Lo que todos perdimos
capítulo 11 : con todo mi amor.
disclaimer: Saint Seiya le pertenece a nuestro borrachín favorito, masami kurumada.
Todos los santos y su diosa estaban temprano en la escuela, tratando de averiguar como entrar. El edificio era increíblemente enorme, claramente no cualquier persona podría asistir a este colegio.
- ¿que haremos? - pregunta Jabú exasperante
- entrar. - dijo simplemente Saori.
Jabú bufó, aunque luego se arremetió cuando Saori lo miró. - ¿duda de mí, Santo de unicornio?
Jabú asustado negó con la cabeza varias veces, y hasta se disculpó. - lo siento, señorita Saori.
Tal como Saori dijo, logró que los dejasen entrar al Instituto, obviamente con la excusa de querer inscribirse en el resinto. Ya adentro notaron como varios jóvenes colocaban adornos y demás, aparentemente los jóvenes, Shinji y Shinnosuke habían sido sinceros. De repente, vieron como una figura en extraño uniforme y usando máscara dirigiéndose a un enorme edificio, los huérfanos y la diosa tuvieron escalofríos, exceptuando a June, pues el edificio en cuestión era idéntico al gimnasio de entrenamiento del viejo Kido.
El edificio era enorme y poseía grandes ventanales con cortinas, que aparentemente alguien había olvidado cerrar, todos se acercaron curiosos a ver por la ventana. Lo que vieron fue increíble y aumentaron sus ansias, pues el edificio era un centro de entrenamiento idéntico a donde alguna vez ellos entrenaron. Saori fue quien se movió primero entrando, seguida de sus caballeros, quienes no les gustaba para nada la pinta del lugar. Ya adentro apreciaron como un joven de peli morado era atado de pies por un chico vestido similar al que siguieron, solo que este usa una máscara simulando un zorro. Las manos del chico eran sostenidas por otro joven en máscara de oso, mientras que el chico que siguieron los observa.
- listo... ya puede subirlo, líder- dijo el oso, haciendo señales a un cuarto chico, quien tenía máscara de conejo.
El conejo asintió y comenzó a jalar una cuerda, que estaba conectada a los amarres de los pies del torturado peli morado, alzando lentamente en el aire su cuerpo. El condenado chillaba y se retorcia, pero los amarres en las manos y el bozal en su boca impedían que alguien oyera su llanto.
La sangre les corrió fría a los huérfanos, en especial a Ikki, recordando amargamente que Tatsumi los solía castigar de aquella manera. Aparentemente su presencia era ignorada por los jóvenes torturadores, ya que seguían actuando tan natural.
- ¡Andrómeda!- el chico que siguieron, que llevaba una máscara simulando una mujer se tenso, al mismo tiempo que el conejo se acercó con una espada de bambú.
Náuseas, náuseas fue lo que Ikki sintió, él sabe lo que esta por pasar. Andrómeda tomó temeroso la espalda y espero ordenes.
- dale tres azotes.
Andrómeda miró al Chico colgado, quien lloraba y sacudia fervientemente la cabeza y luego a su líder, suspirando e incluso divagando un poco da el primer azote. El peli morado gritó, pero su dolor fue ahogado por el bozal, cuando Andrómeda se disponía a dar el segundo azote, fue detenido en secó, por un poderoso agarre, por el Fénix.
- ¿que demonios hacen?- gritó el Fénix, causando que el conejo soltara la cuerda en sorpresa.
Rápidamente, Jabú y Nachi corrieron a liberar al apresado, ninguno de los tres jóvenes libres se movieron, dejando que el peli morado huyera una vez libre. El Fénix mira fijamente a Andrómeda, mientras aplica mas presión sobre la muñeca del chico, quien ahogó un grito de dolor. El grito consiguió que Ikki mirará con más atención al joven, notando su verdes cabellos y complexión delgada, igual a su hermano, impresionado, soltó al joven.
- ¿que sucede aquí? - todos miraron al dueño de la voz, que acaba de entrar al gimnasio y se posiciona cerca del conejo. Un hombre alto, de complexión morena y cabellos oscuros, vistiendo un traje similar a los guardias del santuario.
- que bueno que llegó, estos mocosos estaban azotando a otro. - dijo Ikki, sentando su atención en el maestro - merecen unas buenas nalgadas.
El moreno alzó una ceja, riendo - ¿Por que? Ellos obedecieron mis órdenes.
La reacción no se hizo esperar, el enojo e indignación fue general. Saori se adelantó, mirando al maestro directo a los ojos, la pelilila reclama.
- ¡increíble! Como es posible esto... ¡exijo hablar con el director!
Para sorpresa general, el hombre se limitó a reír a carcajadas, seguido por los estudiantes.
- ¡niña ilusa! ¡YO soy el director!
Saori, claramente ofendida se sonrojo y apuntó con su dedo furiosa al hombre - ¡ilusa! ¿A- acaso no sabé quién soy?
