Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer.


Amor

Pasaron dos meses y todo continuó igual. Jasper descubrió que realmente se había enamorado de Alice. Al principio le costó aceptarlo ya que en sus planes jamás había estado enamorarse de una chica ciega, pero al final se dio cuenta de que aquello no le importaba, ya que, si por alguna casualidad de la vida, ella también se llegara a enamorar de él, lo haría solo por quien era interiormente. No le había dicho nada a nadie, aunque temía que Bella ya lo sabía.

Quería hablar con Alice y decirle lo que sentía, pero cada vez que la tenía delante había algo que se lo impedía. De todos modos tampoco sabía como decírselo porque no había notado ningún indicio por parte de ella que le indicara que sentía lo mismo hacia él. Y así llevaba dos meses. Intentando aclararse e intentando encontrar alguna manera de salir de aquel embrollo en el que se había metido solito.

Se encontraba conduciendo hacia el instituto, aquel día hacía muchísimo más frío que cualquier otro y de lo único que tenía ganas era de entrar en el edificio para mantenerse caliente. Se bajó de la moto y maldijo interiormente al percatarse de que aún no había llegado ninguno de sus amigos. Esperó durante unos cinco minutos, y estaba a punto de entrar solo cuando vio aparecer la camioneta de Bella. De ella bajó Bella, y para la sorpresa de Jasper, Alice también la acompañaba. Se acercó a ellas rápidamente, intentando que no se le congelaran ni los pies ni las orejas.

-Hola, chicas. ¿Dónde está Edward?

-Tiene la gripe-le contestó Alice-espero que no me la contagie.

-No seas cruel, Alice-la recriminó Bella, defendiendo a su novio.

-Solo digo la verdad.

Los tres empezaron a reír, y después empezaron a caminar hacia sus respectivas clases. A Jasper las matemáticas se le resistían bastante, no las soportaba y cuanto más se esforzaba por entenderlas, más las odiaba. Aquella clase de por si ya era un suplicio, pero lo peor no era la materia, era tener que compartirla con María. La mitad del instituto sabía que ella iba detrás de Jasper, pero este no le hacía ni caso, es más, cada vez que podía la evitaba. Sus clases preferidas eran biología e historia. La primera, porque la compartía con Alice, y la segunda, por la misma razón y porque historia siempre se le había dado perfectamente. En cambio a Alice le costaba bastante, lo suyo no era recordar fechas ni guerras.

Cuando sonó el primer timbre, Jasper se levantó pesadamente de la silla, pensando que le tocaba literatura y que debería estar solo. Envidiaba a Edward, seguramente en aquel momento estaba durmiendo en su cama y sin una pizca de frío. Aunque por otra parte la idea de tener fiebre no le entusiasmaba demasiado. Pasó la hora aburrido, mirando a la profesora hablar de temas que le entraban por un oído y le salían por el otro y agradeció enormemente escuchar sonar el timbre. Se dirigió a la clase de biología intentando que no se le notara demasiado aquella felicidad que lo embargaba. Alice ya se encontraba allí, como casi siempre y cuando él pasó por su lado, ella sonrió.

-Hola, Jazz-lo saludó alegremente.

-Hola. Aún me sorprende ver que con solo pasar por tu lado eres capaz de reconocerme-le dijo mientras se sentaba a su lado.

-Ya te dije una vez que podía recordar tu olor, y aún no se me ha olvidado.

-Y espero que no se te olvide nunca-le dijo sinceramente, a lo que ella se sonrojó.

-Por cierto, necesito tu ayuda-le dijo Alice cambiando de tema.

-Tú dirás.

-Necesito que me ayudes con el examen de historia-le explicó.

Al final de aquella semana tenían un examen de historia en el que entraba un tema bastante extenso, y Alice estaba estresada porque no se acordaba de casi nada.

-Ah, claro. No hay problema.

-Me iría bien que me explicaras el tema, y algunas otras cosas que no me acaban de cuadrar. Porque estoy segura de que te lo sabes enterito.

-No lo llevo mal.

-¿Te vendría bien quedar esta tarde en mi casa?

-¿En tu casa?-le preguntó preocupado. Él nunca había ido a casa de Edward.

-Si, así de paso le haces una visita a mi primo, que seguro que se alegrara de verte-le pidió ella sonriéndole.

-De acuerdo…-aceptó Jasper no muy convencido.

-Si quieres podemos ir cuando salgamos del instituto. A mi me llevará Bella y si quieres tú puedes seguirnos con la moto.

-De acuerdo.

El resto de la clase se la pasaron hablando de lo que habían hecho el fin de semana y cuando sonó el timbre, ambos fueron hacia el comedor, donde se encontraron con Bella.

