. No tengo que contarte nada sobre mi vida, pero sólo para tu información. Nada está sucediendo. De verdad estoy tratando de salvar lo que teníamos, tratando de ser su amiga."

"Ambos estás actuando como lo hacían cuando estaban juntos a escondidas. No estoy ciego, me di cuenta."

"No lo notaste la última vez."

"Bueno, ahora tengo una perspectiva." –Dijo alimentando mi creciente rabia.

"¿Qué eres nuestro guardián y protector?"

"Ustedes no son los únicos que sufrieron. Todos tuvimos que vivir las consecuencias."

"Tienes que estar malditamente bromeando. Mi relación murió. No funcionó con la persona con la que estaba viviendo y a quien consideraba el amor de mi vida, sin mencionar que eso significó perder a mi mejor amigo. ¿Y tú estás preocupado por cómo todo esto los afecta?" –Pregunté totalmente enfurecida.

"Ustedes nunca han sido una pareja normal. Esto afectó más que a ustedes dos, sus amigos, y mucho más que eso: su familia. ¿Tengo que recordarte el daño que se causó? Tú dejaste de venir a casa, mamá y papá estaban preocupados por ti. Tuve que ver como mi familia prácticamente se desintegra."

"Deja de exagerar Emm, suenas como una reina del drama llorona."

Me dio una sonrisa burlona y dijo:

"Puedes usar esa lengua tuya todo lo que quieras pero él no es el único inmune a ella. Yo también crecí contigo, ¿recuerdas? Y tú sabes muy bien que ambos pierden la perspectiva del mundo cuando están juntos."

"Siento que no todos podamos ser tan maduros como tu Emmett." –Dije sentándome de vuelta y cruzándome de brazos.

"Muy madura Bella… enójate todo lo que quieras. Tú sabes que tengo razón."

"¡No pretendas que saber algo de mi vida!" –Dije casi ahogándome con la amargura en mi garganta.

"Solía saberlo… cuando actuabas como mi hermana. Pero desde que rompieron parecería que olvidaron que somos familia." –También pude detectar el enojo en su voz.

"Entonces, todo se reduce a como jodí todo. A cómo dañé a esta familia."

"Fueron los dos." –Dijo sin ningún tipo de arrepentimiento.

"¿Por qué me estás hablando a MI entonces? ¿Estás planeando decírselo también a él?" –Dije, suponiendo que había una razón por las que me escogió a mí para decirme esto.

"No. Te lo estoy diciendo porque me preocupo por ti. Y tú sabes que eres la única capaz de hacer algo al respecto."

"Porque soy una insensible, ¿verdad? ¿Temes lo que él pueda decirte? Me asombras Emmett…. Todo este tiempo he sido más que una hermana para ti…. ¿Y ahora no soy lo suficientemente buena para tu hermano?" –Pregunté realmente herida.

"Estás torciendo mis palabras… claro que me gustaría que la situación fuera diferente. Pero no haces las cosas bien."

"No tienes idea de lo que estás hablando Em, así que cierra la boca." –Le advertí.

"Sólo permanece fuera de su cama. Ya has pasado por este camino antes y todo termino mal."

"Otra vez, ¡no tienes una puta idea de lo que estás hablando!" –Ya no me importaba si alguien escuchaba.

"Bueno, sinceramente espero que tomes mi consejo." –Dijo dejando su tasa sobre la mesa y tirándose hacia atrás.

"Oh, sinceramente tus palabras van a afectar lo que hago con Edward, no te preocupes." –Dije poniéndome de pie y dejándolo solo.

Salí fuera del local echando humo, los nervios que me causó mi hermano me dejaron atónita.

La única cosa en mi mente en ese momento era lo mucho que me molestaron las palabras de Emmett. ¿Quién se creía que era para decirme que hacer? Yo era la única a cargo de mi vida."

Ahora tenía la necesidad imperativa de recuperar mi autonomía.

No necesitaba informarles a mis pies a dónde debían ir y no podía permitirme ni un minuto para reflexionar sobre lo que fue dicho o lo que tenía toda la intención de hacer.

Yo era una mujer con una misión.

"Hey… ¿cómo estuvo tu día?" –Escuché su voz desde su oficina.

Él estaba sentado en su mesa de dibujo y se corrió hacia un lado cuando me oyó llegar. Entré con toda la intención de escupir sobre las palabras de Emmett.

Tiré el lápiz de su mano y me senté a horcajadas sobre él.

"Hola." –Dijo divertido por mi cercanía, aún desconociendo de lo que tramaba mi mente.

No dije ni una palabra, y sólo fui a por sus labios sin pedir ningún permiso, estaba segura que él era capaz de sentir mi ansia. Tenía esperanzas de poder nublar su mente lo suficiente como para que no dude de mi motivación.

Mis manos estaban ocupadas mientras mi boca hacia su trabajo, y mis dedos volaron botón por botón deshaciéndolos.