El hombre sin inmutarse asintió - eres Saori Kido, heredera de su fortuna- luego mirando sobre el hombro de la chica agregó- y ellos son los bastardos del viejo Kido.
Antes de que Saori u otro de los que la acompañan pudieran decir algo, el maestro también informó.
- pero además, eres Atena y ellos son tu gremio.
Por primera vez en años, algo asustó a la poderosa Atena, lo suficiente como para dar un par de pasos atrás. El maestro nota esto y rápidamente se arrodilló, mostrando su respeto a la diosa.
- diosa Atena, no debe temer. - informó el zorro, también arrodillado. - mi maestro no representa ninguna amenaza.
Saori aclaró su garganta antes de preguntar - ¿Como saben tanto?
El moreno suspiro e hizo una señal, acto seguido varios sujetos con máscaras aparecieron de todas partes, y colocándose en frente de ellos, comenzaron a arrodillarse.
- Atena, por el momento, solo puedo decir que solía pertenecer a tu orden - haciendo una pausa la miró seriamente - pero Arles me obligó a huir y cambiar de nombre. Por cierto, Junko.
Seiya se adelantó y encaró al hombre - pero nosotros derrotamos al falso patriarca y la verdadera Atena protege el santuario.
- niños, mi vida está hecha ya fuera del santuario - apuntó a sus alumnos con orgullo - ellos son mis alumnos, mi orden...
- ¡eso es blasfemia! - gritó Jabú ofendido, incluso más que la propia Saori.
- ¡solo un Dios puede tener guerreros bajo su cargo! - Nachi dijo, mostrando su apoyo para con Jabú.
-¡además!- Ban agregó, caminando hacia delante - ¡son solo niños!
Junko suspira fastidiado, se masajea las cienes tratando de calmarse antes de hablar- ellos no son niños comunes y no cualquiera puede pertenecer a esta orden. Los integrantes aquí presentes, son los únicos capaces en toda la escuela en poder usar cosmos.
Junko sonrió divertido a la reacción de los jóvenes y la diosa, pero se contuvo de hacer comentarios nocivos y continuó su explicación.
- como les decía, reuní a todos los jóvenes capaces de usar cosmos en este equipo. La única diferencia es que yo trató a mis alumnos con respeto y están bien alimentados, por eso son mas fuertes, además que me respetan.
Para este momento, Saori tenía los ojos como platos, pero aun así mantuvo su porte divino- debo admitir que estoy impresionada. Pero, ¿por que su "orden" golpeaba a un chico?
- Atena, ese joven estaba fumando drogas con el uniforme del colegio, eso pone en mal el nombre del Colegio. ¡El chico debía ser castigado!
- ¡eso fue drástico! - comentó Shiryu.
- ¡Arles fue drástico! - gritó enojado Junko - y gracias a eso, tengo a mis chicos de bronce...
El director chasqueo los dedos y cinco jóvenes se adelantaron.
- son: unicornio, lobo, hidra, León menor y oso.
Los jóvenes en cuestión vestían uniformes y máscaras alucibas a la constelación que representan. Aunque cierto grupito de bronceados, estaban algo ofendidos.
- incluso en la ficción soy de bronce.- murmullo un enojado Jabú.
- los de plata - continúa el profesor y como el caso anterior, cinco chicos aparecen. Ahí notaron al Chico de antes, el peliverde, Shun - ellos son: Pegaso, Dragon, cisne, Fénix y Andrómeda.
Aunque sonará raro, Seiya y sus amigos se sintieron alagados por el homenaje dado, ya que los disfraces y máscaras eran similares a lo que representan, hasta los colores. El grupo de Jabú en cambio, se sonrojo, sintiendo enojo y envidia, pues nuevamente el grupo de Seiya era superior.
- por último... mis dorados, basados en la leyenda del viajero y el conejo- y por último, tres jóvenes se acercaron - el oso, el zorro y el líder, el conejo.
- pero... el conejo era el mas débil. - comentó Shiryu, recordando el final de la historia.
Junko rió secamente, al igual que el resto de muchachos, aunque el grupito de oro permanece serio. Saori para aliviar el ambiente, tose y ríe nerviosamente.
- y... ¿por que las máscaras? - pregunta la diosa.
-por las amazonas, adorables chicas; aunque siempre quieren mostrarte sus rostros. - ríe el hombre sonrojandose - creen que con eso formalizan la relación.
Los santos hicieron muecas raras ante la declaración Del maestro, pero luego el mismo Moreno se puso serio y los miró.
- les daré una muestra. Quiero ver que tan capaz es el nuevo.- el profesor mira a sus lados, mirando al peliverde - ¡Andrómeda! ¡Adelante!
El peliverde tímidamente se coloca en la arena de batallas que hay en el gimnasio, tomando posición de batalla. Los santos pudieron notar la incomodidad del que representa a Andrómeda.
- saben, este chico es increíble- Junko comenzó a hablar del joven - delicado, pero poderoso, nuestro querido Shun.
