Aviso legal: Los derechos sobre la obra y los personajes corresponden a la autora y a los explotadores, quiero decir, a los legítimos titulares a los que se los ha vendido.
Capítulo XI: Jalousie, Tromperies et Machinations Celos, mentiras y conspiraciones.
Ginny estaba presa de la más intensa furia. Era como si su corazón hubiera dejado de latir y que sus gestos estuvieran dirigidos por ondas particularmente odiosas. Se revolvía como si sintiera un dolor que le roía las entrañas, borrando toda la bondad que había podido adquirir esas últimas semanas y cambiándola por unos fuertes deseos de hacerles sufrir lo más posible. Quería que sufrieran el mal que ella sentía en ese momento. Entró en la habitación, con una mirada inescrutable. Las emociones que se debatían en su interior no eran muy claras pero una había tomado la delantera: la ira.
Ellos se separaron, parecía que notaban su presencia. La sonrisa de ganadora que tenía Patil en los labios se desvaneció cuando la vio acercarse, con la varita amenazante.
- Ginny, deja eso, por favor -, empezó Potter fijándose en la varita mientras lanzaba una mirada de pánico a Patil.
- Has dicho Ginny? - Repitió la pelirroja con un amargo sarcasmo y mirándole de arriba abajo fríamente. - Desde ahora soy Weasley para tí, Potter -.
Se volvió hacia Patil. No sabía que decirle... le faltaban las palabras. La odiaba con todas sus fuerzas, pero en el fondo sabía que no estaba al corriente de su relación con Potter pero aun así, su resentimiento no se apagaba con eso. Poco importaba lo que sabía, los tenia a los dos. Durante ese tiempo, los dos que tenía enfrente no dejaban de mirarse alarmados. Una voz se oyó en el pasillo: "Hemos ganado" y eso bastó para distraer unos segundos a Ginny. Error fatal. Las luces se apagaron de golpe, dejando la sala en una oscuridad total. Ginny no podía distinguir las sobras que se habían echado literalmente sobre la puerta para salir hacia el corredor a toda velocidad. Blasfemando, salió en su persecución. Le costó un tiempo salir porque sus ojos no se habituaban a la oscuridad y no le funcionaban ninguno de sus encantamientos de luz y resplandor no funcionaban. Consiguió llegar al pasillo iluminado pero la luz la cegaba y debió entornar los ojos antes de recuperar su ánimo.
Corrían hasta perder el aliento por los pasillos, lanzando sin parar miradas de pánico detrás de ellos. Después de algunos minutos de carrera desenfrenada, el chico tiró de la joven morena detrás la estatua de un viejo mago, de imponente tamaño y se volvió a ella.
- Tengo... uf, calor, esta vez -, - dijo con voz entrecortada.
Ella sólo asintió, no se encontraba en condiciones de decir una frase coherente porque los pulmones le quemaban. En su vida nunca había corrido de esa manera. El chico debió notar que no estaba bien porque le preguntó:
- Cómo estás? -
Movió la cabeza negando. Después de un minuto largo ventilando pudo recuperar el uso de la palabra y todavía:
- Cre... Creía que .. que ella ... -
- ¿Qué iba a lanzarnos una maldición imperdonable? Yo también -.
- No podía imaginar que ella pudiera estar tan enganchada de Potter -.
- Si, yo tampoco lo imaginaba -, confirmó el.
- ¿Pero como lo has hecho para lanzar un sortilegio? - Le preguntó la chica con gesto sorprendido. - No te he visto mover la varita -.
Draco sonrió con flema y sacó algo de su bolsillo. Una bolsita verde
- Polvos de Oscuridad Instantáneos de los gemelos Weasley -, le informó con un guiño.
Ella sonrió. Menos mal que había tenido esa idea sino seguirían bloqueados delante de una Ginny loca de rabia.
- Crees que está bien lo que hemos hecho? - Draco planteó de repente esa cuestión, dubitativo.
- Sin ninguna duda... - declaró segura la prefecta.