Edward parecía estar recuperado de su sorpresa inicial por mi cambio de comportamiento desde que comenzamos a devorarnos con todo el deseo contenido durante los últimos días.

Mi camisa estaba abierta y se levantó de su silla llevándome con él, mis brazos rodeando su cuello como si de ello dependiera mi vida mientras que mis piernas se enredaban en sus caderas.

Salimos de su oficina y cruzamos el pasillo hasta la habitación, moviéndonos y frotándonos uno contra el otro.

Me colocó contra el suave colchón y por primera vez desde que lo había atacado nos miramos a la cara, mi pecho moviéndose de forma agitada. Estaba casi segura de que podía ver mi propia lujuria a través de sus ojos. Y así el comenzó a deslizar sus manos por mis costados para detenerse en mis caderas mientras tomaba el borde de mis pantalones y los deslizaba por mis piernas.

Regresó sus manos a mi piel mientras me besaba dulcemente en los labios. Se estaba tomando su tiempo y eso me estaba volviendo loca. Necesitaba dejar de pensar.

Sus manos encontraron el broche frontal de mi brasier de algodón negro y lo desprendió, liberándome, dejando que sus manos y labios exploraran esa tierna porción de mi cuerpo.

Mientras yo acariciaba su espalda por debajo de su camisa suelta y llevé mis labios a su oreja, la mordí por un segundo y sin pensarlo dos veces suspiré en ella. "Cógeme." –Le dije.

Sentí el efecto de mi palabra contra mi muslo, pero con un gruñido bajo sus movimientos se detuvieron abruptamente.

"Dios… Swan… tenemos que parar." –Dijo contra mi piel.

"En serio, ¿quieres parar justo ahora? Has estado hablando sobre esto todo el tiempo." –Dije totalmente frustrada.

"¿Qué te pasa?"

"Tenía la esperanza de que me lo harías." –Dije, con la necesidad aún presente en mis palabras.

"¡Mierda Swan!" –Dijo mirándome, pero con su cuerpo aún encima mío.

"No estoy totalmente segura, pero creo que los chicos encuentran eso halagador." –Dije mientras mordía mi labio inferior, tratando con todas mis fuerzas de volver a encender su deseo.

"No es momento para sarcasmos." –Dijo, tirando abajo todas mis esperanzas.

"Pensé que te gustaba."

"No puedo hacer esto." –Dijo derrotado.

"No me hagas esto a mí… no me dejes así." –Mi necesidad se había convertido en una urgencia.

"Sabes de tenemos que parar." –Dijo.

"No otra vez… por favor… mírame… estoy totalmente vulnerable y expuesta… lista para ti…. Por favor…." –Rogaba sin ninguna vergüenza.

"No hay nada que desee más…. Pero no importa si me voy o me quedo…. De todas formas voy a estar cometiendo un error…. Sólo estoy escogiendo lo que causará menor dolor." –Dijo, pidiéndome ayuda con sus ojos.

"No…" –Dije tratando de detenerlo con mis piernas envueltas fuertemente alrededor de él.

"Dios… lo necesito…. Déjame ir." –Me dijo tratando de liberarse a sí mismo agarrándome del pie y dejándolo a un lado.

"Pero te quiero… mírame… te quiero."

"Bella…." –Dijo enterrando su cabeza en mi pecho, besando suavemente bajo mi seno izquierdo y sosteniéndome fuertemente contra él por un segundo, y luego soltándome. "Vas a tener que darme muchos puntos a mi favor por esto Swan." –Se puso de pie y alejó de de mí.

"¿A dónde vas?" –Pregunté.

"Ducha fría…. Y cuando salga es mejor que estés vestida." –Dijo sin mirarme.

Me quedé en la misma posición por unos minutos, oyendo el agua caer. Me sentía herida y expuesta, pero aún enojada. Me volví a vestir en silencio tratando de averiguar que hacer luego.

Pero una cosa tenía clara: no quería tener que enfrentarme a Edward cuando saliera de la ducha, así que tenía muy poco tiempo para prepararme y escapar.

Casi estaba en la puerta.

"¿Dónde crees que vas?" –Preguntó detrás de mí.

"Déjame ir." –Dije incapaz de mirarlo de vuelta.

"¿Qué sucedió?" –Preguntó caminando hacia mí.

"Emmett me dijo que me mantuviera alejada de tu cama." –Confesé encarándolo, pero manteniendo mis ojos en el suelo.

"¿Y eso no sonó mal para ti?" –Preguntó con una mirada disgustada.

"Estaba increíblemente enojada con él por decirme como debo actuar."

"Voy a darle un buen golpe en la cara." –Dijo poniendo sus brazos alrededor de mí.

"¿Por casi haber echado un polvo? Eso suena un poco duro." –Dije en un pobre intento de broma.

"Vamos a tratar de resolver esto." –Me dijo abrazándome fuerte.

Y así me di por vencida, dejándome llevar por él.