¡Finalmente! Habían encontrado a Shun, era obvio que los chicos fallaron en esconder a Shun, pues los guiaron directamente a él. ¡Era obvio! ¿No? ¿Cuántos chicos de pelo verde, poderosos y tímidos existentes hay? ¡Era él! Además este Shun se le ve nervioso.
- tiene un gran cosmos, por eso lo enfrentare con el líder, ¡Conejo!- el aludido rápidamente se posiciona en la arena, tronandose los dedos se pone en posición. - Hiroshi Sakurada.
- sensei... - un nervioso oso habló - sería mejor que...
- ¡silencio! -el alumno obedece.- ¡bien! Les diré las reglas, los primeros 5 minutos serán luchando con sais.
Al poco rato que el profesor dictó el arma, dos alumnos facilitaron a los contrincantes dichas armas, dos a cada uno.
- pasado los 5 minutos, los demás les pondrán obstáculos. - continúa el profesor para luego finalizar con - si ambos siguen en pie para entonces, se les facilitará sus verdaderas armas y lucharán hasta que uno caiga o yo de por terminada la pelea.
Ambos asintieron, colocándose en posición y dándose la espalda. Los santos pudieron notar cómo Andrómeda los miraba nerviosamente, aún con máscara era evidente, puesto que su lenguaje corporal lo delató. En cambio, el conejo estaba seguro de si mismo, June pudo notar como sus puños apretaban fuertemente la empuñadura de las armas, de cierto modo, este chico le recordó a Reda y a Spika.
- ¡hajime! - fue la señal y con eso, la pelea empezó. (Empiecen)
Antes de que Andrómeda pudiera siquiera ponerse bien, el conejo había ya atacado, por lo cual se vio forzado a defenderse, retrocediendo varios pasos. Detrás de su máscara, el conejo sonreía vilmente, mientras Andrómeda trata de defenderse lo mejor que puede. Aprovechando su ventaja, el conejo se posiciona atrás de su contrincante, sujetando sus hombros firmemente.
- ohhh, bueno. Hasta aquí llegó Shun. - comentó Fénix, sacudiendo su cabeza.
- ¡vamos aún tiene oportunidad! - defendió el cisne, apretando sus puños.
- Deben admitir que ha llegado lejos- elogia el dragón, frotando su mano contra su máscara.
- vamos... Shun aún puede liberarse- un apenado Pegaso afirmó, mirando la pelea.
Los santos oían a los demás hablar, pero nunca quitaron su vista del campo de batalla.
Andrómeda, quien se encontraba en serios problemas lucha por liberarse del agarre, pero increíblemente, Andrómeda alzó su pie derecho sobre su hombro, golpeando efectivamente al conejo. Aturdido por el golpe en la cara, el conejo flaquea y la oportunidad la aprovechó Andrómeda, que tomando los brazos de su adversario lo arrojó lejos, cayendo fuertemente en el suelo.
Hubo varios momentos de silencio, pero luego estos se transforman en euforia. El fuerte golpe hizo que la máscara del conejo cayera cerca de los pies de Andrómeda, quien la tomó entre sus manos.
-Βάλτε τη μάσκα σας - vocifera Andrómeda, arrojando la máscara a su oponente, quien tiene problemas para levantarse -Ας μην καταστρέψει ότι
Al parecer no muchos comprendieron el comentario de Andrómeda, ni siquiera sus compañeros de clase, quienes se miran los unos a los otros. Posteriormente Seiya, el único que había entrenado en Grecia, comenzó a traducir.
- dijo " ponte tu máscara... no quiero arruinar tu cara bonita" - la voz del Pegaso, quien habló lo suficientemente alto como para que todos en el gimnasio oyeron.
- Shun esta jugando con fuego... -comentó un cisne, que en su voz denota preocupación.
El conejo toma rápidamente su máscara y la coloca sobre su rostro, lo suficientemente rápido para que nadie viese su rostro, para posteriormente encender su cosmos, al mismo tiempo que Andrómeda. Fue ahí donde el mundo de los caballeros y la diosa cambio, pues pudieron sentir el cosmos de Shun, entonces estaba claro, Andrómeda era Shun.
Ikki miraba como su hermano se prepara para poder defenderse del siguiente ataque del conejo, mientras este recupera sus armas. Un orgullo en su pecho pues, Shun estaba ganando, si el sabía que después de esta pelea tendrán una larga charla, pero al menos disfruta el momento.
June en cambio mira perdidamente la pelea, recordando la pelea que tuvo Shun por la armadura en aquella isla, tantos recuerdos volviendo a su mente. Hacía mucho tiempo que no podía sentir esa paz que ahora se alojaba en su corazón, aunque también sabía que ese sentimiento no duraría mucho ya que, después de ello vendrían a discutir con él.
Los demás en cambio no pensaban en nada, solo veían atentamente a los muchachos. Las voces más allá, a sus espalda, charlaban y reían alegremente, sin que ella pudiera captar el tema precioso en conversación. Solo saben una cosa, Shun esta ahí, y lo llevarán a casa.
