Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro.
Capitulo 11:Tortilla española por Shura.
Para cuando Shura despertó en el sillón de Sagitario tras la carne en estado inconveniente que había probado con Aioros y Milo, no encontró rastro del guardián del octavo Templo, mas del algo estaba seguro, la próxima vez mataría al Escorpión por inducirlo a tal estado.
Por su parte, Aioros había desaparecido y en su lugar, una nota con letra marañosa cortesía de Aioria que le decía:
—"Querido cabrito, mi hermano y yo hemos ido por despensa para improvisar una receta mas apropiada para Athena, ahí cuidas el Templo en lo que venimos, atentamente el gato y compañía"
—"Por cierto, no te despertamos porque vaya que tienes el sueño pesado, aunque Aioros se este enojando por escribir esto, nos vemos".
El español bufó divertido y tras colocar su palma en la frente y recostarse un momento mas en el sillón teniendo a la vista el reloj de pared del arquero, se levanto como si le hubieran quemado el trasero con un cohete al ver la hora y salió corriendo del Templo del sagitariano para correr al suyo, pues ya era demasiado tarde para realizar su receta.
Al salir del Templo, se lamento al ver que el atardecer ya se había consumido, intentando correr mas aprisa, aunque en el camino comenzaba a relajarse, pues según el ya había puesto a marinar los ingredientes para su receta y tal vez no faltaría mucho.
Repentinamente la fría brisa que traviesa revolvió su cabello, le hizo recordar cual memoria había escogido para el y poco a poco en una nube gris se adentro en ella.
De pronto, recordó lo que había sucedió un día antes de la traición de Arles.
Inmortalizaba a un pequeño y revoltoso Aioria entrando con su desfachatada bufanda colgado del cuello del arquero a su Templete. Ambos habían sido invitados por el cabrito para disfrutar de una deliciosa cena en su compañía, según esto para celebrar el nombramiento de nuevo Patriarca de su querido amigo.
Estaba orgulloso de él ,podía sentir en su piel la emoción corriendo al ver a aquel que consideraba mas que su amigo, casi hermano llegar lejos; incluso superando con sus habilidades al propio Saga. Sabia de sobra que para el arquero aquello no era del todo agradable, pues el siempre había creído que Géminis tenia mas destrezas y sensatez para gobernar un lugar caótico como ese; mas cuando el maestro le nombro sucesor, fue para muchos la mejor decisión de todas. Y entre esos muchos, estaba Shura.
—Bienvenido futuro Patriarca—bromeo Shura mientras recibía a Sagitario en un abrazo, quien descolgaba de su cuello al inquieto león. —hoy si limpie mi Templo para su visita.
Aioros rió—Vaya ,ese será un nuevo decreto especial para ti ,¡eh!.
Por su parte, Aioria le daba la mano a Capricornio de una forma graciosa mientras inflaba su pecho—Buena tarde caballero de Capricornio.
—Buena tarde, futuro caballero de Leo.
Tan pronto termino de saludar, Aioria se adentro corriendo al Templo mientras Aioros y él mantenían una amena conversación.
— ¿Así que el buen Shura cocino una deliciosa tortilla española para celebrar y además limpio su Templo?, vaya eso me hace sentir culpable de llegar tarde.
—Basta, no merezco muchos créditos por ello—sonrió el español, invitando a pasar al castaño.
—Perdona que haya tardado, pero Aioria se puso a discutir con Milo sobre las niñas y tu y yo sabemos las miles de preguntas que surgen de ello.
El español alzo sus cejas recordando con travesura una situación parecida años atrás pero con el Patriarca y él, y sonrió, para después continuar a servir en las copas un poco de vino; y agua para el pequeño Aioria que jugaba, correteando a su sombra por todo el Templo.
El sagitariano se sentó en el comedor donde ya tenia servido su platillo, el español—La verdad tuve que comprarles helados para entretener su lengua y callar sus preguntas.
Aioros índico al felino que se sentara en la mesa y en compañía del español, comenzaron a probar bocado.
—Oye, se ve delicioso, cabra .¿como se hace?
—Un brujo jamás revela sus secretos y mucho menos un cocinero, por mucho que seas Patriarca—bromeo el cabrito mientras disfrutaba del delicioso sabor de la papa y huevo derretido en su boca.
Poco fue el tiempo que ambos tardaron en devorar tan delicioso platillo, incluso el mismo Aioria que era específico para comer cualquier cosa, lo comió todo. Los tres habían disfrutado del buen sazón del español.
La tarde duro poco entre palabras indiferentes y trivialidades. Pronto, el cansancio hizo caer los ojitos del pequeño león mientras el cabrito y el centauro seguían platicando de temas respecto a los nuevos tiempos del Santuario y las responsabilidades como nuevo Patriarca reflejados en el rostro de preocupado del arquero.
— ¿Sabes Shura?, tengo miedo.
Al pronunciar esto, Capricornio giro su vista intrigada hacia los profundos ojos del arquero en el insondable silencio.
—Tengo miedo de que al convertirme en Patriarca, no tenga mas tiempo para Aioria. —el arquero señalo al pequeño castañito durmiendo en una cómoda silla.
—Solo míralo, aun es tan pequeño y aunque es fuerte, me preocupa que un día no este para él y me necesite. —suspiro nostálgico— Tú sabes lo cruel que puede ser este lugar.
Shura miró a su intranquilo amigo y le coloco su mano en su hombro—No te preocupes amigo, yo se que siempre tendrás tiempo para él y si así no lo fuera, te prometo que yo cuidare de Aioria mientras tu no estés—ambos se regalaron una suave sonrisa—Lo juro.
Sobre los platos de comida fría y sobrante, cayó la última gota de cera de las velas, haciéndoles notar que ya era tarde.
—Es tarde Shura, debo volver a Sagitario porque mañana temprano toca el entrenamiento de ese enano—anuncio refiriéndose a Aioria, el centauro.
El arquero se levanto de la silla y avanzo hacia Aioria, tomandolo delicadamente sobre sus brazos al pequeño dormilón, que se amoldaban al cuello de su hermano—Te agradezco la cena, fue un placer.
—No te preocupes Aioros, cuando quieras la hare de nuevo para el "futuro Patriarca".
Aioros sonrió tibiamente, haciendo una ligera reverencia y se alejo de Capricornio con las manitas colgantes de Leo.
Pronto Shura llego a la puerta de su Templo inundado en recuerdo, la misma donde había despedido aquella vez a su querido amigo, el mismo lugar donde lo vio sonreír por última vez antes de lo sucedido y la única vez que había sentido la calidez de una amistad.
Se tomó la frente, sostenido de un pilar y dejo caer de sus ojos un par de lágrimas ardorosas. Esperaba que aquella receta le ayudara a perdonar, a perdonarse su error.
Continuara..
Lindos lectorcitos! Una vez mas regreso con un capi muy triste que Aioros me conto al oído ya que vive conmigo haha ¿alguien se ofrece a consolar a Shura?haha, no, la verdad es que tenia muchas ganas de escribir un capi triste, y les prometo que pronto verán una sorpresita ligada a este capi.
Ya se vienen los últimos capis, asi que ya mero les pido sus opiniones de la mejor receta, espero los estén disfrutando! a ver que cosa de congelados nos trae el bello Camus!