¿Es qué nadie podía comprender que Ginny y Potter DEBÍAN SER SEPARADOS? Todo debia volver al orden natural. Era el statu quo. NINGUNA relación entre Gryffindor y Slytherin debia rebasar el límite de tiempo que exigían los insultos y las réplicas mordaces de una breve conversación. Y sobre todo si la relación incluía a la mascota de Gryffindor y la cazadora estrella de Slytherin. Si, todo debía volver al orden natural y ELLA, Hermione Granger, se encargaría de ello, al precio que fuera.
Draco no podía imaginar la importancia que daba ella a ese orden natural. ¿Es qué no podía entender las dificultades que había pasado para ser la chica más popular? Quizás era detestada, pero sobretodo era respetada y además, lo mas importante. Ella quería terriblemente a Ginny. ¿Cómo podía haberle ocultado una cosa así? A fin de cuentas, era gracias A ELLA que Ginny estaba donde estaba. ¿Qué podía ser mejor que la popularidad, el pedestal en donde la habían colocado? Hermione era importante. ¡Despertaba las miradas envidiosas de las otras chicas, atraía las miradas de los chicos... en resumen era admirada!
Quería el reconocimiento, ser reconocida, que tuvieran celos de ella. ¡Incluso odiada por las pasiones que provocaba!. Cuando andaba mostrando el atrevido escote de su camisa por los pasillos, ¡quería que la observaran, que la vieran, que la notaran! Sabía que había sido el "modelo" para Ginny. La admiración que le tenía la pequeña pelirroja había sido fuente de seguridad, incluso de suficiencia... ¿Y ahora qué? Sentía vergüenza por Ginny. Había osado hablarle, sin sentirse realmente comprometida por obligaciones que se sobreentendían. Quería que todo volviera a ser como antes, sin nunca tener que hacer nada parecido...
- ¿Hermione? -, preguntó una voz, haciéndola salir de sus pensamientos.
Levantó la vista al rubio que estaba frente a ella y esbozó una ligera sonrisa forzada.
- Creo que ahora podemos salir -, declaró lanzando una rápida mirada alrededor.
No se tomó la molestia de asomar la cabeza y cruzó los brazos, volviendo otra vez a sus reflexiones.
Ginny era tan estúpida. Potter sólo era un pobre patán y la pelirroja se había dejado seducir como una novata. Ese tipo no tenía estrictamente nada, aparte de la cicatriz que llevaba enla frente y que le hacía tan especial para los otros. Ninguna ambición, ningún encanto, solo una pronunciada arrogancia y una cabeza quemada. Era la descripción que mejor le cuadraba.
- Hermione! - Exclamó de nuevo la voz de Draco, esta vez impaciente. - ¡Vamos! -
La morena abrió la boca para responder pero Draco se alejaba ya por el corredor y optó por seguirle en silencio. No era muy optimista respecto de poder recuperar a su mejor amiga. Amiga que en ese momento estaba presa de una locura asesina y que encontraría francamente interesante el hecho de que se paseaban por los corredores con uniformes de Gryffindor. Hermione no estaba segura de su reacción cuando iniciara el acercamiento. Otra razón para ser lo más discreta posible.
- Menos mal que has arrojado esos polvos a tiempo, empezabas a volverte rubio de nuevo –. Aseguró la prefecta.
Draco pasó maquinalmente una mano por sus cabellos y miró a Hermione. Estaban volviendo progresivamente a su aspecto inicial. Ella decreció algunos centímetros y su pelo lacio y negro como el ébano volvió castaño y algo rizado, como de costumbre. También perdió la piel oscura de Parvati para recuperar su tono mas bien pálido.
- ¿Qué hacemos ahora? - preguntó Hermione.
- ¿Y si bajamos por el parque? Nos dará tiempo para que se calme y vuelva a su dormitorio -. propuso pasando un brazo sobre el hombro de su novia para tenerla apretada contra él.
Exhaló un suspiró y movió la cabeza pasando el brazo alrededor de su cintura.
