Disclaimer: los personajes pertenecen a S. Meyer, yo solo los tomo prestado para esta historia, los lugares que se menciona son reales.


"Del mismo modo que no tenemos derecho a consumir riqueza sin producirla, tampoco lo tenemos a consumir felicidad sin producirla"

George Bernard Shaw

(1856 - 1950)

Escritor Irlandés


CAPITULO 10


Era el primer día que Alec estaría fuera de la ciudad, el primer día en el que con temor había aceptado la visita de Edward, el primer día en el que Annie entablaría una relación con mi antiguo amor.

- ¿llevarás la camioneta? - preguntó Leah a mi lado, sacudí la cabeza

- la prestaré a uno de los empleados de Rosalie porque necesitan trasladar algunas cosas - Leah asintió; se movió detrás de mí y cogiendo una manzana se despidió de mí y de Annie con un beso

- ¿mami vas a comer? - preguntó Annie sentada frente a mí, mirando el pequeño muffin que tenía en frente, la miré y luego miré mi plato, no había probado un solo bocado

- ¿quieres? - pregunté acercándolo a su pequeña mano, ella asintió frenéticamente y sonrió emocionada

- ¿estás bien Bells? - preguntó en un susurro después de darle la primera mordida, dejó de comer y me miró triste - no comiste un cereal y tampoco el jugo que te serví - hice un mohín y tragué el nudo que se formaba en mi garganta, la miré y con toda la ternura que ella tenía al preguntarme quise llorar y que me abrazara muy fuerte

- estoy bien - respondí, tomé el jugo en sorbos y logré acabarlo a la fuerza, Annie me sonrió y volvió su atención a su muffin de plátano, miré la hora de la pared y me levanté llevando con rapidez el plato de cereales intacto y el vaso vacío al lavabo

- es hora de irnos corazón - anuncié, escuché que la silla chilló cuando lo arrastró, volteé en mi sitio y miré como cogía su pequeña mochila de ovejita y trataba de colgarla en un hombro, sonreí y aunque sin fuerzas, una carcajada escapó de mi - te ayudo con la mochila nena - ella sonrió y vi sus dientes faltantes, me acerqué a ella, cogí su mano mientras en la otra llevé su mochila, salimos de la casa y vimos a un muchacho acercándose a nosotras, Annie, como siempre, se escondió detrás de mis piernas y miró de reojo

- ¿usted es la señorita Isabella Swan? - preguntó, asentí y él de inmediato sonrió - he venido a recoger la camioneta -

- ¡ah! - suspiré buscando en el bolsillo de mi abrigo las llaves - ¿tú eres Seth? - preguntó con una sonrisa, él sonrió y asintió, irradiaba felicidad - ten, tienes que cuidarlo como si fuera tu hijo - él enarcó una ceja y sonrió mirándome como si estuviera loca

- ¿claro? - más que una respuesta fue una pregunta, desactivó la alarma, se subió al carro y se perdió a lo lejos

- ¿porque se está llevando el auto? - preguntó Annie tirando de mi mano - ¿no iremos hoy a la escuela? - la miré y sus ojos color avellana me miraban con curiosidad, sonreí

- hoy iremos en taxi cariño, tía Rosalie necesita del auto para trasladarse - ella asintió, empezamos a caminar al menos hasta el cruce al finalizar la calle; movía su pequeña mano con gracia y hacia que sus risas se oyeran en toda la urbanización, fuimos saludando a los vecinos que aparecían por ahí - ¿mami, hoy vendrá el señor de la pizza? - preguntó de pronto tomándome desprevenida, no la miré y seguí balanceando su mano para continuar con el juego

- se llama Edward corazón - aclaré dándole una sonrisa, ella asintió - y si, supongo que hoy vendrá con lo que prometió - ella dio saltitos y soltó un chillido de alegría

- ¡bien, porque necesito una dosis de helado! - añadió, soltó mi mano y danzó delante de mi

- ¡hey, cualquiera diría que no te doy helado! - volteó en su sitio sin dejar de saltar y sacudió la cabeza a ambos lados - ¡ya verás! - ella chilló y empezó a correr, yo acomodé mi bolso pequeño en el hombro y el bolso más grande lo crucé para que pueda correr, y lo hice, perseguí a Annie por varias calles, y cada cierto tiempo ella se dejaba coger para hacerle cosquillas - ya llegamos a la esquina Annie, ya no corras - ella sonrió pero no se detuvo, mi corazón se fue de mi pecho cuando vi que un carro venía a toda velocidad y ella estaba dispuesta a cruzar la pista - ¡ANNIE NO! - grité, pero de pronto vi una manos cargarla, haciendo que suspirara de alivio, lívida, corrí los pocos metros que me separaban de ella y observé el rostro de la persona, y me di con la sorpresa de ver a Edward