Andrómeda y el conejo luchando fervientemente, aunque Andrómeda solo Atina a defenderse. Utilizando sus sais con una destreza de miedo, el conejo logra derribar el arma de la mano derecha de Andrómeda. Andrómeda quien sigue luchando, decidió atacar sacrificando su última arma, así que, arrojando la sai en dirección al conejo, aunque esta solo logra herir su hombro para luego clavarse en la pared. Ahora, Andrómeda está a merced del conejo, quien posee ambas armas, Seiya y los demás se sienten desanimados, querían que shun ganará. Para sorpresa de todos, el conejo arrojó sus armas lejos de la arena e invita a Andrómeda a pelear cuerpo a cuerpo.
Antes de que si quiera pudieran tocarse, Junko chasquea sus dedos, acto seguido, Fénix comienza a arrojar pequeños cuchillos en dirección de Andrómeda y el cisne agujas al conejo.
- empezó la segunda ronda - dijo Seiya, impresionado por la habilidad de ambos luchadores.
Apenas pudiendo evadir los proyectiles, los contrincantes pelean a puño limpio.
- no sabía que Shun sabía luchar mano limpia. - comentó un sorprendido Shiryu, quien siempre pensó que solamente Seiya y el sabía pelear cuerpo a cuerpo.
- mi maestro Albiore nos enseñó. - June dice, mirando a Shiryu - dijo que era nuestro plan b.
Tan pronto como inicio, terminó. Junko hizo una señal e inmediatamente los compañeros les arrojaron sus armas a los peleadores. Al conejo le pasaron un abanico y un listón de gimnasia, causando unas risitas de los Santos de Atena. Mientras que a Andrómeda le pasaron cadenas con una cuchilla en uno de los extremos.
- un kusarigama contra un listón y tessen ¡comienzan! - ordena su profesor.
- ¿no es un poco injusto?- pregunta honestamente Seiya
- ¿injusto? ¿Por que? - Junko mira a Seiya, no captando la pregunta.
Ikki ruedos ojos y reclama profesor - será por que uno esta peleando con juguetes en lugar de armas.
El tono sarcástico característico del Fénix, le parecía de lo mas divertido al maestro y a los demás "caballeros" que rodean el área de combate.
- solo miren. - atinó a decir el maestro
La pelea frente a ellos se tornó de lo mas violenta, a pesar de que Andrómeda tenía la mejor arma, este solo se limitó a defenderse. Esto, causó la ira de sus compañeros santos, confirmando cada vez mas, que aquel joven es Shun.
- diablos, Shun - maldijo Seiya.
Hyoga solo mira como poco a poco, las fuerzas de Andrómeda se acaban, sus movimientos cada vez mas lentos y torpes, desperdiciando varias oportunidades de ataque. Jabú también maldice al Santo pues, ve que esta firmando su propia perdición, aunque también nota que el otro chico esta perdiendo fuerza.
cada vez la pelea se ponía mas intensa, lo que impresionó a los expectantes, pues el conejo estaba ganando usando simplemente un listón y un abanico. posteriormente, le ataco con sus propias manos, Andrómeda bloqueaba cada uno de sus ataques. Conejo logro golpear su barbilla sacándolo de balance y dirigió una patada a su rostro, Andrómeda por poco logro esquivarla, conejo avanzo al frente intentando conectar otro golpe pero él fue más rápido, lo tomo de la muñeca con un movimiento rápido de su kusarigama y logro atraparlo entre él y la navaja de su arma, evitando que se moviera.
Los santos de Atena estaban contentos, porque por fin se veía que Shun ganaría la pelea, puesto que su contrincante estaba literalmente contra la espada y la pared. Incluso su profesor se veía convencido de la inminente victoria de Shun, ya que se le veía listo para dar por terminada la pelea. Pero, súbitamente, el conejo con un rápido movimiento de su muñeca, toma las cadenas del joven Andrómeda y le golpea el estómago, para rápidamente, atar las cadenas alrededor del cuello de Shun. Tristemente, esto marcó el final de la pelea, el conejo puso presión en su agarre y en un inútil intento por liberarse, Shun colocó sus manos sobre la cadena pero obviamente no funciona.
June estaba viviendo un flasback, ella podía incluso sentir el abrasador calor de la isla de Andrómeda. Las lágrimas rápidamente se hicieron presentes, y avanzó adelante para poner fin ella misma al combate, pero Nachi la detuvo. El conejo apretó aún más las cadenas alrededor del cuello de Shun, provocando que comience a jadear por aire, empeorando la experiencia de June, quien estaba a poco de arremeter contra el conejo y no solo ella, sino todos los santos. Pero antes de que pudieran moverse o arremeter contra alguien el profesor gritó:
- ¡yame! - (terminen)
Casi de manera mecánica el conejo soltó a Andrómeda, quien cayó rendido y jadeante al suelo. Por varios minutos y tosiendo un poco su respiración volvió a ser normal, el ahora derrotado Andrómeda alzó su mirada y mira a su líder.