Una semana en la que ella le había ignorado realmente, que pasaba a su lado sin verle, sin hablarle, y cuando por pura suerte podía cruzar su mirada, el odio que reflejaba lo obligaba a bajar los ojos. Ya no entendía nada. ¿Había hecho algo mal? ¿Era por culpa del partido que habían jugado con su equipo? No podía ser por un motivo tan estúpido. Y cuando él había atrapado la snicht dorada, ella no parecía estar tan decepcionada. Debía ser otra cosa. Esa semana había sido terriblemente larga y la echaba a faltar mucho mas de lo que hubiera podido imaginado...
Ella sentía lo mismo. Y por lo tanto, había decidido ignorarlo. Su resentimiento se había apagado un poco y se convenció que exteriorizar toda esta cólera no serviría para nada, lo quería demasiado. Ya no valía la pena volver la cabeza y engañarse, era amor lo que sentía por él. No era sólo deseo sino también amor. Un sentimiento que nunca había probado de verdad. Bueno, si en otra dimensión. Quería a su familia, quería a sus amigos, pero a él lo quería de forma DIFERENTE. El amor. Un sentimiento que puede dejarte feliz y, paradojas de la vida, hacerte sentir miserable. Durante esa semana ella dormía. Si, pero mal. Con nauseas y con vacíos. Algo le faltaba, exactamente, le faltaba él. La que intentaba desesperadamente olvidarle, la que queria no volver a verle, pero las fuerzas no jugaban a su favor. Necesitaba su aroma y sus sonrisas. Sus brazos y su mirada tampoco querían salir de su memoria. Se sentía tan lastimosa, tan débil. La que estaba tan segura de si misma, controlada, imperturbable. Pero se recuperaría y Potter se mordería los puños.
Retomó sus antiguas costumbres, fiel a sí misma. Sonrisas encantadoras, aire desenvuelto y miradas mortíferas volvieron en un abrir y cerrar de ojos, con gran satisfacción de Hermione, que había vuelto a encontrar su mejor amiga, su hermana y los medios de que se había servido para ello le parecían, en ese momento insignificantes.
- ¿Has tenido un buen día, Ginny? - Le preguntó al ver que la bella pelirroja se arrojaba literalmente sobre el sillón a su lado.
- Mortalmente aburrido, ¿Y tú? -
- Parecido -, respondió la prefecta con un suspiro.
Ginny cerró los ojos y exhaló un suspiro casi nostálgico.
- ¿Adónde vas? - le preguntó Hermione cuando se levantó y estirándose largamente, como un gato,
- ¡Voy a buscar el equipo para entrenar, enseguida! -
Le hizo el gesto de enviarle un beso volante y se alejó. Después de recoger su escoba y su equipación de Quidditch, se internó por los corredores. Esperaba que Draco no hubiera llegado todavía al estadio. En caso contrario recibiría otra vez a un sermón por sus repetidos retrasos. Colocó la escoba sobre la rampa de la escalera para sujetar sus cabellos en una cola de caballo alta cuando oyó:
- ¿Ginny? -
Se quedó paralizada. Esa voz que no quería oir mas, esta vez tan atrayente, tan sensual. Suspiró para contenerse y se volvió hacia él:
- Te he dicho que no me llames más así, Potter -, replicó secamente
- Pero... empezó él. ¿no entiendo? ¿Que te pasa? -
A la chica casi le salieron los ojos de las órbitas, pasmada de lo que estaba oyendo.
- ¿Todavía te atreves a preguntarlo? ¿TE HE PILLADO CON ELLA Y TE ATREVES A PREGUNTARME QUE ME PASA? - Le gritó rabiosa.
Empalideció. No comprendía porque estaba tan agresiva y encolerizada contra él. ¿Con quien la había pillado? No comprendía nada. ¡Si apenas entendía de que se trataba!
- ¿Ginny, de que hablas? ¿Con quien me has encontrado? Yo... -
- ¡DEJA DE LLAMARME ASÍ! ¡Y BASTA DE REÍRTE DE MI! ¿ESTÁ CLARO?-
Pero él la tomó por los hombros para acercarla y exclamó encolerizado:
- ¡Pero maldita Weasley, de lo que hablas no he hecho nada, mierda! - Estaba perdiendo los nervios.