- iba camino a mi trabajo hasta que vi a esta pequeña damisela en peligro - dijo de pronto - cálmate Bells - añadió bajando la voz, Annie rio despreocupadamente, Edward depositó un beso en la mejilla de Annie, quien escondió su rostro en el hombro de Edward, y a mí me frotó el brazo para recuperar la respiración, hasta que pude lograrlo y me acerqué a Annie furiosa

- ¡porque no haces caso cuando se te dice que te detengas! - grité asustada y molesta, Annie me miró con sorpresa y temor - casi te atropella el carro, si no fuera por Edward, tú... - no termine la frase porque vi los ojos llorosos de mi pequeña hermana, en un arrebato la cogí, quitándola de sus brazos y la abracé con fuerza - por favor a la siguiente hazme caso - añadí, Annie asintió y la dejé en el piso después de besarla en la frente - gracias Edward - y casi con fervor lo miré a los ojos, él sonreía tímidamente, solo asintió

- por fortuna solo fue un susto, tranquila - suspiré, recuperando al cien por cien mi calma y sonreí - ¿van para la escuela? las puedo llevar -

- ¡siii! - gritó Annie, cogiendo su mano saltó en su sitio, yo me sorprendí por su entusiasmo y acepté, nos llevó hacia su auto que estaba estacionado en la casa de sus padres, había olvidado por completo que a casi tres cuadras muy largas de mi casa se encontraba la casa de la familia Cullen, suspiré con temor a encontrarme con Alice o su madre, subí con cautela al asiento del copiloto, mientras que Edward se encargaba de abrocharle el cinturón de seguridad a Annie, cuando terminó corrió hacia su asiento y cerró la puerta

- ¿no te hará tarde ir a tu trabajo? - pregunté temerosa, mirándolo a los ojos, él me miró también y sonrió, guiñando un ojo encendió el auto y sacudió la cabeza

- es el privilegio de ser tu propio jefe - respondió - ¿a dónde las llevo? - preguntó, entrando por completo a la carretera, encendiendo la calefacción y la radio

- Stella maris - dijo de pronto Annie, Edward la miró por el espejo retrovisor y sonrió - ¿conoces? - preguntó ella

- claro que si, ahí estudiamos tu hermana y yo - Edward volteó y me miró dándome una profunda mirada, tratando de decirme algo, pero confundida volteé y miré hacia la ventanilla, escuché su suspiro - ¿ahí estudias? - preguntó

- sí, me enseñan muchas cosas, ahora estamos aprendiendo que debemos cuidar el medio ambiente - Edward sonrió y siguió charlando con ella, estaban tan animados; mientras que yo, apenas podía llevar mi cuerpo al estudio

No había podido pegar un ojo en toda la noche, pensé y pensé la manera de terminar con Alec por su bien, sobre todo por su bien, pero no la encontraba sin que saliera lastimado; luego pensé que si seguía con él y me alejara de Edward también saldría lastimado y a la par lo haría yo también, sin contar en Edward que estaba detrás de mí todo este tiempo; y tenía que admitir que si Edward en algún momento se alejara me sentiría vacía, porque una vez que alguien vuelve, todo es diferente.

Ahora noté que la relación de Annie con Edward era de la mejor, mucho mejor que la que tenía con Alec; y eso me hacía sentir feliz, pero no llenaba por completo la felicidad que sentía; me sentía vacía, me sentía como si estuviera defraudándome y al mismo tiempo defraudando a Alec y Edward, incluso a mis padres porque sé que ellos no hubieran querido que tome decisiones equivocadas, pero lo hice, y tenía que remediar ello; así como tomé la decisión de continuar con mi vida sin Edward, y casi al instante me sentí completamente diferente y carente de algo; ahora tenía que tomar la decisión de terminar la relación con Alec porque por más que haya intentado sacarme a Edward de la cabeza en estos dos meses de relación que tenía con Alec, no había podido. Incluso las veces que las sesiones de beso con Alec habían subido de tono, él queriendo dar el siguiente paso, lo había cortado por completo diciéndole que no, que todavía no era el momento, porque cuando empezaba a excitarme con sus caricias, la primera persona que aparecía en mi mente era Edward, y no era justo para Alec que yo accediera a tener sexo con él cuando mi cuerpo pedía por Edward.