-Είσαι βελτίωση γρήγορα, Shun. - jadeo el líder a su adversario caído - Θα πρέπει να προσέξετε την πλάτη μου
Después de pronunciar ésas palabras el líder ofrece la mano a su rival y le ayuda a ponerse de pié. Esta acción sorprende a los compañeros del conejo, pues saben de su fama de "chico malo". Obviamente al sentirse perdidos por la barrera del idioma, todos voltearon al Pegaso por traducción.
- dijo " mejoras rápidamente, Shun. Tendré que cuidar mi espalda."
- evidentemente, encontramos a Shun... ellos estaban mal.- susurra Hyoga, mirando de reojo al conejo y al maestro que le dan consejos.
- si - asintió Shiryu en el mismo tono bajito de voz - pero ése chico fue poderoso.
- tenemos que averiguar más a fondo sobre estos chicos.- la voz de la diosa sonaba preocupada, pero aún así emanaba tranquilidad.
Seiya iba a decir algo, negándose todavía a creer que "Shun" era aquel chiquillo. Pero no pudo pues, la poderosa y brusca voz de Ikki lo interrumpió, el Fénix se acercó al conejo y apuntando directamente a su pecho gritó:
- ¡te retó a pelear contra mi!
No solo los compañeros del conejo quedaron perplejos sino también los santos y el mismo profesor, quien se paró enfrente del joven de manera protectora.
- elige a otro. - fueron las palabras del docente.
Ikki bufó sacudiendo su cabeza - lo quiero a él.
- él lucha con armas.
- ¿y?
- según la ley de la orden, ningún Santo al servicio de Atena puede usar arma alguna- luego mirando a Saori, agregó - no sin el permiso de Atena misma... o en su defecto, el Santo de libra.
Ikki río ante esto - ¡está bien! lucharé sin armas y él puede seguir con sus juguetes.
Junko se limitó a solamente preguntar con la mirada al aludido, quien asintió levemente con la cabeza.
- esta bien...
Dicho y hecho ambos combatientes se pusieron en el campo de batalla, colocándose en posición de ataque. June aunque no orgullosa sentía satisfacción, una enferma satisfacción de ver la pelea, pues ella sabía que el Fénix no tendría piedad con el estudiante. Hubo momentos de silencio, donde únicamente Ikki y el conejo se observan mutuamente, es cuando Ikki nota que el chico también tiene el cabello verde, aunque no le da importancia. Ikki solamente piensa en lo ridículo del niño por usar abanico para luchar.
- ¡hajime!
El grito del profesor lo despertó del auto impuesto trance y se prepara para atacar, pero es sorprendido por el peliverde quien atacó primero. Los movimientos y ataques del chico tenían una sincronía perfecta, como si fueran derivados de un verdadero Santo, aunque tenía toques de bailarín, a Ikki le costaba mucho trabajo poder esquivar los ataques y contraatacar al mismo tiempo.
la euforia se hizo presenté por parte de la barra del conejo, felices de que su líder los representa tan bien. Caso contrario a los santos, quienes miran con puro asombro la batalla.
- ¿Cómo es posible? Un chiquillo... llevando el ritmo contra Ikki. - dijo Jabú al aire.
Los demás no dijeron nada y solo observaron la pelea.
Durante la pelea, el chico logró herir la cara de Ikki con su tessen, provocando que este retrocediera varios pasos, el enmascarado al ver que su rival estaba indefenso, le propinó una patada en las piernas a Ikki que lo tumbó en el piso. Inmediatamente el conejo intentó encestarle un golpe con su tessen en el rostro, pero Ikki logro esquivarlo al rodar en el suelo, para posteriormente de un brinco, ponerse de pié.
- ¡increíble!- exclamó en asombro Shiryu, Hyoga asintió en acuerdo con él.
- Ikki... - Seiya musitó
Ikki se sentía humillado, no solo había sido herido por un simple abanico sino también le habían propinado unos buenos golpes que lo derivaron. No solo eso, ahora el Fénix tiene dificultades para poder esquivar al Chico, algo en él no le permite concentrarse. Ese pequeño descuido del Fénix le permitió al conejo darle un rodillaso en el estomago, quedando todos atónitos. Sonriendo orgulloso, el conejo cerró su tessen y se disponía a darle una pequeña apuñalada al santo, pero una voz interna lo detuvo.
"¡No lo dañes!"
Olvidándose rápidamente de la voz, el conejo optó por no meterse en problemas y le dio patada en el abdomen, lanzándolo en dirección contraria a sus compañeros y estrellándolo en la pared. El conejo sonrió bajo su máscara, pero rápidamente la felicidad se convirtió en miedo, al sentir un cosmos poderoso emergiendo de Ikki.
- ¡yame! - el profesor gritó, empezando a preocuparse por el repentino incremento en el cosmos del Santo.
- Ikki, controlate- fue el inútil intento del dragón por calmar a su compañero que estaba recién levantado.