- ¡ Eres imbécil de verdad, TE HE VISTO BESAR A PATIL! ¡Así que no intentes hacerme creer que me he vuelto loca o que tengo alucinaciones! - La pelirroja chilló furiosa soltándose bruscamente de él.
¿Besar a Patil? ¡Nunca habría hecho nada así! ¡Era a ella a quien amaba y creía que ella lo sabía! Pero ahora que pensaba en ello, nunca se lo había dicho de verdad...
- ¡Ginny, te juro que nunca he besado a esa chica, no era yo! -
La pelirroja lo miró sorprendida. Que se atreviera a mentirle si lo había sorprendido en flagrante delito la volvía loca. Dejó escapar una risa amarga y fría que hizo estremecer al chico. Nunca le había parecido tan peligrosa como en ese instante.
- ¿Qué? ¿No eras tu, eh? ¿Quien era entonces? ¿Tu hermano gemelo? Claro, es que yo también tengo visiones, ¿verdad? ¡CALLATE DE UNA VEZ! - gritó ella mientras él intentaba justificarse otra vez.
- Ginny, créeme,.. -
- ¡Mentiroso, eres un embustero!.¡No se te ocurra acercarte a mí, porque me vengaré personalmente de ti! -.
Y con una última mirada glacial, recogió su escoba y lo empujó para pasar. Y se echó a correr para alejarse. Ya no podía aguantar esos ojos verdes envolviéndola con ese brillo de incomprensión. No era mas que un pobre mentiroso. Quería jugar con sus nervios, hacerle daño enfin. Empezaba a comprender. Había sido una tonta y desde el principio. Se habia mostrado atractiva, sincera y sobre todo débil! ¡Si, era la palabra justa, su actitud había sido de debilidad! ¡Se había dejado manipular por sus palabras, sus caricias, su sensibilidad! ¿Cómo era posible que Ginny Weasley la orgullosa Slytherin tuviera algo con un Gryffindor? ¡Alguien tan estimado en Hogwarts, tan idealizado! ¡El chico perfecto que liberaría sin duda el Universo del mago mas poderoso que nadie había conocido en muchos años... en realidad era un embustero! Se había enamorado de un embustero embaucador. Definitivamente patética. Había bastado una mirada de él para convertirla en una de esas chica bobas que se fundían por un chico. Pero había decidido recuperarse, demostrarle lo que había perdido y hacerlo sufrir.
Harry la vió alejarse, decepcionado. La situación era insoportable. ¿Por qué le replicaba de esa forma tan seca? ¿Y, por Merlin, qué era esa historia con Parvati? Pensó que la mejor solución sería pedir explicaciones a la principal interesada.
- ¿Has ido a hablar con Ginny Weasley? - pidió a la india cuando la vip bajar del dormitorio de las chicas, al día siguiente.
Se sorprendió y arrugó la frente.
- No, ¿Por qué? ¿Otra vez ha hablado mal de mí? - Exclamó Parvati, enrojeciendo levemente.
- No, pero ha dicho que nos había visto besarnos...-
- No, no he hablado con ella -, negó Parvati sacudiendo la cabeza.
Parecía sincera.
- Y por qué cree eso? - Preguntó interesada. - ¿Cree que salimos juntos? -
- No lo sé -, declaro el Superviviente alzando los hombros.
Ella le sonrió antes de preguntarle:
- En serio, ¿tienes compañera para el baile de Halloween? -
- Yo... esto... de hecho... - balbuceó..
No veía como salir del aprieto. Afortunadamente alguien le llamó y se disculpó rápidamente antes de escabullirse, como si tuviera el Calamar gigante en los pantalones. Volvió con Ron al momento.
- ¿Vamos a desayunar, tío? -
- Venga... -
Salieron de su sala común hacia el Gran Salón. Al llegar ante la gran puerta, Harry habló:
- Me ha pasado ahora mismo una de esas situaciones... Parvati quería saber si tengo dama para el baile -, añadió ante la mirada interrogadora de su amigo.
- Era eso -, respondió su amigo con una sonrisa resignada mientras cruzaban el Gran Salón hasta la mesa en la que sus compañeros de Gryffindor ya estaban desayunando y se instalaron.