- llegamos Bella - saliendo de mi ensoñación, observé a Edward con la puerta abierta y a su lado Annie saltando de un lado a otro, él frunció su ceño y me miró con preocupación - te veo pálida, ¿estás bien? - preguntó, yo hice un amago de sonrisa pero no lo logré

- estoy cansada - respondí, desabroché mi cinturón y salí del auto, cogí la mano de Annie y la despedí en la puerta de su escuela

- no te vayas hasta que yo llegue si - ella asintió - te llevaré con tía Rosalie y ella te llevará a la casa - volvió a asentir esta vez sin prestarme atención emocionada por ver a una de sus compañeras que llevaba una muñeca, se despidió dejando un beso en mi mejilla y salió corriendo, sonreí moviendo mi cabeza

- es linda - dijo de pronto a mi lado Edward, no me di cuenta que estaba detrás de mí, giré en mi sitio y caminé un par de pasos para alejarme de él - ¿en serio solo es cansancio? - preguntó dándome alcance - ¿a dónde vas? - añadió

- voy a mi trabajo - respondí, pero más que todo fue un susurro, Edward me miró de nuevo con preocupación, se acercó a mí y cogió mi mano, movió su cabeza desaprobatoriamente

- te llevaré al hospital - añadió, tiró de mi mano y yo hice que la soltara de un tirón

- ¡no! - levanté la voz, me di cuenta y cerré los ojos - no es necesario gracias por preocuparte, solo quiero ir al estudio - Edward me miró con los ojos entrecerrados aguantando la respiración; y ahí recién me di cuenta que no estaba formal como suelo verlo, hoy vestía un jean azul oscuro y un suéter con cuello, lo tenía cerrado hasta la garganta

- déjame llevarte y asegurarme que llegarás bien al estudio - asentí sin ganas y dejé que me jalara del brazo - ¿en serio que no quieres que te lleve al hospital? - preguntó - tus manos están heladas -

- siempre se me baja la presión cuando no duermo bien - subí al auto y esperé a que él lo hiciera, cuando lo hizo y cerró la puerta, giró en su asiento mirándome de frente

- Bella, si estoy incomodándote solo tienes que decirlo - negué con la cabeza y lo miré

- no me incomodas Edward - susurré, él suspiró y arrancó el auto en dirección al estudio

Ya cómoda en la habitación, pude soltar todo la respiración que estaba aguantando durante todo el trayecto, me senté en uno de los sillones y volví a suspirar restregándome la cara con ambas manos, inmediatamente lágrimas de frustración salieron de mis ojos; ¿qué iba a hacer?, ¿cómo debía proceder sin dañar a alguien?, ¿porque todo estaba volviéndose difícil?, de pronto el teléfono sonó en medio de todo el silencio haciéndome respingar del susto, me moví unos cuantos pasos y descolgué

- ¿diga? - pregunté casi desesperada porque me dejaran en paz

- ¡Bella! - susurró Alec al otro lado, de fondo oía que alguien estaba dictando alguna clase, mi corazón se encogió y mi cuerpo se llenó de culpa - cariño, ya estoy en Arkansas, recién te llamo porque pensé que estarías muy ocupada con Annie - suspiré y más lagrimas salieron de mis ojos

- Hola Alec - respondí, quedé sin palabras durante unos segundos - que bueno, ¿estás bien? - pregunté

- si cariño, tengo que esperar un par de horas más y podré exponer la investigación que realicé con mis colegas -

- qué bueno Alec, estoy orgullosa de ti - respondí, más lágrimas surcaban mis mejillas y me aborrecí por ello - Alec, por ahora estoy ocupada, han venido a supervisar... -

- ¿está Cullen ahí? - preguntó, su tono de voz cambió y escuché un bufido por el teléfono

- no, no, es su hermana - volví a mentir - ella está a cargo del proyecto - al parecer eso lo tranquilizó porque oí su respiración y un suspiro de alivio - cuídate Alec, nos estamos comunicando -

- está bien cariño, te quiero, llamo más tarde - no respondí, solo colgué, apretando el teléfono, miré el auricular en mi mano, no pude más y lo boté al piso, me estaba empezando a odiar por haberle mentido