No era común para el líder del grupo de lucha sentir miedo, pero está vez no solo era miedo, era terror. Ese cosmos tan poderoso, tan lleno de odio penetró dentro de su alma, dejando su cuerpo totalmente congelado, él era consiente que sus compañeros le gritaban que saliera de ahí pero su cuerpo no responde.
- ¡HIROSHI!
Todo fue tan rápido, el Fénix se abalanzó sobre él atacando con toda su fuerza bruta, lanzado golpes tras golpes. A pesar de sus intentos por contraatacar, el conejo no era rival para el poderoso Fénix.
Apenas pudo ahogar un grito de dolor cuando Ikki le lanzo de una patada en su pecho derrivabandolo hacia el suelo, el tessen voló de sus manos, por orgullo el conejo intento levantarse, para alcanzar su arma, muy a pesar de tener la visión borrosa y un fuerte dolor en sus costillas pero Ikki la intercepto. Tomando su brazo lo torció e hizo presión, amenazando con romperlo.
- ¡Ikki, basta!- ordenó Atena, pero el Fénix ni se inmutó.
- nunca he seguido tus órdenes, Saori- siseó Ikki, apretando fuertemente el brazo del joven - no permitiré que este cretino se salga con la suya, después de haber golpeado a mi hermano.
- ¿hermano? ¿Pero de que coños hablas? - la irritación en la voz de Junko era evidente.
El oso mayor visiblemente afectado mira a su maestro y suplicó - maestro, dejeme intervenir
El zorro se acercó también, bajando la mirada - ¡es culpa nuestra!
El conejo, se maldice a si mismo por el terror que esta sintiendo ahora, bajo su máscara esta llorando, no entiende la razón pero llora. El Fénix no puede verlo por la máscara pero, el conejo lo mira directamente a los ojos y miles de imágenes del Fénix en el torneo galáctico vienen a su cabeza, especialmente la parte donde ataca a Shun Kido. Un repentino dolor de cabeza hace mas difícil liberarse del Fénix, transcurrieron varios segundos, escuchándose en la habitación los quejidos de dolor del conejo y algunos gritos que emitían los compañeros de este. El Fénix se encargaba de apretar tan fuerte su brazo como fuese posible, permitiéndole, incluso, escuchar el crujir de los huesos del conejo amenazando con atravesar su piel. Finalmente, el Fénix arrojó al chico en una pared cercana, con una mirada que mostraba irá.
- estás demente- Nachi dijo a Ikki, mientras June mira la escena frente a ella.
- ohhh ¿que he hecho? - se cuestiona a si mismo el Fénix, ya desvanesida su irá. Seiya se acercó a él, susurrando unas preguntas, mirando a su amigo seriamente.
- te pasaste.
"te pasaste" la frase ronda por su cabeza ahora que mira como el conejo no se levanta y su maestro corre en su auxilio. Mientras tanto Shiryu como Hyoga avanzan para ofrecer auxilio al caído, pero son detenidos por el zorro y el oso mayor.
- apartense - ninguno obedece al ruso, quien repite la orden.
Los jóvenes quitándose las máscaras, revelando que Shinji era el zorro y Shinnosuke era el oso.
- fue un error traerlos aquí. - afirmó fríamente Shinji.
- váyanse, ya hicieron suficiente. - agregó Shinnosuke.
- todo fue por Andrómeda. - dijo Jabú, metiendo su cuchara en la conversación. Ambos jóvenes, Shinji y Shinnosuke alzaron sus cejas al punto de que estás desaparecieron.
- ¿Shun? - musitó enojado Shinnosuke -¿que tiene que ver Shunekeshi en todo esto?
- ¿Shunekeshi? - Shinji rodó sus ojos, enojado ante la idiotez de los santos, por lo cual miró sobre sus hombros y sacudió su mano.
- Shun, ven por favor. - el aludido peliverde atendió al llamado y se puso frente a Jabú y compañía.
- quítate la máscara.
Shun asintió y se quitó la máscara de su rostro, revelando un rostro totalmente diferente al que ellos deseaban ver. Con facciones mas tosca y ojos color azul claro, era evidente que él no era Shun, y que lo único que compartía con este, era el color de sus cabellos.
Hyoga tuvo que ver de pies a cabeza a "Shun" para poder comprobar lo que estaba viendo. Shiryu no se quedó atrás, pero fue más lejos, tomando al joven por los hombros y mirando directamente a sus ojos.
- m... mi nombre es Shunekeshi Nayima, Shun de diminutivo. - explicó tímidamente el peliverde. Shiryu lo seguía mirando, desconcertado.
Jabú, quien se encontraba un poco mas calmado pregunta - ¿Por que nos trajeron aquí?
Shinji y Shinnosuke se miraron el uno al otro antes de que Shinnosuke hablará.
- pensamos que sí ustedes veían como Hiroshi es... ustedes lo dejarán tranquilo, sin seguir pensando que él es Shun Kido.
- pero salió mal - Shinji estaba al borde de las lágrimas - nunca pensamos que el demente de su amigo lo atacará así.