El moreno suspiró sentándose al lado de un grupo de quinto curso, delante de Ron.
- ¿Tienes pareja para el baile? -
- No...-
Miró hacia la mesa de Slytherin y en especial a Ginny. Quizás ya había encontrado un compañero para el baile... Pero lo que vió le heló la sangre. Estaba sentada cerca de un tipo de Slytherin y lo estaba besando apasionadamente. No se podía creer lo que veía. Sus ojos sobre su cara, la mano en la suya, los labios acariciando su piel, era demasiado para él. Si hubiera seguido su instinto, ese tipo que se atrevía a tocarla se había tragado un Avada Kedavra al instante. Se sentía muy mal, con deseos de gritar. Sentía ese fantasma que le tentaba y ese demonio que le atormentaba: los celos. Lo sentía en sus puños, ese mal implacable, esa tormento sin fin. Se levantó de un salto y salió de la sala, para alejarse de esa atmósfera asfixiante y sobretodo para escapar a las ganas de matar. O de morir.
Ginny alzó la vista hacia la puerta del Gran Salon que se abría otra vez y vió a su hermano y a Potter entrar discutiendo. Los observó mientras atravesaban el salón para sentarse en su mesa.
- Espero que me estés viendo, Potter -, murmuró entre dientes
- Qué has dicho? - Pidió Joshua, justo a su lado.
Le sonrió y movió la cabeza, acercándose a él. Salía con Joshua Wainwright desde el día anterior, sólo para encelar a Potter. Sabía que el chico estaba loco por ella desde su quinto curso, pero ella sólo lo encontraba simpático. Estaba en su clase y también en Slytherin. Perfecto. Se acercó a su rostro y le puso los labios cerca de la boca tomándole la mano. Él estaba un poco tenso y ella bajó los labios hasta el cuello para recorrerlo de besitos. Levantó la cabeza y lo miró a los ojos. Estaba como fascinado y sus ojos verdes oscuros reflejaban una pizca de codicia aduladora.
Le turbaba simplemente con esos besitos inocentes. Dejó escapar una sonrisa por el extremo de la boca y pasó la mano sobre su brazo para acariciarlo lanzando una ojeada a la mesa de los Gryffindor. Potter se había levantado y a grandes zancadas, había salido de la Gran Sala. Quería dañarle. ¿Qué se creía? Que podía jugar así con sus sentimientos? Cuando salió, se volvió a fijar en su plato para terminar su desayuno.
Le jour se lève encore ici bas/ Mais la vie n'a plus le même éclat/ La journée s'annonce claire et limpide/ Mais dans ma tête je dois faire le vide/ Le temps s'est arrêté ici, depuis que tu n'es plus là
Amanece todavía aquí abajo/ La vida ya no arranca igual/El día empieza claro y limpio/ Pero mi cabeza tiene que estar vacía/ El tiempo se ha parado, desde que ya no estás.
¡Cómo le dolía! El miedo, la angustia y la rabia no le daban tregua, arrasándolo todo a su paso. Imaginar que otro pudiera tocarla le enloquecía. No podía dejar de espiar sus acciones y gestos y cuando daba un poco de cariño a ese tipo que no conocía, pero al que odiaba con toda su alma, eso le hacía el efecto de una puñalada en el corazón.
Elle te rend dingue/ Et ton problème, c'est simplement qu'elle s'en moque/ Elle te rend dingue
Et il n'y pas que chez toi qu'elle a causé un choc
Te está volviendo loco/ Y además se burla/ Te está volviendo loco/ Estragos por todas partes deja
Había visto en la mirada de ese tipo que Ginny le fascinaba, incluso le embrujaba. Y de cierta forma, lo entendía perfectamente. Cautivadora y no sólo por su belleza. Tenía capacidad para ser tan ardiente como las brasas y en un segundo, volverse fría y dura como piedra. Y ese tipo debería darse cuenta. Pero a ella le importaba un comino. Seguía engatusando, encantando y seduciendo a otros, indiferente al afecto de ese tipo.