Cuando el día terminó, se dirigieron todos a casa de Edward y Alice. Jasper estaba algo preocupado porque nunca había ido a aquella casa y no sabía como eran los tíos de Alice. Cuando terminó de aparcar la moto, avanzó hacia la puerta, donde se encontraban Bella y Alice. Entraron en la casa y Jasper se sorprendió al ver lo grande que era. Era una casa de dos pisos y cada piso era enorme, al menos eso fue lo que le pareció a Jasper.

Escucharon unos pasos en las escaleras y Jasper pudo ver a una mujer de unos cuarenta años dirigiéndose a ellos con una gran sonrisa en el rostro.

-Hola, cielo ¿Cómo estáis?-les preguntó mientras abrazaba a Alice.

-Muy bien tía, mira este es Jasper Whitlock-le explicó Alice a la que al parecer era su tía.

-Vaya, hola Jasper, Edward y Alice hablan mucho de ti. Me alegro mucho de conocerte-le dijo muy alegre mientras también lo abrazaba y pudo sentir como empezaban a arderle las mejillas.

-Encantado de conocerla, señora Cullen-le dijo intentando que se le pasara el sonrojo. No esperaba que la tía de Alice fuera así de cariñosa y menos con un extraño.

-Puedes llamarme Esme, cielo-le dijo sin que se le borrara las sonrisa del rostro.

Jasper asintió y después de que Esme abrazara también a Bella, todos se dirigieron hacia la habitación de Edward.

Se lo encontraron en la cama, con la cara amarilla y con unas grandes ojeras.

-Hola, chicos ¿Qué hacéis todos aquí?-preguntó medio afónico y sorprendido de verlos a todos reunidos en su habitación.

-Los he traído para que no te aburras tanto. Bueno, en realidad Jasper y yo tenemos que estudiar, así que solo estaremos un ratito contigo-le explicó Alice mientras se sentaba en un sofá que había en la habitación de Edward.

-Bueno, yo os dejo que tengo que irme a comprar. No me lo canséis mucho-les pidió Esme, mientras salía de la habitación.

Jasper, Bella y Alice asintieron y después empezaron explicarle a Edward todas las novedades de aquel día.

Diez minutos después, Alice se levantó del sofá y se puso al lado de Jasper mientras le pedía que fueran a estudiar ya.

Salieron de la habitación de Edward y Alice empezó a guiar a Jasper por toda la casa hasta que llegaron a una habitación llena de libros. Se sentaron en la mesa y Jasper se percató de que la mayoría de libros que había en aquella sala estaban escritos en braille.

-¿Has leído todos estos libros?-le preguntó a Alice.

-No todos, pero la gran mayoría si. No puedes hacer mucho más cuando no ves.

-Claro. Pero hay una cosa que no entiendo ¿Cómo es que hay tantas escaleras en esta casa? Me refiero a que tú tienes que estar todo el día vigilando por donde caminas para no caerte rodando por ellas ¿no?

-Más o menos si. Aquí en casa me obligan a ir siempre con el bastón. Aunque la mayoría de las veces tengo a alguien a mi lado. Si no está Edward, pues está mi tía y sino mi tío. Nunca me dejan sola en casa, por si acaso.

-Entiendo. ¿Empezamos a estudiar?

-Si.

Alice cogió los libros y le fue explicando a Jasper las cosas que no entendía. Jasper le resumió el tema mientras ella lo iba escribiendo todo en su portátil y de vez en cuando hacía algún que otro comentario. Al cabo de un buen rato, llamaron a la puerta de la habitación y apareció Esme con dos tazas de chocolate caliente y galletas.

-¿Cómo vais?-les preguntó sonriéndoles cariñosamente.

-Muy bien. Jasper me está resumiendo el tema, y ya hemos avanzado mucho. Ahora lo entiendo todo mejor-le contestó Alice mientras ponía sus manos en la taza de chocolate para que se le calentaran.

-Me alegro mucho, cariño. Ahora podéis descansar un ratito y merendar, y después continuar otro rato.

Jasper y Alice asintieron, y después Esme salió de la habitación cerrando la puerta a su paso.

-¿Tienes frío en las manos?-le preguntó Jasper, viendo como Alice le iba dando vueltas a la taza, al parecer sin ningún resultado.

-Si, pero ya se me pasará-le contestó ella, quitándole importancia al asunto.

Entonces Jasper cogió las manos de Alice y las puso entre las suyas, que estaban calentitas. Empezó a acariciarlas suavemente, intentando transmitirle el calor que desprendían sus manos, pero Alice las apartó bruscamente.

-¿Qué ocurre?-le preguntó él temiendo haber hecho algo malo.

-Nada-le contestó ella mientras alejaba su silla de la de Jasper.

-¿Entonces por qué has reaccionado así?-le preguntó frunciendo el ceño y acercando su silla a la de Alice de nuevo, negándose a dejar el tema.

