Cápitulo 11

Stiles me despierta con un beso en los labios.

-Es hora de irnos- dice con suavidad.

-Estoy muy cómoda- me quejo y siento que tengo ganas de hacer pipi.

-Me iré a casa, te paso a buscar luego del instituto- anuncía y toma sus cosas. Deja la llave frente a la mesita y me da otro beso.

-Te amo, demasiado- le medio grito y él me lanza un beso antes de salir de la habitación. Me levanto y voy al baño.

Regreso y me acomodo con cuidado, vuelvo a la cómoda posición y me vuelvo a dormir.

-Malia- siento que me mueven. –Todavía estás dormida- pregunta Stiles moviéndome.

-Si- susurro y abro los ojos, sintiéndome lo más descanzada que es posible. –De verdad te amo, es una de las mejores cosas que haz hecho por mi- le doy muchos besos en la cara y los labios.

-Traje nachos con extra de guacamole y queso- dice y me da la bolsa.

-Te amo, te amo, te amo- le doy muchos besos, muchos besos, demasiados besos.

-Tambien te amo Malia, demasiado- me da mi plato y comenzamos a comer, el bebé empieza a patear y lo hace fuerte. Me rio porque ahora no duele ni me molesta.

-Quiero ir de compras, tengo muchas energías. Podemos ver los muebles de la habitación del bebé y comprar mucha ropa- le digo y me pongo de pie.

-Si pero antes, tomarás una ducha en casa porque dudo mucho de que quieras ir así- dice y me ayuda a ponerme de pie, doy un par de pasos para acostumbrarme y me empapo la cara con agua antes de salir de la habitación.

Stiles entrega la llave mientras yo camino hacía el auto. Abro la puerta y dejo mi abrigo dentro, Stiles me ayuda a subir y luego él también lo hace.

Al llegar a casa, subo las escaleras y entro directo a la ducha. Me enajabono rápidamente y salgo en la poca seguridad que da la toalla.

-Deje los pants negros, tus favoritos- dice Stiles al verme salir.

-A penas de a luz me desharé de estos- le digo enseñándole la horrible pero cómoda ropa interior que dejo en la cama.

-Lo sé. Yo mismo las tiraría- dice y me recojo el cabello en una coleta. Mi cara se ve hinchada, espero por el bien de todos que mis pies no lo hagan.

No nos decidimos por el color de la cuna, mientras yo discuto que sea blanca, Stiles quiere que sea marrón.

-Stiles, si es una niña le irá el blanco- discuto y él niega.

-Y si mejor la llevamos de un marrón pálido, así le podremos poner un cobertor amarillo y le irá bien- dice y toma mi mano, el bebé empieza a patear fuerte.

-Está bien- digo y él sonríe, llama a una dependienta que coquetea con él. –Amor, se me antoja guacamole- me foto contra su costado.

-La dependienta llevará el código a la caja. Quieres ver algo más- pregunta y la dependienta bufa y se retira. –A la única que amo eres tú- dice y me besa, pone su mano en mi vientre y me sonríe.

Caminamos por la tienda hasta los enteros, que me he dado cuenta que son mi debilidad. Tomo algunos colores neutros y se los muestro a Stiles. Él me sonríe y yo lo pongo en la canastilla.

-Quiero aprender a tejer- le digo y tomo un set de tejido que hay en una esquina de la tienda.

-Puedes hacer lo que quieras amor- me abraza por detrás y pone su cabeza en mi hombro.

Caminamos a la caja y saco mi cartera, pago la factura y Stiles la cuna. La carga mientras caminamos al estacionamiento.

-Podemos ir al departamento- pregunto y él asiente.

-De todas maneras hay que dejar esto- dice y señala la caja donde yace la cuna desarmada. Le doy un beso. –Serás una mamá estupenda- susurra y toma mi mano mientras conduce.

Al llegar al edificio, tomamos el elevador a lo que será nuestro hogar, con cuidado le ayudo a Stiles a entrar las cosas y admiro el lugar. Es precioso las chicas se han lucido con los interiores.

-He pintado la habitación ayer. Puede oler a pintura- dice y entramos a la habitación del bebé. Las cajas con su ropa y accesorio están en una esquina, solo debo lavarlas y acomodarlas.

-Te quedo muy bien- digo y él asiente, aún faltan muebles pero ya tenemos lo más importante, la cuna.

Dejamos todo dentro y cerramos la puerta, respiro profundo y toco mi vientre.

-Falta poco- digo y él me abraza. –Estoy abrumada- sollozo y mi cabez yace en su hombro derecho.

-Yo también, asustado, abrumado, cansado. Pero vale la pena- susurra. –No te dejaré sola, en ningún momento- dice y me besa. –Ahora, vamos a dormir. Mañana será el día de terminar de mudar lo que nos falta- susurra y yo asiento.

El día de hoy. Todos están en casa por se sábado, Lidia me está contando sobre algo a lo que no presto atención, Kira ayuda a Stiles y Scott a empacar lo que falta y de pronto todo está listo. Todo está en los autos y me veo caminando hacia el auto de Lidia. Ella conduce hacia el edificio y llevo en mis manos la almohada corporal con la que he dormido últimamente.

-Estás bien Malia- pregunta y yo asiento.

-Solo el bebé se está moviendo demasiado, casi no me deja dormir y estoy cansada. Los pies los traigo hinchados y la espalda me está matando- le sonrío lo mejor que puedo.

-En que semana estás- pregunta Lidia y pone su mano sobre mi vientre.

-En la 26, pero paso una semana en dos días asi que debo estar entrando en la veintisiete pronto- respondo y me remuevo en mi lugar buscando comodidad.

-Aún no me has dicho que es. Niño o niña- pregunta y se desvia en dirección al edificio.

-No se deja ver, siempre está moviendo sus piernas, o no las abre. Pero mi intuición me dice que es una niña- digo y ella me sonríe.

Nos bajamos del auto y llevamos las cosas que traemos, los chicos ya están arriba.

No nos detenemos hasta que todo está en orden. Stiles cocina con Lidia y yo estoy en la habitación con Kira. Termino de doblar mi ropa y organizarla en el armario, que es muy grande para las pocas cosas que tenemos.

Regreso a la cocina, Stiles y Scott toman una cerveza. Lidia sirve en los platos y yo lo llevo a la mesa, nos sentamos y nos miramos entre nosotros.

-Muchas gracias chicos. Por siempre estar ahí apoyándonos, por ayudarnos en esto, por todo- les digo y les sonrío. –Si no estuviera muy embarazada los abrazaría- susurro y ellos también nos sonríen.

-A petición de Malia, comeremos pollo al guacamole- dice Lidia y comenzamos a comer, le pongo más guacamle a mi plato y Stiles se rie mientras comemos.

-Amo el guacamole, lo como con todo lo que puedo- comento y Lidia hace una cara de asco.

-Las embarazadas y sus antojos- replica Kira. –Mamá dice que cuando ella estaba embarazada, comía todo lo que podía picante- dice ella y yo levanto una ceja.

Al terminar, los chicos se van. Stiles me ayuda a recoger los platos y ha fregarlos, los ponemos en el escurridor y caminamos a la habitación. Me desvisto y me pongo una camiseta de Stiles, me meto entre las sábanas y cierro los ojos. Espero a Stiles para poderme dormir.