Me alejé del equipo, ahora roto, y me dirigí al centro de la habitación, habiéndome cambiado de suéter, me puse un mandil gris y empecé con mi trabajo, abstrayéndome de todo, cogí el tercer cuadro que debía restaurar; cogí la brocha de cerdas gruesas y empecé a quitarle el polvo al cuadro, iba cambiando de brocha cuando se trataba de grietas pequeñas, una vez terminado, cogí la franela limpia más cercana que tenía y lo pasé por todo el cuadro, era una de esas pinturas en las que aparecía una familia antigua, los padres sentados en sillas al estilo barroco, con grandes espaldares y suaves cojines; la madre estaba sentada a la derecha con su vestido de época, blanco, un pañuelo en su mano y una tímida sonrisa; el padre a la izquierda con aquellos trajes de época de tela fina adornado con botones ornamentales, una camisa con una pequeña cinta atada al cuello, pantalones a juego y zapatos de cuero con hebillas; en la pintura había tres hijos vestidos con uniforme militar, pantalones, chaleco y botines a juego, todos sonreían al cuadro, no imaginaba cuanto tiempo tenían que estarse quietos con el fin de inmortalizar aquel momento.

Me imaginé, yo de esa manera; no dudé ni un minuto y me vi sentada junto a Edward; moví la cabeza desesperadamente e intenté sacarme la imagen de la mente; volví a mi trabajo, quité el barniz con un pincel especial, dedicándole horas a las pequeñas grietas que había y resignándome a utilizar una nueva tanda de colores para cubrir los daños, el menos éste no necesitaba que lo examinara por el microscopio porque de pura suerte la tela estaba casi intacta; al finalizar mi trabajo, ya con las pinturas y el pincel en la mano, me levanté de mi sitio y estiré mi cuerpo, saliendo unos extraños sonidos de mi columna, observé detenidamente que ya faltaba poco por terminar, sonreí con orgullo; pero me fijé en la hora por casualidad y ya había pasado dos minutos de la hora de salida de Annie; mientras me alistaba con rapidez, empecé a llamar a Rosalie pero ésta no contestaba, también llamé a Leah, pero por problemas de recepción, contestaba y se iba de inmediato la señal; ya estaba saliendo con mi pequeño bolso en mano cuando de pronto vi a Edward estacionarse al frente, fruncí mi ceño.

- ¿qué haces aquí? - pregunté cuando iba acercándose - tengo que ir a recoger a Annie - él detuvo su paso y asintió

- yo voy por ella - lo miré detenidamente - déjame ir por ella - suplicó, volví a fruncir mi ceño, esta vez imperceptiblemente y asentí

- por favor llévala a la boutique de Rosalie, ella estará esperándola - él asintió y corrió hacia su auto, yo cogí mi celular y llamé a la escuela para avisar que iría otra persona a recogerla, Edward había caído del cielo en estos momentos; volví a entrar al estudio, y me di cuenta que estaba saliendo con el sueter viejo y descolorido lleno de manchas de oleo por todas partes, tiré mi bolso hacia la mesa que había cerca y volví mi atención al cuadro, ya solo me faltaba arreglar el ambiente de la pintura que era de un color sepia a gris; no dudé en coger mi paleta de colores y mi pincel y empecé a mezclar todo; estaba tan metida en el cuadro que no escuché que alguien abrió la puerta y poco a poco se aproximó a mí, solo sentí unas manos sobre mis caderas y un estremecimiento de anticipación recorrió todo mi cuerpo; jadeé de sorpresa y me levanté de un tiro, mi espalda chocó contra su pecho y reconocí el aroma de la persona que estaba detrás

- ya llevé a Annie a la boutique de Rosalie - susurró en mi oído, mi estómago se removió por lo que estaba sintiendo, y mi cuerpo pedía a gritos por él, cerré los ojos y pensé en miles de cosas para concentrarme

- gracias - respondí, con cuidado me alejé de él y di un rodeo a la mesa, lo miré a la distancia ya que la mesa era grande, sus ojos estaban oscuros y brillantes

- me hizo prometer que iría con el helado a visitarla a tu casa - asentí con nerviosismo viendo cómo se acercaba a mí con cada paso que daba, retrocedí por inercia a su ritmo y él sonrió cogiendo el pequeño pincel nuevo que había dejado de lado, lo miró con detenimiento y siguió avanzando hacia mi - también me dijo que debía llevarte a tu casa a tiempo - añadió, su voz estaba ronca y eso hizo que dentro de mí un calor se propagara por mi cuerpo