Mientras Shinji y Shinnosuke explicaban sus razones, Junko ayudaba a Hiroshi a ponerse en mejor posición, sus movimientos fuertemente vigilados por Ikki y Seiya.
La respiración de Hiroshi se volvía más errada, el sabor a sangre en su boca seguía presente y su brazo no paraba de doler, llegó a pensar incluso, que su brazo estaba roto. Maldecía internamente a Ikki por lo que le había hecho, estaba tan concentrado en no perder la conciencia, que no sintió cuando Junko, su maestro, quitó su máscara.
Una vez el pedazo de metal fue removido y colocado a un lado, fue que Seiya e Ikki vieron el rostro de quien buscaban, sintiendo como el aire abandonó sus pulmones. "Shun" o "Hiroshi" como ellos le llaman estaba ahí, sentado en el suelo, con sangre que brotaba de su nariz y boca, mirando a la nada mientras lágrimas ruedan por sus pálidas mejillas. Ikki tenía tantas ganas de arrodillarse y jalar a su hermano cerca, pedirle perdón por haberlo confundido con el otro chico, pero sabía que no era prudente.
¿prudente? ¿Él? ¿Desde cuando? Él que sin armadura trató de enfrentar a un dios, y que si no hubiese sido por su hermano quien salvó su pellejo, posiblemente no la hubiese contado. Aparentemente pasar tanto tiempo con Seiya y sus amigos lo estaba afectando, siendo cada vez mas considerado con ellos, saliendo más seguido con ellos. ¿Afectará eso su capacidad de lucha? ¿Acaso traería eso problemas? ¿Ser más blando? ¿Más amistoso?
Seiya miraba al joven con duros ojos, él estaba seguro que este niño no era Shun, y la pelea anterior fue su prueba. Shun, su Shun, el Shun con quien en varias oportunidades hizo equipo, el Shun que siempre estuvo dispuesto a dar su vida por cualquier miembro de su equipo no era así. Este joven es Hiroshi, un chico sádico con gran poder de pelea, un chico que no le importa dañar a sus compañeros de equipo por ganar, juega rudo y prefiere atacar a defender, es líder de un club de pelea. Shun ni siquiera estuviera en el club, su Shun probablemente estuviera en el club de primeros auxilios o cocina o música o cualquier cosa que no fuera pelear.
Él no es Shun.
¿Por qué nadie lo entiende?
Shun esta muerto.
- por favor, todos salgan, a excepción de Shinji, Shun y Shinnosuke. - los alumnos rápidamente siguieron la orden del profesor y dejaron la habitación.
Ahora en la habitación se encontraban los Santos de Atena y los chicos que el maestro mencionó.
- Shinji, Shinnosuke, ayudarme a quitarle la camiseta. - dijo suavemente el profesor. - Shun, ve y trae tu botiquín.
- ¡sí! - fue la respuesta.
Con la mayor delicadeza los alumnos lograron quitar la camiseta, fue ahí Donde Ikki pudo ver el daño que causó. Justo en medio de su pecho, Hiroshi tenía marcado el zapato de Ikki, su piel roja y morada, pero no eran las únicas heridas que él poseía. Tenía múltiples cicatrices alrededor de su cuerpo, pequeñas circulares, como si hubiese caído a un risco.
- Hiroshi, Hiroshi... - Junko golpeó suavemente la mejilla del menor, para poder hacerlo reaccionar. - vamos, hijo responde.
- ¿profesor?
Junko suspira aliviado - ¿como te sientes?
- mal... le fallé, señor. - admitió el peliverde, cerrando sus ojos.
Junko sacudió su cabeza, abrumado por la respuesta - no seas tonto, lo hiciste excelente.
Saori mira como Shun regreso con su botiquín y se puso a analizar el daño hecho. June no pudo mas con eso y decidió retirarse, Nachi siguiendola de cerca. Luego, Saori mira a Seiya, el único que sostiene su teoría de que Shun esta muerto, pero algo dentro de ella le dice lo contrario.
Ya terminado el análisis, Shun aplicó una crema en las costillas de Hiroshi, para posteriormente vendarlas. Ya vendados, Shun sacó unas pastillas y una botella con agua.
- no tiene nada roto... pero será mejor que vaya al hospital después de festival de talentos. - luego le dio a Hiroshi las pastillas y le ayudó a beber el agua, pues el susodicho estaba como en un tipo de trance.
- gracias, Shun. Puede retirarse. - dijo Junko, Shun se levantó y se retiró de la habitación.
- ¿festival de talentos? - cuestiona Saori.
- fue al evento que estúpidamente Shinnosuke y yo los invitamos.
Shinnosuke asintió - normalmente solo padres de familia pueden entrar, pensando que ustedes llegarían a la hora que les dijimos los invitamos. Así podrían conocer a la madre de Hiroshi, Rumiko- sama
- Nohara, Najimi, por favor lleven a Sakurada a que se de un baño relajante, ya sabé el cuarto de baño especial.