Elle est trop belle, subtile et trop maligne pour toi/ Dis-toi qu'une fille comme elle ne se dompte pas/ Laisse courir car cela devait finir comme ça/ Un nom fantôme de plus sur son agenda/ Quant à toi, oublie la ; elle a déjà une nouvelle proie/ L'option est levée, t'as perdu tous des droits/ Tu cries, elle ne reviendra pas/ Elle ne veut plus de toi
Demasiado bonita, sutil y maligna para tí. / Una chica así no se puede domar./ Dejalo porque tenía que acabar así / Un nombre mas tachado en su lista./ Olvidala: tiene una nueva presa / Sin opción, has perdido tus derechos. / Llora, que no volverá / Ya no quiere nada de tí.
"¿Y si todo había sido sólo un juego para ella? Y si ella sólo lo había querido probar desde el principio?" Ver si resistiría sus avances, su indiscutible encanto. Y lo había conseguido. No pasaba ni una hora sin que pensara en ella, sus sonrisas, sus abrazos. ¿Sentía ella lo mismo por él? Hasta ahora mismo había estado seguro. Pero ahora estaba tan indiferente que empezaba a creer que ese sentimiento no era reciproco. Y que quizás no lo había sido nunca. Le hubiera gustado vivirlo y compartirlo todo con ella. Ser su única fuente de felicidad, que ella pasara todas sus horas con él, ser el único ser que ella pudiera amar. Le hubiera gustado ser el único capaz de hacerla sonreír, el único que la hiciera reír o llorar, que ella sólo se fijara en él y que el resto del mundo no existiera. Quería que ella fuera suya. Se sintió egoista. Todo sencillamente porque estaba celoso. Pero todo lo que quería se resumía en que ella volviera.
Rien ne sert de lutter/ Le temps ne pourra jamais l'effacer / A quoi bon résister/ Car dans mon âme son image est gravée
De nada sirve luchar/ El tiempo nunca la podrá borrar/ Para qué aguantar/ No la podré de mi alma arrancar.
¡Qué divertido! Podía notar su mirada ardiendo sobre ella, atizado por ese sentimiento que ya ella había saboreado demasiado por su culpa. Ahora le tocaba a ella verle sufrir. Nadie jugaba con Ginny Weasley. Sentirle así, inclinado, arrastrándose por el suelo, implorando silenciosamente su piedad. Le pisaba donde más le dolía llevándole a un infierno. Él dudaba, se volvía loco y a ella le bastaba con humillarlo otra vez con una simple caricia o un beso a su nuevo amigo. Disfrutaba de ver sus ojos celosos. Ella le miraba, lo despreciaba. ¿Y su corazón? Lo tenía entre sus manos. Jugaba con él. Ese corazón ya no valía nada. Si, nadie jugaba con Ginny Weasley. Sería su enemiga y lo sería siempre.
Levantó la vista del pergamino y vio como Joshua la observaba.
- Que hay? - Pregunto con tono jocoso.
- Nada, te estaba mirando... - respondió.
Después de unos instantes, añadió:
- Eres muy bella -.
- Ya lo sé... -
Él pareció sorprendido y eso la hizo reírse interiormente.¿Qué se creía? ¿Qué iba a agradecerle el cumplido saltándole al cuello? ¡Imbécil! Claro que era bonita, bastante se lo oía decir. El pobre estaba completamente pasmado por su respuesta y ella suspiró irritada. Le puso la mano en la mejilla y esforzándose sobremanera para no levantar los ojos al cielo, le consoló.
- Gracias, eres adorable -.
El chico se relajó, visiblemente satisfecho. Era un verdadero idiota. Simpático, pero idiota. La chica dejó la pluma y bostezó estirándose sobre la silla:
- ¿Tienes sueño? - Le preguntó inmediatamente. - ¿Quieres irte a dormir ya? -
- Primero tengo que ir a ver a Hermione -, explicó la pelirroja levantándose.
Él puso carita de decepción, pero a ella le daba lo mismo. ¿Creía que la tenía a su disposición o qué? Sólo lo estaba utilizando, el chico no tendría que hacerse ilusiones.
- ¿Quieres que te...? - empezó el chico.