- Edward, no - susurré, quedando atrapada entre el espaldar del sillón y su aliento, él exhaló y cerré los ojos para mezclarme con su aroma - por favor no - susurré, mi voz bajó de tono y supuse que no habría escuchado - dame tiempo por favor - añadí con la voz temblorosa, sentí de pronto las cerdas de la brocha deslizarse por mi mejilla y bajar lentamente por mi cuello llegando a mi clavícula, jamás un pincel me pareció algo tan erótico, temblé de anticipación

- Bella - susurró depositando besos en mi cuello y mi mejilla sin llegar a mis labios - no puedo - añadió - mi autocontrol... - sus labios se estrellaron con los míos y una furia de deseo se desató por toda la habitación, porque sentía, lo sentía recorrerme desde mis pies hasta la cabeza, mis manos se enredaron en sus cabellos y sus manos viajaron hacia mis piernas haciendo que me sentara en el espaldar del sillón, abrí por completo mis piernas y sentí su tensión cuando se pegó por completo a mí; jugueteó con ambas piernas un rato y luego sus manos viajaron a mi cintura subiendo poco a poco por mis costados llegando por debajo de mis senos, me separé de él con la respiración agitada, con la mente en blanco y gemí - joder Bella, no puedo resistir más - suspiró lamiendo mi cuello y tratando de quitarme el suéter, pero mi mente se desbloqueó y abrí los ojos aun sintiendo sus labios en mis hombros y sus manos subiendo ya el polo que tenía debajo

- No Edward - dije con firmeza - por favor no - él se separó de mí, miró mis ojos detenidamente y suspiró, bajó el polo y el suéter y lo acomodó en su sitio, me bajó con delicadeza y se revolvió el cabello

- no voy a decir que lo siento - susurró él acomodándose la camisa - porque te deseo - me miró con aquellos ojos de color miel fundidos y sonrió, cogió mi mejilla y suavemente acomodó un mechón de mi cabello detrás de mí oreja - pero tengo que agradecerte que me hayas detenido porque quiero hacer las cosas bien - me mordí los labios y asentí, aun perdida, me alejé de él y no lo volví a mirar en todo el rato que él estuvo sentado en el sillón, esperándome

Esta vez quise de nuevo meterme de lleno a lo que hacía, pero con la mirada penetrante que me daba no podía concentrarme, en un momento dado, voté la paleta y apoyé mis manos en la mesa haciendo tensión, Edward todavía tenía puesta la mirada en mí y sonrió cuando lo miré de vuelta; determinada, me acerqué a él y me senté en el sillón de tres cuerpos que había, frente a él, suspiré y carraspeé

- no dejas concentrarme - susurré, bajando la vista y sonriendo - creo que jamás te diste cuenta de ello - añadí mirándolo de vuelta, él sonrió con ternura

- si me daba cuenta cuando te daba besos inesperadamente y tu dejabas de hablar - ambos reímos por el recuerdo

- jamás dejabas que terminara lo que te contaba - respondí bufando y cruzándome de brazos - debo asumir que te aburrías cuando hablaba - él guiñó un ojo, se levantó y se sentó a mi lado, pasó un brazo por mis hombros y me acercó a él, de nuevo aspiré su aroma

- amaba oírte hablar - susurró depositando un beso en mi frente, cerré los ojos por el contacto - pero también amaba, corrección, amo, besarte - añadió con una sonrisa, levanté la vista lo vi mirarme con aquellos ojos por los que me desvivía - y siempre te decía que esos labios - tocó mis labios con su pulgar y los acarició con suavidad - siempre serian míos - me ruboricé y bajé la mirada, suspiré con pesar y me levanté

- ¿te das cuenta que aún tengo una relación con Alec? - no lo vi pero escuché que bufó, me encontraba de espaldas a él, no quería ver ninguna de sus reacciones - ¿te das cuenta que con estas cosas me siento más y más culpable de lo que pueda suceder cuando llegue él? - no me di cuenta pero cogió mi mano y me llevó de nuevo al sillón, hizo que me sentara y de nuevo pasó su brazo por mis hombros, dándome un reconfortante abrazo

- ¿y tú no te das cuenta que no puedo estar sin ti? - preguntó con desesperación - estoy muriendo - susurró, besó mis labios y mi cuerpo de nuevo tembló - no me pidas que me aleje de ti - añadió con un deje de tristeza en su voz