Sin más palabras, tomaron a su aún tambaleante compañero en brazos y la llevaron lejos de ellos, todos notando la mirada perdida del peliverde. El maestro los volteó a ver, una mirada demasiado sería, incluso Ikki se sintió asustado.
- escuchen, como director de este colegio para varones debería echarlos y despedir al imbécil que los dejó entrar aquí- Junko hizo una larga pausa, el ex caballero se masageo la nariz -pero, no lo haré... por que es conveniente que les explique todo acerca de Hiroshi.
- ¿Por qué? - pregunta Shiryu - ¿Acaso eso no pondrá en peligro a... "Hiroshi"?
- al contrario, esto despejare sus dudas.
- señorita Saori,- empezó Jabú- ustedes eran mas cercanos a Shun... nosotros no tenemos nada que ver aquí.
Jabú comenzó a balbucear, por lo que Ban terminó diciendo:
- les daremos espacio, nos vemos en la casa, señorita.
Saori y los demás sonrieron, agradecidos por la comprensión dada por sus otros compañeros. Los santos amigos de Jabú se retiraron silenciosamente, dejando únicamente a Saori y demás.
- les diré todo lo que quieran saber, pero después del Festival. - informó Junko - intenten no meterse en problemas.
[··········]
Hiroshi había terminado ya de bañarse, con la ayuda de sus amigos, casi hermanos para él. Ahora estaba poniéndose su uniforme para el festival que ya había comenzado, pero le dio igual, su acto era el último. Miró su reflejo en es espejo del baño por un momento y frunce el ceño, su cabello ha creído bastante, un poco por debajo de los hombros, debía cortarlo pronto para evitar futuras confusiones. Ya terminado de peinar su cabello, tomó el guardapelo que su madre le había regalado por su cumpleaños, y lo abrió, permitiéndose recordar un poco.
Dentro del guardapelo había una foto, una foto de su familia; su madre, Altaír y él. Hiroshi sonríe por la visión de su familia en la foto y como ellos son tan felices, aunque aún no comprende por que no hay una foto de Hikari en el guardapelo. Su madre siempre le explicó que la razón era que la muerte de Hikari le causó mucho dolor, que por ello siempre evita las fotos, de la muerte de su hermana es de donde ella empezó a odiar a los extranjeros, y se lo inculcó a él también.
- Hiroshi, ya casi te toca. - Hiroshi volteó a ver a su amigo Shinji sonriendo, Con los brazos cruzados, recostado en el marco de la puerta.
Hiroshi cerró el guardapelo, lo colocó alrededor de su cuello y se levantó - gracias, Shinji.
Hoy, para complacer a su madre, tocará el arpa, en honor a Hikari, en honor a su madre, y en honor a Altaír.
[·······]
Junko se masajea las cienes, sabe que esta a punto de sufrir una gran migraña. Su mente no le presta ni el mínimo de atención a los que sus alumnos presenta, sabe que después de todo esto tendrá horas y horas de explicación. Para agravar a mayor sus problemas, o tal vez, mejorarlo, ve entrar a Rumiko Sakurada, que impresionantemente esta sin Altaír. Suspirando, la saluda con la mano y ella lo saluda de vuelta. Aunque ella nota a sus cinco acompañantes y frunce el ceño, Junko reza por que ella no se acerque para preguntar. Afortunadamente para él, ella no lo hizo.
Luego, para sorpresa de los santos de Atena, Shinnosuke se paró en el escenario, disfrazado de elefante y cantando una canción, que solamente Seiya conoce.
"soy un chico divertido, graciosin y extrovertido..."
Junko rodó los ojos fastidiado, ¿es en serio? ¿En que demonios Shinnosuke estaba pensando?, este Festival también es nota. Y los jueces estaban tan fastidiados como él, bueno... haya él.
- como último acto... - la voz de Shinji captó la atención de Junko y los demás santos -... nuestro compañero, Hiroshi Sakurada, tocará una canción en su arpa.
Aplausos siguieron las palabras del joven, para que, segundos después, apareciera el peliverde bien peinado. Seiya y los demás vieron como Hiroshi, o... Shun, se sentaba en una silla ubicada al lado de un gran arpa. Rápidamente, los dedos de Hiroshi comenzaron a moverse sobre el instrumento, movimientos delicados sobre las cuerdas, causando un hermoso sonido, una hermosa melodía que solamente Seiya recordó y que rápidamente hizo su cuerpo temblar.
¡Esta canción! ¡Es imposible! La canción que "Hiroshi" tocaba era no mas ni menos que la canción de Orfeo, eso significa... ¡No! Seiya no podía creerlo, era la canción de Orfe, pero era imposible, los únicos que oyeron esta melodía eran él y... Shun. El mundo de Seiya cayó a pedazos, no había dudas ahora, sus amigos tenían razón, Shun esta vivo.
Indignado, Seiya se levantó del asiento, se paró en el pasillo y apuntando con su dedo gritó:
- ¡MENTIROSO! ¿CÓMO PUDISTE?