Le cortó la palabra:
- Además, no hace falta que me esperes -.
Lo besó furtivamente y salió de la sala común, muy feliz de dejar ese ambiente abrumador. Guapo, pero seguía siendo un pesado. Se dirigió a las mazmorras antes de subir a las escaleras que la conducían a los pisos superiores. Se cruzó con Draco cerca de los apartamentos de los prefectos-jefes. Le pareció más bien irritado. Le sonrió a lo que el otro le respondió brevemente antes de retomar su camino ¿Se había peleado con Hermione quizás? Pasaba con frecuencia esos últimos días.
Hermione estaba ordenando sus materiales de pociones cuando alguien golpeó la puerta. Se sobresaltó esparciendo de pasada algunas hierbas sobre su chandal.
- ¡Pasa! - Ordenó de malhumor.
Ese top le había costado una pequeña fortuna. Se giró a la puerta y vio entrar a Draco. Él le sonrió y fue a besarla.
- Qué hacías? - Le preguntó para tranquilizarla.
- Ordenaba mis cosas-, respondió ella con tono ausente mientras se quitaba la prenda manchada.
Apuntó la varita y murmuró los conjuros para limpiar pero no funcionaba ninguno de ellos.
- ¿Qué pasa? -
- ¡No te joroba! Ahora esto no va -, se lamentó ella.
- No te pongas nerviosa, sólo tienes que llevarlo a los elfos domésticos -, propuso el rubio tomándole la mano para tirar de ella hacia él, sobre la cama.
Ella se soltó y dijo secamente:
- Ya está bien, ¿Qué quieres? -
La miró sorprendido y contestó:
- Solo quería venir a verte, creía que te gustaría, después de todo salimos juntos...-
- Vale, y ahora tienes que irte, Ginny va a venir ahora mismo -, replicó ella despreciandole.
Parecía estar todavía más sorprendido cuando replicó:
- ¿Pero qué me estas diciendo? ¡Ya no eres la misma desde que habéis vuelto a ser amigas! -.
- No sé de que me hablas -, contestó Hermione ya irritada. - Me estás poniendo de los nervios. Mi mejor amiga va a llegar, vete! -
- ¿Y eso qué quiere decir? -
- ¡Qué ya no quiero verte! ¡Eso es lo que quiere decir! - Chilló de repente revolviéndose hacia él.
- ¿Espera, me estás dejando? - Exclamó enfurecido.
Ella le lanzó una mirada de lo más despreciativo y con voz fría respondió:
- ¡Es muy posible! -.
Se levantó sorprendido y furioso. Salió de la habitación. Se las iba a pagar todas juntas.
Poco después fue el turno de Ginny de llamar a la puerta de la prefecta-jefe. Escuchó la voz de Hermione y entro en la cámara. La castaña recibió a su mejor amiga con una gran sonrisa.
- Espera un momento, intentaré pasar esto bajo el agua -, le explicó mostrándole su top antes de entrar en el cuarto de baño.
Ginny asintió y se sentó sobre la cama con un suspiro.
- Por cierto, he recibido el catalogo de "3 Brujas" esta mañana -, le explicó Hermione desde el baño. - Los zapatos que querías están rebajados -.
- Ah, perfecto, dónde lo has puesto? - Preguntó la pelirroja levantándose.
- Está en el armario, al lado de mis papeles -.
Ginny fue al armario de la castaña a buscar el catálogo de prêt-à-porter. Al alargar la mano para tomarlo algo llamó su atención. Era un uniforme del todo normal excepto los bordados rojos y dorados. Frunció las cejas. ¿Como se explicaba que la prefecta-jefe tuviera ropa de Gryffindor en su guardarropa? Tomó el traje y descubrió una pequeña ampolla que contenía un líquido anaranjado. Tomó el frasco y leyó la inscripción de la etiqueta. "Multijugos".
La chica frunció de nuevo las cejas pero colocó rápidamente la ropa, se metió la poción en sus bolsillos y recogió el catálogo cuando Hermione entró en la cámara.
- ¿Lo has encontrado? - Le preguntó dirigiéndose también al armario.