Alice permaneció unos segundos en silencio, y al ver que no tenía intención de volver a hablar, Jasper se levantó y se arrodilló junto a la silla de Alice.

-¿Qué ocurre, Alice?-le preguntó de nuevo, se estaba empezando a preocupar.

-Esto no está bien…-le contestó ella con la cabeza gacha.

-¿Qué no está bien?

-Lo que me está pasando.

Jasper parpadeó varias veces intentando entender lo que le estaba diciendo, pero sin éxito.

-¿Qué te está pasando?

Pasaron varios segundos sin que ningún sonido irrumpiera en la habitación, hasta que finalmente Alice se decidió a hablar.

-Yo no puedo enamorarme de ti, Jasper.

Cuando escuchó aquello, empezó a palidecer y sintió que le temblaban las rodillas.

-¿Por qué?-le preguntó negándose a creer aquello que le estaba diciendo.

-Porque no. Es una tontería y una ilusión que ha llegado demasiado lejos. Y lo peor de todo es que creo que ya es demasiado tarde.

-¿Tarde?

-Supongo que ya no puedo hacer nada, porque ya estoy enamorada de ti-susurró Alice. Aún continuaba con la cabeza agachada. Más que avergonzada parecía abatida-llevo mucho tiempo intentando olvidarte, te aseguro que lo he intentado, pero ha sido imposible. Y me odio por no poder hacerlo. Desde siempre he sabido que tú jamás podrías fijarte en alguien como yo. ¿Quién demonios se va a fijar en una pobre ciega?-se le quebró la voz mientras empezaban a rodarle lágrimas por las mejillas.

-¿Por qué dices eso, Alice?-le preguntó Jasper con el corazón encogido. Ahora era el momento de decirle todo lo que sentía, pero necesitaba que ella se desahogara completamente.

-¡Porque es verdad! No soy nada, soy una pobre desvalida que no puede hacer nada por ella misma. Soy una inútil y lo seré toda mi vida. Llevaba bien mi ceguera, te lo aseguro, la había aceptado y también había aceptado completamente el tener que pasar toda mi vida sola, pero entonces apareciste tú y cambiaste todo eso. Tenía la esperanza de que pudieras llegar a sentir algo hacia mí…pero ahora veo que lo único que podrás llegar a sentir por mí será lástima-le explicó mientras se pasaba la mano por los ojos intentando detener las lágrimas.

Jasper decidió detener ya aquello, estaba siendo demasiado para ella y también para él.

-No, Alice. No digas que no eres nada porque te aseguro que para mí lo eres todo. No me importa que seas ciega, no me importa nada. Lo único que me importa es lo que sientes por mí y lo que yo siento por ti. Quiero ayudarte y protegerte y quererte y que tú también me quieras a mí, pero por favor no digas nunca más que eres una inútil porque no es así. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, y quería decírtelo pero nunca había encontrado el valor necesario para hacerlo. Eres tan especial, que estaba seguro de que jamás podrías sentir nada por mí, por eso nunca te expliqué lo que siento realmente. Alice, te quiero y quiero estar contigo-finalizó, esperando que aquello bastara, aunque no se acercara ni a la mitad de lo que sentía hacia ella.

-¿Por qué? ¿Por qué me quieres? Yo no podré hacerte feliz jamás. ¿No lo ves?-le preguntó completamente derrotada mientras miles de lágrimas resbalaban de nuevo por sus mejillas. Alzó la cabeza mirando en su dirección, pero después la volvió a agachar.

-No, no lo veo. Lo único que ahora veo es a una chica preciosa que está llorando innecesariamente, porque el chico del que está enamorada también la quiere-le dijo mientras ponía sus manos en las mejillas de Alice y la obligaba a quedar cara a cara con él.

-Quiero que seas feliz, Jasper…y conmigo no lo vas a ser.

-Deja de decir eso. Soy yo el que debe elegir a la persona que me haga feliz, y yo te elijo a ti. Y te aseguro que si aceptas, intentaré hacerte feliz cada día, a cada hora, a cada minuto y a cada segundo si hace falta. Por favor, Alice. No quiero que sufras más.

Permanecieron bastante rato sin decirse nada, esperando alguna respuesta que al parecer tardaría en llegar.

-Yo también te quiero-le contestó ella finalmente, mientras lo abrazaba con fuerza y dejando que otras lágrimas, estas de felicidad, cayeran por sus ojos.


Aww! No me negareis que son adorables*-*

Buf! me encanta este capitulo y espero que a vosotros igual;)

Dudo que esta semana pueda actualizar demasiado porque estoy hasta arriba de examenes, asi que si tardo en subir capitulo os pido perdon por adelantado =(

Hasta el proximo^^