- no iba a pedirte eso - añadí, me separé un poco de él y sonreí - no podría decirte de nuevo que te alejes de mí, hace dos meses cometí la mayor estupidez de mi vida y me arrepiento - él besó mi mejilla y rio

- yo lo cometí hace tres años - ambos reímos por la situación y nos separamos, metí mis manos debajo de mis piernas y me balanceé - por ti haría cualquier cosa Bella, incluso me convertiría en tu amante si es que no quisieras terminar con Porter - hice un mohín y lo miré, su mirada demostraba la sinceridad de sus palabras y la firmeza de su voz me decía que estaba dispuesto a hacerlo, saqué mis manos y acuné su rostro, moví mi cabeza con una sonrisa

- No - susurré quité mis manos de su rostro y bajé la mirada hacia el piso - dame tiempo para reorganizar todo, dame tiempo, deja que llegue Alec y terminaré mi relación con él, y lo haremos todo formal - levanté la vista y lo vi con una sonrisa genuina, me abrazó lleno de felicidad y devolví ese abrazo

- te amo Cielo - dijo de pronto e hizo que mi corazón se llenara de calidez, aspiré su aroma y supe que me sentía en casa, me sentía completa, me sentía feliz

- y yo te amo a ti - respondí automáticamente, y una vez que mis labios dijeron aquello, sabía que no podía dar marcha atrás, porque algo me decía que estaba haciendo lo correcto; Edward se separó de mí y me dio un beso en los labios, eufórico saltó de su asiento y me jaló a su paso

- es hora de irnos, Annie debe estar esperándonos - reí, sacudí mi cabeza y fui a cambiarme de suéter, sin importarme que Edward esté detrás de mí, me lo quité y me puse el suéter azul con el que había venido, Edward gimió detrás de mí y yo me ruborice, no quise voltear en ningún momento por si llegara a flaquear al verlo; cogí mis cosas y antes de girar respiré hondo, Edward me miraba con aquellos ojos soñadores tenía una sonrisa plantada en el rostro, y eso me dio la energía necesaria para continuar y terminar mi día

- ¿vamos? - pregunté alargando mi mano, él acortó la distancia y tomó mi mano llevándosela a los labios, depositó un beso y luego entrelazó nuestros dedos con firmeza

- vamos - respondió, salimos del estudio y fuimos a su auto - antes debo pasar por el supermercado para comprar el helado de Annie - me abrió la puerta del auto y esperé a que él también subiera

Pero por mucha felicidad que sintiera en estos momentos, la culpa carcomía mi consciencia, recordándome a Alec cada cinco minutos.


Hola chicas:

A todas las que me leen millones de gracias por seguir esta historia; y a todas las que leen "el chico de la clase de arte" también; pero haré unos ligeros cambios.

El chico de la clase de Arte actualizaré Lunes, Miércoles y Viernes, empezando por mañana; esta historia ya lo tengo muy avanzada

Dreams About Love actualizaré solo los Sábados

Cuando te enamoras de alguien prohibido también actualizaré los Sábados, es una de las primeras historias que publiqué hace mucho tiempo y por falta de tiempo y otros problemas no pude actualizarlo, pero prometí que lo acabaría y lo haré, no me gusta dejar las cosas sin terminar.

¿porque estoy haciendo esto?

Sencillamente porque mi ritmo de vida vuelve a cambiar, por ahora estoy en la ciudad donde crecí y están mis padres, solo andaba de visita y con el trabajo, la tesis y la maestría de lado pude darme tiempo para actualizar cada tanto, pero regresando a la ciudad donde realmente tengo que estar (está a diez horas de viaje) todo será diferente, tengo que volver al trabajo, de nuevo al trabajo de tesis que tanto me molesta y a la maestría que estoy haciendo; pero eso si, haré lo posible por terminar mi trabajo de tesis este año.

Entonces quedamos en eso :D

Muchísimas gracias por todo, a mis lectoras silenciosas y a las que me dejan reviews especialmente a Tecupi que en todos los capítulos siempre me deja algún comentario, gracias nena, este capitulo va dedicado a ti, gracias a ashleyswan y karlie 7 por sus reviews, me anima a seguir escribiendo cuando leo sus comentarios.

Un beso a todas y nos leemos mañana con "El chico de la clase de arte".