- Si, si, lo he encontrado -, respondió rápidamente la pelirroja volviendo a sentarse.
Hermione después de haberse puesto una nueva camiseta, se instaló al lado de su mejor amiga con aire de conspiradora.
- No me has contado nada de como lo pasas con Joshua -. Se lo dijo con una sonrisa traviesa.
Ginny le devolvió una sonrisa forzada.
- Oh, bof... -
La sonrisa de Hermione se hizo más grande al oir eso.
¿Cómo se atrevía? ¿Él, Draco Malfoy despachado como un trapo sucio? ¿Quien se creía que era, por Merlin? Ella había necesitado a alguien para maquinar sus planes odiosos, le había seducido para que le ayudase y había terminado por dejarle? Eso nunca. Demasiado se había dejado llevar, pero no volvería a pasar. Le haría lamentar lo que le había hecho y le haría tragarse su suficiencia. Un pendón, es lo que era Hermione Granger. Manipuladora, dispuesta a todo para conseguir sus objetivos. Se creía la mas inteligente, la mas hermosa, la mas deseada. Iba a convertirla en la más despreciada de Hogwarts. Si hoy no tenía que hacer su ronda, eso quería decir que Potter se encontraba en alguna parte de los pasillos. No tuvo mas que bajar silenciosamente al Hall para ver al favorito de los Gryffindor. Sonrió, decididamente el destino parecía estar de su lado para liberarse de Hermione.
- Hey, Potter -, le llamó corriendo hacia el joven.
Éste se giró hacía él y le observó con desconfianza.
- ¿Qué quieres Malfoy, y que estás haciendo por los pasillos a estas ho...? -
- No te excites -, exclamó Draco con tono despreciativo.
Se hacía violento eso. Girándose al Gryffindor, tomó un tono serio y le explicó:
- Tenemos que hablar, Potter. Tengo cosas interesantes que decirte sobre Hermione Granger -.
FIN DEL CAPÍTULO DÉCIMO PRIMERO.
Los versos son de la canción "Elle te rend dingue" (Ella te vuelve loco) de Nuttea (honradamente, no los conozco)
RESPUESTAS A LOS/AS VALIENTES REVIEWERS.
Pottershop: Por si te sirve de algo, me decidí a traducir el fic de Audrey cuando supe que era de Lyon, ciudad que había visitado. Después de este capítulo "negro" se encenderán las luces. Merci beaucoup por la parte que me toca. Biz, Joanne. P.D. Afila los reviews.
Belenchiss: Tú juegas en una categoría distinta a los demás. Merci pour continuer ici. Me borraron el nombre del diccionario word reference punto algo que he usado P.D. Afila los reviews.
DesyWeasley: "No le atiné". Parece que no. P.D. Afila los reviews.
darkangel26-15: La autora nos lleva por un verdadero carrusel (palabra de origen francés) y estamos más pendientes de las sorpresas que de analizar fríamente los datos. Ginny reaccionó como la chica de corazón hispano que es. P.D. Afila los reviews.
Anatripotter: Los franceses dicen que en su idioma no hay insultos xDDD. Descubriste el pastel. Pero todavía no has adivinado el porque del pastel. Lo sabrás en el siguiente capítulo. Te perdono que te hayas saltado un review y subiré volando los dos últimos capítulos que quedan. Pero... a ver si actualizas tú también... Cuando termine este fic, recuperaré "Tendencias autodestructivas" (si quieres que arregle la vida a algún personaje que pretenda suicidarse acepto encargos. Sorge ha podido con todos: Harry ha raptado a Ginny, Draco es socio de la tienda de los gemelos...) Respecto a lo de "fino" el espía dice que te recuerde cierta propaganda "fina y segura". P.D. Afila los reviews.
Zafiro Potter: Sigue gustándome mas el romántico despertar. Seguro que no podrás resistirte. Black Lagoon está en mis favoritos y en los primeros reviews. P.D. Afila los reviews.
El capítulo anterior ha supuesto 750 hits y van 5650.
Agradeceré que vengais en el capítulo siguiente (penúltimo) con los reviews bien afilados.
Buenas noches y buena suerte
Richard.
